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BEISBOL 007

UN DÚO DINÁMICO, PERO EL BEISBOL CORRE DOS RIESGOS…

CANÓ JAY Z BEYONCWPor Andrés Pascual

Estamos en un país donde no se le puede impedir a nadie que haga lo que le dé la gana si tiene dinero y en el deporte se impone el detalle con virulenta rutina.

Aunque a veces se juega con conceptos como “CUIDADOSO EN LA SELECCIÓN DE…” por lo que se supone descalificaron a Mark Cuban como comprador de un club de pelota, la realidad es que el liberalismo y la presión de una media corrupta, que responde a la imposición de patrones que aseguren la decadencia generada en el cubil comunista camuflado como liberal, está haciendo milagros en la gestión deformadora y destructora de cualquier valor tradicional del país:

http://bleacherreport.com/articles/1827590-robinson-cano-rumors-latest-buzz-and-speculation-surrounding-star-2b?utm_source=newsletter&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mlb

El “ripiera” JAY Z, elemento liberal, revanchista y antiamericano a pesar de todo el dinero que ha podido hacer aquí, con nexos profundamente solidarios con la “Habana Vieja”, es un peligroso precedente para el beisbol de Grandes Ligas, entidad que, en cuanto a corrupción moral y decadencia, nadie tiene que asesorarla.

¿Por qué es “agente de jugadores” este dicen que productor y cantante? ¿Porque le interesa la salud del pasatiempo, o porque forma parte de nadie sabe qué intención, quizás de grupo, como el primer agresor autorizado a conspirar contra el deporte desde adentro para liquidar lo que le quede de decente a la estructura?

Este tipo le presentó al país lo que trae “como aires nuevos” para la profesión de agente libre, rutina que puede cimbrar las bases del beisbol, ni más ni menos que convertirlo en un show decadente, en el nivel de cualquiera de esos espectáculos indecentes y bochornosos que patrocinan.

La cosa empezó por pedir 300 millones para un pelotero que con 150 por 10 años está sobrepagado, porque no es completo ni batea más que Babe Ruth, incluso es inferior a Dustin Pedroia, porque hace menos que el intermedista del Boston en el terreno.

Pero el tipo no puso sobre la mesa el guarismo pensando que algún club mordiera el anzuelo, sino se presentó a sí mismo como quien va a poner a bailar a todo el mundo al son de su música: “conmigo esto sera así, a base de exageraciones sin fundamento, violando todos los códigos éticos de una profesión que no tiene ninguna moral, porque aquí lo que importa es el show”.

Entonces da un tour casi nacional por varias ciudades que no deben haberle ripostado con cifras jugosas, con su artista con cara de tonto y semi-sonrisa entre asombrada y estúpida, que no ha sido capaz de entender qué papel interpreta en este acto pésimo y peligroso contra el pasatiempo.

Promociona un regalo costosísimo en internet, situación muy atractiva para destapar opiniones en nada favorables al jugador, porque eso NO SE PUEDE HACER, ni aceptar el reloj ni colgarlo en internet como recuerdo de fecha cumpleañera.

Definitivamente, Robinson Canó, por ese desliz sin percatarse de lo grave de ambos gestos, debe tener algún retraso mental o está en “el gato” contra el Beisbol Organizado.

Ese pequeño tour lo ha vivido Jay Z como si fuera una de esas giras de Beyoncé u otro artista a lo largo del país, para recoger tanto dinero como hacen por tan malas y decadentes demostraciónes artísticas, que es increíble, a pesar de la pésima predilección por lo desagradable de la juventud de hoy.

Yo no sé si los agentes libres tienen una Asociación de control riguroso de lo “ético circunstancial”, pero, en caso negativo, deberían crearla, que establezca reglas de todo tipo que los salve de la catástrofe que se les avecina si acaso alguno tiene suficiente amor por el beisbol, porque, viéndolo bien, el espectáculo deportivo se va a convertir en un antro para disfrute de los Beaver, Gaga o Miley Cyrus.

El segundo riesgo es que Jay Z sea el precedente e interese a otros de esos “productores” hacia la agencia libre, que después buscarán la propiedad de clubes y no se lo van prohibir como a Mark Cuban, porque son negros y la respuesta sería demoledora como “agresion o crimen de odio contra las minorías en el deporte nacional”. En pocas palabras, racismo.

Viéndolo bien, quizás se deba ir pensando en no hacerle más espacios de penalización a los esteroides, a fin de cuentas, con el asalto de este tipo a la agencia de jugadores, acaban de abrirle las puertas a la era de la cocaína y la droga por tuberías, además de a las fiestas escandalosas estilo “star system”, con jugadores como estrellas principales… si no, al tiempo.

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