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BEISBOL 007

CONTRASTE TRADICIONAL, DESPUÉS QUE PIERDE "EL FAVORECIDO"

CONTRASTE TRADICIONAL, DESPUÉS QUE PIERDE

 

Por Andrés Pascual

 

 

 

La forma como contrasta una opinión fanática, incluso de cronistas, con respecto a un peleador que pierde un combate, PRIMERO como pronóstico y, después, como comentario final de un pleito, no es sorpresiva; porque, por lo general, si la nacionalidad de uno de los dos no agrada, o el propio pugilista “cae gordo”, pudiera cegarse el ojo crítico por circunstancias inevitables y favorecer al que se prefiere.

 

 Ha sucedido muchas veces que un boxeador avejentado, adolorido, pero sin derrotas desmoralizantes previas, salga de favorito y se escriba que el nuevo oponente “no le dura 5 rounds”, quizás el hombre tiene lesiones recurrentes aliviadas, no curadas, más el tiempo sin boxear que le causará la obligatoria “oxidación” por la necesidad de reponerse de las lesiones,

 

 Todo lo anterior debería abrirle los ojos al comentarista, para que enfoque el acontecimiento con un pronóstico claro y juicioso, cercano a las posibilidades reales del que, aunque no sea un descarte aún, cuando suba al ring ante un tipo especial de boxeador, le deberían considerar pocas posibilidades o iguales ante la victoria, por lo tanto, merecedor, aunque sea, de un párrafo donde la duda razonable supere el criterio contundente que lo proyecte favorito.

 

 ¿Qué % le dio posibilidades a Coto contra Maravilla? Yo creo que ni el 2, posiblemente pocos boricuas se comprometieron con el paisano para evitar la burla si...

 

 Pero el puertorriqueño no solo ganó, sino que demolió al ex campeón: le dio de todo y con todo, de tal forma gastado lució el argentino, que no tuvo la mínima defensa contra el ataque del ganador.

 

 Pero hubo cronistas que escribieron “una silla de ruedas hubiera ayudado al suramericano”, por supuesto, después que perdió.

 

 Yo opiné a favor de Julito en el pleito entre ambos, teniendo en cuenta la razón por la que perdió contra Coto, hoy considero que esta derrota aplastante se debió producir contra el junior, que subió con un solo plan de trabajo imperfecto: perseguirlo, golpearlo y noquearlo.

 

 Si en aquella pelea Julio César hubiera tirado más, si la esquina hubiera sido efectiva y valiente o si el hijo de la leyenda no hubiera reaccionado tan bruto, Maravilla hubiera terminado aquella noche que, por cierto, a pesar de todo, lo salvó la campana.

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