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BEISBOL 007

Laíto Sureda / BIO

Estanislao Sureda. Gran cantante cienfueguero que tiene un espacio en la historia de la canción en Cuba, fue estrella de La Sonora Matancera, una voz que recorrió a puro cañonazos todo el continente.

Niñez

Nacido en La Juanita, uno de los barrios más populares de Cienfuegos, llegó a este mundo el 7 de mayo de 1914 en un entorno familiar bien humilde, sin otra fortuna que una marcada inclinación por la música.

Laíto en la capital

Cuando llega el guajirito a la capital, cargado de sueños y resuelto a triunfar, corre el año 1944 y "la cosa" (término que más de una vez ha servido en la Isla para describir situaciones económicas, sociales y políticas casi siempre adversas) no está nada bien. Los efectos de la Segunda Guerra Mundial, sumados a la corrupción administrativa del momento, se hacen sentir, agudizando al máximo una situación económica muy difícil donde los más afectados -como siempre- son los más humildes. El descontento popular es grande, y musicalmente el mambo está muy duro. La competencia es atroz, sobre todo para los novatos, en una ciudad donde coexisten innumerables agrupaciones y cantantes luchando todos por imponer su arte. A pesar de los contratiempos -indudablemente nació tocado por la buena estrella- muy pronto consigue incorporarse a ese increíble ambiente musical citadino, pleno de sitios de afluencia pública, donde se baila hasta el amanecer.

Trayectoria artística

En medio del esplendor de la era de los conjuntos prueba ser una de las voces predestinadas del progresivo formato que regentan los conjuntos de Arsenio Rodríguez, la Sonora Matancera y El Casino. En 1946 ingresa al exitoso Kubavana ahí completa la trilogía vocal con los cantantes Alberto Ruiz (director) y Orlando Vallejo y consigue grabar los primeros discos para el sello RCA Victor.

A finales de la década del cuarenta, junto a Vallejo y el guitarrista matancero Senén Suárez, Laíto se une al conjunto Montecarlo de Ernesto Grenet con el que continúa grabando para el sello cubano Panart. Influenciado en los primeros tiempos por el gran Miguelito Valdés, poco a poco conforma su propio estilo, sobre todo en géneros como la Guaracha, la Rumba, el Guaguancó, y el Bolero.

Comienza la prodigiosa década del cincuenta con buenos augurios: el 15 de diciembre de 1950, el compositor y guitarrista Senén Suárez pasa a dirigir el conjunto de Ernesto Grenet bautizándolo con su nombre. Con el nuevo proyecto liderado por Senén, pasa al show del distinguido cabaret Tropicana y en 1954 efectúa varias grabaciones para el recién estrenado sello Puchito, de Jesús Gorís. Su estilo por ese entonces comienza a ser bien conocido y los discos circulan en radios, tiendas especializadas y por supuesto, las vitrolas, dueñas y señoras del ambiente popular.

Cuando parece que el cantante casi ha logrado su objetivo otra gran oportunidad le llega, a mediados de 1954, Rogelio Martínez lo llama para unirse a su exitoso conjunto Sonora Matancera. Así y todo en 1955 pone fin a esta experiencia y permanece fugazmente en la orquesta América con la que llega a grabar una inolvidable versión del chachachá de su director Ninón Mondéjar: Yo no camino más. Luego, hacia finales de ese año, en una estancia de varios meses, completa las voces del conjunto Casino, al grabar con el coro de Faz, Rolito y Espí, la guajira de Rosendo Ruiz Suárez: Junto a un cañaveral’. En Enero de 1956, cuando Roberto Faz decide separarse del Casino y fundar su propia agrupación, Laíto es uno de sus seguidores, pero, siempre inquieto, se mantiene con Faz el tiempo que dura la primera versión del conjunto; unas semanas después reingresa en la agrupación de sus primeros éxitos: el conjunto de Senén Suárez. Con el combo de Senén Suárez se mantiene hasta bien entrada la década del ochenta cuando decide retirarse.

Otras obras musicales 

Con la cofradía Matancera coloca sonadísimos éxitos como son:

  • Cañonazos
  • Idilio
  • Cualquiera resbala y cae
  • Nocturnando
  • Yambú pa'gozar
  • En el bajío (excelentísimo dúo con Celia Cruz)

Entre otros que se escucharon por esa época, editados por el sello comercial Seeco.

Su muerte

El 8 de septiembre de 1999, a los 85 años, moría Laíto Sureda en La Habana, ciudad que le abrió las puertas en 1944, y donde demostró, hasta el final de sus días, estar en pleno goce de facultades. Emulando la proeza de Abelardo Barroso, luego de años en silencio, resucitó maravillosamente acompañado por un conjunto reducido (lo que muchos han dado en llamar Sonora) recolocando algunos de sus éxitos de los cincuenta. Su magisterio y sabiduría le permitieron "empezar a vivir" a los ochenta y tantos años. La buena música no tiene edad, Laíto lo demostró con creces.

Fuentes

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