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BEISBOL 007

Recordando a Tony Oliva/Biografias deportivas

Recordando a Tony Oliva/Biografias deportivas

PEDRO “TONY” OLIVA LOPEZ

Cuando se habla de los grandes bateadores zurdos naturales que han desfilado por las Grandes ligas, hay que quitarse el sombrero ante el toletero de los Mellizos de Minnesota, el cubano Tony Oliva, quien desde hace tiempo debía estar en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Tony 0, como era conocido por los aterrorizados lanzadores de la Liga Americana que tuvieron que enfrentársele, nació el 20 de julio de 1940 en Pinar del Rió, cerca de los campos de caña, donde la mayoría de los miembros de su familia buscaban el sustento diario. En 1960 fue firmado por el desaparecido busca talentos Joe Cambria y enviado a México utilizando el pasaporte de su hermano Antonio, junto a otros 21 jóvenes peloteros con más o menos talento. De ahí su sobrenombre de Tony en vez de Pedro. El grupo antes mencionado tardó 11 meses en recibir las visas y poder continuar viaje a Miami. De allí se trasladaron a Fernandina Beach, un pueblo playero que servia de campo de entrenamiento a equipos de las Ligas Mayores y Menores. Oliva estaba incluido en un grupo con credenciales para ascender pronto a los Mellizos. Sin embargo, la mayoría fue dejado en libertad y Tony se aterró al pensar que tendría que regresar a Cuba, con la situación política que comenzaba a estremecer su país. Se quedó y ya en 1961 comenzó a jugar con el Wythevilla de la Appalachian League, donde bateó para .410 de average. En 1962 conectó para .350 con el Charlotte de la Liga del Atlántico Sur y realizó sus primeros pinitos con el Minnesota, participando en 9 juegos con .444 de promedio ofensivo. En 1963 bateó para un average de .429 en 7 partidos con los Mellizos, después de batear .304 en 146 encuentros para el Dallas-Forth Worth.

Pronto se convirtió en el primer jugador en la historia de las Grandes Ligas, en ganar el campeonato de los bateadores en sus dos primeras campañas, con .323 y .321 en 1964 y 1965 respectivamente. En el primero de los años fue seleccionado el "Novato del Año" en la Liga Americana, debido a que además de su average de .323, fue líder del circuito con 217 hits, 43 dobles y 109 carreras anotadas, sumado a 32 jonrones y 94 impulsadas.

En total obtuvo 3 títulos de bateo al conquistarlo nuevamente en 1971 con .337. Encabezó la Liga Americana en 5 ocasiones pegando hits y 4 veces en dobles. Integró el Equipo de Estrellas durante sus primeros 8 años en las Grandes Ligas.

Al principio de su carrera no resultó muy eficiente defendiendo el jardín derecho, pero en poco tiempo progresó tanto, que ganó el guante de oro por su extraordinaria labor realizada en 1966.

En 1971 tuvo la mala fortuna de lesionarse una rodilla en Oakland, mientras trataba de fildear un flai. Por esa razón solamente pudo participar en 10 partidos el siguiente campeonato y pasó el resto de su carrera padeciendo de las rodillas, forzándole a jugar exclusivamente como bateador designado. Como tal, se convirtió en el primero que conectó un cuadrangular el 6 de abril de 1973.

Los numeritos de Oliva al final de su carrera de 15 años no pudo ser más elocuente: .329 dobles, 48 triples, 220 jonrones, 942 impulsadas, 86 bases robadas y .304 de average. En realidad pudo mejorar ese promedio en no menos de 30 puntos, de no ser por sus CINCO operaciones en las rodillas, que le restó poderío y velocidad. Lo más increíble es que Tony le pegaba a la pelota con un dedo malo en su mano derecha, que le dolía tremendamente cada vez que fallaba en hacer contacto con la misma. Cuando eso sucedia el bate se le escapaba de las manos y volaba hacia todos los rincones del cuadro. Esto se convirtió en su marca de presentación en todos los parques de béisbol donde se presentaba.

De no ser por sus rodillas, ni siquiera sus enemigos hubieran podido alejarlo del lugar a donde pertenece: el Salón de la Fama del béisbol en Cooperstown, Nueva York

 

 

 

 

 

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