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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Cronicas de Andrés Pascual.

SASONA’O Y PASA’O POR LA MANTECA: ROSE Y COOPERSTOWN

pete rose 1970

 

Por Andrés Pascual

La Ética es una rama de la Filosofía dedicada a cuestiones morales, incluso una asignatura universitaria y un vocablo gastado y controversial en tiempos tan turbulentos como los que corren, en que casi nadie sabe ni su nombre o, en última instancia, ni lo respeta ni lo hace respetar; lo mejor que encontré con respecto a lo ético-moral en la web es lo siguiente:

 

“La ética es diferente de la moral, porque la moral se basa en la obediencia a las normas, las costumbres y preceptos o mandamientos culturales, jerárquicos o religiosos, mientras que la ética busca fundamentar la manera de vivir por elpensamiento humano. En la filosofía, la ética no se limita a la moral, que generalmente se entiende como la costumbre o el hábito, sino que busca el fundamento teórico para encontrar la mejor forma de vivir, la búsqueda del mejor estilo de vida. La ética puede confundirse con la ley, pero no es raro que la ley se haya basado en principios éticos. Sin embargo, a diferencia de la ley, ninguna persona puede ser obligada por el Estado o por otras personas a cumplir las normas éticas, ni sufrir ningún castigo, sanción o penalización por la desobediencia de estas, pero al mismo tiempo la ley puede hacer caso omiso a las cuestiones de la ética”.

Las conclusiones, las formas de entender el lenguaje y de aplicar la preceptiva están tomando por un canal, más que bochornoso, peligroso para la sociedad que aún se resiste a tan flagrante despojo politico-social de su identidad; la frase “ruborizarse por la pena” no surte efecto, pero molestarse, agredir porque se exija un comportamiento tan poco complicado como “ser serio en vez de parecerlo y pisotearlo”, está “a pupilo”.

La historia se repite, el mundo está a las puertas de la decadencia romana otra vez, la orgía, el abuso hacia quienes entienden que el desplome es inevitable y lo dicen, no es comparable, sino contribuyente al suicidio de la última civilización posiblemente, la que nos ha tocado vivir o, mejor, ver morir…

Bleacher Report es el sitio deportivo oficial de CNN, sustituyó a SPORTS ILLUSTRATED; como parte de la encomienda editorial a un staff exageradamente liberal, ha dedicado “sus mayores esfuerzos” últimamente a presentar materiales que contribuyan a limpiar la imagen de Pete Rose con miras a tenerlo como miembro oficial de Cooperstown. La imagen no puede limpiarse, pero manejar el sentimiento fanático del público de hoy, que no necesita del “empujón” para suicidarse, sí; aparentemente, moral, decencia, honradez…se han convertido en lastre peligroso para que puedan configurar una sociedad como la que buscan, entonces el pasatiempo no puede quedar fuera del movimiento del CAMBIO.

Hace poco escribió un cronista sobre en qué consistió el delito de Rose en cuanto a la entrega de juegos; otro, desde el título llama a incluir al delincuente en el recinto sagrado…hay muchos que simpatizan con la idea, mucho público que la apoya, porque cada sociedad es el reflejo del alma nacional y en Estados Unidos ya no se puede hablar de alma nacional estilo “old fashion”, que es el único posible, estamos en un país que nadie puede reconocerlo, donde cualquier cosa que afecte su grandeza, ambas, la material y la moral, se premia y estimula, la palabra trasvestida es “TRAICIÓN” a los ideales de los reconocidos como PADRES FUNDADORES. Dentro de la espiral de corrupción en que gira la nación actualmente y con grandes perspectivas futuras ¿Qué puede hacerse?

Rose también tuvo problemas graves con el IRS y por eso hubo de cumplir un año preso, pero, esa agencia ya no es más el temido ejército de alguaciles que protegía a la sociedad americana, en estos tiempos es sino otro arma del antiamericanismo, tan en boga y aceptado que, puede decirse, no habrá jamás otro país como el que fue.

Con Rose (foto) entrarán los miembros de la era esteroides o sustancias prohibidas, es parte de la condición exigida: Pedro Martinez “decidió” públicamente que Bonds y Clemens ” TIENEN” que estar ahí.

Parece que algunos peloteros, supuestamente sin problemas para ser elegidos a Cooperstown en su momento, creen que pueden sentar pautas como supervisores federales, de influencia casi divina, en lo que favorezca el desprestigio.

La tiranía castrista está “desmovilizando” a sus soldados de ideas de la division beisbol ¿Por qué? ¿Necesitan dinero? No, necesitan barnizar la etapa superior de dependencia que llaman “reformas”, además de liquidar las palabras “desertor o traidor” del léxico “raulo-reformista”.

Hoy me di el gusto de recontar las veces que he escrito sobre este asunto, con más razón que todo el mundo (y más vision): 102 materiales directos y 147 indirectos. No es un buen average, ES UN RÉCORD, por lo que no voy a gritar, yo no tuve “que ver para creer”, había que ser analítico EN TODO. En mi caso, aguardaba la agresión inminente del lobo rojo desde hace más de 15 años, con su sucia y fea cara de humanista, de “componedor” para hacerle más daño al anticastrista, no a los mercachifles de allá o de aquí. Para detener lo próximo, que será el anuncio de la suspension del embargo en cualquier momento, era necesario estar preparado, descubrir y entender “todas las señales”; pero, porque contamos con un anticastrismo raro en ambas orillas, que no le gusta el beisbol, actividad que ofreció siempre la perspectiva real o, por lo menos, clara y confiable de por dónde iba “la pachanga”, pues…

No por gusto están sucediendo cosas en medio de la elección de un nuevo comisionado, entre estas, la proposición de “una verdadera Serie Mundial clase Triple A contra el campeón japonés”, o que el dopaje no estará entre lo “interesante” de las nuevas proposiciones, todas hechas y aprobadas por Bud Selig, como su verdadero legado de miseria al pueblo americano y a su ex deporte nacional.

De nuevo con Rose, si la crónica persiste en colar en el Salón a este delincuente por apostar e intentar engañar al IRS, y a los otros, los del laboratorio, entonces que pasen directamente sin ningún escrutinio a Ed Cicotte, pero, sobre todo a Shoeless, QUE FUE MEJOR QUE EL “HOMBRE HIT” COMO PELOTERO, aunque, por lo mismo, son nombres y facetas de los que se están encargando muy bien de no mencionar los conspiradores de la Asociación de “ESCRIBIDORES” del Beisbol Americano.

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CON LAS GLORIAS SE OLVIDAN LAS MEMORIAS

lacy de traje

 

Por Andrés Pascual

¿Qué ingredientes fueron necesarios para que Branch Rickey y los Dodgers proyectaran a Jackie Robinson contra la Barrera Racial? En primer lugar, el partido politico de los implicados: tanto el ex segunda base como el Gran Innovador y los dueños de los Esquivadores eran republicanos, de lo contrario no se hubiera producido, porque, desde que Lincoln firmó la Emancipación, ha sido este partido el progresista social y políticamente para el país, como ha sido el demócrata el reaccionario y racista, que creó el Klan y fundamentó el Fantasma Jim Crow.

 

Pero hubo otro factor que nadie puede soslayar a la hora de analizar por qué se pudo derribar la prohibición y tiene que ver con el Juez Landis, el primer Comisionado del Beisbol, cuyo segundo nombre, Mountains, se lo puso el padre, que perdió una pierna en la batalla homónima durante la Guerra Civil combatiendo por el Sur.

Kennesaw Mountains Landis fue tan serio, tan justo y tan duro contra la delincuencia como racista durante toda su vida, murió a finales de 1944 y algunos historiadores y cronistas que lo conocieron, incluso ex jugadores, coinciden en que con Landis al timón del Beisbol Organizado no se hubiera producido la integración, por lo menos no en 1945, que fue cuando firmaron a Robinson para el Montreal de la Internacional.

La mayor influencia en la selección de Jackie como experimento contra el muro fue de dos cronistas afroamericanos, Wendell Smith y Sam Lacy (foto a la izquierda en traje civil), que le señalaron a Rickey al ex All Around de UCLA como el arma perfecto, porque reunía las condiciones politico-sociales exigidas, tan importantes en aquel momento como las deportivas, ya que no se trataba solo de batear, fildear, correr, y pensar en el terreno, sino de exponerse y sobreponerse al comportamiento de rechazo inmediato, tanto de la población blanca como de la negra, que señalaría a Robinson y así fue, como el TIO TOM del beisbol.

Sam Lacy y Wendell Smith pertenecen a Cooperstown como ganadores del trofeo J.G.TAYLOR SPINKS. Smith entró al recinto en 1994 y Lacy en 1998. Sam fue el primer cronista negro admitido en la Asociación de Cronistas del Beisbol Americano en 1948, hijo de negro con nativa Shinnecock y Smith el Segundo.

La historia de Lacy, que vivió 99 años (1903-2003) incluye el seguimiento del atleta de campo y pista Jesse Owens, otro republicano, durante los Juegos Olímpicos de 1936 y la cobertura de las peleas de todos los boxeadores sepias de su era, desde Tiger Flowers a Joe Louis o Ray Robinson…en igual medida que las carreras de Cool Papa, Josh Gibson, Hilton Smith o Judy Johnson.

En 1936 Sam Lacy se acercó a Griffith, dueño de los Senadores, para lograr el apoyo que condujera al derribo del Muro, pero el propietario se negó con una de las preocupaciones que tenían estos hombres realmente: “por lo menos 400 negros perderían su empleo…” lo que era verdad, además de que se verían obligados prescindir de la renta de los clubes de Ligas Negras cuando estos circuitos desaparecieran por debilidad económica provocada por la estampida, que usaban sus estadios cuando estaban de gira los de Las MAYORES, en Washington, el Homestead Grays.

Al siguiente día, Lacy escribió su inconformidad con la respuesta de Griffith en un comentario antológico: “LINCOLN DEJÓ FUERA A 400,000 CUANDO FIRMÓ EL ACTA DE EMANCIPACIÓN”.

Sam falleció de un fallo renal en el 2003, logró verse en Cooperstown. Wendell de cáncer de pancreas en 1972, justo un mes después que Jackie Robinson, al que acompañó en el velorio y en el entierro.

Cuando el Pittsburgh salió al terreno con 9 jugadores negros a principios de los 70’s, Clemente, Jackie Hernández y Sanguillen entre ellos, se justificaba una de las causas del éxito de la Integración, hoy hasta las alineaciones del juego cuelgan, debidamente enmarcadas, en muchas paredes, pero, como que el tiempo obliga a que las personalidades débiles “olviden cosas”, a las oportunistas y a las interesadas en provecho de quién sabe qué a veces, nadie recuerda que el 17 de Julio de 1954 los Dodgers salieron al terreno con una alineación de mayoría negra, no para efectismos febriles revanchistas, sino por la clase de aquellos jugadores que hicieron historia, mucho más importante que la de los 9 de los Piratas: con Amorós en el izquierdo, Robinson en 3ra, Gilliam en 2da, Campanella en la receptoría y Newcombe en el montículo, se hizo la historia de cuánto influirían aquellos dos periodistas negros que nunca perdieron la FE.

 

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¿CUÁNDO UN PITCHER MERECE EL CY YOUNG?

¿CUÁNDO UN PITCHER MERECE EL CY YOUNG?

cy young 1908Por Andrés Pascual

Cuando se cita al mejor pitcher de todos los tiempos, pocos nombran a Denton Cy Young (foto), el hombre que hizo una rutina ganar juegos -y perderlos-, durante la llamada “era de la bola muerta”, que fue decretada verdaderamente cadáver a partir de 1920.

 

A través del tiempo, se ha dado una idea equivocada de esa época al manejarla como de dudosa clase atlética; no, nadie debe confundirse, la etapa soberbia y magnifica entre 1901 y 1919 se jugó un beisbol brillante y violento, solo que la pelota no estaba hecha para batear jonrones que, a fin de cuentas, convirtieron al pasatiempo en un fraude en los últimos 20 años; además de condición pecaminosa del juego, que desembocó en el escándalo de los esteroides.

Antes de 1920 ya existían todos los lanzamientos de rompimiento que se usan hoy: el tornillo, el nudillo, el tenedor, la empalmada, la curva a tres cuartos (slider), la curva, el cambio de velocidad…pero, por si fuera poca la complejidad del pitcheo, se utilizaba legalmente el spitball o lanzamiento de “saliva”, más difícil de batear y más peligroso que cualquier recta de 100 millas por hora, tanto que, el único muerto por golpe con un lanzamiento contabilizado hasta hoy , fue por uno de ese tipo.

Después de 1920, año en que abolieron el uso, hubo 6 pitchers de ambos circuitos a los que les permitieron continuar empleándolo, bien porque era su mejor disparo, bien porque era el único de que disponían, además de una recta de regular interés..

El pitcher derecho Cy Young se inició en 1890 con el Cleveland, entonces Liga Nacional, hasta 1898; jugó con San Luis, también del viejo circuito, en 1899 y 1900.

A partir de 1901 hasta 1908, con los Frijoleros de Boston, empezó su historia legendaria durante 9 campañas, en que regresó a Cleveland por dos años y otro más con los Medias Rojas; 22 temporadas de trabajo que produjeron números como 511 juegos ganados, máximo de todos los tiempos; 316 perdidos, también suma mayor en Grandes Ligas; promedio de limpias de 2.63 y 2803 ponches, que no son suficientes para encabezar esos departamentos de por vida; 815 juegos abiertos y 749 completos, números buenos para liderar y promedio de bases por bolas con respecto a 9 innings de actuación de 1.5; además, 3.4 ponches cada esos nueve episodios de trabajo monticular. Es decir, que el arma principal de Young fue el control sobre sus lanzamientos.

Aunque el pitcher derecho acapara muchos de los records de pitcheo con fabulosas temporadas, a la hora de seleccionar un serpentinero abridor idílico, incluso de su era, los nombres pueden ser Pete Alexander o Cristy Mathewson; pero no he leído nunca que alguien escoja al primer gran estrella de los Medias Rojas como la selección idónea  para encabezar la rotación de un juego estelar extemporáneo.

Tal vez, a pesar de sus records, no lo consideran tan efectivo como algunos otros; porque, a fin de cuentas, ganó y perdió muchos y, aunque tiene un magnifico promedio de carreras limpias por juego de 2.63, otros lo tienen mejor y el dominio en el pitcheo, la efectividad absoluta, la brinda el promedio de carreras limpias.

La entrega de los premios Cy Young, como casi todo lo que es motivo de selección-elección en Grandes Ligas, se sale de las fronteras de la injusticia para caer en brazos del relajo organizado e instituido.

Nadie adivina qué patrones emplearán, una temporada cualquiera, para seleccionar al lanzador que obtendrá el premio al mejor pitcher: a veces alguno ha dominado los departamentos de efectividad, de entradas, de juegos completos, de ponches; pero se quedó corto por dos ganados de otro que, además de separarse por una carrera completa del primero, se lleva el premio a su vitrina particular, luego ¿Cual es el nombre de tal horror? ¿Injusticia? No, Cy Young que, a fin de cuentas, desde su creación en 1956, la mayoría de los distinguidos han sido los que más ganen en la campaña.

A través de la historia, grandes lanzadores han militado durante toda su vida o casi toda, en equipos pobres defensiva y ofensivamente, detalle que les hizo huérfanos del titular mañanero; porque, por lo general, su club no encabezó nunca el estado de los equipos.

Solo los grandes cronistas, como Dan Daniels en Estados Unidos o el venerable Pedro Galiana en Cuba, tenían por costumbre revisar la actuación semanal de pitchers como Robin Roberts o Ted Lyons.

Lo peor para los grandes pitchers de equipos débiles: por lo general lanzan contra el mejor del club contrario, porque nadie se entrega gratis y, la posibilidad de que el equipo batee menos contra un pitcher dominante, es más grande que la salida del sol diariamente.

A fin de cuentas, el Premio Cy Young, que fue un pelotero que no se menciona a la hora de escoger lo mejor del pitcheo por nadie en particular, se facturó para premiar al lanzador que más gane; o, por lo menos, eso ha sucedido la mayoría de las veces… Como todo en el beisbol moderno, desde hace más de 15 años, se ha violado sin contemplaciones.

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TRAIGO LA MANO CALIENTE ANTERO…

abreu y minoso chicago stadium

 

Por Andrés Pascual

Vieja, muy vieja… creo que la sentencia es compartida por dos narradores cubanos, íntimos amigos en la vida real, que, a todos los efectos, es lapidaria: “un team no es tan malo como parece cuando está perdiendo, ni tan bueno como luce cuando está ganando…” por FELO RAMÍREZ y RUBÉN RODRÍGUEZ, q.e.p.d el Gordo que fue General Manager de los Tigres de Marianao y scout, último de los verdaderos sabios del beisbol cubano.

 

¿Aplicable a qué club lo anterior? Quisiera decir que a los Marlins, pero…  ¡Ese Furcal, contratado para decir algo, para, como ha hecho rutina esa Organización, contentar críticas regalando un poco de dinero…! El pitcheo, ahí está el detalle siempre, sobre todo el relevo. Y Garret Jones no es el bateador que pueda proteger a Stanton del ensañamiento cuando se caliente la serpentina. Pero, bueno ¡NADIE SABE!

Cosas buenas y malas para la fanaticada este año: se va el ÚLTIMO DE LOS MOHICANOS sin que nadie asome el hocico ni para acercársele: Derek Jeter es parte de lo que ayudó a que el complejo que todavía llaman Grandes Ligas se sostuviera con algunos remiendos: su juego ganador, su estilo, su clase… hay algunos, como Pedroia, Trout, Ellsbury o Harper, pero no como este hombre, ultimo descubrimiento “old fashion” del beisbol, que tuvieron la suerte compartida, él y el club, de jugar para la franquicia gloriosa.

Canó no es el jugador con el que pensaron “un club ganador a su alrededor”, porque nació al beisbol opacado, a la sombra del mejor pelotero de su generación, entonces no se curtió para funcionar como líder. Buen pelotero sí, preferentemente bateador, que decidió seguir la rima de creer que vale lo que le dieron y, por ese dinero no puede fallar…menudo dolor de cabeza, tal vez con algo menos en los Yankees hubiera consolidado, por lo que exige el club, la capacidad de liderazgo, más fácil y difícil que allá en el frío Seattle, o ¿Acaso evadió el papel que sabía le dejaba el retiro de Jeter? “En esta vida lo mejor es callar…” bonito bolero de los 40′s de la cubana Margarita Lecuona, cuyo título es “POR ESO NO DEBES”.

La caída del superestrellato de Al Pujols, si no regresa “la vista gorda” y yo no dudo nada y hace poco escribí sobre el particular, es evidente; después del ALL STARS game se verá la realidad del dominicano como desperdicio del dinero de Arty Cruz…por algo lo soltaron los Cardenales, hay cosas oscuras; a pesar de lo que hace en este inicio de campaña…tiempo al tiempo, el mejor bateador hispano que haya jugado en Grandes Ligas ya es Miguel Cabrera y pare de contar, el verdadero MONSTRUO DE LA LAGUNA NEGRA. Quinientos jonrones es buena cifra para el dominicano, ni soñar con 600, quizás ni con 580.

Hay un tándem cubano moliendo a toda caldera en el Chicago Americana y un catcher suplente. Parte de la última hornada de grandeza del beisbol criollo, que no le gusta a Raúl, ni otro deporte tampoco, ni le interesa mantenerlo como pasatiempo. De lo contrario, Víctor Mesa no hubiera efectuado un despojo en el balk y siguiera mandando desde hace rato, A LOS REFORMISTAS LES IMPORTA UN PITO EL JUEGO DE PELOTA.

El Majadero de los Marlins es el pitcher de más audiencia nacional cada vez que ocupa su turno, Alexis regresó a batear y, como un gallo que se iba “HUÍO Y CHILLANDO” sobre las cabezas del público, Viciedo se abrió… Abreu (foto con Miñoso en Chicago) perdió por lo menos 5 años de labor en los profesionales, necesarios para Cooperstown si un día… de continuar escalando el firmamento.

Tan poco saben del beisbol en Cuba, que ni conocen ni entienden lo que importa el Recinto de Inmortales, reservado para Che Guevara, Almeida, Formell… en la Isla.

Pero el mejor de todos los jugadores cubanos de hoy, el que más armas tiene para pelotero completo superstar es Yasiel Puig, que debe asentarse ya y emprender una carrera en nada inferior a la de los mejores hispanos de todos los tiempos. Como Pepito el Majadero, está llamado a convertirse en inmortal si no se lesiona.

El resto tiene, por lo menos Ramírez, Céspedes, Viciedo, Abreu, los shortstops y un par que quedan por las Menores, pero como Puig no, ese clasifica como novato fuera de liga, si no al tiempo.

Recuerde que los contratos “a otras ligas”, nunca dicen al profesionalismo, tienen como objetivo liquidar la perspectiva hacia ESTADOS UNIDOS, una vez que no podrían ser contratados por el BEISBOL ORGANIZADO, porque median los lazos de trabajo y relaciones, de respeto, de todos esos circuitos con las MAYORES.

Se van a quitar de enfrente el engorroso “traidor desertor”, en cualquier momento comienzan a ofrecer a los juveniles o entre 20-24, que no son libres, porque no pueden escoger la liga ni ajustar el dinero que recibirán, además, tienen a la tiranía como único representante.

Si le queda un amigo o familiar con clase, avísele, que la candela está cerca. Ese es el único objetivo de tramitarle contratos “en otro beisbol” a los peloteros.

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MARRERO O ¿POR QUÉ EL COMUNISMO ES MALO?

MARRERO O ¿POR QUÉ EL COMUNISMO ES MALO?

 

Por Andrés Pascual

Según el escritor José Lorenzo Fuentes, el tirano le regaló a García Márquez una de las millones de casa que tiene en Cuba, donde todas son de su propiedad, con la advertencia: “eso sí, tienes que amueblarla” ¿El “gao”? de las residencias que le robó a algun dueño natural durante los primeros años, bajo el lema de “Recuperación de Bienes Malversados” capítulo Reforma Urbana…

El gesto, que no debe conocerlo todo el mundo en Cuba, sobre todo la mayoría de esos limosneros harapientos, mal comidos y desdentados que usted ve a cada rato por América Tevé desde un tugurio habanero, comiendo candela donde ni cenizas quedan al grito de “por Fidel y esta robolución hay que matarme”, posiblemente deba clasificarse como “ayuda internacionalista”, dado el carácter solidario de alto perfil del bandido de Birán, ya que el reciente finado no era cubano. Debajo el link donde puede leerlo:

http://www.elnuevoherald.com/2014/04/18/1729015/jose-lorenzo-fuentes-garcia-marquez.html

Falleció Conrado Marrero, por quien Peter Gammons me preguntó por e-mail hace meses que “si había hablado con él alguna vez”, “muchas, era cascarrabias y sabía decir lo que necesitaba para interesar y aleccionar, menos de política…” y no era apático, sino “respetuoso de quienes no se metieron con él”, porque tampoco él “se metía” con ellos; además, se quedó en Cuba, si se hubiera ido, como Consuegra, Fleitas (los tres), Wenceslao González, Evelio Hernández o Cisco Campos, nadie de la generación “hombres nuevos” conociera ni el nombre; incluso ni los periodistas o blogueros que van a la LA MESA REDONDA a hablar basura y, a veces, lo mencionan como propiedad absoluta de la tiranía.

Todo se lo traduje a Gammons y un par de materiales que escribí sobre el pitcher almendarista. Después, el comentarista de MLB me preguntó si Marrero “no se iba a morir nunca”, en broma y sin desearlo, que hablo de uno los mejores y más decentes, para mí, que tiene la crónica americana sobre el beisbol. Uno de esos materiales que redacté sobre el pitcher es el que sigue:

http://eltubeyero22.mlblogs.com/2013/04/27/malanga-jamon-vegetales-cama-y-ventilador-nuevos-marrero-y-los-americanos-malos/#more-2722

Bueno, el Herald publicó la noticia desde La Habana, sin editar, como hacen siempre; informes que conceden todo y tratan de engañar a cuantos puedan con mentiras y tergiversaciones, política de las agencias para mantenerse allí sin “buscarse problemas”, por lo general, EFE o AP:

http://www.elnuevoherald.com/2014/04/23/1732696/muere-conrado-marrero-leyenda.html

Ciento tres años cumpliría el Premier en breve, fue un buen pitcher, pero no el mejor de Cuba, tal vez no quepa entre los 7 primeros. A todos los encabeza Papa Montero y, si me dejan, en segundo coloco a Camilo, después a Bragaña, a Dihigo, a Tiant, a Cuéllar, a Ramos, ponga a Méndez, un HOF, donde crea, nunca antes de Adolfo…

Hoy leí a un cronista cubano de nueva edición refiriéndose a los lanzamientos “misteriosos” de Marrero, dijo que nadie supo nunca qué tiraba, ese es el precio que se paga por desconocer el pasado, porque El Guajiro solo tiraba “slider”, antes llamada “curva por el lado del brazo” en Cuba y rectas, eso lanzaba, pero dominaba con el control.

Me contó Andrés Fleitas que Marrero podía estar juegos sin tirar una recta, a slider limpio y liquidarlos con 85-95 envíos, con él como receptor lo hacía a cada rato.

Igual que la famosa bola embrujada de Cocaína, que la tiraba desde 1929 y era el famoso palm ball de hoy, “empalmada” le decían entonces.

Marrero no saltó antes porque temía fracasar, no tenía seguridad en sí mismo y se vio obligado a hacerlo cuando lanzó contra profesionales y lo suspendieron de la UAAC, todo contado a un servidor por el gran catcher del Central Constancia, que le respondió cuando le preguntó sobre si le veía algo para el beisbol profesional: “eres inteligente” y el pitcher le respondió “eso es verdad…”

Cuando los dueños del Almendares cometieron la cayucada de contratar al legendario hurler para que dirigiera al club a mediados de los 50′s, el público demostró que las historias pasadas no cuentan, pues el ex lanzador recibió las críticas y burlas más dañinas y oprobiosas jamás dichas contra un manager en el beisbol cubano; únicamente Secades, con un recuento de su trayectoria gloriosa y acusando a los dueños del club añil por reclutarlo, una vez que su personalidad no podía superar la enorme responsabilidad, puso los puntos sobre las íes y llamó a la cordura contra tan inaceptable gesto fanático, incluso de algunos cronistas.

En medio de todo este ajetreo luctuoso por el fallecimiento de Conrado, estoy esperando como cosa buena por el tirano, que lo dejó morirse de hambre y anemia en medio de un calor atroz, a ver si se digna y escribe una “reflexión” sobre el único hombre de beisbol en Cuba por el que se interesaban los equipos de transmisiones como ESPN o el de Grandes Ligas cada vez que viajaban a La Habana..

Fue hasta que nosotros, tan malos que contribuimos a alargarle la vida, solicitamos que se rompieran las regulaciones del Embargo y de lo laboral en MLB, reclamando una ayuda de grupo para la leyenda de Laberinto, pensión que no le correspondía, porque nunca cotizó,

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NO HAY NINGÚN JUGADOR QUE CALCE LOS SPIKES DE JETER A MANO

jeter numero 2

 

Por Andrés Pascual

Para esta campaña los Yankees son favoritos; al modo mío de verlo, si se cumple la expectativa sobre Tanaka, si logra ajustarse al club y al país, nadie debe ganarles, porque ha sido uno de los pocos últimos años en que se han reforzado estilo antiguo; es decir, con material de primera para empeños mayores, dignos de la franquicia.

El mal sabor por el “buche amargo” Alex Rodríguez tendrá un año de descanso, después verán qué hacen con el “ex niño mimado de la prensa”.

Como que todo lo que empieza debe finalizar, como que una ó dos noticias buenas, en este caso los refuerzos de juego diario más Tanaka, pueden encontrar el escollo otra ú otras malas, pues Mariano no volverá a la franelas a rayas; sin embargo, lo peor será el retiro de Derek Jeter después de esta campaña, PORQUE SALIR A JUGAR, BATEAR CON MÁS O MENOS AUTORIDAD, FILDEAR… LO PUEDEN ENCONTRAR, PERO QUE SIGNIFIQUE PARA EL CLUB Y PARA EL BEISBOL LO QUE EL CAPITÁN DE LOS MULOS…… ¡HUM!!!!

Una vez escribí sobre el universo Jeter, cómo veía y veo al gran jugador, debajo puse el link del material, publicado en Beisbol Mundial, del grupo Multimedia:

http://www.beisbolmundial.com/926_analisis/1028520_dereck-jeter-el-capitan-indiscutible.html

La retirada de jugadores como el shortstop de los Yankees son difíciles de asimilar no solo por lo que rinden, sino por su influencia en el terreno de juego, por su inteligencia y por su personalidad dentro y fuera del diamante.

Cuando Alex Rodríguez llegó al club, alguna mente calenturienta sugirió colocarlo en el campo corto y mover a Jeter a la tercera como solución a un problema que hubiera podido generar otro: el encontronazo entre los dos jugadores por orgullo y por reclamo de espacio de acuerdo a su capacidades de líderes. Fue, nadie lo dude, la más torpe, la más estupida proposición de alguien que, se supone, conoce del juego, pero debería saber más de relaciones entre los hombres.

Al gran jugador no lo tocaron y resultó, entonces continuó haciendo su trabajo, escribiendo su historia como uno de los 3 más importantes peloteros de la franquicia de todos los tiempos, por supuesto, los otros son Ruth y Dimaggio.

¿De Alex? bueno, mejor no comentar: ¡Qué el cielo lo juzgue!

A corto o mediano plazo no hay posibilidad de que aparezca quien calce sus spikes, no como bateador o como fildeador, de esos hay, sino como líder, como influencia decisiva del pelotero que combinó la clase profesional emérita, la verguenza y la moral estilo antiguo con la inteligencia, que se proyectó sobre todos los jugadores de su época como lo mejor que se haya podido disfrutar en este beisbol raro, sin valores, de la actualidad. Eso será lo difícil de lograr tras el retiro del Capitán…

Recuerde que después de Joe Dimaggio se necesitaron más de 40 años para que se viera otro con su poder de decisión, con su elegancia y su tranquilidad personal y anímica de verdadero ganador, vamos a ver cuánto tiempo se necesitará para que aparezca el próximo.

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LOS VIAJEROS…

aaron con ohPor Andrés Pascual

¿Es una burla?:

http://www.diariolasamericas.com/deporte/ken-griffey-satisfecho-que-vio-cuba.html

“Tony González asistió a la residencia del embajador americano en La Habana junto a Griffey y Larkin…” lo dijo un cronista del Diario las Américas que ni vio ni sabe nada sobre el homosexual que abusó del hijo de Eddy Martin, además, se refiere al individuo como “shortstop de gran alcance”.

Entonces hay otro material, también del Diario, en que se hace referencia a la conmoción causada por los dos ex jugadores “afro” en el público habanero:

http://www.diariolasamericas.com/deporte/ken-griffey-jr-y-barry-larkin-conmocionan-habaneros.html

Sin embargo, hoy escuché que solo en La Habana conocen de la visita, porque, como han hecho siempre desde que llegó a Cuba Preston Gómez en 1969, después Tani Pérez, Oliva, Tito Fuentes, Campaneris, Versalles o Tiant hace pocos meses, para que el pueblo se entere más allá de su provincia, tiene que oírlo “por una emisora de fuera” o decírselo alguien que esté involucrado en asuntos de beisbol en nivel intermedio o alto burocráticamente y que le tenga confianza, ni la prensa escrita, radial o televisiva de alcance nacional lo informa. Esto no lo saben ni Griffey ni Larkin, pero Katherine Rice, que preparó este “pueblo a pueblo” por orden de Obama, sí.

En Pinar del Río, Oliva asiste a una peña en el estadio cada vez que viaja a la Isla, incluso ha comentado por Radio Guamá y nadie en Matanzas lo ha podido escuchar ni lo saben.

Tampoco han dicho nada cuando René Friol o Borrego Álvarez (fallecido) han estado en Cuba. Willy Miranda visitó la Isla 9 meses antes de morir en 1996, yo hablé con él cuando se iba y cuando regresó, en la casa de Fausto su hermano, q.e.p.d ambos.

Hasta 1964 le permitieron a Ultiminio visitar a su padre en Matanzas, el señor era palero y el ex-campeón no podía pelear sin su bendición.

Aunque el profesionalismo fue descabezado por decreto tiránico desde febrero de 1962, durante varios meses después permitieron que boxeadores con contratos de peleas en México o Panamá cumplieran los compromisos, como Enrique Hitchman, que perdió por nocao con Laguna en la capital itsmeña el 18 de noviembre de ese año.

El narrador Felo Ramírez también ha viajado a Cuba, como hiciera en su momento Guillermo Portuondo Calá.

Cucho Rodríguez Galí, el último dueño de los Elefantes del Cienfuegos de la Liga Invernal con Guille Alonso Bermúdez, casi sufre un síncope de la emoción, dicen, cuando pisó tierra cubana. Y José Legrá en 1971.

En 1979 estuvo en Cuba Rolando Laserie, hace poco lo imitaron Marino Martínez, Jorge Ebro y Omar Claro.

George Steinbrenner, Bob Arum (amigo de la tiranía), Alí (casi familia de aquella canalla), Don King, Sugar Ray Leonard, Roberto Durán, Wade Boggs, Aaron (foto con Sadaharu Oh), Whitey Ford (lo llevó Steinbrenner y ofreció clínicas) y muchos más también han estado en Cuba durante los 70′s y los 80′s.

Joe Dimaggio le envió una pelota dedicada al tirano; según se cuenta, el Clipper era su jugador preferido.

Aunque nos afectamos muchísimo por las visitas de gente del arte, la farándula o el deporte no cubanos a la Isla, no es menos cierto que no están atados ni sentimental ni moralmente al problema, es decir, no tienen por qué hacer suyos el dolor nuestro por la tragedia; como yo respondo con el ajeno que, a pesar de la libertad de selección, no sea solidario, importándome un pepino lo que le suceda como gente y como pueblo.

No podemos exigirles hasta asfixiarlos a los “extranjeros”, sobre todo, porque la cantidad de nacionales de cierta fama que fueron afectados por la tiranía y van allá, supera cualquier nivel vergonzosamente aceptable para el empeño que intente solucionar las cosas como Dios manda, de importancia capital, no contribuir a consolidar la infamia con el disfraz de buena voluntad, que es lo que sucede al legitimarlos y mantenerlos económicamente con esos “tours” infames.

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UNA SORPRESA EN LA SERIE DEL CARIBE

hermosillo campeon

Por Andrés Pascual

Durante 6 innings Mayaguez tuvo en la línea al Hermosillo; despues del jonrón de Robeson se produjo el desplome del club boricua y los mexicanos se llevaron el trofeo otra vez…

¿Fue un gran evento? No, fue un híbrido, porque uno de los equipos, el “invitado” Villa Clara, clasifica como amateur y jugó peor que los aficionados; aunque, realmente, son de nivel profesional de estado; es decir, juegan pelota y cobran cheques en otro trabajo en el que no laboran, además, no pertenecen a una liga invernal (la serie castrista no cumple un solo requisito como liga) ni al Beisbol Organizado…

A mi juicio, la única sorpresa la dio el Villa Clara, mona del campeonato con pronóstico previo de rimbombancia vencedora exagerada, militante y/u oportunista, cuando le ganó 2-1 a los subcampeones Indios de Mayaguez de milagro, juego en el que la defensa del equipo de Baerga se comportó peor que lo imaginable.

Pero los Naranjeros ganaron porque los clubes de la Liga del Pacífico juegan diferente a la selección nacional o a cualquier otra novena que preparen allá para otros eventos.

Tal vez las razones estén fundamentadas en que son bien dirigidos y respetan a sus managers, porque conservan la disciplina personal, porque llevan conjuntos bien balanceados y, como el resto de la Confederación, en fase de competencia.

Ya una vez escribí sobre el particular, puede leerlo en el link debajo:

http://www.beisbolmundial.com/926_analisis/1455651_un-mexico-diferente-en-series-del-caribe.html

Los vencedores fueron considerados por el grupo de “cronistas” de ESPN en español como el club “que daría grima”, es decir, para esa gente no clasificarían a la fase siguiente, especie de frazada para ”trapear” el piso, pero que hizo a estos sabios de galería enanos en el oficio.

Con los equipos del Pacífico en plano de finalistas o casi desde hace 5 campañas, una de ellas la pasada, que ganaron ¿Cómo fue posible que esos comentaristas arriesgaran la “sapiencia” de esa forma?

Lo anterior, soberbio y monumental yerro de apreciación, no fue nada comparado con que propusieron a Villa Clara como el trabuco capaz de “oxigenar” la serie, al campeón de un país que, desde hace 8 años, no ganan un torneo en ninguna categoría ni contra Holanda.

En cuanto a oxígeno, imagen empleada por muchos para decir que Cuba resucitaría el juego y el interés del evento, lo que se demostró de nuevo fue que la pelota castrista es quien lo necesita, y un transplante de corazón, hígado y riñón.

México es desde hace rato tan “macho” como República Dominicana y Venezuela; Cuba una mona en cualquier serie que asista, porque no se puede exhibir semejante historia hasta 1960 y hoy lucir peor que Colombia si asistiera como “invitado”, sin arreglo posible ni interés por efectuarlo.

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¿ERRORES DE APRECIACIÓN O NACIONALISMO PROVOCADO?

puello 2

Por Andrés Pascual

La Serie del Caribe no es una competencia de selecciones, sino de clubes campeones, por lo tanto, no es un enfrentamiento entre países, sino entre ligas de los países de la regíon; entonces ¿Por qué razón emplean tanto el nombre del país, cuando lo que está en el terreno es el campeón de un circuito?

Antes, cuando Cuba podía afirmarse que estaba representada, no se manejaba a libre albedrío el término por los cronistas cubanos de la época, que se referían al nombre del club en la edición, o al del oponente, si acaso, algunas veces, el Marianao de Cuba.

Fácil de entenderse, una vez que el circuito amateur cubano conocido por sus siglas UAAC o Unión Atlética Amateur de Cuba, segundo en importancia en el país por sus organización, no participaba en el torneo.

En la medida que comenzaron a contaminar la Serie del Caribe convirtiendo en selecciones a los campeones con exceso abusivo de refuerzos, como Puerto Rico a mediados de los 90′s, o República Dominicana, por el complejo anímico de demostrar el poder del beisbol de esas dos naciones en el área, el corto campeonato fundado en 1948 pasó a mejor vida de la forma como se concibió, al repletarse de refuerzos durante los últimos 20 años; a fin de cuentas, hoy no pueden contar con nadie de los circuitos mayores porque no hay credibilidad ante el Beisbol Organizado, que ha contribuido a debilitar tanto los campeonatos invernales como a la propia Serie regional con las prohibiciones de jugar a los estrellas nativos, incluso a los importados, además del desinterés de estos jugadores, que no necesitan el dinero de invierno para vivir como reyes.

La inclusión del equipo ganador de la serie castrista, reforzado como para uno de los eventos internacionales que acostumbran perder, le puso la tapa al pomo.

Con estos elementos decadentes a mano, el señor Puello pretende vender los derechos de transmisión del evento ¿Qué de atractivo tiene la Serie del Caribe de hoy, que debe ser considerada como la 3era etapa por las irregularidades permitidas este año, como para convertirla en intereses que ayuden a seguir en buen estado financiero sus arcas, medio vacías a pesar de lo que ha dicho el Presidente de la Confederación, que se ha visto obligado a hacer debutar a la tiranía por coincidencia de factores tanto políticos como económicos oportunistas?

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SOSPECHAS Y CASOS FIRMES: APUESTAS EN GRANDES LIGAS

RUTH COBB Y SPEAKERPor Andrés Pascual

El caso Pete Rose no es único en el denigrante capítulo de suspensiones por apuestas en Grandes Ligas, lea lo que dijo en 1875 Dime Base, jugador del Beadle, sobre el arreglo por dinero:

“Cualquier profesional de un club de beisbol arregla si hay dinero. Una carrera de caballos es un evento bastante seguro para especular comparativamente con el juego de pelota…”

El periodista neoyorquino Harry Chadwick, uno de los responsables del desarrollo promocional del beisbol, dijo a finales del s. XIX: “cada mentecato, vicioso, bruto… cuyo único disfrute del beisbol proviene del juego de azar aplicado al pasatiempo, es un virtual enemigo de este deporte”. Por lo visto, el arreglo, las apuestas o el instinto delincuente, se iniciaron desde el principio mismo, desde que aparecieron “los dueños” y las utilidades en el espectáculo.

El beisbol ha sido atractivo para los apostadores aún hoy, lo que sucede es que los recursos de vigilancia y la participación federal permanente impiden el relajo, además, en Grandes Ligas pagan mucho; solo hay que considerar que las postalitas de Joe “Shoeless” Jackson, Eddie Cicotte o Gandil, miembros de los “8 jugadores fuera” del Chicago Americano por los arreglos de la Serie Mundial de 1919, valen una barbaridad en el mercado del Fantasy Card Game.

A través de la historia, algunos de los mejores jugadores y managers del juego se han visto involucrados o se ha sospechado de que hubieran apostado a sus clubes. Según una relación de Rico Longoria para ESPN CLASSIC, aquí cuatro de los casos más conocidos:

1.- En 1865, un escándalo de apuestas casi destruye las Mutuas, un equipo de beisbol que organizó William Marcy Tweed. El receptor, el shortstop y el antesalista afirmaron que fueron víctimas de “una conspiración malvada”, a los tres se les prohibió jugar otra vez y el dinero que recibieron por el crimen no llegaba a 100 dólares.

2.- En 1877, después de dominar la temporada durante la primera mitad, los Grises de Louisville perdieron siete juegos en fila de forma extraña, por errores inaceptables para jugadores tan buenos e inteligentes. Una inverstigación reveló que apostadores habían “comprado” a George Hall, a Bill Craver, a Al Nichols y a Jim Devlin. Los cuatro fueron separados para siempre del juego por el fundador de la Liga Nacional, William A. Hulbert. Los jugadores reclamaron, imploraron, incluso Hall se arrodilló ante el magistrado, pero nunca fueron reinstalados.

3.- En 1905 John McGraw, manager de los Gigantes de Nueva York, ganó 0 por apostar a que su club se impondría en la Serie Mundial a los Atléticos de Filadelfia.

McGraw había apoyado el boycot que provocó que la Serie Mundial de 1904 no se efectuara porque, según el dueño de los Gigantes T. Rush , “el Boston representaba a una Liga inferior”, la posición del manager de los Gigantes tuvo que ver con el resentimiento contra Ban Johnson, Presidente del Joven Circuito, que lo había suspendido por conducta no ejemplar durante su época como director en la Liga Americana.

Sin embargo, la de 1905 contra los Elefantes Blancos de Mack, la ganaron los Gigantes sin problemas con 3 victorias de Christy Matthewson en 6 días (5 juegos). Fue un milagro que John McGraw no hubiera sido separado del beisbol, teniendo en cuenta que la apuesta se conoció por el público.

4.- En 1926, a Ty Cobb y a Tris Speaker se les permitió retirarse al concluir la campaña, porque el pitcher holandés Leonard “destapó” un documento en que acusaba a Cobb, a Smokey Joe Wood, incluso a Ban Johnson, de apuestas a juegos de la Serie Mundial de 1919 que “conocían arreglados”, Cobb lo negó; pero dijo que si continuaban con sospechas sobre él, iba a desencadenar un escándalo mayor, porque tenía un verdadero y temible archivo particular del arreglo. Ban Johnson también negó las acusaciones.

De estas denuncias produjo Landis la ley de que cualquiera que apostara a su club fuera separado de por vida del beisbol.

Incluso Ruth, junto al Melocotón de Georgia, recibieron acusaciones anónimas de arreglar entre 1922-24, el propio Juez Landis se encargó de limpiarlos al desestimarlas públicamente.

Otra separación por apostar de un dueño del Filadelfia Phillies puede leerla en el siguiente link que escribí para CNN hace algún tiempo:

http://ireport.cnn.com/docs/DOC-827002

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LOS REFUERZOS DE LOS YANKEES‏

tanaka  beltran ellsbury

 

Por Andrés Pascual

Tengo la impresión de que los Yankees hicieron un gran negocio dejando fuera de juego a Robinson Canó; a fin de cuentas, estaba ahí como otro frustrado que no pudo, no supo o no quiso hacer más por el club que batear y menos que servir de líder para una novena que lo necesitaba a como diera lugar, por la caída en picada de su juego y de su moral colectiva.

 

De Canó hablan en Seattle sobre "construir un club ganador a su alrededor" y no veo cómo, porque, capacidad de liderazgo no tiene. Además, es el tipo de jugador egoísta, que no le trasladó a la clientela sensaciones de preocupación ante la debacle que atravesó el club nunca.

Pero quería el dinero que no merecía ni jugando como Alomar… hicieron bien en dejarlo ir, a fin de cuentas, parte de ese dinero ha servido para pagar a jugadores que pueden hacer la diferencia entre observar la Serie Mundial por televisión, esquiando en Suiza o jugándola en el Yankee Stadium.

Si Tanaka responde como se espera, si puede imponerse al hecho de lanzar con métodos protectores de su brazo, pero enfrentando baterías de verdad en cada salida, los Mulos pueden aspirar al premio máximo, porque en Japón no se juega un beisbol fuerte, el bateo es débil comparado con la Triple A de aquí; por lo general, refuerzan con descartes o con jugadores que no han logrado ni jugar en esta pelota.

Jacoby Ellsbury sin lesiones es un peloterazo capaz de discutirle a cualquiera el jugador más completo del beisbol. Llegado al club en una de las grandes operaciones favorables de cualquier General Manager hechas para esta temporada, debe ayudar muchísimo a ganar la división y cuantos juegos queden hasta la Serie Mundial.

McCaan pudiera dar más de 25 jonrones en Yankee Stadium y se ha establecido como un jugador de situaciones, otra adquisición buena.

Dejé a Beltrán para el último análisis, porque el boricua solo necesita imponerle su juego estelar a un público que lo rechazó injustamente en Queens, increíblemente, de herencia hispana.

Carlos es el mejor centerfielder latino que haya actuado en las Mayorers, superior a Cedeño y al Haitiano González, tiene madera de líder, porque batea y juega como es obligado bajo presión.

De forma tajante, la acción de "dejarle a otro el muerto llamado Robinson Canó" por la alternativa de reforzar con los cuatro mencionados, pudiera encarrilar a los Yankees hacia la meta suprema: el campeonato absoluto del beisbol.

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EL HOMECLUB DEL UNIÓN JUVENIL DE LA UNIÓN ATLÉTICA

fornieles esta

Por Andrés Pascual

Nunca me ha interesado la historia del beisbol puramente y desde hace rato sé que no vende, sobre todo en Cuba; lo histórico lo empleo para relacionar circunstancias presentes que afecten aspectos de importancia; sin embargo, un poco “se me ha pegado” de leer y escuchar, durante 55 años por lo menos, a gente del ambiente. Como tengo buena memoria…

Del Atenas Park de la ciudad de Pinar del Río no conozco su historia, sé que estuvo muy cerca del Centro Médico de la calle Sol ¿Cuándo lo inauguraron? No sé ¿De quién fue la idea? Menos… pero algo voy a decir de interés en cuanto a la memoria histórica del terreno que una vez fue el homeclub del Unión Juvenil Rafael Morales del Circuito Unionista Cubano; es decir, del segundo club pinareño en la Liga Nacional de Beisbol Amateur de la Unión Atlética junto al Artemisa Sport Club.

En Cuba, con motivo de la prohibición a que sometieron todo lo relacionado con el profesionalismo por intereses políticos de consolidación, resulta difícil localizar gente que reestablezcan los nexos con el pasado con propiedad, todavía, a pesar del brevísimo espacio que le han abierto a la conversación sobre los profesionales popularmente, sin que haga eco en los medios, se produce una injusticia ¿involuntaria? a la hora de enumerar razones de gloria simbólica de los tiempos previos a 1961.

Por ejemplo, como queriendo comerse la cuota “de una sentada”, al comentar sobre el estadio pinareño Atenas Park, pudieran ratificar la importancia del terreno porque jugaron un juego de exhibición algunos peloteros de más o menos significación, digamos que, como leí hace poco al respecto, Dihigo, Napoleón o Cando López.

No, la impotancia de ese estadio para la memoria histórica pinareña y nacional, la única y de sobra, es que fue el homeclub oficial de la sociedad Unión Juvenil Rafael Morales, equipo perteneciente a la UNIÓN ATLÉTICA AMATEUR DE CUBA como miembro de la Liga Nacional de Beisbol.

La actuación en un juego de exhibición de un pelotero como Martín Dihigo no supedita, no puede, a un segundo plano, el hecho de que en aquel terreno, entre 1947-1951, años que el Unión Juvenil fue miembro del circuito, actuaran los mejores peloteros amateurs del país oficialmente, muchos de ellos profesionales posteriormente y algunos con labor en Grandes Ligas.

Cuando al Unión Juvenil lo pronosticaron contendiente serio al pennat de 1950, porque lograron un roster fuerte, además, con la dirección experta de Alfonsito Rodríguez, ex coach de selecciones nacionales de la Edad de Oro, el equipo, que jugó en la primera división de aquel campeonato, enfrentó en el Atenas a jugadores como Miguel Fornieles (foto), pitcher del Atlético de Cuba con 11 años en las Mayores; otros pitches de gran nivel, miembros de selecciones nacionales ese año o posteriores incluso, como Alexis de Bernard, Manguito Puente, Mingolo del Monte, Ravelo, Mario Cossío, Gerardito Pérez, Vicente López, Tata Solís, Aguiar o Luis de la Tejera.

Entre los catchers Feliciano Foyo, Oscar Fernández, Luis Estrada, Carlos Balvidares, Rouget Avalos, Jesús Rámiz, Manolo Mántara… Entre los infielders Juan Izaguirre, Derubín Jácome, Alfredo Quintero, Pancho Villa Armas, Manolo García, Luis Olivares… y entre los outfielders Juan Vistuer, Orlando Denis, José Mir, Hermes Arrechea, Pedro Echevarría, Patón Acosta, Enrique Cruz, Cabito López…

Además, como sede de un club del circuito unionista, en el que no jugaban negros, recibió la visita del Vedado Tennis Club dirigido por Sungo Carreras, más prieto que el chapapote, posible porque Sungo fue un coach de lujo e importancia del Almendares y la directiva del Club Vedado, su Junta, eran los propietarios del famoso alacrán añil.

Con esto a mano, bajo ninguna circunstancia puede ser recordado ese estadio porque haya jugado Dihigo que por haber sido homeclub del Unión Juvenil.

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HABLANDO DE SUSPENSIONES

mariano saliva

Por Andrés Pascual

Las suspensiones a jugadores, managers, incluso a propietarios de clubes del beisbol de Grandes Ligas, no han constituido “rarezas” en los anales del pasatiempo.

La primera suspensión significativa fue la de 8 miembros del Chicago de la Americana por arreglar juegos en 1919, la medida la tomó el Comisionado Kennesaw “Mountains” Landis, un breve paréntesis, al Juez que Salvó el Beisbol le puso Mountains su padre, que había perdido una pierna en la batalla de ese nombre durante la Guerra Civil.

Con respecto a propietarios separados del negocio, William D Cox, de 32 años en 1942 y dueño de los Phillies de Filadelfia, fue suspendido por vida por apostar a su club, lo que negó primero y admitió después.

Todo el mundo conoce el caso Pete Rose por cómo lo manipulan con respecto a perdonarle la falta, ni más ni menos lo que hizo Cox más de 40 años antes, y poder elegirlo al HOF; sin embargo, para perdones existe una cláusula que reza que el individuo sancionado solo puede ser indultado por el Comisionado que lo suspendió. Si la mantienen, suficiente como para no ver el sucio hocico de the Hustler nunca en el recinto.

En 1922, a Ruth y a Bob Meusel no les permitieron jugar sino hasta Mayo, porque participaron en giras de exhibiciones no sancionadas en el otoño del año anterior.

En 1946, el Comisionado Happy Chandler anunció la suspensión por cinco años de quienes abandonaran las Grandes Ligas para correr la fracasada aventura Pasquel en México. Entre los afectados estuvo Mickey Owen, el catcher del passed ball maldito contra los Yankees en 1941. Este jugador imploró porque se revisara su caso el propio año de dictada la suspensión, lo que no hicieron hasta 1949.

La decisión de Chandler afectó las carreras de varios peloteros, entre ellos las de los cubanos Estalella y Zavala.

Chandler también suspendió por todo 1947 a Leo Durocher por “mala conducta contra el juego…”

Bill Madlock le restregó el guante en la cara al umpire Gerry Crawford y lo suspendieron 15 días y cuando Phil Niekro jugó para los Twins, recibió la misma penalidad por tener papel de lija en un bolsillo.

Steve Howe convirtió en un relajo el beisbol por suspensiones por uso de drogas y Lamar Hoyt tuvo que irse todo 1987 por tres incidentes con cocaína.

En 1983, 4 jugadores del Kansas City fueron suspendidos toda la temporada bajo acusaciones de uso de estupefacientes, por los que estuvieron un tiempo en prisión…

Han sido “un par de casos”, también las hubo por encorchar bates como Billy Hatcher y Sosa, por golpear a otros jugadores, como Billy Martin; por tirar un bate a la grada y lesionar a una niña, como Ted Williams; por lanzarle una pelota al público con intención homicida, como Albert Belle; por soltar un cohete en un parqueo y casi cegar a un jovencito, como Vince Coleman…

Sin embargo, Mariano Rivera (foto) escupió algunas pelotas para hacer efectiva su “recta bruja” y jamás lo siguieron para decretar la infracción que se tradujera en una suspensión merecida.

 

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CUBA Y EL SALÓN DE LA FAMA DE LAS SERIES DEL CARIBE

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Por Andrès Pascual (tomado de Univision-mipágina Enero 11 del 2003

Si algo perjudica a los jugadores cubanos de lo que se considera la primera etapa de las Series del Caribe en cuanto a integrar el Salòn de la Fama de ese evento, es la ausencia de representación oficial por la prensa cubana (entièndase bien, cubana; no castrista).

A tomar en cuenta como escollo para ser elegidos la desaparición del evento durante diez años y que no se reconozcan, al estilo de las Ligas Negras para Cooperstown, las dos series conocidas como Interamericanas de 1961 y 1962.

Tal vez con el acumulado de estas nadie podrìa impedir que Haitiano Gonzàlez, Tony Taylor, Mike de la Hoz (foto) u Octavio Rojas ingresaran al grupo de seleccionados.

Debiò estar Bobby Maduro al frente de la Confederación de Paìses del Béisbol Profesional del Caribe para que se modificara un estatuto que beneficiara al pelotero cubano durante los 60’s, en correspondencia con la circunstancia de la desaparición del béisbol rentado en la Isla; entonces, por influencias del ex propietario de los Cubans, se aboliò la ley de solo dos años de participación de un jugador como importado, permitiendo que los muchìsimos que salieron de la Liga Cubana, incluso sin haber participado en aquella, actuaran màs de dos veces en cualquier liga invernal que reclamara sus servicios sin ser residentes de ningùn paìs del àrea.

El Champion 1951-52 lo ganò el club Habana; al momento de escoger refuerzos para la Serie del Caribe, resultaron elegidos el catcher Andrès Fleitas, que habìa jugado para el Almendares y el Marianao ese año; como reemplazo del nudillista Hoyt Wilhelm, Thomas Fine, otro importado perteneciente al Boston Medias Rojas, que tambièn trabajò con los Tigres.

El Estadio Olìmpico de Ciudad Panamà fue el escenario del 4to. evento regional del béisbol profesional. La victoria fue para los Leones de Mike Gonzàlez en carácter de invictos en cinco juegos ante el Cervecerìa Caracas por Venezuela; el Carta Vieja por Panamà y el San Juan por Puerto Rico.

El tejano Thomas Fine fue un pitcher de popularidad en los cinco campeonatos que jugò en Cuba, cuatro de ellos con el Cienfuegos; objetivamente, acaso ese haya sido el mejor remplazo de todos los tiempos en clàsicos caribeños; porque, en su primera apertura, dejò sin hits ni carreras al Cervecerìa Caracas, que tenìa en su alineación a figuras como Chico Carrasquel, Lorenzo “Piper” Davis, Luis “Camaleón” Garcìa, Wilmer Fields y Dalmiro Finol; solo tres embasados por pasaporte de libre trànsito y otro por error en tiro a primera del shortstop Chino Hidalgo.

No conforme con el no hit no run, en su pròxima apariciòn contra Panamà lanzo 7 1/3 de entradas tambièn sin hits ni carreras. El resultado de los dos tremendos juegos de Fine se traduce en 2 ganados, lìder; tambièn en juegos lanzados y en completos, ambos compartidos con dos y en lechadas con una.

La actuaciòn de Fine es la màs soberbia de cualquier pitcher en toda la historia de las Series del Caribe y el no hit no run el ùnico hasta hoy en el evento.

En 1949, el popular zurdo Agapito Mayor logrò tres victorias para los Azules del Almendares en la primera Serie del Caribe que tuvo como escenario el Estadio del Cerro de la capital cubana, torneo ganado por los Alacranes con un poderoso club que incluyò a Monte Irvin y a Sam Jethroe.

En 1955, en Caracas, ganó uno de los màs fuertes equipos vistos en Series del Caribe, los Cangrejeros de Santurce con Clemente, Crowe, Clarkson y Willie Mays; casi el 40 % de la responsabilidad por la victoria boricua descansò en las muñecas y las piernas del astro de los Gigantes de Nueva York: Mays fallò las primeras 13 veces seguidas y conectò batazos de todas dimensiones las pròximas 12 sin fallar.

Tanto Agapito Mayor como Thomas Fine o Willie Mays jugaron un solo evento y, aunque las 3 actuaciones son meritorias y dignas de la inmortalidad, se debe hacer especial énfasis en las de ambos pitchers; porque no se han vuelto a repetir ni el no hit no run ni el ganador de 3 partidos; sin embargo, solo Willie Mays està en el Salòn de la Fama… ¿Por què?

En intercambio de comunicaciones vìa Internet, el señor Puello, flamante Presidente de la “nueva ola” de la Confederación me explicò, ante mi exigencia por semejante injusticia y evidente segregación, que se estaba trabajando para no incurrir otra vez en el error de elegir a un jugador con un solo evento; pero resulta que ese templo es de nueva ediciòn, creado con Puello a cargo del grupo de paìses del béisbol del àrea y Mays està allì…inmóvil en su nicho.

A mi modo de ver, ni Agapito ni Thomas Fine integran el recinto por el estado de indefensiòn en que se encuentra el jugador cubano històrico ante los miembros del inquisidor mas que comité de elecciòn que es eso. Con algún que otro detallito traidor ajeno al pasatiempo, que tambièn juega.

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DETRÁS ESTÁ LA TIRANÍA CASTRISTA, QUE NADIE LO DUDE…

LEONYS MARTIN TEXAS 2

Por Andrés Pascual

Cuando usted escuche de delitos en grupo, a veces individuales y, entre col y col le dejen caer “está acusado de fraude al Medicare”, si no relaciona de inmediato a la tiranía castrista con el potaje o es militante o es simpatizante rabioso con los Castro o un reverendo come mierda.

Si estos elementos de quienes hablé tienen agencias en México para tumbar dinero, para extorsionar o para lo que sea, siempre que un delito grave, la situación se aclara y pueden involucrar, como consortes en “la coima” de la base de contrabando y actos delictivos que opera desde allí, a representantes aztecas, que esa gente “sirve pa’ cualquier cosa siempre que sea malo pa’ la humanidad”.

Leonys Martin (FOTO) es uno de los peloteros valiosos llegados de Cuba reciéntemente, porque es feo o bien parecido, no sé, comentan poco sobre él los plumíferos del Herald, incluso no está en los círculos de la “comunidá” (peñas) como debería por su clase atlética.

Prefieren hablar de Céspedes (que lo despidió el PCC, el G-2, el PODER POPULAR y el pueblo en pleno en el parque de su pueblo cuando salía a abordar la lancha hacia República Dominicana), que el Oakland se lo está ofreciendo a cualquiera por una hamburguesa y una bebida convoyada, la última proposición fue al Arizona.

Yo no sigo a Texas desde que obligaron a irse a Hamilton, me pareció un acto hostil contra el público, pero bueno.

Sin embargo, cuando lo hago es para observer al cubano Leonys Martin, un pelotero de clase y pimienta, rápido, chocador de bolas que siempre está en el juego, aspectos muy difíciles de coincidir en un pelotero en esta época de falso poder de jonrón.

El caso es que con Martin se descubrió una red que opera desde México con el nombre de Estrellas del Baseball, por supuesto, es una organización cuentapropista, quizás nacida al calor de “las reformas” que tanto entusiasman a Obama y a Santos el colombiano y que debe tener como principal inversionista al INDER con participación mexicana como “empresa mixta”.

Según el Herald, el jugador le envió al grupo mafioso por sacarlo de Cuba con su familia y tenerlo secuestrado en México hasta que logró el contrato, la escalofriante barbaridad de millón y medio de dólares.

 

Ahora metió la mano en el asunto el FBI y hay una sola detención de 3 involucrados en la banda criminal, porque dos están detenidos por el fraude al Medicare.

Por lo que está en el tapete favorable a la dictadura con respecto a Obama, que en cualquier momento da a conocer la suspensión del embargo y la proposición del restablecimiento de relaciones de todo tipo con la tiranía, posiblemente “la investigación” alrededor de la pandilla delincuente dedicada al secuestro y la extorsión de peloteros cubanos, con la anuencia de la dictadura desde que preparan la salida desde allá, ¡JAMÁS SEA RADICAL!, es decir, que la pesquisa se quedará aquí y nombrará a México como base de operaciones de lo que van a tratar (ya lo hacen) con caracter individual, ajeno a grupos mexicanos relacionados con la tiranía castrocomunista incluso.

Todo lo que dije es entredicho, sin fuentes más allá que la mera información del hecho, como lo dijo el Herald, según se sabe y aprecia, gente sin ningún compromiso ni sugerido que se acerque a posibilidades que nadie necesita verificar en profundidad como alternativas que involucren a la tiranía para creerlas.

Yo siempre he dicho lo que creo razonablemente analizado, incluso en el Diario las Américas lo hice durante más de 10 años, pero la imposición comunista de la sucursal del Granma del Doral, más la simpatía de sus “cronistas” por la dictadura, algunos cuidando su viaje a Cuba, como Marino Martínez, que hace 15 días que está en Guira de Melena, les imposibilita ayudar a estos jóvenes que, por conveniencia política para la primera página, son exitosos millonarios; mientras, en el buró de la redacción nunca aparece para publicarlo el comentario que no pensaron y que contribuiría a mejorar la situación en que ponen estos traficantes de esclavos desde Cuba a los creyentes en el ”Sueño Americano version OBAMA-TIRANÍA CASTRISTA”, convertido en tal pesadilla para algunos que, a veces, ni aquí concluye.

Sospechoso por la poca difusion del nombre y la actuación del outfielder del Texas por los plumíferos de siempre, que haya sido este quien denunciara y destapara un escándalo de gran magnitud que la prensa no está manejando como tal, sino con cautela extrema, como si no quisieran dañar a alguien que, por circunstancias más que evidentes, todo el mundo conoce.

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UN DÚO DINÁMICO, PERO EL BEISBOL CORRE DOS RIESGOS…

CANÓ JAY Z BEYONCWPor Andrés Pascual

Estamos en un país donde no se le puede impedir a nadie que haga lo que le dé la gana si tiene dinero y en el deporte se impone el detalle con virulenta rutina.

Aunque a veces se juega con conceptos como “CUIDADOSO EN LA SELECCIÓN DE…” por lo que se supone descalificaron a Mark Cuban como comprador de un club de pelota, la realidad es que el liberalismo y la presión de una media corrupta, que responde a la imposición de patrones que aseguren la decadencia generada en el cubil comunista camuflado como liberal, está haciendo milagros en la gestión deformadora y destructora de cualquier valor tradicional del país:

http://bleacherreport.com/articles/1827590-robinson-cano-rumors-latest-buzz-and-speculation-surrounding-star-2b?utm_source=newsletter&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mlb

El “ripiera” JAY Z, elemento liberal, revanchista y antiamericano a pesar de todo el dinero que ha podido hacer aquí, con nexos profundamente solidarios con la “Habana Vieja”, es un peligroso precedente para el beisbol de Grandes Ligas, entidad que, en cuanto a corrupción moral y decadencia, nadie tiene que asesorarla.

¿Por qué es “agente de jugadores” este dicen que productor y cantante? ¿Porque le interesa la salud del pasatiempo, o porque forma parte de nadie sabe qué intención, quizás de grupo, como el primer agresor autorizado a conspirar contra el deporte desde adentro para liquidar lo que le quede de decente a la estructura?

Este tipo le presentó al país lo que trae “como aires nuevos” para la profesión de agente libre, rutina que puede cimbrar las bases del beisbol, ni más ni menos que convertirlo en un show decadente, en el nivel de cualquiera de esos espectáculos indecentes y bochornosos que patrocinan.

La cosa empezó por pedir 300 millones para un pelotero que con 150 por 10 años está sobrepagado, porque no es completo ni batea más que Babe Ruth, incluso es inferior a Dustin Pedroia, porque hace menos que el intermedista del Boston en el terreno.

Pero el tipo no puso sobre la mesa el guarismo pensando que algún club mordiera el anzuelo, sino se presentó a sí mismo como quien va a poner a bailar a todo el mundo al son de su música: “conmigo esto sera así, a base de exageraciones sin fundamento, violando todos los códigos éticos de una profesión que no tiene ninguna moral, porque aquí lo que importa es el show”.

Entonces da un tour casi nacional por varias ciudades que no deben haberle ripostado con cifras jugosas, con su artista con cara de tonto y semi-sonrisa entre asombrada y estúpida, que no ha sido capaz de entender qué papel interpreta en este acto pésimo y peligroso contra el pasatiempo.

Promociona un regalo costosísimo en internet, situación muy atractiva para destapar opiniones en nada favorables al jugador, porque eso NO SE PUEDE HACER, ni aceptar el reloj ni colgarlo en internet como recuerdo de fecha cumpleañera.

Definitivamente, Robinson Canó, por ese desliz sin percatarse de lo grave de ambos gestos, debe tener algún retraso mental o está en “el gato” contra el Beisbol Organizado.

Ese pequeño tour lo ha vivido Jay Z como si fuera una de esas giras de Beyoncé u otro artista a lo largo del país, para recoger tanto dinero como hacen por tan malas y decadentes demostraciónes artísticas, que es increíble, a pesar de la pésima predilección por lo desagradable de la juventud de hoy.

Yo no sé si los agentes libres tienen una Asociación de control riguroso de lo “ético circunstancial”, pero, en caso negativo, deberían crearla, que establezca reglas de todo tipo que los salve de la catástrofe que se les avecina si acaso alguno tiene suficiente amor por el beisbol, porque, viéndolo bien, el espectáculo deportivo se va a convertir en un antro para disfrute de los Beaver, Gaga o Miley Cyrus.

El segundo riesgo es que Jay Z sea el precedente e interese a otros de esos “productores” hacia la agencia libre, que después buscarán la propiedad de clubes y no se lo van prohibir como a Mark Cuban, porque son negros y la respuesta sería demoledora como “agresion o crimen de odio contra las minorías en el deporte nacional”. En pocas palabras, racismo.

Viéndolo bien, quizás se deba ir pensando en no hacerle más espacios de penalización a los esteroides, a fin de cuentas, con el asalto de este tipo a la agencia de jugadores, acaban de abrirle las puertas a la era de la cocaína y la droga por tuberías, además de a las fiestas escandalosas estilo “star system”, con jugadores como estrellas principales… si no, al tiempo.

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La Familia Magallanera


magallanes640.jpg

Luis Cisneros Cróquer

“Un deportista más, es un delincuente menos”. José M. Orta Fábregas.

LAS LESIONES TOCAN A LA PUERTA cuando menos se espera. AUSENTE ODOR, lesionados Darwin Pérez, Sojo pidió auxilio a Luis Blasini y por eso se hizo el cambio de Gustavo Chacín- que razonablemente se ha disgustado- para traernos a Osuna a quien ya conocemos y juega en cualquier posición del infielder. ASI ES ESTE NEGOCIO, Los Tigres dejaron libre a Filder y se lo llevaron los Vigilantes, los Yankees andan detrás de Carlos Beltrán, CHACÍN es un señor, profesional de pundonor. OSUNA COMENZÓ a dar frutos con su bateo…SERGIO PÉREZ no fue el mismo ante Lara, pero no hay escapatoria, lo hace bien o lo hace bien. ZAMBRANO está lesionado, pero ¿acaso sabían eso antes de que le cayeran a palos?…CAPÍTULO APARTE el juego del martes 26 ante las Águilas del Zulia y en su propio terreno. El Dominicano Cesar Valdez nos mantuvo apagado, pero cuando se marchó, reaccionaron los bates navieros. Y EL RELEVO fue perfecto con los criollos mostraron calidad y coraje. DE ESO VAMOS A NECESITAR para salir de este atolladero…POR SI FALTABA ALGO, Ted Lilly, se ha marchado enfermo y anuncia su retiro del beisbol. Honrado el gringo. Acudimos al emergente Larry Suarez pero no pudo con los marabinos. Estamos en medio del mar con tormenta amenazante…CALLASPO A LA VISTA: Alberto anuncia que se prepara para subir a la nave. Es un refuerzo de gran valía en momentos realmente de dificultades…TOMEMOS DE LAS GLORIAS PASADAS el acicate para vencer y pensemos que el compromiso de ser el Campeón de la pasada temporada es enorme. Como nos ha ocurrido en los últimos anos no hemos tenido respaldo en un porcentaje halagador de la importación. Levely y Lewre resultaron con auspiciosas victorias y ojala en Diciembre regrese el primero a fajarse como lo ha hecho. MAGALLANES tiene una buena colección de Grandes Ligas, algunos con más trabajo que otros, pero todos con esa experiencia y gran cariño por la divisa, son profesionales comprometidos con su público. Endy Chavez, Ramón Hernández, Juan Rivera, Alberto Callaspo (en la dulce espera), José Altuve (deseoso de jugar) Alfonzo (debe regresar a su rendimiento), Ezequiel Carrera de enorme utilidad, Argenis Díaz fajado como siempre. Y lanzadores de la talla de Deolis Guerra, Jean Machi, Alfaro, Ortega, Martínez, Gabriel García y Carlos Enrique Hernández, además de Juan Rincón. Material para ser aprovechado por el mánayer Sojo. SI CONTAMOS con Sergio Pérez y su experiencia, si Zambrano se recupera, pero de verdad, de musculo y alma y los importados responden, podemos contarnos para sortear las dificultades de la carretera en la semana que comienza hoy, con 3 partidos contra Caribes y visitas al Universitario para vérselas contra La Guaira y Caracas…EL SEGUNDO JUEGO contra Zulia el miércoles redoblo la aspiración del Magallanes, con Gabriel García, Deolis Guerra y Jean Machi intraficables…LA TABLA DE POSICIONES tiene movilidad en la búsqueda del 5to puesto: Águilas Tiburones y Tigres han golpeado al Caracas, además de la serie que ya le ha ganado su archiadversario…DICIEMBRE es el mes decisivo y nadie quiere perder…NO HA SIDO SATISFACTORIA la importación de lanzadores relevos; los nuestros han sacado la cara. NO SABEMOS de dónde, pero Blasini tiene que poner a funcionar el sombrero de copa para traer brazos que nos ayuden a llegar a, por lo menos, la primera etapa del viaje…DICEN los que más saben que la pelota es redonda y viene en caja cuadrada; que la brújula no se estropee para que el marinero pueda avizorar la tierra…VIERNES NEGRO Y con mucha lluvia en todo el país y un nuevo encuentro con los Leones. CARIBE SIGUE encaramado en el primer lugar y en nuestra opinión luce un contendor bien compacto con el cual hay que fajarse duro.

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“ERA MI GRAN MOMENTO, MI 7mo JUEGO…”

alex+esta.jpg

Por Andrés Pascual

Con esa frase espectacular de gradería se defendió Alex Rodríguez por la ausencia de Selig del juicio-demanda que le puso a MLB. Aparentemente se le ha convertido en boomerang.
Alex debería tener en cuenta que cosas relacionadas con “su séptimo juego” no son buenas para él en ningún sentido, porque donde debió hacer gala de lo que supone la frase, siempre le brilló por ausencia: el terreno.

Resulta que hasta modificaron la apelación para ajustarla a “mejores tiempos”, en mi caso, aunque detesto a todos los peloteros involucrados, quisiera que el neoyorquino ganara la demanda, a ver dónde iban a meter las cabezas la oficina de los Yankees y MLB.

Sin cortapisas, si el Beisbol Organizado hubiera sido capaz por decencia, por educación y por desinteresado ante el arreglo, desde el inicio, de un fenómeno que influye en la formación infantil de un país que tanta atención sin fallos merece en este sector; si hubieran actuado en bien del deporte y de la sociedad cuando las conductas y las actuaciones de algunos peloteros se hicieron sospechosas en el período 1985-88, no estuvieran en este juicio-show, que no van a ganar ni si lo logran, porque todo el mundo sabe que son los únicos culpables del delito.

Tampoco hubiera Bonds con más de 550 jonrones ni con 73 en un año ni McGwire con otro tanto ni Alex Rodríguez en plano del supermán en que lo puso la prensa ayer, tampoco en plano de casi convicto de culpas que esta expiando por mucha gente AHORA.

Posiblemente ni Luis González ni Brady Anderson engrosaran la lista de bateadores con más de 55 cuadrangulares en una campaña, tampoco, a pesar de que “no tengo pruebas”, Pujols hubiera hecho lo que le cargaron sin sospechas hasta hace 4 campañas, ni el robo de dinero en cantidades astronómicas, reincidencia perniciosa contra el pasatiempo, hubiera iniciado el desplome de la calidad y la confianza del y en el deporte.

Trasfondo del asunto: DE NADA DE ESO TUVO LA CULPA ALEX, que hizo lo que le permitieron durante mucho tiempo, porque era lo mejor a mano para rellenar bolsillos de bandoleros, mafia abierta y sin perjuicios, que ninguno está preso como debería.

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OTRA VEZ ERIC NÚÑEZ A LA CARGA ¿HASTA CUÁNDO?

SOSA CLEMENS BONDS

Por Andrés Pascual

La mediocriodad se pega como el catarro a veces; otras, se comparte como condición muy relacionada con la incapacidad.

Sin embargo, la actualidad ha hecho vicioso el hábito de tener a uno ó más mediocres en la media con rango estelar incluso.

Eric Núñez es un mediocre aplaudido, en internet se puede leer sobre este mequetrefe que es un “multipremiado” y varios disparates más, sello garantizado por “sus socios”.

Núñez fue el tipo que puso en la categoría de “super” a José Bautista al lado de Williams, de Dimaggio y de Ruth… detalle que puede calificarse más de estupidez mostruosa que de sacrilegio irreparable, como que esa cabeza no puede operarse ni trasplantarse, la “organización” para la que trabaja arregló el potaje, cuando reaccionaron a algunas críticas, deshabilitando el material, que duró menos de 8 horas expuesto al público, yo lo “printeé” y quizás algunos otros, apreciado como fiscal ”dormido” hasta que haga falta.

¿Por qué este individuo le interesa a la agencia que lo tiene contratado? Porque se dirige a un público bien definido, que todavía no debe saber que el “escribidor estrella” de AP dijo lo que señalé y acaso ni les importe, porque no tienen voluntad ni chispa para ver y procesar el pecado aparte de la buena acción…

Con gente así detrás de la computadora se mueren, y oígalos reclamar objetivos, credos y factores, bases del “compromiso periodístico”.

Una vez dijo barbaridades del beisbol invernal y nadie protestó, lo peor es que debe gozar de autonomía política o cuente con editores jefes tan malos y desconocedores que tampoco aprecien que esas agresiones imbéciles, que esos insultos a la inteligencia NO PUEDEN PUBLICARSE. A Núñez deben editarle todo lo que escriba, sin embargo…

Hoy el Nuevo Herald de Miami -ve lo que le dije, la mediocridad vende sola- publicó un material del plumífero sobre la elección a Cooperstown por venir: después de regodearse entre barbaridades conocidas, planta campamento en lo que quiere, imponerle al público (hay una clase más que generosa en cantidad que no lo necesita) que los esteroides son una nimiedad sin importancia como para impedirle la entrada al recinto a la lacra. Es un vicio de estos modernos incapaces, que buscan igualar o superar la historia grandiosa con el felón imperdonable.

http://www.elnuevoherald.com/2013/11/27/1624675/caos-y-caprichos-asi-se-vota-al.html

Barry Bonds, Sosa y Clemens entre los que debieron ser escogidos el año pasado cuando no seleccionaron a nadie… bueno.

¿Qué lo mate otro? No en mi caso, yo lo hago leña cada vez que comento sobre lo que escribe este tipo.

¿Qué quiso ratificar este verguenza de la crónica deportiva seria y conocedora? Lo que dijo: que los esteroides no debe constituirse en el estigma que bloquee la entrada al recinto de estos desechos de la verguenza nacional.

¿Luis Tiant? Bien gracias, que nadie olvide tampoco que este elemento, por lo general, es anticubano de pura cepa, de marca registrada.

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CONSUEGRA FUE MEJOR QUE MARRERO EN GRANDES LIGAS

CONSUEGRA Y MARRERO HAVANA CUBANS

Por Andrés Pascual

De dos “vacas sagradas” se trata, “El Premier de los lanzadores de Cuba”, una indudable exageración de Pedro Galiana, pero… es el cronista inmortal y yo respeto eso, si fueran Elio Menéndez, Raúl Arce o Iván López ya estuviera tirando la galleta, pero es Galiana y merece no honor, sino todo el que se pueda acumular. Y Sandalio “Potrerillo “Consuegra, segundo champion pitcher cubano e hispano en Grandes Ligas y primero en el Joven Circuito.

Dos de los símbolos del verdadero amateurismo cubano, cuando a los jugadores les permitían un par de horas para entrenar una tarde cualquiera entre lunes y jueves, porque tenían que trabajar para ganarse el “Iryampo”, (un poco de “ñáñigo” viene bien para que nadie se cruce de señas…)

Julio Trujillo, el cátcher que le recibía a Marrero en el Cienfuegos (circuito unionista, no confundirse con el homónimo de la Liga Cubana), tenía que trasladarse 300 kilómetros en ómnibus desde donde residía para el día de práctica y otros 300 para el juego dominical.

Como que en estos tiempos no existe el mínimo respeto por los récordes, como que se promocionan sospechosamente los números de jugadores que no actuaron en las Mayores o lo hicieron muy poco tiempo con la intención sacrílega de pisotear a las Grandes Ligas (estos tiempos lo merecen y hasta un tiro por la cabeza), es saludable conocer, los cubanos, que contamos con un cuarteto que deben ponerlos en esa lista, en igual nivel de sacrilegio que a cualquier otro, por una “crónica” que exagera el halago indebido e injustificable, incluso ni comprobable a veces, por los 500 jonrones de Matsui, los 800 de Gibson, los más de mil juegos ganados por Paige y los 900 bambinazos de Oh…

Salvo Paige, con muy poca actuación en el Beisbol Organizado y Matsui, los otros nunca batearon oficialmente contra el pitcheo de clase superlativa del mejor beisbol del mundo. Aunque Gibson los enfrentó en “barnstorming”.

Conrado Marrero es uno de 4 pitchers criollos que ganaron 300 ó más juegos entre todos los circuitos que jugaron, junto a Luis Tiant jr, a Martín Dihigo y a Orlando Peña.

Potrerillo y El Premier fueron compañeros de equipo en las selecciones de 1942, 43 y 44, comprendidas en lo que llaman “la Edad de Oro” del amateurismo cubano.

Porque jugó más tiempo en los amateurs (en campañas y en apariciones anuales), el Guajiro logró que su caudal de victorias fuera superior al de Consuegra, que debía actuar cada 3er domingo, porque el Matanzas, además, contaba con Rogelio “Limonar” Martínez y con Angel “Catayo” González, también de nivel internacional, mientras que el Cienfuegos solo tenía a Marrero, que tenían que disparárselo cada domingo los contrarios.

En la Liga Nacional Amateur, período 1942-44, Consuegra tuvo récord de 25-7 con 1,59 clp; mientras, Marrero 50-14 y 1,19.

Las campañas de 1942 y 1944 el derecho del Cienfuegos Sport Club logró 22-5 y 21-8, pero, en 1943, Sandalio pitcheo para 0,96 clp.

En Grandes Ligas Sandalio Consuegra fue mejor que Conrado Marrero…

Consuegra nació el 3 de Septiembre de 1920 en Potrerillo, Las Villas (no acostumbro utilizar “la nueva división político-administrativa” de la tiranía, capítulo facturado para separar más a la población) y falleció en Miami el 6 de Noviembre del 2005.

Debutó con el Washington el 10 de junio de 1950 y lanzó el último juego de su carrera en las Mayores el 28 de Mayo de 1957.

El récord del derecho del Deportivo Matanzas en Grandes Ligas fue de 51-32, bueno para .614 de porcentaje con promedio de limpias de 3.37.

En 1954 se convirtió en el 2do pitcher cubano e hispano, después de Luque en la Nacional en 1923, en dominar la Americana por mejor promedio de ganados y perdidos, actuando para el Chicago White Sox, con 16-3 y .842; además, su promedio de limpias fue de 2,69, si no ganó el Premio CY YOUNG ese año, como Adolfo en su momento, fue porque no estaba instituido aún.

Esa campaña Stengel lo eligió segundo en la rotación para el Juego de Estrellas, en el que actuó en 0,1 inning con 5 hits y 5 carreras limpias permitidas, sin decisión en la victoria del Joven Circuito.

En aquel All STAR también jugaron Beto Avila, mexicano del Cleveland que bateó de 3-3 y terminó el año como champion bate, un escamoteo absoluto a Ted Williams, que lo mereció por promedio suficiente de comparecencias al plato y nunca arreglaron la injusticia.

El azteca, que jugó en La Habana, decepcionó primero y mejoró después que lo cambió el Marianao al Cuba, concluyendo la campaña con .307

Acompañó a Alfonso López y los Indios de Cleveland como el intermedista regular del club a la Serie Mundial de 1954 contra los Gigantes (ganaron el evento), que tenían al champion bate de la Nacional, Willie Mays y ninguno de los dos hizo nada meritorio que ayudara a su club con ribetes de memoria obligada.

Aparte y como curiosidad, Beto Ávila recibió una oportunidad de “tryout” con los Dodgers en el campo de training de 1947, efectuado por los Esquivadores en la Havana Military Academy sin resultados positivos.

El otro hispano en el All Star de 1954 fue Orestes Miñoso, que bateó de 4-2 representando a los Medias Blancas también.

A continuación, los números de Consuegra durante su carrera en Grandes Ligas según Baseball Almanac:

Sandy Consuegra Pitching Stats
YearAgeTeamGGSGFWLPCTERACGSHOSVIPBFPHERRHRBBIBBSOWPHBPBKHLD
195030Senators2118278.4674.40822124.25531326171657-38010-
195131Senators40121678.4674.01503146.062714065711063-31101-
195232Senators30214601.0003.0500573.2320802530227-19101-
195333Senators40300.00010.800005.02796604-0000-
195333White Sox2913875.5832.54513124.05081223539928-30120-
195434White Sox391710163.8422.69323154.06201424652935031200-
195535White Sox4472165.5452.64307126.15011203742418735220-
195636White Sox2811212.3335.1700338.116845222501137010-
195636Orioles41111.5004.150008.23710442201100-
195737Orioles50200.0001.800005.0204110000000-
195737Giants40200.0002.450003.2207151111000-
CareerGGSGFWLPCTERACGSHOSVIPBFPHERRHRBBIBBSOWPHBPBKHLD
8 Years24871915132.6143.3724526809.13,4018113033464324611193862-

Conrado Marrero nació en Laberinto, finca de Las Villas, el 11 de agosto de 1911, su primer juego en las Mayores fue el 21 de Abril de 1950, el último el 7 de Septiembre de 1954.

Debutó en Grandes Ligas el mismo año que Consuegra, 1950, pero perdió no menos de 10 posibles campañas por su renuencia a profesionalizarse, decisión que tomó luego de que la UAAC lo suspendiera en 1945, porque pitcheó contra profesionales en un juego en el Oriente del país.

El récord de Marrero con el Washington fue de 39-40 para .494 de porcentaje y su pcl 3,67, inferior al de Consuegra, sin embargo, logró una puntuación meritoria para el Premio Jackie Robinson, fue elegido al Juego de Estrellas de 1951 y no vio acción.

Solo trabajó para los Senadores de Washington en sus 5 temporadas en las Mayores.

A continuación, el récord de pitcheo del Premier según Baseball Almanac:

Connie Marrero Pitching Stats
YearAgeTeamGGSGFWLPCTERACGSHOSVIPBFPHERRHRBBIBBSOWPHBPBKHLD
195039Senators27195610.3754.50811152.066215976841755-63142-
195140Senators25250119.5503.901620187.08191988187871-66232-
195241Senators22220118.5792.881620184.17711755968953-77240-
195342Senators2220287.5333.031022145.260313049561448-65550-
195443Senators228836.3334.7510066.12877435371222026101-
CareerGGSGFWLPCTERACGSHOSVIPBFPHERRHRBBIBBSOWPHBPBKHLD
5 Years11894153940.4943.675173735.13,14273630033260249029711165-

A Pesar de que de los números de Consuegra son superiores a los de Marrero en Grandes Ligas, no hay dudas de que, a la hora de señalar un Maestro de la serpentina en Cuba, el hombre es el Guajiro.

Como olvidando que lo mataba a palos, cuando Gleason, cronista HOF ya fallecido del Boston Globe le pidió su impresión sobre el pitcheo de la temporada a Williams a principios de los 50’s, La Astilla, después de mencionar a varios estrellas de un grupo de 5, comentó: “…y está ese cubano, Connie Marrero, que parece que lo entierran hasta la cintura cada vez que se para en el balk, pero que, con 6 más como él, sería un tremendo problema batear aquí…”

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LAS HISTORIAS DE “DARK SIDES”, VICIOSAS JUSTIFICACIONES DE LA IMPOTENCIA

george sisler esta

Por Andrés Pascual

El nombrecito para identificar la corrupción o la mala conducta en cualquier aspecto de la sociedad “pega”, gusta, incluso sugiere estados de terror: ¿oscuro?, igual a negro (por penumbras), miedo, sale un vampiro o acecha Landrú…

En el beisbol es un arma de los liberales para tratar de acomodar su derrota ante la decencia ciudadana, una vez que no pudieron con la historia, que es más que un recuento de los acontecimientos de categorías positivas o negativas, sino el fiscal mudo que se impone a estos vándalos que ya no encuentran de qué escribir “a ver sí…”

Es como una epidemia y hasta varios libros se ocupan de los “problemas graves del beisbol de ayer”, sobre todo el de Zav Chaffets, con gran aprobación del tercio hispano liberal encabezado por Enrique Rojas ¡Uffffff…!

¡Fíjate como fue Cap Anson con los negros socio! Cobb mató; Ruth bebió; El Rajá también fue tremendo racista… ¡Cuántas historias para el folletín de nunca acabar: “el lado oscuro del beisbol”!, pero hace mucho tiempo para seguir arrastrando un lastre que ayer tuvo aceptación y la sociedad, sus leyes, no eran igual.

¡Por Dios!, El Capitán vivió en el siglo antepasado, cuando el fantasma de Jim Crow rondaba como algo natural, por lo que no asustaba a la mayoría blanca ni creaba remordimientos de cargo de conciencia, que es el problema de hoy; sin embargo, cuando los críticos feroces, los que adaptaron el término “el lado oscuro…” al beisbol y quienes los siguen, sin la chispa que les descubra acontecimientos más dignos de tenerse en cuenta para el recuento y la denuncia, cuando se refieren a este detalle dejan en el tintero, más peligroso que el ectoplasma del cuento, a quiénes fueron los responsables directos del fenómeno segregación racial, creadores del KKK y practicantes fundadores del culto “abusos contra los negros” en carácter político: EL PARTIDO DEMÓCRATA ¿Por qué no mencionan de vez en cuando este factor que no es sorpresivo ni nuevo? ¿Por qué el contubernio, la conspiración injusta e incompleta? ¿Dónde está el origen de este insulto a la inteligencia?

Cuando Robinson fue utilizado por Rickey y los Dodgers como el elemento para derrumbar el muro racial, no solo triunfaba “el bien sobre el mal” en Estados Unidos, sino quedaba ratificada la condición humana del partido republicano sobre los demócratas, o ¿Sí?

Hank Aaron utilizó sustancias de crecimiento, pero nadie se arriesga a recordarlo con frecuencia y hoy el tipo tiene una actitud zigzagueante hacia los usuarios del tiempo actual: una vez a favor por algunos a través del silencio cómplice, o contra otros abiertamente por ¡Vaya usted a saber!, aunque se supone.

El negocio del rating para una parte mucho más que generosa de la sociedad americana es informar, recordar que Mantle usó lo que pudiera considerarse, yo no, sustancias prohibidas; aquel jugador que no admitía fotos en el clubhouse vendándose las deplorables piernas desde la cintura ¿Por qué?

Fíjese en esta tabla de líderes en jonrones y su “runer up” desde 1927 hasta 1938:

1927Ruth, BabeBabe Ruth60New York YankeesGehrig, LouLou Gehrig47[42]
1928Ruth, BabeBabe Ruth54New York YankeesGehrig, LouLou Gehrig27[43]
1929Ruth, BabeBabe Ruth46New York YankeesGehrig, LouLou Gehrig35[44]
1930Ruth, BabeBabe Ruth49New York YankeesGehrig, LouLou Gehrig41[45]
1931Ruth, BabeBabe Ruth
Lou Gehrig
46New York YankeesAverill, EarlEarl Averill32[46]
1932Foxx, JimmieJimmie Foxx58Philadelphia AthleticsRuth, BabeBabe Ruth41[47]
1933Foxx, JimmieJimmie Foxx48Philadelphia AthleticsRuth, BabeBabe Ruth34[48]
1934Gehrig, LouLou Gehrig49New York YankeesFoxx, JimmieJimmie Foxx44[49]
1935Greenberg, HankHank Greenberg
Jimmie Foxx
36Detroit Tigers
Philadelphia Athletics
Gehrig, LouLou Gehrig30[50]
1936Gehrig, LouLou Gehrig49New York YankeesTrosky, HalHal Trosky42[51]
1937DiMaggio, JoeJoe DiMaggio46New York YankeesGreenberg, HankHank Greenberg40[52]
1938Greenberg, HankHank Greenberg58Detroit TigersFoxx, JimmieJimmie Foxx50

Desde que los “superartilleros” de hoy se asustaron con el test sorpresivo, con las multas de mercurocromo y las sanciones de mentolato para lesiones que requieren cirugía radical, hace 4 ó 5 años atrás, las cantidades de jonrones son inferiores a las que mostré.

Quedan más de 100 jugadores que dieron positivo, pero según Dipoto, el GM de los Angelinos, Pujols está recuperado y hace swines, eso está bien, pero lleva 4 campañas luchando en baja contra sus mejores números ¿Qué es eso?

Desde 1961 se juegan 162 partidos contra 154 previos, con esta cantidad impuso su récord de hits Ichiro, un buen bateador indudablemente, pero necesitó 77 veces al bate más que Sisler para romper el del primera base de los Browns y hay otro detalle, aquella temporada el padre de Dick, héroe histórico este último como refuerzo habanista del beisbol cubano y de los Phillies “WIZ KIDS” de 1950 por un jonrón decisivo, bateó sobre .420, con un poco de números, operaciones matemáticas de bodega, si el viejo y glorioso ídolo de San Luis hubiera comparecido al home las veces que el japonés en la temporada del récord, el asiático hubiera necesitado 25 hits más para empatarlo.

Revise cómo está la cosa en el Caribe, los fraudes de todo tipo, las entregas de juegos en Dominicana, el uso extendido e indetenible de las sustancias cómplices contra la historia y después pregúntese si no existen otras “lados oscuros” de la actualidad que ameriten conocerse. En este capítulo se le debe prestar atención especial al complot contra la decencia que es aceptar como miembro pleno a la tiranía castrista en la Confederación, golpe bajo a la ética del organismo y a sus fundadores.

El problema llega tan lejos que se mete la mano en el saco y se comparan épocas pre-pioneras para justificar la decadencia acelerada de este beisbol, entonces traen a Anson como símbolo de lo peor posible para el juego, sin tener en cuenta colaterales. Pero pocos atienden al revanchismo encubierto de gente como Dusty Baker o Felipe en algún momento cuando perdió el puesto en Montreal.

Ni aquel gesto moderno, digno del recinto de inmortales del ratonerismo contemporáneo de Rubén Rivera, primo de Mariano, que le robó un bate y un guante a Jeter en el entrenamiento para venderlo en una tienda de empeños, habiendo firmado por un millón con los Yankees el día anterior.

Cuando alguien purista, conservador por el bien del deporte, dice que Ruth bateaba más de .370 y daba 50 jonrones, o que Williams bateó .406 en 1941 o Bill Terry .401 en 1931 contra pitchers que tiraban los mismos lanzamientos que los de hoy, o que Shoeless era un slugger de clase superlativa por la cantidad de tubeyes y tribeyes que metía, no solo contra lanzadores cuyo caudal de envíos superaba ampliamente a la actualidad, inferior en clase profesional y ética con la saliva legal, entonces sale un tipo de estos y le dice que “las épocas diferentes no pueden comparase” y en su propia cara, sin ninguna pena ni bochorno, deshaciéndose en rutina ridícula, vuelve con Anson, Cobb y “el lado oscuro…” para lo que creen manejable a favor sí, para lo que les desarme no.

¡Qué fraude de pensadores tan grande es esta crónica “sabiométrica” de la actualidad! tan decadente como el propio juego, como la era liberal que cunde a la sociedad.

Quieres rebajar 11 kilos en un MES : tremendo metodo : ……………http://t.co/JaIuth14Fc 4
— Gustavo Hidalgo E (@Beisbol007) noviembre 7, 2013

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LOS “MANCOS” NO TIENEN ESTRELLAS EN EL FIRMAMENTO DE LAS GRANDES LIGAS

mike trout fildea la buena

 

Por Andrés Pascual

¡Cuidado al exagerar el elogio! esta semana encontré dos cohetes que se desbordaron sin mirar a los lados; el primero, un “hombre nuevo” de esos que, por militancia o simpatía, cada vez se hunden más en el ridículo y la verguenza absoluta, paisano de Joel Casamayor que escribió debajo de un viejo comentario mío favorable al Cepillo, quizás porque me confundió con Ebro, Águila, Marino Martínez u otro plumífero “quedadito o enviado” que por estos lares merodean en las editoriales de libelos: “eres el más grande porque dónde has llegado ningún cubano ha podido…” yo no trato de convencer a esta gente, que lo mate otro, pero todos los días rezo porque se escape un tiro y le parta la cabeza en dos, así voy por estos caminos con el Diablo al lado, que anda suelto y nadie puede esconderse ¡Si hasta en la Iglesia se coló de “mandante” un brujo de la novena de Satanás…!

El otro fue Amaury Pi, narrador cubano de amplia trayectoria y prestigio para clubes de Grandes Ligas que, por simpatía regional o por obligación hecha o impuesta en la zona deportiva que frecuenta, tuvo poco tino al comentar sobre peloteros que le simpatizan sin ningún control en el elogio, sin cuidarse del qué dirán por los comentarios, más que exagerados extraños para quien se supone que debe saber del “pi al pa” en el negocio.

Una de las exageraciones de Amaury es llamar “estrella” a todos los cubanos que están en Grandes Ligas, no importa si están debutando, son estrellas y se acabó.

Todavía peor que el castro-comunista mexicano Jesús Rubio, que llama “prospectos” a todos los jugadores que llegan de la Isla que han firmado, jueguen o no en las Mayores, algunos al borde del release incondicional por bajo rendimiento y sin posibilidades de improvisar como “material de uso en las Menores” aunque sea…

¿Cómo es posible que se considere estelar a un jugador que aún no cumple la edad de retiro (cinco años jugando como bigleaguer), ni tiene guarismos sostenidos para competir contra las estrellas de antes o de la actualidad? Vamos Amaury, con menos de .280, de 35 jonrones y algo más que el medio centenar de empujadas y solo dos campañas en uniforme de Grandes Ligas no es una estrella ni Céspedes ni nadie.

Más arriesgada la calificación a un cubano, que tiene que aprenderlo todo. Jugadores de condiciones algunos, con posibilidad de desarrollar al estrellato si logran pulirse sí, pero hasta ahí.

Hasta el fenómeno José Fernández es solo un novato de condiciones que pudiera… pero todavía, porque le falta tiempo de trabajo y porque no ha subido al box como un número vigilado en la computadora del scout contrario ¡Por favor!

El caso a mano es Cabrera por un material que escribí sobre el MVP, que no cuestiona la capacidad ofensiva de quien es el slugger más imponente en Grandes Ligas desde Mike Schmidt y, posiblemente, mejor que el cuáquero.

¿Qué pasa cuando alguien de los medios tiene opiniones como las de Amaury? Que se arriesga a que no se le vuelva a tomar en cuenta con la seriedad que se supone debería inspirar, porque no es posible.

Bien, TROUT (en la foto), MEJOR QUE CABRERA Y QUE DAVIS, por lo que “le he visto hacer… ¡Figúrate!”, con eso cree que se impone al que no ha visto al muchacho…

OK, yo lo he visto lo suficiente por televisión, un buen pelotero, valioso, pero ni la chancleta de Cabrera, uno de los últimos monstruos de la estaca…

Para hablar de Miguel Cabrera primero hay que lavarse dos veces los dientes con Colgate y después enjuagarse con Listerine sin sabor, que es el bueno aunque “pique”, nadie puede salir por ahí pa’llá pretendiendo vender oro a precio de pata de puerco y después tratar de imponer respeto entre los fanáticos y colegas.

Ni Davis, la novedad en la artillería pesada del Baltimore, alcanza pa’l desayuno en la competencia contra el venezolano.

Incluso a la hora de comparar a Mike Trout con Mays, Dimaggio, Mantle… hay factores en contra del outfielder que juega para Arturo Moreno, porque el muchacho es de cañón de bajo poder de fuego, suficiente demérito como para desconsiderarlo en el rango de “five tools player” o, como decimos en Cuba, pelotero completo.

En mi libro un jugador puede tener problemas con la curva, puede tener problemas con lanzamientos en una zona, pero tiene que tirar con un cañón de gran calibre para que entre al grupo de los más grandes.

En los anales de beisbol, fildeadores extraordinarios no tenían el brazo que amparara la atrapada soberbia y monumental, fueron, son buenos, pero no la excelencia de la defensa, porque sin brazo no se puede, máxime cuando el fildeo notable complica la situación del que atrapa al lado o sobre la cerca con hombres en bases, porque no habrá Dios que impida el avance a la base inmediata.

En Cuba, Huesito Vargas fue un fenomenal fildeador de brazo flojo, como Alejandro Oms, incluso Sandy Amorós, al que lo compuso un poco para que pudiera jugar el famoso staff de trainers de outfielders de los Dodgers de Brooklin, que tenían métodos especiales de trabajo para que un jardinero pudiera sacar outs y los corredores no le convirtieran los senderos en un relajo. Pese a la ayuda, muy joven tuvo que moverse a la inicial.

Además, el Héroe de la Serie Mundial de 1955 jugaba el left, de menos distancia para efectuar el obligado tiro de relevo al infield y apoyado por el Duke en el centro.

Trout, por mucho que lo cañoneen no cabe ahí; aunque Amaury Pi haya firmado una nota-declaración que es un desparpajo.

Los mancos no son inmortales ni capaces de sustituir en un ALL STAR idílico a nadie, es la ley del juego y no se puede cambiar.

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EL MVP Y LA GUERRA GENERACIONAL

versalles minnesotta barbara corrtin 1era

Por Andrés Pascual

El premio al Jugador más Valioso en Grandes Ligas se ha convertido en un asunto de vida o muerte en el terreno de la discusión generacional: ¿sabiométricos o conservadores?

Hoy le llaman “puritanos” a los que defienden la esencia del juego sin modificaciones que lo adulteren, el calificativo es despectivo, sin embargo, yo pertenezco al puritanismo en este asunto y los “escribidores o habladores” del Herald, del Diario las Américas y de ESPN.es, encasillables como modernistas liberales, a la facción que realmente significa “relajo sin contemplaciones”.

¡Ah!, importante, cuando se dice lo que un resto poco conocedor y menos atractivo no quiere oír, cuando el riesgo que se toma es a distancia para obtener el resultado, por lo general lo llaman “controversial”, como a mí, en contra tienen conmigo que, por lo general, escribo para dentro de un período de tiempo no inmediato, acaso de años y después saco el material, lo pego y lo reedito, cuando se forme “el bochinche”:

http://ireport.cnn.com/docs/DOC-494753

http://www.conexioncubana.net/tres_verdades/el-premio-mvp-que-le-robaron-a-al-pujol-en-el-2003/

http://ireport.cnn.com/docs/DOC-832755

En estos días el liberalismo izquierdista que cunde la crónica deportiva en español, no influenciado, sino copiando lo que dice su contraparte ideológica en inglés, se está dando banquete por el diferendo CABRERA-TROUT con respecto al MVP, que ganó el fenómeno venezolano:

http://www.elnuevoherald.com/2013/11/15/1615396/cabrera-y-trout-la-competencia.html

Resulta que la era de mayor injusticia para seleccionar los MVP’s es esta, cuando la presencia demoledora por imposición de intereses del entretenimiento complejo y confuso de Bill James, campea por su respeto.

Babe Ruth ganó un solo MVP, en 1923, ningún cronista de la época tuvo en cuenta los récordes de jonrones del Bambino ni su producción bestial en todos los sentidos para premiarlo con otro.

El primer récord del Sultán de la Estaca fue de 58 jonrones, después 59 y más tarde los monumentales 60’s, en una era que ya quisieran los defensores de este desperdicio haber podido cronicarla, yo, en lo personal, a medida que pasa el tiempo, más envidio a aquellos titanes del diarismo deportivo del “buen tiempo ido”, que vieron y comentaron el deporte cuando era considerable en el rango de atracción de multitudes por la entrega en el terreno, por la pasión y por lo ético en todos los sentidos.

Sin embargo, durante la década pasada, la anterior y lo que va de esta, en plena ebullición la “sabermetría”, el premio se lo han dado a quien más haya bateado abrumadoramente; supongo que estos “sabichosos de matemática aplicada” le hubieran otorgado alrededor de 14 al Babe.

El fenómeno de los Yankees tuvo votos para el galardón en otras 2 elecciones solamente.

Pero Bill Terry no fue mencionado para MVP en 1930, año en que bateó .401, último en el Viejo Circuito.

Y está el caso Dimaggio, que durante mi infancia y juventud en Cuba escuché decir muchas veces lo injusto de su premio de 1941, porque fue el año de los .406 de La Astilla que, aparte de batear y consumirse por el absoluto egoísmo, nada más hizo que contribuyera al juego.

De hecho, un rolling que hubiera conectado por la tercera base contra los Cardenales, abandonada por Waity Kurowski debido a la Formación Boudreau, hubiera acabado con la maldición de Ruth 57 años antes, en 1946.

Dimaggio, pelotero completo superior a Mays, porque lo igualaba en condiciones generales durante su mejor época, que bateaba más que el ídolo de Alabama, que tenía el brazo del ex gigante con más puntería hasta que se lesionó, que fue la elegancia en el terreno, también era 75 % más oportuno que Williams y que “Say Hey” juntos.

El Clipper fue el más grande jugador de su época y el sello de garantía de los Mulos, que realmente iniciaron su historia desde que integró el club en 1936, año del mejor y más fuerte equipo de la historia, superior a los Yankees de 1927, otro detalle que a muchos por ahí no les gusta oír.

¿Cómo no iba a ganar el MVP de 1941 un hombre que produjo para 75 % con bateadores en posición anotadora, que sacó los outs que necesitó el pitcheo rayado para poder ganar y que ha sido el más legítimo líder que este deporte haya conocido?

En 1931, un jugador de cuadro extraordinario, considerado junto a Johnny Evers como los dos más sabios (pícaros) de la historia del pasatiempo, resultó seleccionado MVP con .311 jugando para la Pandilla del Gasómetro, ese premio y el promedio que señalé como credenciales, son el mentís absoluto de lo que pregonan hoy como justo para otorgarlo.

Frisch estuvo en Cuba en 1920 con los Gigantes y fue uno de los que nunca se cansó de colocar a Cristóbal Torriente entre los 5 mejores peloteros que había visto, por cierto, Dihigo no estuvo entre ellos.

En 1941, a Joe Dimaggio lo votaron MVP por sobre Williams, la más justa votación de la historia.

La capacidad de juego general y el aporte al club para moverse adelante, se cumplía sistemáticamente con las votaciones de cuando Bill James ni había nacido y durante 15 ó 20 años después, por lo que Nellie Fox y Phil Rizzuto recibieron uno percápita.

Lou Boudreau, manager-jugador del Cleveland que comprendió primero que nadie el egoísmo y la tozudez de Ted Williams, por lo que creó la formación que lleva su nombre, también se hizo de un MVP.

En 1965 el cubano Zoilo Versalles (foto) fue seleccionado MVP del Joven Circuito, ese año su compatriota y compañero Tony Oliva ganó el 2do campeonato de bateo consecutivo como novato, además del liderazgo en hits con 185.

Con promedio ofensivo de .273, el marianense escoltó a Oliva en hits con 182, pero fue líder en veces al bate con 786 y en comparecencias limpias con 666, estuvo presente en 160 partidos y terminó delante en tubeyes con 45, en tribeyes con 12 y en anotadas con 126, también copó el total de bases recorridas con 308.

Como contribución adicional, metió 19 jonrones cuando solo los shortstops cubanos bateaban más de 12, entre 18-22, desde que Humberto Fernández disparó 20 para el Detroit en 1960 (Campy y Cárdenas sonaron 18, 20, 22) con esos batazos impulsó a 77 y robó 27 en 32 intentos.

Ese año gano el Guante de Oro con .950 de promedio, 105 dobleplays y 39 errores cometidos.

Se embasó para .319 con slugging de .412 y suma total de .781. Participó en el Juego de Estrellas de la temporada…

El resultado de esos guarismos fue que el club Mellizos de Minnesotta asistiera por primera vez a la Serie Mundial contra los Dodgers, ante los que cayeron 3-4 juegos y donde el cubano volvió a brillar.

En 1963, Cal Griffith dijo: cuando está sano y se siente motivado, Versalles es el mejor pelotero del mundo.

Desde su oficina de editor de las páginas de deportes del New York Daily Telegraph, el mejor cronista que sobre beisbol y boxeo haya escrito, Dan Daniels, escribió al día siguiente, como encabezamiento de su columna diaria “Y YO LO RESPALDO”.

En 1965, cuando se dio a conocer que el cubano Zoilo Versalles se convertía en el primer hispano en ganar el premio MVP, Daniels volvió a la carga y escribió “nunca he votado con tanta justicia como durante los últimos 3 años por Versalles, que juega beisbol como se supone que debe hacerlo quien ame este deporte y se ofrezca al público en cuerpo y alma… este año nos llevamos el gato al agua”

Con el paso del tiempo, un grupo de escribidores del saco de sabios de café con leche sugirieron que el criollo no mereció el premio.

Supongo que pensaron en un rompecercas, como cuando se lo dieron a Canseco o a McGwire, tal vez en Bonds, que le regalaron 5, sin embargo, estuvieron en desacuerdo, porque Mike Trout “hizo más cosas que Cabrera en el terreno”, pero Dustin Pedroia, a ciertos y similares efectos, más que los dos juntos, ¿Y?

Por esa actitud cobarde, de decir lo que le gusta oír a los demás y ceder ante las sugerencias de intereses oscuros, es que no le tengo el mínimo respeto a nadie de la Asociación de Cronistas de Beisbol Americano, A NINGUNO…

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POR LAS GRANDES LIGAS DE AYER

bob feller traqueteá

Por Andrés Pascual

En 1939, el novato mexicano del Boston, Ted Williams (especie de cañona que le dan a la realidad “escribidores” como el boricua Tony Menéndez y otros por el complejo de inferioridad vicioso, enfermizo y evidente ante el “gringo”), lideró las Mayores con 145 carreras impulsadas.

También en 1939, Joe Dimaggio fue el último bateador derecho en promediar sobre .380

Aquel lejano año, el 12 de junio, se inauguró oficialmente el Salón de la Fama del Beisbol Nacional, sito en la pequeña localidad Cooperstown.

Lou Gehrig fue objeto de una elección especial al recinto, también en 1939, por su retiro prematuro por la enfermedad que lo llevó a la tumba dos años más tarde; su conocido discurso “del adiós” también lo dio ese año.

gehrig bárbara

Bob Feller, uno de los 5 mejores pitchers derechos de la historia junto a Mathewson (una víctima de la 2da Guerra Mundial, porque se expuso a los gases tóxicos, por los que perdió la carrera y posteriormente la vida), Alexander (foto), Gibson y Madduxx (habrá otros que ganaron más juegos y dinero, poncharon más y perdieron la vergüenza muchísimo más aún, usando sustancias prohibidas, pero no caben en tan pequeño saco de condiciones morales), llegó al Cleveland en 1936 con solo 17 años, dos más tarde, en 1938, era el “as de la baraja” de la Tribu.

alexander 1914

En 1938, el cátcher de los Yankees Bill Dickey, bateó .313 con 27 jonrones y 115 impulsadas. En la Serie Mundial de ese año, en que los Bombarderos barrieron a los Cubs, produjo para .400.

Todavía mucha gente lo considera el mejor receptor de la Liga Americana de todos los tiempos: recibió 1,712 juegos, nunca jugó otra posición ni por un inning, toda su carrera trabajó para el club del Bronx.

bill dickey color 1938 buenísima

Fue compañero de Ruth, de Gehrig y de Dimaggio, incluso durante el quinquenio más productivo de un club en los anales de las Grandes Ligas, cuando ganaron 5 campeonatos consecutivos, 1949-1953, ayudó a los neoyorkinos como instructor de catchers e inicialistas y coach en la inicial.

En 1938 Bobo Newson ganó 20 juegos para el San Luis Browns, a pesar de 5.08 pcl. Y Louis “Satchmo” Armstrong, célebre trompetista y cantante americano, tuvo un club en Ligas Negras, el SECRET 9, debajo la foto:

armstrong secret 9 baseball club

En el verano de 1937, una línea bajita bateada por Earl Averill le fracturó el tobillo al espectacular HOF Dizzy Dean, de los Cardenales, que continuó lanzando lesionado.

La situación provocó que el pitcher alterara su forma de entregar los lanzamientos (wind-up y follow trough), de tal forma que lesionó su brazo. Nunca volvió ser el mismo, esa campaña terminó con 13-10. Hasta su retiro solo ganó 9 juegos más.

dizzy dean buena

En 1938, Gehrig, que nunca consumió esteroides, metió el último jonrón con bases llenas de su carrera, el número 23, récord hasta que esa vergüenza conocida como Alex Rodríguez bateó 24.

En 1938, Hank Greenberg llegó a Cleveland para jugar los dos últimos encuentros de la campaña con 58 jonrones, pero no pudo aprovechar aquel fin de semana para empatar los 60 del Babe, porque el primer juego lo celebraron en el League Park, de 375 pies por la raya de cal del leftfield y 405 entre left y center, además, 495 por el centro.

greenberg barbara swing

Para el segundo, la distancia se combinó con la actuación soberbia de Bob Feller, que ponchó a 18 bengaleses, récord de ambas ligas durante buen tiempo.

Siempre tenga en cuenta “cero esteroides”, bola menos viva, pitchers mucho más inteligentes y de control, que jugaban para su público por sueldos miserables, que no les permitían descansar el invierno en la Riviera Francesa por dos cosas: no tenían lo que costaba el viaje y debían trabajar para completar el pago de los “billes”… aun así, una vez que a estas “damas de compañía asalariadas de hoy” les metieron miedo con el test sorpresivo, se perdieron los grupos (y las individualidades) con 55 ó más jonrones… a pesar de eso, los sabios de la chapucería intelectual creada por Bill James, siguen considerando a estos paquetes en mayoría mejores bateadores.

barry bonds antes y después

La semana pasada, un cronista de Bleacher Report llegó tan lejos en su fanatismo, o en su amor, que, como están los tiempos no me extrañaría, consideró a Bonds superior a Ted Williams. P’a mí que el tipo es comunista…

williams 1939 buenabarry bonds pitt y giants 2

El 25 de Mayo de 1937, Bump Hadley, pitcher de quien se decía que tuvo de todo para triunfar, menos control (promedió 100 bases por bolas en su carrera), le lanzó un “bean ball” a Mickey Cochrane a la cabeza (foto cuando lo sacan en camilla), el bolazo le fracturó varias vértebras del cuello al HOF, que estuvo diez días inconsciente y no volvió a jugar pelota nunca.

cochrane sacado en camilla por el bean ballEn 1937, el felino Charlie Gheringer(2do de izq-derecha) , el más completo segunda base del beisbol y, junto a Hornsby, los dos mejores de todos los tiempos, se convirtió en el bateador de más edad en ganar su primer champion-bat con .371 de promedio a los 34 años (Ted Williams bateó .388 en 1958, pero fue su sexto campeonato de bateo). El año anterior, este inmortal de verdad produjo para .354…

gheringer greenberg, billy, infield detroit 1934

De Gheringer decía su compañero y manager, Mickey Cochrane (foto con A’s 1931): “el día de apertura dice hola y en el juego final adiós, en el medio, su average de .350 no lo para nadie”.

cochrane swing a's 1931

Entre las frases grandes con respecto a un jugador, que han servido como la marca registrada para aplicársela otros que, tal vez, no la merecieron, la de Gheringer con respecto a Bill Dickey es lapidaria: “Bill hace que la más difícil y compleja posición del juego luzca fácil desde las gradas”.

Del genio Branch Rickey es la filosofía del beisbol, casi todo lo que se hace desde posiciones de gerencia, positivo para el juego, lo dijo y lo ejecutó el HOMBRE QUE ROMPIÓ LA BARRERA RACIAL. Por ejemplo: “cambie o venda a un jugador antes de que muestre señales de decadencia”. Basado en esta opción, los Cardenales (todavía el Gran Innovador no trabajaba para ellos), enviaron a Joe Medwick a los Dodgers antes de cumplir 29 años.

Jackie Robinson, Branch Rickey

En 1936, Lou Gehrig fue nombrado MVP del Joven Circuito: 49 jonrones, 167 anotadas, 130 bases por bolas, 170 impulsadas más slugging de .696 dan fe de lo justo del premio. En 1934 ganó la Triple Corona.

Sin embargo, 1935, único que jugó sin Ruth o Dimaggio a su lado, fue el más bajo en la producción de carreras de Columbia Lou entre 1926-1938: 119 (durante ese período, promedió 153 por temporada), lo que ratifica que no se puede ser un super clutch sin un compañero que apoye la labor, porque no le tiran un solo pitcheo bueno.

Por eso a Killebrew lo consideran 10 veces mejor que Mark Mgwire, porque, hasta que llegó Oliva en 1964, bateó prácticamente solo en el medio.

killebrew swing buenamc gwire esteroides

En 1948, Bob Feller (foto al inicio) pensaba pitchear para el Almendares, pero el propio Comisionado Happy Chandler le pidió a Bill Veek que lo colocara bajo una novedosa cláusula para impedir decisiones que afectaran a los clubes, si alguna lesión se producía ajena a los terrenos del Big Show: la fatiga extrema.

El caso Feller fue llevado a la reunión invernal de dueños de ese año y se proyectó como la ley que impediría que los bigleaguers jugaran en el Caribe, vigente solo en 1949 y 1950 por la gestión de los Ejecutivos cubanos, que eran respetados y muy considerados por el Beisbol Organizado.

Sin embargo, por el bolazo que le dio Bob Grimm a Miñoso, con carácter retroactivo, rebotó la prohibición que dejó fuera de competencia a algunos nativos criollos, medida que solo se reaplicó en 1955, porque los Ejecutivos de la Confederación del Caribe, unidos alrededor de los dueños de clubes de la Liga Cubana y su Ejecutivo, encabezados por Arturo Bengochea (en la foto lanza la primera bola inaugural el 3 de Octubre, temporada 1956-1957 del champion), fueron invitados a la reunión invernal de clubes de las Mayores, donde discutieron el agravio al circuito.

arturo bengochea cl oct. 7, 1955

La reclamación no solo logro que se aboliera la prohibición, sino produjo el beneficio que, salvo casos especiales como el de Camilo Pascual, no tendrían que solicitar la autorización de las Grandes Ligas para que sus jugadores actuaran en el campeonato.

camilo senadores 1958

Pregunta de kindergarten que respondió correctamente Joel Luis, mi nieto de 6 años: ¿Quién pudiera ser una “personalidad” de la Cuba castrista, capaz de encabezar a la Confederación y lograr semejantes beneficios, además de liquidar la prohibición que está vigente de nuevo? Un solo nombre… claro, considerando que Selig y Obama no metan su brazo hasta el codo por sentimientos que nada tienen que ver con el beisbol.

¡Ah! al playboy cretino del beisbol castrista que ni se le ocurra, el tal Antonio, además de solo servir para sus gustos millonarios, como retratarse en todos lados con costosos Armanis de 6,000 dólares cortados a la medida en Nueva York, Ferragamos de 1,500 el par y un Cohiba entre los dientes, o jugando “el deporte de la aristocracia que más nunca podrá tener un hoyo en Cuba –Castro, discurso ante los CV Deportivos a finales de 1961- en el que declaró la guerra contra la actividad profesional en el deporte, con énfasis vicioso en el beisbol) no sirve para nada.

antonio castro tabaco 2antonio castro golf

Otra de Feller, el niño de 17 años que ponchó a 240 bateadores en 1936: ese propio año, el Comisionado Landis estuvo a minutos de declarar agente libre al pitcher, porque estaba claro que el Cleveland había violado la regla de beneficio y prohibición por la edad del joven, es decir, lo contrataron ilegalmente.

Unos meses más tarde, los Indios perdieron a Tommy Heinrich (foto), que lo firmaron los Yankees como agente libre.

heinrich esta

El bateador zurdo estuvo en la Serie Mundial en sus primeros 3 años con el club de Nueva York, mientras el pitcher logró asistir a su primer Clásico de Octubre en 1948.

Feller debió ganar más de 300 juegos, incluso algunos eruditos, como Dan Daniel y Shirley Pivich, consideraron que pudo obtener 30 ó más victorias durante el período 1942-1945, pero se interpuso el Servicio Militar por la 2da Guerra Mundial.

Esos años perdidos, como para Williams, Greenberg, Dimaggio, Cecil Travis, Musial… pudieron ser los mejores de sus gloriosas carreras.

williams corea 1953

Por guerras, estos “mediocres guerreros” de hoy, beneficiados hasta en no tener que asistir a una contienda de verdad, tienen como teatros el terreno y las desagradables y estúpidas “cámaras húngaras” que entorpecen y retrasan los juegos tan a menudo que cansa.

pedro tumba a popeye 2

Tony Lazzeri bateó 60 jonrones en 1926 en Ligas Menores, con los Yankees solo dio 18 como mayor cantidad, pero en el juego del 24 de Mayo de 1936 empujó a 11 corredores, un récord de la Americana.

lazzeri

Phil Cavarretta, inicialista que nunca jugó en las Menores, recordado en Cuba porque visitaba La Habana como manager en la Liga Internacional contra los Sugar Kings, debutó como adolescente con los Cubs en 1935, pero logró convertirse en regular durante los años de la 2da Guerra Mundial, porque demoró su desarrollo por ninguna experiencia como profesional. Cavarretta actuó 20 años con el Chicago.

cavarreta salta 1era

En el Juego de Estrellas de 1934, Carl Hubbell, a la izq junto a Mel Ott (desarrolló una deformidad en el brazo zurdo para poder tirar screwball), estelarísimo pitcher de los Gigantes, ponchó consecutivamente, a “tornillazo limpio”, a la mejor tanda de bateadores de la Liga Americana de la época: Jimmie Foxx, Al Simmons, Lou Gehrig, Babe Ruth y Joe Cronin…

hubbell y ott 1933

Pero, en 1935, Eiji Sawamura (foto), joven pitcher nipón cuyo apellido se lo han colgado al cubano José Fernandez sin razón conocida, ponchó consecutivamente a Ruth, a Gehrig, a Foxx y a Simmons durante la visita anual del All Star’s del Babe y Lou al Japón… este lanzador perdió la vida en combate durante la 2da Guerra.

eiji sawamura giants tokio

El payaso y coach de los Senadores de Washington, Nick Altrock, bateó de emergente en 1933 a los 57 años, sin embargo, durante 3 años consecutivos, 1904-1906, ganó 20 ó más juegos para los Medias Blancas de Chicago y estuvo entre los mejores zurdos de su era.

nick altrock esta

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NO ES UNA CAPRICHOSA COINCIDENCIA

beckham miami

Por Andrés Pascual

Acaban de calificar a Miami como “uno de los mercados más apasionados y fiables para el balompié”, la bomba explotó al darse a conocer que David Beckham, ex Manchester, ex Real y ex Galaxi, que tuvo la genial idea de “sacarse” de un partido de una Copa Mundial al devolver una falta desde el suelo con una patada, que provocó su expulsion y la pérdida de todas las posibilidades de los ingleses en el evento, pudiera adquirir una franquicia para la ciudad del Sur de la Florida.

¿Qué factor diferente pudiera hacer rentable un club de MLS, donde antes explotó ruidosamente otro de posible igual nivel de juego y en el propio circuito? ¿Más hispanos no cubanos? No, ¿Ha crecido el interés de los negros americanos por el soccer? No… ¿Entonces?

El desborde de elementos venidos de Cuba, por obra y gracia de la política obamista con respecto a beneficiar al castrismo a traves de la violación del embargo con lo que tengan a mano, es el nuevo elemento que la mercadotecnia de MLS olfateó al seguro.

Son legiones que no tienen al baseball como pasatiempo nacional en la Isla por imposiciones políticas, cuyo objetivo ha sido liquidar al juego por medio de la pérdida de la pasion fanática, trabajo partidista ”de masas” que ya está casi terminado.

Si no cuenta la Patria, ¿Cómo podría un deporte mantenerse contra una política bien planeada durante 50 años, aceptada como lo aceptan todo, que, además, conspira contra la identidad nacional?

Los Martlins de la Florida no son un fracaso porque el dueño haya hecho lo que le dio la gana con su negocio y contra el público, sino porque, el 50 % de la población de Miami, supuestamente cubana, está compuesta por alrededor de un 30 % de “hombres nuevos” que, como nuevos, pues era de fácil comprensión que no tendrían nada que ver con lo viejo, entre esto, el ex deporte nacional cubano.

http://ireport.cnn.com/docs/DOC-894034

El club de Grandes Ligas es un fracaso colosal, porque, aunque en esta ciudad no ha habido fanatismo por el beisbol históricamente, sin el material cubano de raíz patriótica, alrededor de un 15 %, que, como sucede, no va al estadio, mientras el 35 % de intrusos de la comunidad económica castrista no son fanáticos del deporte de Babe Ruth, figúrese qué pasará cuando muevan la maquinaria contra los Marlins al lado de las demás comunidades que tienen al sucio y corrupto balompié como, más que fanatismo, pasion bárbara y peligrosa hasta para la propia vida de su público.

El beisbol en Miami llegó a donde iba, supongo que Loria esté ocupado en buscar otra ciudad adonde llevar su música deasafinada, en esta no podrá competir ni por un premio consolación.

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LA PASIÓN POR EL BEISBOL EN CUBA ¿INVIERNO O VERANO?

estadio del cerro narracion y camaras TV

Por Andrés Pascual

En ningún país del Caribe ni posiblemente en Estados Unidos, se produjo el fenómeno de mantener en igual nivel de interés al circuito amateur y al profesional de beisbol.

Y nadie puede hablar de segregación porque los jugadores aficionados fueran blancos y los profesionales integrados, sino de la calidad única en el área del beisbol rentado criollo y de otra, de indudable menos clase, pero muy seguida por un público fiel “de barrio” que respondía a la bandera vecina de la sociedad o la institución que fuera, porque sus ídolos jugaban a matarse, con la pasión y la vergüenza que debe hacerlo quien salga al terreno a defender un uniforme.

Por cierto, alrededor de la prohibición de los negros por la Liga Nacional en sus clubes, siempre he tenido una duda alrededor de por qué razón las sociedades sepias nunca solicitaron su inclusión en el circuito con algún equipo de su nombre, porque nunca sucedió y se lo dijo el arquitecto Miguel Ángel Moenk a mi padre en mi presencia, en agosto de 1969, en una visita dominical que le hicimos estando ingresado la personalidad del COI en el Hospital Nacional, donde falleció 19 días después en brazos de su esposa norteamericana Rossie, que me regalaba las revistas National Geographic, The Ring, Sporting News y Track and Field cada 6 meses, sin que nadie del INDER asomara el hocico por allí, con la excepción de los periodistas Rubén Rodríguez, José González Barros y Manolo Álvarez y me consta, que Moenk fue un buen amigo de mi abuelo paterno y continuó la amistad con mi padre.

El estatuto rezaba “para poder integrar la liga es obligatorio que el equipo pertenezca a la UAAC”, entonces ningún pelotero blanco ni negro, cuyo equipo no fuera miembro de la Unión, podía jugar en ese circuito.

Sin embargo, existió la Liga Inter Fuerzas Armadas, que presentaba un beisbol fuerte y organizado, tenía carácter integrado y aportó jugadores negros a los equipos Cuba a partir de 1940, cada vez que la DGD se encargaba de confeccionar la selección.

La Liga Social y la UAAC oriental, así como la azucarera Pedro Betancourt desde su creación en 1944, de calendario invernal, que también contribuyó a integrar con sus jugadores los equipos Cuba, fueron circuitos de clase y prestigio, a los que acompañó durante los 50’s la Liga de Quivicán.

¿Hubieran rechazado la solicitud los oficiales unionistas? Nadie lo sabe, sin embargo, me abrogo el derecho de pensar que fue la continuidad medio soberbia y casi arrogante de la actitud de auto-separación que acostumbran para culpar al blanco de todos sus pesares y tragedias, lo anterior fue un sabroso entredicho.

Los 50’s, la era de Camilo, de Pedro, de Valdivieso, de Taylor… no puede considerarse igual que hasta 1953 en cuanto a pasión por el beisbol en Cuba.

Por un fenómeno sociológico quizás, por la saturación del público con la televisión trasmitiendo las Grandes Ligas, la Internacional, la Liga Cubana y algún juego amateur semanalmente, el caso fue que el interés por la pelota, como lo contaron los viejos cronistas que describieron y comentaron el pasatiempo, no fue igual durante los 50’s.

De hecho, hubo una preocupación profunda que alarmó a Eladio Secades, quien se refirió al problema en Bohemia en más de tres oportunidades, las dos últimas, febrero de 1959 y enero de 1961.

Porque parece que es tabú decirlo para mantener el timo de la franquicia “segura” en la Liga Nacional, que no estaba asegurada ni oficialmente solicitada, todo el mundo calla que los Cubans estuvieron amenazados de la pérdida de la plaza, durante casi toda su existencia, por las pobres concurrencias al estadio.

Incluso la Liga Invernal hizo maravillas (días del niño, de la mujer, del matrimonio, del anciano, maratones artístico-musicales…) para que los números, pese a estar en rojo desde 1954, no llegaran a causar la crisis que hubiera obligado a perderla antes de que se encargara el tirano por decreto en 1961.

El último campeonato profesional de invierno fue desastroso en lo económico y un éxito rotundo en lo artístico-deportivo, se jugó con una concurrencia inaugural de 12,000 personas para un estadio de 32,000 cómodamente sentados esa campaña, la otra asistencia de relativa calidad, el día final con el juego que decidió el campeonato entre Almendares y Cienfuegos estimado en 15,000 fanáticos. En el medio 1,000, 2,000, 5,000 espectadores para ver al grupo de mejores jugadores de la región sin refuerzos importados.

El desánimo y la apatía por el beisbol durante los 50’s fue tal que el Campeonato Mundial Amateur celebrado en La Habana fue afectado por una huelga de la crónica del sector, por lo que casi nadie sabe que se jugó con menos de 1,000 fanáticos por juego.

Pero de la Serie del Caribe de 1958 ningún fanático recuerda nada y cuando esto sucede, como el olvido de los juegos de los Cubans, que se abarrotó el estadio solo en la Pequeña Serie Mundial y en un par de juegos contra Búfalo, se puede asegurar que la pasión y el fanatismo por el pasatiempo estaba, si no en crisis, por lo menos profundamente afectado, por eso Secades se preocupó tanto ante el desolador panorama que presenciaba en vivo y directo.

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LAS CRÍTICAS DE “HERMANOS”, NI CONSTRUCTIVAS NI CONTRA PUIG

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Por Andrés Pascual

Todo el mundo se tapa como puede ante el caso cubano. Resulta que Jesús Rubio comentó en su columna “at bat”, del sitio La Estufa Caliente de nuestro inmortal René Cárdenas, que los “voceadores” de ESPN habían considerado el error de Puig, que costó un par de carreras contra los Dodgers, una novatada…

El cronista e historiador mexicano lo llamó “anti Dodgers o pro Cardenales”, pero yo voy más lejos: porque hemos aprendido a interpretar las señales del “más allá” durante 54 años de lidiar con esta gente a través de la lucha contra la tiranía castrista, el objetivo de la política de censuras contra el outfielder cubano, que comenzó por Mattingly dentro del dugout de los Esquivadores, es menos contra el jugador que contra la presencia antillana en Grandes Ligas.

Pese a ser casi incipiente en el firmamento del Beisbol Organizado, la posibilidad de que se amplíe el número de peloteros de la mayor de Las Antillas comienza a inquietar a estos enemigos que tenemos los cubanos libres en la crónica hispanoamericana de este país.

Por ejemplo, al trabajo en el short o en la segunda de José Iglesias, los americanos lo están tratando como “la leyenda que crece”.

Hoy voy a hacer una referencia de algo que nunca se menciona: el mejor shortstop defensivo de Hispanoamérica, hasta hoy, ha sido el cubano Willy Miranda, nadie ha hecho lo que el torpedero oriundo de la provincia oriental durante la época de más exigencia del beisbol en su historia: jugar con los Yankees de 1953-54, con promedios inferiores a .250 al bate como pelotero no americano.

A Willy lo adquirió el Baltimore, porque Paul Richards consideró que su fielding funcionaría como el necesario imán de taquilla para complacer a un público novato, ávido de grandes sensaciones en el juego.

El propio Luis Aparicio, en respuesta a una pregunta mía en presencia del increíble Sarvelio del Valle, comentarista de clase y prestigio ya fallecido y de Orlando Peña, que boga por este mundo sin oído claro, nos dijo, “hasta donde llegaba Willy se podía, desde donde tiraba fue lo que nadie hizo…”

El suplente de la maravilla del Almendares, único mago de la posición en Cuba hasta hoy, pudiera ser ese joven que adquirió el Detroit para que levante de sus asientos a un fanático que tiene la mejor batería y el mejor pitcheo del joven circuito en su club, con filigranas defensivas de sello cubano indiscutible.

También me voy a referir a otro jugador de los nuestros del buen tiempo ido que nadie le hace justicia: NINGÚN CENTERFIELDER HISPANO FUE COMO TONY “HAITIANO” GONZÁLEZ A LA DEFENSIVA, NI CON SU SEGURIDAD NI CON SU BRAZO NI CON SU RANGE, así que continúen tomando nota.

El caso es que a muchos de ellos les tocó brillar de forma relativa, porque el beisbol que jugaron fue 100 veces más fuerte, organizado, serio y responsable que esta caricatura de hoy que le dicen Grandes Ligas sin que nadie entienda la razón.

Puig tiene cosas que molestan, porque no se toma en cuenta del basurero que procede, todavía tiene que pensar como big leaguer, porque es un novato que llegó directo de la primera liga profesional en que jugaba, con solo meses de adaptación a la categoría, pero entró con 42 millones y ya le pagó ese dinero a los Dodgers al meterlos en los playoff, aunque no batee un hit más.

El caso Abreu debe tener espantados a “nuestros hermanos”: 68 millones como contrato sin haber recibido nunca un centavo por jugar, cuando el resto del Caribe necesita 5 años de matar a palos sostenidamente a medio mundo para ganar la mitad; a pesar de que muchos scouts están cuestionando la cantidad porque “solo puede batear” y no saben cómo se podrá adaptar al pitcheo cerrado, además de cuestionar la velocidad a que saca el bate.

Algunos lo comparan con Viciedo, bateador que no sigue la bola y todos, con lo que yo concuerdo, afirman que el mejor bateador llegado de Cuba es Kendri Morales, sin rango ni posibilidades de alcanzar el estrellato por la lesión que mermó su desarrollo. A pesar de todo, incluso de ponerse en duda a Chicago como la mejor plaza para el recién llegado, la gerencia cree que podrá batear más de 30 jonrones por temporada.

Cualquier inteligente debe reconocer que esos salarios no se los están “regalando” a un jugador que pudiera ser otro Oliva o Miguel Cabrera, sino a un nombre prestigioso y responsable del éxito hispano en Grandes Ligas en etapas mejores de su historia, al que tienen que agradecerle todos los latinos, incluso Clemente, por haber jugado aquí: CUBA.

Por esa razón y contra ese valladar es que se está atacando a Yasel Puig, que ha sido el primero que, hasta cierto punto, ha comenzado a brillar en el nivel de Miñoso, de Campy, de Versalles o de Tani, a pesar de las críticas y de las marfiladas mentales.

Si el agua toma su nivel y comienza a correr hacia abajo, van a ver lo que es bueno.

Y eso que estamos en la época peor de la cantera del beisbol cubano, cuando se está coqueteando con su fin como deporte de mayorías en la Isla esclava.

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PARA COMENTAR HAY QUE CONOCER LA HISTORIA

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Por Andrés Pascual

La rutina es perniciosa para la salud de todo y en rutina han convertido los cronistas de hoy la profesión: no enjuician, sino transmiten “informaciones”; incluso órdenes, parece que es un pecado decir que “ese manager tenía que tocar la bola” o que el short estaba tan mal colocado como un pez en el desierto.

De todas las cosas malas de los “hombre de la prensa y el micrófono” que le amargan la existencia al fanático que conozca, es el desinterés por lo histórico lo más llamativo: no saben ni indagan o, es tan poco, que hacen el ridículo cada vez que tratan de ubicar un estado de juego, una jugada, un jugador o cualquier decisión de un manager, sin asegurarse si en los anales del pasatiempo sucedió y cómo se justificó.

Hoy un comentarista cubano de América Tevé, de larga trayectoria ante los micrófonos, se asombró porque Jim Leyland abriría el juego de esta noche con Hunter como “leadfoff” y Cabrera en el segundo turno:

Detroit Tigers
HittersABRHRBIBBSOAVGOBPSLG
T Hunter RF000000.214.214.286
M Cabrera 3B000000.182.250.455
P Fielder 1B000000.273.385.364
V Martinez DH000000.364.417.545
J Peralta LF000000.417.417.667
A Avila C000000.300.417.600
O Infante 2B000000.100.182.100
A Jackson CF000000.077.143.077
J Iglesias SS

En los anales de las Grandes Ligas, bateadores sluggers han sido colocados como primeros bates muchas veces, o como segundos, algunos porque, por naturaleza (excelente velocidad en bases) lo permitía; otros, porque, al momento del juego (por ejemplo el de Estrellas), estaban en excelente forma, mucho mejor al bate que el resto, aunque no fueran rápidos.

De cualquier forma, colocar a Miguel Cabrera en el 2do en la alineación y a Tori Hunter como primero, obedece a la posibilidad de QUE VAYA UNA VEZ MÁS AL BATE, así de sencillo.

Willie Mays fue utilizado con frecuencia como primero de la Liga Nacional, para que compareciera una vez más, como Miñoso por la Liga Americana; incluso Tony Oliva, en este tipo de juego, actuó como 4to alguna que otra vez.

A continuación, algunos box scores por años de All Stars en que Mays u otros sluggers de probada clase, batearon arriba de la alineación:

ALL STAR 1960:

Starting Lineups

NL All-Stars AL All-Stars

1. Willie Mays CF 1. Minnie Minoso LF

2. Bob Skinner LF 2. Pete Runnels 2B

3. Hank Aaron RF 3. Roger Maris RF

4. Ernie Banks SS 4. Mickey Mantle CF

5. Joe Adcock 1B 5. Bill Skowron 1B

6. Eddie Mathews 3B 6. Yogi Berra C

7. Bill Mazeroski 2B 7. Frank Malzone 3B

8. Del Crandall C 8. Ron Hansen SS

9. Vern Law P 9. Whitey Ford P

ALL STAR 1964:

Starting Lineups

AL All-Stars NL All-Stars

1. Jim Fregosi SS 1. Roberto Clemente RF

2. Tony Oliva RF 2. Dick Groat SS

3. Mickey Mantle CF 3. Billy Williams LF

4. Harmon Killebrew LF 4. Willie Mays CF

5. Bob Allison 1B 5. Orlando Cepeda 1B

6. Brooks Robinson 3B 6. Ken Boyer 3B

7. Bobby Richardson 2B 7. Joe Torre C

8. Elston Howard C 8. Ron Hunt 2B

9. Dean Chance P 9. Don Drysdale

ALL STAR 1965:

Starting Lineups

NL All-Stars AL All-Stars

1. Willie Mays CF 1. Dick McAuliffe SS

2. Hank Aaron RF 2. Brooks Robinson 3B

3. Willie Stargell LF 3. Harmon Killebrew 1B

4. Dick Allen 3B 4. Rocky Colavito RF

5. Joe Torre C 5. Willie Horton LF

6. Ernie Banks 1B 6. Felix Mantilla 2B

7. Pete Rose 2B 7. Vic Davalillo CF

8. Maury Wills SS 8. Earl Battey C

9. Juan Marichal P 9. Milt Pappas P

ALL STAR 1966

Starting Lineups

NL All-Stars AL All-Stars

1. Willie Mays CF 1. Dick McAuliffe SS

2. Hank Aaron RF 2. Brooks Robinson 3B

3. Willie Stargell LF 3. Harmon Killebrew 1B

4. Dick Allen 3B 4. Rocky Colavito RF

5. Joe Torre C 5. Willie Horton LF

6. Ernie Banks 1B 6. Felix Mantilla 2B

7. Pete Rose 2B 7. Vic Davalillo CF

8. Maury Wills SS 8. Earl Battey C

9. Juan Marichal P 9. Milt Pappas P

ALL STAR 1961:

Starting Lineups

NL All-Stars AL All-Stars

1. Maury Wills SS 1. Norm Cash 1B

2. Eddie Mathews 3B 2. Rocky Colavito LF

3. Willie Mays CF 3. Al Kaline RF

4. Orlando Cepeda LF 4. Mickey Mantle CF

5. Roberto Clemente RF 5. John Romano C

6. Bill White 1B 6. Luis Aparicio SS

7. Frank Bolling 2B 7. Johnny Temple 2B

8. Smoky Burgess C 8. Brooks Robinson 3B

9. Bob Purkey P 9. Jim Bunning P

AL All-Stars 1 1 0 0 1 1 0 0 X 4 9 2

ALL STAR 1958:

Starting Lineups

NL All-Stars AL All-Stars

1. Willie Mays CF 1. Nellie Fox 2B

2. Bob Skinner LF 2. Mickey Mantle CF

3. Stan Musial 1B 3. Jackie Jensen RF

4. Hank Aaron RF 4. Bob Cerv LF

5. Ernie Banks SS 5. Bill Skowron 1B

6. Frank Thomas 3B 6. Frank Malzone 3B

7. Bill Mazeroski 2B 7. Gus Triandos C

8. Del Crandall C 8. Luis Aparicio SS

9. Warren Spahn P 9. Bob Turley P

ALL STAR 1966:

Starting Lineups

AL All-Stars NL All-Stars

1. Dick McAuliffe SS 1. Willie Mays CF

2. Al Kaline CF 2. Roberto Clemente RF

3. Frank Robinson LF 3. Hank Aaron LF

4. Tony Oliva RF 4. Willie McCovey 1B

5. Brooks Robinson 3B 5. Ron Santo 3B

6. George Scott 1B 6. Joe Torre C

7. Bill Freehan C 7. Jim Lefebvre 2B

8. Bobby Knoop 2B 8. Leo Cardenas SS

9. Denny McLain P 9. Sandy Koufax P

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CALENDARIO NO ES LO MISMO QUE ESPECTÁCULO

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Por Andrés Pascual

El Nuevo Herald ha mantenido durante algunos días una información que no tiene sustancia ni para los venezolanos: “LIGA VENEZOLANA CONFÍA EN ESPECTÁCULO PESE A LAS AUSENCIAS DE GRANDES LIGAS”.

http://www.elnuevoherald.com/2013/10/05/1582134/liga-venezolana-confia-en-espectaculo.html

En primer lugar, cumplir un calendario es una cosa y brindar “espectáculo” es otra, pero, cuando es necesario hablar así, es porque la fanaticada quizás dude de la calidad del show, que fue a lo que debió referirse Oscar Prieto (foto con camisa blanca), Presidente de la Liga Venezolana.

Buen espectáculo o insuficiente para complacer al público, porque a jugar van a salir de todas formas y eso es lo que significa cumplir con el compromiso por la prohibición del Beisbol Organizado.

No hay forma humana de resolver los problemas del circuito caribeño, porque no hay confianza ni respeto por la gente de las Mayores hacia los dirigentes del ámbito, hay que verlo así… entonces cualquier trámite de rutina se complica, por lo que el dirigente de la liga venezolana ha dejado escapar un resignado “estamos en un limbo, pero, a pesar…”

Antes, porque siempre habrá que regresar a la era grandiosa ante la mediocridad de hoy, los cronistas del área reflejaban un gran optimismo por la utilización del joven recluta en las ligas invernales (foto Tony Taylor con el Marianao y un muy joven Roberto Clemente con Santurce), que no jugaban en grandes ligas, que quizás ni hubieran visto una foto de Ted Williams nunca ni leído un párrafo escrito por Dan Daniel ni por un miembro del sector nativo, pero se partían el alma en el terreno, disputando cada pulgada de tierra alrededor de la base con el corazón.

Sin embargo, para el público de cualquier época, atractivo, lo que significa gancho para repletar un estadio, siempre fue el nombre grande del jugador de grandes ligas (foto Aníbal Sánchez), eso no puede negarlo nadie, que venía con talante de marqués y un salario muy superior al de la joven figura que tendría al lado, que sabía jugar y que se suponía que podía ser capaz de echarse sobre los hombros al club para depositarlo sobre la raya antes que los demás… si se adaptaban a un beisbol caliente y a un público conforme solo con quien cumpliera el ABC de su cartilla moral.

A veces pudieron y otras no aquellos importados de rimbombancia exagerada, que tenían que probarse con más énfasis que el pelotero novel, nativo o foráneo, que rellenaba la plantilla.

El dilema de hoy del beisbol caribeño, originado en el retraso de la aprobación de los documentos legales entre las Confederación y el Beisbol Organizado, ha puesto a la pelota venezolana en situación crítica por lo menos este año.

Para quienes tienen como objetivo y yo diría que esperanza de “patria o matao”, resolver sus problemas financieros con la inclusión de la tiranía castrista en el Organismo regional y en la Serie del Caribe (foto Puello con Higinio Vélez), es de suponer que otros manejos más sutiles, como tratar con los americanos, sea un poco más complejo que hablar tanto y tan confuso.

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EL PRIMER GRAN CLUB CUBANO: PIONEROS “ERA DE LA BOLA MUERTA”

luis padronPor Andrés Pascual

Yo escucho o leo a menudo a “eruditos” del beisbol que no conocen sino el de su país y a partir de una época casi siempre demasiado moderna como para confiar en lo que dicen ni en lo que saben.

Nadie puede estar autorizado a comentar sobre beisbol, boxeo, balompié… si solo conoce el suyo y poco o nada del ajeno: “patrá no, no me interesa, no me gusta, se vestían muy feo…”, pero sueltan a bocajarro que hablaron con un pitcher que les dijo que “BABE RUTH NO TOCABA UNA BOLA HOY…”, por supuesto, la del “estrelladísimo” incluida…

Hubieran sido serpentineros de clase D cuando “la candela era brava”; hoy acostumbrados a perder juegos por wildpitchs con hombres en posición anotadora o por golpear a bateadores con bases llenas durante esta era, que no tiene calificativo por lo corrupta y fraudulenta. Pero revise la chequera o lo que acordaron como monto del contrato “a largo plazo” ¿Bigleaguers? Bandoleros es lo que son.

Por lo general, la mayoría abrumadora de los comentaristas del castrismo (de allá o en funciones de quedaditos aquí, que da igual) no conocen el pasado glorioso del deporte republicano, o en condiciones de exilio desde 1961 para el beisbol y 1963 para el boxeo.

Si no es capaz de poder escribir o hablar sobre Cándido Fontanills, Eufemio Abreu, Wilfredo Isla, Indian Torres o Chico Ruiz, ¿Cómo podría hacerlo sobre Julio Gotay, Felo Maldonado, o sobre Manny Jiménez; sobre León Campbell, Sam Garth, Cefo Conde, Jackie Monasterio, Tiant Tineo, Ramón Webster o “Manito” Bernard?

Ni los quedaditos, cada día más atentos y entretenidos en informar sobre “el último desertor”, o en dar a conocer cómo le fue anoche a Industriales contra Matanzas… por lo que ni aquí le dedican tiempo a la historia, parte decisiva de la identidad cultural, entonces siguen sin identidad nacional, es decir, muy lejos de lo cubano.

Y fíjese, muy atractivo para “el historiador de la poesía del diamante”, Roberto González, o para el siniestro (González también lo es) Peter Bjarkman: aunque a veces hacen la salvedad del bate del aluminio y nunca la del mucho menos que mediocre pitcheo castrista más un tabú, “el arreglo de juegos por dinero”, están como encantados por un sortilegio nacido en la llamada tribuna antimperialista, de tal modo que manejan los records de jonrones y las frecuencias “sabiométricas” por veces al bate de esos fraudes como si fueran marcas dignas de reconocerse.

Al modo mío de verlo, es como si las Grandes Ligas comenzaran a investigar y a darle crédito a los jonroneros de bate encorchado o de proceso “secado” y los pusieran en altares para hechos de superior naturaleza. Bueno, en Cuba cualquier pelota juega, pero ¿Aquí?

En medio del “revolú” que armó Jesús Rubio por acreditar a Pinalito (Nelson Pinal, 4to en el Campeonato Mundial Juvenil de Ajedrez de un año entre 1966-1972, Gran Maestro, Ingeniero no recuerdo si eléctrico o civil) como “comentarista de credibilidad” en asuntos de pelota, en vez de dejarlo en la Academia de Centro Habana analizando el rápid-trance que jugó Miguel Najdorf a la ciega contra Cobo en el Capablanca de 1963 y que ganó, se debe confesar que no hay ningún respeto en Cuba por el pasado, mucho mejor, más glorioso y trascendental que esa era de las cavernas permanente que viven desde 1959.

Hay que iniciar la riposta ganadora contra el tanque de basura y de mentiras que dijo el trebejista y que el mexicano, por simpatizar con la tiranía castrista, publicó y certificó.

Por esa razón se me ocurre continuar con el entretenimiento de hacer clubes cubanos más grandes en todo, de acuerdo a la trascendencia y el simbolismo de sus integrantes en la época que les tocó jugar, que el que pudiera confeccionarse con los jugadores que han llegado últimamente, que, nadie lo dude, por los menos 3 tienen condiciones que se están comprobando, por ejemplo, LOS PIONEROS “era de la bola muerta”:

¿Qué quiere decir “anguila”? Una breve descripción del pez, porque es un pez, podría ser: “La longitud máxima descrita fue de 133 cm, con un peso de unos 6,6 kg,[2] y la edad máxima descrita fue de un ejemplar con 88 años.”[3]

No tiene espinas en las aletas, con el cuerpo alargado y anguiliforme de color verde-castaño,[4] cilíndrico en la parte delantera y algo aplanado en la parte posterior.[5]Mandíbula inferior algo más larga que la superior y ligeramente proyectable; abertura de las branquias pequeñas y verticales, restringidas a los laterales; aleta dorsal y aleta anal muy largas y unidas a la aleta caudal,[5] formando una única aleta que va desde el ano hasta la mitad del lomo con más de 500 radios blandos;[6] no tiene aletas pélvicas.[4]

Para el beisbol profesional cubano, Anguila es el apodo de una leyenda, inmortal en el primer grupo escogido para inaugurar el Salón de la Fama del Beisbol Nacional en 1939.

Luis Bustamante fue observado por todos los dueños de clubes de Grandes Ligas en el período 1905-1910, pero no era blanco.

La conmoción que provocó puede resumirse en la opinión de Connie Mack sobre el shortstop: “en ningún lugar existe otro que juegue con tanta seguridad, brillo y elegancia esa posición…” “¡Qué lástima, es único!”

“Anguila” Bustamante no fue un buen bateador, pero valía un club por las carreras que evitaba cubriendo el territorio entre tercera y segunda.

Ese es el torpedero suplente del primer gran equipo de beisbol cubano posible, porque a un negro llamado Pelayo Chacón se le ocurrió jugar a partir de principios de los 10’s y Chacón fue fenomenal, punto de comparación en varias facetas de su juego con una figura de rutinarias visitas al champion (14 temporadas), de quien dicen que su similar es el considerado mejor torpedero de la historia en Grandes Ligas: Wagner, Honus Wagner, la Maravilla de 5 Herramientas de los Piratas.

La inicial no puede ocuparla otro que el Panzón Castillo, el toletero del Fe que evitó el Comité de Ligas Negras durante su existencia para hacerle cupo a algunos que, según los números y los comentarios de la prensa del sector de la época, no lo igualaban al bate ni en Cuba ni en Estados Unidos: JULIÁN CASTILLO, que corría poco, que fildeaba mal, pero que fue un salvaje con la majagua o el roble a cuestas: el “Tata Cuñengue” de José de la Caridad Méndez, el pitcher al que McGraw se refirió con la exageración: “si pudiera darle una mano de lechá y ponerlo al lado de Matty (Cristy Mathewson), en Agosto estaba pescando en la Florida esperando a la oposición para el Clásico de Octubre”.

Dos niños cubanos firmaron en 1910 con los Rojos de Cincinnatti, 15 años uno y 16 el otro, el encargado personal de reclutarlos fue el patriarca de la familia ajena a la nacionalidad nuestra que más hizo por el beisbol cubano: Clark Griffith, uno de los dos Viejos Zorros del pasatiempo; el otro, Mack.

Al año siguiente debutaban con el club de Ohio Armando Marsans y Rafael Almeida, por lo que nadie puede interferir en la inclusión de ambos en un róster abierto de estrellas cubanas pioneras; además, el habanero de familia magnate del tabaco fue el primer gran bateador hispano del beisbol, el primero que bateó sobre .300 en Grandes Ligas, el primero con cantidades significativas de robos de bases y el primero en recibir votos para MVP.

Un par de datos significativos sobre esta estrella: enfrentó a la cláusula de reserva más de medio siglo antes que Curt Flood y dirigió en el Beisbol Organizado casi 50 años primero que Preston Gómez y 16 que Mike González.

A pesar de Strike González, que sería el segundo recibidor, la receptoría titular tiene un dueño: Miguel Ángel González y pare de contar.

Por arriba de Méndez y de la propaganda que le hiciera el Napoleón del Beisbol, de lo buenos que fueron Bombín Pedroso y el Chino González, a nadie se le ocurriría darle la bola para abrir el primer juego a otro que a Papa Montero, porque la clase de Luque no cuenta en placeres ni lo dijo alguien “que lo vio”, sino en Grandes Ligas y tiene la exactitud del día a día en los libros de records.

Pero Méndez es la otra bestia de la yunta y el Chino o Bombín, incluso Maciá, formarían parte del staff estelar.

Si el “Mulo” Padrón fue el primer jugador firmado para debutar en las Mayores, incluso el primero que poseyó su traje (Chicago White Sox), que casi abre la temporada de 1908, un jugador considerado lo mejor del beisbol cubano entre 1901-1910, capaz de pitchear con clase de bigleaguer y de batear y jugar con autoridad de estrella en la tercera base o en los jardines ¿Dónde quedaría? Para solucionar el dilema, en la tercera, o como el primer utility del club y el 3er pitcher de la rotación, porque de algo tiene que valerle que “le vieran tanta clase” que lo firmaron para debutar directamente con los Medias Blancas.

Pionero del beisbol cubano es Cristóbal Torriente también, y nadie le podría quitar el centerfielder y el tercer turno a un inmortal de Cooperstown.

Martín no, porque hablo de la era de la bola muerta y el matancero debutó en 1923, tres después que Ruth se encargó de liquidar el período cuando la saliva era perfectamente legal en las Grandes Ligas.

Inocente Mendieta, Cueto… ya son más de los que este grupo, que llegó a las Mayores por la vía de la agencia libre como escapados del cubil de la tiranía.

Ahora, ni lo que diga yo ni lo que diga Dios si baja del cielo arregla a esa gente ni a los que por acá deambulan, ese problema no se lo pueden curar, nacen así bajo la influencia de un sistema cuyos representantes lo saben todo, pero, mejor que ese todo histórico, también están muy claros en que inocularle el veneno que convertirá al elemento “hombre nuevo” en repugnante, alimentar ese tóxico, es más importante que ordenar las cosas de tal modo que, aunque sea, igualen la gloria verdadera con esta era decadente de bochorno absoluto en el ex pasatiempo nacional.

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UN CLUB MUY RARO, UNAS GRANDES LIGAS PEOR

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Por Andrés Pascual

Leí hace algunos días la opinión de un cronista del Herald, Jorge Ebro, sobre el retiro del staff de abridores de José Fernández, el sensacional lanzador cubano que, ahora mismo, es el derecho más dominante de ambos circuitos; es decir, del mundo.

Según el individuo, simpatizante de la medida porque desconoce todo lo relacionado con las Grandes Ligas, “es correcto, para que no sufra daños que afecten su brazo y su carrera…” y a dormir a pata suelta.

Hay un silencio muy sospechoso, compartido por la prensa y los eruditos, sobre las lesiones en los brazos o en cualquier otra región del cuerpo de los peloteros, en una época en que los serpentineros trabajan mucho menos por el uso indiscriminado del enciende-fuegos obligatorio, porque el Sindicato y los agentes los protegen hasta de un catarrito veraniego para que los coloquen en la lista de enfermos o por la prohibición a que actúen en el beisbol invernal, el caso es que se han acomodado y cualquier temporada inicia con casi 100 en la lista de inhabilitados, más los que aparezcan en el camino.

Entre lesiones, tónica moderna del juego y un par de cosas más, pitchers que parecían seguros miembros de Cooperstown no pueden ni soñar con el recinto, como Santana y, quizás, si hay honestidad, ni Halladay.

¿Qué está sucediendo? ¿Dónde está el culpable de este derroche de irresponsabilidad, que conduce a la pérdida de carreras antes de tiempo y de la inmortalidad para la que, por sus condiciones, aparentemente clasificarían con facilidad?

El trabajo no lesiona, la inactividad combinada sí. Muy bajito, imperceptible para oídos no especiales, en algunas Ligas Menores se está tratando de imponer el wind-up otra vez, porque suponen que el no wind-up, de factura casi reciente, presentado como una técnica novedosa del desarrollo, pudiera ser parte de las lesiones de los serpentineros.

Sin embargo, ¿En los casos de los jugadores de posición? He visto a Stanton salir corriendo hacia primera y caer lesionado antes de llegar a la base, ¿Acaso son de cristal estos jugadores?

El problema es que todo este fenómeno gira alrededor de la era esteroides, que le dejan el terreno fértil a las lesiones si se suspenden abruptamente después que comenzaron a utilizarlos, fácilmente comprobable en Halladay, pero, sobre todo, en Al Pujols, con el correspondiente bajón del rendimiento que los convertirá en uno más, incluso en otro con números mediocres o montoneros.

Los hombres jóvenes y fuertes como José Fernández están diseñados para soportar cargas de trabajo y para mejorar la resistencia y el rendimiento en el terreno, no en el gimnasio con las pesas.

Pero hay más, antes, cuando los peloteros eran “muy malos” y el público y la prensa peores que hoy, ningún jugador que rindiera podía ser retirado del juego para que no se lesionara, porque conspiraba contra la asistencia por pobre que fuera.

En el caso del cubano, es el único capaz de meter 10 personas en el estadio.

Hace más de 25 años, al pitcher ganador se le utilizaba hasta el último juego del calendario para no hacer más amplio el guarismo perdedor, es decir, se luchaba contra el aumento del número malo.

En sentido general, un lanzador como el cubano tenía que permanecer en la trinchera para no beneficiar a ningún club que quedara en el camino en cuanto a mejorar su posición en el standing.

Parece que se ha olvidado que hubo investigaciones del FBI y advertencias del Comisionado a clubes que anunciaron que no pondrían a este o a aquel jugador porque “ya no tenían oportunidad”.

La decadencia del juego moderno, si cabe llamar así a este espectáculo deprimente, incluye las lesiones de pitchers más por inactividad que por exceso de faena, sin desechar los pésimos planes de entrenamiento actuales ni el uso de esteroides y su abrupta suspensión por miedo a la prueba al azar.

También a la prensa consentidora, que todo lo resuelve con Bill James, pero que nunca se ha interesado en armar la parte que debería corresponderle de este rompecabezas.

El comentarista es efectivo si ayuda al fanático a entender lo que por sí mismo no puede, pero, con estos de hoy, sobre todo en español, que ni idea tienen del “inside baseball”, jamás el fanático podrá entender media palabra de las realidades del juego ni contribuir a mejorar las formas de trabajo de las Grandes Ligas.

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ES UN RELAJO LO DE ALGUNOS MANAGERS CON LOS LINE-UP’s

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Por Andrés Pascual

En la época de Willie Mays, era común que el manager que dirigía a la Liga Nacional un año cualquiera, colocara al outfielder como primer bate del Viejo Circuito en el Juego de Estrellas, sucedió varias veces.

Mays era capaz de funcionar perfectamente como primero en el orden que como 4to, su capacidad asombrosa de jugador de excepcional talento, le permitía tocar bien, batear con autoridad de slugger o enviar un metrallazo al campo opuesto.

Sin embargo, hubo dos elementos que, a mi juicio, provocaron que ocupara el primer turno al bate en el clásico de media temporada: que recibía igual cantidad de bases por bolas que ponches, asimilando más pasaportes gratis que chocolates varias veces, con totales de 1426 bases por bolas durante su carrera y 1526 dejando pasar o tirándole al tercer envío.

Los totales de bases por bolas recibidas por Willie Mays, Musial o Dimaggio no fueron tan elevados como los de Barry Bonds ni las cantidades anuales, porque estos eran bateadores agresivos en el home, verdaderos clutch-hitters, que entendieron siempre que su función no era dejar pasar un lanzamiento porque no les gustara, sino que trabajaban el turno aun con lanzamientos malos o que no fueran de su agrado, para mover a los corredores o para lograr la conexión de una base extra que lo acercara más al home.

Con Willie Mays habrá que establecer diferencias mientras dure el juego, porque no solo corría endemoniadamente, sino que sabía cómo y cuándo hacerlo.

La otra conclusión que explicaría la razón de abrir juegos con el ex toletero gigante en el primer turno, es porque estará una vez más ante el pitcheo enemigo que, por tratarse del individuo, era una amenaza extra antes de que decretara “play ball” el “chief umpire”.

Como que el beisbol es el juego más complejo de todos y su guía de reglas un verdadero manual, digno de explicarse en el currículum de cualquier curso de colegio intermedio, pues cada departamento del juego, su funcionamiento, es complejo.

El bateo, que no es intuitivo sino cuando jugadores capaces tienen luz verde para decidir en el home por sí mismos, explica perfectamente que cada turno al bate, desde el primero hasta el noveno, tiene una función diferente.

Sin embargo, el juego de hoy, que sobresale únicamente por la monstruosidad del desarrollo corporal de los peloteros ante el pasado de mucha más clase y, por supuesto, inteligencia, ha deshecho muchas de las concepciones cuyo origen está en las reglas, como, por ejemplo, el orden obligatorio por capacidades en las alineaciones.

Yo le preguntaría a Don Mattingly, a Maddon y a Redmond cómo entienden ellos la funcionalidad individual de sus jugadores, porque no es posible tener a Yasel Puig transitando del 1ero al 5to turno como si estuviera en un relevo de 4 x 400 de natación.

¿A qué obedece el relajo de abrir un día contra un zurdo con el cubano en 2do y pasado mañana, contra otro zurdo, en el 4to?

O Adeinis Echevarría, que lo mismo es 9no, 8vo, que 1ero con los Marlins. O Yunel Escobar con Tampa…

Peor sucede con el Chicago White Sox, donde Robin Ventura ha sacado del 8vo turno a Dayán Viciedo para ponerlo a batear 4to ó 5to, después que el outfielder falló 3 veces en el juego anterior. O, ha sucedido alguna que otra vez, después de dar un par de líneas lo ha regresado al 7mo u 8vo

En el caso de este bateador, como con Céspedes, estamos en presencia de dos bigleaguers que, increíblemente, no siguen la bola.

Incluso Céspedes y Viciedo, por su swing demasiado largo, no tienen la capacidad obligatoria para utilizar todo el terreno, aspecto técnico obligatorio del bateo profesional, que les impide conectar hacia la banda opuesta con perfección.

Con otro que se experimentó el paseo por todos los turnos sin justificación aparente fue con el shortstop Ramírez, también de los Medias Blancas, que este año ha logrado superar el problema que le ocasionaban los slumps tan prolongados y ha estabilizado su bateo en .280, con una aceptable cantidad de tubeyes, que le posibilitó a Ventura, porque más nadie hace algo meritorio para batear 3ro y a pesar de su pobre producción de jonrones, ponerlo en ese turno de alta responsabilidad y hacerlo bastante bien.

Hay muchos más casos de contravenciones inexplicables del carácter, la seriedad y la personalidad del juego, o ¿Se le olvidó que un manager de Minnesotta sacó a un pitcher que metió el 7mo inning sin hit ni carreras por un emergente ganando 4 por 0 y al primer relevo o set-up le encendieron un cohete al left-center, bueno para un doble, seguido de dos bases por bolas y otro hit, con el resultado de dos carreras y adiós no hit no run? ¿Qué es el beisbol moderno? Por supuesto, si fuera “el viejo” ni se jugara tan estúpidamente ni se justificaría con “tiran más duro y…”

Lo único que hay más que ayer es dinero y falta de respeto, tanto a un público consentidor que se aplica poco, como al propio pasatiempo.

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¿SERÁ ALEX EL MAYOR VILLANO? NO, SIGUEN SIÉNDOLO SELIG, LA COMPARSA Y BONDS

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¿SERÁ ALEX EL MAYOR VILLANO? NO, SIGUEN SIÉNDOLO SELIG, LA C OMPARSA Y BONDS

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Por Andrés Pascual

Hay animadversión prefabricada contra Alex Rodríguez por los cronistas que lo encumbraron; tal vez porque el tipo los hizo quedar mal ante el público lector, se han dedicado a crear estados de opinión para cambiar ciertas cosas o ciertos nombres.

Alex Rodríguez recibió ayer una andanada de upper-cuts al plexo de parte de Johnny Damon, quien dijo que “ahora el trofeo de ganadores de la Serie Mundial del 2009 se verá manchado”, pero no habló del Boston-2004, que tuvo dos “cheaters” que reventaron la bola ese año, Manny Ramírez y David Ortiz; según consta, en el 2003 “dieron positivo” y nadie está a la disposición de creer tontamente que solo ese año, porque Manny no paró de consumir y “lo trabaron en el brinco” con los Dodgers.

Pero es a la prensa a quien más le duele el fracaso del hombre que, según muchos cronistas americanos, “estaría en Cooperstown UN METRO más arriba que Ruth”.

Hoy leí un material que se las trae “¿Será Alex Rodríguez el 1er villano del beisbol?” bueno, eso quisieran, por lo que pudieran “estar trabajándolo” como lo peor moralmente nacido para el juego jamás.

El defecto conceptual es que resultaría una dulce venganza contra quien echó por tierra su carrera y perderá el dinero que ganó con abogados, que le van a quitar hasta los calzoncillos, más el que no va a cobrar cuando inicie el cumplimiento de la sanción como retribución a los Yankees, porque no los ayudó a ganar con batazos decisivos más que por cualquier agresión a la moral del club.

A fin de cuentas, los neoyorquinos no son el tipo de franquicia a la que se le puede ofender con facilidad por lo que representan para el beisbol: contra los Yankees, como contra el Imperio Británico, la culpa nunca es de la institución y ¡Mucho cuidado, que intentar cosas feas cuesta caro, contra ambos!

El primer villano del beisbol de hoy no juega pelota, incluso no es de carne y hueso, sino una figura política: el liberalismo izquierdista influyente en todo, expandido, oficializado y radicalizado judicialmente desde los últimos 5 años, he ahí la principal corriente corruptora no solo del beisbol, por el desenfreno y el relajo socio-político que ha generado desde antes de Ronald Reagan, que ha dado al traste con el cambio estructural del país en cuanto a la destrucción de los valores morales necesarios para mantener el orden tradicional.

De carne y hueso Selig (que parece que creó este torbellino del Biogénesis para quitarle de arriba a los Yankees a un jugador que no decide en el terreno, pero gana lo que ni el Aga Kahn con lo de “su peso en oro”), Marvin Miller, Orza, las oficinas de los clubes, los jugadores que se dejaron manipular cuando creyeron la casi promesa “silenciosa” de que sería aceptado su delito eternamente; traicionados cuando los verdaderos responsables enseñaron otra vez sus caras hipócritas, justificándose con el débil compromiso hacia el público a que dicen haber llegado, es decir, hacia la decencia, tratando desvergonzadamente de restituir el respeto violado por ellos mismos que más nunca se podrá, por la duda histórica que recae sobre un período superior a 20 años de todos los jugadores de esta era.

Y Barry Bonds, que lo etiquetaron como lo mejor nunca visto, que ofendió al Bambino cuando ya este no era el dueño del récord de jonrones, sino alguien de su color, Hank Aaron, que también utilizó anfetaminas durante los 60’s, lo dijo y lo esconden a propósito estos amanuenses del deporte nacional americano.

Todavía Ruth es el récord de cuadrangulares, no por la cantidad, sino porque tiene el mejor promedio por veces al bate y, sobre todo, porque, en el caso de este jugador, lo que importa es el nombre, no el guarismo: BABE RUTH SIGNIFICA EL BEISBOL.

Al liberalismo, germen pernicioso de la sociedad americana, se le debe culpar como el villano principal en todos los acontecimientos que han pisoteado la imagen del beisbol moderno, al extremo de desacreditarlo de su función principal: influir en niños y jóvenes con la autoridad moral necesaria para construir una sociedad sana de hombres dispuestos a hacer el bien y… a defenderla.

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EL ESTADO DE OPINIÓN NEGATIVO Y YASIEL P UIG

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Por Andrés Pascual

El momento es inmejorable con el seguimiento cansón que le dan al proceso A-Rod, a fin de cuentas, otra tormenta para tapar la letra de Selig porque, si le dejan la sanción en una suspensión de 214 juegos como se comenta, ayudaron al tipo. No es igual suspendido de por vida que un año y 1/3 (acabo de leer que son 211 los juegos).

Cuando no hay moral y se temen represalias con datos comprometedores, “mejor que me calle, que no diga nada” y que aplique una curita de mercuro cromo sobre una herida que requiere de cirugía…

Hay algo más sucio todavía: a Alex lo tomaron como chivo expiatorio de todas las culpas y eso es un golpe bajo, pero hay un detalle, ni Selig ni ninguno de los responsables ha peleado limpio nunca. El tipo es un yankee-roster con mucho dinero ganado y otra buena cantidad por recibir y eso cuenta.

Bueno, voy a lo mío, la conspiración fantasma (lo del ectoplasma “fue jugando”, se conocen los disfrazados) continúa “viento en popa” contra el cubano Puig (foto en Cuba después de un fildeo difícil).

La verdad, no acabo de entender bien cuál es el objetivo principal de las críticas ofensivas contra el outfielder de los Dodgers, a pesar de que atendí al “posible cojeo” de algunos interesados en una crónica anterior.

Porque entendieron que no podían quedar fuera de la vanguardia ofensiva en el ataque; porque, como entidad promocional mediática, cuyo nombre responde al desprestigiado MAJOR LEAGUES BASEBALL, ahora el sitio se “mandó y se zumbó” al considerar una jugada del cubano buscando un foul hacia la cerca del right “una estupidez”.

Supongo que lo “encajonaron” así porque la pelota dio en el borde y entró, foul por regla y el cubano la fildeó desde el suelo: ¿esfuerzo inútil? Como dice Gonzalo López Silvero, “ni de coña”.

Es una falta de respeto, una violación de la ética total que se le estén pagando sumas fabulosas a peloteros que no rinden ni para la 5ta parte de los salarios que devengan en contratos de mediana o larga duración; que se cuidan como damiselas para un concurso de bellezas; que apelaron y apelan bajo tutoría del Beisbol Organizado a la más sucia actividad de crecimiento de la capacidad atlética de la historia; que no demuestran un adarme de pasión, que empleen adjetivos destructivos contra quienes juegan a la pelota como es porque heredaron la tradición de ancestros que estuvieron en el profesionalismo cuando la claridad se extendía 100 millas mar afuera como Roberto Clemente o Miñoso.

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El beisbol, porque no hay capacidad heroica ni espíritu de competencia legal ni honesta, está en la más salvaje encrucijada jamás pensada.

Entre el público, las Oficinas, el Sindicato y compañía están demostrando lo que puede la marea liberal que ya hundió al país y amenaza al mundo.

Bajo estas influencias, por evitar la exposición del tipo de juego que pueda acusarlos como apáticos necesarios, es que les pesa tanto el fardo llamado Yasiel Puig.

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¿LA SOLUCIÓN? ESCONDERLO, SACARLO DEL OJO PÚBLICO

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Por Andrés Pascual

José Iglesias fue cambiado al Detroit por si Peralta “coge un chuchazo po’l lomo” por lo del BIOGÉNESIS.

Están presentando a Dalier Hinojosa, pitcher cubano autorizado a firmar, como a un fenómeno. El medio que lo calificó es el Nuevo Herald que, actuando a su manera cuando de elementos castristas se trata, no edita.

Para ratificar su superclase, informan de dos no hit no run que lanzó contra Hong Kong y contra Sri Lanka, verdad que el NO-NO es difícil, pero para hacerle un preámbulo al reporte con la vista puesta en las Mayores es una soberana ridiculez

El sábado pasado se produjo un movimiento de pitchers curioso en el bullpen de los Marlins: con el score arriba 3-2, el manager Redmond trajo al derecho Cishek para que lanzara el 9no, este es un serpentinero de ¾, relativamente fácil para los zurdos como todos diestros que la dan así. El tipo enfrentaría a un derecho y a dos zurdos inmediatamente. Si se complicaba, otro derecho, Russell Martin y otro zurdo.

El relevista sacó el primer out con el bateador de apertura y a continuación el primer zurdo le encendió un cohete al right, envasó al 2do zurdo y Martin elevó al left, entonces el 5to bateador del inning, tercer zurdo, bateó fortísimo por 2da pero de frente, con lo que se apuntó juego ganado el cubano Fernández, que tiró 8 innings.

Antes, cuando la pelota se jugaba con inteligencia desde el banco al terreno, a los dos zurdos les pitcheaba un lanzador de su mano y si el manager contrario movía el dugout con emergentes, pues a mover el bullpen como respuesta.

El que crea que el pitcher marlín dominó el inning porque sacó los outs vio visiones, lo salvó que el último bombazo salió de frente, perfecto para terminar el juego.

Miguel A González, según informes privados que me envían desde Cuba, era el mejor pitcher de la Isla, tenía de todo, específicamente algo que, según me contaron, escasea allá: valor.

Sin embargo, el muchacho se lesionó el brazo y no voy a comentar sobre si se recuperó o no, sino la forma rara de los clubes de Grandes Ligas al enfrentar el reporte de los scouts con el cubano.

Supuestamente una lesión baja obligatoriamente el valor de mercado de un pelotero, si es un pitcher con molestias en su brazo, pues la afectación es mayor, entonces, ¿Cómo ha sido posible que las ofertas de 3 clubes se dispararan, al extremo de que le propusieron una cifra superior a la de Yu Darvish con Texas?

Antes de continuar, el pasado día 28 se reunieron en el Marlin Stadium un grupo de ex bigleaguers como contribución a la Memoria Histórica del juego, gesto loable, porque esa gente fueron la representación hispana en una era de más pasión, de más decencia, más clase individual y de mucho menos dinero que hoy. Esos encuentros deben continuar. En la foto Humberto Fernández, Mike de la Hoz y Tani Pérez:

Al Pujols está en baja desde hace 4 campañas, en el medio, los Angelitos se arriesgaron a darle un contrato para el que hay que responder con mejores números que los de Babe Ruth en 1927, pero sostenidamente.

¿Dónde se esconden los responsables que propusieron o no alertaron a la gerencia sobre la metedura de pata que significó contratar por esa cantidad a un jugador que comenzó hace rato a bajar su curva de rendimiento? Quisiera oír qué dicen.

Por lo que se ve, los escuchas de los Cardenales, como siempre, siguen delante en vista y proyección, por eso lo dejaron ir sin competencia de ofertas. Algo vieron.

Y el mejor remedio para evitar comentarios desfavorables ha sido sacar al dominicano de circulación, por lo que queda de año, vía lista de enfermos, a ver si arreglan el garete en que se les convirtió el club, porque nadie juega contento con uno al lado que se lleva todo el dinero de la caja registradora y no aporta lo que se supone por el nombre, por su historia y por el salario descomunal.

Alex llegó a donde iba, desde ya sería una buena adquisición por 4 millones en 5 años.

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CARÁCTER, PERSONALIDAD Y JUGADORES MLB

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Por Andrés Pascual

Hoy 3 canales de televisión le dedicaron espacio a la vez al caso de Biogénesis y los jugadores implicados: CNN, MSNBC Y FOX NEWS, confieso que me iba a disparar el “debate” de la cadena de Ted Turner, sin embargo, cuando leí “la leyenda de los Yankees A-Rod”, seguí de largo y me detuve en… ninguno.

Es que, durante 20 años, he comentado sobre el asunto de las sustancias “sin pruebas” y sobre el caso del dominicano una semana antes de que debutara con los ex Mulos y no he escuchado ni leído algo que me hiciera sacrificar mi opinión ante la del americano “erudito”. Modestia aparte, por lo general voy delante hasta 7 años.

Alex Rodríguez no fue inefectivo ante situaciones que ameritaran su contribución decisiva, sino hasta que llegó al club del Bronx con el salario enorme que le incrementó la peor oficina del beisbol de Grandes Ligas de la actualidad.

El único culpable de todo el problema que tiene al pasatiempo en peor situación que el arreglo del XIX son los tiempos y sus representantes en la Media: decadencia socio-política generalizada de un mundo cada día más entregado al desenfreno y a la traición en todos los niveles y el juego de pelota en Estados Unidos no puede quedar al margen de la bacteria que lo contaminó todo: el triunfo liberal y su raíz en todas las esferas de la nación con la ayuda de la televisión, el radio y la prensa escrita.

El Comisionado Bud Selig es la máxima representación del desastre, puesto ahí para llevar hasta las últimas consecuencias el objetivo de los dueños, del pernicioso Sindicato y de varios jugadores complotados.

Por eso botaron al independiente Fay Vincent, para hacer lo que les viniera en ganas, por supuesto, nada favorable al deporte.

Cualquier fanático honesto debería preguntarse ¿Qué hubiera sucedido si esta pandilla hubiera estado al mando de los clubes durante la era del llamado Escándalo del Chicago Black Sox?

Porque Landis fue un independiente como primer Comisionado, que no vaciló en suspender a 8 peloteros a los que el jurado federal había absuelto de culpas… Esta gente, conociendo la rectitud de Mountains, ¿Hubieran aceptado al Comisionado que salvó al beisbol?

El crecimiento de las ganancias generadas por las actuaciones fraudulentas gracias al uso y abuso de sustancias, provocó un verdadero complot contra la decencia y la honestidad necesarias para detener a tiempo la conspiración. El grupo bandolero necesitaba acumular todo el poder de decisión, entonces una figura independiente, preocupada y que respondiera al ideal deportivo, sobraba.

Sin embargo, señal de los tiempos, el público ha sido cómplice desde el inicio por la forma como se pisoteaba la historia del juego ante sus ojos complacientes y complacidos y bendiciendo los 4 años en que Bonds bateó 260 jonrones y 73 en uno sin haber superado la marca de 46 nunca, o cuando promedió por encima de .370 sin haber logrado hacerlo con .350 tampoco.

Sí, el público tuvo el 33 % de la culpa por emocionarse y confabularse por una situación que conocían, por no exigir de la mejor forma posible, dejando de ir al estadio, que hicieran en 1996 lo que, hipócritamente, pretenden hoy los mandamases.

Y se dice que la huelga provocó “la vista gorda” para atraer al fanático por las consecuencias posibles contra el paro, pero fue el dinero sucio que generaban aquellas actuaciones fuera de lo normal el responsable de que gente corrupta por naturaleza ideológica le transmitieran el virus al propio deporte.

Entre 1985 y 1996 se usaban los esteroides de forma alarmante, pero el público protegía al jugador del patio señalando a José Canseco como único usuario y gritos y pancartas estaban ahí para ratificarlo, fiscales equivocados a propósito en contubernio con el relajo. Ante esta situación, secreto a voces, ¿Dónde estaban el Comisionado, los dueños, el Sindicato y los acusadores de hoy? Por favor… se tienen pistas, detrás del artillero cubano para destruirlo.

El club Yankees de Nueva York no es cualquier cosa, es el beisbol, fue la casa de Ruth, Gehrig y Dimaggio sobre todo, más de la mitad de la gran historia del juego se tiene que hacer con la participación del nombre glorioso.

El mejor y más grande pelotero de la historia es una leyenda yankee: Babe no se parece a nadie ni en su juego ni en su comportamiento, solo para batear aceptó influencias del swing de Shoeless y de Ty Cobb y con sus millones de virtudes y muy pocos defectos, es lo único verdaderamente auténtico del beisbol por su carácter y su personalidad.

Con el antecedente de Babe Ruth, con semejante precursor, dueño del más brillante historial de heroicidad del juego, Alex Rodríguez no tenía ninguna posibilidad de competir y el cambio al club eterno le significó todo en contra, incluido lo que más le comprometió la credibilidad: el dinero.

Quizás con otro club no le hubiera ido igual de mal al neoyorquino, porque en la franela rayada no iba a construir un imperio sobre la base del “jugador que supera al club”, no, en Nueva York tendría fantasmas que no podría alejar si no se comportaba como se suponía que debía hacerlo un pelotero de su clase, de su fama y de su dinero.

Sobre todo, ahí estaban los monumentos del centerfield, vigilantes de la actuación del intruso para que no se contaminaran ni la historia ni el recuerdo, por lo que, al entrar al terreno, debía quitarse la gorra y los spikes, como significación de la entrada a la Tierra Santa del beisbol. El ego, en este caso, era un peso demasiado peligroso para someterlo a prueba, entonces retó al carácter divino y se aplastó

Aunque Alex luchó todo lo que pudo el club lo apabulló, porque lo único superior a los Mulos como figura de carne y hueso fue Ruth, a fin de cuentas, creó la leyenda, construyó el estadio e inició la historia… para Alex no era posible. Ni para nadie.

El antesalista ha tenido otro problema personal que le incapacitó de poder soportar la presión de jugar para los Bombarderos con normalidad por semejante salario y es su debilidad de carácter y su pobre personalidad, porque Alex Rodríguez no es autóctono, demostrado durante casi todo su vida como “copycat” de José Canseco, que hasta flirteó con Madonna para imitar al cubano.

Ante evidencias de esta clase, pues Alex no puede ser una leyenda yankee; hoy, por las acusaciones que enfrenta, posiblemente de ningún otro club tampoco.

Sin embargo, hay un exceso de persecución contra el 13 en problemas que no solo es injusto, sino sospechoso ¿Por qué quieren que este individuo pague las culpas de todos los delincuentes?

¿Por qué Bonds apenas fue “trabajado” por MLB y se apresuraron a sacarlo de circulación con mala intención para la decencia y la credibilidad del juego? ¿Quiénes protegen al ex jugador del San Francisco? ¿Por qué Alex no tiene acceso a igual protección que el niño lindo de Felipe Alou, de Dusty Baker y, sin dudas, de Selig y compañía?

Y que nadie hable de culpas en mayor o menor demanda, porque, lo que debe contar ante la opinión pública, es que un tipo que vergonzosamente violó el código sagrado de la Historia del beisbol, se apropió como un vulgar ladrón, con ayuda ajena artificial, del récord más importante del juego, no por el número, sino por el nombre de su propietario.

Ante el caso Bonds estamos en presencia del individuo con menos capacidad de espíritu heroico de todos los peloteros en el rango de estrellas de la historia de las Grandes Ligas, más enano mientras más intentó ofender a Ruth y a su legado, a fin de cuentas, al nombre del juego de pelota.

Lo peor de todo el rollo de Biogénesis y de sus antecedentes es que todavía no se ha procesado a nadie de las oficinas de clubes ni del Beisbol Organizado ni del Sindicato.

Mientras no suceda, viéndolo bien, el pecado de los jugadores cuestionados, todos, es intrascendente, especie de culpa de segunda mano.

A fin de cuentas, no fueron estos señorones que quieren mostrar una cara no correspondiente con sus conductas los que iniciaron este raro y sospechoso saneamiento del beisbol, sino cierta prensa, más por chanchullo que por buena voluntad, principal aliado de los culpables y, por la forma como “equivocaron” su análisis durante tanto tiempo, igual de responsables ante el crecimiento del delito.

Tenga esto en cuenta: por 125,000 intentaron comprar los documentos de Biogénesis, si les hubieran vendido ¿Estuvieran acusando hoy a Alex y a 8 más por el escándalo?

Si MLB se hubiera apropiado de esos documentos estuvieran en gavetas con el rótulo de “no abra, tiene cucarachas”, no en el medio de juicios que a quienes cuestionan realmente es a los fiscales y al jurado por la falta de principios, por el vacío moral y por la corrupción de sus almas que el tiempo, desde que sacaron a Vincent, ha ratificado.

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VOCES DE CUBADEBATE

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Por Andrés Pascual

Estos castro-comunistas no tienen madre: como si el mundo no existiera, como si no quedara en blanco y negro lo que dicen para uso posterior, con un desparpajo y una desverguenza tremendas, herencia de “su comandante en jefe, ordene”, contradicen cada posición que asumieron antes sin ofrecerle a “sus militantes y simpatizantes” la mínima explicación ante la violación de ética en que incurren cada 24 horas.

Pero el público castrista de allá y de aquí está hecho para esos moldes, por lo general, ni atienden a los cambios “pasionales” por conveniencia oportunista de su dirigencia, los deja en total estado de indefensión e irrespeto.

Industriales fue uno de los equipitos de la tiranía para “hacer olvidar y lo logró, como dijo hace poco el super-plumífero Sigfredo Barros”, a la poderosa y reconocida mundialmente Liga Cubana de Beisbol Profesional de Invierno o Champion para quien conozca a fondo esa época y ese beisbol.

Dicho delante de Sarvelio del Valle q.e.p.d, de Marcelino López q.e.p.d, de Orlando Peña y como respuesta a una pregunta mía: “dos cosa me faltaron por hacer: ganar un Cy Young y jugar con el Almendares…” JUAN MARICHAL. Si ese bochorno nacional, llamado con justicia “la insignia de las series nacionales o del beisbol castrista” tiene a algún jugador no cubano de ese calibre que haya dicho algo parecido en 50 años… Y todo el mundo sabe que no se les conoce, pero, en otro situación, hubieran sino menos conocidos porque no hubieran nacido.

Lo de “insignia o símbolo…” lo dice el Nuevo Herald y lo repite el público militante o simpatizante del castrismo más que del equipito, con intención muy diferente a lo que provocan, porque ese nombre es tan corrupto, tan comprometido con la dictadura como pudo haber sido el Che Guevara o cualquier criminal de la pandilla. Es, sencillamente, un nombre lacra social, apestado.

Cuando en 1961 desapareció el beisbol cubano para darle paso a la caricatura de la pelota castrista, esfuerzo que escondía la conspiración para liquidar al pasatiempo como deporte nacional y fracturar su popularidad, que se ha logrado en la medida que moldearon su famoso “hombre nuevo”, de ningún valor para Cuba positivamente, con Industriales como el intento por mantener “engatusado” al fanático por el color y el fanatismo “a lo Almendares”, nadie protestó, incluso hoy ningún fanático político castrista tiene en cuenta que el decreto dejó sin club y sin pelota a todo el país y a países aledaños como Dominicana o Nicaragua, que oían por radio las transmisiones de la Liga Cubana.

¿Cuánto saben de beisbol los que defienden la presentación de esa cochambre aquí? ¿Qué conocen del beisbol cubano para semejante sacrilegio? Peor aún, no son capaces de tener en cuenta que el champion no desapareció por efectos mágicos, sino como todo lo que oliera a pasado en la Isla, porque no tenían voluntad ni clase para competir contra ese fantasma ¿Qué derecho tiene nadie a defender la existencia de esa morralla de equipo de pelota?

¿Quién les otorgó ese derecho? Porque, quien defiende la existencia de Industriales, más que la celebración de sus 50 años en Miami, defiende a los Castro, dueños de la novena, de la serie nacional y del público; defiende a Che Guevara, al MININT, a los asesinos de los remolcadores, de los 4 Hermanos al Rescate, de los presos, de los fusilados, a los represores sin alma ni escrúpulos…

Incluso los “liberales de la Confederación”, encabezados por ese esperpento de Puello, llaman liga a la seriecita que colocaron en el circuito propiedad de la jauría, que mantuvo años al estadio nacional sin luces y, hasta hoy, sin brillantez de show, campeonatos hechos para salir del paso, ofrecidos gratis para que no puedan exigir ni, parece, ha habido intención de hacerlo nunca por un público infiel, acomodado a su miseria moral y estrujado entre toda la bazofia a que les condenó ese gobierno asesino.

Cubadebate se refirió a la intransigencia otra vez, pero no hizo lo que debía quien se preocupa tanto por uno de sus cumpleaños en Miami, es decir, proponerles el Cerro para la fiesta e invitar al Duque y a todos esos quedaditos de Ajuste Cubano donde quiera que estén.

¿Por qué no lo hacen?, Porque es una provocación y para eso no pueden utilizar la Isla cautiva, lo han hecho a través de otro de sus elementos sembrados aquí, por obra y gracia de la intención americana contra el exilio, para que no queden dudas, el tipo “a cargo rechaza el dinero que pueda buscarse” y sigue con la encomienda de La Habana: “aunque sea en un cañaveral”, es decir, molestar a como dé lugar.

Por eso a Cubadebate y sus administradores, que les importa un pito el beisbol ni el pueblo de Cuba, un pueblo que merece que lo traten así, no ofreció el parque que le robaron a Bobby Maduro, home-club de Industriales.

Si algo debe quedar bien claro con respecto al equipo símbolo del arreglo de juegos, cubil de agentes del MININT y de chivatos en la Serie Nacional castrista, es que apoyar su existencia y su paso por Miami también lo es al robo de todas las propiedades efectuadas por esa jauría bajo el nombre de “nacionalización”, a fin de cuentas, ese símbolo de la delincuencia habanera histórica es el producto de uno de esos robos.

¡Ah! en cuanto a la cantaleta fabricada para “el pueblo hermano de Latinoamérica”, la pelota es política, al deporte lo politizan desde antes de la competencia, en Cuba más que en cualquier lugar y de eso se encargó la tiranía con la desarticulación de la Liga Cubana y al mantener por décadas, sin poder pisar suelo patrio, a los jugadores del champion que eligieron seguir como profesionales después de 1961, incluso sufrir la absoluta prohibición hasta de sus nombres.

Los jugadores de Industriales, desde los chivatos Maximiliano Reyes y Pedro Chávez hasta los agentes del MININT Raúl Reyes y Agustín Marquetti, entre muchos, son parte de la culpa de todo lo que ha sucedido en 52 años de perjuicio contra el beisbol cubano por sus acciones anticubanas y antisociales y por su compromiso absoluto con la tiranía.

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“CAMPY” AL SALÓN DE LA FAMA DEL BEISBOL LATINO

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Por Andrés Pascual

“Campy” es Bert Campaneris, nombre real Dagoberto Blanco Campanería, el formidable shortstop matancero de larga y productiva carrera en Grandes Ligas, mayormente con los Atléticos de Oakland de Charles O. Finley, durante la era de construcción del club, que inició con el cambio de ciudad desde Kansas al Oeste del país.

Campaneris, a quien apodaban “Tati” en Cuba, comenzó jugando catcher con uno de los equipos juveniles de Lázaro Ruiz en La Habana, por sus 5’6 y 130 libras de peso no lo invitó el manager a un try-out a su cargo para los Gigantes de San Francisco, orientado por Alex Pompez, en el que se benefició con un contrato de liga menor el outfielder José Cardenal.

Sin embargo, a pesar de su pobre constitución física para la posición de receptor, el jugador actúo en la Liga de Pedro Betancourt y lo convocaron entre 100 al training para confeccionar el equipo Cuba a la Serie Mundial de Costa Rica en 1961 con sede en la Ciudad Deportiva.

Jugador de juego caliente y agresivo desde los juveniles, en Grandes Ligas tuvo varios altercados con pitchers e infielders por su forma apasionada de desempeñarse.

Fue seleccionado como 3er recibidor de la novena cubana detrás de Edullman Cuevas y de Ricardo Lazo, que fue el 1ero.

Al regreso de Costa Rica fue firmado con José Miguel Pineda por los Atléticos de Kansas City y, luego de sortear todos los obstáculos que les puso la tiranía, por mediación del padre de Tito Fuentes, hombre de confianza de Lázaro Peña, Campaneris y 75 más lograron salir vía México para integrarse al Beisbol Organizado.

Lo otro es historia: lo convirtieron en shorstop y en uno de los mejores primeros bates de su época, de los mejores estafadores de bases de la Liga Americana y de los mejores tocadores de bola de los 60-70’s.

La insignia de los Atléticos y su hombre inspiración, al extremo de que hubo una gran protesta cuando le robaron el MVP de la Serie Mundial de 1972 para regalárselo a Reggie Jackson.

Hoy me informó el ex pitcher Gonzalo Naranjo que, según Roberto Weil, el cubano fue elegido al Salón de la Fama del Beisbol Latino en República Dominicana, sitio prestigioso y de acceso difícil, reservado para las leyendas genuinas de la región.

Campaneris en ese recinto es otra estrella, otra leyenda indesteñible que engalanará con su presencia la próxima ceremonia de exaltación.

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EL TIEMPO DE JUEGO, OTRA DIFERENCIA CON EL BEISBOL DE AYER

Por Andrés Pascual

El año antepasado, el umpire cubano Ángel Hernández, que actuaba en homeplate, le negó el tiempo solicitado en su primera aparición al bate a un jugador, fue en un partido entre Boston y Yanquis y el individuo regresó a la caja de bateo más rápido “que estate quieto”.

¡Primera vez al bate del pelotero y ya solicitaba tiempo! ¿Para qué? ¿Acaso confundió una seña y debió reactivarla sin la presión de la caja de bateo? o, ¿Sería para efectuar la sesión de payaserías, que se ha convertido en moda desde que, con sello personalísimo, las ejecutaba Garcíaparra zafando y anudando sus guantillas?

¡Qué belleza, qué disfrute de aquel tiempo que perdía el ex torpedero! Ni un malabarista de circo…se podía pagar para verlo y al que lo sustituye en el acto, Dereck Jeter, quien, por cierto, tampoco recibió autorización para desarrollarlo en el encuentro en algún momento.

Los jugadores de Grandes Ligas están olvidando, con demasiada frecuencia, a qué nivel de juego pertenecen y, a veces, da la impresión de que actúan bajo impunidad quién sabe por qué y de quiénes.

Ángel Hernández y Lázaro Díaz, cubano el primero, el segundo nacido en Estados Unidos, conocidos míos y, hace poco, en una interesante conversación, me comentaron que la actitud contra esos jugadores, que demoran a propósito y por boberías un juego, se endurecería con medidas como negar la mayor cantidad posible de solicitudes innecesarias, que fracturan y conspiran contra la duración del partido, por tanto, contra el ritmo y la belleza del pasatiempo.

Pero no son sólo los jugadores, esas “perretas” continuadas de muchos directores, que lo protestan todo y brindan una sesión de pruebas como si estuvieran en un casting de actuación, también tienen que solucionarlo.

El año pasado un juego de 4 carreras entre dos equipos de la Nacional, con una miserable producción de 11 hits entre ambos, en Milwakee, duró cinco horas… ¿Es justa, es aceptable semejante situación? ¿Dónde está el respeto que merece el históricamente considerado “respetable”?

Antes existió “Leo “Lipidia” Durocher, que protestaba cualquier cosa, pero no todos los directores del “buen tiempo ido” se tomaban a la ligera un detalle tan importante como la reclamación, constante y viciosa, con la consabida demora que trae como consecuencias. Eran otros tiempos y otros hombres; por lo tanto, no otro, sino el único respeto que debe existir.

En el medio, el público de hoy, ajeno a sus intereses en relación con el juego; ajeno a la forma como le pisotean la consideración que merece, detalle que, acaso, sea la mayor diferencia que existe con el glorioso ayer: el fanático manipulable y consentidor, casi de actitud paternal por como acepta un fraude envuelto en celofán jonronero y, después, como al Hijo Pródigo, le perdona “la falta” al jugador, al Beisbol Organizado y al picapleitos representante.

Tal vez al fanático moderno le interese poco hacer valer que el pelotero se debe a él; entonces concede tanto que entrega su virginidad ante los cachorros del terreno, ante los lobos de las Oficinas del beisbol y ante los del Sindicato.

Antes ningún jugador podía hablar con otro de un club opositor ni aunque fueran hermanos; a cada pelotero le daban un mapa de la ciudad en que jugaría, en el cual estaban señalados los antros de juego y perversión para que, ni por perderse buscando una dirección, fueran a dar al lugar prohibido y así…

A Pete Rose le recogían las apuestas en el hotel; hoy, cada vez que un jugador llega a una base, se produce un recuento entre el custodio y el corredor en que, lo menos que se analiza y comenta entre ambos, es la situación del mercado de valores.

Los efusivos saludos entre Sosa y McGwire después de que cada uno hundiera más al contrario con un jonrón, no representan ni la amistad ni la fraternidad humana o regional; sino la tónica miserable de la personalidad del juego de pelota de hoy y, si a todo eso le agrega la cantidad de veces que relevan pitchers, los esteroides, los jugadores con juicios pendientes hasta por asesinato… El ambiente es tan raro que, durante la década de los 90’s, un outfielder panameño, nombrado Rubén Rivera, firmó un día con los Yanquis por un millón y, por la noche, le robó un guante y un bate a Dereck Jeter para vendérselo a un coleccionista por 4 pesos. En este desorden de cosas, yo quisiera leer o escuchar la respuesta clara y convincente a ¿A dónde va a parar todo esto?

Miami, FL., USA

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RUBEN RIVERA FIRMO POR UN MILLON POR LA MAÑANA CON LOS YANQUIS Y, POR LA NOCHE, LE ROBO UN GUANTE Y UN BATE A DERECK JETER

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EL MIEDO A GANAR DE JEFFREY LORIA

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Por Andrés Pascual

Antes de ir al grano, el cubano Kendri Morales ha resultado mejor material que dos primeras bases que ganan mucho más que él en operaciones de venta, de cambio o de agencia libre: Morales (foto) es mejor que Texeira y, hoy por hoy, liquidado Al Pujols para empeños ni parecidos a la carrera que mantuvo hasta hace 4 años, ni hablar, porque el salario del dominicano no es cosa de juego y su recesión, de mucho peor impacto negativo para el club que la de Hamilton, tiene el orgullo y la moral de los Angelitos tan baja que puede barrerse:

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Loria tiembla cada vez que le dicen que el club ha ganado 4 de 7 ó números parecidos, las victorias las relaciona con pérdidas financieras, es decir, posibilidades de perder arbitrajes, exigencias de un par de pesos…

Aparentemente el estadio vacío no lo asusta, aunque lo disimula, “el coco” del tipo es verlo lleno, por lo que hace rato me devano los sesos tratando de adivinar qué significa para este hombre, más allá de un parque para jugar pelota, la instalación.

El equipito estaba contento, acopladito, no iban a ganar, pero mejoraban y brindaban un buen espectáculo de acuerdo a sus posibilidades, sometiendo a otros cuyas plantillas tienen más ceros que la Goodrich gomas de autos fabricadas.

Como buen manipulador de sentimientos, pues sabe que un golpe artero produce el derrumbe del ánimo colectivo, entonces aceleró los rumores y vendió a Nolasco.

Cinco derrotas en fila, verdad que con scores apretados algunas, pero no pudieron ganar sino hoy y en las que cedieron ventajas y por lo menos dos debieron ser victorias.

En el juego del domingo se produjo una de las jugadas que yo disfruto del beisbol, todas relacionadas con la velocidad: un toque perfecto de sacrificio-hit con hombre en tercera que fue una belleza.

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Yo no sé cuál es la razón por la que Redmond no emplea el suelo y la velocidad más frecuentemente, para darle respiro a la exigencia sobre 3ro, 4to y 5to.

Desde que la gente se asustó con la prueba al azar aguantaron el consumo de sustancias, provocando un regreso al juego de pelota con el incremento del dominio de los pitchers, a pesar de que el “hit and run y el sacrificio en toque de bola” no acaba de despertar el entusiasmo debido de un fanático que no solo influye en la dirección por preferencias equivocadas, sino que tampoco se ha percatado de que los sluggers de la retahíla de jonrones eran de papel y, desde hace 4 años, las campañas de bateo son inferiores a las de los 30’s-70’s, con números inferiores en jonrones y en impulsadas y con distancias de los batazos acordes con la realidad. Adiós a los más de 50 en grupo y ninguno batea con el poder de Mantle ni de Ruth ni de la Bestia Foxx ni de Greenberg ni de Severs ni Johnny Mize entre muchos. En las fotos Sievers, Foxx y Williams y Greenberg:

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Hoy Héctor Cruz, de ESPN.es puso en mi twitter que “prefería un beisbol con sustancias”, reflejo de lo dicho por otro que es “analista en español de deportes.com”.

Y escriben en medios nacionales y los leen cuando deberían desacreditarlos hasta de la facultad de hablar, la frase es del loco Rocker, que no debían reproducirla como no sea porque se simpatice con la peligrosa posición. Rocker no es controversial, en realidad nadie sabe qué es.

Bueno, ¿Qué se espera de los Marlins? Más cambios, sobre todo de los mejores prospectos, así que no sería raro ver salir como bola por tronera a los novatos Ozuna y Fernández, o a Stanton o a Morrison, a fin de cuentas, para el negocio sucio del JEFE son buena mercancía, para que ayuden al equipo un lastre peligroso con afectación en la chequera a mediano plazo.

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DEBUTA EL JUEGO DE LA SEMANA EN LA TELEVISIÓN CASTRISTA

Por Andrés Pascual

El último juego de Grandes Ligas que se televisó en Cuba fue el del cierre de la Serie Mundial Chicago vs Dodgers en 1959.

Sin embargo, como que la tiranía sabe lo que hace y por qué lo hace, 16 años después de que transmitieron al Baltimore contra su selección en La Habana, se aparecen con una novedad ajustable a las novísimas reformas del castrismo: un juego del calendario regular de Grandes Ligas que nadie esperaba, porque así son ellos, “dirigentes a los que les gusta sorprender agradablemente a su pueblo entusiasta, fervoroso y combatiente…”

El problema fue que no jugaron elementos de “comunidad”, lo que provocó comentarios encontrados (no antagónicos) contra la transmisión diferida: una mujer de 46 años dijo “me gustan los Industriales, ese juego…”; un hombre de 62 ratificó que no les interesa esa pelota y escupió “lo vi 45 minutos, pero no conozco a nadie, así que…”; un tercero amenazó “si no ponen a los cubanos…” Todo en un cable de AP, redactado por la bomba Ann Marie García y reproducido sin editar, como siempre, por el Nuevo Herald.

Uno de los clubes que pudieron ver fue al Atlanta, que demostró lo poco que conocen sobre beisbol en Cuba y lo mucho que se apartan de quienes viven del lado de acá del charco y no responden a sus intereses, porque el manager de los Bravos es Fredi González, nacido en La Habana, que les importa menos, porque no funciona ni responde ni habla ni delinque como Víctor Mesa, Anglada o Germán.

Yo siempre he sabido que no somos un solo pueblo, sino enemigos de esa gente y sé también que si pueden aprovecharse de tu buena fe te revientan como oportunistas cuando la situación lo amerita, el llamamiento al exilio solicitando la ampliación del coro alrededor de Bahamas o de otro que carenó en México es un buen ejemplo y lo sazonan con “demuestra que eres cubano” y cosas así, apoyados por otros que “mejor que me calle, que no diga nada…”

Un pitcher del corrupto histórico Industriales, carroña cuyo nombre solamente empaña la moral del beisbol cubano, se quedó en Francia, su padre está en España… Y todavía se habla de represión allá… por favor.

Un hijo de Ultiminio Ramos, que fue campeón del llamado torneo Córdova Cardín durante los 70’s, fue impedido de viajar al “campo capitalista” porque su padre estaba en México y así sucedía con todos los que tenían familiares o amigos en países área capitalista.

Dos cosas sobre el industrialista: padre G-2 o en Cuba la represión no es suficiente como para la bulla, digo, me parece, pero analizando cosas como la anterior, o que Chapman se quedó con el pasaporte ¿Olvido de la Seguridad? Vamos ¡zúmbese pa’llá ande!

Estos globos le revientan en la cara al que quiera… o al que le sirva de pala, que también juega.

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YASIEL PUIG ES LA DIFERENCIA CON EL BEISBOL CASTRISTA

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Por Andrés Pascual

Una vez leí en los comentarios que le ponen al plumífero que hace el deporte para Cubadebate, ¿Por qué no vuelven a vender camisetas y gorras de Industriales como hacían antes?

Hay dos cosas en ambiente: la edad del individuo y su estado emocional, supongo que pudo ver la pelota profesional, pero entre el hambre y los “sofocones” en la cola del “médico de familia” le desencadenaron el mal Alzheimer.

En el feudo castrista nunca se vendieron “chucherías estilo capitalista” ni memorabilia, por lo menos no lo recuerdo, ahora, hasta 1960, de la Liga Cubana sí, tampoco de clubes del circuito amateur salvo álbumes y, un par de años durante los 40’s, gallardetes.

Todo el espectáculo de 51 años de la pelota mala del dictador ha sido preparado “matando y salando”, sin ninguna vistosidad, sin tener en cuenta el agrado al fanático, porque, a fin de cuentas, “es gratis”, para un tipo especial de público que lo aceptó con aplausos desde el primer día, así que desde el césped quemado por no regarlo y los asientos sin pintar hasta un estadio sin luces por abandono, todo se ha ensayado y puesto en práctica “exitosamente” por los dueños de lo que nadie debe llamar espectáculo en el mejor sentido de la palabra.

Sin embargo, ahora que les quitaron el embargo parcialmente con la inscripción en la Confederación, le van a tumbar a los “padrecitos”, como al Baltimore hace 14 años, la pintura y el acondicionamiento total de por lo menos 3 incómodos parques, eso lo doy por descontado.

Hace casi 25 años los americanos contribuyeron con casi todo el dinero que hizo falta para construir el Complejo Panamericano con motivo de los Juegos de 1991, ya la cosa mejoró, porque hasta la ONU decidió ir al grano y directo, no solo por la Habana Vieja, como acostumbraban hasta ayer.

En estos días hay un jugador que tiene alborotada a la fanaticada del Oeste del país, juega para una de las franquicias más conocidas del beisbol americano: el cubano Yasiel Puig, novato talentoso con proyección estelar según los reportes, se ha convertido en el niño mimado de la prensa de Los Ángeles, porque el muchacho es el rightfielder y cuarto bate de los Dodgers.

De varias formas se ve la pelota de Grandes Ligas en Cuba, si algo debería llamar la atención y “trabajarla” en las esquinas donde decían que aquella era “la mejor pelota del mundo”, debía ser el tratamiento de importancia que le da el club al recluta. Como parte visible, la puesta en circulación de jerseys con el número de Puig para deleite de la fanaticada.

Estos detalles son parte de la diferencia entre el beisbol esclavo, propiedad de la tiranía, y el beisbol libre de verdad.

Yasiel Puig no fue tratado como lo hacen los Dodgers ni por sus padres el día que nació, supongo que sobre el particular haya que preguntarle, para despejar dudas inducidas por el castro-comunismo, a los que quedan en Cuba claro.

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EL CLUB DECIDE MÁS QUE LA CIUDAD PARA LA MEDIA

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Por Andrés Pascual

La “Fernandomanía” fue única en su género: un pitcher joven, dominante a los 19 años en el Viejo Circuito, que llegó a una franquicia que necesitaba, a como diera lugar, reactivar con guarismos positivos la pasión que, como uno de los equipos más importantes del beisbol, tuvo siempre.

Cuando Fernando Valenzuela llegó a los Dodgers de Los Angeles procedente de México, logró incorporar al club a toda la fanaticada en el orden paisanista de una zona del país en la que se ubica la mayoría de ellos.

Los Dodgers hicieron un buen negocio con el traslado desde Nueva York a California, porque los Mulos acaparaban todos los beneficios posibles, pero perdieron la fanaticada de la Gran Urbe, que se adaptó a vivir sin ellos y sin los Gigantes y se resignaron a la continuidad de los Yankees y a la “nueva” franquicia Mets de Nueva York. Todavía Flushing no se ha recuperado de “la pérdida”, por lo que cada año, cuando se cumple un aniversario del traslado, piden de vuelta “al club que nos robaron”

Dicen que los Esquivadores lograron el parque por un dólar como parte de la retahíla de promesas cumplidas que, hasta hoy, tal vez hayan igualado otros clubes, pero no superado.

Este año tienen un novato sensación, prometedor, pero, como siempre se obliga a contemplar ante los reclutas por bien que luzcan, hay que esperar, porque el cubano Yasiel Puig todavía no tiene 100 turnos oficiales al bate, sin embargo, luce un mundo de facultades con carácter competitivo, costumbre que parece que no han perdido los antillanos de la Mayor de las Islas a pesar del castrismo: el joven de 22 años le entró a las Grandes Ligas como si estuviera jugando en su pueblo, etiqueta histórica del pelotero cubano.

Sin embargo, el impacto Valenzuela luce lejos de que se produzca otra vez con el rightfielder, no porque no valga la pena pagar los descomunales y abusivos precios de entrada para ver jugar a Puig que, además, es pelotero de posición, contribuyente de juego diario a la posibilidad del team.

El fenómeno Valenzuela fue la combinación del elemento deportivo salpicado de inmundicia político-social: un mexicano, es decir, un representante de la nacionalidad auto-considerada expoliada por Estados Unidos, precisamente en “su territorio robado” al Norte del Río Grande, en control del alma de un club insignia de las Grandes Ligas, igual a “pisoteamos a los yanquis con cada “screwball” del zurdo”.

Yasiel Puig puede batear, fildear y correr todo lo que quiera, incluso emular a Willie Mays, pero no va a igualar la magnitud del fenómeno Valenzuela en el Oeste del país, porque no es mexicano, y eso que llega a los Dodgers en un momento muy parecido a aquel 1981 por el desánimo y el juego perdedor sin personalidad.

En este caso, el club quedará otra vez en segundo lugar en importancia en cuanto a encumbrar y promocionar a un jugador de facultades no mexicano.

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¿De qué huye Bud Selig ahora?

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Por Andrés Pascual

Este Comisionado del Beisbol que ha “estremecido las bases de juego” no se parece al Selig que conocemos, adicto a “tapar los escándalos y desviar la atención de sus fullerías” ¿Tendrá remordimientos? ¿Estará próximo su encuentro con el Creador, por lo que decidió comenzar a purgar sus pecados para llegar “más ligero de equipaje”?

El individuo siempre fue ventajista, cuando se interesó por el beisbol, lo primero que hizo fue ganarse “el cariño de los Bravos de Milwakee” para que lo ayudaran en su presentación en sociedad.

Para lograrlo, le ofrecía gratis por un año la renta de un automóvil de su dealer a todos los jugadores del club… después compró a los Cerveceros de la Liga Americana. En la foto de abajo, el antesalista cubano Mike de la Hoz, que fue beneficiado por esa política.

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Cuando los dueños decidieron liquidar la moral del juego botando al entonces Comisionado independiente Fay Vincent, los propietarios, gangsters de los tiempos modernos, sabían a quién debían colocar que los representara indignamente, entonces Selig renunció a la presidencia de su equipo, nombró a su hija al puesto y aceptó acabar con el pasatiempo… En la foto Fay Vincent con George W Bush, durante su época como dueño del Texas Rangers:

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Yo no sé cómo no se produjo una intervención federal para salvar por segunda vez al beisbol, porque, del Escándalo del XIX lo sacó dando tumbos y casi noqueado, precisamente, un comisionado independiente nombrado al efecto: el juez Kennesaw Mountains Landis (foto debajo), que gestionó y logró la representación del mismo por un senador en el Comité de Relaciones Exteriores.

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Todos los esfuerzos que se han hecho en 93 años para mantener el juego limpio de lacras, han tenido como finalidad que continúe cumpliendo su papel social como influencia de importancia, según el perfil vocacional, en la formación de la niñez y la juventud americana. Incluso sobre este negocio pesa la exención impositiva, que necesita ser revisada y eliminada.

Cuando los pandilleros que asaltaron la dignidad del beisbol, tan duramente sostenida en el tiempo, decidieron tomar las riendas del Beisbol Organizado, pisotearon el legado social del deporte sin importarles en lo absoluto el papel positivo para una sociedad necesitada de grandes cosas y mejores hombres como ejemplos.

Si se enumera, de “su carrera” repleta de MVP’s sucios y desleales, lo peor posible contra el beisbol tanto como perfecta en la gestión de acumular dinero y poder, buena para todos los propietarios, para el Sindicato y para los jugadores-fraudes del tiempo actual, nadie puede dejar fuera una suspensión del Juego de Estrellas, decretada a libre albedrío con la justificación de “no quedaban pitchers”, ni lo peor: asociarse con el partido demócrata y retrasar el comienzo del primer juego de una Serie Mundial para que Obama pusiera un material de propaganda electoral, en la foto con el Presidente presenciando un Juego de Estrellas:

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Y quedan los otros, los raros y sospechosos que provocaron la explosión del Montreal y casi la del Minnesota pese a la fidelidad de su público, que involucró 10 millones de dólares y, en ambos casos, a Jeffrey Loria como acompañante.

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Ahora se aparecen las Grandes Ligas reactivando el caso de una clínica de Coral Gables de un tal Tony Bosch (foto con jugadores que asistieron al local), de lo que nadie se acordaba y reinician el escándalo… debajo, descenso del rendimiento de Josh Beckett según un reporte de scout:

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Y no es que no se deba, al contrario, pero esta forma de actuar, jugando a Mr Justicia, no es la normal de estos elementos, a ver ¿Por qué no dan a conocer el grupo de positivos que falta y son más de 100? Los 6 ó 7 primeros tampoco fue un gesto del grupo asolador del beisbol, sino responsabilidad de un periódico por cuenta propia.

Hay algo que tal vez no deseen los “padrecitos del beisbol” si dan a conocer los nombres delincuentes que faltan y estaría relacionado con que el 80 % de los estrellas del juego, quizás estén, lo que traería como consecuencia la pérdida de la poca credibilidad y prestigio que queda.

Si cualquiera es justo consigo mismo y analiza la actuación de Al Pujols en sus últimos tres años completos más este, tiene que estar de acuerdo en que pudiera ser uno de los pecadores protegidos por el Comisionado y su pandilla, porque no es posible la espiral descendente de su bateo desde que comenzaron a temerle al test por sorpresa y abandonaron, otros también, el consumo de sustancias prohibidas.

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Yo no sé la razón por la que Selig armó este aspaviento con los peloteros que estuvieron en la clínica de marras, sin embargo, supongo que no sea por nada trascendental para el beisbol, incluso ni para dar una imagen de honestidad.

Para mí lo han hecho con el fin de quitarle a Alex Rodríguez de arriba a los Yankees, que no saben cómo hacerlo ni pueden por las cláusulas y la millonada, porque algo si está claro: los MULOS NO PUEDEN SUFRIR EL EFECTO NEGATIVO prolongado provocado por nadie ni porque sea un bandido, ni porque se hubiera metido la pata hasta la rodilla, como hicieron con el antesalista y la cantidad que le regalaron.

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¿De qué huye Bud Selig ahora?

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Por Andrés Pascual

Este Comisionado del Beisbol que ha “estremecido las bases de juego” no se parece al Selig que conocemos, adicto a “tapar los escándalos y desviar la atención de sus fullerías” ¿Tendrá remordimientos? ¿Estará próximo su encuentro con el Creador, por lo que decidió comenzar a purgar sus pecados para llegar “más ligero de equipaje”?

El individuo siempre fue ventajista, cuando se interesó por el beisbol, lo primero que hizo fue ganarse “el cariño de los Bravos de Milwakee” para que lo ayudaran en su presentación en sociedad.

Para lograrlo, le ofrecía gratis por un año la renta de un automóvil de su dealer a todos los jugadores del club… después compró a los Cerveceros de la Liga Americana. En la foto de abajo, el antesalista cubano Mike de la Hoz, que fue beneficiado por esa política.

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Cuando los dueños decidieron liquidar la moral del juego botando al entonces Comisionado independiente Fay Vincent, los propietarios, gangsters de los tiempos modernos, sabían a quién debían colocar que los representara indignamente, entonces Selig renunció a la presidencia de su equipo, nombró a su hija al puesto y aceptó acabar con el pasatiempo… En la foto Fay Vincent con George W Bush, durante su época como dueño del Texas Rangers:

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Yo no sé cómo no se produjo una intervención federal para salvar por segunda vez al beisbol, porque, del Escándalo del XIX lo sacó dando tumbos y casi noqueado, precisamente, un comisionado independiente nombrado al efecto: el juez Kennesaw Mountains Landis (foto debajo), que gestionó y logró la representación del mismo por un senador en el Comité de Relaciones Exteriores.

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Todos los esfuerzos que se han hecho en 93 años para mantener el juego limpio de lacras, han tenido como finalidad que continúe cumpliendo su papel social como influencia de importancia, según el perfil vocacional, en la formación de la niñez y la juventud americana. Incluso sobre este negocio pesa la exención impositiva, que necesita ser revisada y eliminada.

Cuando los pandilleros que asaltaron la dignidad del beisbol, tan duramente sostenida en el tiempo, decidieron tomar las riendas del Beisbol Organizado, pisotearon el legado social del deporte sin importarles en lo absoluto el papel positivo para una sociedad necesitada de grandes cosas y mejores hombres como ejemplos.

Si se enumera, de “su carrera” repleta de MVP’s sucios y desleales, lo peor posible contra el beisbol tanto como perfecta en la gestión de acumular dinero y poder, buena para todos los propietarios, para el Sindicato y para los jugadores-fraudes del tiempo actual, nadie puede dejar fuera una suspensión del Juego de Estrellas, decretada a libre albedrío con la justificación de “no quedaban pitchers”, ni lo peor: asociarse con el partido demócrata y retrasar el comienzo del primer juego de una Serie Mundial para que Obama pusiera un material de propaganda electoral, en la foto con el Presidente presenciando un Juego de Estrellas:

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Y quedan los otros, los raros y sospechosos que provocaron la explosión del Montreal y casi la del Minnesota pese a la fidelidad de su público, que involucró 10 millones de dólares y, en ambos casos, a Jeffrey Loria como acompañante.

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Ahora se aparecen las Grandes Ligas reactivando el caso de una clínica de Coral Gables de un tal Tony Bosch (foto con jugadores que asistieron al local), de lo que nadie se acordaba y reinician el escándalo… debajo, descenso del rendimiento de Josh Beckett según un reporte de scout:

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Y no es que no se deba, al contrario, pero esta forma de actuar, jugando a Mr Justicia, no es la normal de estos elementos, a ver ¿Por qué no dan a conocer el grupo de positivos que falta y son más de 100? Los 6 ó 7 primeros tampoco fue un gesto del grupo asolador del beisbol, sino responsabilidad de un periódico por cuenta propia.

Hay algo que tal vez no deseen los “padrecitos del beisbol” si dan a conocer los nombres delincuentes que faltan y estaría relacionado con que el 80 % de los estrellas del juego, quizás estén, lo que traería como consecuencia la pérdida de la poca credibilidad y prestigio que queda.

Si cualquiera es justo consigo mismo y analiza la actuación de Al Pujols en sus últimos tres años completos más este, tiene que estar de acuerdo en que pudiera ser uno de los pecadores protegidos por el Comisionado y su pandilla, porque no es posible la espiral descendente de su bateo desde que comenzaron a temerle al test por sorpresa y abandonaron, otros también, el consumo de sustancias prohibidas.

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Yo no sé la razón por la que Selig armó este aspaviento con los peloteros que estuvieron en la clínica de marras, sin embargo, supongo que no sea por nada trascendental para el beisbol, incluso ni para dar una imagen de honestidad.

Para mí lo han hecho con el fin de quitarle a Alex Rodríguez de arriba a los Yankees, que no saben cómo hacerlo ni pueden por las cláusulas y la millonada, porque algo si está claro: los MULOS NO PUEDEN SUFRIR EL EFECTO NEGATIVO prolongado provocado por nadie ni porque sea un bandido, ni porque se hubiera metido la pata hasta la rodilla, como hicieron con el antesalista y la cantidad que le regalaron.

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VAN A TENER QUE REAUTORIZAR LAS SUSTANCIAS

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Por Andrés Pascual

Si la cosa sigue así, en cualquier momento estamos viendo el calendario de la Liga Internacional oficialmente acreditado con certificación de Major Leagues.

El alboroto, yo diría que el chanchullo de anoche, de hoy y de mañana ha sido el jonrón dentro del terreno para decidir por los Gigantes contra Colorado, lo que no estuvo mal como noticia, pero nadie escribe sobre la rutinaria, acentuada y pocas veces vista lista de enfermos, tan llena como la de los hospitales después de un terremoto de 9.0 ¿Por qué?

Parece que hay temor a averiguar la razón de que tantos regulares, muchos estrellas, han llegado al break de media campaña con lesiones tan pronunciadas y ¿graves? que no podrán ayudar a su equipo a otra cosa que no sea mirar los playoff desde la comodidad de sus salas por televisión.

La impresión que tengo es que existe un “ponte de acuerdo” escalonado entre los clubes, especie de “hoy te toca a ti” y allá va Granderson (en la foto); “mañana a aquel”, entonces es Utley, antes fue Stanton… no puede verse de otra forma.

Pelota maniguera para el nivel de Grandes Ligas, porque no es posible mantener la oferta con tantos estelares fuera por lesiones que, como va el asunto, parece que “pica y se extiende”.

¿La culpa? De las sustancias, mejor, del miedo a dar positivo en un examen rutinario sorpresivo. Fíjese la cantidad de veteranos que están fallando y no solo eso, sino demostrando que se liquidaron con respecto a tiempos mejores, aun cuando por la edad les deberían quedar municiones como estelares: llegaron a donde iban Halladay, Carpenter, Santana… Utley y Howard se apean en la próxima parada y, así…

La baja ofensiva escalonada de las 3 últimas campañas completas de Pujol es sospechosa, y las lesiones frecuentes que sufre.

El problema con este hombre es que para justificar lo que gana tiene que hacer 5 veces más de lo que hace, si no, objetivamente, responde con su juego al salario de un jugador cualquiera, bueno sin etiqueta de estrella y ni eso.

Alex Rodríguez fue víctima de la “prohibición” también y su baja ofensiva y las lesiones le han puesto en carácter de jugador “elusivo y montonero”.

¿Qué no hay pruebas? ¡Cómo va a haberlas, si el Comisionado no abre la gaveta para más de 100 que, nadie puede convencerme de lo contrario, debe incluir a los que dije y a los otros!

Hasta el Salón de la Fama está afectado por la negativa a informar sobre los que quedan, es una inmoralidad que 5 ó 6 estén en entredicho, sin posibilidades de acceso a Cooperstown, mientras otros, con igual peso ante el delito, se mantengan con la vía segura y abierta al Templo.

¿Por qué la prensa que se entretiene en comentar que ni Koufax ni Gibson fueran estrellas hoy, no presionan para destupir esa cañería que tiene atascado el ambiente de circunstancias hediondas, que atentan contra el juego y contra el fanático serio? La respuesta correcta vale 64,000 dólares


JACKIE ROBINSON NO HUBIERA APROBADO EL GUIÓN DE “42″

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Por Andrés Pascual

No he visto “42″ ni pienso hacerlo, pero he leído algo preocupante sobre esta infamia fílmica que pretende, como nunca antes, politizar la personalidad del jugador acorde con intereses abiertamente antiamericanos, porque, si algo demostró el inmortal intermedista, reflejo y legado de su filiación al partido republicano, fue que nunca odió a su patria, que amó al capitalismo democrático y que jamás lo enfermaron las bajas pasiones como el odio al blanco o la revancha, que se estila hoy con tanta y total impunidad por influencias de los líderes negros del país o de la Primera Dama, que tuvo su momento de orgullo ciudadano cuando los blancos poderosos neocomunistas pusieron a su marido en la presidencia, olvidando todo lo que habló y escribió contra su “patria postiza” como mujer afro de proyección vengativa.

Por esta familia real, porque la señora recomendó la película, nunca veré el bodrio ni para criticarlo ampliamente. Y, como Saldiguera con los Muñequitos: “…hablen habladores”.

Resulta que para no perder la costumbre del partido, como su máximo líder en función de arrasar con el país, el o los guionista del filme no encontraron mejor opción para ratificar el odio histórico contra Jackie (porque así hay que ver esto, “contra el Tío Tom que sepultó el orgullo sepia descabezando las ligas negras más que como pionero de enorme significado social”) que tergiversando un acontecimiento a base de mentiras.

De nada les valió la realidad, evidente y contada hasta por racistas de pura cepa, no, tenían que mentir, porque ese es el sello distintivo de una administración que no puede hacer más contra el blanco o contra el negro conservador ni contra el país que le abrió las puertas a la silla presidencial a un perfecto elemento de 4ta de alta peligrosidad y no porque sea negro precisamente, que los hay brillantemente capaces y patriotas en el espectro norteamericano, como fue el propio Jackie Robinson.

Resulta que un pitcher racista, Fritz Ostermueller (en la foto un recorte de prensa sobre su fallecimiento a los 50 años), tira un “bean ball” a la cabeza de Robinson, este lanzamiento no es el común y corriente “golpeado”, incluso con el objetivo de responder a una agresión similar contraria, sino un disparo de intención homicida, con ánimo de lesionar o matar si es preciso…

Hasta ahí, el efecto buscado para apoyar la campaña nacional contra los republicanos, o contra los conservadores en sentido general, cumple su cometido: más odio, más credibilidad en “ellos”, más división y más antiamericanismo impuesto.

Con lo que no contaron, porque no fueron asesorados debidamente o tal vez ni les interesó, atribución debida, posiblemente, al triunfalismo decadente y morboso de aires traidores a la patria del tiempo actual, fue con que en este país los récords del pasatiempo se llevan casi desde el inicio mismo del beisbol, lanzamiento por lanzamiento, jugada por jugada y la década de los 40’s es demasiado cercana como para que no estuviera debidamente asentada en los libros de anotaciones.

Sherrill Dusterhaus, de 66 años, natural de Joplin, habla con amargura sobre “el lanzamiento que golpeó al intermedista” según 42, dice que no fue verdad que golpearan a Robinson en la cabeza ni que Fritz Ostermueller le gritara “You don’t belong here and never will” (No perteneces aquí ni nunca pertenecerás), como propone la película de la Warner.

Ella quiere que todo el mundo que vea el material sepa dos cosas: que el pelotazo a la cabeza es mentira y que lo dicho por el pitcher “homicida” es una aberración de los “creadores del éxito taquillero”, porque Ostermueller (que también jugó para el Brooklin durante una carrera de 14 años con varios clubes) era su padre.

Nadie sabe cómo lograron que Rachel, viuda de Jackie Robinson, aprobara tamaña falta de ética, que no fue precisamente lo que identificó a su esposo, o quizás la engatusaron con alguna felicitación de parte de Michelle personalmente por “la total emancipación del jugador insignia”.

Como quiera, se olvidaron de las anotaciones y ni intentaron averiguar que “el chivo expiatorio” está considerado uno de los peloteros más caballerosos y decentes de su tiempo.

Por todo lo anterior, Sherrill declaró: “Respeto a Robinson, su historia es inspiradora y considero una gran cosa que se conozca, pero no a expensas del buen nombre de otros, eso es una desconsideración, una falta de respeto intencional”.


UN “CURRO” EN MIAMI Y LA TRAGEDIA DE LOS GOURRIELL

Rigoberto Rosique, pelotero cubano.

Por Andrés Pascual

Si mal no recuerdo, al Curro Pérez nunca le llamaron el Héroe de Quisqueya y a la Serie Mundial Amateur de 1969 se le conoció como “la Victoria del Yankee Go Home”, por el apoyo recibido de parte de una fanático dominicano repugnantemente antiamericano, contra jóvenes estudiantes estadounidenses que, como le gusta decir a los comunistas a la hora de “taparse” unos a otros, “NO TENÍAN CULPA DE NADA”.

En aquella novena, detalle muy ultilizado por Eddy Martin para fabricar un poderío inexistente, viajó como inicialista Steve, un hijo de Hank Greenberg.

Para Castro significó recuperar un poco de prestigio después de 2 derrotas consecutivas ante USA: Winnipeg-67 y la cuadrangular México-68.

Pero, por encima de todo, simboliza el momento en que el tirano puso a toda máquina la política contra el beisbol al decretar, en pleno aeropuerto de Rancho Boyeros, que: “se iniciaba la revolución del beisbol…”, entonces le regaló el deporte nacional a Servio Borges (que dirigió a su equipo en Dominicana), manager de los campeones Azucareros con Natilla Jiménez detrás, de 22 años y más inepto que mi nieto de 6, pero con una extraordinaria capacidad arribista de instinto perruno y destructor.

Sin pensarlo dos veces y con el apoyo absoluto del dictador, puso a su lado la batería de elementos con que aceleraría la destrucción del pasatiempo.

¿Objetivo primordial de aquella facción legionaria? no haber jugado pelota nunca, ser graduado de la Escuela Pity Fajardo y estar dispuesto a “apoyar al comandante” hasta contra sus madres, que conozco casos.

Gaspar Pérez fue un buen pitcher para una época muy pobre del ex beisbol nacional, justo en medio de los 60′s: mucho mejor que él otro matancero, que también debutó en 1964 y tenía de todo, al que Gilberto Torres le arrancó el brazo: Enrique Rossell.

El Curro tuvo como recurso el valor, además, relativa buena velocidad y control aceptable.

En 1966 fue convocado al equipo castrista que asistió a los Centroamericanos de San Juan y perdió el único juego de su novena, contra Venezuela, por un error suyo en tiro a primera, el zurdo Adam Morales ganó con score 1-0.

Su pírrica leyenda, porque ningún cubano que no haya jugado como profesional post 1961 puede considerarse legendario, circula como consecuencia de la prensa vendida y militante desde 1969.

¿Por qué dejaron batear al Curro, con Telemaco y Marquetti en el banco contra Larry Osborne, que nunca jugó profesional, pero tenía totalmente anulada a la novena de Castro? Por una cayucada de Servio Borges que le salió mal, pues el matancero se ponchó 4 VECES tirándole, pero el joven catcher americano no retuvo el lanzamiento. Esa es la historia.

Gaspar “Curro” Pérez, hijo de un versátil jugador del Deportivo Matanzas de igual nombre que integró un equipo CUBA, como oficial del MININT, fue de los primeros enviados a Angola a matar negros buenos en función mercenaria castrocomunista. Leí muchas veces lo orgulloso que se sentía por esa faceta detestable y anticubana.

El Nuevo Herald, siguiendo la política de influencia castrocomunista de su redacción, lo considera “leyenda” y le cuelga tantos epítetos que hay que leerlo dos veces, porque parece que se refieren a Camilo Pascual o a Luque con la exagerada y, posiblemente pagada, propaganda de grandeza inmerecida que le hacen.

Los Gourriells en problemas, pero con la solución a mano: Lourdes, buen bateador, pésimo fildeador y “manco”, al que le regaló Servio Borges el Novato del Año sobre Luis Giraldo Casanova (se comenta más el que le quitaron a Miñoso para dárselo a Gil McDougal), está metido hasta el cuello en un caso de corrupción por comida en Las Villas.

Este individuo no ha sido lo mejor era castrista, incluso ni de su generación, pero ha demostrado ser un perro de la tiranía: en los Panamericanos Caracas-83 golpeó a traición al ejecutivo de los Dodgers, entonces manager de República Dominica Rafael Avila, cubano y una de las figuras más prestigiosas de Latinoamérica en la historia de las Mayores.

Todavía no se sabe en qué fue mejor Gourriell, si bateando o como esbirro del castrismo.

Resulta que la solución al “problema” será desaparecerlo de la vista de los villareños, por lo que le entregaron una casa en La Habana y le mudaron a la capital con la justificación de “enfemo del corazón”, muy pobre, porque la gente ha de preguntarse si no podían tratarlo en su provincia igualmente.

El movimiento le originó un problema a un hijo, que, según dicen, ya pidió un cupo para Industriales, gesto traidor para muchos que le colocará en una posición de rechazo por sus ex coprovincianos.

El otro, a quien acusan de poco coraje para ganar y hasta de no meter el cuerpo, ha dicho que quiere “probarse” en otra pelota…

Bueno, que juegue balompié, a fin de cuentas “otra bola”, porque no creo que tenga la clase de Omar Linares, a quien el tirano se lo permitió y suspendió el examen en la Liga Japonesa cuando estaba al borde del retiro.

Gaspar Curro Pérez, pelotero cubano.

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LOS SALONES DE LA FAMA Y EL AGRADECIMIENTO AL AJENO

Por Andrés Pascual

Todavía no acaban de entender quienes votan para el llamado Salón de la Fama del Deporte Cubano que famoso significa ampliamente conocido, que incluir a un atleta o a un cronista que no es trascendental por relaciones con terceros que “lo recomienden” es una actitud indecorosa.

Fabricar una leyenda por quedar bien con un socio, por vender dos mesas o por quién sabe qué, es una señal de la falta de seriedad que se necesita para mantener en niveles de aceptación patriótica semejante empeño.

¿Quién es Jesús Feliciano? ¿Qué ha hecho con calificación ni de aprovechado para estar en un Salón de la Fama que represente a Cuba? ¿Quién es un trainer de pitcheo de apellido Chinea? Por cierto, alrededor de este individuo se han tejido historias que dan pena. Abelardo Fleitas, además de ser hermano de Andrés y de Angel, ¿Qué más hizo en el beisbol para merecer un nicho?

Todavía a ese Salón, si hay honestidad y conocimiento de la historia del boxeo y el beisbol nacional, le queda tela por donde cortar, porque a la leyenda cubana, más si el tal Feliciano y otros están ahí, le falta Bauta por incluirse, pero si la cosa es como dicen, Arcia no puede faltar, ni los Ariosa ni Raúl Navarro ni Alcibíades Palma ni Agustín Verde.

Pero en boxeo quedan muchos que son parte de la representación genuina de la grandeza cubana, aunque no ganaran campeonatos, porque si a Cuba se le considera en el lugar que la tienen solo por los campeones mundiales y 10 o 15 más, la historia de la disciplina está frita para la memoria.

Y así ha bogado en oportunidades este Salón, con lunares como los “colaos”, oficialmente autorizados para “resolverle a un socio” o a quién sabe quiénes ni por qué.

Si no se arreglan estos detalles, nunca podrá imponerse como la institución que pregonan por su utilidad al designio patriótico. El prestigio hay que ganárselo, no se alquila…

¿Por qué no habilita el Salón de la Fama de Marino Martínez un capítulo de recordación para quienes, sin ser cubanos, se han visto envueltos en la historia de nuestro deporte con letras mayúsculas?

La historia del beisbol nacional no puede escribirse sin los nombres de muchísimos atletas de otras tierras que contribuyeron a construir la leyenda: sin Pop Lois, sin Marcelle, sin Diablo Wells, sin Patón, sin Cool Para, sin Vidal López… el beisbol cubano no hubiera logrado ni la fuerza ni la trascendencia de que gozó hasta 1960 ni sin Bunning ni Jacobs tampoco.

Por circunstancias conocidas se está efectuando la verdadera “tarea del indio” para mantener, ante una opinión pública tan moderna como anticubana (específicamente contra lo anticastrista), la importancia única de, por ejemplo, el beisbol criollo.

Sin que le queden dudas a nadie, la nueva hornada de “criticos” del deporte cubano procedentes de las editoriales castristas, sin preparación para defender el valor histórico de nuestro beisbol o de nuestro boxeo, además de calificar como “integrales”, para quienes el deporte nacional es “uno más”, no tienen ningún interés en conocer por qué razón el beisbol de Cuba tiene matices legendarios en el área.

En Miami y fuera de esta ciudad hay cronistas, historiadores del beisbol no cubanos que merecen mejor tratamiento que algunos “colegas” que por aquí andan, porque conocen la historia de nuestro beisbol como ningúno de los que, desde que empezó esta “nueva etapa”, se van a encargar de elegir al Salón, e incluyo al director Marino Martínez.

Los que, haciéndole gala a la insuficiencia natural como manejadores de lo histórico-cubano para empeños de recintos de famosos, puestos en situación de desconocedores de quiénes deberían ser invitados a formar parte como miembros de un capítulo especial no cubano por su aporte y defensa del más huérfano de los legados en el beisbol ahora mismo, sobre todo por inacción, no pueden eximirse de su irreponsabilidad ante el desconocimiento de quienes tratan de mantener nuestra historia viva mejor que los nacionales en la Isla o de los fabricados allá, que viven de igual forma por aquí en cuanto al desprecio por el pasado glorioso de la disciplina que ni conocen y les han impuesto.

Si Juan Vené (en la foto en la presentación de uno de sus libros), Alberto “Tito” Rondón, René Cárdenas (figuras de amplias y reconocidas trayectorias en todos lados), no caben en el Salón de la Fama del Deporte Cubano como miembros de un capítulo de reconocimiento por la defensa y la promoción de nuestro beisbol, supongo que, a la par con la escasez de la chispa necesaria para identificar méritos obligados, predominen otros sentimientos tal vez considerables en el orden de bajas pasiones.

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Presentaciòn libro de Juan Vene

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Una maniobra típicamente divisionista

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Andrès Pascual

Alrededor de actividades que contemplen los dos períodos históricos perfectamente identificables en Cuba: antes y durante el castrismo, por circunstancias de indudable confrontación ideológica, existe una guerra virtual de oposición a considerar lo que resultó o ha resultado de la época de la horda en el poder, parte del grupo que siempre representó a la ex República.

Y la raíz del problema está en que el atleta de Castro se convirtió en un “soldado de ideas”, en mercenario ideológico de una corriente criminal que lo ha usado como parte de la avanzada de conquista de otros países, o ¿Por qué razón uno de los renglones que siempre ha exportado la tiranía ha sido el entrenador deportivo? El deporte es un canal básico de penetración para inocular el veneno comunista, tan efectivo que la tiranía venezolana lo trueca por petróleo, aunque su pueblo pierda en la operación.

Aunque no todos los atletas de la época postrepublicana hayan sido militantes de corazón, incluso simpatizantes de la horda, no es menos cierto que, durante el tiempo en que están actuando allá, la mayoría se comportan como si lo fueran, en unos casos; en otros lo han sido, perspectiva que no les cambia ni emigrar al “campo imperialista”, en el que se definen no como quien busca la libertad necesaria para vivir sin asfixias (para todos), sino como deportistas que se querían “probar en otro nivel” (boxeo, balompié, pelota).

Este fenómeno de no aceptación parecía que era crítico desde la perspectiva independentista, que ha defendido la posición de ningún contubernio con la tiranía, porque en la tragedia cubana lo trágico ha hecho estragos en el bando rojo muy pocas veces, incluyo aquí a sus ex representantes que “se lo agradecen todo al Comandante mientras están allá” y que no dejan de agradecerlo con su actitud de rechazo a acontecimientos dignos de tenerse en cuenta cuando están aquí.

El Salón de la Fama del Deporte Cubano, que desde que fue creado su director Marino Martínez (4to de izquierda a derecha en la foto) ha abogado por un abrazo criollo que supere las rencillas insuperables, nacidas de heridas materiales y del alma ajenas al estadio, por circunstancias especiales quizás relacionadas con cierta simpatía escondida por el régimen, o con cierta añoranza por la Cuba de hoy, sojuzgada, reprimida y pisoteada de alguien de su directiva, pues acaba de inaugurar (palabras de su director en la ultima actividad) una “nueva era para el evento”, que solo contempla, incluso para el almuerzo, a la avanzada de quedaditos traidores a su compromiso con la tiranía, soldados de fortuna en desbandada del castrocomunismo.

La ambición más que necesidad de contar con un banquete lleno de invitados, porque la irracionalidad de elegir durante diez años anteriores a muchos más del período precastrista de lo que la lógica sugería, dio al traste con el agotamiento de la figura seleccionable de aquel período, resultando que ya no hay de dónde sacar para hacer un homenaje con leyendas suficientes más familiares, que coticen y dejen contentos a los dirigentes de la actividad, a los atletas por lo fastuoso de la comida y hasta al cielo por acordarse de sus inquilinos.

Con esta nueva forma de manipularlo, el proceso del llamado Salón de la Fama del Deporte Cubano, ratificado en la declaración de su director, acaba de convertirse en otro vulgar elemento divisionista de lo que una vez fue el pueblo de Cuba, política prioritaria contra la unidad de la dictadura.

El 90 % del “hombre que renunció a la faceta de nuevo” en la Cuba castrista, que hoy es un elemento de la comunidad económica cubana castrocomunista en el exterior, por lo general se aparta del pionero, del luchador histórico contra la dictadura, porque no se siente cubano 100 % y teme identificarse con este para que no se le afecte el viaje a la Isla y hasta la posibilidad de “bisnear” al amparo del régimen. Como que el castrismo los formó sin identidad nacional, pues no creen que deban responder a intereses que valoren la nacionalidad con la obligación que Dios manda.

Con estos elementos a mano, Marino Martínez voló la cerca y separó totalmente las dos tendencias en pugna. A fin de cuentas, esta salida del closet es mejor que la hipocresía que algunos identificaron desde el primer día y que engañó a otros.

La clase vieja, patriótica, la que defendió a Cuba en el court no fue invitada, porque, tal vez, contradecían con su presencia de fiscales la entrega de esta actividad al castrocomunismo.

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LA PELOTA BANANERA: LORIA CONTRA PASQUEL 70 AÑOS DESPUÉS

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Phil Wrigley

Por Andrés Pascual

Jeffrey Loria es un “metiche”, palabra que usan los mexicanos para calificar a quien mete el hocico en todo.

Durante la llamada “era Pasquel”, que fue ni más ni menos que una soberana estupidez de quienes creyeron febrilmente que podían competir con el Beisbol Organizado, Jorge, uno de los hermanos, “ídolos del beisbol mexicano” por la “molestia” que le crearon a los magnates de las Grandes Ligas con el “robo” de jugadores de los circuitos mayores hacia la Mexicana, (muy pocos de clase interesante como para llorarlos), también era el propietario del Águilas de Veracruz, cátcher ocasional y manager de vez en cuando de los Verdes.

Pasquel se comportaba como un “emperador” y como tal se desempeñó al frente de la Liga, a tal extremo estúpido, que expulsó al umpire cubano Amado Maestri de funciones por una decisión en contra de su equipo. Aunque, y es antológico, el ex receptor del Cubaneleco lo botó del terreno apelando a la jerarquía de los 2hombres de peto, escafandra y escobilla” (como nombraba Eladio Secades a los árbitros) sobre el terreno de juego.

Pero Pasquel era un imprudente y un abusador con sus managers, que debían hacer lo que al tipo le diera la gana, fuera o no correcta la jugada que le imponía al director. Lo ensayó con Dihigo y tuvo problemas, porque al Inmortal no le gustaba que le pusieran zancadillas en su trabajo, aunque le costó el puesto.

A principios de los 60’s, por 6 temporadas consecutivas perdiendo 90 o más juegos, Phil Wrigley, heredero de la fortuna del chiclet y de los Cubs de Chicago, inventó “el Colegio de Coaches”, porque, según él, la posición de director es de “trabajo” y para eso estaban los asistentes.

Entonces, desde 1961-1965, todos los coaches de la novena pasaron etapas alternativas como managers, con la excepción de Buck O’Neil, que no probó fortuna, tal vez porque era negro o porque no le tenía confianza como estratega.

En ocasiones, el propio dueño se hacía cargo de la dirección y en otras dirigía por detrás el movimiento del pitcheo, como sucedió durante el medio año que estuvo al timón Lou Boudreau.

Dicen que otros dueños han invadido el terreno de la dirección demostrando un alto sentido egocéntrico de la irresponsabilidad, sin embargo, dudo que hayan sonado como estos, aunque Pasquel fuera del marco de las Mayores.

Por estos días se apareció Loria, tristemente célebre propietario de los Marlins de Miami, con una bufonada de poder. Según fuentes acreditadas, impuso el turno de apertura de dos pitchers en un doble juego, irritando a los peloteros y acomplejando al director.

Después de auto-devaluarse como propietario de un club de Liga Grande, de desbaratarlo sin contemplaciones en función de recuperar el dinero que debe haberle llegado al alma desembolsarlo cuando compró a los jugadores que “negoció” en poco tiempo, se aparece con esta nueva faceta, que le iguala en condición de payaso a Pasquel, a Wrigley y quién sabe a cuántos más en la historia del pasatiempo.

Los problemas del club miamense han sido creados por la gerencia, incluso la baja producción de jugadores como Stanton y algún que otro, son producto de la frustración de saberse el hazmerreír de todo el beisbol, dentro y fuera del país.

Si Loria sigue ahí, aparentando que le duele la pésima actuación de un club que es de su entera irresponsabilidad, se verán otras cosas más ridículas y peligrosas que ordenar la estrategia de trabajo de un pitcher, si no al tiempo.

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¿POR QUÉ EVITAN DECIR LO IMPORTANTE DEL “FENÓMENO” ROBINSON?

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Por Andrés Pascual

El caso Jackie Robinson está contaminado por la forma como lo manipulan intereses que atentan contra la estabilidad del país.

Lo que en su momento representó un paso de avance de la sociedad americana más allá del deporte, enfrenta la politización con visos antiamericanos que, para la gente preocupada por el derrotero de la nación, forma parte de una conspiración en su contra.

En 1931 Chet Brewer, pitcher que trabajó en todos los países del Caribe, fue contratado por un club del circuito de Ligas Menores del Beisbol Organizado, sin embargo, lo protestó el presidente de la liga y no pudo debutar como primer negro que, oficialmente, rompiera la barrera racial.

En 1918, Jimmy Claxton lanzó dos meses para el Oakland Oaks de la Costa del Pacífico y lo declararon no oficial luego de anular su contrato.

¿Cuándo se rompió la barrera racial, en 1947 o en 1945? Jackie Robinson debutó con el Brooklin en abril de 1947, sin embargo, esa fecha no debería considerarse como la del año “del derrumbe del muro”, porque las Mayores son la culminación del complejo que es el Beisbol Organizado, lo que significa que un negro aceptado por todas la instancias regentes del beisbol profesional americano, Robinson, realmente entró al “beisbol de los blancos” cuando se hizo oficial su estancia en el Montreal de la Liga Internacional sin obstáculos para continuar. Entonces deberían decir que el Pacto de Caballeros explotó en 1945, dejando 1947 para reflejar el debut del primer negro en las Grandes Ligas modernas.

En 1942, el periodista y activista negro Wendell Smith le pidió al presidente demócrata Franklin D. Roosevelt que decretara muerta la prohibición, pero el individuo le manifestó que sería una peligrosa y atemporal contravención.

Fue este periodista quien tramitó el fallido primer try-out en Ligas Mayores a 3 peloteros negros con el Boston Red Sox, entre los que estuvo Jackie Robinson.

Branck Rickey pasó de los Cardenales de San Luis a los Dodgers de Brooklin en 1942. Desde sus años con el club de Missouri venía observando, como un fanático más, juegos del circuito sepia, sin embargo, su capacidad de General Manager creativo, que le ganó el sobrenombre del Gran Innovador, le mantenían abierto el sentido del scout natural que “esperaba el día”.

Rickey firmó al cubano Armando Marsans para el San Luis Browns, por lo que conocía del tratamiento con jugadores de minorías.

Una vez instalado con los Dodgers, el hombre que inventó el sistema de fincas o sucursales en el beisbol, que pretendió una tercera liga mayor, comenzó a valorar a los peloteros negros capacitados socialmente para inaugurar un nuevo capítulo de la sociedad americana: la integración del deporte nacional.

Un jugador con un mundo de condiciones y otro de resabios, de odios contenidos que le convirtieran en no manejable por su comportamiento bélico y revanchista, no podía ser el hombre. Además, obligatoriamente, debía cumplir con el ABC de la cartilla de presentación al público, que comenzaba con la decencia, continuaba con la instrucción colegial y terminaba en el patriotismo.

Rickey recibió el asesoramiento de Wendell Smith sobre Robinson, por lo que le seleccionó como el proyectil con el que los Dodgers derrumbarían la barrera racial.

Tal vez el país estaba preparado para recibir a un negro como miembro del róster de 25 de un club de Grandes Ligas en 1947; pero, fuera o no, el General Manager tuvo el visto bueno de todo el andamiaje del Beisbol Organizado para hacer oficial la firma de Robinson sin peligro de rechazo en 1945. El año del debut del jugador en el Viejo Circuito solo fue eso, su debut en las Mayores.

Si Branch Rickey no pudo concretar exitosamente la guerra contra el racismo en el beisbol, digamos que en 1943, fue por la influencia segregacionista demócrata, sus creadores y máximos inspiradores históricos, que pusieron en marcha tanto a Jim Crow como al KKK y que, todavía en 1960, votaban en bloque contra el Acta de los Derechos Civiles.

Cuando se abrió una hendija político-económica para poder dispararle al muro racial, el republicano Branch Rickey le “zumbó” a la barrera un proyectil también republicano al que, para emplearlo como apoyo de su política antiamericana y revanchista, el partido de Obama le esconde su filiación con el partido de Lincoln a la ciudadanía desde hace más de 60 años.

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La trascendencia política de Robinson y de Clemente

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Por Andrés Pascual.-

Roberto Clemente fue un verdadero “banquete” en el terreno de juego; hoy, a pesar de los que juegan en rango de “superestrellas” de origen latino, negros o blancos, ninguno le iguala y, posiblemente, ningún americano esté a su altura tampoco.
El Idolo de Carolina, una estrella de la “gorra a los spikes”, jugador de verdadera condición de “completo” irradiaba, por su pasión, por su agresividad y por su personalidad, dosis mucho más que generosas de colorido personal.
Clemente era material indiscutible de Cooperstown; pero, si no ocurre la tragedia lamentable, le hubiera sido imposible acceder antes que Martín Dihigo al Templo, por el año retiro y el tiempo reglamentario de cinco posterior a este.
Pero por las exigencias y los llamados logros o avances de las minorías, el puertorriqueño escapa a la actividad que le dio fama y le insertó en la historia del deporte por méritos ganados legítimamente; es decir, lo han convertido, más que en ídolo del pasatiempo, en un símbolo rehén de ese jueguito peligroso que es la política: Clemente es una figura con más trascendencia socio-política que deportiva para muchos interesados en…hacer política con su nombre. Para configurar su personalidad representativa de rebelde defensor de minorías y presentarlo casi como un “activista” de derechos humanos, se utiliza el abuso que sufrió (no solo él) en sus inicios, que incluye hasta que un blanco racista le abofeteó desde las gradas de un estadio Triple A, mientras pertenecía a la Organización del Brooklin. Tal vez desde ese momento, Roberto se resintió para siempre con Estados Unidos y esta gente, tan dada al complejo de una culpa que es verdad, permiten todo lo relacionado con el gran jugador que pisotee, hoy con pocas razones, la esencia de su nacionalidad.
Jackie Robinson no fue seleccionado para romper el muro racial porque fuera el “mejor pelotero sepia de su era” ni el de más colorido ni el más sensacional, esa clase de jugador “superior” era exigida “a medias”: un buen pelotero, rápido en las bases, shortstop de los Monarcas de Kansas City con dificultades de coordinación en el fildeo y, tanto, que en el Montreal lo movieron a la segunda, en la que tampoco fue un dechado de virtudes defensivas. Como bateador no era un prospectazo.
En Ligas Negras, por lo menos 10 jugadores hubieran causado un impacto superior en el terreno de juego; aunque algunos ya estuvieran pasados de edad como Talúa Dandridge, Willard Brown, Chino Smith,…pero existian ingredientes que no estaban disponibles para alguien más que el Idolo de UCLA.
El beisbol necesitaba a Jackie Robinson, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que aceptó leer sin bajas pasiones un comunicado dirigido a la juventud americana en 1951, apoyando a las Naciones Unidas en el conflicto de Corea; tenía instrucción colegial universitaria con alma mater en UCLA; era All Around o estrella en baloncesto, campo y pista y football colegial, en el beisbol se destacaba menos; un hermano, Mack, había integrado el equipo olímpico a Berlín-1936. Hablaba bajo, pausado y era una persona decente en el sentido absoluto del término. El modelo que se buscaba por tolerante para cambiar la mentalidad del blanco con respecto al negro en los terrenos de juego de las Grandes Ligas. Por su conducta de ciudadano ejemplar, su influencia alcanzó al resto de las minorías; incluso la juventud blanca que se sobrepuso a Jim Crow, le acogió como uno de los suyos y cambió la fisonomía no solo del beisbol, sino de todo el deporte americano moderno. Eso buscaba la gerencia del Brooklin para romper la barrera racial.
Por eso Robinson es, sobre todo, un aditamento de la política americana interna de cualquier partido en la nación, más que un superestrella del beisbol.

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COMÉNZÓ LA MOLIENDA EN GRANDES LIGAS

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Por Andrés Pascual

Hubo de todo el primer día de actividad en las Mayores campaña 2013: buen pitcheo, entradas de palos, scores apretados, errores, jonrones… como que el beisbol es un deporte del que nadie sabe nada y la historia lo ha demostrado, pues, por lo que se vio el día inaugural, lo más que puede hacer alguien con dos dedos de frente es hablar “por si adivina”, pero, “jugársela al perdido con este es el ganador”, no debería. Si acierta, duerma confiado en que fue una carambola de jugador de matiné.

Parece que el Washington dará batalla; del Atlanta dicen que no tiene liderazgo… de todos dicen algo “los sabios de galería” porque, o se cobra, o le gusta la controversia al cronista.

De los Marlins han dicho hoy los “expertos” del Sur de la Florida que “deben arreglar…”, hace solo un mes estaban tratando al club como al retrato del circo ripiera, ahora la diplomacia hizo aparición y el tratamiento crítico se suavizó, porque… pudiera haber represalias de parte de la Oficina. No por eso dejan de ser una ripiera ni su administración puede despertar lástima ni el mínimo reconocimiento a través de un período de gracia para que condone la agresión al fanático y a la ciudad eh.

Para mí lo relevante ha sido, otra vez, la cantidad de jugadores en lista de enfermos, ya el detalle es rutina y ningún cronista en español le tira ¿Por qué?

Los comentarios sobre la posibilidad de que algunos pierdan sus carreras cobran matices alarmantes con Johan Santana liderando el casillero.

El venezolano, uno de los pocos pitchers que quedaban dignos de compararse con “el buen tiempo ido”, clase magistral en cada aparición en el balk, no peligra, sino la perdió, ¿Por qué? Bueno, “que fildee el de atrás, que también juega”.

Con problemas Halladay, Carpenter y algún que otro estrella de la serpentina, ¿Qué va quedando para llamar “grande” a este beisbol?

Y sin tener en cuenta a los peloteros de posición con dolencias ahora o retroactivas durante el desarrollo del calendario, que los mandarán al hospital al menor pisotón o swing.

Robinson Canó botó al corrupto “Super-agente” Scott Boras (en la foto), lo reemplazó por Jay-Z, el multimillonario promotor de rap esposo de Beyonce, ¿Qué le incomodó? Supongo que nada, sino darle cumplimiento a cierto capítulo enfermizo de solidaridad de minorías, por cierto, peligroso, pero así va esta sociedad y un negocio tan corrupto como el beisbol no podía contradecir la esencia influencial.

Boras fue el tipo que se arriesgó a decir que Barry Zito era mejor que Sandy Koufax, por lo que debieron quitarle la licencia de representante de jugadores, aunque, se sabe, haya sido parte del negocio, sin embargo, por lo exagerado y ridículo fue una provocación.

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LA SERIE MUNDIAL YA NO ES LO QUE ERA

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Sin los Yanquis, la Serie Mundial es menos de la mitad de lo que debe ser.

Por Andrés Pascual

Ya la Serie Mundial no es lo que fue; este año, si regresaran los Yanquis, pudiera tener un nivel aceptable de audiencia…tal vez sea por eso que los eruditos creen que una Serie Mundial sin los Mulos no es tal, porque lesiona los niveles de competitividad y de sintonía.

Si algo ha conspirado contra el Clásico de Octubre ha sido la expansión, que ha generado la asistencia de clubes que no son tradicionales y que gozan de pocos seguidores más allá del barrio: San Diego, Marlins, Colorado…no tienen el fanatismo fuera de sus Estados que mantenga saludable la transmisión del evento, que se logra si van contra los Yanquis. Además, tantas series de pretemporada asfixian el interés por el choque entre ambas ligas.

Al evento, que será de octubre-noviembre de forma permanente, el fanático llega saturado y con una perspectiva ajena al embrujo que le cautivó hace años. Como solución, el Comisionado promete “tres tazas de caldo” para el 2012.

Incluso la agencia libre, provoca un peligroso detalle negativo que ocurre rutinariamente y afecta el apoyo y el reconocimiento a un club: de un año para otro, puede perder 4 jugadores en el mercado, como ha ocurrido con Minnesotta y, cuando sucede, por supuesto que no es el mismo que salía al terreno un par de años atrás.

Cuando la era de la cláusula de reserva, un pelotero podía ser canjeado o puesto en waivers; pero no tomaba las de Villadiego, en su mejor momento, detrás de El Dorado financiero, como estos de ahora que, por tal situación, no pertenecen a ninguna franquicia, convirtiéndose en mercenarios del juego, por lo que el fanático nunca los podrá identificar como suyos.

Ese amor por el traje, estilo antiguo, se enterró para siempre en el beisbol de Grandes Ligas junto con la decencia y el buen gusto al vestir de los jugadores. Los cambios hechos al beisbol han debilitado la confianza en el deporte y la clase profesional: el contrato multianual produce un jugador que, por lo general, juega el primero y el último año y, en el medio, se cuida más que una candidata a Miss Universo la cara.

Si el Comisionado fue capaz de decretar blackout para un Juego de Estrellas; si decidió retrasar el inicio del juego inaugural de un Clásico de Octubre por una promoción de campaña política; si tenemos un Presidente de la nación y un Comisionado de Grandes Ligas que destaparon lo poco que les interesa el fanático al participar en esos acontecimientos (aunque el Presidente solo en el último), ¿Qué se puede esperar?

El problema es grave con respecto a la Serie Mundial; porque cada temporada lucha contra números en baja perpetua en los ratings televisivos y, el intento por expandir los participantes en la postemporada para el año próximo, tiene como objetivo recuperar, en parte, lo que dejan de ganar con la competencia que, una vez, llamaron Clásico de Octubre. De esa forma, reconocen también que el tradicional encuentro final ha perdido casi todo el brillo y el interés que, alguna vez, lo caracterizó.

Por tal razón es que se hace necesaria la presencia de la vieja y gloriosa franela a rayas en el terreno; porque, por la cantidad de público que arrastran, a favor o en contra, en todo el mundo, es la única medicina que le asienta al antiguamente considerado plato de primera del beisbol mundial, en medio de este peligroso flú por el que atraviesa.

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¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE ESTE CRIMEN EN EL SISTEMA DE “SCOUTING ”?

Por Andrés Pascual

Hace varios días, un cubano bien relacionado con el entorno dominicano del beisbol me informó que le estaban preparando “un paquete” al pelotero Yoeni Céspedes; según el individuo, se produciría “una demanda salvaje” sobre el criollo por incumplimiento de lo que nadie sabe cómo llamarlo, pero que pasa como garantías, incluso reglas u obligaciones deshonestas, de aprovechados de la tragedia nacional cubana para enriquecerse con lo que suceda, lo mismo da un % del dinero del contrato oficial “a la buena”, que de una cantidad mayor si ocurren cosas, considerable entonces “a la mala” en demandas y cosas de esas.

Ahora lo desempolvó el editor deportivo del Nuevo Herald, Jorge Ebro, en un comentario al efecto.

Hay un detalle que no se puede pasar por alto en la forma como enfoca el problema el cronista, tiene que ver con la orfandad absoluta de los atletas cubanos de boxeo y beisbol que huyen de Cuba buscando establecerse en otro medio con el deporte como garantía de vida.

Cada vez que un boxeador o un pelotero enfrente un problema de este tipo, el mensaje que se le envía al que quede en la Isla con intenciones de imitarlo es absolutamente hostil con respecto a las relaciones entre un cubano esclavo que busca liberarse a como dé lugar y un supuesto y cacareado hermano que, por oportunista de la circunstancia, por malhechor y por otras palabras que no debo escribir, contribuye a hacerle un infierno lo que debió ser un sueño promisorio.

La pesadilla es tal que pudiera enfocarse por los afectados como “parte de la injusticia capitalista”, principio tan rechazado en Cuba como manejado dudosamente después, cada vez que uno de estos bandoleros intenta lucrar con la situación creada por la tiranía cubana, en el fondo, única culpable de los problemas del cubano desde 1959.

A través de 15 años he escrito sobre esta orfandad en 25 ó 30 artículos, referidos a los jugadores cubanos de antes y lo solos y abandonados que se encuentran, digamos que a la hora de ser representados en instancias como el Salón de la Fama de la Series del Caribe, incluso he discutido con esa negación del cargo que ejecuta como Presidente del Organismo Regional, Juan F Puello.

Sin la institución única detrás como amparo, es decir, el país que lo respalde como nacional con todos sus valores oficiales, desde el ciudadano al jurídico, no es posible que pueda sobrevivir a la profanación y al ataque de una región que no diré “lo odia”, aunque quisiera, el representante de Cuba.

A eso me he dedicado durante mucho tiempo y por eso no he logrado sino tibio apoyo en algún blog o personalidad, en otros, ningún blog ni periódico del exilio lo ha hecho y ni por enterados se dan, porque, esta gente lucra con el concepto político muy a su manera y “deporte, arte…” no es política anticastrista, no “es interesante”, a no ser que lo enfoque “un cabezón” y, entonces…

Sucedió con Rigondeaux antes, sin embargo, en el caso del campeón mundial, se ha puesto en evidencia una mala formación que, como rastro pestilente, atrae a estas hienas que convierten en carroña el solicitado material cubano para el deporte.

Rigo fue incapaz de comportarse a la altura de quien necesita más a su pueblo exiliado que a un vulgar traficante de intereses humanos vestido de promotor, cuando accedió a abandonar a Jorge Rubio, el trainer que lo hizo ganar en un momento de rechazo fanático, para ponerse a la disposición de otro que no solo tiene un récord perdedor, sino que ni filosófica ni técnicamente le podría aportar algo valioso a su carrera, a partir de la importante pelea que celebrará en breve contra el asiático Nonito Donaire. Rigondeaux actuó como el ladrón que se escabulle a la sombra del acto delictivo: “se fue sin dar razones, sin despedirse siquiera”.

Pese a todo, de alguna forma se debe apoyar a estos cubanos para que no abusen con ellos, a pesar de la ojeriza que despiertan por ciertas actitudes como la que mencioné antes, a fin de cuentas, si se apoya y mantiene como titular diario cualquier noticia sobre un “disidente u opositor” que nadie sabe quién es, que muchas otras resulta del DSE, con otros tantos que todo el mundo sabe que apoyan a la tiranñia de una y mil formas, hay que atraer al seno del exilio a estos atletas ayudándolos, protegiéndolos… con el único interés de hacerle bien no solo a un cubano, sino a la oposición a Castro, porque, para todos los que consideran que deporte no es noticia, lo mismo Céspedes que Rigondeaux son más conocidos, queridos y venerados que todos los disidentes de Cuba juntos por el pueblo de a pie, más seguidos y más llorados si pierden una pelea o tienen una mala campaña en la pelota.

¿Qué están esperando aquí los supuestos líderes del exilio? ¿Qué intervenga la tiranía disfrazada de buena gente y se gane por la vía de la protección a los atletas al 90 % de la población cubana, que es la que sigue la actividad, resolviendo un problema que, a estas alturas, nadie sabe si la crean ellos mismos para frustrar a los que quedan allá con intención de irse y de molestar a los que están aquí con la lapidaria “se los dije”?

Es necesario que acaben de abrir los ojos ante este fenómeno, que ya cansa lo otro, lo que todo el mundo sabe y, “a pesar de ser política”, parece que a nadie le interesa en Cuba.

Por Andrés Pascual

Hace varios días, un cubano bien relacionado con el entorno dominicano del beisbol me informó que le estaban preparando “un paquete” al pelotero Yoeni Céspedes; según el individuo, se produciría “una demanda salvaje” sobre el criollo por incumplimiento de lo que nadie sabe cómo llamarlo, pero que pasa como garantías, incluso reglas u obligaciones deshonestas, de aprovechados de la tragedia nacional cubana para enriquecerse con lo que suceda, lo mismo da un % del dinero del contrato oficial “a la buena”, que de una cantidad mayor si ocurren cosas, considerable entonces “a la mala” en demandas y cosas de esas.

Ahora lo desempolvó el editor deportivo del Nuevo Herald, Jorge Ebro, en un comentario al efecto.

Hay un detalle que no se puede pasar por alto en la forma como enfoca el problema el cronista, tiene que ver con la orfandad absoluta de los atletas cubanos de boxeo y beisbol que huyen de Cuba buscando establecerse en otro medio con el deporte como garantía de vida.

Cada vez que un boxeador o un pelotero enfrente un problema de este tipo, el mensaje que se le envía al que quede en la Isla con intenciones de imitarlo es absolutamente hostil con respecto a las relaciones entre un cubano esclavo que busca liberarse a como dé lugar y un supuesto y cacareado hermano que, por oportunista de la circunstancia, por malhechor y por otras palabras que no debo escribir, contribuye a hacerle un infierno lo que debió ser un sueño promisorio.

La pesadilla es tal que pudiera enfocarse por los afectados como “parte de la injusticia capitalista”, principio tan rechazado en Cuba como manejado dudosamente después, cada vez que uno de estos bandoleros intenta lucrar con la situación creada por la tiranía cubana, en el fondo, única culpable de los problemas del cubano desde 1959.

A través de 15 años he escrito sobre esta orfandad en 25 ó 30 artículos, referidos a los jugadores cubanos de antes y lo solos y abandonados que se encuentran, digamos que a la hora de ser representados en instancias como el Salón de la Fama de la Series del Caribe, incluso he discutido con esa negación del cargo que ejecuta como Presidente del Organismo Regional, Juan F Puello.

Sin la institución única detrás como amparo, es decir, el país que lo respalde como nacional con todos sus valores oficiales, desde el ciudadano al jurídico, no es posible que pueda sobrevivir a la profanación y al ataque de una región que no diré “lo odia”, aunque quisiera, el representante de Cuba.

A eso me he dedicado durante mucho tiempo y por eso no he logrado sino tibio apoyo en algún blog o personalidad, en otros, ningún blog ni periódico del exilio lo ha hecho y ni por enterados se dan, porque, esta gente lucra con el concepto político muy a su manera y “deporte, arte…” no es política anticastrista, no “es interesante”, a no ser que lo enfoque “un cabezón” y, entonces…

Sucedió con Rigondeaux antes, sin embargo, en el caso del campeón mundial, se ha puesto en evidencia una mala formación que, como rastro pestilente, atrae a estas hienas que convierten en carroña el solicitado material cubano para el deporte.

Rigo fue incapaz de comportarse a la altura de quien necesita más a su pueblo exiliado que a un vulgar traficante de intereses humanos vestido de promotor, cuando accedió a abandonar a Jorge Rubio, el trainer que lo hizo ganar en un momento de rechazo fanático, para ponerse a la disposición de otro que no solo tiene un récord perdedor, sino que ni filosófica ni técnicamente le podría aportar algo valioso a su carrera, a partir de la importante pelea que celebrará en breve contra el asiático Nonito Donaire. Rigondeaux actuó como el ladrón que se escabulle a la sombra del acto delictivo: “se fue sin dar razones, sin despedirse siquiera”.

Pese a todo, de alguna forma se debe apoyar a estos cubanos para que no abusen con ellos, a pesar de la ojeriza que despiertan por ciertas actitudes como la que mencioné antes, a fin de cuentas, si se apoya y mantiene como titular diario cualquier noticia sobre un “disidente u opositor” que nadie sabe quién es, que muchas otras resulta del DSE, con otros tantos que todo el mundo sabe que apoyan a la tiranñia de una y mil formas, hay que atraer al seno del exilio a estos atletas ayudándolos, protegiéndolos… con el único interés de hacerle bien no solo a un cubano, sino a la oposición a Castro, porque, para todos los que consideran que deporte no es noticia, lo mismo Céspedes que Rigondeaux son más conocidos, queridos y venerados que todos los disidentes de Cuba juntos por el pueblo de a pie, más seguidos y más llorados si pierden una pelea o tienen una mala campaña en la pelota.

¿Qué están esperando aquí los supuestos líderes del exilio? ¿Qué intervenga la tiranía disfrazada de buena gente y se gane por la vía de la protección a los atletas al 90 % de la población cubana, que es la que sigue la actividad, resolviendo un problema que, a estas alturas, nadie sabe si la crean ellos mismos para frustrar a los que quedan allá con intención de irse y de molestar a los que están aquí con la lapidaria “se los dije”?

Es necesario que acaben de abrir los ojos ante este fenómeno, que ya cansa lo otro, lo que todo el mundo sabe y, “a pesar de ser política”, parece que a nadie le interesa en Cuba.

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¡AH, JULIO ROMERO CARÁ…!

Por Andrés Pascual

Un comentario con visos de síntesis biográfica, redactada2 por el amigo e historiador del beisbol cubano Juan A Martínez Osaba y publicado por el inmortal (si Cooperstown creyó que no tenía peso, perdón, conozco a varios de ellos y no creo en el 80 % de los que votan) René Cárdenas, en el popular y extraordinario sitio LA ESTUFA CALIENTE, me relacionó con los números y la personalidad de uno de los mejores pitchers cubanos de la era castrista, Julio Romero Socarrás, donde los hubo con etiqueta estrellas, de muy buenos, de buenos, de regulares y de paquetes y me refiero a la agudeza con que un exigente scout los hubiera valorado como prospectos.

Quien vio a los jugadores cubanos en una serie internacional, en dos o en tres no está capacitado totalmente para opinar con justicia sobre sus condiciones para el juego, salvo el escucha, que lo es por el 6to sentido de quienes cobran para ver en un pelotero lo que el ojo fanático común y corriente no alcanza.

A los peloteros del período 1964-1989, es decir, entre el debut de Hurtado (poco antes, como Rosique), Félix Isasi y los de Germán Mesa, Ajete, Faustino Corrales… se les hace muy poca promoción, que a estas alturas resultaría inservible e improcedente, sobre todo al de 1964-1980, porque no tuvieron la atención mediática y la difusión, incluso televisiva, desde 1995 hasta hoy.

Ahora se puede ver por la pequeña pantalla un juego de pelota desde Pinar del Río o Las Tunas en Miami, sentado cómodamente en su hogar, o en Dominicana, Puerto Rico… por el canal LAS (LATIN AMERICAN SPORTS), que sigue la serie nacional igual que a la liga mexicana o puertorriqueña. Incluso juegan contra profesionales en eventos dentro o fuera de Cuba.

A los mejores peloteros de la era castrista del beisbol no se les conoce, por lo que, para poder catalogarlos en toda la extensión de super-prospectos que fueron muchos, o de posibles jugadores de Grandes Ligas muchísimos otros, fue necesario seguirlos juego por juego, año tras año, de otra forma no se puede tener la idea clara y exacta para juzgarlos y yo los vi…

¿Qué hubiera pasado si…? Resulta un sonsonete nada gracioso con respecto al beisbol y al boxeo cubanos, sino una reflexión trágica y amarga, que debe contemplar otros argumentos originados fuera del terreno de juego, pero responsables directos, causantes de todos los problemas de la relación juego-jugadores-público desde 1962 hasta hoy: ante el caso Cuba no hay autoridad ni moral para que alguien separe el entorno político del deporte, sobre todo, en la pelota y en el boxeo, que han pagado las consecuencias de la debacle por su propia esencia de deportes de preferencia, cuyo escenario de triunfos internacionales está indisolublemente ligado a los estadios y arenas de los Estados Unidos.

Todos los países del área caribeña juntos no tenían en 1970, 71…hasta 1990, la cantidad de figuras promisorias que hubiera podido aportarle Cuba al Beisbol Organizado, no solo los conocidos a través de las selecciones, sino los que quedaban sin poder hacerla por causas como un solo team para tantos, o porque no tenían los “requisitos” políticos exigidos por el PCC y el DSE, dentro de estos, la fiabilidad para no “TRAICIONAR A FIDEL”, quedándose en el exterior como asilados.

Durante los 60’s, los 70’s y los 80’s, todavía se jugó buen beisbol en la Isla, a pesar del bate de aluminio. Tengo la impresión de que si Vladimir Núñez lanzó aquí durante algunos años, si Alain Soler también, si Escobar es figura en esta pelota, entonces Evenecer Godínez, Sergio Quesada, Fernando García o Adalberto Herrera no solo los hubieran imitado, sino con más atención mediática y más dinero, porque era mejores, igual que Ricardo Bent, Ricardo Ramos, Max Gutiérrez, Rogelio García González, Pablo Hernández, Tony Suárez que ¿Los conoce o recuerda alguien?

Si esa gente nunca hubieran sufrido la tragedia, no solo hubieran jugado en Grandes Ligas hasta hoy quizás mil cubanos, sino que el 70 % del resto de otros países nunca hubieran puesto un pie en un terreno de las Mayores, incluso con poca presencia en las Menores, territorios absolutos, históricamente, del atleta, del coach y del manager cubano. Y se sabe de la perspectiva de un club habanero en la Liga Nacional, que cerró el ciclo por decreto forzado con uno en triple A.

Las Grandes Ligas tuvieron esperanzas con respecto a Cuba hasta la década de los 80’s, cuando el ejecutivo Rafael Ávila, habanero del Cotorro, ex manager y oficial de la Liga de Quivicán, además de gurú y artífice del desarrollo masivo del beisbol en República Dominicana, convenció a los Dodgers de lo imposible del regreso, les propuso la academia para para Santo Domingo y desencadenó el boom; a fin de cuentas, otra rama de la economía y la fuerza de trabajo que perdió nuestro país, como con todo, especie de robo preparado por la tiranía al imponerle al pueblo la gestión esclavista sin ningún derecho ni opción, incluso ni protesta., dejando huérfano y desprotegido al juego y a sus jugadores.

Y viene Osaba y desempolva a Julio, el pitcher serio, decente, dedicado, cortés, responsable y con tantas condiciones para el oficio “si hubiera…” que no veo a ningún pitcher del área, que logró llegar a las Grandes Ligas durante su era, ni con el 80 % de las habilidades, del promisorio talento que tuvo el orgullo pinareño (uno de ellos), para el juego.

El caso de Julio Romero es uno de ¿cuántos?, nadie puede decirlo a ciencia cierta, por eso voy por arriba; porque, todavía en 1974, estuvieron en el Juego de Estrellas 4 cubanos y un dominicano (César Cedeño), como en 1965 seleccionaron a 4 de los verdaderamente “nuestros”: Oliva, Versalles, Cárdenas y Rojas, contra dos boricuas, Moret y Clemente; un dominicano, Marichal y un venezolano, Vitico Davalillo.

Si, Julio Romero, otra víctima de la política destructora del castrismo en Cuba, fue un pitcher extraordinario, que no pudo ratificarlo en Grandes Ligas porque la tiranía no lo dejó, solo por eso.

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EL AGUA CORRIÓ PA’BAJO, COMO TIENE QUE SER…

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Por Andrés Pascual

Por influencias que nadie entiende, la crónica beisbolera de Estados Unidos y la de Latinoamérica se han empeñado en edulcorar la realidad de la fortaleza del beisbol, por lo que es común leer u oír que Japón, Corea… son superpotencias del juego. Para incidir en la barbaridad como justificación, los orientales ganaron dos Clásicos, con lo que le dieron la razón a quienes los expusieron a consideraciones sacrílegas.
Por otro lado Cuba, que le tejieron una aureola de grandiosidad que parecía que corría 1957, 60… en el caso del beisbol castrista, era muy frecuente leer que se encontraba en el # 1 del ranking de la IBAF.
Por escribir algo, porque se remunere, porque se oriente contribuir a como de lugar a la construcción de lo competitivo de un fraude como el Clásico, no pueden hipotecarse ni la moral del cronista ni la credibilidad, semejantes opiniones, desde el 2006, son ridiculeces de primera categoría.
En el Oriente “se juega una especie de pelotica por peloteritos” comparado con el área caribeña y con USA, sus campeonatos son rellenados con importados-descartes del BEISBOL ORGANIZADO que juegan en plano de estrellas cuando por aquí no puede hacerlo en clase A.
La promoción a la cañona del equipo de los Castro no tuvo comparación: “el poderoso, el fortísimo…” desmostrando un desconocimiento absoluto de la realidad de un país que ya no es ni la sombra de lo que fue en el juego.
Ni la retahila de derrotas de los últimos 7 años, con 6 consecutivas contra Holanda, les abrió las entendederas y prefirieron persistir en ridiculeces fuera de tono y forma. En el caso de la ex Isla bella ya no cabe ni lo de tradición, que se ha visto pisoteada por otros intereses aplicados al deporte en perjuicio del beisbol.
Los europeos y Australia son una desverguenza general: equipos confeccionados con atletas cuyos ancestros pudieran estar en aquellos países, pero sin obligación, incluso manipularon a España tan fraudulentamente que la llenaron de peloteros negros de Cuba y, hasta donde yo sé, el origen del negro no es latino, sino africano, que no por gusto en este país le anteponen la raíz afró al gentilicio “afro-americano”.
Todo esto coloca en hazmerreir las expresiones de “no es lo mismo jugar por su patria o defender su bandera…” dichas por la prensa o por algunos jugadores, cuando de “postizos”, que ni habían visto al país que representaron, se trataba.
Es, sin duda, parte del plan maquiavélico de Bud Selig y las Federaciones para seguir “cogiendo billetes”. Estos elementos acaban de dar el parte del éxito en asistencia del evento, solo porque los boricuas y los dominicanos de Miami y sus alrededores colmaron el Marlins Park como apoyo a sus clubes, dándole continuidad al ya histórico enfrentamiento entre ambos países.
Pero este año el agua siguió su curso histórico y natural con dos países del Caribe discutiendo el campeonato…
Beisbol, en estos tiempos, es Venezuela, Dominicana (en la foto celebra el triunfo en el juego final ante Borinquen), Puerto Rico y USA, antes también, pero con Cuba, y México rezagado de la vanguardia por la pugna de intereses entre la Federación y la Liga Mexicana.
A simple vista, salta la clase sin necesidad de husmear tanto: las Grandes Ligas son estos países. El Asia, como el mulo de la campana en el arria, detrás…
Si algo dejó claro el Clásico es que, aún sin la fuerza tradicional, real e histórica de EUA, o sin la preparación adecuada todos, incluso con dificultades para adaptarse a series cortas, como Venezuela, el nivel de juego, la clase individual y colectiva y la docencia académica está en estos cuatro países más México.
Que dos de ellos dirimieran la final no es un logro, sino la confirmación de todo lo que dije.

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A PROPÓSITO DE UN ANIVERSARIO: “¡SECADES , SI LO VES AHORA!”

Por Andrés Pascual

El pasado 27 de diciembre se celebró el 134 aniversario del primer juego de pelota oficial en Cuba (Liga General de Baseball, que duró hasta 1900, en el Estadio Palmar de Junco de la ciudad de Matanzas), referente como precursora de la poderosa y “asesinada” Liga Cubana de Beisbol Profesional de Invierno, su nombre verdadero, o “el Champion”, popularmente hablando.

En 1959, con motivo de celebrarse el 82 aniversario del juego que mencioné, por mucho el más “viejo” del área caribeña y solo detrás de los Estados Unidos en antigüedad, el Maestro de Maestros del diarismo deportivo cubano, Eladio Secades, redactó un material casi luctuoso para la sección deportiva de Bohemia, de la que era editor-jefe, por el estado punto menos que deplorable y crítico como veía el juego en Cuba, de acuerdo a la baja asistencia a los estadios y la pérdida de la pasión fanática “estilo antiguo”.

EL 1er Campeonato de Beisbol Cubano en 1878 lo jugaron los clubes Habana, Almendares y Matanzas; al año siguiente, Colón, Habana, Almendares y Progreso serían los encargados de la acción sobre el terreno.

En 1881 aparece el club Fe, al decir de Secades, “solitario, romántico y de gallardete amarillo”.

El Fe se convirtió en la zona neutra del champion, especie de palco preferencial para quienes rechazaban envolverse en la pugna entre escarlata y añil, que se resistían a ser arrastrados por una marea que, desde aquel momento, consumió toda la pasión y el proselitismo en el beisbol nacional, alterándolo todo, absorbiéndolo todo.

El Fe, según Secades, “significó la inconformidad, el aislamiento, la misantropía…, especie de equivalente a una secta aislada, exclusiva y casi misteriosa”.

En Cuba la gente era educada en la creencia de que el beisbol existía para que los habanistas rabiaran con los triunfos del Almendares o al revés, por lo que, cuando aparecía un héroe con el valor suficiente para proclamarse devoto del Fe, posiblemente despertara más sorpresa que descubrir al primer extraterrestre en el Parque Central habanero.

Según datos de la época, la primera gran alteración del orden recordada en los anales del beisbol cubano fue una victoria 8-7 de los Anacoretas del Fe sobre los Rojos del Habana.

El Habana protestó el resultado y el panel de árbitros escogido por la liga se declaró incompetente, por lo que el juego se anuló, evitando tal decisión que el Fe lograra su primera victoria.

El club perjudicado, a tenor con los años románticos de la sociedad, abandonó el campeonato por semejante ofensa.

Al año siguiente no apareció la enseña amarilla, que reapareció el próximo sin recursos, pero con dignidad suficiente como para lograr un raro éxito de campeón con 2 ganados y uno perdido.

El desarrollo de la preferencia del beisbol contó siempre con la sólida base de la compertencia entre Habana y Almendares.

En 1901, con evidente matiz patriótico, inicia su historia la Liga Cubana, organizando un campeonato con Habana, Almendares, Cubano, San Francisco y Fe.

Ese año comenzó una nueva etapa para el juego, más próspera, más sólida y con el fanatismo más preparado y entendido hacia el beisbol.

La rivalidad entre habanistas y almendaristas tuvo ciclos de locura incontrolable y de dramatismo de novela: balcones adornados en toda Cuba con el color predilecto en el terreno, el Almendares Park asaltado por verdaderas mareas rojas o azules según la ocasión ganadora o la locura inenarrable del público ante los jonrones de Dick Sisler y de Saguita Hernández.

El campeonato 1946-47 fue apoteósico por la rivalidad que alcanzó la serie extra con la yunta Agapito-Lanier como vencedora por el Almendares contra el Habana, que hizo a comentar por radio a René Molina que “quizás en 100 años todavía se recuerde”, el pasado febrero cumplió 66.

En aquel material de 1959, Secades hacía votos por la salud del pasatiempo porque, evidente en aquel momento, “a veces juegan los punteros y ni 2,000 asistentes ocupan las tribunas…”

Lo que nunca imaginó el inmortal diarista fue que esa propia instalación de la barriada del Cerro quedaría únicamente como la referencia de la gloria pasada, previa a 1962.

Hoy se puede decir que, por efectos de la influencia política de la horda, por sus intereses nada patrióticos, el beisbol está muerto en Cuba, pendiente y a la espera de la declaración de cadáver.

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Dick Sisler y Miguel Angel Gonzalez

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EL ASCENSO A GRANDES LIGAS SE LO GANÓ EDWIN RODRÍGUEZ

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Por Andrés Pascual

Ya está en la sección escondida en que colocan los cronistas poco críticos a quienes, a veces, son los responsables máximos de una victoria en el beisbol: los managers.

Para hacerlos tierra sobran, para decir que puede ser lo mejor de un club con una faena fabulosa en un torneo, escasean… Para recibir ese reconocimiento están los jugadores.

El manager o es perdedor o ganador con mucha ayuda, lo “lógico” para la tribuna es que “lo hace un club”, por lo que nadie se arriesga a decir que en la historia han existido equipos que no hubieran podido sin el timonel que los guió.

Puerto Rico eliminó a USA porque los dirigió Edwin Rodríguez, van a estar con mucha posibilidades de ganar el CMB, porque fue este señor quien los condujo hasta donde están.

Edwin no es hablador ni gritón ni pertenece al grupo de managers o ex que han ganado notoriedad al ofrecer horas y horas de ridículos y aburridos manuales de ciencia del juego por radio o por televisión.

Tiene lo que debe sobrarle a un manager para hacerse confiable en la posibilidad de que sea exitoso: la intuición, porque se pueden conocer todas las reglas desde que se escribió la primera, se puede ser tan guapo e inspirar temor en lo personal con solo salir de la cueva, pero, si no se calcula lo que sucederá por influencia de esa extraña sensación de vidente que no posee todo el que mande el juego, no se pueden hacer grandes cosas.

Muchos managers no han sido intuitivos y han ganado porque los equipos han sido máquinas, algunos están en Cooperstown, sin embargo, uno de los tres mejores de Latinoamérica hoy, que debería estar entre los diez primeros en Grandes Ligas, pese a haber registrado una faena sensacional con su club en el Clásico, no tiene trabajo en las Mayores.

Edwin es el único que se ha ganado una oportunidad de promoción a las Mayores, más y mejor argumentada que cualquiera de los jugadores que se han visto en el llamado Clásico Mundial. ¿Se la darán los Padrecitos del Beisbol Organizado?, ¡Quién lo sabe! Por lo general, esa gente ahorra el dinero para pagar a jugadores que se justifican el 30 % o menos de las veces que se invierte sobre ellos.

No me sorprendió lo que logró Puerto Rico, porque estaba seguro de lo que podría el manager si le ponían en las manos un club batallador, de juego caliente y agresivo.

El año pasado, cuando nombraron a Edwin Rodríguez manager del equipo boricua, por “INTUICIÓN”, escribí esto:

http://beisbol007.blogspot.com/2012/10/el-mejor-manager-lo-tendra-puerto-rico.html

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¡CUMPLIERON CON FIDEL, CON RAÚL Y CON LA ROBOLUCIÓN!

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Por Andrés Pascual

¿Por qué Holanda eliminó al equipito de la tiranía en el mal llamado Clásico de Beisbol? En primer lugar, ese equipo que les ha ganado ¡6 veces consecutivas! a las huestes del Asesino de Birán, es mejor que el representante de la crápula dueña tanto del país como de la propia novenita.

Holanda jugó con medio equipo por algunos regulares lesionados y lo mejor del pitcheo fuera de la rotación; así que, para darle un respiro a Yunietski Gourriell por el error en tercera y por un toque de bola tan mal ejecutado como descabellado por parte de Víctor Mesa, empecemos por ahí: HOLANDA ES MEJOR QUE EL EQUIPO DE CASTRO, porque varios de sus jugadores “no son promesas, sino big-leaguers”, lo que todo el mundo debería considerar.

En realidad, los antillanos tienen un solo jugador promisorio en el inicialista Abreu y promisorio no significa “que puedan firmarlo”, sino que lo conviertan en regular y que brille lo suficiente como para considerarlo estrella, los demás podrían jugar aquí, pero no tienen el material que los destaque y señale como, por ejemplo, a Céspedes o a Kendri en posición. Ni, mucho menos, el pitcheo enseñó otro Chapman en el staff.

Ese departamento está conformado por lanzadores como Maya, que no ha podido quedarse ni 45 días durante la ampliación del róster en septiembre con los Nacionales de Washington.

Según algunos narradores de ESPN Deportes, “fue una sorpresa la derrota cubana”, lo que quiere decir que no se prepararon para comentar sobre ese “contingente”, porque nadie que los siga, que conozca que hace 7 años que no ganan ni a las chapas con 6 derrotas seguidas contra Holanda, podía arriesgarse a semejante ridículo.

Cuba no existe como institución, como país, sino como un lote de terreno baldío, propiedad de una tiranía familiar que, lo que ha hecho para destruirlo todo, entre esto la pelota, le ha parecido poco en 54 años.

La temprana eliminación en Japón pudiera concretar lo que hace más de 40 años buscan: erradicar totalmente un juego que, hoy, por la entrada de los profesionales a la competencia, por sus derrotas rutinarias, únicamente produce un peligroso bochorno nacional e internacional, ya que, por lo mismo, tampoco pueden usarlo en la función en que lo mantuvieron en el período 1962-2000, es decir, como arma de penetración ideológica.

Para que no queden dudas del interés de la tiranía a estas alturas, posiblemente en ningún personaje de los dueños de Cepeda, Gourriell… haya impactado negativamente la derrota contra Holanda, eso queda para la porción de pueblo que todavía sigue ese deporte con frustración y decepción.

Si se analiza que el esbirro en función de vice que abanderó a la delegación no los alentó hacia la victoria, sino a que “regresen completo, sin traiciones”, pues hay que entender que esa novena perdedora en el terreno desde hace 7 años, ganó en el “corazón de Fidel, de Raúl y del Partido”, cualquier otra objeción creo que sobre.

Sin embargo, ¿Puede catalogarse la actitud de esos jugadores como digna, cuando reciben ese tipo de arenga que propone algo sucio para el deporte más allá de la derrota en Japón y le dan cumplimiento a la consigna regresando todos “sanos y a salvo del pulpo imperialista”

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ESE TORNEÍTO NO TIENE FECHA PARA QUE BRILLE

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Por Andrés Pascual

Hoy leí una verdadera falta de respeto de un cronista hispano al beisbol y al significado de la palabra clásico, que, aplicando las normas de la Academia, quiere decir modelo por su belleza, por su importancia y por su trascendencia.

El caso es que el hombre se arriesgó al ridículo al considerar “un clásico” el juego México y Estados Unidos en el evento que han llamado así para robarle el dinero al poco público que lo sigue sin contemplaciones.

Desde que nació la idea, que solo sirve para que los presidentes de federaciones más Bud Selig se ganen “algún dinerito extra”, se sabía que, por razones obvias, ninguna fecha era buena para considerar óptima la forma atlética de los bigleaguers.

Ahora no están en condiciones; en medio de la temporada no hay forma posible de convencer, ni a los dueños ni al público americano, de que se detenga el calendario, por algo más de 15 días, para contentar a los directivos que se benefician y, después de la Serie Mundial, porque las cómodas camas de los caros hoteles de resorts en la Riviera o en la Costa Azul, que esperan a sus inquilinos millonarios del pasatiempo americano, no van a permanecer vacías porque la patriotería reclame la continuación del esfuerzo que ya agotó todo lo que vale para esa fecha.

Entonces, ¿Cuándo? realmente nunca, porque, como que esto no funciona igual que la FIFA, que dirige el fútbol de todos los países y controla el tiempo que quiera y cuando quiera con los jugadores en plenitud de forma; pues no hay espacio en el año en que pueda desarrollarse esta seriecita de serpentineros abridores de 65 lanzamientos o un poco más, a medida que ascienden, si lo logran.

Ese evento sirve para que, subrepticia o abiertamente, los enemigos de Estados Unidos se banqueteen con expresiones como “el clásico México-USA”, y, por lo que se sabe, los yankees caigan por efecto de la mala forma deportiva de sus peloteros ante el vecino del Sur u otro cualquiera.

Para nada positivo al deporte es útil, porque, como promotor mundial del beisbol, es un soberano fraude, una vez que las novenas, digamos que de Europa, juegan con plantillas repletas o casi del continente americano, así que…

Creer que el campeonato puede ser un éxito porque “los americanos lleguen lejos” es una soberana metedura de pata conceptual, a fin de cuentas, el americano no se parece en nada al dominicano o al boricua y en nada es en nada. Eso promete que, cada año, menos figuras estadounidenses se comprometan a participar, a fin de cuentas, los peloteros también son americanos.

Para el Clásico Mundial de Béisbol, reflejo del virulento antiamericanismo internacional, incluso del odio regional entre quienes se hacen llamar hermanos, la única fecha posible es suspenderlo para siempre.

De interés capital, el dinero que les pagan a los jugadores de Grandes Ligas es un freno enorme a la participación de peloteros como Justin Verlander o Félix Hernández, que expusieron la posibilidad real de una lesión.

Si un jugador de ese nivel asiste a uno de estos mal llamados clásicos y se lesiona, nadie saldría con el dinero que haría falta para cubrir la pérdida de su carrera, eso, que nadie lo dude.

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FALLECIÓ UN LEÓN DE LOS AZUCAREROS DE LA HABANA

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Por Andrés Pascual

Acaba de fallecer en Venezuela uno de los jugadores más “joseadores”, como se les llamaba en Cuba a quienes representaban el coraje, el entusiasmo contagioso y la invitación constante a ganar a sus compañeros, que vistieran la franela tricolor de los Cubans Sugar Kings.

El caso es que Pompeyo “YO-YO” Davalillo se despidió de este mundo por un fallo cardíaco producto de complicaciones renales a los 84.

Caso parecido al de algunos peloteros cubanos de posición de estos tiempos (Ramírez y Céspedes, que no vieron acción en las ligas menores), al venezolano lo firmaron como amateur agente libre y, sin completar su primer año como profesional, debutó a los 25 con los Senadores de Washington en 1953 desde el Charlotte clase A de la Tri State League, para los que bateó .309 en 455 veces al bate como campo corto durante 105 juegos. Con el club de Griffith solo actuó en 19 partidos y 58 comparecencias al home plate.

En 1954 no vio acción en el Besibol Organizado, pero en 1955 apareció en 147 encuentros en su primera temporada con los Cubans y batea .278, mayormente como segunda base, porque el club de Bobby Maduro tenía en el short stop a Johnny Lipon, con experiencia de Grandes Ligas.

En los Cañeros de 1955 jugó al lado de sus compatriotas Julián Ladera, Emilio Cueche, Camaleón García y Carrao Bracho.

Sin embargo, en 1956 fue readquirido por el Washington, que le enviaron a la Asociación Americana con el Louisville, para los que actuó durante 79 juegos en tercera y en segunda base.

A mediados de la campaña de 1956, los Filis de Filadelfia se hicieron del contrato del valioso infielder y lo enviaron a los Marlins de Miami como utility de segunda y campo-corto en menos de 40 juegos.

En 1957 regresó a los Cubans para quedarse durante todo el tiempo hasta que la franquicia le fue retirada a La Habana (julio de 1960), campaña que terminó con los Jerseys de New Jersey, donde fue reasentada. El año siguiente, 1961, también jugó con este club.

Con los Cubans de 1957 ocupó la antesala, porque el shortstop le pertencía a su compatriota y prometedor novato del Cincinnatti Elio “Pelayito” Chacón.

Las temporadas de 1962 y 1963 jugó en la Liga Mexicana con los Tigres y en 1964 como manager-jugador del Salamanca de la Liga Central. Ya tenía 36 años.

En 1976 y 1977 regresó a la Mexicana como manager del Aguascalientes y en 1978 dirigió al Coahuila.

Se ausentó del circuito azteca hasta 1997, en que volvió para dirigir al Tabasco esa y la siguiente temporada, concluyendo su paso por esa liga con el Unión Laguna en 1999.

El pimentoso infielder, una leyenda del beisbol caribeño, tuvo una destacada actuación en el beisbol de su país, pero se ha visto opacado porque era hermano de uno de los mejores peloteros hispanos en Grandes Ligas de todos los tiempos: Vic, que también jugó con los Cubans como pitcher de menos de 19 años en 1960 y en Grandes Ligas como outfielder y bateador de prestigio y efectividad.

De 5’3 de estatura y 140 libras de peso, Davalillo fue un antesalista de pie en tierra, capaz de parar con el pecho los bombazos que disparaban los mastodontes americanos del circuito internacional, en una época que no era frecuente que los latinos rebasaran los 6’ pies.

Que descanse en paz uno de los peloteros que contribuyó a hacer la leyenda del beisbol cubano defendiendo los colores de los Cubans Sugar Kings.

Davalillo en el centro

Davalillo en el centro

 

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DOS CORTAS DE “PAPA MONTERO”

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Por Andrés Pascual

“El Barbero” Sal Maglie no tenía peluquería, se afeitaba poco porque “la barba de 3 ó 4 días infundía miedo en los bateadores”, bueno, la barba solo no, pero pegarles la bola a nivel de barbilla, son otros cinco pesos.

Maglie pasó por el firmamento de las Grandes Ligas como otros de los buenos pitchers que no se andaban con rodeos para “cerrar” a los bateadores, es decir, pitchearles adentro.

Pero, ¿Cómo “aprendió” el derecho, que también actuó en el champion, a lanzar pegado? Ni más ni menos que durante su estadía con los Gigantes mientras Adolfo Luque trabajó como pitching-coach para la Organización.

Lanzar adentro, a la altura de la barbilla, es un riesgo que se corre si el control es casi milimétrico, de lo contrario, ni pensarlo es recomendable.

El mejor pitcher cubano de la historia, digno de Cooperstown y víctima de quién sabe quiénes ni por qué, no solo fue el mejor pitcher hispano de una etapa en la que decir Grandes Ligas era una realidad (hasta mediados de los 80’s), que acepta como competencia entre derechos a Camilo Pascual, a Tiant, a Pedro y a Marichal, sino el primero que empleó el pitcheo cerrado o adentro con intención de imponer su dominio.

Luque, que dominó varios lanzamientos perfectamente, entre estos la curva, el knucleball, el slider y el palmball (se lo enseñó a Cocaína García, que lo convirtió en su famoso “lanzamiento brujo”), que lanzaba por encima del brazo y a tres cuartos según la ocasión y el bateador en turno, sin embargo, nunca tuvo la velocidad que pone en vilo a la clientela: por su capacidad superlativa en el balk, por su inteligencia, por su control y por su coraje puesto a prueba mil veces en las Mayores y en Cuba, no la necesitó.

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VENEZUELA PUDIERA CONVENCER A FÉLIX PARA QUE ASISTA…

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Por Andrés Pascual

El contrato que logró Félix Hernández con Seattle “no lo brinca un chivo”, entonces el pitcher decidió responder al dinero antes que al “reclamo místico patriotero”.

Sin embargo, los “agitadores” de compromisos que, por lo general, no les gusta mezclar “lo político con el deporte” (Edwin Zerpa) y patria, de acuerdo a como lo usan para maltratar esa esencia sublime lo es, pudieran asegurar al lanzador para futuras competencias fraudulentas sin clase profesional de grupo, tal el clásico, para lo que solo tendrían que indemnizar al Seattle por la inversión hecha en el jugador, que debe ser bastante, porque ese pitcher no se hizo por sí mismo ni por consejos de Nicolás Maduro (si Castro no le da pasaporte a un médico porque “lo hizo la dictadura” y un solo pelotero de Triple A es una inversión superior a todos los galenos era castrista posiblemente, figúrese) y, de segunda mano, extenderle un contrato sustituto por diez campañas y 250-300 millones, que supondría sacarlo del Beisbol Organizado.

Todos los jugadores del Caribe pudieran ser empleados por sus países como obreros de esa extraña patria si hacen lo mismo, además, de una vez acabarían con el “odiado Norte” a través del beisbol, eso sí, más nunca acceso a nada que tenga que ver con las Grandes Ligas: ni topes ni entrenamientos, incluso, como hacían los castristas (hoy no, que se están integrando) ni bates ni pelotas ni tela para uniformes ni seguro médico ni de vida ni preocupación por las lesiones de los atletas ni luces en los estadios ni… ¿Podrían? ¿Por qué las federaciones no le proponen estas medidas para defender la patria de la agresión imperialista a sus gobiernos y a sus jugadores del Beisbol Organizado? ¿Cuándo se van a decidir en vez de hablar tanta basura?

Jim Palmer dijo que nunca hubiera jugado en el “mal llamado Clásico” (¡Qué bella construcción, la aprendí leyendo al Granma y a Marino Martínez en el Nuevo Herald, pero referida a la Serie Mundial de Grandes Ligas!) el HOF agregó que reconocía el empeño, pero que no hubiera sacrificado el entrenamiento por “esa gracia”. A Estados Unidos, donde predomina el billete, no se le puede incluir en la agenda propuesta, sobre todo, porque el presidente Obama no está muy interesado en asuntos patrioteros ni patrióticos, es decir, punto de partida.

En el único lugar que se toma en serio el Clásico es en la Cuba castrista, porque esa es su competencia, a la que llegan en juego y, si no llegaran, igual tenían que asistir, porque la tiranía hizo lo correcto para que sus jugadores la representen: rompió con todo lo relativo al Beisbol Organizado y, aunque el contrato fue por la eternidad sin dinero, premia a sus jugadores con el cariño y el respeto de todo un pueblo, encabezado por su MÁXIMO LÍDER y su robolución como bastiones de la dignidad insobornable del “hombre nuevo”.

Los manipuladores de los sentimientos y de la opinión pública en países de clásicos y ese tipo de basura, que no reconocen que dos jugadores mexicanos se ganaron lesiones por asistir, deberían apoyar las gestiones de los partidos liberales a ver si se llevan “el gato al agua” y, como dijo Chávez que hace el barco cubano, ponerse a navegar por esos mismos “mares de felicidad”.

Después, que preparen un par de palabritas para ofender a los que se vayan nadando hacia la cueva del monstruo, como hacen con Kendri Morales o el Duque Hernández, cuando la barca de Caronte comience a hacer agua.

Todo está en el ensayo… creo que es muy hipócrita sentir una condición política elemental y no hablar claro o, mejor, ni intentar ponerla en juego, ¿Cuándo van a decidirse a salir del closet?

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¡QUÉ VIVA LA VINO TINTO! PERO, CUIDADO, PUEDE EMBORRACHAR

Por Andrés Pascual

El pitcher venezolano Henderson Álvarez “desobedeció” a los Marlins y participará en el dicen que Clásico por su país, lo publicó el Nuevo Herald; sin embargo, los clubes de Grandes Ligas no tienen autoridad para prohibirle a miembros de sus rósters que jueguen en ese peligroso torneo, por lo que no debería decirse desobedeció, sino “desoyó una petición”.

Álvarez llegó al club de Loria en el cambio con Toronto y algunos dicen que es “un prospectazo”, gente del Nuevo Herald, por eso no creo ni que su apellido incluya la “z”: cuando me lo digan o lo lea de quienes saben para proponerlo como tal, o hasta que no lo haga yo mismo, perdón, pero… NO.

Justin Verlander declinó participar, porque: “no voy a estar en forma”, que significa: “me matan a palos y me desprestigian los que no podrían darme un foul en condiciones normales”, malo; o, peor: “puedo lesionarme y, después ¿Quién paga para vivir como vivo?”

El problema del patriotismo se ha viciado tanto que atenta contra el buen juicio: Álvarez no es un miembro fijo del staff surfloridano hasta que no demuestre en el spring training que puede sacar outs, los que manipulan los conceptos patria y libertad en Venezuela no le pagan ni podrían, si de verdad es una buena pieza como recluta y desarrolla, lo que pediría mañana.

Sin embargo, lo que pudiera buscarse es una lesioncita que le costara el puesto de trabajo por ¿Patriotismo? No, por patriotería, que se parece pero no es igual.

En Cuba existe, hasta ahora, un solo nivel de pelota y todo el mundo responde a la convocatoria al equipo de la tiranía ¿Son patriotas? No, esclavos, cumplidores de órdenes con el pretexto de rendirle culto a la patria cuando, en realidad, responden gratuitamente a intereses político-ideológicos.

Félix Hernández, de quien se rumoró que pudiera tener dolores en el codo (tira 5 lanzamientos, es normal), logró 175 millones por 7 años de los Marineros de Seattle, como Verlander y muchos otros estrellas de Grandes Ligas, optó por declinar la invitación a jugar en el pésimo experimento de Bud Selig.

Casi todos los jugadores cubanos que actúan en el Beisbol Organizado quisieran jugar con el equipo de la tiranía, pero no los deja el aparato que controla los sentimientos patrióticos “del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.

¿Cómo se puede definir a un americano o a un venezolano que, por su carrera, porque sabe que juega con fuego al poner en riesgo su futuro si asiste a un evento que no sirve ni para comprar una caja de cigarros, que tampoco pone en alto el nombre de nadie como no sea el de la tiranía castrista si ganan, que desista por propia voluntad de participar? ¿Traidor, antipatriota? Bien ¿Cómo a Céspedes, que quiere estar y los dueños de su patria (porque hay países en que la patria es propiedad privada, como Cuba y Venezuela) no se lo permiten?

Tal vez en Venezuela el sentimiento generalizado y vicioso de patriotismo ha dejado detrás el mínimo detalle que reinstale el sentido común, a fin de cuentas, el germen chavista no se diferencia en nada del castrismo, porque son los Castro los dueños de ambos.

Una cosa debe tener presente Henderson Álvarez: ese tipo de reacciones contra la mano que le da de comer tanto y tan buen alimento, no las puede convertir en rutina de clubhouse y dugout.

Todavía hay otra: si tuviera algún contratiempo con el brazo, ¿De dónde saldría el pagador de la patriotería con cheques iguales para satisfacer sus gustos y necesidades? Cosas como estas son las que ponen a Hispanoamérica a la zaga de un mundo cada día más claro en sus intenciones materiales, además, si de verdad el pitcher quiere “hacer patria”, que se sume como voz de importancia a los movimientos que tratan de liberar a su país del yugo que le bloquea el instinto patriótico a los jugadores cubanos “traidores”.

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Henderson Álvarez

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¿A QUIÉN SE LE DEBE AGRADECER POR EL DERRUMBE DEL MURO RACIAL?

Por Andrés Pascual

De tanto oír y leerlo casi me lo creo: “A Jackie Robinson hay que estarle eternamente agradecido porque rompió la barrera racial…”, sin embargo, nunca he visto que se acuse a una pistola porque “derrumbó” a una víctima, sino al que disparó, el arma nunca es culpable… ni a la piedra que rompa una ventana, sino al que la lanzó.

Si Robinson, buen pelotero, excelente persona y mejor patriota, no hubiera contado con el Brooklin y con Branch Rickey detrás para que se lo dispararan al muro, ¿Hubiera podido hacerlo? Quiero una sola respuesta positiva, pero convincente.

El muro lo rompieron Rickey y los Dodgers y Jackie fue el elemento que emplearon.

Tal vez su importancia es por todo lo que representó para los negros y los latinos de igual raza, pero no definitorio de lo que tengo sobre el tapete: ¿Quién derrumbó la barrera racial? Por supuesto, no fue el ex alumno de UCLA.

Se toma en cuenta que soportó ofensas del público sin responderlas, lo que contribuyó a consolidar el éxito experimental, sin embargo, sobre el terreno jugó duro, como cualquier big-leaguer: deslizamientos fuertes, pivot pegado a la cabeza de los que se deslizaban y protestas violentas y casi fuera de control. Eso abrió las “entendederas” de los jugadores contrarios porque, si bien tenía mesura con el fanático, se hacía respetar en el campo de batalla en pie de guerra.

Todos los jugadores negros que han actuado en el Beisbol Organizado desde 1947 se lo deben agradecer a Branch Rickey y a los Dodgers, sin embargo, para crear un ícono de minorías, se escogió a Jackie Robinson que, con tal euforia y decisión, es un intocable e incuestionable por ambos partidos, aunque, a fondo, la justicia sea relativa.

El número 42, retirado de todos los cubes, bien que debería tener como equilibrio el nombre de Rickey para todos los estadios de Grandes Ligas, porque, aunque se hacía parcialmente necesaria la presencia negra en el beisbol, sin el riesgo que tomó el Gran Innovador, que arrastró a los Dodgers en el intento, no se hubiera producido, por lo menos en 1947, la victoria sobre el Pacto de Caballeros.

Y, que nunca se menciona, los ataques a la Organización del Brooklin por tener a un pelotero de raza negra en el róster, fueron tantos como los que tuvo que aceptar el jugador. Otro detalle que tampoco se menciona: la población negra fue más cruel con el intermedista que los propios blancos, porque era “su gente”, que tampoco aceptaban que “ese negro se convirtiera en otro Tío Tom”, ¿Qué cuesta decir las cosas como se supone que fueron? Aparentemente mucho, entre influencias e intereses, el caso Robinson, como el de Clemente, se le fue de las manos a lo deportivo y trasciende más por lo político. Quizás todo eso se llame dinero a ambos lados del color, incluso de la política bipartidista.

Pero los blancos hispanos no tienen nada que agradecerle a Robinson, estaban ahí mucho antes que Jackie debutara en 1945 con el Montreal: mucho menos a Clemente, incluso ni a Miñoso. Por eso es irreal y poco objetivo escucharle al cubano Octavio Rojas que “todos tenemos que agradecerle a Roberto lo que fuimos” ¿Sí? ¿Por qué?

En lo individual, nos podemos remontar a Esteban Bellán y al colombiano Luis Castro, pero, como en todo, el mérito es de los clubes que los contrataron.

Con respecto a los latinos blancos, el papel de Rickey lo desempeñó el Viejo Zorro Clark Griffith (en la foto, de izq a derecha, el embajador cubano en Washington, Roberto Estalella, Joe Cambria y Griffith) cuando firmó a los cubanos Rafael Almeida y Armando Marsans siendo manager del Cincinnatti.

Después, en igual función con los Senadores de Washington, a los que adquirió, porque le gustó el juego caliente y agresivo de los antillanos, su pasión y su clase competitiva, continuó firmando a jugadores de la Mayor de las Antillas.

Otros clubes también firmaron a peloteros cubanos como los Cardenales, los Yankees, Boston, ambos, Cubs… hasta que, a principios de los 30´s, el mexicano Melo Almada llegó a las Grandes Ligas, como a finales de esa década el venezolano Alejandro Carrasquel. Incluso el pitcher boricua Hiram Bithorn y el azteca Jesse Flores, entraron a las Mayores cinco años antes que Jackie Robinson y 13 antes que Clemente.

A Almeida y a Marsans se les debe venerar como los jugadores que le abrieron las puertas del Beisbol Organizado a los “hispanos”. Por circunstancias que nadie dice, pero se suponen (la constante alusión a Clemente refleja la baja pasión) evitar hacerlo es una profanación absoluta conducida por los medios americanos con reflejo en los hispanos.

A Clark Griffith deberían hacerle una estatua en todos los países latinos que juegan beisbol, porque, cuando “se la jugó con los cubanos”, estaban esperando turno los demás jugadores de otros países, que también llegaron primero que Robinson y que Clemente.

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Estalella, cónsul cubano, Cambria, Griffith

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Los Bigleaguers Renuentes A Irse

Juan Vené en la pelota

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CORAL GABLES, Florida (VIP WIRE).-

“Las plantas venenosas sí se pueden comer… pero una sola vez”…Pacomio.-

Arizona y Florida cambian sus fisonomías. Arrancan los entrenamientos. Época cuando se descubren bigleaguers obligados a retirarse, aún cuando se resistan.

En estos dos Estados hay unas siete semanas de fiesta cada año, llamadas spring traing. Es cuando los jovencitos, invitados a los rósters de los 40, se rompen el pecho en busca de honorarios de liga Mayor.

A bordo de la ilusión ellos luchan para demostrar que tienen con qué. Algunos lo consiguen, y serán los novatos en las Mayores a partir de abril.

En el otro extremo, veteranos ya pasados de edad, se entregan a labores no menos duras, porque o demuestran tener aún las condiciones necesarias, o los mandan a sus casas de por vida.

Numerosas carreras han terminado durante los entrenamientos, porque es cuando mejor se puede calibrar al pelotero.

En una de las entrevistas que le hice a Billy Martin, cuando era mánager de los Yankees, le pregunté cuál era el momento más difícil para él ante sus peloteros. La respuesta…:

“Cuando tengo que informarles que quedan libres, porque ya no nos interesan”.

Y otro histórico mánager, Tony LaRusa, dijo una vez en conferencia de prensa…:

“Los bigleaguers lo hacen casi todo bien durante sus carreras. Pero muy pocas veces son capaces de aceptar cuando ha llegado el momento de su retiro inevitable”.

Lou Piniella comentaba…: “Para el veterano que le llega la hora de retirarse durante un spring training, todo es más difícil, porque ve que deja a sus espaldas a un buen grupo de jovencitos ganándose los puestos. Y ese es el lado opuesto de su situación”.

Los entrenamientos son una actividad necesaria de seis a siete semanas, para poner los 30 rósters de las dos Ligas Grandes a tono con el enorme esfuerzo que significa jugar durante seis meses, en busca de uno de los ocho exclusivos sitios de la postemporada.

Y es muy cierto que nadie llega al beisbol de octubre, si no se juega bien de abril a septiembre. En esta empresa no vale influencia ni recomendación, solo se requiere beisbol de calidad, superior en todo al de los demás equipos… Digo yo, ¿no?

RETAZOS…: ** Major League Baseball ordenó una investigación, ya en marcha, acerca de lo inconveniente de que sus bigleaguers participen en el llamado Clásico del Beisbol… ** LO MALO es que así son juez y acusado a la vez. Es decir, no se vale. Esas averiguaciones debe hacerla otra gente… ** AHORA, sin investigar mucho, y entre otros numerosos peligros, ¿es conveniente desbaratar un róster durante los entrenamientos para mandar a los peloteros a eso, exponiéndolos a lesiones?… ¿Cuál es el beneficio profesional, económico o de otro tipo que reciben equipos y bigleaguers?… ** EL LLAMADO Clásico sirve solo de ridícula imitación al Mundial de Fútbol, que es inimitable…

Gracias a la vida que me ha dado tanto

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GANARON LOS YAQUIS ¿ POR QUÉ HAY TAN POCA NOTICIA?

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Por Andrés Pascual

Uno de mis hobbies con respecto al beisbol es analizar a fondo el “espíritu de batalla, el carácter competitivo y la pasión por el juego de los peloteros”, incluso de las oficinas, de los managers y de los coaches.

A veces un club pierde consuetudinariamente en Grandes Ligas y los americanos, tan decentes para muchas cosas como lo contrario para otras, por no decir “se arratonan a la hora cero”, inventaron lo de las maldiciones.

En la historia del juego, Boston, por ejemplo, estuvo una eternidad sin ganar, porque no balanceaban al club: con Williams bateaban y tuvieron un pitcheo aceptable, pero solo fueron a una Serie Mundial y los detuvo un staff de zurdos de los que ninguno está en Cooperstown.

La novena de Tom Yawkey era una yarda de rastras cargadas hasta los topes y, si no se corre como Dios manda, no se puede ganar, porque el impacto del destructor de cercas se puede anular por la cantidad de batazos necesarios para anotar una y los jonrones no se dan cada vez al bate.

En 1948, a la gerencia de los Medias Rojas les sugirieron que observaran a un joven negro de 17 años que jugaba short stop en el circuito sepia.

El dueño envió a un scout que ratifico lo que el manager del club de Ligas Negras, Dick Lundy, había reportado: muy rápido, excelentes manos, batea con poder asombroso y buen timing… pudieran convertirlo en un outfielder sensacional.

Sin embargo, aquel señor optó por llamar a la prensa y declarar que “no acopla con nuestro sistema de juego…” ¿Cómo se iba a acoplar Willie Mays a un “sistema” hecho para perder? Y así forzaron el desperdicio de la oportunidad de tener juntos en la alineación a Williams y a “Say Hey”.

Como se sabe, el club rompió la barrera racial con el mediocre Pumpsie Green en 1959, 12 años después de que los Dodgers la derrumbaran con Jackie Robinson, dos después de que se había retirado y 9 de que Mays debutara con los Gigantes.

La maldición que encubrió el miedo a “perder otra vez”, duró hasta que un grupo de peloteros brillantes, encabezados por Pedro y Schilling en la serpentina y por Manny Ramírez como bateador, decidieron demostrar que no temían perder, porque nadie les podría ganar.

Al Chicago Cubs no hay forma que lo exorcisen, aun con clubes bastante equilibrados, el pánico popular es tan grande que se lo transmiten a cualquier pelotero, aunque se haya bajado del avión “orita mismo”, por lo que un error, aunque tengan ventaja, los derrumba: “no vamos a poder” y… no ganan ¿Cuándo se impondrán? Cuando decidan que da lo mismo ganar que perder, o cuando tengan un club tan superior que ni el miedo pueda acabar con su moral.

Porque es la moral que se pierde lo que genera los complejos de “cobardes” en el juego, como decir que “un zangaletón” grita y se exhibe para intimidar a niños, hasta que uno le quita la careta, entonces le da hasta el cojo que le falta un brazo.

Dominicana y Venezuela se comportaron como el “zangaletón” del cuento en esta Serie del Caribe que se jugó en Hermosillo, pero ganaron los mexicanos por intermedio de los Yaquis de Ciudad Obregón.

En los últimos 13 eventos, los paisanos con refuerzos de Celerino han sido considerables en el rango competitivo siempre, porque, a diferencia de otras competencias en que lucen tan mal que dan lástima, en el evento regional juegan a matarse, como se supone que deben hacer profesionales, casi todos de Triple A o con experiencia en las Mayores.

Los aztecas, aparentemente, no toman en serio calendarios como, digamos, el fraudulento Clásico Mundial, de lo contrario no fuera posible que luzcan tan mal contra Cuba, por ejemplo, equipo inferior a cualquier selección mexicana posible.

Dentro de las posibilidades del pésimo desempeño de los peloteros mexicanos, el quebrantamiento de la disciplina individual obligatoria pudiera ser un factor importante en la forma como pierden en ese evento malo, de peor rimbombancia impuesta por Bud Selig.

Este año los Yaquis pusieron la 7ma raya mexicana en el casillero ganador de las Series del Caribe, sin embargo, raro y sospechoso, no se trabajó en los medios esa victoria como debió.

En Miami, el principal diario de la ciudad, El Nuevo Herald, no tuvo en cuenta ni a la población mexicana del Estado ni a la de otras nacionalidades que siguen el evento, lo que no hubiera sido igual si, en vez de los Yaquis, ganan los venezolanos o los dominicanos.

¿Por qué sucedió eso en la llamada Capital del Sol? Porque su editor en español es cubano, ola castrista, que no tiene idea de lo que representa ese evento, porque desconocen todo sobre el mismo y porque no está presente el beisbol de Castro.

Entonces abruman con los comentarios sobre el venidero fraude mundial, organizado para pisotear al jugador de Grandes Ligas; o con noticias de las Mayores que destaquen, mayormente, a venezolanos o a jugadores del beisbol castrista convertidos al profesionalismo.

Algo raro que sucedió en Hermosillo: el manager Todos Estrellas fue el de la selección quisqueyana, que era el supuesto trabuco, pero no ganó.

Al modo mío de ver la selección, debió ser el de Ciudad Obregón, porque ganó sin ser considerado el super favorito. El club colocó 6 jugadores en el All Stars, entre estos, a Douglas Clark (en la foto en swing ganador del juego), que decidió la Serie en el inning final con un jonrón 4-3 y al pitcher Luis Mendoza, MVP y carta ganadora del equipo durante el campeonato.

Cuando un club super-valorizado no gana, al primero que botan es al manager y si la cosa es de selección de estrellas, primero dejar desierto el casillero antes que elegirlo, digo, así fue siempre, pero, como los tiempos están como están…

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EL SUPERCONTRATO Y EL JUGADOR HISPANO

 

Por Andrés Pascual

Una vez fui a ver a un amigo que vino de visita desde Cuba y, en medio de la conversación, un primo le preguntó qué comería esa tarde, después que la madre enumeró más de 10 exquisitos platos, que incluían tasajo y aguacate, el propio primo se le quedó mirando fijamente al visitante y, con la seriedad de un profesor universitario preocupado por el bajo índice académico, en tono grave, le dijo: “Pedro, tienes que tener mucho cuidado, porque se te asusta el c..o y te empachas…” bonita y original forma de establecer la diferencia entre esos pobres muertos de hambre (de la verdadera) y el exiliado.

Félix Hernández (en la foto), el sensacional pitcher venezolano de los Marineros de Seattle, acaba de firmar un contrato de extensión por 175 millones. A pesar de todo, debe tener mucho cuidado, porque se le puede asustar el que se sabe.

En la historia de los grandes contratos del Beisbol Organizado está comprobado que, preparados para recibirlos con el menor impacto negativo posible, los americanos, lo mismo negros que blancos.

Por idiosincrasia, por complejos que no se pueden borrar comprando un Ferrari o una casa de 25 millones, el pelotero “latino” confronta problemas de personalidad que le afectan la salud y el rendimiento con frecuencia superior a la del afro o el anglo.

A Alex Rodríguez se le ha convertido en flagelo insoportable la maldita carga de billetes que le dieron, porque, si hubiera ganado menos, no le hubiera exigido tanto, entonces el calvario ha sido jugar para los Yankees y ganar lo que Donald Trump casi.

Cuando Babe Ruth inauguró a finales de los 20’s la era del “billetazo” con solo 80,000 dólares, pero que representaban dos veces el salario del presidente de la nación, por su personalidad, por su jocosidad y porque era americano, fue capaz de responderle a Dan Daniel por una pregunta relativa al caso que “gano más que el señor Presidente porque tuve una temporada mejor”.

El Babe aceptó una rebaja de 5,000 en 1931, porque sus números no superaron ni igualaron los del año del contrato monumental, sin embargo, bateó más de 45 jonrones, más de .340 y empujó 150 cuando le redujeron la cantidad.

Igual sucedió con Joe Dimaggio, con Ted Williams, con Mickey Mantle o con Willie Mays, que inauguraron campeonatos como los mejor pagados y con cantidades iniciales fabulosas.

Cobb había iniciado la cúspide a millonario como jugador y Satchel Paige, desde 1930, ganaba más de 40,000 anuales y tenía su avión propio.

Sin embargo, cuando los latinos comenzaron a encabezar a los “billetudos”, algo raro contaminó el ambiente: Canseco dejó de ser el fenómeno que proyectaba para convertirse en un bateador de alternativas con propensión a las lesiones y Rubén Sierra perdió el toque que lo definía como uno de los mejores peloteros de ambas ligas, además de iniciar el calvario de la lastimadura también.

Jugadores como Juan González, Santos Alomar jr, Wilson Alvarez, Alex Fernández y un largo etcétera, no sobrevivieron a la responsabilidad de comportase centrados o preparaos para asimilar el desafío de cantidades mucho más que generosas.

Con Johan Santana sucedió igual, por una u otra razón, las molestias en el brazo han acabado virtualmente su carrera de pitcher que, como Tony Oliva en el outfield, estaba destinado a Cooperstown.

Ahora le han dado a Félix el encargo de hacer historia como el pitcher mejor pagado del beisbol, con una cantidad que, posiblemente con un préstamo bancario por la mitad, sirva para comprar la localidad donde nació.

Como que por lo general, cuando se habla de Santana o de Félix se trata de lanzadores tan buenos que pudieran compararse con los estrellas de cualquier época, pues habrá que rezar para que el joven derecho dure lo más que pueda en forma para poder disfrutar de su clase sin cuentos.

 

 

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MÁS COMPLEJO EL AMBIENTE EN LA SERIE DEL CARIBE

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Andrés Pascual

Hay un ambiente raro en el evento caribeño y tiene relación con su supervivencia: en Hermosillo dos clubes amenazaron con abandonar por problemas financieros; en uno de los casos, el adeudo por parte de la oficina del club tenía que ver con un bono que es prohibido entregar por lineamientos de la Liga del Pacífico, entonces se otorgó por debajo del tapete; en el otro, la dirección del Escogido le debía una semana a los jugadores…

A una uña estuvo el campeonato de suspenderse y, como siempre, la labor de los cronistas se limitó a informar el problema (ESPN deportes), pero nadie a poner los puntos sobre las íes con respecto a la gravedad de esta tónica que, sin bien no es nueva, hasta un ensayo podría provocar la erupción y barrer con todo.

No entregarle el dinero prometido o garantizable por medio de contratos perfectamente legales a los jugadores significa una de dos: dueños ladrones (puede suceder), o dueños muy pobres (es imposible a estas alturas, porque lo prometieron o lo asimilaron como parte del convenio).

Todo el mundo debería conocer lo que producen las huelgas a mediano plazo, sino la explosión de la compañía o fuente de trabajo, porque, además de los problemas que tiene, añadiría otros que acelerarían la bancarrota.

Si los propietarios de clubes de los circuitos invernales (no todos por supuesto), están preocupados por la salud del evento; si la voz cantante que los representa, el dominicano Puello, aparenta que hace más por recuperar el entusiasmo popular que la UE por rescatar a Grecia de la bancarrota, al extremo de ocurrírsele la fatal idea de invitar al beisbol castrista, incluso de romper el esquema regional al invitar a un club del Pacífico para darle más competitividad, ¿Dónde se mete cuando algo tan peligroso y pernicioso como el retiro de clubes por incumplimiento de pagos, amenazó (y amenaza en el futuro) con convertirse en una agresión a la estabilidad y la existencia de la Serie del Caribe? A pesar de que cada liga es un ente cuyo cartel más visible reza “no pase, propiedad privada”, de alguna forma deberían crea un mecanismo intermediario, porque, este año, el evento estuvo en peligro de muerte por inanición.

Decía que la prensa… entiendo que describir el juego del Escogido es muy atractivo, o el de Puerto Rico, pero, para disfrutar con el gusto que se debe ese beisbol, para hablar de temas puritanos de solo el juego de hoy, hay que salvar el evento de lo que puede acorralarlo.

Sería un sacrilegio que desaparezca la Serie del Caribe por recursos inventados por la izquierda (agitadores), con culpa efectiva y comprobable de la supuesta derecha (propietarios), es necesario que los cronistas se metan en aguas profundas, que le hurguen el estómago a los dueños y les saquen lo que tienen dentro de desleales con el deporte, y que alerten del peligro de perder todo a los jugadores. Como decir que se impone que mezclen, aunque sea una dichosa vez, “lo político con lo deportivo”.

Nadie que maneje el beisbol de hoy ama esa disciplina, sino como medio de enriquecimiento, pero, aun para eso, necesitan pulcritud en las cuentas, es decir, equilibrio de saldos, o, como la Eastern, se hunde la Serie del Caribe por el despiadado ordeño hasta de la moral de grupo.

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NADIE PUEDE EVITARLO, POR MUCHO QUE ALGUNOS QUIERAN

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Andrés Pascual

Yo cumplo básicamente con el principio que reza “por al Alma Máter, hasta la vida es poco…”, esa es la razón por la que el 70 % de lo escribo sobre cualquier tema, deportes, farándula… tiene invariablemente un toque político relativo a mi patria, de defensa de mi país, que cumplió el mes pasado 54 años de brutal explotación tiránico-dictatorial por los peores criminales de la historia: los comunistas.

Como que la plana, el radio a veces y, hasta la televisión otras, son mis modestas armas de combate en la casi imposible recuperación de la vergüenza y la dignidad necesarias para la liberación de un país que valía más que todos los izquierdistas, liberales, socialista y comunistas del mundo juntos, no puedo sacrificarlas porque apáticos de cualquier lugar, o simpatizantes con la barbarie de todos lados, quieran.

Yo sé cómo escribir o hablar de la Serie del Caribe en carácter puramente deportivo, sin embargo, no puedo sobreponerme a la rabia de aceptar en silencio consentidor que mi país no está ahí por obra y gracia de un desalmado asesino que, como mejor le hubiera resultado a Cuba, era muerto al nacer.

Me interesa mucho qué pudieran hacer el campeón mexicano o el dominicano, incluso quién gane en Hermosillo, pero más lo que no puede hacer una Cuba perdedora, porque no tuvo la ayuda que representa lo cubano anti castro-comunista como relator crítico de un desastre anunciado para quien no sea inteligente o no le preocupe cómo pudiera ser el futuro de su país si, por apatía o por falso y fatal “puritanismo de tema”, la lacra socio-política castro-comunista los invadiera por intermedio de nacionales tan ladrones, indignos y criminales como quienes se engulleron a la tierra que vio nacer a Orestes Miñoso.

José Ariel Contreras regresó de una visita de 15 días a Cuba de indudable intención humanitaria, porque a su madre le amputaron una pierna, sin embargo, el propio pitcher se encargó de “mezclar lo político con lo deportivo” al tratar de impresionar a los acólitos castristas con su actitud “pro Cuba”, de agradecimiento a la tiranía y con otros comentarios que, o es muy imbécil o muy militante de la ideología que sojuzga y mata a su pueblo.

En el caso de este individuo, como en el de la mayoría de los recientes “cuentapropistas” del beisbol, la conversión a entrante económico se cumple al 100 % sin ninguna relación con el rechazo a la tiranía. Por lo general, sus declaraciones al llegar a Estados Unidos son “quería probarme en la grande” o “buscaba un techo más alto”, que se cumplen por el contubernio del Beisbol Organizado con la dictadura “por debajo del tapete”, con México como terreno neutral de conversaciones sobre estas y otras cosas por venir en breve.

Contreras “¿se les escapó?”, precisamente, en la patria de Chile Gómez; ya estaba fichado por los Yankees, curiosamente, el club del tirano mayor, que mantiene como su ídolo no a Muñoz ni al propio Contreras, sino al Clipper de la franela rayada, a quien le solicitó una pelota firmada hace varios años y el ítalo-americano no halló algo peor que enviársela.

Sospechosamente, la gerencia del club de Babe Ruth fue multada por “violación del embargo” a los Castro, en relación con la firma del pinareño y de otros procedentes de la ex Isla bella como agentes libres.

Luego de apoyar tácitamente a la tiranía con cada palabra que ha dicho desde que llegó, la disyuntiva entre considerarlo estúpido o militante (siempre he creído las dos cosas) se presenta cuando dijo “nunca jugaré contra mi equipo, nunca lanzaré contra Cuba…”, es decir, el tipo pretende confundir a ¿Quiénes? Cuando considera a la caricatura de team propiedad del tirano, como la representación de mi patria (la mía), no la de él. Estas sabandijas no pueden ser mis compatriotas porque no cumplen el mínimo requisito para poder considerarlos cubanos.

Por el lado bueno del asunto, sin complicarlo con acusaciones de comunista, incluso ni como representante difusor de esa horda (que lo es), si el tipango hubiera tenido en cuenta que no puede jugar en esa novenita a pesar de que “el pueblo” lo recibió como a un héroe (foto ilustrativa), se hubiera callado antes de hacer semejante ridículo.

No se puede considerar como “su equipo” al que, para integrarlo, no es suficiente ser buen pelotero, incluso ni rechazado por la población, todo lo contrario.

¡Ah, pero el tirano lo llamó “el Titán de Bronce”! y ha tenido la poca vergüenza de aceptar el glorioso sobrenombre y permitir que otros lo llamen así, entonces es fácil entender la razón por la que cree que el equipo de Castro a eventos internacionales es su equipo.

Pestano, cátcher; Kindelán, 1b; Pacheco, 2da; Linares, 3era; Mesa, ss; Gourriell, rf; Víctor Mesa, cf; Casanova, lf y Pedro Luis Lazo como pitcher es la novena más fuerte de “todos los tiempos” en cualquier pelota; incluso “Alex Rodríguez… pero Linares era otra cosa…” o “el mejor short stop de todos los tiempos es Germán…” o “no ha habido un pitcher como Lazo en la historia” y que conste que no se refiere a Cuba, sino al mundo.

El ridículo continuado de estos embajadores de la tiranía es tal que retomó la frase de Camilo Pascual “donde yo disfrutaba pitchear era en el Cerro” y la moldeó para meterla a la fuerza en los equipos de Pinar del Río o en el del sátrapa, no nacional, sino personal.

Sin embargo, ¿Cuántos están comentando como se debe estas declaraciones infames y provocadoras? ¿Cuántos están haciéndole las preguntas que hace falta que responda desde su estupidez supina y su condición de reptil absoluto, aunque sea explicar por qué Gourriell es mejor que Babe Ruth o Pestano que Bench? Muy pocos eh, pero no voy a ser uno de esos, que se plegue a la conducta impropia con el silencio cómplice o con la reafirmación militante de esa sarta de basura y mentiras. En mi caso, como digo siempre, lea a otro, pero tenga cuidado, “porque el Diablo anda suelto y pasan cosas…”

Le sugiero a quienes no son cubanos que le presten atención a estos detalles, que son viejos y reveladores: a pesar de la Reforma de Obama, condiciones como las del Ajuste Cubano son poco posibles para otros pueblos, así que cuiden lo que tienen y mezclen un poco lo político con lo deportivo, porque el tiempo se les acaba, digo, si les importa su patria, si no, “sigan al farolero”.

Con esa conducta Contreras le hace una petición a la tiranía, posiblemente a nombre de todos los que están aquí, para que les permitan jugar “por su team”, contra el que “nunca jugaría”, yo no dudo que lo llamen para este próximo “clásico” y haría falta, para que le den la mano de palos combinada con el saco de bolas que receta y acostumbra, desde su poca estatura de cobarde absoluto, lo mismo en el juego que en el box.

Por eso Liván es uno de los mejores pitchers cubanos de todos los tiempos, no solo por su extraordinario total de más de 175 ganados en Grandes Ligas, si no porque siempre ha querido salir “a sacarle un ojo al equipo del tirano y… de Contreras”.


En realidad, la ofensa era tanto contra Musial como contra Bob Broeg

                                                                                                                                                                                              Broeg, segundo de izq. a derecha de frente

 

Por Andrés Pascual

Dicen que Albert Pujols no estuvo de acuerdo con el mensaje de varias vallas colocadas por los Angelinos en toda la ciudad, en las que se le trataba como The Man; sin embargo…el club decidió retirarlas.

Siempre que puedo, imaginativamente, me llego a Cuba para entender mejor ciertas cosas a la luz de diferencias obligadas y de faltas de respeto salvajes; por ejemplo, cuando José Ariel Contreras era “un soldado de ideas” del batallón castro-comunista del juego de pelota, el propio asesino tuvo la gandinga, el descaro y la desverguenza de nombrarlo, luego de uno de sus triunfantes raids de “león pa’ mono y con el mono amarrao” de antes, con el sobrenombre que se conoció a una de las figuras máximas de la lucha por la Independencia, el Titán de Bronce; sin embargo, supongo que al asesino de Birán no le importó, ni a nadie de su entorno criminal, semejante agresión a Antonio Maceo.

 

Posiblemente a Contreras tampoco y se quedó bautizado, para la prensa y el fanático castrista, (hoy no sé) como lo había decidido el dueño de la granja.

Tal vez el pitcher ni entendió lo que significaba semejante blasfemia, pero, si lo hubiera visto en toda la extensión e importancia de tan brutal ofensa, como que no dijo nada, aceptó la complicidad, igual que Raúl Arce, que está por aquí u otros que quedan allá, al no llamar a capítulo moral al tirano, aunque fuera con un sutil y temblequeante “no, no, comandante, eso es demasiado…” en realidad demasiado es el descaro de esos oportunistas que aceptan cualquier cosa y después los envían para acá…

Sin embargo, Pujols creyó que se maltrataba el nombre del inmortal # 6 de los Cardenales, que ni durante su estancia con los Pájaros Rojos osaron compararlo y se quejó por “la afrenta” la que, al modo mío de ver las cosas, hubiera sido tanto a Musial como al cronista Bob Broeg, del San Luis Dispatch, porque fue este el que, después de escuchar al público de Ebbets Field la tarde del 23 de junio de 1946 referirse al toletero zurdo como “ahí viene el hombre otra vez”, contó el descubrimiento en su columna del día siguiente. Y así quedó bautizado el polaco para la posteridad.

Pero nadie debe dejar fuera del tintero que Artie Moreno inició su fortuna con vallas y carteles de propaganda, así que el uso de la mercadotecnia para promover su joya, tal vez formó parte del recurso “retro” en el proceso, mezcla de ambiente moderno con un toque nostálgico a cargo del dinero del propio dueño.

Viéndolo bien, si Pujols hubiera aceptado el apodo de Musial, sería mucho menos abominable que lo que hizo Contreras con el de Maceo: en primer lugar, porque Maceo es un símbolo patrio y, en segundo, porque, en lo deportivo, el pinareño no es ni la chancleta del dominicano, que, a pesar de estar 10 años coqueteando con lo mejor de las Grandes Ligas, entendió rápido y bien que a ese lanzamiento no podía hacerle swing.

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TAMBIÉN FALLECIÓ RON FRASER, MANAGER DE LOS HURACANES

Por Andrés Pascual

Por lo general, cuando mueren dos figuras de la talla de Earl Weaver y de Stan Musial, inmortales casi mitos del profesionalismo americano, es muy difícil hacer pie en otra noticia-obituario, entonces se puede cometer un crimen imperdonable, como estuve a punto yo, si no hubiera sido porque el popular comentarista radial Pepe Campos, El Chamby, me recordó que, parte del luto del fin de semana, incluía también a quien, sin discusión, clasifica como uno de los mejores managers colegiales americanos de todos los tiempos: Ron Fraser, The Wizard (en la foto con George Steinbrenner).

Como que colegial en este país significa amateur, la valoración del ex director eleva su importancia a niveles de leyenda del juego, por lo que fue elegido al Salón de la Fama de ese circuito en el 2006.

Fraser nació en New Jersey el 25 de junio de 1933 y falleció en Weston, Florida, el pasado 20 de enero.

El legendario coach dirigió a los Huracanes desde 1963 hasta 1992 y fue bajo su tutela que el beisbol de la Universidad de Miami se incrustó en el nivel de importancia nacional que todavía tiene.

Con los surfloridanos ganó 1271 juegos con 438 derrotas y fue campeón mundial colegial en 1982 y 1985.

Estuvo al frente de los equipos nacionales americanos a eventos internacionales y nunca pudo ganarle a Cuba, porque, si bien entendió que los profesionales de estado eran eso, con experiencia de una década o más jugando colectivamente, con jugadores tan tiernos como los que dirigía le era prácticamente imposible dominar la pasión o el desconcierto de sus pupilos ante situaciones desventajosas como errores cruciales, que beneficiaban siempre a los soldados ideológicos de más de 25 años de edad de la tiranía, adiestrados en la lucha política con el terreno como teatro, que contaron siempre con la ventaja de la simpatía y el apoyo del fanatismo antiamericano de todos los países de la región en los que jugaban.

A Ron Fraser le decían El Mago por la capacidad de adelantarse a las circunstancias, con el resultado de efectuar el cambio aparentemente errado, o por elegir la jugada contraindicada que “salía bien”.

La mayor importancia del coach fue que logró “concientizar” el beisbol colegial en el público americano, al extremo de colocarlo en el nivel de atención e importancia que tiene hoy ante la Secretaria de Educación y ante el propio Beisbol Organizado.

Amigo personal de Tom Lasorda, le reclamaban con frecuencia para que le impartiera clínicas a los rookies de las sucursales de los Dodgers y de los Yankees, por su habilidad para manejar al pelotero juvenil.

Ron Fraser tenía 79 años de edad, Q.E.P.D.

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ADIOS AL BULLDOG DEL BEISBOL

ADIOS AL BULLDOG DEL BEISBOL

Por Andrés Pascual

El corazón del guerrero nunca está hecho a base de números fríos, rimbombantes y vacíos del reflejo de la pasión por el juego: Minnie Miñoso no tuvo números de Salón de la Fama, tuvo juego y vergüenza de inmortal, que debe contar en alguna de las casillas nuevas, repletas de basura pitagórica del “sabiométrico” moderno… si a Bill James, Gurú casi Brujo de los “expertos favorables al jugador “estimulado” ni se le ocurre considerar la importancia del hombre que juega a matarse o dirige fieramente, siempre a ganar, es porque representa al núcleo fundamental de la corriente que pretende imponer ridículamente, como mejores bateadores de todos los tiempos, al grupo que, como se vio este año, sin esteroides les cuesta más que un Ferrari a un trabador de factoría sin overtime batear 40 jonrones e impulsar 100.

Falleció Earl Weaver, manager que le dolía la derrota más que un tiro en las costillas posiblemente, que dirigió a un solo club en las Mayores, los Orioles de Baltimore de la última etapa dorada del beisbol.

Aquel equipo que tuvo Weaver, en su momento de esplendor, debe considerarse uno de los mejores de todos los tiempos. Su rotación de abridores no puede colocarse en otro peldaño que no sea el primero, porque, definitivamente, no tiene igual en los anales de las Grandes Ligas ¿Comparable? el de Cleveland en 1948, 49… hasta 1954.

A veces la opinión fanática sugiere que: “pero con ese club ganaba cualquiera”, cuando se sabe que los clubes de favoritismo evidente, sostenido y demoledor son más difíciles de dirigir que una “guerrilla”, porque sus peloteros ganan más, porque “todos son buenos” y cada uno exige el tratamiento de “Mr” con pronunciación inglesa de “Sir”.

Y Weaver fue tan inteligente que logró convencer a sus jugadores de que “el bueno era él”, a través del miedo que les impuso a la hora cero, decisiva, cuando no se puede aceptar el olvido de una seña ni el corazón para morirse en el terreno.

Le decía horrores a los peloteros que, en vez de odiarlo, lo adoraban, desde Frank Robinson, que escuchaba lo que le gritaba el manager con la cabeza baja, hasta “el buenazo de Brooks”, que temblaba cada vez que el bulldog de bolsillo lo llamaba sin ánimo de amonestarlo. Pero todos sabían que el tipo era un apasionado, que nunca dijo o hizo algo divorciado de la vergüenza competitiva lo que, si no se trae desde la cuna, no se tiene nunca.

Sus frecuentes protestas contra los umpires reflejaban el temperamento ganador que antes tuvo John Mc Graw, el Napoleón de bolsillo por la forma como manejó la estrategia en el juego.

Earl Weaver fue un manager inteligente, intuitivo, conocedor y arriesgado, por eso llegó Miguel Cuéllar al Baltimore: el cubano, que había perdido parte de la velocidad que tuvo con el Almendares, con los Cubans, con San Luis y en Puerto Rico, había aprendido a lanzar screwball por orientaciones del boricua Rubén Gómez cuando coincidieron ambos en el circuito mexicano de verano. Entonces lo adquirió el Houston y tuvo su primera gran temporada con los Astros en 1966 como un maestro del “tornillo”.

Como que el lanzamiento que dominaron también Hubbell, Tiant sr y Valenzuela obliga a batear por el suelo, pues Weaver, que lo vio en Puerto Rico y que estaba en los planes del Baltimore para sustituir a Hank Bauer, le sugirió a la gerencia que se hicieran de los servicios del villareño, porque, “con el cuadro que tiene este club ese zurdo no pierde…” esa fue la historia, según Orlando Peña y Gonzalo López Silvero.

Weaver ganó más de 1400 juegos, protestaba contra los magistrados con las manos introducidas en los bolsillos traseros, gritaba como cualquier chusma de solar habanero y ganó una Serie Mundial con otras tres participaciones fallidas, pero, que nadie lo dude, había que jugar como él dirigía: A MATARSE.

Este hombre, que falleció del corazón ayer mientras disfrutaba de un crucero pagado por los Orioles a los 82 años, es uno de los 5 mejores managers del beisbol de todos los tiempos, eso, que no lo dude nadie.

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CONTROL “OLÍMPICO” EN MLB

Por Andrés Pascual

Lance Armstrong salió del closet y contó “su verdad” en el show de Oprah Winfrey, se hizo el Harakiri (suicidio que, por cuestiones de moral, ejecutaban los samurais abriéndose el vientre con sus legendarias espadas y hasta una película homónima existe).

Lo que me llamó la atención del asunto fue que, según su confesión, se dopó para los siete Tour of France que ganó ¿Cómo fue posible que burlara tantas veces la supervisión obligatoria (control antidoping)?

Una de dos: o no servían para nada las pruebas, o no se las hacían al estadounidense (fraude) hasta que… todavía queda otra posibilidad: que no informaran el positivo, que hubo doping en cantidad industrial y aquí no cabe la especulación.

Bud Selig declaró que MLB llegó a un acuerdo con la Asociación de Jugadores para efectuarles el test de sangre a los peloteros al azar, la sustancia objetivo de esta prueba es el HGH.

Bien, un paso, según la mayoría, para controlar la ventaja competitiva que representa el uso de drogas que mejoran el rendimiento, además del peligro para la salud por el uso continuado.

Sin embargo, quedan 102 en el saco del Informe Mitchell, que nadie sabe quiénes son. Supuestamente, cuando esos nombres lleguen a las manos de la prensa en su momento, no habrá ningún impedimento para votar por ellos a Cooperstown ¿Por qué se actúa así? ¿Cómo es posible que unos cuantos, que no llegan a 10, tengan que arrastrar el estigma de momento y otros, ante el mismo pecado, tan comprobado como el de ellos, no?

En el más del centenar que esconden, con tanto celo materno ante el peligro como el de una leona por sus cachorros, han de estar los que faltan de la era sintética de hoy: los “dizque” mejores que Ruth, Mays, Williams, Mantle, Musial (en la foto), fallecido hoy a los 92 años.

Como no tengo ningún respeto por esta etapa del beisbol (Oficinas, Asociación de Jugadores, atletas y hasta la prensa), porque no son contribuyentes con la mantención saludable del pasatiempo y hasta en la forma de vestirse hay mal gusto y chabacanería, pues me arriesgo a colocar ahí lo mismo a Pujols que a Ichiro.

En el caso del dominicano, lleva 3 temporadas consecutivas con números en baja. Si no los compone para esta, hay que considerar que le robó el dinero a Arturo Cruz y que el miedo al “positivo” lo alejó del uso, provocando la caída en barrera de su “extra clase”. Al modo mío de verlo, creo que ha sido la razón de la pérdida acelerada de su rendimiento.

Y, si hablo claro con respecto a los dos que dije, es por la potestad que me atribuyo ante la negativa del Beisbol Organizado a contribuir con la verdad, lo que hace culpables a todos los jugadores del período, mucho más que inocentes. Ante casos como estos, no acepto ni el “beneficio de la duda”, porque no me dejan alternativas.

Si las Grandes Ligas fueron capaces de “premiar” el positivo de Melky Cabrera con la mantención del champion bate, nadie puede decirme que MLB y la Asociación de Jugadores buscan transparencia y honestidad en la aplicación de la medida que firmaron para aplicar en esta campaña. Los 50 juegos de suspensión que le impusieron es una farsa comparada con que le dejaran el campeonato de los bateadores de la Liga Nacional en su poder.

El año pasado se hicieron estas pruebas durante el training y la respuesta de los jugadores fue una sospechosa y elevada cantidad que dieron positivo durante el calendario regular.

Si muchos jugadores de Grandes Ligas son capaces de consumir sustancias para mejorar el rendimiento por encima de las advertencia y del supuesto temor que debe existir “si te pescan”, entonces las pruebas tienen que ser de otra índole, digamos que de su estado de salud mental, a ver cuántos son retrasados, porque, de otra forma, no es posible convalidar el suicidio personal que es el riesgo.

O reafirmar la ninguna credibilidad del Comisionado, porque esas pruebas pudieran ser efectistas para contentar a algunos, mientras, por detrás, continuarán advirtiendo a los que les interesen del día del análisis; o callando ante positivos de interés para no afectar sus ganancias, porque, como se vio este año por el zafarrancho de combate, estos bateadores de hoy NO SON NI LA CHANCLETA DE LOS INMORTALES DEL PASADO. Revise y verá el trabajo que le costó a los “estelares” batear 38 jonrones e impulsar 100 carreras. Detalle que nadie quiere mencionar.

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¿POR QUÉ NO SOMOS UN SOLO PUEBLO?

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Por Andrés Pascual

La pérdida de la identidad nacional del cubano no tiene nada que ver con que Orestes Miñoso fuera considerado para el acápite “fatiga extrema” de la prohibición de 1948 (afectaron a Bob Feller, que pensó jugar en el champion torneo 1948-49) para el campeonato invernal de 1949-1950 y que los Indios de Cleveland le hubieran pagado un dinerito extra para que no jugara, tampoco que hubieran utilizado esa justificación con el propio Miñoso, con Fornieles, con Camilo y con Consuegra para el de 1954-1955, la creación del capítulo prohibitivo a los peloteros cubanos que estaban en Grandes Ligas no los incluía a todos, esos son los argumentos de un perro del castrismo, el plumífero Elio Menéndez, farsante absoluto y de todos los que se dedican a confundir al pueblo, ni más ni menos que reproductores de las  mentiras que les prepara el DOR del PCC; porque, no lo dicen, los demás cubanos de aquellos años que jugaban en las Mayores, SÍ pudieron actuar en la Liga Cubana, luego no fue absoluta como imposición a todos los peloteros (los dolores en los brazos de los pitchers jugaron un papel importante y el bean ball a la cabeza que le tiró Grimm a Minnie pesó muchísimo), pero esos que escriben para aquel pueblo evaden hablar con seriedad, con la verdad, porque, nadie lo dude, ES LA MANIOBRA SUCIA Y ERRÁTICA de continuar imponiéndole una credibilidad muy particular a una población que, el 80 % creyó hasta que… por lo que, continuar a estas alturas…

 

Ya no cabe más estiércol sobre el cuerpo pestilente del experimento que llamaron “revolución” y que hoy, pese al fracaso más absoluto del comunismo en el mundo, 54 años después, sus “dirigentes” continúan explotando, reprimiendo y esclavizando a través de la frase “estamos construyendo el socialismo”.

La pelota cubana no fue grande y trascendental por obra y gracia de sus jugadores, sino de los hombres que la administraban, que hicieron las cosas casi copia al papel carbón del Beisbol Organizado, por lo que pertenecer, aplicar las formas de trabajo del circuito de ligas menores desde los 40’s, fue la garantía que selló la grandeza de nuestro pasatiempo, aun cuando, tomando a Cuba como ejemplo por su éxito, se creó la Confederación para aplicarle la experiencia, o tratar de hacerlo, al resto de la región que se organizó en Miami en 1948.

Recuerdo que hace más de 6 años leí un material de Elio Menéndez, cuyo objetivo fue alabar a Chávez durante un juego que celebraron en La Habana entre castristas y chavistas, en el que fustigaba a los dueños de los clubes de la Liga Invernal, porque “cambiaron” a Vidal López (en la foto), a Dumbo Fernández, incluso a René González, por importados americanos a través de la cuota de 9 refuerzos.

Bueno, Elio Menéndez no tiene cara y, lo que dice, como todos los que lo repiten sin analizar bien o desconociendo el asunto total o parcialmente, lo puede hacer porque no existe la tribuna neutral, que permita establecer la controversia que le dé al público la posibilidad de aprobar cuál argumento es confiable y, si no lo hacen, si no lo autorizan, es porque saben de antemano que no tienen la mínima posibilidad de convencer a nadie contra la crítica contraria. Esa es la razón de la mordaza a la opinión libre bajo la bota comunista: como no han dicho nunca un octavo de verdad, pues mejor que nadie saben que, si permiten el comentario diferente en el debate, están fritos, sin embargo, algunos plumíferos todavía no se reconocen en la extraordinaria derrota, en el monumental fracaso que es la Cuba castrista y deberían.

Entre las barbaridades que se leen de allá están las comparaciones erradas, a libre albedrío, para tapar el gran hoyo negro que es esa pelota corrupta en el terreno y en las oficinas del PCC en todos los niveles, desde apostadores comprando a peloteros, a vividores en puestos de “dirigentes” solo para vacilar y pisotear el ex gran deporte nacional, por ejemplo, ni Blandino ni Trigoura fueron mejores bateadores que Héctor Rodríguez ¿De dónde sacan eso? Trigoura fue un buen antesalista amateur del Teléfonos que no lo firmaron, a pesar de que jugó 6 campañas en la UAAC y Blandino no les gustó a los scouts tampoco, el tercera base del Almendares fue el mejor bateador de la Liga Cubana era moderna. Eulogio Osorio fue un buscador de contrato que vino de Oriente y no lo encontró, lo vi en 1961 en la Liga de Guerra Matos PR-2 y apenas pudo jugar con El Ciego (granja agrícola palaceña), porque, como que tenía profesionales de ligas menores enfrente ¿Qué podría hacer ante aquellos? Julio Rojo nació en 1940 y Marcelino López en 1943 ¿Por qué no firmó el pitcher derecho como sí el zurdo del Cotorro? Novato de condiciones que tuvo que quedarse Amorós Hernández, igual que Hurtado, que le dejaron los padres la firma para “el año que viene” y ya ven… A Tony González le pagaba el Marianao 80 pesos para que cogiera bolas en prácticas, todavía está asustado con Valdivieso, Lorencito y Ossie Álvarez, no solo por lo que bateaban, sino por como fildeaban: “muchacho, tú no te acuerdas de esa gente coñoooooó…. Eran la yaya”, dicho delante mío y de varios más, hace 3 ó 4 meses, cuando visitó Miami con un grupo de veteranos para jugar softball.

La salida del club Cubans Sugar Kings del circuito triple A, así como el descabezamiento del profesionalismo, estuvo relacionada con motivos políticos, pero de la parte castrocomunista, porque el tirano no tenía intención de dejar ventanas abiertas a los aires de independencia y soberanía individual o de grupo por medio de ningún negocio particular de gran envergadura y la pelota lo era.

Además, había que romper el nexo amistoso pueblo cubano-americano que estableció el beisbol, una vez que se buscaba sembrar un odio enfermizo y visceral contra todo lo que oliera a americano, sello que distingue la política devenida en catástrofe para el pueblo cubano hasta hoy.

Nada de lo que dicen los espadones del castrocomunismo en Cuba es verdad, pero nadie puede contradecirlos ni extraoficialmente, porque puede caer preso y hay más de 55,000 condenas conocidas por propaganda enemiga o desacato, solo por hablar este tipo de cosas en una esquina de una panadería, no digo yo en una columna de periódico.

Voy a contarles una anécdota, tengo un amigo en Cuba, decente, respetuoso y hablo en el estilo del cubano de antes, que el 80 % de hoy no es ni digno ni cubano porque carece de “identidad nacional”; bien, mi amigo, historiador del beisbol, profesor universitario con varios libros escritos, ha dedicado varios años de su vida a investigar, a recopilar datos, números…sobre todos los jugadores de beisbol cubano posibles, tanto amateurs como profesionales.

Todo ese trabajo ha dado al traste en una enciclopedia biográfica que, supongo, debe ser un excelente material de referencia. Sin embargo, en nuestro país, que es donde debería publicarse por el desconocimiento total de la población fanática del beisbol, ni ha hecho intentos por proponerlo porque, al estilo americano, no es “políticamente correcto”,  pero, diferente a esta gente, esa proposición no encontraría el editor ni la imprenta, sino al DSE para ponerlo en su lugar por “atentar contra los poderes del Estado” por la vía de la propaganda enemiga, supongo que, con lo que acabo de decir, no necesite más detalles, NADIE, para reconocerse como sometido y espadón o como libre y soberano.

Si Castro hubiera estado en Cuba en la fecha en que introdujeron el beisbol, nunca se hubiera conocido el juego, porque no lo hubiera permitido, que este no es un tipo caracterizado por hacer cosas buenas y agradables.

Antes hablé de la pérdida de la identidad nacional: la base de esa condición en una sociedad está hecha con la mantención en el lugar de privilegio que debe ocupar el renglón identidad cultural, cuya arista más visible e importante tiene que ser el conocimiento y el respeto por el pasado.

Con respecto al beisbol, un survey para verificar cuántos de las generaciones nacidas bajo la bota castrista conocen sobre la gloria legítima cubana pre-tiranía, sería ideal para confirmar quién tiene la razón con respecto a Miñoso, a los Cubans y a toda esa sarta de mentiras consuetudinarias que le inyectan a un pueblo, de cierta forma contuberniado con el escarnio, tiñosas pagadas que atentan contra su país por medio de la desinformación más absoluta, repudiable y descarada.

La transmisión televisiva del balompié profesional, su difusión mediática a la cañona, son parte del pisoteo de la identidad nacional, planificada desde 1959 por un monstruoso aparato al que le importa muy poco el asunto: el balompié está en las ternas en Cuba para desviar el gusto hacia este deporte, alejando al pueblo de la órbita americana por medio de la desaparición total de un símbolo en las relaciones “pueblo a pueblo” entre ambos países, es, nadie lo dude, parte importante en la construcción de la tumba del juego de pelota allá.

Además, como colateral: es otra contribución al derrumbe definitivo de la identidad nacional que, a estas alturas, parece que la politización ha logrado desbancar, por las facetas del “hombre nuevo”, el conocimiento de qué es  importante como condición para representar dignamente como cubano a esa nacionalidad. Definitivamente, no somos “el mismo pueblo” que algunos pregonan, yo soy cubano, los demás… ¿Quién sabe?

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LA REVANCHA DE LOS ESCRIBIDORES…

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Por Andrés Pascual

Los “sabiondos” del beisbol que tienen el triste oficio de elegir a Cooperstown y que se están convirtiendo en una pandilla más tristemente célebre aún por lo que no hacen, dejaron la clase de este año “vacía”, no por puritanismo, sino por lo contrario, por sucios y revanchistas: no poder elegir a los flagelados de la modernísima era “sustancias” fue la forma de irritar, de molestar al público, desconsiderando a aquellos que no cargan sospechas en sus hombros: ¡Mira lo que puedo hacer…!

Muchos de estos cronistas sienten la era de los 90’s como suya y, como están hechos en una etapa crucial de decadencia moral del país, pues, para algunos, el uso de sustancias ventajosas no debería ser un problema que impida entrar al recinto, en lenguaje popular: “eso no fue tan malo”, porque “Ruth, Cobb, Hornsby… son delincuentes de mil formas” ¡Ah! Pero a Hank Aaron, que admitió el uso de sustancias y está dentro de los grandes escándalos del juego, ninguno se atreve a cuestionarlo ¿Por qué? Por negro, por demócrata y por liberal. No sé cómo se arriesgan con Bonds, que se “juramentó judío” y digo como defensores del artillero, porque los judíos no les gustan a los escribidores liberales y la Asociación está llena de estos.

Este año he leído suficientes materiales en defensa de Bonds y Clemens como para reconocer la huella liberal detrás, a fin de cuentas, si hasta el presidente apoya el matrimonio gay y la mariguana entró en la votación rumbo a su “salón de utilidades” con total desparpajo ¿Por qué estos dos jugadores no van a ser inmortalizados oficialmente? Esto lo cuento, porque son detallitos que influyen en la población como reflejo de la sociedad decadente y, cuando la sociedad se contamina, se traiciona a sí misma, entonces no puede ser ni transparente ni justa con respecto al beisbol ni a nada en su entorno, por lo que debe haber más fanáticos que quieran a Bonds allí que “puritanos” que no lo acepten.

Alguien habló de Shoeless y de Rose, bien, para mi, al Salón nunca, aunque no dejo de reconocer que, con respecto al outfielder del Chicago Americano de 1919, tengo dudas sobre los arreglos, por lo raro de la relación entre su juego espectacular e inmaculado en las casillas del anotador de aquel Clásico de Octubre y la posibilidad de que entregara.

A Rose ni de visita, que se le comprobó y, sin justificar a los del club de Comiskey, nunca ganó la miseria que este le pagaba a sus jugadores estrellas de acuerdo a la época. Fuera del recinto y separado para siempre del deporte debería estar el propietario del club para el que lanzó Ed Cicotte.

Hay culpas y culpables, pero, con un bien determinado peso por los casos de esteroides y otros “arreglos” evidentes y nunca publicitados, están los Padrecitos del Beisbol Organizado, la Asociación de Jugadores y la manipulada Agencia Libre ¿Cabeza visible? Bud Selig y deberían habilitar algún rol federal para que ruede su testa, a ver si el juego puede mantener la suya, más que alta y gallarda, “sobre los hombros”.

La dirección del beisbol de hoy es una guillotina contra el deporte, porque, al perderse la credibilidad, se pierde la pasión fanática y la eliminación del Comisionado independiente se elucubró por esas mentalidades grises para hacer lo que les diera la gana por intereses personales.

Para nada se tuvo en cuenta que la creación de ese puesto fue la salvación del beisbol hace 92 años y, todavía, hay quienes dicen que el tipo que la ocupa hoy por un virtual “golpe de estado” contra Fay Vincent, representando a los dueños, ha hecho cosas positivas como, por ejemplo, hacer correr el dinero, mal único y contribuyente decisivo en convertir en un estercolero al pasatiempo.

En febrero del año pasado escribí en Beisbol Mundial un comentario titulado “Con medicina no Cooperstown; sin aquella tampoco”, referido a Mark McGwire y lo que cree sobre el inicialista un cronista americano, pero también concluí sobre Clemens y Bonds lo siguiente:

“Bonds terminó con .298, 762 jonrones y 1996 carreras impulsadas, obtuvo 7 MVP y robó más de 500 bases; sin embargo, fue entre 1990-93 que obtuvo los 3 primeros premios como más valioso (dos con los Piratas y uno con los Gigantes), los 4 restantes los dejó para el período 2001-04 hasta el 2002, su promedio de bateo más alto había sido .336 y entre el 2002-04 logró .370 .341 y .362.

Bateó 73 cuadrangulares en el 2001, pero ninguna otra temporada logró batear 50; acumuló 762 bambinazos, pero entre el 2002-04 dio 258, mas de la mitad de los 504 que había conectado en 15 años previos como jugador activo.

El artillero zurdo que, según Enrique Capetillo, en un número de la sección deportiva Bohemia robada de 1984 le dijo a Luis Giraldo Casanova “los cubanos sí tienen un sistema digno” (no sé cómo, porque Casanova habla español casi por instinto), empujó 1996 carreras que, para la cantidad de jonrones que conectó, deja que desear como “hombre oportuno o de clutch”, aunque ese fue siempre un problema del outfielder.

Entre el 2001-04 le dieron 4 MVP y le incrustaron a la cañona en la punta de la grandeza del bateo del beisbol mundial.

Roger Clemens ganó 3 Cy Young’s entre 1986-1991, pero entre 1997-2004 le dieron un cuarteto.

Entre 1993-96 ganó 40, perdió 39 y su promedio de limpias fue de 3.78; sin embargo, casi con el brazo arrancado, llegó a Toronto y abrió con 21 juegos ganados el periodo hasta el 2005, que le reportó 149-61 y 3.20 clp”.

Una vez que protegen los nombres de 100 positivos con más celo que Truman el Proyecto Manhattan, pues todos los jugadores son sospechosos, sin embargo, el exceso de seguridad para evitar más filtraciones de las que ya ocurrieron, ha de ser porque están “las vacas sagradas” que faltan, ¡TODAS!

Este comisionado corrupto ha colocado a una era completa en remojo por su negativa a descubrir a los que quedan que, por supuesto, han de ser los importantes, sobre todo, uno que, si siguen con el miedo al control, no bateará más nunca como lo hizo durante 7 ú 8 temporadas.

Pero es una falta de respeto soberbia no elegir ni a Biggio (en la foto) ni a Edgar, que nunca han sido sospechosos y son inmortales de la gorra a los spikes, para ratificarlo, revise sus números y decida.

Dejar un año sin elegidos por la Asociación es tan falso y fraudulento como los jonrones de Bonds por encima de 509, porque el año próximo van a elegir a alguno de los que, según estos contraindicados de la sapiencia mayoritariamente, no tuvo números ahora y, hasta hoy, ningún cronista que dejó de votar un año y votó al siguiente, o a los 10 por alguien al que no tuvo en cuenta a su debido momento, ha explicado qué novedad hubo, qué más hizo, cuánto más bateó o lanzó entre el año vacío y el que, definitivamente, resulte seleccionado un jugador.

A fin de cuentas, como en 1996, dejar pasar una campaña sin elección es una barbaridad, máxime cuando hay jugadores en las ternas con los números sobrados para entrar al recinto.

Pero, a mi juicio, este año castigaron a la gente porque, todavía y así lo dicen, los símbolos de la decadencia de lo que fueron las Grandes Ligas deben demorarse ante la opinión pública, viéndolo bien, ha sido una revancha contra eso que algunos mequetrefes llaman “puritanismo”.

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LO QUE REFORMÓ LA TIRANÍA CON RESPECTO AL BEISBOL

Por Andrés Pascual

Para el 2013 pueden estar seguros que voy a aplicarme el sabroso estribillo que cantaba durante los 60’s Ibrahím Ferrer con los Bocucos: “¡AY MAMÁ, CÓMO VENGO ESTE AÑO…!”, más crudo, más acusador, más directo (no voy a callar un nombre contribuyente con la pérdida de Cuba y del exilio), como muestra, el botón que es este material de fines de diciembre del 2012. El compromiso obliga.
Están haciendo reformas en el beisbol de la tiranía, lo que nada tiene que ver con el terreno: los plumíferos han sido ordenados a “reformar” lo que le sucedió al beisbol profesional, con lo que dejan detrás aquello de “el triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava”, que sacaban del discurso del tirano ante los CVD (consejos voluntarios deportivos) en los que explicó porqué decidió eliminar “la lacra” que representó el beisbol rentado.
Ponga en el buscador “discurso de Castro ante los CVD en 1961” y podrá asfixiarse leyéndolo, sin embargo, lo que no van a hacer ni pueden por recuperar la clase en el juego, lo están intentando en la prensa: fueron los americanos los que causaron el desastre, porque retiraron la franquicia de los Cubans; es decir, los disparos al aire la noche del 26 de julio de 1959, que rozaron a Verdi y a Cárdenas, fue mentira y, para envilecer más, utilizan artículos de Fausto Miranda y otros periodistas de la época contra la protesta del Rochester por lo de los disparos. Hay que ver que, a la hora de los mameyes, los comunistas no son cobardes, sino lo mejor que han inventado en ese sentido.
Claro que el Dpto de Estado ordenó el retiro de la franquicia de La Habana, pero por seguridad de sus jugadores o ¿Acaso se olvidó la fiebre antiamericana, el odio contra todo lo americano que multiplicó desde mediados de 1959?
Se ha pisoteado en Cuba como “herencia del ideario castrista” ¿A cuántos les falta conocer la carta del tirano a la santera Celia Sánchez en la que le dice que “mi guerra es contra los yanquis después de la victoria”? Por favor…
Para 1959 y 1960, a los autos que llevaban los jugadores cubanos desde aquí, que no les cambiaban la chapa históricamente, porque regresaban con ellos, les ponían hasta 100 multas en una hora, ¿Entonces?
¿Por qué cuba debate y un par de sitios prostitutas de la desinformación amañada, comenzaron a tergiversar el problema de la suspensión (erradicación decía el tirano) del beisbol cubano?
Porque fueron ellos los que liquidaron al profesionalismo, al amateurismo y a la grandeza del pasatiempo, porque ni pueden ni están interesados en resolver la desaparición del nombre una vez glorioso, pero, dirigido a una población que se come la que le den, que ha invadido el territorio miamense incluso, para responsabilizar al “imperialismo” con su obra destructora contra el beisbol, inyectárselo y que lo repita esta “gente nueva”, mientras, se lavan las manos, llenas de mierda y de sangre, por supuesto.
Les falta advertirles que el profesionalismo fue parte de la propiedad privada en Cuba, por lo que supongo que deben estar buscando un chivo expiatorio para explicar por qué le quitaron la bodega al gallego, la panadería a mi abuelo y la Tropical a Julio Blanco.
También supongo que la nueva hornada piense en esto y lo pregunte, a ver que explicación les dan Juan Marrero y Taladrid.
Y todavía Marino Martínez cree que fue “un error del gobierno” y hasta les sugiere que… No tengo dudas de que este escribidor sea un buen material receptivo de la nueva reforma castrista al beisbol y de que, en cualquier momento, les otorgue “el beneficio de la duda”.

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LA FAMA Y COOPERSTOWN; MÉXICO Y JAPÓN Por Andrés Pascual

Por Andrés Pascual

Roger Maris fue un pelotero famoso sin etiqueta inmortal, en su caso, nadie puede decir que no esté en el recinto por piñas racistas o de otra índole: en 1961 bateó 61 jonrones bajo una lluvia de criticas injustas, pero con ese guarismo solamente no se le puede elegir por méritos especiales a una casa que, para que no queden espacios sin contaminar, la nueva hornada con derecho al voto busca pisotear a como dé lugar.
Maris no es material de Cooperstown, aunque haya impuesto un récord que, más injusto aún, debió transitar tres décadas con un absurdo asterisco por lo de los “8 juegos más producto de la expansión”, mientras, en 1961 también, Sandy Koufax rompió el de ponches para el viejo circuito, impuesto en 1903 por CRISTHY MATTHEWSON y nunca se opacó con ningún símbolo extremista. Yo supongo que el puritanismo se originó en que no es lo mismo “Matty” que Babe para el beisbol, digan lo que digan…
Sin embargo, con un asterisco, con dos ó con tres debería vivir cualquier referencia que se haga al récord de hits conectados de Ichiro, beneficiado también por los 8 juegos extra en los calendarios.
El japonés fue 77 veces al bate más que George Sisler (en la foto) y superó la marca del ex inmortal 1era base del San Luis Brown por 8 solamente.
Por su promedio general en 1922, por su clase superior como bateador, el infielder Carmelita quizás hubiera conectado 30 hits más que los 254 que derrumbó Susuki con 262. En buen español, todavía el récord absoluto estuviera en poder del padre de Dick.
El outfielder Jim Piersall fue un pelotero famoso que se popularizó por sus arranques fuera de control.
El Loco, porque actuaba de forma irresponsable y sin que ningún tipo de alternativa pacificadora pudiera ponerlo a buen recaudo de la crisis de insanidad, lo mismo agredía a un contrario sin razón aparente que se sentaba en unas de las bases de los monumentos a sus inmortales que erigieron los Yankees en el outfield (antes estaban en zona fair) y se quedaba dormido.
Como jugador no tiene récord para convalidar con la inmortalidad su popularidad casi negativa durante varios años de peregrinar por las Grandes Ligas.
Famosos fueron Leon Wagner, Colavito, Roy Sievers, Hank Bauer, Mike García y muchos otros, sin embargo, tampoco pudieron pasar con nota excelente la prueba que la categoría divina exige.
Posiblemente el 4to bate del Cleveland, que jugó en el ocaso de su carrera con los Yankees, Rocky Colavito, haya sido más popular que aquel jonronero de los Piratas, que solo jugó 11 campañas, pero promedió más de 30 jonrones por año y más de 100 impulsadas, quien, pese a que lo demoraron como es costumbre por los electores, no lo pudieron dejar fuera del Salón: Ralph Kiner.
A principios de los 80’s, la “familia” beisbolera creyó que la Fernandomanía presagiaba un boom mexicano para el Beisbol Organizado: descartada la vuelta de Cuba a las Grandes Ligas y sin que Rafael Ávila iniciara la cantera dominicana con la importación del sistema academia, iniciado por él mismo para los Dodgers, la popularidad de Valenzuela despertó expectativas sobre cuántos otros jugadores, tan buenos como el pitcher de Los Angeles, pudieran haber estado empacando en el país vecino para someterse a tan riguroso examen, aprobarlo y no solo hacer el grado, sino brillar como lo hacía el zurdo con el club de Tom Lasorda. A fin de cuentas, pese a que, desde entonces han llegado buenos peloteros aztecas a los circuitos mayores, para lo que se les consideró hipotéticamente fueron espejismos lo que vieron.
Con Ichiro sucedió lo mismo, aunque peor a fin de cuentas, porque los jugadores japoneses han demostrado no ser tan buenos como los mexicanos y solo el outfielder del récord de hits hace la diferencia.
Con los nipones no se puede crear un estado sólido de valores en el mercado americano a pesar del empecinamiento, porque no son suficientemente brillantes como para apoderarse de un espacio ni de relativa importancia en la vanguardia del juego por esta parte del mundo.
Eso sí, le han robado el dinero a las Grandes Ligas como nadie, porque ninguno vale lo que les han pagado por jugar con un 10-20 % menos de calidad que el caribeño en sentido general.
Las ligas japonesas son circuitos para descartes del Beisbol Organizado, en las que juegan los que ya no pueden aquí; incluso brillan los que nunca pudieron actuar para un club de Liga Mayor.

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George Sisler

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EL DINERO NO HACE FAVORITOS

Por Andrés Pascual

¿Por qué esas inversiones monstruosas en los jugadores mercenarios producen tanta angustia y decepción con frecuencia rutinaria?
¿Es espejismo o realidad considerar la explosión de la chequera de los clubes que pagan tanto por tanto tiempo, como un cheque al portador directo a la postemporada?
Sí y no, porque, el trabajo conseguido a largo plazo, genera la predisposición a no jugar como se supone que lo haga una figura de gran cartel, que firma, además, por montañas de dólares que no se ha ganado honestamente; es decir, al agente libre le están pagando por lo que creen que hará en 5, 7, 10 años, por lo general, poco comparado con lo que le pagan.
Esas firmas a largo plazo son un riesgo, un robo y una falta de respeto con total autorización de la víctima, que no es el dueño, sino el público.
Sin embargo, como consecuencia de la llegada de un “monstruo” a un club, que puede frustrar a cualquiera desde la primera vez al bate o desde el primer lanzamiento al home que efectúe, muchas veces se ha beneficiado un pelotero subestimado, que esperaba su oportunidad para lucir su clase con el juego diario cuando lo envíen como “contra”, para completar la operación, a otro equipo que le dará oportunidad de juego diario y, el caso Omar Vizquel, un inmortal indudable, es un ejemplo magnífico.
En los cambios para la campaña del 2013 los cubanos Adeiny Hechavarría (en la foto) y Yunel Escobar resultaron beneficiados: el primero, porque pudiera recibir la encomienda del short stop regular con los Marlins; el segundo, porque, al no retenerlo los surfloridanos, tiene la oportunidad de actuar para un team con posibilidades de ser contendiente.
Otro que debería estar celebrando el cambio de club es Kendry Morales, que le atrasó el desarrollo como artillero de números impresionantes la lesión que puso en peligro su carrera. En Seattle, el ambidextro cubano pude recuperar el valor que sus condiciones tienen; además, se aleja del radio de impacto negativo que podría ocurrir en Anaheim si, como creo, Al Pujols continúa por 4to año consecutivo su baja escalonada con números cada vez peores al anterior.
Una vez los Marlins cambiaron a Trevor Hoffman al San Diego y le abrieron las puertas de Cooperstown, con Johan Santana sucedió igual que con Escobar, porque fue enviado al Houston sin ver la Ciudad del Sol.
Pero no son los Marlins los únicos que sacrifican talento, más que superestelar, de vergüenza y pundonor, ha sucedido con varios clubes durante esta era de la agencia libre.
En lo individual, después de ratificarse como el peor fracaso de la historia Alex Rodríguez con los Yankees, nadie decepcionó tanto, nadie hizo más robado el dinero que le regalaron que Al Pujols.
Hay que ver si, para esta temporada, se le da vuelta al monigote o se afina el público para la chifladura rutinaria.

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Adeiny Hechavarria

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“LO QUE ÉL HACE, NADIE MÁS LO PUEDE HACER…”, Fredi González

Por Andrés Pascual

En una edición de Bleacher Report de esta semana, un sabio, militante de la secta de pesos y medidas aplicada al beisbol que creó Bill James, volvió a “coger la sartén por debajo”, por supuesto, se achicharró…

Resulta que es una gracia desacreditar a los jugadores “viejos” que pertenecen al Salón de la Fama, que están ahí porque los seleccionó alguien.

La impresión que da es que estos “escribidores de hoy” no critican solo a los jugadores, sino que buscan desacreditar a una crónica a la que ellos no pueden ni tocarle a la puerta, no solo porque sabían más y escribían mejor y más elegante, sino porque eran la esencia de la moral deportiva, de la decencia y de la honestidad en el oficio, que no por gusto el término “sportsmanship” se creó por aquellos inmortales del micrófono y de la prensa escrita.

¿Qué hubieran hecho Gleason, Povich, Frick, Dan Daniel… ante los acontecimientos que ensombrecen al pasatiempo en niveles mucho más que generosos? Al modo mío de ver las cosas, lo que siempre hicieron: luchar contra lo que afecte la razón de ser del pasatiempo como influencia de peso insoslayable en la infancia y la juventud, primero; para continuar defendiéndolo siempre, como vehículo de primera en el entretenimiento ciudadano, con la importancia que requiere tamaño compromiso.

Metiendo la mano en el saco de estupideces que dijo ZACHARY D. RYMES, ( el “opinador pagado” de Bleacher), http://bleacherreport.com/articles/1450089-baseball-hall-of-famers-who-would-flop-in-todaygame?utm_source=newsletter&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mlb, no solo quedarían “fuera de Cooperstown” Ted Lyons, Mazerotski o Rick Ferrell, sino hasta el mismísimo Bob Feller, porque, hoy… ¿Por qué? ¿Por la clase del que muchísimos consideran capaz de discutir el mejor lanzador de la historia? No, por la de los que tienen la responsabilidad de colocar en el recinto al que quieren, les paga o les ordenan…

Según el tipo, Feller no hubiera podido entrar porque “no sabía hacia dónde enviaba sus disparos”, para cometer semejante sacrilegio, dice que el tremendísimo serpentinero del Cleveland tiene peor índice de descontrol que Carlos Zambrano y aquí no voy a continuar, porque, “mejor que me calle, que no diga nada…” a fin de cuentas, las abnegadas y buenas madres de estos cretinos no tienen la culpa de haber traído al mundo a esas alimañas…

¿Por qué esta crónica acomplejada, pésima, está tratando de convalidar el delito de las sustancias con desfachateces como “pero los números están ahí” o, ¿Cuántos más lo hicieron? sencillamente, porque, como ellos, esos jugadores son el producto de una era sin un ripio de moral ni de vergüenza, por lo que desacreditarlos sería la subvaloración del empleado del sector, propiamente hablando.

Fundamentalmente, hacia donde hay que mirar es a la clase individual de los jugadores: los peloteros, desde 1925, son mejores que los de los últimos 20 años, etapa en que han hecho de todo para aparentar lo contrario.

Hoy no saben cómo se juega pelota ni tienen amor por el juego; la memorabilia, incluso las firmas de pelotas o fotografías, las dan en shows bajo escrutinio legal y federal a regañadientes, pero ganan millones con contratos cuya duración es un desprestigio y se los dan a cualquier peloterito que no hubiera podido jugar con el Almendares en el champion cubano.

¿Qué hacen bien? Conspirar contra el pasatiempo, que va desde efectuar huelgas peligrosas para la estabilidad del juego, quién sabe si elucubradas en todas las oficinas interesadas, que desembocó en la carrera de sustancias de crecimiento con el fin de crear jonroneros y pitchers de laboratorio químico bajo la justificación de “era necesario traer de vuelta al fanático”.

Esa carrera de usuarios con la protección de “mira hacia otro lado”, se reactivó otra vez y algunos no han sido cautos, pero, ningún elemento sabiondo de la prensa ha tenido el valor de cuestionar la razón por la que, sospechosamente, han vuelto al positivo tantos jugadores este año.

La frase con que titulé este material es otra forma de empequeñecer al juego con respecto a su clase histórica: Fredi llamó a Chipper Jones (en la foto ambos) y le pidió que jugara un par de juegos en las Menores el año pasado, el antesalista se negó, porque hacen lo que les da la gana y el manager cubano “aportó” una serie de justificaciones favorables como bateador del renegado que ni Ted Williams en su mejor momento.

Bonita forma de desviar la atención del ningún respeto por la dirección ni por la oficina del club que tuvo el bateador ambidextro.

Antes, cuando la era en que ningún jugador merecía estar en Cooperstown, a Chipper Jones no le suplicaban que fuera a las Menores a arreglar el “timing”, sencillamente se lo informaban y, si replicaba, si se quejaba, corría el riesgo de quedarse jugando en esos circuitos de poco dinero, mala comida y peores relaciones por siempre.

El resquebrajamiento de la disciplina y los cronistas para los que Feller “no hubiera sido inmortal hoy” tienen al deporte en franca y evidente clasificación de relajo, ni más ni menos.

Chipper Jones and Fredi Gonzalez - Florida Marlins v Atlanta Braves

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DEL VIEJO BAÚL CON POLVO Y TELARAÑAS

Por Andrés Pascual

Fue idea del creativo Bill Veek, especie de competencia de Branch Rickey, aunque no siempre con la seriedad del “Gran Innovador”, poner los nombres de los jugadores en la espalda de sus uniformes en las Grandes Ligas.

La fecha es 1960 y el team los Medias Blancas de Chicago, para quienes trabajaba como Administrador General.

Veek, inmortal por la vía de Cooperstown, hizo debutar al primer negro en la Liga Americana, el outfielder Larry Doby, mientras era dueño de los Indios de Cleveland. Aunque, posiblemente, la idea más conocida del exéntrico personaje sea la vez al bate que reservó para un enano (Eddie Gaedel) de forma oficial, cuando era gerente de los desaparecidos Carmelitas de San Luis del Joven Circuito.

La primera campaña de 60 jonrones la tuvo Tony Lazzeri, un HOF que fue comprado por los Yankees a finales de 1925 por ,000.

La Liga de la Costa del Pacífico fue considerada hasta los 40′s el circuito más fuerte después de las Mayores.

La temporada de 1925 la jugó Lazzeri con el club Salt Lake City Bees de la Costa y no solo conectó 60 cuatroesquinazos, sino que empujó a 222 corredores y anotó 202, con un producto de CARRERAS PRODUCIDAS, según las estadísticas modernas, de 364, muy superior al récord de Grandes Ligas de 301, impuesto por Lou Gehrig en 1931. Este total se logra por la suma de carreras impulsadas y anotadas menos los jonrones.

Cuando Lazzeri debutó con los Mulos, en 1926, fue instalado en la intermedia como reemplazo de Joe Dugan. Ese año empujó a 114, una de 6 temporadas con 100 ó más para los Bombarderos.

Sin embargo, la trascendencia de su campaña de novato no está relacionada con hazaña alguna en el terreno, sino con el ponche que le metió el inmortal Pete Alexander en el 7mo inning del 7mo juego de la Serie Mundial de 1926, que salvó el juego y la victoria de los Cardenales en el evento.

Los New York Knickerbockers (en la foto), fueron el primer club que vistió uniformes en el beisbol en 1849. El team lo formó Alex Cartright, entonces un joven de 25 años, en 1945 y la indumentaria consistió en camisas blancas, pantalones azules y sombrero.

En el 6to inning del cuarto juego de la Serie Mundial de 1933, Heinie (apodo de Henry) Manush de los Senadores de Washington, bateó un difícil rolling entre tercera y short que logró detener el torpedero de los Gigantes Hughie Critz para ponerlo out en primera.

Inconforme con la decisión del umpire Charley Moran, Manush incluyó en su protesta halar suavemente el lacito de la corbata estilo “pajarita” del magistrado, que procedió a expulsarlo.

Única vez en la historia que un jugador fuera expulsado, no solo de un juego de Serie Mundial, sino de cualquier otro evento del beisbol, por “arreglar la pajarita” de un oficial del terreno.

Parte del éxito de Bill Terry en aquel Clásico de Octubre radicó en que anuló el bateo de Heinie Manush (2 en 18 sin impulsadas para .111) y en la confianza que tuvo en el cubano Adolfo Luque hasta permitirle resolver como relevo el juego que decidía la vida o la muerte en el trayecto.

El tercer juego de la Serie Mundial de 1992, Atlanta vs Toronto, se convirtió en el primero de este tipo de campeonato jugado fuera de Estados Unidos; el 6to, ganado por los Azulejos, en la primera vez que un club no americano ganó el evento. También Cito Gastón se acredito como el primer manager afroamericano que ganará el Clásico de postemporada.

El primer manager de las tan manoseadas “minorías” en el Beisbol Organizado fue el cubano Armando Marsans cuando dirigió, en 1924, a los Coroneles de Elmira de la Liga Nueva York-Pensilvania.

Por sustitución, en Grandes Ligas, otro cubano, Miguel Ángel González a los Cardenales en 1938.

A tiempo completo, alguien que por 11 horas no nació en Cuba (todos sus hermanos son cubanos): “el tampeño” Alfonso López con los Indios de Cleveland. López pertenece a Cooperstown y, mientras confeccionaron un ALL STAR hispano que incluyó a Ted Williams y a Reggie Jackson, dejaron fuera a quien debe ser considerado uno de los tres mejores catchers de “origen latino” de todos los tiempos y, sin discusión, el mejor manager, ¿Por qué lo dejaron fuera? Porque no conocen ¿Por qué otra cosa? Posiblemente ni recordaron ni sabían que hubo alguien con ese nombre relacionado con el beisbol.

En el 2001, el Milwakee Brewers se convirtió en el primer club de Grandes Ligas con más ponches recibidos que hits conectados.

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LOS MARLINS Y EL PÚBLICO “CUBANO” DE RECIENTE EDICIÓN

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Por Andrés Pascual

Llevan medio siglo soportando el peor beisbol posible en el país que una vez fue la segunda potencia del juego, que es más, mucho más de lo que, humanamente, se puede aguantar sin protestar; porque, todavía, el peor fanático del mundo “no irá más al estadio mientras la tiranía esté allí”, que debieron practicarlo desde el mes de febrero de 1962 o, quizás, 1961 y no se escucha una voz que lo haga valer dentro de Cuba ni en los movimientos de disidencia.
La realidad es que la población castrista no ha soñado con hacerle “ese desaire a Fidel”; se quejan tibiamente y hasta proponen estructuras para, según ellos, mejorar la pelota castrista.
Las cantaletas son en los sitios de internet, pero no practican en Cuba contra la serie nacional lo que invitan y “se comprometen” a hacer contra los Marlins una vez aquí, y eso que la horda sí le hizo daño al beisbol cubano, por lo que no puede existir comparación entre lo que, supuestamente, destruyó una gerencia de liga grande con su club y lo que, desde hace medio siglo, impone un partido asolador y criminal contra el juego, contra el fanático y contra la dignidad de todos.
Pero son así y no pasa un día en que usted no oiga o lea las amenazas de estos tremendos ejemplares de lo que no es un cubano en cuanto al carácter de Juan Fanático, que fue la representación máxima del conocimiento del juego en Cuba, atacando a la gerencia del equipo de Stanton porque, “acabaron con el equipo”.
Ni en la Esquina Congelada ni en ninguna llamada a Radio Rebelde prometen ausentarse del estadio “LATINO”, eso es tabú, por el contrario, esas pésimas e incómodas instalaciones se repletan (foto del estadio del Cerro durante un juego del equipo oficial castrista contras Honduras hace un par de años) como si fueran a presenciar el último juego del premio profesional de invierno de 1946-47.
Porque no tienen “autoestima” y escasean de principios, son incapaces de entender que hacerlo aquí es la más vergonzosa actitud oportunista y aprovechada vista en Miami hasta hoy, tal vez rara para quien no sea cubano por la exageración, pero rutinaria para los que conocemos el paño desde el inicio.
El dueño de los Marlins es un bandido, que se impuso con el estadio porque algunos políticos se lo permitieron ¡Vaya usted a saber bajo qué regla o promesa por debajo del tapete!
Ahora, si con algo no va a tener problemas Loria será con ese público llegado de la Isla, “desarraigado” de la identidad cultural obligada para responderle con carácter y personalidad a la identidad nacional, que no sabe quiénes son Jackie Monasterio ni Allie Reynold, incluso ni Hilario Valdespino o Eduardo Bauta.
Porque, reconocido y cuantificado, es el público de menor asistencia al parque desde que Loria decidió desmembrar a los campeones del 2003, a pesar de constar como mayoría en la ciudad.
Como contrapartida, observe las fotos y los videos de la ripiera de serie nacional que les ofrece la tiranía y verá los estadios llenos, sin comida, sin luces y en muy mal estado… como también la cara de satisfacción y agradecimiento masoquista que tienen, a través de la más aberrante conducta jamás vista en un pueblo.
Los Marlins, las Grandes Ligas, como jueguen y con quienes jueguen, son infinitamente superiores que el beisbol que están obligados a ver allá y no chistan.
Que nadie lo justifique con el cuento de que lo hacen porque “aquí se paga la entrada”, que en Cuba hace 15 años que no hay frazadas de piso y un tipo los obliga a comer moringa y tampoco hay quejas y eso, para aguantarlo como hacen, es más delicado e inmoral que justificar lo que hizo un dueño con su propiedad, mucho menos agresivo al bolsillo y a la dignidad que la práctica de los asesinos y ladrones que los martirizan sin ser los propietarios legales de nada.

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TENÍA TREMENDO PODER AL BATE…

Por Andrés Pascual

El viernes pasado falleció el “Orgullo de Santa Lucía”, Pinar del Río, Rogelio Álvarez, apodado Borrego (6to de izq a derecha fila del centro con el Cienfuegos, campeón en 1959-60) en todos los países en que disparó sus monumentales jonrones.

“En el Cerro metió uno que pasó por encima de los almacenes del left…” comienzo y final de la categorización del inicialista como el bateador derecho de más poder visto en Cuba en la era moderna; porque el castrismo no pudo imponérsele nunca con la longitud de los batazos de sus artilleros por tres cosas: cercas más cortas, bate de aluminio y, sobre todo, diferencias abismales en el pitcheo.

Borrego quedó para la posteridad como el símbolo cubano del poder al bate, sin embargo, casi nadie recuerda que su jonrón contra Humberto Robinson, en 1960, decidió para Cuba (Cienfuegos, club con el que actuó en 3 campañas del Champion) la última Serie del Caribe de la primera etapa.

Tenía diabetes y no tenía control de su apetito, sobre todo por la carne de puerco ni por la cerveza: “se mató el mismo…como Chacumbele” y eso que sobrevivió 25 años a una operación de próstata.

Pero fue una persona buena, decente, bonachón… guajiro de recitar décimas y cantar temas del campo; alegre siempre que, aunque tuviera penas o dolores, por lo menos supo esconderlas.

A Borrego lo firmaron los Cubans en un try out en 1956. Por el convenio de relaciones de trabajo del club cubano con el Cincinnatti, del cual no era sucursal, le propusieron al joven de 18 años al equipo de la Nacional, que aceptaron y lo enviaron a las Ligas Menores.

En 1958 debutó con los Cañeros y fue uno de los jugadores que ganaron la Pequeña Serie Mundial, Clase Triple A de 1959, contra el Minneapolis Millers.

Fuera de Cuba, área caribeña, se le recuerda más que en su patria, no solo porque jugó mucho en varios países, sino porque, como todos los profesionales que escogieron hacer valer su soberanía, decidió continuar realizando su trabajo en el “exterior capitalista”, lo que le valió la condición de “no persona” (nunca existió) común en casos como este y tan rutinario que cansa, al extremo de que el 80 % de la población no es capaz de relacionar su nombre con el juego.

Cuando un grupo de jugadores decidieron viajar a Cuba en el período off-season de 1961 y esperar con su familia el comienzo de los campos de entrenamiento para 1962, Borrego estuvo entre ellos.

El viaje a la Isla puso en vilo sus contratos, porque la tiranía decidió no autorizarlos a salir vía México y fue necesaria la designación de un representante para que “suplicara” por todos, responsabilidad que recayó en el intermedista Tito Fuentes, que resolvió porque su padre, viejo miembro del PSP, era el chofer y hombre de confianza de uno de los dirigentes del viejo partido de Fabio Grobart, devenido castrista desde antes de las ORI. Ese “impasse político” frustró la posibilidad de que el criollo debutara con los Senadores de Washington, adonde había sido enviado ese año.

Pero Borrego no fue exiliado nunca, sino un emigrado sin vuelta atrás por razones laborales, como casi todos los atletas profesionales que se fueron por circunstancias impuestas ajenas a su voluntad.

Sus viajes a Cuba y su negativa a responderme una pregunta para un reportaje sobre los Cubans Sugar Kings de 1959, porque: “me puede buscar problemas y no podré ir allá”, son contundentes. A pesar de que le dije que no tenía trasfondo político, no aceptó.

Pero el hombre fue bueno, querido por su familia, por sus compañeros, por sus amigos y tan conocido en Nicaragua o México que, puede decirse, alcanzó para esos pueblos la categoría de leyenda, en igual medida que, en su patria, decir Borrego Álvarez no significa absolutamente nada, porque nunca han escuchado ese nombre. Ahí radicó el éxito de esa pandilla para consumar el pisoteo de la identidad nacional del cubano desde hace 54 años.

cienfuegos 1960 borrego 6to fila del centro

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El unico cheque en blanco ofrecido a un pelotero cubano

Edmundo Amorós regresó a Cuba en 1962, tenía 31 años, jugaba en Triple A para los Reales de Montreal de la Liga Internacional  y estaba consciente de que Castro había liquidado el beisbol profesional para siempre; pero tenía 30,000 en el banco y una finquita pequeña en Matanzas. Lo que no sabía era que Ché Guevara no permitía que se tocara un centavo de ninguna cuenta bancaria de quienes se irían de Cuba definitivamente o regresarían a sus trabajos fuera del país

A Orlando Peña y a Orestes Miñoso se los hizo saber personalmente y, como si fuera poco, también les confiscó las propiedades y los autos. El de Peña se lo pidieron a Eddy Martin, a quien el serpentinero del Almendares se lo había dejado.

A Amorós se le complicó todo cuando decidió “darle unos meses” para ver si se “aflojaban” y el tiempo pasó.

Para agravar más su situación, en 1962 le propusieron la dirección del equipo de pelota que viajaría a los Juegos Centroamericanos de Kingston, lo que el matancero rechazó…Tal reacción se entendió como un insulto “al pueblo” y el gran Sandy, el de la monumental atrapada en la Serie Mundial de 1955, que salvó al Brooklin y le permitió imponerse a los Yanquis por primera vez, hacía su entrada al panteón de los “non-personna”, medida habitual tomada por la dirigencia comunista contra quienes les molestan o les insultan, incluso de presencia o de nombre y lo convirtieron en “un nuevo hombre que nunca existió”, sepultado en vida en “el paraíso de las libertades y los derechos del proletariado”. Edmundo Amorós pudo salir de Cuba en 1967 y ni el anillo de campeón, que fue lo primero que le quitaron, pudo sacar.

Advertidos los Dodgers de Los Angeles y las Grandes Ligas de que el cubano se encontraba en Estados Unidos, John McHale, de la oficina del Comisionado de entonces, llamo a Buzzie Bavassi, de la Organización del club, para decirle que Amorós necesitaba solo siete días para darle cumplimiento a los cinco años necesarios que le aseguraban la pensión como ex pelotero a partir de los 45.

Bavassi le propuso a Walter O’Malley, propietario de los Esquivadores, incluir al Héroe de Serie Mundial como jugador activo de la nómina, para que completara el tiempo que le calificara como ex big leaguer. O’Malley estuvo de acuerdo con el gesto y, ese mismo día, le ordenaron a Rudy Rufer, scout del club en el área de Nueva York, que localizara al cubano y lo llevara a Filadelfia, donde jugaban una serie.

En horas de la mañana del día siguiente, Emundo Amorós era un jugador de las Mayores otra vez; pero, ahora, se encontraba sentado en el 4to. piso del hotel Sheraton del centro de la ciudad, en la oficina del Secretario de Viajes de los Dodgers, Lee Scott… el humilde cubanito de raza negra había regresado “a la cima del mundo”.

Eran señales de lo que podían la caridad, el recuerdo y el agradecimiento por la contribución del criollo a la victoria de 1955 en la Serie Mundial, los Dodgers no estaban dispuestos ni a olvidarlo; ni, mucho menos, a abandonarlo.

Esa mañana, el prematuramente envejecido Amorós firmó un contrato en blanco. El orgullo de Pueblo Nuevo no tenía idea de que los Dodgers le estaban pagando un mes por su regreso de 7 días al club. Tenía 37 años y su pensión comenzaría a recibirla a los 45.

Al año siguiente, 1968, por efecto de lo hecho por los Dodgers, Cal Griffith, propietario de los Mellizos de Minnesotta, llamó a sus oficinas al inicialista Julio Bécquer, quien se encontraba jugando en la Liga Mejicana,  y le aplicó, exactamente, la medida de los Dodgers con Amorós, solo que a Bécquer le faltaba un mes; pero igual, Griffith, que tenía un especial aprecio por los jugadores cubanos, herencia de su tío Clark, colocó en el roster del club de la Liga Americana al ex inicialista de los Tigres de Marianao con el fin de que pudiera disfrutar de tranquilidad en los años posteriores.

Hasta hoy, el de Amorós es el único caso del famoso cheque en blanco que, ridículamente,  entrenadores del beisbol castrista han dicho que algunas franquicias le ofrecieron a Luis G. Casanova o a Omar Linares para que jugaran en Grandes Ligas, pretendiendo colocar en plano de tontos a medio mundo sin ningún tipo de pena ni de respeto por la “inteligencia”.

Andrés Pascual /  http://www.conexioncubana.net/tres_verdades/el-unico-cheque-en-blanco-ofrecido-a-un-pelotero-cubano/

 

 

 

Edmundo Amorós

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¡QUÉ CLASE DE CABALLEROS…!

Por Andrés Pascual

Antes, cuando “los perros se amarraban con longanizas y no se las comían”, el respeto y la decencia abundaban de tal forma que, cualquier acuerdo a que llegaran dos individuos, incluso involucrada una o más propiedades, se sellaba con un apretón de manos. La violación de la palabra comprometida era el peor estigma posible, conducente hasta a la muerte en duelos.

El muro racial no se firmó como ley ni como acápite, por tal razón la política no podía intervenir en lo que no existía en papeles, pero estaba en la palabra comprometida de todos los dueños para prohibir la participación del jugador negro en el beisbol mayor desde el siglo antepasado: fue un Acuerdo de Caballeros del Beisbol, aunque se vea como se quiera.

Todo lo moderno es decadente, incluso la carrocería de los autos con respecto al tiempo ido en cuanto a protección de los pasajeros, las comidas envenenadas de mil formas, los juguetes que matan niños, los presidentes que traicionan hasta a su madre, se ríen y el público los aplaude…

El hombre común y corriente de hoy no merece caballeros en gestiones de importancia, porque, abrumadoramente, tampoco lo es.

Y, si existe algo cuya moral anda tan bajo que se puede barrer, son las oficinas del juego, es la prensa y es el fanático de esta disciplina.

Por lo general, la media de hoy, para justificar el efecto maldito sobre el beisbol de la agencia libre y todo lo que le cuelga, comúnmente usa expresiones como: “la criminal cláusula de reserva…” y otros iguales, ¿Será posible leer y escuchar esto Señor mío? Bueno, es a gusto del consumidor…

Yo le pregunté a un dizque comentarista en español sobre la agencia libre y la conclusión a que llegue fue que no conoce nada ni cómo se originó, pero ha utilizado las palabritas en algún material

Si los periodistas americanos se dedicaran a leer cómo apareció la agencia libre, fueran un poco más cuidadosos al referirse al estado del pelotero y su relación con los propietarios de un club, porque la posibilidad de dependencia fue a solicitud de ellos mismos, durante una época en que era prácticamente incontrolable el cambio continuado a otra franquicia, de tal forma que, en dos días, un atleta podía estar en 4 clubes: dos en un doble juego el sábado y dos el domingo.

Entonces exigieron la cláusula de reserva como forma de terminar con tan engorrosa e incómoda situación.

¿Por qué no se hablan estas cosas? Porque, como en Cuba, aunque con objetivo diferente, la mejor forma de imponer el relajo y la decadencia es evitando contar lo trascendental de la historia, que es igual a esconderla por sus propios intereses, hablo de la media, en total contubernio con las oficinas del Beisbol Organizado y con los clubes de las Mayores, aunque, a veces, reaccionen tibiamente a otros tópicos.

Resulta que Jeffrey Loria “se mandó y se zumbó de caballero”, cuando engatusó a Reyes y a Buehrle para que integraran la nómina como agentes libres de un club que se veía en la postemporada por casi todo el mundo.

Claro, no puede culparse al público, porque el equipo lucía bien, tenía “pinta championable”, capaz de poder clasificar y yo lo creo todavía, pero pasaron cosas que afectaron la moral, el team work y el carácter de liderazgo, relacionadas con Ramírez y con Guillén y la gerencia se deshizo del dominicano con el corazón roto, porque ese era el pelotero de Loria.

Y Hanley puede ser buen material donde exista un manager mejor que él, una gerencia mejor que él y jugadores mucho más atractivos que él.

Donde pueda bandearse como “el guapo del barrio” es un  problema de mayor cuantía, especie de bomba de no tanto tiempo. Los Dodgers es un club bastante bueno para que rinda con la obligación que necesita jugar.

Ahora se cuenta que la falta de ética de la gerencia de los Marlins llegó tan lejos, que no sostuvieron ni la palabra empeñada con Buehrle y Reyes, a quienes les aseguraron que no saldrían del club con la facilidad a que han acostumbrado a todo el mundo.

Sin embargo, Jeffrey Loria pertenece a una clase de dueños tan desprestigiada e indecente que, cuando dicen algo, se debe leer lo contrario.

Nadie puede exigirle a este tipo por haber alardeado de caballero, a fin de cuentas, ese es el comportamiento de esta gente aunque tengan millones.

Si Stanton no se va antes del training se irá a mediados de campaña, al final o por la época en que salieron hacia Toronto Johnson, Buehrle y José Reyes.

Lo único que queda por hacer es que todos los agentes libres tomen nota y ninguno firme con este club,  que el fanático no asista al estadio; sin embargo, por la carencia de fuerza moral en ambos grupos, por la escasez mucho más que generosa de caballerosidad que los cunde, nada de eso va a suceder y eso lo sabe bien un elemento como Jeffrey Loria.

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HIRALDO SABLÓN, EL CHIVO EXPIATORIO DE GENE MAUCH

Hiraldo Sablón, el chivo expiatorio de Gene Mauch: jugó en el champion invernal; dirigió al Minneapolis en 1959 contra los Cubans y perdió; puso en la lista negra injustamente a Panchón Herrera y el artillero cubano, big-leaguer de arriba abajo, nunca pudo regresar a las Mayores; durante los sesentas, tuvo bajo su mando en los Phillies, además de a Herrera, a los criollos Tony Taylor, Cuqui Rojas y el Haitiano González.

En 1967, año en que el outfielder camagüeyano le discutió el champion bate del Viejo Circuito a Roberto Clemente, Mauch era el manager de los Cuáqueros. Para concluir la “conexión cubana” del tipo, una jugada estúpida que le costó, según él, el banderín del circuito en 1964, desarrollada por el utility de cuadro Hiraldo Sablón, conocido fuera de Cuba como “Chico” Ruiz.

El villareño Hiraldo Sablón Ruiz fue un joven jugador de cuadro para el Cienfuegos de la Liga Cubana en los últimos 3 años del circuito, se le proyectaba como a un pelotero de condiciones capaz de alcanzar las Grandes Ligas, si lograba arreglar un problema físico que le zafaba el brazo derecho de la articulación con el hombro. Lo logró.

Al beisbol profesional entró por la vía del Cincinnatti como un producto firmado por Corito Varona, entonces scout principal de los Cubans.

Realmente nunca desarrolló como estrella, sin embargo, actuó lo suficiente como para haber recibido su pensión por 8 años de servicio, que nunca cobró por su muerte prematura en accidente de autos en San Diego en 1973.

Sablón consta como el único jugador que haya bateado de emergente por Johnny Bench, fue 1967.

Cuando en 1969 el shortstop de los Rojos se lesionó, pues la encomienda de ocuparse de la posición recayó en Sablón, sin embargo, en contra de la supuesta alegría que debe producir jugar regularmente, a los pocos días, el cubano irrumpió en la oficina del gerente del club con el ultimátum “o me sientan o me cambian”, rigurosamente cierto y constancia argumental como una de las más estúpidas frases dichas en el beisbol. Por supuesto, fue cambiado al San Diego de Preston Gómez.

Al 21 de Septiembre de 1964 lo llaman “El Día Negro del Deporte Philly”, según magos, adivinos, fanáticos presentes en el estadio y ausentes, jugadores, prensa y todo el mundo esa tarde se inició el más monumental colapso de club alguno en los anales de las Grandes Ligas.

El día funesto los Phillies de Filadelfia tenían en venta los tickets de entrada a la Serie Mundial, en pocas hora habían vendido más de 90,000; aunque el club no tenía un superestrella como Mays, Frank Robinson o Hank Aaron, estaba bien equilibrado y con buen pitcheo.

Esa tarde Gene Mauch colocó en el balk a Art Mahaffey que, a decir verdad, hizo su mejor trabajo del año, pero llegaron empatados al 6to inning y…

Con un out, Sablón metió rolling de hit al center, acto seguido, Vada Pinson encendió un cohete al right que quiso extender a doble, pero Johnny Callison se lo impidió con disparo perfecto a segunda y el cubano avanzó a tercera.

Acto seguido llegó al home Frank Robinson, no solo el mejor bateador que tenía el Cinci, sino uno de los mejores del beisbol, por lo que el pitcher se concentró en el artillero, al que colocó en un strike y dos bolas, mientras desatendia al corredor, un pelotero que podía cometer una “cayucada” en cualquier situación, porque nunca estaba al tanto del juego, por lo que el concepto “juego inteligente” no le era familiar, acaso ni medianamente.

Al 4to lanzamiento de Mahaffey, todo el mundo vio asombrado cómo el villareño se lanzó al home en intento suicida de robo por cuenta propia y cómo el lanzamiento, un wild afuera, le resultó imposible de retener al cátcher Clay Dalrymple.

Esa carrera fue suficiente para que el Cincinnatti ganara el juego, que terminó 1-0

¿A quién se le puede ocurrir intentar estafar el home con dos outs y con un bateador derecho en una y dos? Por su historial de cosas “raras”, a Hiraldo Sablón.

Todavía Frank Robinson abandona cualquier lugar en que se encuentre cada vez que le mencionan la jugada.

Pete Rose declaró “no puedo creer que una jugada, más que estúpida anormal, haya salido tan bien”. Entre gritos y maldiciones, Mauch bautizó a Sablón como Chico “Fucking” Ruiz.

Después de esta derrota, se iniciaron una serie de acontecimientos que hicieron que Filadelfia perdiera la ventaja y el campeonato contra los Cardenales de San Luis.

Sin embargo, Gene Mauch nunca habló de la razón por la que, a partir del 21 de Septiembre, utilizó cada dos días a Jim Bunning y a Cris Short, a pesar de tener a Ray Culp en la rotación de abridores, lo que, casi seguro, tuvo que ver más que el home que le robó Sablón a Mahaffey por descuidarse, después de todo.

En 1972, mientras militaba en el California Angels, Sablón le sacó una pistola a Alex Johnson y lo hizo correr más que un maratonista olímpico. Por el hecho lo bajaron a Triple A.

ANDRES PASCUAL

 

 

 

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LA PENÚLTIMA CANALLADA

 

 

Por Andrés Pascual

Hace 93 años, un escándalo de arreglos de juegos por 8 peloteros del Chicago White Sox, casi liquida la perspectiva del beisbol no solo como deporte de multitudes, sino como pasatiempo nacional. Entonces contrataron a un recio hombre público, de respeto y mano dura contra las malformaciones sociales, para que se hiciera cargo de “meterlo en cintura” con la creación del Imperio de la Ley y el Respeto en lo que algunos se habían empeñado en convertir en una selva.

El hombre separó para siempre de cualquier relación con el deporte a los implicados e hizo otra cosa: solicitó que las instancias políticas ejecutivas nombraran un supervisor permanente en la figura de un miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara; así, el beisbol llegó tan lejos en consideración, que todavía goza de la política de exención impositiva, hoy francamente nociva por el manejo fraudulento y abusador de su beneficio con afectación del deporte.

Kenneth “Mountains” Landis pasó a conocerse desde aquel momento como “El Juez que salvó al beisbol”, sin embargo, los liberales americanos modernos, sin un ripio ni de vergüenza ni de principios, capaces de destruir no solo al deporte, sino a la estructura sociopolítica absoluta, evaden reconocer la gestión por la que el beisbol, a pesar de ellos, todavía existe e identifican en la media controlada a aquel “salvador” como “racista”, evitando relacionar los “errores” de estos modernos decadentes con la efectiva acción que contribuyó a colocar al juego en niveles de privilegio en todos los países que lo tienen como preferencia.

Porque, que no lo dude nadie, el beisbol es conservador americano, creado por conservadores, (olvídese de las historias de “los indios en Cuba o los marcianos en Marte”), desarrollado y perfeccionado a lo largo de su primera gran era por quienes lo amaban tal reflejo patriótico, digno de cuidarse como lo que es: un símbolo de la tradición americana, de su identidad nacional.

Sin embargo, los liberales de izquierda que cunden todas las oficinas del Beisbol Organizado, desde el Comisionado hasta el último-a oficinista, para los que importa poco la nación, el estado, la ciudad o el pueblo, manejan las operaciones del beisbol con la avidez de lobos con doble objetivo: enriquecerse a costa de una población significativamente liberal, con la ayuda de la media politizada contra todo lo que represente la lucha hacia actividades antiamericanas y utilizarlo como trinchera de sus decadentes propósitos políticos e ideológicos con visos oportunistas al efecto.

Jeffrey Loria “castigó” a todos los que creyeron en él con la sentencia “si lo hicimos para discutir el primer lugar y quedamos últimos…” entonces envió a Josh Johnson, a Mark Buehrle y a José Reyes a Toronto… por ahora, bastante.

“El señor le dio un galletazo a los políticos que lo ayudaron a conquistar Miami” en fase de invasor vulgar y rapiñero; a la media local que, por orientaciones de los dueños de periódicos, del radio y de la televisión, tan liberales como Loria, nunca han podido decir “esta boca es mía” contra esas oficinas, despiadadamente despreciables y ¿Quién sabe si por el tan llevado y traído “acuerdo de mutuo beneficio”, por el que lograban un palquito para la familia, o para un amigo que llegó de Cuba y, cuando regrese,  se encargará de promover al tipo en el “barrio” como a un cronista de “punch”? Eso, como alimento del ego, no tiene desperdicio… pero, ¿Y el beisbol, los Marlins? Bien, que fildee el de atrás, que también cobra…

Sin embargo, Miami nunca fue entusiasta como para mantener una franquicia saludable de clase B ni de triple A ayer, mucho menos de liga grande hoy, porque no tiene el público necesario para hacerla exitosa: los cubanos “viejos” prefieren hablar de pelota que asistir al estadio; los nuevos tienen al balompié como primer deporte desde que salen de Cuba; con dominicanos, boricuas o nicas no se hace quórum y los venezolanos tienen demasiados intereses, el soccer también cuenta, como para hacer triunfadora en asistencia la franquicia, ¿Qué queda cuando, para ponerle la tapa al pomo, la televisión se encarga de “en vivo, directo y a todo color”, una sustancialmente buena cantidad de juegos como para ahorrar la barbaridad que hay que pagar por la gracia de estar allí? después, el radio como segunda opción.

Nadie sabe por qué se aprobó la compra del club por Jeffrey Loria, que hundió al Montreal y que por poco lo hace en contubernio con Bud Selig con el Minnesota y nunca se ha esclarecido aquella actividad delincuente.

Un individuo que nunca se cansó de justificar su necesidad por el estadio y lo imposible de costearlo con la queja de que no podía pagar ni la tintorería del club, el mismo que ¿no había podido? con otra franquicia de pequeño mercado en Canadá y necesitó que el grupo de dueños y el Comisionado se encargaran de ella, hasta que apareció un comprador y la trasladaron a Washington… ¿Quién tiene la culpa de todo este problema con los Marlins?

Los que crearon una agencia libre que convierte en mercenario al jugador con contratos a largo plazo, de los que juega al 100 % solo uno o dos años; los que se dejaron imponer ¿o fabricaron? una Asociación de Jugadores que dirigen verdaderos picapleitos, reales fulleros profesionales; los que no pagan la culpa por el asunto sustancias prohibidas, que, sospechosamente, como que renace hoy en medio de bajas de asistencia no solo en Miami; los que debilitan el pasatiempo con la expansión y quieren recoger el dinero que no logran en la Serie Mundial con la ampliación de la postemporada; los que buscan suplantar febrilmente la importancia del Clásico de Octubre de Grandes Ligas, con ese otro que es una vergüenza como competencia, al que promueven muchos cronistas con poca chispa como para advertir la tomadura de pelo con intereses detrás, o por demasiada simpatía por el liberalismo…

A fin de cuentas, los que desmontaron, con el apoyo de casi todo el mundo y ninguna protesta en contra, ese imperio-edificio de la decencia y la tradición americana llamado beisbol (a pesar de la Cláusula de Reserva y por encima de esta) cuya primera piedra la colocó el Juez Landis hace 91 años, al crear las reglas de estabilidad para algo tan sensible como el juego de pelota en Estados Unidos.

Los mismos que pisotearon el legado histórico al elegir a Bud Selig, jefe del clan asolador del beisbol moderno, al que pertenece Loria, que fueron capaces de expulsar al independiente Fay Vincent para no tener ni objeciones en contra de sus planes vandálicos contra el otrora deporte nacional.

Se parece demasiado a la acción de la horda castro-comunista con respecto a la pelota cubana como para que, cuando uno piense en un Juego de Estrellas suspendido sin decisión por decreto del Comisionado; o en el retraso del primer juego de una Serie Mundial para que un presidente liberal, buen representante y apoyo de ellos, colocara un anuncio de campaña, vayan a intentar meterle limones por mangos a quienes hemos hecho de la defensa de los verdaderos valores político-sociales un evangelio.

¡Por favor!, ya nada es nuevo y todo es peligroso, comenzando por lo que hizo Jeffrey Loria y continuará haciendo, aunque Selig diga que está revisando el canje, incluso aunque lo detenga. Este deporte, como toda la sociedad americana, está en un verdadero lío logrado con anuencia de la población, no hay alternativas, porque no hay vergüenza.

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DETRÀS DE LA COSTURA

DETRÁS DE LA COSTURA


Por Andrés Pascual
Hace unos días vi un documental de 2 horas en el MLB Channel sobre pitcheo de título “BEHIND THE SEAM” o Detrás de la costura.
En realidad los autores se recrean en lo que consideran “la evolución” del departamento desde 1960, haciendo hincapié en el desarrollo de la medicina deportiva aplicada a los brazos de los lanzadores, es decir, a las intervenciones quirúrgicas, sobre todo la conocida como Tommy John.
Al modo mío de ver el asunto, yo no le llamaría “evolución” del pitcheo al período 1975 hasta hoy en cuanto a la salud de los brazos, sino “involución”, mejor aún, hecatombe, para lo que la prevención, que debería ser lo principal, a pesar de los 100 lanzamientos y toda esa mercancía de bazar barato, brilla por su ausencia con los resultados prácticos en las exageradas cantidades de brazos lesionados que, cada año, afectan el standing y la caja de caudales de las franquicias.
El año antepasado leí que el llamado “no wind-up” estaba en la línea de mayor importancia con respecto a las lesiones de los brazos de los pitchers, incluso decían que estaba “trabajándose” en la práctica en una liga menor la recuperación de los movimientos estilo “antiguo”.
Posiblemente es verdad que esos movimientos sin impulso, sin la ayuda de todo el cuerpo, con los que quisieron fabricarle un templo al modernismo, formen parte de la causal de tantas lesiones, sin embargo, para concluir lo contrario e imponer lo que hay, debieron invertir más dinero que el desperdiciado por Obama, además de que tendrían que negar las tesis de “afamados especialistas”, basuras mediáticas que se arriesgaron a ridiculeces como: “hoy se pitchea con tres partes del brazo” y una sarta de barbaridades que, a lo único que han contribuido es a liquidar la carrera de muchos lanzadores o a reducirle la efectividad y la durabilidad en número mucho más que generoso a otros.
Me contaba un ex bigleaguer cubano que hasta 1968-70 a los lanzadores les dosificaban hasta el tiempo de piscina como entretenimiento, porque sabían que este ejercicio, de forma abusiva, engarrotaba los músculos de los brazos, igual de supervisado era el poco ejercicio con pesas. Lo que se indicaban como fundamental para la fortaleza del brazo era correr y eso hacían los pitchers de aquellos períodos: corrían mucho.
Hasta la era de Gibson, Marichal, Camilo Pascual, Pedro Ramos… un monticulista podía enviar al plato más de 120 pitcheos por apertura, ganar o caer apretado, salir con el out 27 y estar perfectamente dispuesto en 4 ó 5 día para la próxima sin quejarse.
En esta última Serie Mundial a Verlander le pidieron que abriera el 3er juego, con 4 días de descanso, en total derecho a proteger su brazo, se negó, porque no es esa la frecuencia de tiempo como trabaja.
Pero, en 1965, Sandy Koufax (en la foto antes de una apertura), que padecía de artritis en su codo izquierdo y se tenía que someter a tratamientos bárbaros por lo dolorosos antes y después de cada salida, le metió dos juegos al Minnesotta en menos de 4 días, lo bueno de la historia fue que le pidió la bola a Walter Alston para el 2do de ellos, casualmente, el 7mo y último de aquella Serie Mundial en que le tiró a Oliva el que consideran el más difícil lanzamiento jamás hecho en el evento: una recta al pecho de 95-96 millas que “curveó hacia arriba” a la que el cubano le tiró “mañana”.
Como quiera que sea, la cantidad de operaciones y lesiones antes de empezar cada campaña incluso, desdicen de la aplicación del training moderno como benefactor de la salud del pitcher, algo anda mal y la medida del conteo de lanzamientos nada resuelve.
Algo tienen que hacer, porque ese detallito es parte de lo que conspira no solo contra la buena actuación de un club, sino contra la cantidad de buenos serpentineros que requiere el nivel de grandes ligas.
Hace poco observaba un video de Aroldis Chapman en el que caía sobre el carcañal de su pie de péndulo, caramba, lo mismo que hizo Camilo Pascual durante por lo menos 4 años de carrera hasta que se lo corrigieron, con el resultado de una lesión en la espalda que requirió de operación y la pérdida del 10-15 % de la efectividad en su recta.
Lo mejor es el vino cosecha… ¿Qué cosecha? La de mientras más añeja mejor… No hay algo más parecido al vino que el juego de pelota: urge un regreso a aquellas viejas cosechas que, mientras más años pasan mejor saben, para ver si se deja de escuchar que “en el mundo escasean los pitchers”, cuando hay más de 200 en plantillas que hasta 1969.
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HORA DE REFLEXIÓN Y CUENTAS

Por Andrés Pascual

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¿Qué fue lo más sobresaliente de los Gigantes en su victoria en la recién terminada Serie Mundial?

Sí, ya sé, los latinos dirán algo alrededor de “los hermanos”: que si Scutaro, que si Sandoval o que si el activista de la Raza Sergio Romo y tienen razón, porque esos jugadores pusieron el tradicional “granito de arena” en una victoria por la que nadie se arriesgaba a poner un logro como no fuera “de a peso y nadie juega”.

Antes de continuar, este evento fue el tercero de menos rating de la historia con 8.9, lo que justifica la razón por la que Bud Selig pudiera convertir en “series de postemporada” el calendario regular, todo está en que lo dejen hablar con consenso y quórum suficientes, porque, desde su proyección como series previas con equipos mejores y de mucho más fanaticada que después no logran avanzar al ex Clásico de Octubre, venden mucho más que esta bancarrota que todavía vocean como aquel acontecimiento magnífico que cerraba el campeonato de ambas ligas.

No es posible continuar con el bateador designado en una liga y lo saludable no es obligar al Viejo Circuito a incluirlo, sino abolirlo, que no solo cambió la belleza y la estructura del juego, sino la dirección en el terreno, por la total imposibilidad de encontrar soluciones estratégicas brillantes de los managers, dada la forma como debilita al pitcheo. Viéndolo bien, no hay muchas diferencias entre el uso de sustancias y el bateador de cortesía a los efectos de pisotear la historia y la moral del beisbol.

El bateador designado es la más soberbia falta de respeto al pasatiempo que se haya concebido legalmente hasta hoy y no digo al público, porque nunca protestó con suficiente entereza y personalidad como para hacerse escuchar o valer ante tamaña agresión de intereses mercantiles.

Volviendo a los Gigantes, ¿Cuántas veces en los anales de la Serie Mundial un pitcher estrella, cabecera de la rotación que la ganó, que obtuvo premios Cy Young y considerable como uno de los 3 mejores lanzadores de su era, salvo un par de breves relevos, vio ganar a su club desde el bullpen?

¿Qué hizo grande la victoria del San Francisco? el acople y la cohesión que llaman “team work”, por eso el manager de ese es club, calladito la boca, sin levantar sospechas sobre su capacidad, es hoy por hoy lo mejor de la faena, porque, como motivador y como estratega, demostró que es un director completo, de 5 herramientas.

¿Qué puede decirse que afee esa victoria? Nada, no le vale a nadie justificar con que “el Detroit se enfrió, porque concluyó el paseo contra los Yankees muy temprano”, menos aún que los Gigantes tenían a su favor el tan manoseado “debían perder porque nadie pensó que podían ganar”.

No, no hay justificaciones posibles, ganó el que mejor jugó, el que bateó con oportunidad, el que le corrió el cerrojo de la puerta del home a tiempo a los “rompecercas” de Michigan.

Sencillamente, lo mejor de este año que, además, logró sobreponerse a otro escándalo rutinario de los tiempos modernos, con Merky Cabrera dando positivo a sustancias de crecimiento.

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MIKE REDMOND Y LA PAPA CALIENTE

Por Andrés Pascual

¿De qué depende que Mike Redmond haga un buen trabajo con los Marlins? Tal vez dije mal y debí preguntar “de quién…”, al modo mío de ver el asunto, de él mismo.

Buen trabajo, en este caso, quiere decir mejor que el de “Palucha” Guillén, que no pudo hacerlo peor: pisoteó la moral general por su cobardía y procedió a derrumbar la autoestima de una novena que prometía mucho más que lo que le obligaron a hacer.

Cualquier culpa grave con respecto al team es un derivado del único responsable: Jeffrey Loria, desde traer a Ozzie Guillén hasta justificar lo injustificable, como la salida del equipo de Omar Infante y Aníbal Sánchez.

Ahora viene Mike Redmond, con experiencia de liga menor, que fue cátcher y, como se sabe, los mejores managers han sido receptores, porque son quienes mejor conocen el pitcheo, salvo un par de infielders como Larussa y Jimmy Dykes.

Sin embargo, se comenta que este individuo ha sido tan bien llevado que se convirtió, en su momento, en una especie de bufón dentro del club durante el período 1998-2004.

Tomando en consideración que lo de menos sapiencia en la dirección del juego es ordenar la jugada a la ofensiva o defensiva al cuadro, que las adivinan los cientos de miles de fanáticos que, ese día, presencien el juego en vivo o por otros medios, queda como elemento de verdadera sapiencia el movimiento del pitcheo desde el bullpen hasta cada lanzamiento al plato.

Si Redmond logra establecer la obligada separación entre manager y jugador de tal forma que no influya en la pérdida del respecto de sus subalternos, pues nadie debe dudar que lo hará mejor que el que botaron, para lo que no tendrá que excederse tanto.

Para lo otro, lograr guarismos competitivos, tiene que esperar por la gerencia, a ver si aparece el valor y completan la nómina con algo un poco mejor que Carlos Lee.

Si el cátcher no controla su personalidad y se da al exceso de bueno exagerado, tanto que “coma cáscaras de piña”, entonces “Remember Yogi” que, en 1964, dirigió a los Yankees, ganó la Liga Americana y perdió en 7 apretados juegos la Serie Mundial contra los Cardenales, pero, por su categoría de filósofo populachero medio serio medio en broma, los dueños del club estimaron que no lo respetaban lo suficiente y lo botaron.

Lo anterior debe ser lo prioritario para Mike Redmond, para su triunfo personal que, viéndolo bien, sería sobrevivir en esa selva.

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COMO EN LOS TIEMPOS DE “ÑAÑÁ SERÉ”

Por Andrés Pascual

Antes de comentar el tema dos cosas: la Serie Mundial no puede tratarse como a otra más de postemporada, porque es el evento más importante que tiene el calendario de grandes ligas, de hecho, define al campeón, por lo que tiene que ser aparte, que no por gusto se han escrito cientos de libros sobre ella, incluso muchos sobre algunas solas, como la de 1960 o la de 1975.

Un par de datos para archivar: el staff de los Cardenales que derrotó a los Medias Rojas en 1946 estuvo integrado solo por zurdos. El “as” de aquella baraja fue Harry “el Gato” Breechen.

Las únicas rotaciones de pitcheo que no incluyeron zurdos en Serie Mundial fueron los Indios de Cleveland en 1954 y los Medias Rojas de Boston en 1967, ambas perdieron contra los Gigantes y contra los Cardenales.

Miguel Cabrera debutó como voz segunda desafinada en el trío que menos ha bateado en la Serie Mundial con la Triple Corona a cuestas. Su promedio de .231 con 3 impulsadas lo “empareja” con Ty Cobb, mientras que Ted Williams se mantiene como la mejor y más afinada voz prima negativa con .200, una empujada y sin extrabases.

Los Tigres de Detroit no perdieron porque no batearon, justificación que empleamos a menudo cuando evitamos reconocer al club que nos apabulló, más bien se debe decir que los Gigantes ganaron porque “sus pitchers” corrieron el cerrojo de una artillería de la que, como yo, se esperaba mucho más.

Otra vez el bateo fue sometido por la serpentina, porque fue una serie de pitcheo, a pesar del primer juego. Los lanzadores de San Francisco contaron con breves fisuras del montículo enemigo y, por ahí mismo, se colaron los artilleros Gigantes para anotar justo las que necesitaron y ganar por barrida.

El Detroit, con un line-up que debió tener otra conformación (Infante en el segundo turno), muy alejado del juego “por el suelo” que debió hacer su tanda baja hasta el 2do turno en medio del dominio del pitcheo opositor, decidieron “fajarse” con el aire buscando cerca y dio pena ver a jugadores de Grandes Ligas, incluyo a Cabrera y a Fielder, barriendo el home detrás de lanzamientos bajos y afuera con intención de halarlos. Así no puede ganarse.

Romo, que tiene un lanzamiento que no es slider, pero que se va de la zona de strike hacia afuera; que, además, depende el 70 % de lanzamientos en sinker, dominó plenamente a bateadores que se pararon como estacas en el home y ni intentos hicieron por flexionar las piernas tratando de seguir la trayectoria de los pitcheos, Berry fue una víctima especial de este tipo.

Los Gigantes ganaron porque jugaron mejor y porque tienen un uno-dos de 3ro y 4to de mucho cuidado en Sandoval y en Posey, pero la contribución fue general y los manejaron con maestría estratégica. Y todo con Lincecum, uno de los mejores pitchers del beisbol de hoy, en el bullpen.

El pitcheo repitió el nivel de importancia que tiene en el juego, como decía Connie Mack, es el 70%.

Algo quedó muy claro: los ganadores no se impusieron con el elemento a través del cual pretenden someter al “buen tiempo ido” por el atractivo, pero poco eficiente y menos convincente modernismo: la bola de fuego de 100 millas de pitchers wilds que solo eso tiran, que no aprenden y cobran mucho, poco corajudos, sino de la única forma que se puede, en el mejor estilo de los maestros de antes: con mucho control, con más valor y “moviendo la bola” fuera del alcance del bate, suficientemente mala para que no le llegue  el artillero y suficientemente buena como para que la cante strike el chief-umpire si la deja pasar.

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LA TRIPLE CORONA EN SERIE MUNDIAL

Por Andrés Pascual
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En 1954, los campeones de bateo de ambas ligas contendieron en la Serie Mundial: Beto Avila por el Cleveland y Willie Mays por los Gigantes de Nueva York lucieron peor que colegiales a la hora de producir en el Clásico de Octubre. Solo Mays, por la conocida jugada defensiva sobre el enorme batazo de Wertz por el center, se salvó del más absoluto anonimato.
Los únicos artilleros que llevaron sus liderazgos anuales a la postemporada y respondieron como el público les exigía fueron Babe Ruth, que nunca ganó la Triple Corona, Lou Gehrig y, en grado ligeramente menor, Joe Dimaggio, Yogi Berra, Johnny Mays, Hank Bauer y Duke Snider.
Porque no asistieron al evento de Octubre, o porque su producción no se correspondió con el logro obtenido de primero en los tres principales departamentos del bateo durante la campaña, el caso es que un solo ganador de la Triple Corona demostró por qué la había merecido ese año: El Halcón Polaco Carl Yastrzemski (en la foto), del Boston Red Sox, en 1967.
Cuando Hugh Duffy, Tip O´Neal y Paul Hines obtuvieron el triple premio, todavía no existía el Clásico de Octubre, estos peloteros jugaron en el siglo antepasado, incluso cuando la ganó Nap Lajoie, en 1901, tampoco.
El primer ganador que asistió al evento fue Ty Cobb en 1909 y su desempeño fue muy pobre, con promedio de .231, 3 tubeyes y 5 empujadas, incluso en el corrido de las bases robó dos y fue capturado una.
Ni Roger Hornsby, que la ganó dos veces, ambas con promedio superior a .400, asistió a la Serie Mundial los años que obtuvo la Triple Corona.
Tampoco estuvieron el Filadelfia de Chuck Klein ni el Boston de Jimmie Foxx ni los Yankees de Lou Gehrig ni los Cardenales de Joe Medwick cuando estos acapararon los rótulos en jonrones, impulsadas y promedio. Pero el Boston de Ted Williams tampoco y fueron dos veces que La Astilla las conquistó.
Fue Mickey Mantle el segundo bateador que llevó a la Serie Mundial su preciada conquista. Su desempeño, sin ser extraordinario, fue digno de un artillero que exhibía en otoño la distinción de lo mejor del beisbol en su función: conectó 3 jonrones, un doble, empujó 6 y promedió .250.
Diez años después, luego de ganarle el champion bate a Tony Oliva en la raya por una astilladura en un dedo del cubano, Frank Robinson, adquirido en el invierno del año anterior (1965) por el Baltimore, porque, “a los 31 años estaba viejo para los planes de reestructuración del Cincinnatti”, condujo a los Orioles de Baltimore al título de la Americana con la triple corona en su poder.
Aquellos Orioles, dirigidos por una leyenda de los Mulos de Manhattan y Héroe de Serie Mundial, Hank Bauer, aplastaron a los Dodgers y su famoso dúo de pitcheo Koufax-Drysdale barriéndolos en 4 juegos.
Robinson contribuyó con un doble, dos cuadrangulares, 3 impulsadas y .286 a una victoria cuya responsabilidad principal recayó en el pitcheo, pero que pudiera considerarse como de absoluta faena colectiva por la participación de todos en la conquista del evento, desde Curt Blefary y Paul Blair a Luis Aparicio, Andy Echetbarren, Jim Palmer (dio nueve ceros con 20 años) o Moe Drabowski.
Un año después, en 1967, se enfrentaron el Boston y los Cardenales en la Serie Mundial, Carl Yastrzemski, que sustituyó a Ted Williams en el club, llevó su Triple Corona a cuestas.
Ese año se vieron frente a frente los líderes en impulsadas de cada circuito: Orlando Cepeda por el San Luis y “Yaz” por el Boston, cada uno sería seleccionado como el JMV de su liga también.
Fue Yastrzemski el mejor en producción en el evento de los 4 ganadores de la triple corona que asistieron a la Serie Mundial el año que la obtuvieron hasta 1967.El ídolo de los Medias Rojas promedió .400, 2 dobles, 3 jonrones y 5 empujadas.
Esta campaña juega en la Serie Mundial el tremendísimo Miguel Cabrera con el Detroit, hasta hoy, solo ha conseguido un hit en 5 veces con una empujada, pero le quedan por lo menos dos juegos para improvisar, si sigue con anemia, entonces pudiera convertirse en el peor bateador que jugó en el Clásico de Octubre con la triple corona en su poder.
Todos los ganadores del premio hasta Yastrzemski están en el Salón de la Fama, los clubes que han ganado con tamaños bateadores en su line-up han sido los Yankees en 1956 y el Baltimore en 1966, depende en parte importante de la contribución de Cabrera a la victoria del Detroit para incluirse en el grupo de los que decidieron por la victoria de su equipo o en el de los que la posteridad tratará como responsable del fracaso, a pesar de la extraordinaria temporada que tuvo.

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Sin Cuentas Pendientes

SIN CUENTAS PENDIENTES

Por Andrés Pascual

La palabra clave para que el éxito sea absoluto en la Serie Mundial es Yankees, en lo artístico, en lo deportivo y, sobre todo, en lo económico…

Ya se puede decir que la pérdida de audiencia en el Clásico de Octubre-Noviembre se debe a que la participación del club del Bronx está al debutar en el capítulo de “rarezas del beisbol” por lo fácil y rutinario que se quedan con las ganas.

Sin embargo, existe un aliciente ajeno a los Mulos y es la rivalidad histórica  entre otros clubes como, por ejemplo, Cardenales-Detroit.

El equipo de Michigan es un club veterano, tradicional y entusiasta del Joven Circuito, por el que han pasado muchas de las grandes estrellas del “buen tiempo ido”, con ellos jugaron Cobb, Greenberg, Gheringer, Cochrane, Kaline, Norman Cash o Jim Bunning, pero su hito en rivalidad lo marcaron contra los Cardenales 4 veces.

Fue el Detroit, a pesar de lo que se diga del Boston Red Sox, el club más difícil que enfrentaron los Yankees en el terreno, para ratificarlo, el récord de 28-13 del serpentinero Frank Lary contra los Bombarderos durante los cincuentas. El problema parece que persistirá por la forma como los Bengaleses apalearon este año a los inquilinos del Bronx.

Los Gigantes, mucho más promocionados y queridos durante sus años en Nueva York, es una de las referencias obligadas a la hora de recontar hazañas y actuaciones de moral y de prestigio en Grandes Ligas, no por gusto cuentan con el mayor números de jugadores en Cooperstown.

La casa del Napoleón del Beisbol, el mejor manager de la historia, John Mac Graw; la franquicia que mudó a California el hombre que amó a su club más que a su auto, Horace Stonehan; allí jugaron Johnny Mize, Mays, McCovey, Cepeda, Mel Ott, Bill Terry, Harry Danning, Carl Hubbell, Hal Schumacher, Marichal…

Fue con los Gigantes que Adolfo Luque ejecutó la primera gran actuación de un pelotero cubano o hispano, al cerrar un juego contra Washington en 1933 con cero en todo durante 3 innings y 6 ponches, consolidando la victoria del club que dirigía Terry.

Ese día, el habanero se convirtió en el pitcher de más edad en lograr una victoria en Serie Mundial.

En 1951, el cátcher cubano Rafael Noble salió a batear de emergente contra Ed Lopat, de los Mulos, primer negro con ese uniforme que lo hizo.

Por lo raro pudiera ser determinante en el rating del evento de este año la confrontación Este-Oeste, porque entre los Gigantes y el Detroit no hay nada pendiente, sin embargo, por la cantidad de “latinos” entre ambos equipos, se da por descontado su atracción para esta minoría.

Pero para el americano, que es quien hace la puntuación que mide la sintonía, esa guerra no existe, es tan falsa como aquel período que llamaron Guerra Fría y atemorizó al mundo.

La atracción que propone esta Serie Mundial quizás sea observar cómo se comporta el dúo artillero zurdo-derecho del Detroit, disfrutar de lo que haga Verlander, o si los Gigantes, con el pitcheo recuperado más Posey y Sandoval (en la foto ambos)  en la línea, realizan otro milagro y ganan contra un club mucho mejor que ellos, en el lugar menos dado a apariciones y cuestiones místicas o esotéricas posible: el terreno de juego en Grandes Ligas.

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LA MEJOR CAMPAÑA DE UN BATEADOR POR SIEMPRE, ¿QUÉ SIGNIFICA ESO?

Andrès Pascual

 

La tendencia es clasificar como lo mejor de la historia la temporada en la cual un artillero logró el récord en cuadrangulares: la de sesenta de Ruth en 1927, los 61 de Maris en 1961, los 70 de McGuire en 1998 y los 73 de Bonds 4 años después, ocupan mayor espacio a la hora de hacer referencia al asunto.

Sin embargo,  hay tela por donde cortar, porque un bateador, por un récord de jonrones, no dominó la Liga ni fue el mas difícil de someter por el pitcheo enemigo…

Al artillero fuera de grupo le identifica una frase popular: “…no hay quien lo saque out,” Y su mejor temporada debe ser la que dominó la mayor cantidad de departamentos ofensivos.

En 1901, el infielder y extraordinario bateador de principios de siglo pasado de los Filis de Filadelfia, Napoleón Lajoie, ganó la Triple Corona del Bateo; pero agregó 8 liderazgos más que hicieron un total de 11 en la campaña.

El irrepetible Ty Cobb, durante muchos años “orgullo” de los Tigres de Detroit, lideró 11 departamentos de bateo en las zafras de 1909 y 1911; pero, en 1917, acaparó 10…

Joe Sholess Jackson, a quien se refiriera el inmortal segunda base Eddy Collins como el antecedente directo de Ted Williams, uno de los más grandes bateadores de la historia del juego, tuvo, como mejores años de dominio en el papel, 1912 y 1913 con 3 liderazgos.

Roger Hornsby (en la foto), el Rajá de los cañoneros derechos, debería ser considerado como el segunda base más grande del juego por su bateo; sin embargo, muchos apóstatas gratuitos de la historia se han arriesgado a colocarlo en el banco o fuera de un club All-Stars: 2 triples coronas y 3 veces sobre .400… en  1922, año que ganó una de estas, se apoderó de 11 departamentos en total; en 1925, con otra triple corona, otros 11; pero, en 1921, llegó delante en 12, además,  otros 8 con entre 6 y 8 casillas lideradas.
El más grande shortstop de la historia es el fenómeno de los Piratas de Pittsburg Honus Wagner, un bateador de fuerza descomunal y con velocidad extraordinaria. Jugó durante la llamada “era de la bola muerta”; es decir, hasta 1920. Wagner dominó la Nacional y el béisbol en 1908 con 10 liderazgos y en otras 4 campanas lo hizo con 7.

Babe Ruth es el pelotero mas grande de la historia, tan grande  que casi equivale al propio juego y su apodo identifica al jonrón: “bambinazo”, nadie fue más popular ni bateó más que este hombre, que también hacía carrera de inmortal del pitcheo antes de lesionarse el brazo y dedicarse al juego diario.

En 1927 impuso el récord, que después superó Roger Maris, de 60 jonrones, esa campaña dominó en total  9 departamentos; pero tuvo otras 6 con 9 y dos con 10. Junto a Cobb, nadie ha sido tan fuera de liga bateando.

Columbia Lou Gehrig, el Caballo de Hierro de los Yankees de Nueva York, es el mejor y más contundente ejemplo de por qué la cláusula de reserva superaba a la agencia libre en el respeto al público:  fue Lou el inicialista novato que, en 1925, sustituyó a un regular, metió dos líneas y se adueñó de la posición… más allá de los 2130 juegos consecutivos está la clase superior de Gehrig y su extraordinaria producción de extrabases de todas las dimensiones, que le convirtieron en uno de los mas despiadados impulsadores de carreras de todos los tiempos en solo 14 temporadas. En 1934, Gehrig dominó 9 departamentos, más otros dos años con 7 y uno con 6.

Ted Williams fue el último bateador de .400 en el béisbol, uno de dos con un par Triples Coronas de Bateo (el otro, Hornsby) y el exponente máximo de la ciencia de la especialidad; pero, para ser bateador “se nace”, esta no es una circunstancia de acumulación de datos y estadísticas docentes, sino una huella de la Naturaleza o de Dios.

Williams perdió 5 años por dos guerras en los que dejo de poner números fabulosos, porque fueron en su mejor momento. En 1949, el increíble del Boston domino 12 departamentos de la artillería pesada; tuvo otros 4 con 8 y 2 con 7.

Barry Bonds, McGwire y Alex Rodríguez perdieron la credibilidad al dar positivo a esteroides varias veces, con todas “tapadas”, en el caso del ex Gigante, por alguien interesado en pisotear la gloria de los viejos tiempos.

De ninguna forma Bonds hubiera hecho lo que hizo si no se ayudaba con algo ajeno a la naturaleza humana, porque nadie puede acopiar fuerzas y entusiasmo para el juego como sucedió con él, después que dejó detrás la etapa de mejor producción y desempeño que es entre 25-35 años.

En el 2002 bateo 73 jonrones con otro liderazgo más uno en carreras impulsadas y su número más elevado en las producidas fueron 137, incluso no llegó a 2000 de por vida: una temporada con 7 liderazgos, 3 con 5 y 2 con 4…
Recio en el sentido de poderoso, capaz de conectar líneas que casi nadie podía seguir, Jimmie Foxx, el fortísimo inicialista que apodaron La Bestia, que tuvo sus años grandes con los Elefantes Blancos de Connie Mack y con los Medias Rojas de Boston entre 1925-1940.

Con una Triple Corona en 1933 y una envidiable producción de carreras impulsadas clasifica, junto a Hornsby, como los dos mejores bateadores derechos de la historia: dos temporadas con 8 departamentos liderados,  una con 7, dos con 5 y otra con 4…

Elevado merecidamente a Cooperstown, Jim Rice fue uno de los mejores bateadores derechos de su era: estuvo cerca de lograr la Triple Corona en la campana de 1978. Además, fue lider en 11 departamentos ese año; sin embargo, logró algo raro y difícil al encabezar los triples, los jonrones y las carreras impulsadas.

En 1937, el jardinero izquierdo Joe Medwick, apodado Ducky, se convirtió en el último jugador de la Liga Nacional que ganó la Triple Corona jugando para los Cardenales de San Luis. Medwick fue un bateador hacia todas las direcciones y cuando en 1963 se produjo el cambio de la zona de strike, dijo: “…a mí no me interesaría mucho, yo le tiraba a la que me gustaba, bateé para .324 en mi carrera, lo que no parece tan malo”. Nunca recibió más de 45 bases por bolas en una campaña.
Medwick debutó con los Cardenales a los 20 años, esperó otros 20 para ser elegido a Cooperstown y lo comentó así: “…nunca tuve un slump tan grande…”…fue elevado en 1968.

En la Serie Mundial de 1934 se convirtió en el único jugador sacado de un juego por orden del Comisionado.Para su protección, Landis le sugirió al manager del San Luis que lo sentara y evitar de esa forma que fuera golpeado por la lluvia de objetos que le lanzaban al jardín izquierdo los fanáticos de Detroit, porque, en un deslizamiento excesivamente violento en tercera base, lesionó a Marv Owens, que debió salir del juego en camilla. Ducky fue sustituido en el leftfield por Chick Fullis; a pesar de eso, bateó para .379 con un jonrón y cinco impulsadas en el Clásico.
En 17 campañas, Joe Mewicki estuvo 8 veces en el tope por el MVP y asistió a 10 Juegos de Estrellas.

En 1937, por su fabulosa temporada, le dieron el Jugador Más Valioso. Con la Triple Corona (.374, 31 y 154) adicionó otros 9 departamentos.
Medwick, de carácter hosco y pendenciero con todo el mundo, es uno de los grandes peloteros que, por lo poco que se le toma en cuenta, aparenta que lo borraron de los libros del beisbol.
Pero, su campaña de 1937 es una de las más grandes de todos los tiempos.

Este año cerró con el venezolano Miguel Cabrera acaparando honores de Triple Corona, sin embargo, no tiene un número notable de departamentos liderados, además de esos tres, como para competir con todos los que mencioné antes.

 

Hornsby , La mejor campaña

Hornsby , La mejor campaña

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¿QUÉ LE FALTA A LOS YANKEES?

Por Andrés Pascual

Ya no son aquel club que cualquier niño tuvo como la meta suprema en sus sueños por jugar pelota en cualquier parte del mundo.
Hasta hoy, ser yanquista ha sido pertenecer a una congregación de obligado respeto y permanente veneración.
Desde 1921, el club se erigió en la más formidable academia fanática del beisbol mundial: “como Babe, como Dimaggio, como Mantle, como Rizzuto…” esos nombres eran la referencia inevitable a la hora de enumerar las razones por las que existía la palabra “ganar”.
El fanático de antes (tampoco el de hoy, pero sin garantías) no se conformaba con el segundo lugar: para los ex Bombarderos nunca fue aceptable perder la Serie Mundial, porque no los consolaba el segundo lugar.
Los inquilinos del Bronx se imponían, porque avasallaban a la oposición con el juego más inteligente y seguro que jamás se ha vuelto a repetir, porque nunca perdían la confianza en sí mismos y eso, cuando se combina con “determinación”, significa “imbatibilidad”.
A finales-principio de los 30´s jugó un club superior a los Yankees en todo, hecho con paciencia milimétrica por su dueño: los Elefantes Blancos de Connie Mack o Atléticos de Filadelfia, sin embargo, solo pudieron disfrutarse 3 temporadas a todo tren de la novena, porque Mack, apremiado por razones económicas, tuvo que vender a sus principales columnas como Lefty Grove, Jimmie Foxx o Mickey Cochrane.
Ante este lamentable acontecimiento por exigencias de mercado, se puede decir que hasta la suerte estuvo de parte de los Yankees, porque, ¿Qué hubiera sucedido si Connie Mack no desintegra al Filadelfia? ¿La historia de los 30´s y una parte de los 40´s en la Liga Americana hubiera sido como fue? Yo tengo dudas.
Acaban de perder por barrida la Serie de Liga del Joven Circuito, los masacró el Detroit, porque son un club superior a los ex Mulos en todo, incluso en la dirección en el terreno y ni hablar de las oficinas.
Verdad que se lesionó Dereck Jeter, sin embargo, no creo que hubiera sido suficiente su presencia para imponerse.
Hay un problema, el fanático de los Yankees no quiere abrir los ojos a la realidad de que este club es otro más con posibilidades, pero no el favorito a la cañona, hace rato que la familia Steinbrenner viene conspirando contra la supremacía absoluta del equipo, por lo que parece que le falta poco para cruzar el estambre después del ganador permanentemente. En esta carrera entraron segundos del club del barrio de la Motown.
Tan desacreditados están que, de ser el objetivo supremo del pelotero de cualquier latitud, se han convertido en una organización apestada, que la rechazan muchísimos jugadores de gran nivel y hasta cláusulas establecen para impedir su traslado hacia el equipo.
No quieren ayudarlos a ganar cuando están en plena forma y evitan enfundarse en la franela gloriosa, sin embargo, a sabiendas de que tienen un gerente pésimo, consentido de una familia-dueño también pésima para manejar la franquicia como debe ser desde hace 41 temporadas, esos jugadores se ponen a la disposición del club cuando ya no valen un centavo como atletas, para robarles el dinero con contratos que son una vergüenza por lo exagerados e improductivos.
El principal problema que tienen los Yankees son sus propietarios, el gerente general, el público de la ciudad y la media encargada de agitar a ese fanático, capaces de destruir a un pelotero, a un manager o a “Juan Bimba” sin contemplaciones, de las mil y una forma que conocen.
Y eso no se puede arreglar, porque la falta de oportunidad ante situaciones que lo ameritan de Alex Rodríguez, también es responsabilidad de la gerencia, que lo trajeron al equipo con un contrato que nunca debió ser por lo extravagante: al dominicano o a cualquiera que jugara para los Yankees por ese dinero se le iba a convertir en un infierno el terreno en esta era de expansión, de Sindicato, de beisbol convertido en stage de farándula y de historias de brujas como la de los esteroides.
La caída del Imperio del Bronx comenzó hace más de 5 años, ahora es que empiezan a abrirse a la realidad los interesados.

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¿Acaso van a botar a Cashman y poner al club en venta?

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Los uniformes no ganan campeonatos

Por Andrés Pascual

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Todo el mundo cree que los Yanquis de Nueva de esta era tienen que seguir ganando campeonatos como el niño devora “besitos de chocolate”: uno tras otro y por tubería… ¿Por què?

Hay dos cosas indudables: que nadie como George Steinbrenner para invertir en una franquicia; pero, también en cuanto a la gestión de The Boss, nunca han ganado menos Series Mundiales los inquilinos de Yanqui Estadio que bajo el férreo control del multimillonario(q.e.p.d) y de su familia: 39 campañas como “dictador” del club y ha sido la etapa peor ante el Clásico de Octubre de una novena que todo el mundo cree que debe ganar porque “sì”.

Cualquier década hasta 1964 puede ser considerada gloriosa para el pasatiempo nacional porque lo era en igual medida para los Yanquis: ídolos de verdad, jugadores de carne y hueso, estrellas que jugaban a matarse, sobre todo, por la clase superior y la moral muchísimo más alta que la de estos “coristas” de hoy que, durante los 90’s y esta década que concluye, solo han contado con tres peloteros que representen la grandeza tradicional: Dereck Jeter, Bernie Williams y Mariano Rivera, en menor grado de impacto, Jorge Posada.

Los Yanquis, desde que se encargo de ellos Steinbrenner, han sido una novena vulgar, de enfrentamientos desagradables entre el dueño y algunos jugadores que trascendieron a la prensa ácidamente y que solo sirvieron para crear estados de opinión generalizadas sobre las estrellas en conflicto como el caso de Dave Winfield; sometida a las lacras nocivas de la decadencia del béisbol de hoy y bajo el mismo escrutinio de siempre: capaces de tener más de un jugador de los supuestos estrellas bajo el manto negro del uso de esteroides y en constante titular del nocivo tabloide del espectáculo por amoríos y cosas atractivas y tal vez necesarias para la publicidad del artista; pero malo para el atleta. Estos peloteros de hoy no saben como “se nada y se guarda la ropa”; porque, como hijos de los tiempos, no les interesa, lo que sucede es que no pueden ganar y, cuando lo han hecho, es con el agua al cuello. Claro, los neófitos siempre dirán que Ruth tomaba, que Mantle y Billy Martin eran problemáticos en la vida nocturna de Nueva York; o que Dimaggio casó con Marilyn Monroe; pero en esos descalabros psico-sociales ni le alcanzaban a los talones a esta batería de falsos héroes del Nueva York de hoy; además, aquellos jugadores apabullaban a la oposición sin contemplaciones y eso hace radical la diferencia.

Desde que la ampliación comenzó a dar frutos; desde que hombres con suficiente dinero amenazaron el Imperio invirtiendo en jugadores tan buenos y mejores que los que podían adquirir los Yanquis; desde que se convirtió en capricho la manutención de un Gerente General medio ciego ante la firma de la figura necesaria, aliada a la torpeza del Super Jefe de traer a la franquicia su sueño más que la realidad con peloteros liquidados, lesionados e incapaces de poder ayudar a ganar, el equipo ha sido el peor fracaso de la historia del béisbol. Nadie sabe la razón por la que no están en esa novena Cliff Lee, Roy Halladay o ambos y, nadie puede responderse con claridad la razón por la que decidieron invertir el valor de una franquicia en Alex Rodríguez, con el que ganan dinero por su figura, pero pierden juegos por su poco espíritu de competencia. Y solo son dos posibilidades de muchísimos malos manejos del dinero que se traducen en sonadas y vergonzosas derrotas.

Estos Yanquis no tienen ni la moral de juego ni la clase para mantener el legado de una novena que si fueron los Yanquis “en Nueva York y en todas partes”; son los Bombarderos del Bronx solo porque el estadio está aún en esa barriada y a la familia Steinbrenner no se le ha ocurrido algo peor que mantenerle el nombre a un club que lo ofende. El mejor negocio sería poner en museo eterno ese nombre, ese uniforme y comenzar a llamarlos, con la “moral más alta que el Pico Turquino”, los Tomateros de la Marqueta; indudablemente más justo de acuerdo a lo que hacen por lo que les pagan.

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EL MEJOR MANAGER LO TENDRÁ PUERTO RICO

EL MEJOR MANAGER LO TENDRÁ PUERTO RICO

Por Andrés Pascual

Al manager puertorriqueño Edwin Rodríguez casi le hicieron ver en los Marlins que era un interino, que en boxeo significa número 1 en el escalafón y, en cualquier otro deporte, alguien que está “cuidando un puesto”.

Al boricua lo engatusaron con un contrato, pero, como en cuestiones de dueños el beisbol funciona igual que la política, reafirmando como verdad lo contrario de lo que dicen y más aún cuando lo repiten hasta el cansancio, el eficiente director renunció porque “lo iban a botar”.

Cuando un club cuenta con oficinas como la del equipo surfloridano, capaces de deshacerse hasta de los uniformes de visitadores de los peloteros, nadie tiene la estabilidad que requiere el trabajo, entonces el garete general siempre está oyendo la conversación.

Un club ganador en el beisbol no es el que más fuerte luzca en el papel, con jugadores que revienten las billeteras por la cantidad increíble de dinero que casi les regalan por el que, tantas veces que cansan, hacen muy poco para justificarlo, sino el que mejor juegue aunque la plantilla pueda cubrirse con un mes de trabajo detrás de un mostrador de cafetería y 20 horas over-time.

Pero el club agresivo, de juego caliente, de actitud competitiva y de filosofía ganadora aunque caiga, será el que juegue cohesionado, alegre, a matarse y eso se logra si el manager es capaz de crear las condiciones para el juego en conjunto.

Claro que el líder-jugador en el terreno es la pieza central de la articulación de los departamentos en el dugout y, necesariamente, no tiene que ser una estrella que batee 50 jonrones, sino el que, por su influencia, por su personalidad respetable y respetuosa, se imponga al grueso en momentos críticos como estabilizador, en los normales para mantener la chispa encendida y la moral alta siempre.

Pero el primer líder debe ser el manager, incluso si ningún pelotero tiene condiciones de carácter para asumir semejante rol, es el director quien debe aprobar la asignatura y asumir el papel.

A Edwin Rodríguez le dieron el club de Miami para que sustituyera a Fredi González, que lo había hecho bien y por ahí empezó el problema, porque manejó sin exigencia a Hanley Ramírez y el pelotero, problemático natural donde sea reclamado como el mejor y la prensa contribuya a endiosarlo, no solo escasea de las condiciones de líder, sino que es un arma peligrosa contra el team work.

Pero el manager de Puerto Rico, posiblemente, acondicionó su relación con el dominicano acorde con la influencia de la gerencia, que le hacía ver al shortstop que era más intocable que Locche el boxeador, mientras el club se destruía y, con este, la posibilidad de que el timonel demostrara todo lo que podía.

El que siguió a los Marlins durante el tiempo que Edwin Rodríguez los dirigió, debe concluir que su trabajo merecía mejor trato que obligarlo a renunciar porque decidiera, unilateralmente y con razón, que lo botarían, porque dirigió bien como estratega y, si no pudo demostrar de lo que podía ser capaz como motivador, fue porque se lo impidieron con sugerencias veladas desde “arriba”.

Ahora le han puesto en las manos el club de Borinquen al Clásico Mundial, de antemano, si logra colocar a lo mejor de la Isla en cada posición regular, si el pitcheo le responde, pues van a tener problemas en el grupo que jugarán, porque, sin dudas, el manager que tienen puede ser capaz de llevar al equipo quién sabe hasta dónde.

Si sucede lo que creo, que Puerto Rico juegue con la inteligencia, la alegría y la entrega que siempre los identificó, nadie puede descartarlos de la lucha por el banderín no solo del grupo, sino del evento. Si no, al tiempo

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DESCONOCER LA HISTORIA SOLO HACE EL RIDÍCULO…

Por Andrés Pascual



Desde hace tiempo, tal vez 15 años, una epidemia de listas de "los nuestros" inunda el firmamento beisbolero de los medios en los que se tratan asuntos de los peloteros "hispanos": el Todos Estrellas, los 100 mejores… ¡Qué sé yo!

El caso es que la contribución corre a la cuenta de cronistas no cubanos y para aliviar el impacto contra el beisbol de la ex Isla Bella, comprometieron hasta a los "odiados yankees" como participantes en la selección de nueve regulares entre los que no aparece un solo antillano de la Mayor y ex más importante en el juego.

Para confeccionar estos "rankings", lo primero que se debe tener es un  amplio conocimiento sobre el pasatiempo, que significa saber del desarrollo del beisbol en todos los países del área para identificar con justicia a "los buenos" de cada lugar.

Sin embargo, reconozco que es pedirle demasiado a una crónica (HAY EXCEPCIONES, COMO EN TODO) empeñada únicamente en enfrentarse (no medirse desinteresadamente) a Estados Unidos, más por ese complejo de inferioridad que recorre el mundo, que por la exposición sana del logro alcanzado por una región que no es hermana entre sí de ninguna forma que se vea, aunque aliados en el antiamericanismo rancioso y visceral.

Como buenos liberales incluyen a Cuba (exilio) en la parte que les conviene, entonces son anti-cubanos y, por supuesto, por el compromiso político que los mueve, también nos odian, a pesar de lo que pretenden representar.

Solo si jugó en Grandes Ligas, con base amplia en la era ultra moderna, sucia y decadente, de la que Cuba no forma parte por lo conocido, es el saco sospechoso del cual sacan sus conejos estos brujos sin licencia y, a veces, fraudulentos por desconocedores tanto como por maestros de las bajas pasiones.

Estas son las cosas por la que yo no soy hispano ni hermano de nadie que no sea mi paisano, sencillamente, soy cubano y se acabó.

Tampoco tengo que agradecerle a ningún seleccionador de "los mejores de los nuestros" que hicieran o hagan algo en función del beisbol cubano, que los obligaría a la denuncia contra la tiranía, a través de la exigencia sostenida, reclamo libertario, de ese pueblo sojuzgado y de su pelota en vías de desaparición.

Cosas suceden para que nunca ocupen el lugar por el que los premiaría la historia. A fin de cuentas, Clemente había sido invitado a visitar a Cuba durante el mundial amateur en Nicaragua en 1972, el viaje se produciría a principios de 1973.

La invitación se la cursó el propio Serbio Borges y nadie mejor que el 21 de los Piratas para conocer la tragedia del pueblo cubano, que tuvo estrecha amistad con jugadores que jamás han vuelto al terruño. Por esa razón y por otras, considero que Roberto fue, voluntariamente, un elemento político de la izquierda liberal antiamericana "de sus hermanos" ayer; hoy, un estandarte de la peligrosa política antisocial filo-comunista más que el peloterazo que realmente fue…

Para desconocer al jugador cubano se ajustan al concepto "jugó en Grandes Ligas", lo que no hacen los cronistas americanos, que colocaron a Gibson en un All Stars del siglo, incluso le dieron, también con decisiva influencia política partidista, la 2da base a Robinson, que no pudiera jugar ni como suplente con Roger Hornsby, Napoleón Lajoie, Charles Gheringer o Eddie Collins. Además, consideran a Paige lo mejor del pitcheo de todos los tiempos tan ridículamente que ofende y sugieren que Gibson y Bonds son superiores a Ruth o a Ty Cobb.

Hay 3 cubanos de Ligas Negras en el Salón de la Fama y a ningún "sabichoso de sus hermanos" se le ocurrió pensar que no hay diferencias en cuanto a clase dentro del recinto y que no es igual ser candidato al Templo que pertenecer al mismo. Ni Méndez ni Dihigo ni Torriente fueron incluidos, pero, todavía, quedan otros cubanos del beisbol sepia con la clase suficiente como para optar por un puesto ahí, como hacen los cronistas americanos: Alejandro Oms, Cocaína García, Silvio García, Valentín Dreke, Ramón Bragaña, Anguila Bustamante, Julián Castillo, Rodolfo Fernández o Eustaquio "Bombín" Pedroso.

No es paisanismo, es que todavía somos mejores que el resto y por eso tal vez no reclaman la libertad del pueblo que llaman hermano cuando les conviene, porque pudiéramos recuperar el lugar que le escamotearon a Cuba por obra y gracia de depredadores sociales que sí son sus hermanos.

 Céspedes nunca jugó profesionalmente y le dio palos a diestra y siniestra a todo el mundo y Chapman va camino a convertirse en un pitcher verdaderamente imbateable; mientras que a un pelotero dominicano de solo 23 años no lo firma nadie y tienen que falsificarle los datos para presentarlos con 4 ó 5 menos, el Duke, Arrojo o Contreras, con más de 30 cada uno, fueron hechos millonarios sin objeción.

Pero aún en el capítulo Grandes Ligas, ¿Qué enciclopedia utilizaron para colocar a Omar Moreno entre los 100 mejores peloteros de origen hispano y dejar fuera a Antonio "Haitiano" González? Un solo dato: durante los sesentas fue el mejor centerfielder "LATINO" de la región en las Mayores, uno de los cinco mejores en sentido general que le discutió a Clemente el champion-bat en 1967 y que estuvo casi dos años sin cometer errores en su posición con los Phillies.

Leonardo Cárdenas, Mr Automatic, posiblemente ni cuente como shortstop para estos cronistas que pisotean la historia cada vez que se sientan a la computadora.

Pancho Coimbre estuvo 2 años sin poncharse en Puerto Rico jugando para el Ponce, bateó horrores en Ligas Negras con los New York Cubans en 4 campañas, como Oms, fue candidato en el amplio grupo que se presentó a Cooperstown hace 7 años, sin embargo, tampoco cuenta ni Perucho Cepeda y ni Coimbre ni Cepeda son cubanos, pero justo es lo justo.

Al López (en la foto Van Mungo, Ruth y Al López), el tampeño, que tuvo el récord de más juegos jugados en Grandes Ligas como catcher y cuyos padres son españoles, está en Cooperstown, pero fuera del alcance de la selección de "sus hermanos", mientras, Alex Rodríguez, que nació en Nueva York, es incluido en cualquiera que hagan…

Mike Cuéllar no solo tiene mejores números que Valenzuela, sino que fue mejor pitcher en todo, pero el mexicano es el abridor zurdo de un line-up moderno tan viciado que, para evitar el compromiso con Cuba y con la historia, necesitó de la falta de respeto de incluir a Ted Williams y a Reggie Jackson como otros "de sus hermanos" para confeccionarlo.

Algo útil para adecentar conductas personales de escribidores, no solo pésimos historiadores, sino repletos de bajas pasiones a los que no les interesa (tal vez algunos ni entiendan) que el beisbol, desde el punto de vista de la salud presente y futura, requiere más seriedad y responsabilidad que proponer a jugadores que se involucraron en el más grande y peligroso escándalo que atentó y atenta contra el pasatiempo como nunca: NINGÚN JUGADOR QUE DIO POSITIVO A SUSTANCIAS PUEDE ESTAR AL LADO DEL ESTRELLA GENUINA DEL BUEN TIEMPO IDO, INCLUSO NI LOS SOSPECHOSOS, QUE QUEDAN 100 SIN IDENTIFICAR POR INTERESES SUCIOS DEL COMISIONADO, LO QUE PONE EN TELA DE JUICIO A TODOS ENTRE 1984-PRESENTE, porque, todavía, como se dice de la bola fair, "está vivo y en juego".

 




Ni se acuerdan de que existe.

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LA TRIPLE CORONA DE BATEO Y LA EDAD

 

Por Andrés Pascual

Como galardón otorgado al esfuerzo del jugador en el terreno, la Triple Corona es tan vieja como Matusalén, que en el beisbol supone desde el siglo antepasado y Paul Hines, Hugh Duffy y Tip O’Neill la obtuvieron en 1878, 1894 y 1887.

El premio más reciente es el de Jugador Más Valioso en Serie Mundial, que lo conceden a partir de 1962. El Cy Young, desde mediados de los 50’s.

A la Triple Corona del bateo no se le puede colocar la coletilla de “suerte necesaria”, esto no es cuestión de 2 horas; sino de 6 meses y más de 490 veces al bate de juego diario.

Es asunto de clase profesional multiplicada por tres durante el o los dos mejores años de la carrera de un bateador excepcional, de Salón de la Fama, que no por gusto todos los que la ganaron están en el recinto como, contradictoriamente, la mayoría abismal de los miembros de Cooperstown que jugaron posiciones diarias, no la obtuvieron, entre ellos Babe Ruth, Hank Aaron, Willy Mays, Mike Schmidt o Barry Bonds con todo y los esteroides.

Dicen los eruditos que los mejores años de un jugador de beisbol están comprendidos entre los 25-35, porque están “hechos” para el juego, lo que quiere decir totalmente desarrollados: biológico, atlético y psíquico.

Está bien, pero Ted Williams bateó .388 a los 39 años en 1958… ¿Qué pasó ahí? Bueno, con este señor, solo con este, pasó lo que tenía que pasar: es uno de los tres mejores bateadores de la historia junto a Cobb y Ruth y, en cuanto a la ciencia de batear, un máster de ingeniería.

En 1958 le quedaba suficiente fuerza en las muñecas, vista en el plato y tacto para golpear la bola, que hizo a ese promedio de .388 superior al .406 de 1941 con solo 22 años de edad, precisamente, porque ya tenía 39.

El individuo nunca fue clasificado como inmaduro a la hora de hacerle swing a una pelota: nació, creció y se fue con la edad de Ted Williams al bate; es decir, sin edad. Como dato de ampliación significativo, Williams obtuvo la Triple Corona en 1938, con el Minneapolis de la Asociación Americana, a los 19.

Barry Bonds logró lo mejor de su carrera después de los 35, pero no vale la pena compararlo con Williams, no existe la mínima posibilidad de que este fantoche se eleve al firmamento verdaderamente estelar del bateo de grandes ligas y todo el mundo sabe las razones.

Hace algún tiempo, en un cruce de correos con Peter Gammons, me dijo: “por condiciones naturales, tal vez Ryan Braunn y Al Pujols…” o se le olvidó, que lo dudo, o no lo consideró por razones inexplicables, el caso es que dejó fuera a Alex Rodríguez… yo, particularmente, no lo hubiera hecho en aquel momento, hoy, porque esta envejeciendo y bajó la curva de desempeño ideal por las circunstancias que sean, lo desconsidero totalmente: está liquidado y pasó de 35, último del límite de alto rendimiento y 4 más que la que tenían Lou Gehrig y Frank Robinson cuando la obtuvieron, hasta el momento, los bateadores de mayor edad en lograrla.

La edad supuestamente adecuada para conquistar el codiciado y difícil premio es entre 26-29 años; sin embargo, alguno la obtuvo con 23, otro con 24, otro más con 25 y los dos de 31 que mencioné:

LIGA NACIONAL:

Paul Hines, jardinero, nació en 1855, la ganó a los 23, en 1878
Hugh Duffy: jardinero, nació en 1866, la ganó en 1894, a los 28 .440 de promedio.
Roger Hornsby: intermedista, nació en 1896, la ganó por primera vez en 1922, a los 26 años y promedió .401
Chuck Klein: jardinero, nació en 1904, la obtuvo en 1933, a los 29.
JoeMedwick: jardinero, nació en 1911, la conquistó a los 26, en 1937

LIGA AMERICANA:

Tip O’Neill, jardinero, nació en 1868, la obtuvo en 1887, a los 29 años y promedió .445.
Napoleón Lajoie: intermedista, nació en 1874, la obtuvo en 1901 a los 26 años, bateó .426
Ty Cobb: jardinero, nació en 1886 y la conquistó en 1909, a los 23 años
Jimmy Foxx: inicialista, nació en 1907 y la ganó en 1933, a los 26
Lou Gehrig: inicialista, nació en 1903, la alcanzó en 1934, a los 31
Ted Williams: jardinero, nació en 1918 y la obtuvo en 1942, a los 23
Mickey Mantle: jardinero, nació en 1931 y la ganó a los 25, en 1956
Frank Robinson: jardinero, nació en 1935 y la ganó a los 31, en 1966
Carl Yasterzemski, nació en 1939 y la conquistó a los 28, en 1967.

Miguel Cabrera, 1983, 29 años, 2012.

Si el venezolano decidiera retirarse este año, ¿Sería elegido a Cooperstown?

Hay quienes dicen que Lefty O´Doul, que ganó un champion bat con .3989, no resultó elegido porque no terminó en .400 esa campaña, a pesar de actuar solo diez años con .357 de promedio general, pero Cabrera, con números impresionantes en su decena, sí obtuvo un premio tan difícil como batear .400, por lo que puede irse cuando quiera, a fin de cuentas, Cooperstown le espera desde que debutó

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DESCONOCER LA HISTORIA SOLO HACE EL RIDÍCULO…‏

 

Por Andrés Pascual



Desde hace tiempo, tal vez 15 años, una epidemia de listas de "los nuestros" inunda el firmamento beisbolero de los medios en los que se tratan asuntos de los peloteros "hispanos": el Todos Estrellas, los 100 mejores… ¡Qué sé yo!

El caso es que la contribución corre a la cuenta de cronistas no cubanos y para aliviar el impacto contra el beisbol de la ex Isla Bella, comprometieron hasta a los "odiados yankees" como participantes en la selección de nueve regulares entre los que no aparece un solo antillano de la Mayor y ex más importante en el juego.

Para confeccionar estos "rankings", lo primero que se debe tener es un  amplio conocimiento sobre el pasatiempo, que significa saber del desarrollo del beisbol en todos los países del área para identificar con justicia a "los buenos" de cada lugar.

Sin embargo, reconozco que es pedirle demasiado a una crónica (HAY EXCEPCIONES, COMO EN TODO) empeñada únicamente en enfrentarse (no medirse desinteresadamente) a Estados Unidos, más por ese complejo de inferioridad que recorre el mundo, que por la exposición sana del logro alcanzado por una región que no es hermana entre sí de ninguna forma que se vea, aunque aliados en el antiamericanismo rancioso y visceral.

Como buenos liberales incluyen a Cuba (exilio) en la parte que les conviene, entonces son anti-cubanos y, por supuesto, por el compromiso político que los mueve, también nos odian, a pesar de lo que pretenden representar.

Solo si jugó en Grandes Ligas, con base amplia en la era ultra moderna, sucia y decadente, de la que Cuba no forma parte por lo conocido, es el saco sospechoso del cual sacan sus conejos estos brujos sin licencia y, a veces, fraudulentos por desconocedores tanto como por maestros de las bajas pasiones.

Estas son las cosas por la que yo no soy hispano ni hermano de nadie que no sea mi paisano, sencillamente, soy cubano y se acabó.

Tampoco tengo que agradecerle a ningún seleccionador de "los mejores de los nuestros" que hicieran o hagan algo en función del beisbol cubano, que los obligaría a la denuncia contra la tiranía, a través de la exigencia sostenida, reclamo libertario, de ese pueblo sojuzgado y de su pelota en vías de desaparición.

Cosas suceden para que nunca ocupen el lugar por el que los premiaría la historia. A fin de cuentas, Clemente había sido invitado a visitar a Cuba durante el mundial amateur en Nicaragua en 1972, el viaje se produciría a principios de 1973.

La invitación se la cursó el propio Serbio Borges y nadie mejor que el 21 de los Piratas para conocer la tragedia del pueblo cubano, que tuvo estrecha amistad con jugadores que jamás han vuelto al terruño. Por esa razón y por otras, considero que Roberto fue, voluntariamente, un elemento político de la izquierda liberal antiamericana "de sus hermanos" ayer; hoy, un estandarte de la peligrosa política antisocial filo-comunista más que el peloterazo que realmente fue…

Para desconocer al jugador cubano se ajustan al concepto "jugó en Grandes Ligas", lo que no hacen los cronistas americanos, que colocaron a Gibson en un All Stars del siglo, incluso le dieron, también con decisiva influencia política partidista, la 2da base a Robinson, que no pudiera jugar ni como suplente con Roger Hornsby, Napoleón Lajoie, Charles Gheringer o Eddie Collins. Además, consideran a Paige lo mejor del pitcheo de todos los tiempos tan ridículamente que ofende y sugieren que Gibson y Bonds son superiores a Ruth o a Ty Cobb.

Hay 3 cubanos de Ligas Negras en el Salón de la Fama y a ningún "sabichoso de sus hermanos" se le ocurrió pensar que no hay diferencias en cuanto a clase dentro del recinto y que no es igual ser candidato al Templo que pertenecer al mismo. Ni Méndez ni Dihigo ni Torriente fueron incluidos, pero, todavía, quedan otros cubanos del beisbol sepia con la clase suficiente como para optar por un puesto ahí, como hacen los cronistas americanos: Alejandro Oms, Cocaína García, Silvio García, Valentín Dreke, Ramón Bragaña, Anguila Bustamante, Julián Castillo, Rodolfo Fernández o Eustaquio "Bombín" Pedroso.

No es paisanismo, es que todavía somos mejores que el resto y por eso tal vez no reclaman la libertad del pueblo que llaman hermano cuando les conviene, porque pudiéramos recuperar el lugar que le escamotearon a Cuba por obra y gracia de depredadores sociales que sí son sus hermanos.

 Céspedes nunca jugó profesionalmente y le dio palos a diestra y siniestra a todo el mundo y Chapman va camino a convertirse en un pitcher verdaderamente imbateable; mientras que a un pelotero dominicano de solo 23 años no lo firma nadie y tienen que falsificarle los datos para presentarlos con 4 ó 5 menos, el Duke, Arrojo o Contreras, con más de 30 cada uno, fueron hechos millonarios sin objeción.

Pero aún en el capítulo Grandes Ligas, ¿Qué enciclopedia utilizaron para colocar a Omar Moreno entre los 100 mejores peloteros de origen hispano y dejar fuera a Antonio "Haitiano" González? Un solo dato: durante los sesentas fue el mejor centerfielder "LATINO" de la región en las Mayores, uno de los cinco mejores en sentido general que le discutió a Clemente el champion-bat en 1967 y que estuvo casi dos años sin cometer errores en su posición con los Phillies.

Leonardo Cárdenas, Mr Automatic, posiblemente ni cuente como shortstop para estos cronistas que pisotean la historia cada vez que se sientan a la computadora.

Pancho Coimbre estuvo 2 años sin poncharse en Puerto Rico jugando para el Ponce, bateó horrores en Ligas Negras con los New York Cubans en 4 campañas, como Oms, fue candidato en el amplio grupo que se presentó a Cooperstown hace 7 años, sin embargo, tampoco cuenta ni Perucho Cepeda y ni Coimbre ni Cepeda son cubanos, pero justo es lo justo.

Al López (en la foto Van Mungo, Ruth y Al López), el tampeño, que tuvo el récord de más juegos jugados en Grandes Ligas como catcher y cuyos padres son españoles, está en Cooperstown, pero fuera del alcance de la selección de "sus hermanos", mientras, Alex Rodríguez, que nació en Nueva York, es incluido en cualquiera que hagan…

Mike Cuéllar no solo tiene mejores números que Valenzuela, sino que fue mejor pitcher en todo, pero el mexicano es el abridor zurdo de un line-up moderno tan viciado que, para evitar el compromiso con Cuba y con la historia, necesitó de la falta de respeto de incluir a Ted Williams y a Reggie Jackson como otros "de sus hermanos" para confeccionarlo.

Algo útil para adecentar conductas personales de escribidores, no solo pésimos historiadores, sino repletos de bajas pasiones a los que no les interesa (tal vez algunos ni entiendan) que el beisbol, desde el punto de vista de la salud presente y futura, requiere más seriedad y responsabilidad que proponer a jugadores que se involucraron en el más grande y peligroso escándalo que atentó y atenta contra el pasatiempo como nunca: NINGÚN JUGADOR QUE DIO POSITIVO A SUSTANCIAS PUEDE ESTAR AL LADO DEL ESTRELLA GENUINA DEL BUEN TIEMPO IDO, INCLUSO NI LOS SOSPECHOSOS, QUE QUEDAN 100 SIN IDENTIFICAR POR INTERESES SUCIOS DEL COMISIONADO, LO QUE PONE EN TELA DE JUICIO A TODOS ENTRE 1984-PRESENTE, porque, todavía, como se dice de la bola fair, "está vivo y en juego".

 




Ni se acuerdan de que existe.


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SE QUEDA, SE QUEDA, SE QUEDA, ¿SE QUEDA?

Por Andrés Pascual

Hace poco el escritor sobre asuntos relacionados con los hispanos en el beisbol, el boricua Tony Menéndez, mientras mantenía una conversación vía Facebook con otros dos, soltó “una bola”, no Wilson ni Rawling, sino del tipo confusa y controversial, que tanto emplea la mayimbada en Cuba para entretener, divertir o enfermar al interlocutor; es decir, la información “top secret” que, por lo general, “me lo dijeron de buena tinta o lo escuché en los pasillos…”. El argumento sugería que Mike Lowell se encargaría de dirigir a los Marlins para el próximo año.
Sin embargo, no dijo si botarían al venezolano Guillén, que debió ser el punto de partida y, si no lo soltó, debe haber sido porque, para Menéndez y compañía, aparentemente, esa cesantía es “caso cerrado y resuelto”, especie de pan comido en el argot populachero.
Mejor directo al relevista: “Mike Lowell al timón de la nave”, si es que puede llamársele así a una balsa vieja de cañaveras podridas.
Pudiera ser… a fin de cuentas, el ex antesalista puertorriqueño, que creció en Coral Gables, es una figura querida para la acuarela fanática de Miami, un jugador de clase maestra a la defensa y con autoridad en situaciones de clutch-hitter, al que le sacaron mejor partido en Boston.
Sin embargo, ¿Qué hace pensar que pudiera ser un buen manager? Porque ser amistoso, buen pelotero y tranquilo no es suficiente, incluso tener un gran nombre en el juego tampoco, que Yogi Berra (nunca había dirigido antes) siempre será el ejemplo típico que podía matar de la risa a toda la ciudad de Nueva York, pescar a 4 de cada diez que intentaran robar, batear como el inmortal que es y un fracaso a la hora de dirigir a un club que no necesitaba esa clase de amigo en el dugout, porque no lo respetaban.
A pesar de que el ex-catcher ganó la Liga Americana en 1964, perdió la Serie Mundial en 7 juegos contra un equipo superior a ellos porque, cansados, adoloridos y avejentados sus estrellas, no pudieron imponerse a Gibson, Boyer, Julián Javier… entonces lo cesantearon: en un solo año debut y despedida al frente de la que fue, durante tantas temporadas, su casa.
Bien, Lowell tampoco ha dirigido en las Menores y ha ocurrido antes, pero no es Hall of Famer ni una figura mimada como Berra, luego, ¿Qué proponen de la habilidad decisiva y definida del boricua? ¿Será un motivador o un estratega? ¿Quién tiene argumentos para definirlo? ¿Qué necesita el club de la ciudad, alguien que inspire a jugar y que mantenga unido, en armonía, al club, o el científico que hace maravillas, aparentemente descabelladas que, después, pudieran limpiarle la angosta senda a Cooperstown?
Para mí que debe ser un estratega respetuoso y respetable, porque, una vez que prescindieron de los servicios de Hanley Ramírez, la fumigación debe ser como “profilaxis”, en este caso, “muerto el perro se acabó la rabia” y solo hay que vacunar al resto. Ahora, ¿Quién puede asegurar que Lowell puede y por qué? Nadie y el caso Ventura no puede ser objetado, porque es difícil que se repita dos veces un milagro en Grandes Ligas.
A Babe Ruth ni lo contrataron, porque la gerencia entendió que no tenía la personalidad que hacía falta para liderar un club, a fin de cuentas, no es lo mismo imponer disciplina en el dugout, ordenar la jugada correcta, hacer el movimiento justo que fildear espectacularmente un rolling incómodo entre tercera y short, o que meter la bola a 500 pies del home-plate. Y se cuenta que dirigir fue el gran sueño del Bambino, confesado a Dan Daniel así: “tú sabes que hubiera dado la mitad de mi efectividad como bateador por una temporada mandando al club…”
A Tris Speaker y a Ty Cobb les dieron la dirección de clubes en medio de temporadas, es decir, los convirtieron en managers-jugadores, como a Lou Boudreau, que ganó en 1948, pero que lo hizo famoso la “formación” defensiva que lleva su nombre contra Ted Williams que, en estos tiempos, emplean contra cualquier zurdito.
Por cierto, ya no existe el concepto manager-jugador, que dio resultado con el trío que mencioné, porque sus caracteres no eran de buenas personas en el sentido común del término (excepto Boudreau), pero su juego era muy superior al de quienes dirigían.
Pero los grandes managers no han sido estrellas del juego: Ted Williams, que fue contratado por los Senadores de Washington 2da etapa en 1967 sin haber dirigido nunca en las Menores, logró un galardón de Manager del Año, porque hizo jugar con team-work a un grupo de peloteros que solo podían hacer eso para entretener a la clientela con peleadas derrotas que, además, disfrutaba de los estacazos de Frank Howard.
Tris Speaker dirigió 8 años al Cleveland (1919-26) y ganó la Serie Mundial en 1920, quedó en 2do en 1919, 1921 y 1926. En 1929 y 1930 lo hizo en la Internacional con los Newark Bears y en 1933 al Kansas City Blues, ambos independientes.
Ty Cobb dirigió al Detroit 6 años (1921-26), quedó 2do en 1923, 3ro en 1922 y 1924, 4to en 1925 y 6to en 1921 y 1926.
El 3 de noviembre de 1926, mientras bateaba .339 como part-time, el Detroit lo cesanteó como manager por la acusación del ex pitcher Dutch Leonard de que había conspirado para entregar el juego del 25 de septiembre de 1919 entre Detroit y Cleveland, 18 horas después se produjo la de Tris Speaker por lo mismo.
Pero el 27 de junio de 1927, el Juez Landis declaró fuera de lugar el peligroso señalamiento de Leonard contra Cobb y Speaker por “insuficiencia de pruebas”.
Otros dos buenos managers-jugadores fueron el catcher Mickey Cochrane con Detroit y el shortstop Joe Cronin con Washington y Boston Liga Americana, ambos Hall of Famers como superestrellas de verdad del pasatiempo.
Cochrane, jugador de temperamento competitivo, fue enviado a la ciudad automotriz por Connie Mack cuando desmanteló a los Elefantes Blancos, en 1933, por razones económicas. Dicen que el manager-dueño inmortal lloró cuando lo vio con el traje de los Tigres.
Con el nuevo club ganó la Liga Americana en 1934 y la Serie Mundial en 1935.
En 1936 sufrió un ataque de nervios preocupante y en 1937 Bump Hurdley, de los Yankees, le lanzó un “bean ball” a la cabeza que casi lo mata y le acortó a solo 13 años su carrera.
Joe Cronin es uno de los grandes shortstops de todos los tiempos, comenzó dirigiendo al Washington de su suegro Clark Griffith, que lo envió al Boston Red Sox al finalizar 1933 en medio de un ataque de rabia por perder la Serie Mundial contra los Gigantes. Continuó como manager jugador hasta 1941 con su nuevo club, con el que perdió el famoso Clásico de Octubre de 1946. Sustituyó en 1948 a Eddie Collins como General Manager y ascendió a Presidente de la Liga American incluso.
Al modo mío de ver el asunto y creo que para cualquiera, en la selección de un manager debe pesar el tiempo que dirigió en ligas menores y cómo influyó en la mejoría del juego de los jóvenes que manejó. Pero, fundamental, cómo controló la personalidad de cada pelotero y la disciplina general, así como la capacidad de compartir racionalmente el trabajo con los asistentes, que también cobran por atender cada aspecto del juego. Sencillamente, si es capaz de coordinar con la importancia a que su posición obliga, el trabajo de conjunto.
Por supuesto, las relaciones con las oficinas no pueden dejarse de la mano y el caso Girardi fue bien sonado en el club de Loria.
Ahora, ¿Cesará Guillén como manager de los Marlins? Tal vez si, tal vez no, a fin de cuentas, a esa gerencia no le interesa un gran manager o alguien posible de serlo al frente del club.
Esta gente, como casi todos los equipos de Grandes Ligas, no tienen en cuenta lo que importa el timonel en el terreno, sino que apuestan al derroche de dinero, base sobre la que depositan sus esperanzas, más que para ganar, para triplicarlo en ganancias, ese, repetido una y otra vez, es el principal objetivo de los dueños nuevos de un más nuevo beisbol, tan decadentes ambos que, se puede decir sin margen de error, ya no es el principal deporte en América.
Ahora, con Guillén o con Lowell, si se produjera el cambio, de nada serviría para los fanáticos, porque Loria seguirá como dueño y ya se sabe lo que este señorón puede hacer para convertir en pesadilla el sueño de los pobres.

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Hay un run run…

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LA PRÓXIMA CITA SERÁ EN HERMOSILLO

Por Andrés Pascual

No tengo idea de cuáles fueron las razones por las que mantuvieron a la Confederación sin Serie del Caribe durante casi una década.

Conozco por las que se produjo el vacío, incluso un par de intentos poco exitosos por instalar un evento de cierre de temporada invernal con las Series Interamericanas, que les pusieron poco empeño, por lo que nadie decidió responsabilizarse con tamaño reto, que era, ni más ni menos, mantener “viva y en juego” a la la joya única del circuito caribeño, sobre todo porque ninguna región en el mundo ha tenido un campeonato similar, salvo el poco exitoso del venezolano Jesús Corao entre 1946-50.

Entonces la Serie del Caribe no puede tratarse como a un torneo cualquiera, de hecho, el área debería protegerla mucho más que a esa farsa que llaman Clásico Mundial que, por órdenes de Bud Selig, el Pdte. de la AIBA informó que el país que gane jugando de mentiras, como único se puede, responderá durante un año como Campeón Mundial de Beisbol…

Y eso que Bobby Maduro fue Presidente de la Confederación durante los sesentas, pero, posiblemente, no pudo, no supo o no encontró la fórmula para reactivar la Serie del Caribe.

Sin embargo, el ex propietario de los Cubans logró derogar la cláusula que le prohibía a los refuerzos acudir más de dos veces como extranjeros a las ligas del circuito, medida humana, juiciosa y de franca protección y ayuda al jugador cubano, nómada de la circunstancia, para que pudieran actuar durante toda su etapa de plenitud en activo en un tipo de pelota que nació en Cuba y cuyos acuerdos y estatutos, de exitosa consumación, tuvieron la contribución mucho más que generosa de las oficinas de la LIGA CUBANA DE BEISBOL PROFESIONAL DE INVIERNO.

Que no se pudiera reactivar durante tanto tiempo el evento regional de Febrero ocasionó que muchos jugadores de la época se vieran impedidos de alcanzar números consagratorios para el Hall de la Fama de estas series, otros, de participar en ellas, sobre todo los cubanos, con más de 20 en capacidad de haberlo podido hacer y voy a nombrar a Mike de la Hoz, a Pedro Ramos, a Zoilo Versalles, al Haitiano González o a Tony Oliva solamente.

¿Por qué no se llenó el cupo que dejaron Cuba y Panamá con México y República Dominicana? Desde que los quisquellanos habilitaron sus campeonatos en invierno, después de 1955, tenían fuerza suficiente como para haber integrado la Confederación de forma plena, porque fue la época en que comenzaron a darse a conocer los hombres que iniciaron el ascenso de ese país hasta donde está hoy, como Marichal, Julián Javier, los Olivo, Virgil, los Alou…

Cuando Panamá decide eliminar sus campeonatos profesionales, después de la prohibición, nefasta para su clase atlética, del profesionalismo en Cuba, ¿Por qué no se miró a México como al competidor del carril 4to?

Por lo general, la contribución o cuota de miembro pudo haber sido un problema, así como la consideración de la fuerza del beisbol en el país que se invite a integrarse, pero, tratándose de los mexicanos, no creo que hubiera sido justificable así.

A través del tiempo, el interés por el espectáculo ha sido el mandamiento principal de la Serie del Caribe, por lo que, entre 1963-1970, una Confederación que no lograba encontrarse a sí misma, tampoco manejaba formas con objetivo a largo plazo, como ocurrió después de 1971, con los campeones de la Liga del Pacífico.

México pudo haber sido un miembro pleno del circuito y un participante sustituto para que continuara la Serie del Caribe, ¿Por qué no sucedió? Bueno…

Si la Liga del Pacífico hubiera sido tomada en cuenta de acuerdo a la necesidad de mantener el evento, su beisbol hubiera mejorado antes por la contratación de refuerzos efectivos y de clase, una vez que en la Mexicana actuaban muchísimos, cubanos sobre todo, que hubieran podido defender los pabellones de los campeones de esa liga  en la Serie del Caribe con mucho más que un modesto aporte; además de que hubieran  contribuido a establecer la personalidad del juego en un país que ha sido subvalorado injustamente a través del tiempo.

México, que ha tenido que luchar como ninguna nación del área contra la competencia desleal y abrumadora del balompié, mereció estar en el concierto caribeño desde antes de que lo aprobaran.

Al doblar de la esquina está la Serie del Caribe Hermosillo-2013, una de las pocas plazas que hacen recordar que, una vez, el beisbol fue un elemento avasallador en el gusto y la popularidad fanática regional.

Como dato interesante, son los clubes campeones mexicanos los que se han encargado de ponerle sabor competitivo al evento en los últimos años: sin nóminas repletas de jugadores  que llegan del Norte a reforzar con un mundo de promesa en una mano para las Grandes Ligas y otro de frustraciones para un fanático que exige un tipo de juego especial, caliente y agresivo; sin la incorporación de la figura nativa que se estableció en las Mayores, los monarcas del Pacífico han logrado que se les considere favoritos, igual o por encima de los representantes de los premios dominicano o venezolano, porque llevan la divisa del “juego a matarse”.

Hermosillo, cuyo nombre significa el del mejor bateador mexicano de todos los tiempos, de hecho, uno de los mejores que haya actuado en Series del Caribe, Héctor Espino, hará un evento exitoso, de eso estoy convencido; pero, por descontado doy que, al campeón mexicano habrá que tenerlo en cuenta seriamente como candidato a ganarla, si no a Febrero…

 

 

 

Hector Espino

Hector Espino

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VALENTINE SALVÓ EL PUESTO, POR AHORA

Por Andrés Pascual

La gerencia de Boston mantuvo al manager Bobby V al timón del club en el terreno, tal vez reconocieron que el año pasado sucedieron cosas y el tipo no estaba allí, lo que es poco común en el beisbol profesional, que resuelve los problemas botando al manager.

La historia cuenta que a directores que ganaron la liga un año, pero no pudieron imponerse en la Serie Mundial, se les cesanteó sin contemplaciones y, al modo mío de verlo, el caso más interesante fue el de Casey Stengel en 1960, que cayó apretadamente en el 7mo juego por el jonrón de Mazerotski.

Valentine es un antipático, un payaso, un egocéntrico, pero no es el culpable de la despedida del Boston del titular victorioso, porque no estaba mandando el juego cuando todo comenzó que, si no he leído mal y entendido bien, fue el año pasado, por el resquebrajamiento total de la disciplina, que se produjo el derrumbe de la moral colectiva, de lo que no pudieron reponerse este año.

Cuando se gasta tanto en una plantilla y no se gana, hay problemas si el desplome contempla actos de indisciplina inaceptables sin que el manager tome medidas drásticas contra uno o contra varios, por lo que el club se pone al garete y, a la hora de exigir respuestas, el resquemor acusatorio individual abarca a todos y así no se puede jugar, mucho menos ganar. Eso empezó con Francona y continuó con Valentine.

Pero el director que ganó en Japón no logró elevar el rendimiento de algunos jugadores simbólicos, que habían ayudado a ganar al equipo una Serie Mundial, como Beckett o Youkilis, en su lugar, culpó a Kevin de todo lo malo que le sucedía, cuando la realidad era que el club “le quedaba grande”, porque había perdido el team work y este señor no tiene la capacidad de conciliación más exigencia que requiere semejante empeño, porque no es motivador.

Entonces, con un nivel algo menos que módico como respuesta entre la oferta y la demanda, tampoco es un estratega nato, de nivel, que bastante oportunidades ha tenido para demostrar lo contrario y los Mets de Nueva York los convirtió en un Viet Nam antes, como al club de Massachusets este año.

La gerencia declaró que la gozadera a nivel de clubhouse el año pasado tuvo como único responsable a Josh Beckett, que ya no está en el equipo, ni Nick Punto ni Adrián González ni Carl Crawford.

Al mantener a Valentine en su puesto después del meeting con los dueños en Seattle, tal vez el mensaje sea “botamos a cualquiera antes que a Bobby V”, claro, hasta que les de la gana, porque, en los anales de las Grandes Ligas, solo dos managers, señalados por todo el mundo del desastre de sus clubes durante la temporada, han mantenido sus puestos con el sacrificio de jugadores estrellas como chivos expiatorios: Guillén con los Marlins, que debió acompañar a Hanley Ramírez en el paquete, y Valentine con Boston.

Como que en esta era de decadencia del pasatiempo todo puede pasar, el capítulo de mañana de estas telenovelas pudiera continuar con la cesantía del venezolano y la contratación de Valentine, que no está en el Sur de la Florida porque no quiso, ¿Quién lo duda?

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Por ahora no se va

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¿POR QUÉ NO HACEN UNA HUELGA GENERAL?

Por Andrés Pascual

En Cuba “el agua corre pa´rriba”, nada extraño de acuerdo a cómo maneja al país la dictadura y a cómo se somete por propia voluntad la población.

Durante más de 15 años, el pelotero castrista Omar Linares le gritó a todo el mundo que quisiera oírlo que no le interesaba jugar como profesional, sin embargo, cuando el Cdte en Jefe le dio “la tarea” de defender a la Robolución en los diamantes rentados de la Liga Japonesa, dio el paso al frente, abandonó su traje tricolor de mercenario ideológico y se enfundó en el azul y blanco de los Dragones de Chunicki.

Jorge Ebro, editor deportivo del Nuevo Herald en función de cabildero del pelotero que viene por voluntad propia o de los que envía la tiranía, que los hay, redactó un material no informativo, sino de opinión contra los casi vigentes acuerdos sobre la futura contratación de peloteros fuera de las fronteras americanas como agentes libres, que será lo que tanto se ha cocinado como “draft internacional”.

Según el tipo, serán los cubanos los más perjudicados porque no volverán ni a soñar con esos contratos a través de los que les roban el dinero a clubes que, tal vez porque provienen de Cuba y todos los dueños de equipos de Grandes Ligas son liberales, les complace que les quiten el dinero los castristas, no otros.

Sin embargo, parece que llegó la justicia “al solar”, que es como hay que analizar este asunto con realismo ¿Cuántos peloteros castristas han respondido al dinero que les han regalado? ¿A qué contribuyó esa política absurda de darle a peloteritos sin experiencia ni clase como profesional la mayoría, salvo dos o tres, (¿Dónde están Maya y una legión más que generosa de fracasados?) el dinero que costaban 10 franquicias en 1965 (los Yankees se vendieron en un millón), sino a decepcionar al jugador joven estadounidense que juega colegial en campeonatos más fuertes que la Serie Nacional y que deberá someterse al draft para recibir un bono que ni puede soñar, de acuerdo a lo que le dan a cualquier paquete salido o enviado desde Cuba, con mucha menos clase promisoria ni preparación?

En ese grupo se incluye al jugador de Puerto Rico, que ha visto cómo desciende su participación en el beisbol de Grandes Ligas en grado significativo, quizás por influencia de la presencia obligatoria del joven pelotero colegial boricua en el sorteo nacional.

Pero el resto, como los dominicanos o los venezolanos, son más afectados aún, porque, siendo mucho mejores que los castristas, tampoco reciben el dinero de estos, aunque en el terreno demostrarán el avance que los clasificará como jugadores de talla estelar en poco tiempo.

Esas medidas eran necesarias, porque nadie en el circuito se “chupa el dedo” en cuanto a la edad que, a pesar de los 3 años que les quita la tiranía de sus inscripciones para que participen como adultos de 21 años en juveniles de entre 15-18, todavía informan 26 cuando llegan y logran contratos  con la ayuda de Major Leagues, de agentes aprovechados por la circunstancia y por la influencia de amigotes de la tiranía.

Este trasiego de peloteros, aunque no se diga y la tiranía grite en contra y ni los propios jugadores lo sepan, es otra “vista gorda” para que se viole el embargo a la dictadura.

Como dije antes, de acuerdo a como corre el agua en el feudo, nadie debe dudar que en la Esquina Caliente, en la Mesa Redonda y hasta en cualquier discurso del propio criminal II o en una “cagaflexión del asesino mayor”, se haga una defensa enérgica del derecho de “nuestro traidor por cuestiones económicas” (es raro, tal vez parte del agua de cauce invertido también, hay un tipo que vende pollos en Homestead y Raúl le llamó emigrado económico, mientras, otro que trabaja en Chicago jugando pelota y salió o lo enviaron por lo mismo, lo llaman apátrida) por esta otra agresión del Imperio, esta vez, en el beisbol.

Se le olvidó al editor convocar a la huelga general de la comunidad contra las Oficinas del Beisbol Organizado, con seguridad que hubiera hecho eco en el Buró Político, favorable a la propuesta claro.

 

¿Dónde está Yunieski Maya?

¿Dónde está Yunieski Maya?

 

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“NOS GUSTÓ LO QUE VIMOS…” HOUSTON SCOUTING REPORT SOBRE CLEMENS

Por Andrés Pascual

El jueves pasado conversaba con Tony Taylor, leyenda cubana y latina del beisbol, intermedista de 19 campañas como jugador activo en las Mayores y más de 20 en función de coach o trainer, sobre el regreso al box de Roger Clemens.

Ya comentan los correveidiles de siempre que Houston concluirá la campaña con el pitcher en el staff, mientras, para el próximo día 7 está señalada su segunda salida en liga menor. Aunque el propio serpentinero desmintió el rumor con “en Grandes Ligas hay que trabajar mucho”, parece que algo habrá.

Según el ex jugador cubano, lo comparto plenamente, un pelotero de 30 años que pierda 5 inactivo reduce su capacidad de juego en un 30 %, prácticamente irrecuperable si intenta regresar a la actividad.

Al modo mío de ver el asunto, a Clemens pudieran llamarlo como atracción de taquilla, para exhibirlo como a esos personajes raros de circos de pueblos chiquitos, pero, bajo ninguna circunstancia, para que se comporte como un bigleaguer del montículo capazde ganar juegos.

Ni la cansona respuesta de “será muy útil para los pitchers tenerlo al lado” es de utilidad material, por lo que, a ciencia cierta, nadie puede responder qué persigue el club con la firma de un ex lanzador de 50 años que, como se vio por televisión, no tiene nada en la bola.

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¿A qué iría el ex monticulista a los Astros de Houston

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UN JONRÓN CON BASES LLENAS: THE MIRACLE LEAGUE OF MIAMI DADE

Por Andrés Pascual

Imagine lo que significa una idea que ratifique que, todavía, la calidad humana prevalece sobre la barbarie…

Un día tras otro el titular de la noticia no es muy consolador que digamos: entre madres, padres, tutores o ajenos que violan y matan a niños y a adolescentes; o entre salvajes tiroteos en lugares públicos de bestias que no han podido canalizar sus odio social por cauces diferentes hacia la obra de buena voluntad, parece que la profecía no solo pende sobre la Humanidad, sino que está al doblar de la esquina.

Entre la frustración y el desencanto por vivir un mundo mejor, más armonioso en las relaciones de buena voluntad, sin embargo, de pronto se descubre otro que mantiene la esperanza por el único cambio que espera y exige la raza humana: la edificación de templos al amor desinteresado hacia los hombres con el objetivo  de hacerle la vida más grata y placentera al semejante, sobre todo, a aquellos que no tienen todas las capacidades físicas para desarrollarse como Dios manda por sí solos.

Un matrimonio residente en Miami es “un evangelio vivo”, frase del cura y filósofo cubano Félix Varela, por la forma como emplean su amor por los semejantes al tratar de hacerle la vida mejor al más indefenso: el niño o el joven con limitaciones físicas.

Ayer, durante las actividades finales de la 4ta Elección al Salón de la Fama del Beisbol Latino, conocí al matrimonio Robinson, al caballeroso y jovial Bruce y a su no menos jovial y agradable esposa Sandy, que estuvieron acompañados por la eficiente activista de su magnánima obra, Lisa Mayes (De izquierda a derecha, en la foto, el legendario Orestes “Minnie” Miñoso, Bruce, Lisa y Sandy)

The Miracle League of Miami Dade es el nombre del empeño que todo el mundo debería conocer y apoyar, porque su objetivo es contribuir a que niños y jóvenes discapacitados, incluso ciegos, jueguen pelota como parte de un solaz y esparcimiento dirigido, más que a entretenerlos a prepararlos, a recuperar o activar la autoestima moral necesaria que les haga competidores contra sí mismos, contra sus limitaciones, en un mundo interior mucho más duro que el normal.

Valdría la pena colocar en orden de importancia esta actividad como se hace con el juego de Grandes Ligas y ayudarla en lo posible. Ahora mismo, están enfrascados en construir un parque para desarrollar las nobles y monumentales actividades que, sin afán de lucro y solo por humanismo, por amor al prójimo, pretenden.

La dirección electrónica del proyecto es www.miracleleagueofmiamidade.org y la postal, P.O. BOX, 562646 Miami, Fl 33256.

Para apoyar causas como esta, de la que cualquier familia está a riesgo, ningún esfuerzo es poco. Inténtelo, la propia vida y la satisfacción por el deber cumplido le devolverán el gesto.

 

 

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FUTURO INMORTAL, 29 AÑOS Y EN “WAIVERS”

Por Andrés Pascual

Tiene 3 champions-bat, un MVP, liderazgos en % de embasamiento, de slugging y de suma de factores, 4 Bates de Plata, 3 Guantes de Oro, 5 All Stars y otras 4 oportunidades en que quedó en mejor lugar que el 8vo para Jugador Más Valioso, promedia .322 en 9 campañas,  fildea para .995 y su promedio de cogidos robando es de 33.3, el numerito moderno de reconocimiento vía Pitágoras es 39 WAR.

El colmo de la insensatez fue la forma como lo agredió un periodista americano, al analizar la posibilidad de ser contrato por el Boston del catcher Joe Mauer: ¡“es un riesgo con un jugador de casi treinta años”!

La verdad es que asombran algunos de estos escribidores de una crónica en tan mal estado para mercancía de primera como el propio beisbol de hoy, ¡casi 30 años! es decir, un viejo sin cumplir la treintena aún que ya puede considerarse instalado en Cooperstown, siempre y cuando la mayoría de los Padrecitos que votan no piensen como el inquisidor de marras.

Mauer regresó exitosamente al juego después que sufrió una lesión incómoda el año pasado y su promedio de bateo actual es .309.

Un buen cátcher defensivamente, por sus números generales es lo mejor del momento y lo mejor en Grandes Ligas de su generación, porque nadie ha bateado como él, que 3 campeonatos de bateo dicen bastante.

 

 

 

Un futuro inmortal en los waivers

Un futuro inmortal en los waivers

El problema es que, por sus 142 millones a largo plazo, el pelotero está en guarismos de privilegio como los 23 anuales, sin embargo ¿Hubiera sido justo darle menos cuando a tantos bultos que no convencen a “la hora de los mameyes” les pagan lo que no gana el grupo Rockefeller?

Mauer, que juega la inicial con soltura y decencia, también puede ser un bateador designado, más que eficaz, con todas las de la ley.

Lo que no me explico cómo esos perseguidores de escapados del Asilo de Santovenia con sede en el Bronx, no han hecho las gestiones para tenerlo en el roster de la franela a rayas ya, ¿Qué esperan?

Los Yanquis hace rato que sorprenden por el movimiento pésimo en el mercado, desde dejarse robar por jugadores sin el corazón que se debe tener para jugar con ellos, hasta traer al club a hombres no solo ocambos, sino completamente liquidados para rendir como exige la clientela neoyorquina.

Si el Boston lo adquiriera no solo sería un buen movimiento en lo deportivo, sino la confirmación de que el megacanje no tuvo nada que ver con ahorros, porque Mauer vale 142 millones de salario y ellos “ahorraron” 250 en la operación de tres de sus baluartes.

Al modo mío de ver el problema, quien reclame al catcher estrella de los waivers habrá hecho un buen negocio, a pesar del dinero a invertir y de los “29 años que lleva a cuestas”.

 

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BOWIE KHUN NO HUBIERA PERMITIDO ESE CAMBIO

Por Andrés Pascual

Los beneficios en los canjes efectuados en las Grandes Ligas, por lo general, caen del lado de los más poderosos financieramente, si se producen con el elemento “club convertido en un Viet Nam” y la justificación de “vamos a comenzar la restructuración desde cero”, que quiere decir saca al que no rinde, al que protesta o al que simpatiza con “el rebelde”, entonces está ante el mega-canje (palabrita muy usada por los cronistas de ESPN en español aunque la traduzcan).

Sin embargo, muchas veces un equipo ha cedido novatos casi desconocidos (los Marlins o Minnesotta con Santana son referentes), con el resultado de que los bisoños se convirtieron en estrellas y los estelares declinaron a más velocidad que un volador de a peso, haciendo la operación pésima para el que se consideraba que ganaría, claro, después que “habló la realidad del terreno”.

Están culpando a Beckett (héroe de Serie Mundial dos veces, una para Boston) de cabecilla de la rebelión que produjo una de las más grandes catástrofes de la historia de las Grandes Ligas: el peor agosto-septiembre jamás jugado en los anales del pasatiempo el año pasado.

Sin embargo, Kevin Youkilis, (otro héroe de Serie Mundial para el club), fue culpado por Bobby Valentine como responsable de su fracaso personal como dirigente esta temporada, el jugador anda por Chicago y ya están jugando en California Josh Beckett y dos refuerzos costosísimos, considerados previamente como el puntillazo para establecerse en la foto de periódico con visos de eternidad, con el trofeo del ganador de la Serie Mundial en sus manos.

También mandaron a los Dodgers a Nick Punto, que lo mejor que ha hecho es colocar un comentario en internet sobre la forma considerada “por todo lo alto” como los recibieron en California. Lo que adquirió Boston no interesa mucho como no rindan faenas fabulosas, para lo que se debe esperar, aunque será el mismo compás para Los Ángeles.

Sin embargo, lo preocupante es que, en el papel, se le haya permitido a los Dodgers rearmarse de tal forma que, si juegan pelota, todo el mundo puede “apagar la luz e irse” y hablo del papel, que tiene que influir para aprobar transacciones así, aunque se sabe que no solo es contar con la estrella, sino hacerla que juegue como tal y al equipo mejor que el resto en sentido general.

Don Mattingly, del que nunca se habla como manager, por lo que muy pocos saben cuál es su calificación y yo creo que muy buena para conducir ese club, va a ser la verdadera diferencia con la inserción de los refuerzos en el roster o en el staff, al modo mío de ver el caso, está preparado para hacer jugar a todo el mundo como Dios, el público y los nuevos dueños del club exigen.

Sin embargo, en 1975, cuando Charles O´Finley desbandó a los Atléticos de Oakland y Steinbrenner le dio cinco millones por 3 años a Catfish Hunter en un paquete que incluía a Reggie Jackson, el Comisionado Bowie Khun desautorizó el canje con la justificación de la “ventaja apabullante”, el artillero pudo llegar a los Yankees en la primavera siguiente, luego de que Baltimore “se lo guardara” a la Organización del Bronx.

En 1976 los neoyorquinos ganaron la Liga Americana, pero Cincinnatti los barrió en la Serie Mundial, es decir, lo de trabuco fue relativo, tampoco se comportaron como un club considerable en el rango de los más fuertes de la historia a pesar de Jackson.

Pero llegan los Dodgers y facturan una lista de compras con la mitad de los productos que, supuestamente, sean lo mejor del mercado y el Comisionado, como ha hecho siempre que ha estado en juego el equilibrio, pero, sobre todo, la moral y la decencia del pasatiempo, permite el cambio y vuelve a colocarse en el lugar que… mejor ni decirlo por impublicable.

Sencillamente, el tipo volvió a colocar sus intereses y los de su grupo por encima de la salud del pasatiempo.

 

Selig tiene sus propios e interesados conceptos sobre el beisbol

Selig tiene sus propios e interesados conceptos sobre el beisbol

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REGRESÓ EL DINERO A LOS DODGERS Y EN GRANDE

Por Andrés Pascual

En 1957, el shortstop cubano Humberto Fernández fue eje del cambio más costoso, hasta ese momento, en los anales de las Grandes Ligas, por el cubano le dieron los Phillies 4 jugadores a los Dodgers. La operación fue un desastre para los cuáqueros.

Cincuenta y cuatro años después, vuelven los Dodgers a ser noticia en el capítulo de los cambios costosos, casi sorpresivos y espectaculares.

Los Esquivadores incorporan desde el Boston a Carl Crawford, a Adrián González y a Josh Beckett, aceptable material y solo eso, porque, entre lo delicadito que ha salido el outfielder desde que firmó el contratón a largo plazo, más la pérdida de dominio que acosa al pitcher un día sí y el otro veremos, pues, aparentemente, habrá que esperar los resultados en el terreno para comprobar lo que dicen algunos “escribidores” hispanos antes del “try out”, más o menos que “estamos en presencia del monstruo de la Laguna Negra del beisbol”.

A punto de chocolate solo está Adrián, que se ha mantenido produciendo con decencia, por lo demás, hasta que no empiecen a barrer con la oposición de acuerdo a como luce el club en el papel, el elogio tiene que ser cauteloso, porque, la única verdad es que “gana el que mejor juegue”, que no es necesariamente el que tenga la plantilla repleta de estrellas y debería existir un mínimo de autocontrol al hablar ante situaciones así, porque ha sucedido tantas veces que cansa. Más en estos tiempos de vacilón, engaños, majaseo, irresponsabilidad y vagancia.

Aparentemente, el Boston ha castigado a alguien al desprenderse de peloteros que consideraron en el rango de constructores de una dinastía, sin embargo, el único afectado es el público, si el correctivo se dirige al fanático, muy malo, desde la perspectiva de ceguera apasionada que lo caracteriza y, lo peor, no ha tenido líder de situaciones desde la era de Manny Ramírez

¿No hay dinero en las arcas de Henry? Entonces, ¿Para qué se metió en esa candela de contratar a jugadores impagables cuando se juntan dos ó tres? Inclusive se sabe que Ortiz está inconforme y lo ha hecho público cada vez que ha tenido la ocasión.

Por su parte, los Dodgers pretenden demostrar que solo tuvieron un knockdown con los problemas de Wilpon y cía, que avergonzó a casi todos los simpatizantes del club al extremo de que su red de transmisiones valía más que el equipo. Parece que el nuevo consorcio, que contiene en el tándem de propietarios a Magic Johnson, piensan virar el juego al revés sin importarles lo caro del trueque o de la inversión.

John Henry, que no desmanteló a los Marlins, pero salió huyendo para que lo hiciera el de atrás, acaba de hacer lo mismo que le han hecho al club sur-floridano 3 veces. Incluso tanto copió a Loria, que le está limpiando el camino de “malas yerbas” a Valentine del que, como Miami con Guillén, declaró que era la única pieza no negociable ni expulsable para resolver la crisis

Aparentemente, tienen una nueva maldición en las narices en Boston y todavía nadie se arriesga a decirlo y valdría la pena, aquí sí la valdría, aunque, como la mía, fuera un entredicho.

 

 

Lo del Boston es un arrastre

Lo del Boston es un arrastre

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LOS PELOTEROS NO QUIEREN ESPERAR…

Por Andrés Pascual

Bud Selig le prohibió al socio de Merkys Cabrera que asistiera a los estadios de las Grandes Ligas.

Como los padres ante las malas relaciones de sus hijos: “no te juntes con ese elemento”, pero ha habido hijos peores que los señalados como “morralla”.

Hasta un sitio “vivo” en Internet adquirieron para tapar la letra del pecado del pelotero, lo que debería estar en las manos de otra instancia, sin embargo, más allá de lo que decidió el Comisionado, parece no que se hará otra cosa.

Para mi el dominicano que cayó en desgracia, si puede llamársele así, no pasaba de ser “otro peloterito” de algo más que un titular, sin embargo, la peste a pescado podrido de la Bahía de los Gigantes, como que lo había nutrido al extremo de batear como Willie Mays, pero con mejor promedio. Por cierto, no han salido del lío de Bonds y se aparece lo de Cabrera, en cuanto a impacto y reflejo negativo en la franquicia, digo

En cualquier época decente, cuando el compromiso con el público y con la historia significaban más que millones de dólares casi robados por una violación tras otra de la ética y las leyes obligadas, Cabrera no se subía en .300 ni con escalera, pero el año pasado bateó .305 con 18 jonrones y 87 empujadas y este promediaba para .346… Bueno.

Esta campaña el outfielder fue un All Star y había que leer lo que escribieron los que mantienen vigente, hasta durmiendo, la frase “otro de los nuestros”.

Entre la poca vista, el compromiso ajeno al deporte y la guataquería quién sabe para qué, se escribieron elogios de Merky Cabrera dignos de Orlando Cepeda o de Willie Mc Covey. Esta situación se ha convertido en una fiebre ridícula que, de tanto repetirse, cansa y desprestigia al cronista cada vez que suceden cosas como el problema que afronta el quisquellano, porque algo si está claro, es entre “nuestros hermanos” que, mayormente, se está dando la hora en el uso de sustancias prohibidas, lo mismo en Grandes Ligas que en las Menores.

Para ponerle “más y mejor música”, la bola picó, se extendió y la recogió Bartolo Colón, que no le interesó para nada la falta que le hará al staff de Oakland en la recta final.

Si algo hace diferente al pelotero de ayer con respecto al de hoy es el amor al juego, al club y el respeto absoluto que demostraba por el “respetable”, pero, ¿A quién le importa eso ya?

Cuando el propio público se confabula contra sí para que lo pisoteen y aplaude malformaciones de la conducta de quienes deberían ser ejemplos positivos de la infancia y de la juventud, no se puede exigir mucho y eso el jugador indiferente lo sabe, como también las Oficinas del Beisbol y el Sindicato, a fin de cuentas, es un triunvirato del oprobio lo que hay en el beisbol.

Ahora, ¿Fue la decisión de estos jugadores mancharse con el uso de sustancias? Puede ser que sí o pudiera ser que no…

Para mi regresó la etapa de la “vista gorda” por parte de los “mayimbes”, pero a algunos se les olvidó la fecha de inicio, entonces se apresuraron y hubo que tomar medidas.

Posiblemente el adelanto estaba reservado para un solo jugador, que sería un desastre capaz de rematar la pobre credibilidad del pelotero y de los mandamases de hoy si continuaba cuesta abajo desde que, aparentemente y por el miedo al test sorpresivo, se vio obligado a prescindir del estimulante. Este año no ha regresado “como era”, pero sí aproximado.

El artículo de Jeff Passan sobre bateadores “insubordinados” en promedio y en poder sin respaldo físico, fue lo suficientemente claro y sugerente como para ni escuchar ni, mucho menos creer, un cuento diferente.

 

 

Esta gente no es tonta, entonces, ¿Qué son?

Esta gente no es tonta, entonces, ¿Qué son?

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LA SERIE MUNDIAL DE PEQUEÑAS LIGAS: DISCIPLINA, PASIÓN Y VERGÜENZA

Por Andrés Pascual

A pesar del compromiso obligado que tengo con publicaciones por el beisbol de las Mayores, durante el período en que se juega la Serie Mundial de Pequeñas Ligas no hago el menor sacrificio por dejar de disfrutar un juego de los “chamacos” para ver el de estos fraudes que pisotean lo que una vez llamaron “el mejor beisbol del mundo” (con respecto a sí mismos en épocas anteriores), no confundir la comparación ni con Castro ni con Venezuela ni con Japón ni con Dominicana ni…

Ese beisbol jugado por niños es lo único que queda como referencia en el recuerdo de que, alguna vez, se jugó con pasión, con alegría y con la inteligencia que se debe.

El juego que perdió antier México contra Canadá fue un ejemplo de la combatividad y el esfuerzo, porque, a pesar de lo desproporcionado del score (los cuaticos cayeron 8-10) nunca se perdió ni el “joseo” ni el espíritu ganador entre ambos equipos.

La primera vez que leí sobre este tipo de evento internacional, que celebran anualmente en la ciudad de Williamsport, fue en Cuba, donde era religioso informar por los 17 periódicos de gran tirada de La Habana hasta 1960, de todos los eventos deportivos de interés en el mundo, pero, sobre todo, los del beisbol o del boxeo, por supuesto, después de 1961 nadie conoce ni su nombre allí por lo que todos sabemos.

En 1958 ganó México, representado por un equipo de chamacos de Monterrey y esa victoria fue un acontecimiento no solo allá, sino que el eco propició crónicas de prestigiosos comentaristas cubanos como Eladio Secades, Sergio Varona o Fausto La Villa.

Todavía me parece estar observando la foto del pitcher Héctor “La Malita” Torres, cargado por sus compañeritos, como parte inicial de la alegría y el festejo que desembocó en un homenaje nacional a “la hombrada” de aquellos peloteritos.

Héctor Torres, que jugó durante los 60´s en Grandes Ligas como short-stop para el Houston, era hijo de un inmortal del beisbol mexicano que actuó en la Liga Invernal cubana: Epitacio “La Mala” Torres.

Hoy menos que nunca sacrifico un juego de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas por cualquiera de estas “menores adelantadas”, como quiera que se llamen los que jueguen.

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De jugadas sensacionales así están repletos estos juegos

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CHIVATOS EN EL CLUBHOUSE PREOCUPAN A LA GERENCIA DEL BOSTON

Por Andrés Pascual

“Lo último y lo mejor en música”, así debería de catalogarse un escándalo que ha recibido poca atención de parte de la prensa del sector, ¿Por qué apenas se ha comentado sobre esto? ¿Quién sabe? Ahora, cualquier mano que intente abrir gavetas de escritorios donde se sientan gente poderosa, tiene que saber que, además de algún otro documento, hay cucarachas y las gavetas con cucarachas no se abren por circunstancias de cuidado de la salud.

La palabra en inglés es “snitch”, o sea, lengüilargo, soplón… en el caso americano hay diferencias con sus vecinos hispanos: para el yanqui decir lo que ve es un deporte muy relacionado con la protección de su vida o de sus propiedades, no por gusto cuando un agente de la CIA es descubierto, está autorizado por Langley a decir hasta lo que no sabe y su gobierno lo protegerá y hará todo cuanto pueda por buscar su regreso a casa sano y salvo.

Para nosotros no, hablar de más comprometedoramente es una ofensa a la condición de macho, de guapo, de hombre hasta la tabla, por lo que los gobiernos (los comunistas de la región sobre todo) harán lo posible por asesinar al que “se le fue la lengua”, aunque, a decir verdad, más del 80 % no pueden controlar el miedo y dirán lo que sea sin que se les pregunte. Los terroristas de la llamada Red Avispa han cantado más que Barbarito Diez en 60 años de carrera.

Una familia americana que no le gusta la bulla ni el jolgorio ni jamás ha hablado con usted, puede ser capaz de conocer todas sus actividades diarias y se las contará a un agente que le pregunte ¿Cómo lo supo?, por observación y referencias para cuidar su estabilidad; mientras, si la cosa es al revés, con seguridad que usted, aunque sepa detalles, le dirá al policía “ni la conozco ni me interesa…” Eso es la idiosincrasia.

Cuando el Boston contrató a Bobby V, que había ganado en Japón, no tuvieron en cuenta su personalidad medio controversial medio ridícula, era el mismo tipo que tuvo en sus manos clubes competitivos y no ganó, que fue expulsado de un juego y regresó al banco disfrazado con bigote y espejuelos, con lo que hizo un soberano papelazo, en un team que necesitaba más apoyo moral que un “sabio” en la dirección.

El año pasado los Medias Rojas fueron cuestionados por comelatas y bebederas de cerveza a destiempo, botaron a Francona y trajeron a Valentine, pero volvieron a olvidar que fue a este, mientras mandaba el juego con los Mets , en medio de derrotas decepcionantes y en horario de juego, al que le jugaban a las cartas Bonilla y Ricky Henderson entre otros.

“El manager de John Henry” pretendió culpar a Kevin Youkilis de la nueva maldición que se avecina sobre el club, yo no sé si es verdad, pero parece exagerado.

Mientras, la Oficina está muy preocupada porque se filtró que, en una reunión con los jugadores, algunos propusieron la cesantía del manager, es decir, abrieron la gaveta con las cucarachas, cuando deberían estarlo porque, quizás, como ratificación del estilo americano de tratar con ciertas cosas, posiblemente la salud del club le interese más al chivato que al dueño.

John Henry Boston Red Sox Introduce Bobby Valentine

A Henry le preocupa más la filtración que lo que pueda hace el club

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ESE MUCHACHO ES UN ESCÁNDALO

ESE MUCHACHO ES UN ESCÁNDALO

Por Andrés Pascual

Félix Hernández le metió un juego perfecto al Tampa hoy, si se mantiene saludable, ¿De qué podrá ser capaz este joven?

Teniendo en cuenta la “mala suerte” que lo asedia para ganar juegos, el más dominante lanzador de todo el beisbol, entre zurdos y derechos, pudiera concluir su carrera, si las lesiones no lo perjudican, como el miembro de Cooperstown menos ganador de todos los tiempos, porque, de la forma como controla el juego, por su personalidad estelar y por su estilo intimidante, tendría que ocurrirle un imponderable, como a su paisano Santana, para que no alcance el Salón de la Fama.

Con una recta superior a las 95 millas, con un slider venenoso y un cambio impresionante el joven, que también tira curvas y le sugirieron que no usara el nudillo, que también lo conoce, es el pitcher más incómodo en Grandes Ligas.

Curioso, a la manera antigua, su control es de la forma que se piensa cuando de un pitcher de su nivel se habla: en la zona de strike mala para el bateador y buena para el umpire.

Hoy dio positivo Merkis Cabrera, que ya lo vendían como a un nuevo Barry Bonds y no se equivocaron, salvo que fue por el lado “enfermo”.

Parece una epidemia lo de la República Dominicana y las sustancias de crecimiento y parece que ya se están haciendo de la vista gorda para permitirlo, porque nadie es tonto en esta vida como para caer en el jamo con la supuesta vigilancia que han inventado para consolar a los tradicionalistas. Yo nunca he creído que van a desperdiciar el dinero que produce el bateo “vacunado”.

Mientras, ahí están Félix, Cabrera y Vizquel rumbo a Cooperstown. En honor a la verdad, el único peligro que veo para que los venezolanos mejoren a los dominicanos en todo es Chávez, por supuesto, es un peligro de mayor cuantía.

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Lo mejor del pitcheo de hoy “largo de talla”

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RECONSTRUYENDO NO, REARMANDO…

Por Andrés Pascual

Imagínese en medio de una guerra, como Chávez en Venezuela o los Castro en Cuba y que todo ese armamento que adquirieron, algunos con problemas que le escondieron bien sus traficantes, comience a ser vendido o cambiado por otro que, todavía, no ha sido probado ni en el “primer tiro”.

Lo peor sería la respuesta de “estamos rearmándonos, no reconstruyéndonos…” para justificar el desmadre.

No es un desmantelamiento al uso, forma tradicional, porque, comenzando la temporada no se pueden pedir limosnas, sino la ratificación de lo que significa el club  Marlins para Loria: billetes, muchos… ¿Ahorrando?

Como que ya tienen el estadio, se pueden permitir eso y cosas peores que, posiblemente, estén caminando. Sin miedo ante una baja sensible de asistencia que hubiera afectado la forma como engañaron a medio mundo para conseguir gratis el parque, cualquier fulastrería va.

Necesitaban un slugger zurdo, pero le cayeron detrás a Al Pujol para impresionar al público con “¡Mira hasta dónde queremos llegar!”, mi nieto de 5 años sabía que todo era una forma de publicitar sus “intenciones”, que el dinero que buscaba el artillero con el contrato a largo plazo “no iba con ellos”, pero, como parte de la cortesía hipócrita de la Grandes Ligas para casos como este, lo invitaron a comer arroz con frijoles negros y el inicialista, advertido de la buena cocina típica caribeña de Miami, aceptó la invitación, dio las gracias y… se fue a California.

¿Por qué no se hicieron esfuerzos iguales con Fielder? Porque no es hispano y el gancho capaz de cazar a cuanto bobo se pusiera al alcance tenía que ser con “uno de los nuestros”, siempre que no fuera cubano, política religiosamente respetada, tal vez la única, dentro de ese bochorno moral y material del deporte profesional americano que es la Organización Marlins de Miami.

Resulta que están rearmándose, no reconstruyéndose, porque esta última palabra suena feo y la primera da impresiones diferentes “a gusto del consumidor”. Por lo que sugirió el dueño, el puesto del manager Guillén no está en juego, es decir, al revés los 10 millones de la dictadura cubana en 1970, este sí va, o sea, se queda.

Rara la guerra para la que “rearman” a este club, que solo tiene una salida decorosa y efectiva: o se lo quitan y lo subastan (imposible) o lo vende el fullero (tan imposible por la fuente de ganancias que es) para seguirle apostando a la esperanza, acaso único arma posible del fanático que ya se cansó o, por lo menos, eso aparenta.

 

 

Loria se rearma para una guerra extraña

Loria se rearma para una guerra extraña

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DEL SUELO NO PASO…

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Por Andrés Pascual

No, no se trata de aquella comedia de igual título que protagonizara Resortes bajo la dirección de Chano Urueta, esta se rueda en Grandes Ligas, específicamente en la división Este del Viejo Circuito y los protagonistas son los Marlins de Miami.

Es una lástima observar cómo se destruye la moral de un conjunto de jugadores que prometía más, mucho más que lo que los condenó una gerencia sin habilidad operativa para el club, pero con maldad inigualable a la hora de obligar a Pitágoras a buscar el guarismo ganador en las finanzas para sí misma.

Lo que se diga en contra de los Marlins puede que no sea justo, porque hay que separar los protagonistas: el pelotero no pudo sobreponerse a la estupidez y a la mala voluntad de un manager que provocó al exilio cubano, para ver si lo sometía en otro de esos actos circenses que le han granjeado el odio de casi todo el mundo en este país; aquí se defecó en el ano, estoy convencido de que ni imaginó la respuesta que, realmente, no fue todo lo contundente de otras veces.

Guillén olvidó que México deportó a un grupo de cubanos hoy y, en menos de una semana, tuvieron que rogarle a Castro para que se los devolvieran.

Guillén y la gerencia lo olvidaron y a veces es necesario recordarle a todo el mundo cierta cosas por “si las moscas”.

Pero el club prometía con una mezcla de buenos lanzadores de cabecera, un cerrador que se contrató como “de oro” y una defensa aceptable para competir. Bateo suficiente.

La llegada de Guillén al club no fue bien recibida por una parte del público, más por ideología que por la capacidad del individuo, yo confié en la segunda variante, entendí que podía hacer ganar al club, pero dejé fuera del análisis el factor personalidad de un tipo volátil, cambiante, que busca siempre el protagonismo a como dé lugar, aún en medio de ridiculeces muy peligrosas, como la del caso cubano.

Y dejaron a Hanley en el club, en otra base, pero en el róster; al tipo que ni ha podido ni ha querido borrar del recuerdo de sus compañeros el tremendo problema disociador que representa, porque se cree un superestrella, porque se “endiosó”, auto-concepción a que llegó ayudado por una prensa miamense que, todavía, no sabe cómo se le dice al que toca bola para adelantar a un corredor.

En estos días se desprendieron de jugadores a quienes consideraron como refuerzos en las aspiraciones del club, lo peor es que los encasillaron en “necesidades de mercado” para adquirir “caras jóvenes”, por mucho que se analice, no juega el número con el sorteo.

Sin embargo, por miedo a perder el puesto o por exceso de decencia, que sobra en casos como estos, he escuchado lo último que me faltaba de parte del menos pensado: según Felo Ramírez, eran necesarios esos desprendimientos para “invadir el mercado con billetes y adquirir cara nuevas”, ni el veterano narrador, que se supone que merezca todo el respeto del mundo como Hall of Famer de unos dueños que son lo peor del Beisbol Organizado, escapó a la cuota de guataquería y apoyo obligado que le exige esa desprestigiada gerencia a todos los que necesiten ganarse un peso con ellos.

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Para Felo Ramírez eran necesarios los movimientos

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LA CARRERA QUE HIZO LA DIFERENCIA

Por Andrés Pascual

Cuando el pitcher Raúl Sánchez anotó la carrera decisiva en el juego entre los Cubans y el Minneapolis que le daba la victoria a los antillanos en la Pequeña Serie Mundial de 1959, el club de Bobby Maduro se convertía en mucho más que otro campeón por el Circuito Internacional Triple A del Beisbol Organizado…

El primer esfuerzo se convirtió en éxito a mediados de los 40 cuando, dese 1946, los Havana Cubans le cambiaron el nombre a la Liga de la Florida convirtiéndolo en Liga Internacional de la Florida Clasificación B. Este equipo, manejado en sus inicios por Merito Acosta y Joe Cambria, hizo una dinastía sus años en el circuito.

Maduro también participó como propietario de los Havana Cubans, sin embargo, el emprendedor urbanista iba mucho más allá que mantenerse en niveles inferiores a Clase Triple A.

Cuando fue aprobada la sede habanera para los Azucareros, Bobby era el dueño del Estadio del Cerro y de los Elefantes del Cienfuegos de la Liga Cubana, club que vendió a Cucho Rodríguez Gali y a Guille Alonso Bermúdez para dedicarse por entero al tremendísimo empeño de la franquicia en Triple A.

A diferencia de los demás equipos de la Liga Internacional, los Cañeros no eran un equipo sucursal en el sentido tradicional del término, sino que mantuvieron, hasta su desaparición, un Acuerdo de Trabajo con los Rojos del Cincinnatti que les permitía recibir refuerzos del club de la Nacional y venderles jugadores que serían promovidos a las Grandes Ligas.

Por tal razón, los Cubans se abastecían de jugadores cubanos o hispanos de otros países que no estuvieran bajo contrato con ninguna Organización, además de recibir el tipo de refuerzo permitido bajo el acuerdo con el club del Viejo Circuito.

Durante 6 campañas y media se mantuvieron los Havana Sugar Kings (nombre oficial para la Liga, una vez que en el Beisbol Organizado no se bautiza con el del país ni con el del Estado a un club) en la Liga Internacional con un buen par de buenos años, el primero, por una clasificación a los playoffs y el segundo, ganándolos e imponiéndose también en la Pequeña Serie Mundial.

Únicamente la política de intervención terrorista antiamericana del castro-comunismo podía liquidar el sueño de Bobby Maduro, que no concluía con los Cubans: el slogan “Un paso más y llegamos” representaba la posibilidad de recibir la garantía, por las expansiones de los sesentas, de que un club de Liga Grande pudiera trascender la frontera norteamericana e instalarse en el Mar Caribe.

Todavía ni a Bobby Maduro ni a los Cubans se les ha hecho la justicia que merecen como la más grande iniciativa del beisbol en la historia del deporte en Latinoamérica: por la osadía, las relaciones y la visión de Maduro se logró para La Habana el símbolo de la grandeza de la ciudad, porque un club de categoría Triple A solo era posible en una que cumpliera las muchísimas garantías y requisitos que exigían, tanto las Ligas Menores como el Dpto de Estado y el Beisbol Organizado en pleno.

Definitivamente, los Cubans Sugar Kings representan aún la diferencia entre una Habana magnífica, alegre y capaz, que tenía un prometedor futuro como posible asentamiento de un club de Grandes Ligas, lo que hubiera colocado a aquella capital en los niveles máximos de desarrollo de cualquier ciudad americana. Eso, a fin de cuentas, representaron los Reyes del Azúcar en el firmamento deportivo americano.

 

 

Nadie ha igualado el empeño todavía

Nadie ha igualado el empeño todavía

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LO DE LOS MARLINS ES UNA TARA HEREDITARIA

Por Andrés Pascual

Nadie puede verlo de otra forma, hay una enfermedad maldita, presente en cada administración del equipo desde que debutó, casi en el rango de leyenda urbana, que impide que se facture un club ganador aquí, porque estar en la Serie Mundial y ganarla un año para sumergirse en las profundidades de la tabla después, no es construir un equipo championable, que debe ser el que se mantenga varias temporadas en los titulares y con mejor promedio que .500 en el standing.

 

Ahora, lo de los titulares es ambivalente, porque de ahí no bajan: si no es porque vendieron a todo el mundo o casi, es porque mintieron para llevarse el estadio gratis…bonita forma de hacer publicidad la de esa oficina.

Pero bueno, es lo que hay: “a falta de pan, casabe”, lo que pasa es que este último es muy caro, al extremo de que, posiblemente en breve, con el salario de una semana, si “quimbó” un trabajo no podrá pagar todo el gasto de un hijo y usted mismo en un día de solaz en el estadio “nuevo”, para ver a unos Marlins sin aguja en el terreno.

No es que cambien o vendan a jugadores a los que promovieron como obligatorios para lograr resultados decentes o competitivos el año “del estadio y del cambio de nombre”, sino que los movimientos parecen una reacción contra un fanático que conoce de quién hay que salir con nombre y apellido y lo ha pedido a voces, lo mismo en la instalación, que cualquier emisora de radio o portal de internet donde se pueda opinar. Es como un castigo por portarse mal.

Por ejemplo, la política de ese dueño con respecto al club funciona mirando su cuenta de banco y empleando cualquier táctica, nunca limpia y decente, sino sucia y grosera para conseguir su objetivo y casi todos los jugadores justifican a Loria con “sé que esto es así, un negocio”, no señor, usted no conoce nada, cuando se ejecuta de la forma como lo hace ese tipo, no puede ser “negocio” solamente la palabra empleada, debe acompañarla otra que, por dura y agresiva no debo repetir aquí por regla de decencia.

El venezolano Omar Infante era uno de los buenos jugadores que tenía el club, rápido, inteligente, infielder confiable y bateador con autoridad para la posición que debe ocupar y Aníbal un pitcher bueno para la rotación de nivel con que se engatusó al público.

¿Quién está a salvo de las voraces fauces del binomio Beinfiest-Loria? Nadie, solo hay que ponerle cuatro pesos y un pan con guayaba sobre el buró y salen como bolas por tronera Morrison, Stanton y Johnson.

Para arreglar el problema que afectó a todos los jugadores solo había que regalar a Hanley y botar a Eduardo Pérez y a Ossie Guillén.

Aunque, realmente, lo que lo resolvería radicalmente es que Loria se llene del valor que no tiene para hacer cosas positivas en varios niveles de interés y que le venda el club a alguien honesto y decente, que ame al juego y  que coloque a la novena en el nivel de prioridad que merece semejante propiedad.

Que nadie dude de que este desmantelamiento continuará con cualquiera, a fin de cuentas, “así es este negocio”.

 

 

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“NI GIBSON NI DRYSDALE NI KOUFAX NI… BRILLABAN HOY”, Rick Weiner

Por Andrés Pascual

Hay cronistas que, o quieren dar “un palo columnístico”, o buscan reírse del fanático a través del sello de “controversiales”, o no tienen otra forma de defender lo indefendible que cuestionando la clase portentosa de los inmortales del ayer.

Eso cree que hizo Rick Weiner. Lo malo de esta gente es que son tan mediocres que no cesan de buscar al de atrás para echarle la culpa de su incapacidad, tanto, que conduce a la falta absoluta de brillantez en su gestión.

Y controversial no es aplicable a casos como ese, sino agresión inaceptable por lo poco ético ante el asunto en cuestión.

Para Weiner, columnista de Bleacher Report, portal para el que una vez escribí y abandoné por exceso de trabajo y porque escogí a Seamheads, de mi amigo Mike Smith como mejor en todo, comenzando por la clase profesional y ética de los más de 20 cronistas e historiadores, la mayoría del SABR, que comentan o describen en el sitio, hay 25 inmortales de Cooperstown que, prácticamente, no podrían imponerse en las Grandes Ligas de hoy.

Voy a darles algunos de los nombres que consideró este plumífero americano como peloteros sin posibilidades de brillar como hicieron durante su época: Gaylord Perry, George Kell, Joe Tinker, Johnny Evers, Rube Wadell… manejados por todo el mundo como dignos del recinto, porque sus actuaciones lo ameritaron.

Sin embargo, voy a ofrecerles cinco más para que “se chupen los dedos”: Luis Aparicio, Don Drysdale, Bob Gibson, Robin Roberts y…… SANDY KOUFAX, ¡Shit! How it has been possible?

Dijo que Kell hubiera sido un jugador como Plácido Polanco, pero olvidó que el ex antesalista de Detroit de ayer era mucho mejor bateador, que ganó un campeonato de bateadores y que conectó sobre .300 en 10 temporadas de 15.

Entonces se aparece con la inaceptable “para jugar en la tercera base hay que batear con poder”, bueno…

Aparicio, según el tipo, hubiera sido un suplente para innings finales, lo coloca por debajo de Smith y de Vizquel en cuanto a juego diario y regular, yo creo que Luis hubiera jugado tanto como los dos portentos del tiempo actual, su estilo de juego ofensivo era tan importante como el de muchos artilleros capaces de poner la píldora lejos por su inteligencia y por su velocidad en el corrido de las bases. Sin él Alfonso López no hubiera podido dirigir a los Medias Blancas en la Serie Mundial de 1959 ni Hank Bauer al Baltimore en la de 1966.

“La saliva de Gaylord Perry le hubiera impedido ganar los que ganó”, pero existe una foto muy sospechosa de Mariano Rivera escupiendo la pelota, que adjunto.

Porque hoy los lanzamientos adentro son muy penados, pues el señorón considera que ni Drysdale ni Gibson ni Koufax hubieran podido lanzar aquí.

Estos comentarios no son contradictorios, porque no tienen un mínimo de credibilidad: proponer que, para casi todo el mundo el mejor zurdo de todos los tiempos, no hubiera podido ganar hoy es una colosal estupidez y una mayúscula falta de respeto hacia la historia del beisbol.

Ese tipo de aseveraciones ofensivas, liberales, deben efectuarse en una rueda de prensa con jugadores que batearon contra esos monstruos como invitados, por ejemplo, con Tony Oliva, para que le diga lo que me explicó cuando le dije que la recta con la que lo ponchó Sandy en el último juego de la Serie Mundial de 1965 estaba considerada una de las 5 más difíciles jamás lanzados. La justificación del pinareño fue “la recta de Koufax explotaba arriba de ti y rompía hacia arriba, un verdadero lío batearle…”. Y Aaron le daba hasta nalgadas a lo que le tirara el ex astro de los Dodgers, como Tony Gwynn a Greg Madduxx.

Hay que estar alerta, va y mañana se aparece con que Hank no hubiera podido dar un fly a tercera.

Los pitchers a los que intentó pisotear Weiner no solo eran mejores que los de hoy a la hora de dominar, sino que nunca lanzaron un wild con bases llenas ni golpeaban a un bateador también con los ángulos congestionados ni se lesionaban el día de la cena navideña con extensión a “perdió la temporada” porque vomitó por exceso de grasa en la comida.

Por lo anterior, lo mejor de aquellos con respecto a los tiempos modernos era que, por ejemplo Sandy, se sometía a verdaderas sesiones de tortura en su brazo zurdo artrítico para poder salir a cumplir su compromiso con el público, igual que Gibson, al que había que extraerle “medio cubo” de líquido senobial de las rodillas, además de darle la espalda al público varias veces en el juego, sacar su pañuelo y caerse a “fuetazos” con el inhalador que escondía para calmarse el ataque de asma.

Si Weiner cree que dio “un palo” periodístico con la basura que escribió, que observe el video: fue un manso elevado al cátcher.

 

 

 

Mariano, esa bola fue un “spitball”

Mariano, esa bola fue un “spitball”

 

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EL AÑO DEL JINX

EL AÑO DEL JINX

Por Andrés Pascual

Al español lo traducen como “gafe”, que significa en la Península Ibérica “tipo con mala suerte”, lo de la mala suerte es tan malo que dicen que se “pega”.

Pero, en el beisbol, es más complejo considerar a un jugador que se desplomó en su segundo año porque no lo acompañó la buenaventura.

El jinx es el segundo completo de un jugador. Por lo general, el rendimiento de un pelotero en su segundo año se vigila con interés extremo, tal vez a partir de ahí se concluya de lo que podrá ser capaz.

Un cubano que se burló del jinx fue Tony Oliva, que no se conformó con ganar el champion bate en el primero y repitió en el segundo, como postre, discutió el cetro de los artilleros en el tercero y lo perdió contra Frank Robinson por una lesión en un dedo, terminó en segundo lugar. Esa campaña, 1966, el cuarto bate de los Orioles de Baltimore obtuvo la última Triple Corona por un bateador hasta hoy, promedió .316.

Orestes Miñoso bateó .326 en su primera campaña y le robaron el Novato del Año para favorecer a Gil McDougal, pero acumuló .281 el segundo.

Clemente bateó .255 en su debut, subió a .313 en el jinx, pero recayó a .253 el tercero. Asistió a 12 Juegos de Estrellas, el primero en su 6ta temporada (1960). Es uno de los casos que superó cualquier suposición derivada del rendimiento en los previos 5 ó 6 años al salto a la estelaridad.

Mark Trumbo y Brice Harper parece que tienen etiqueta de estrellas, por lo que quizás haya que irse despidiendo de cualquier objeción basada en el jinx.

El problema con el segundo año es que, después que un novato desfiló durante 500 o más veces al bate ante baterías de scouts contrarios, armados con radares que miden la velocidad en el corring, con fórmulas que arrojan el tipo de lanzamiento, la zona y la rapidez de los envíos que batearon o dejaron de batear, pudiera hacerse difícil volver a sacar el bate con autoridad la temporada siguiente.

Pero, si repiten la actuación del primero, hay que empezar a verlo como a una futura estrella del juego, que se adaptó bien y rápido a la exigencia de un pitcheo superior.

El cubano Yoenis Céspedes tiene estampa de pelotero y condiciones para triunfar, pero está en su primer año. Vamos a ver qué pasa con el tiempo, especialmente cuando tenga que regresar para el del jinx.

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Una estrella en embrión

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UN LÍO LLAMADO ALEX RODRÍGUEZ

Por Andrés Pascual

De todos los jugadores convictos de usar sustancias químicas es Alex Rodríguez el único que nadie toca ni con el pétalo de una rosa, lo mismo para la prensa que para el público, el tipo pasa como si nunca hubiera delinquido, por lo que el desborde de adulonerías se mantiene igual que antes de sorprenderlo en la base pecadora.

No tengo dudas de que la "generación perdida" del beisbol estará en Cooperstown y solo van a dejar afuera a Palmeiro y a Canseco, por ser cubanos que no se hicieron en la isla cautiva ni son exponentes de "lo que fueron se lo agradecen a Fidel".

Por la influencia de muchos dueños con el Comisionado, amigos, socios y admiradores de las figuras de la tiranía cubana, posiblemente un día impongan a Omar Linares bajo un capítulo especialmente creado al efecto. Como están las cosas no lo dudo.

El salario de Alex Rodríguez no fue una monstruosidad, sino una  estúpida ridiculez, ¿A quién se le hubiera ocurrido darle la cantidad que le dieron en un multianual? Según se cuenta, a alguien que le "corrieron una máquina" y se montó, después, lo de los Yanquis al elevarlo y extenderlo no tuvo nombre, pero, en la franquicia rayada, hace 40 años que muy pocas cosas lo tienen.

Los últimos 3 años de Alex no han sido malos, incluso diría que han sido buenos, si no ganara lo que gana y con tanto tiempo de trabajo asegurado.

Cualquiera de los números de las tres campañas pasadas del neoyorquino pudieran asegurarle el Novato del Año a un recluta, incluso un aumento sustancial de salario a otro por su contribución al éxito del club, pero hablo de gente común y corriente, no de Alex Rodríguez.

El artillero tiene 36 años y ya asoma su feo hocico la baja acelerada de su curva de rendimiento.

Los últimos 3 años ni ha coqueteado con los .300 (.286 .270 .276) y este va con .268, sin embargo, empató con Gehrig en jonrones con bases llenas con 23.

Alex Rodríguez ha cumplido su cometido como jugador franquicia para el club, porque la gente que lo sigue, que no debe tener hígado por las decepciones casi a diario, no le tienen en cuenta su falta de decisión ante los momentos que lo ameritan, sencillamente, no ha bateado con los Yanquis bajo presión, pero sus números fueron impresionantes, buenos para seguir amasando números no dignos de Cooperstown, sino mejores que los del 75 % de los que están allí.

El problema es que, si bien esos números son dignos, el nombre de Alex Rodríguez no corre igual suerte.

Para los Yankees, en una encrucijada ante la baja sensible de la producción del antesalista, se va a presentar pronto el dolor de cabeza de tener que regalarle una montaña de dólares a un jugador que no hace nada por obtenerlos.

Sin embargo, en los anales del beisbol ha sucedido que, bateadores del temperamento de Alex Rodríguez, terminaron sus carreras con la oportunidad que no tuvieron durante mucho tiempo.

Cuando concluya su carrera, habrá otro momento peor para la prensa, consistente en ponerlo en Cooperstown con todo el mundo mirando.

 

 

 

 

  Un dìa estara en Coopertown

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HIRALDO SABLÓN, EL CHIVO EXPIATORIO DE GENE MAUCH

Por Andrés Pascual

Gene Mauch fue uno de varios hombres de beisbol americanos que se les relaciona con Cuba en diferentes formas: jugó en el champion invernal; dirigió al Minneapolis en 1959 contra los Cubans y perdió; puso en la lista negra injustamente a Panchón Herrera y el artillero cubano, big-leaguer de arriba abajo, nunca pudo regresar a las Mayores; durante los sesentas, tuvo bajo su mando en los Phillies, además de a Herrera, a los criollos Tony Taylor, Cuqui Rojas y el Haitiano González.

En 1967, año en que el outfielder camagüeyano le discutió el champion bate del Viejo Circuito a Roberto Clemente, Mauch era el manager de los Cuáqueros. Para concluir la “conexión cubana”  del tipo, una jugada estúpida que le costó, según él, el banderín del circuito en 1964, desarrollada por el utility de cuadro Hiraldo Sablón, conocido fuera de Cuba como “Chico” Ruiz.

El villareño Hiraldo Sablón Ruiz fue un joven jugador de cuadro para el Cienfuegos de la Liga Cubana en los últimos 3 años del circuito, se le proyectaba como a un pelotero de condiciones capaz de alcanzar las Grandes Ligas, si lograba arreglar un problema físico que le zafaba el brazo derecho de la articulación con el hombro. Lo logró.

Al beisbol profesional entró por la vía del Cincinnatti como un producto firmado por Corito Varona, entonces scout principal de los Cubans.

Realmente nunca desarrolló como estrella, sin embargo, actuó lo suficiente como para haber recibido su pensión por 8 años de servicio, que nunca cobró por su muerte prematura en accidente de autos en San Diego en 1973.

Sablón consta como el único jugador que haya bateado de emergente por Johnny Bench, fue 1967.

Cuando en 1969 el shortstop de los Rojos se lesionó, pues la encomienda de ocuparse de la posición recayó en Sablón, sin embargo, en contra de la supuesta alegría que debe producir jugar regularmente, a los pocos días, el cubano irrumpió en la oficina del gerente del club con el ultimátum “o me sientan o me cambian”, rigurosamente cierto y constancia argumental como una de las más estúpidas frases dichas en el beisbol. Por supuesto, fue cambiado al San Diego de Preston Gómez.

Al 21 de Septiembre de 1964 lo llaman “El Día Negro del Deporte Philly”, según magos, adivinos, fanáticos presentes en el estadio y ausentes, jugadores, prensa y todo el mundo esa tarde se inició el más monumental colapso de club alguno en los anales de las Grandes Ligas.

El día funesto los Phillies de Filadelfia tenían en venta los tickets de entrada a la Serie Mundial, en pocas hora habían vendido más de 90,000; aunque el club no tenía un superestrella como Mays, Frank Robinson o Hank Aaron, estaba bien equilibrado y con buen pitcheo.

Esa tarde Gene Mauch colocó en el balk a Art Mahaffey que, a decir verdad, hizo su mejor trabajo del año, pero llegaron empatados al 6to inning y…

Con un out, Sablón metió rolling de hit al center, acto seguido, Vada Pinson encendió un cohete al right que quiso extender a doble, pero Johnny Callison se lo impidió con disparo perfecto a segunda y el cubano avanzó a tercera.

Acto seguido llegó al home Frank Robinson, no solo el mejor bateador que tenía el Cinci, sino uno de los mejores del beisbol, por lo que el pitcher se concentró en el artillero, al que colocó en un strike y dos bolas, mientras desatendia al corredor, un pelotero que podía cometer una “cayucada” en cualquier situación, porque nunca estaba al tanto del juego, por lo que el concepto “juego inteligente” no le era familiar, acaso ni medianamente.

Al 4to lanzamiento de Mahaffey, todo el mundo vio asombrado cómo el villareño se lanzó al home en intento suicida de robo por cuenta propia y cómo el lanzamiento, un wild afuera, le resultó imposible de retener al cátcher Clay Dalrymple.

Esa carrera fue suficiente para que el Cincinnatti ganara el juego, que terminó 1-0

¿A quién se le puede ocurrir intentar estafar el home con dos outs y con un bateador derecho en una y dos? Por su historial de cosas “raras”, a Hiraldo Sablón.

Todavía Frank Robinson abandona cualquier lugar en que se encuentre cada vez que le mencionan la jugada.

Pete Rose declaró “no puedo creer que una jugada, más que estúpida anormal, haya salido tan bien”.

Entre gritos y maldiciones, Mauch bautizó a Sablón como Chico “Fucking” Ruiz.

Después de esta derrota, se iniciaron una serie de acontecimientos que hicieron que Filadelfia perdiera la ventaja y el campeonato contra los Cardenales de San Luis.

Sin embargo, Gene Mauch nunca habló de la razón por la que, a partir del 21 de Septiembre, utilizó cada dos días a Jim Bunning y a Cris Short, a pesar de tener a Ray Culp en la rotación de abridores, lo que, casi seguro, tuvo que ver más que el home que le robó Sablón a Mahaffey por descuidarse, después de todo.

En 1972, mientras militaba en el California Angels, Sablón le sacó una pistola a Alex Johnson y lo hizo correr más que un maratonista olímpico. Por el hecho lo bajaron a Triple A.

 

 

 

 

Momento en que Chico Ruiz le roba el home a Mahaffey el 09-21-1964

Momento en que Chico Ruiz le roba el home a Mahaffey el 09-21-1964

 

 

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¿GANA MUCHO? HAY QUE PONERLO

Por Andrés Pascual
El problema de los millones y el contrato multianual se puede convertir en un  dolor de cabeza de anjá para el club “que metió la pata” con un pelotero que, de pronto, no rinda  para lo que le dan, sino, como en el argot callejero, ni para “2 pesetas”.
En el capitalismo no se puede responder al salario sin actividad laboral, por lo que en el beisbol no se puede sentar a un jugador que gane millones porque atraviese una mala racha transitoria o con ribetes de eternidad, sencillamente, tiene que jugar.
Esto es parte de la condena que deben cumplir los que cometieron el sacrilegio de pretender cubrir con millones de dólares a muchos jugadores, porque veían multiplicarse quién sabe por cuánto sus propias ganancias, “tiro por la culata” o retrato en vivo de la forma como hace decadente y malo al llamado “mejor beisbol del mundo”, comparándolo con la era previa a 1975, el contrato a largo plazo.
Y, como que todavía en Triple A no se produce la espiral millonaria de las Grandes Ligas, pues ningún pelotero asegurado bajo condiciones de contrato multianual, por cantidades más que fabulosas fuera de lugar, puede ser enviado por bajo rendimiento a ese circuito, porque, sencillamente, “ese dinero no es de Triple A”.
¿Cuántos jugadores del beisbol moderno han demostrado en el terreno que “les robaron” el dinero a la Organización que los contrató, a través de un agente libre pícaro apoyado en la miopía de la gerencia?
Se pudiera hacer una enciclopedia con todas las posiciones bien cubiertas como referencia permanente a este desastre, que los es.
A través de los últimos 20 años, se ha podido comprobar que el contrato multianual es una grosera pieza de la maquinaria que perjudica al beisbol de Grandes Ligas, porque puede producir sentimientos peligrosos en el afortunado que linden con la apatía, el desgano y la vagancia, del que no se podrán desprender por las regulaciones legales y porque nadie ajeno se hace cargo de “un muerto de esa categoría”
Si se revisan los guarismos de más de 20 jugadores que han gozado o gozan de ese tipo de beneficio, logrado con anuencia absoluta de los dueños, incluso del público y parte de la prensa, pues se ratifica que juegan a matarse el último año del compromiso para cotizarse bien con miras al próximo contrato, por lo que son siempre el primero y el último en los que son capaces de demostrar su valor, alto quizás, pero no para esas montañas irracionales que reciben y que han colocado la perspectiva vocacional infantil  hacia el juego de pelota por encima de la Presidencia de la República.
Como que el desinterés y la baja forma deportiva es evidente durante el calendario regular de juego, pues que nadie dude que, como fantasma perjudicial contra el propio pelotero, también “sale en el training”, lo que pudiera formar parte de la sospechosa aparición de lesiones desde el mismo primer día en que se convoca al entrenamiento o durante el juego diario.
El último caso evidente se presenta en los Marlins con el cerrador Heath Bell, de 27 millones por tres años y un mundo de presagios positivos y otro de adulonerías hacia la Organización.
Por lo que “se va a lograr” cuando se anunció su contratación y los resultados hasta hoy, se está tratando con un tipo cuya labor negativa es indigna del salario mínimo en una factoría americana.
¿Qué van a hacer con Bell? Nadie sabe, pero, cuando un pitcher es tan inefectivo con tanto dinero como salario, no puede ni pensarse en un cambio, por lo mismo tampoco puede ser enviado a Triple A y, mucho menos, recetarle el banco que pudiera enfocarlo en el juego ganador.
Tal vez lo único que le quede al responsable por traerlo al club sea esperar que, bajo el fuego enemigo que ha sido incapaz de contener, siga actuando con regularidad hasta ver si puede recuperar la efectividad que le vieron para garantizarle semejante cantidad, imprudentemente, entre tres años.
: Bell, un caso típico de lo que representa negativamente el contrato multianual
: Bell, un caso típico de lo que representa negativamente el contrato multianual

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MIGUEL CABRERA, COOPERSTOWN LEGÍTIMO

Por Andrés Pascual

Hay peloteros que, prácticamente, nacen con la inconfundible etiqueta de estrellas, solo el llamado “imponderable” puede obstruir su ascenso a la inmortalidad: lesiones, apatía, desviaciones de la conducta, distracción… ha sucedido.

Sin embargo, cuando el pelotero, fácilmente identificable como niño mejor que los demás en un grupo, se supera, ama al deporte, se mantiene respetuoso del juego y del público no lo para nadie en su carrera a la estelaridad.

Recuerdo en Cuba, época de las Series Nacionales, a Alfonso Urquiola, el original Niño de aquel beisbol que, con 14 ó 15 años, se podía decir, sin temor a equivocaciones, que a Félix Isasi no le saldrían canas como titular de la segunda base en ningún equipo en que tuviera que eliminarse contra el pinareño y lo sacó de regular cuando el matancero tenía 28 y Alfonso 20.

Cuando Omar Linares comenzó a jugar pelota con total dedicación, después de abandonar el campo y pista, tendría 12 ó 13 años y un mundo de tantas condiciones que, a los 14, se ganó la titularidad del equipo nacional juvenil.

Linares siguió desarrollándose de tal forma que, a los 17, lo reclamaron del equipo de mayores para que jugara la tercera base y lo instalaron en el 3er-5to turno en un evento internacional oficial, todavía le quedaban dos temporadas como juvenil, pero el hijo del sanjuanero zurdo que jugó el leftfield y bateó 3ero para los Indios de Araujo de la Liga Azucarera Pedro Betancourt bajo las órdenes de Andrés Fleitas, no regreso al terreno con muchachos.

A Omar Linares se le puede considerar como otro de esos desperdicios del beisbol cubano de los últimos 35 años, yo lo vi y lo mismo era una estrella en el shortstop que en el centerfield, jugador maduro de carácter desde la niñez, capaz de acomodarse a un lanzamiento “raro” si se lo tiraban dos veces y en eso se parecía a Wilfredo Sánchez allá y a Tony Gwinn y a Ken Griffith jr aquí.

Yo fui uno de tantos privilegiados que pudimos ver a Alex Rodríguez desde que comenzó en colegiales junior, no voy a exagerar con lo que diré: no tenía más condiciones que el pinareño, la diferencia era que Linares corría más, con mucho más brazo y, sin dudarlo, entre los dos, era el fildeador, como promesa al bate creo que eran similares, con Omar bateando líneas y Alex golfeando muchas veces.

Miguel Cabrera es un tipo de jugador como los anteriores, nació pelotero y lo demuestra todos los años, a estas alturas sería muy difícil que se frustre por circunstancias relativas al terreno, a no ser, como dije antes, que se lesione gravemente.

El venezolano no solo es uno de los mejores bateadores hispanos de estos tiempos, incluso entre americanos o de otras regiones, sino que su carrea va rumbo al Salón de la Fama, como la de Vladimir Guerrero, que concluyó y solo espera el tiempo de elegibilidad y la llamada que le inmortalizará.

Cuando Cabrera se retiré, posiblemente sea uno de los mejores cinco bateadores latinos de todos los tiempos con labor en Grandes Ligas.

A los 29 años y diez en las Mayores, va para su 9na campaña con 100 o más impulsadas que, si no son todas las que ha jugado, fue porque en el 2003 solo actuó en media, no obstante, empujó a 62.

El antesalista del Detroit promedia .317 (el año pasado ganó el champion bate), tiene 372 dobles (un liderazgo), 13 triples y 295 jonrones (otro liderazgo) además de otro en impulsadas y su total en este último capítulo es de 1055. Su embasamiento es un magnífico .395 (2 liderazgos) y el slugging de .556, con un total de verdadero inmortal, hasta hoy, de .950.

Bateador agresivo, de los que reconoce que su responsabilidad es más que embasarse, por eso se poncha más veces que las bases por bolas que recibe, porque llega al home con la encomienda de hacer lo que sea para que el corredor anote o avance.

Un anillo de Serie Mundial con los Marlins en el 2003 y otra participación infructuosa en Octubre con Detroit, 7 Juegos de Estrellasy la satisfacción de saberse uno de los tres mejores bateadores derechos del beisbol, son credenciales, junto a sus guarismos, que ponen a Cabrera en el rumbo seguro al máximo colofón de la carrera de un pelotero: la elección a Cooperstown.

 

Cabrera tiene estampa de inmortal

Cabrera tiene estampa de inmortal

 


RÉCORDS MUY DIFÍCILES DE IGUALAR

Por Andrés Pascual

Este año y yo diría que el pasado también, el pitcheo regresó al nivel de importancia que nunca debió perder.

El abandono a propósito de la vigilancia que debe existir en el Beisbol Organizado, produjo las famosas y fraudulentas carreras por el liderazgo de los jonrones, incluso la imposición de 73 por Bonds y, tres años antes, 70 por McGwire, marcas que son más infames mientras más pasan los años. Sin embargo, nadie se aproximó peligrosamente ni a los .400 de promedio ni a los 56 juegos bateando de hit consecutivamente de Dimaggio

Hoy no se debe soñar con 70 jonrones, porque, al pender sobre la cabeza de todo el mundo el “test sorpresivo”, el bateador como que pierde “el toque mágico” y el pitcher “se empina en el balk”.

Si los mandamases del juego mantienen interés sobre la prohibición de las sustancias químicas, si no vuelven a mirar a otro lado para que reinicie la espiral descontrolada, incluso si no acuerdan algún día legalizar el uso, pues algunos récordes de Grandes Ligas, tanto en el pitcheo como en el bateo, pudieran ni igualarse nunca.

Pero no es solo el uso y el abuso de drogas que mejoren el rendimiento lo que se erige en una seria oposición a la facturación de nuevas marcas históricas para todo el beisbol, por ejemplo, en el pitcheo, los 363 juegos ganados de Spahn son tan inalcanzables hoy como los 511 de Cy Young a través del tiempo, producto del uso indiscriminado del relevista, posiblemente improductivo en un 60 % de los casos, a la manera como los emplean en esta era, pasando de “apagafuegos circunstancial” a “enciéndelos rutinario”, o casi.

Los más de 5,000 ponches de Nolan Ryan y sus 7 no hits no runs son tema de un capítulo de Mitos y Leyendas especial, como aquel en que se cuenta de Rip Van Winkle.

Para los pitchers de la era del relevista ineficiente y a la cañona, no hay récord más distante que el de juegos completos, lo mismo de todos los tiempos que la marca para un año y no hablo de la barbaridad de749 de Cy Young, incluso ni de los 386 de Tommy Bond, que ocupa el 20 en la lista; sino de los 75 para una temporada de Will White en 1879, por cierto, este pitcher ocupa el puesto 22 con 64 en 1883. Por lo general, estas son marcas que les corresponden a hombres del siglo XIX y de inicios del XX, todos de la etapa conocida como “era de la bola muerta”.

Si analiza que el mejor en juegos completos de los activos es Roy Halladay, con 66 en 15 campañas, podrá deducir que nadie debe ni soñar con los guarismos impuestos hace más de 80 años algunos.

Batear .400 es difícil para el artillero de hoy por muchas cosas, una de ellas, según los entendidos, no se deben consumir más de 490 veces al bate, pero esto pudiera suceder un día, lo más difícil sería repetirlo una o dos veces.

Batear de hit en 56 juegos consecutivos lleva el mismo tiempo (1941) en cartelera que el .406 de Ted Williams y unos cinco años más que un teatro de Georgia exhibiendo, diariamente, “Lo que el viento se llevó”.

El récord de hits de George Sisler cayó destrozado por el nipón Ichiro. Un día quizás igualen el de impulsadas de Hack Wilson de 191, el de dobles, incluso el de triples de más de 30.

Cuando Roger Maris igualó y superó a Ruth con 60 y 61 jonrones, le pusieron un asterisco, sin embargo, ese año Sandy Koufax superó a Mathewson en ponches para la Liga Nacional y no le colocaron el signo acusador, ambos fueron ayudados para romper las viejas marcas por 8 juegos más en el calendario.

Hay un récord del que nadie habla que, como todos los impuestos en el período 1998-2004, fue ayudado también por los 8 juegos de más y, de forma grosera y capital, por el uso de sustancias de crecimiento: las tres campañas con más de 60 jonrones de Sammy Sosa, si la vigilancia, el buen juicio y la decencia continúan definiendo la frontera entre lo permisible y la delincuencia a favor de la honestidad, pudiera considerarse en el rango de tan difícil de igualar como los 5,000 ponches de Ryan.

Eso, a mi modo de ver el asunto, fue una monstruosidad, imposible de lograr sin la ayuda ajena a la naturaleza humana, sin embargo, porque no han sido eliminados de los libros los récordes de los delincuentes, está ahí como uno de esos retos que ni se sugieren, porque, cuando el pitcher recupera el comando del juego, ordinariamente, no se puede batear.

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Las 3 temporadas de 60 HR de Sosa se perfilan hoy como imposible de igualar

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EL PREÁMBULO AL JUEGO DE ESTRELLAS ¿INSUFICIENTE?‏

Por Andrés Pascual

La única actividad de habilidades (si cabe esta definición), presente en el espectáculo previo al clásico de media temporada, es la llamada competencia de jonrones o Home Run Derby, con lo que imponen el sistema de juego a base de poder y presentan un cada vez más alejado concepto de lo que debe ser el beisbol con total y absoluta ausencia de la representación de la estrategia en el terreno de juego.

Si los intereses son presentar la fuerza, el poder como única alternativa, entonces deberían traer a los pitchers que tiran duro y ponerlos a competir entre ellos con 3 lanzamientos, a ver cuál hace un disparo más rápido, digo yo…

Desde 1959, cuando Mark Scott lo hizo un patrón televisivo promocional, el Home Run Derby es la competencia más estrambótica jamás vista: a un hombre que se para ahí le pitchean a medio brazo a ver cuántas bolas se van de zona buena, en nada participa el concepto "run" o carrera, por lo que, lo primero que debieron hacer, fue buscar un nombre adecuado, porque cinco pelotas que se van en un juego representan cinco anotaciones y esas cinco de la competencia no tienen nada que ver con eso ni aunque, como hacen, lo disfracen.

Antes asistían al Derby los mejores jonroneros del beisbol, que se eliminaban uno contra otro hasta llegar a dos que decidían, en realidad casi nunca es el de más poder el que se impone, sino el que mejor le dio a algunas pelotas que se fueron; ese evento lo han ganado pocas veces los que más lejos ponen la bola a lo largo de una campaña; por ejemplo, el año en que lo presentó Scott, compitió Hank Aaron, que no era un slugger de fuerza descomunal como Mickey Mantle, Killebrew, Willie Mays o Colavito, por nombrar a otros cuatro que participaron.

Durante los últimos años, el Home Run Derby ha perdido tanto interés entre los jugadores de poder genuino y consistente, que se ha visto participar a algunos que en 1958, 59… hubieran sido considerados "hitters" sin que se pusiera bravo nadie, por lo que no hubieran estado en la competencia.

¿Por qué tanto al Derby como al propio juego lo evitan como a un enfermo de peste bubónica algunos jugadores de renombre? Por dos razones: ganan mucho los estrellas reconocidos o están en la rutinaria lista de enfermos, operados, próximos a operar o en recuperación, a veces han dicho que "van a descansar" y nadie los obliga a cumplir el compromiso con "el respetable".

Entonces este evento va quedando como interesante, como carta de presentación y para su disfrute, prácticamente, del recluta que persigue, a como dé lugar, que su nombre aparezca en titulares el día siguiente, mimado durante poco tiempo por el fanático que le agradecerá su contribución al triunfo de su liga si hizo algo notable.

El Home Run Derby debería ser una competencia de una sola vuelta, todos contra todos, entre los hombres que ocuparon los primeros cinco puestos en cuadrangulares por cada liga el año anterior y los tres primeros del año en curso, un retirado por cualquier circunstancia o un lesionado debería ser reemplazado y 8 por cada escuadra es un número bonito, práctico y necesario para que no dure un día el encuentro personal. A fin de cuentas, este año, (no es la primera vez) un manager retirado volverá a dirigir a uno de los dos circuitos en el juego y no aparece el arreglo a tamaña barbaridad.

A mi modo de ver (lo hacen en algunos países del Caribe,  Cuba entre ellos), la presentación de la velocidad en la vuelta al cuadro y en una carrerita de 50 metros pudieran nivelar objetivamente el sentido del juego, que debe estar presente además del poder al bate.

Otro plato muy interesante, el tiro a un barril o a una circunferencia, desde el home a segunda base, por los catchers de mejor brazo de ambos circuitos y un buen tiro desde el center por los 5 mejores y más fuertes disparos de outfielders de cada liga.

Lo de las lesiones no debe ser objetado, a fin de cuentas, a diario se ve a un pelotero que sale trotando hacia primera en terrenos que son platos y, sin que encuentre ningún promontorio en el trayecto, llega a la inicial con un "músculo engarrotado o con un tirón".

Estas competencias del día anterior al Juego de Estrellas durarían lo mismo en total que por "llevarse la cerca" como se presenta hoy, pero sería mucho más interesante la propuesta por lo variado, que la monótona cantaleta anual, a la que asisten varios jugadores que no son reales sluggers, en una época en la que el récord es de 73 batazos de vuelta completa y el sub 70.




Snider, Mays y Musial sluggers del "buen tiempo ido"

 

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DOS “CON EL AGUA AL CUELLO”‏

Por Andrés Pascual
La selección castrista que juega en La Habana contra una selección de daycares (círculos o jardines infantiles) norteamericanos, dicen que una serie de fogueo de 5 partidos, perdió el primero 3-4 y ganó por una los siguientes dos, el último, 9-8. Yo no dudo que la ganen, sin embargo, a quién le importa en Cuba, porque ni la asistencia al Cerro ni el seguimiento por radio o televisión lo desdicen.
Lo que comenta la prensa de allá sobre la forma cómo juegan estos peloteros es inaceptable, no solo porque enfrentan a jugadores que todavía ninguno ha de haber participado en su encuentro 500 de por vida; sino porque, cuando le ganan a rosters de estrellas de Grandes Ligas en los mal llamados clásicos, no hacen la misma proposición, basada en que no están “acoplados ni en juego”.
En el caso de aquel Baltimore de hace 15 años había razones con fundamento para proponer que ganaron deslealmente, o cuando lo hicieron contra Puerto Rico, contra Dominicana, o contra Santana y Venezuela en ese denigrante espectáculo que Bud Selig no acaba de imponer, porque es una falta de respeto y una humillación contra el Beisbol Organizado, llamado Clásico Mundial.
Por la experiencia de 30 años viviendo entre aquella farsa criminal que es el período “robolucionario” del castrismo, sé bien que no persiguen foguearse ni obtener experiencias, eso no les interesa a quienes viven de imponerle la mentira al pueblo, aquel engendro de dictadura vive del control ideológico absoluto, de la inyección del triunfalismo a como dé lugar, lo que, por la labor de destrucción del beisbol, por ejemplo, ya no pueden mantener. Ellos quieren ganarle a un equipo americano, el que sea, para tener material de re-adoctrinamiento a la población, hoy muy difícil de hacer, cuando no imposible, por lo menos al estilo de 1960-199…
Igual que con el engatusante logro del sistema de salud, que acaban de desnudar y pisotear ellos mismos, con el regreso al siglo XIX por una epidemia infectocontagiosa cuyo antecedente está en 1892 y su última muerte un año después, contra 16 en lo que va del 2012.
El peligro para el beisbol hace rato que dejó de serlo en Cuba, ya es una impactante realidad la decadencia forzada del juego para liquidarlo y tener a mano la justificación preparada desde hace 54 años, que será decirle al pueblo que “no tiene interés popular, entonces, como la harina que cambiaron hace 39 años por la libra de arroz, la vamos a retirar del mercado…”, si bien aquella pasta apestosa no tuvo sustituto, el beisbol tiene ahí el balompié, no por menos costoso, sino por menos cercano a lo patriótico y a los Estados Unidos, porque es un deporte por el que no hay que agradecerle nada al “Imperialismo” ni este “monstruo” lo domina mundialmente ni tiene figuras de relieve e importancia universal.
Pero al público que apoyaba fanáticamente “el peor y único beisbol esclavo del mundo”, también lo perdieron: hace rato que no leo ningún comentario en Juventud Rebelde que complemente lo que esos plumíferos quieren reimponer y eso es un logro, pero de la verdad, aunque sea sobre un terreno de pelota.

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Pie de grabado: Ya les arrancaron la careta en el beisbol

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REGGIE, LA LENGUA SOLO ES BUENA ESTOFADA

Por Andrés Pascual

Hay algunos a quienes la fama “se les encarama en la cabeza” y se creen autorizados por las 7 potencias a repartir sandeces por el mundo a “tutti plen”.

El problema es que, posiblemente, se crean infuencia catedrática en asuntos en que lo mejor que hicieran fuera cerrar la boca.

El último de la legión de habladores de basura es Reggie Jackson, del que la mayoría de los medios sobre beisbol americanos han publicado un muy particular juicio sobre algunos miembros de Cooperstown que, según el tipo, no deberían estar allí.

He leído a varios cronistas que han dicho que Jackson no es un inmortal de plantilla legítimo y yo lo creo, sobre todo por su anémico promedio de .262 en 22 temporadas y más de 10,000 veces al bate.

Si en esta era se cuestiona a Jim Thome, mejor bateador que Jackson, como futuro miembro del Templo, pues que nadie dude que tiene razón el que le niegue a posteriori la entrada que ya hizo.

Según el artillero que beneficiaron con un MVP de Serie Mundial que le correspondía al cubano Berto Campaneris, Bert Blyleven no merece estar en Cooperstown, porque “el hombre grande del pitcheo en los 80´s fue Jack Morris”.

El problema es que Morris no ganó más ni tuvo mejor promedio de limpias ni más ponches ni más completos que el curveador que hizo historia con el Minnesotta.

El tipo quiere al héroe del Detroit con 39.8 de WAR adentro y sugiere sacar del recinto a alguien que compila 90.2 en el mismo renglón.

Incluso, cuando se refiere a algunos jugadores “indignos” de Cooperstown que ya fueron elegidos, como que los quiere complicar con el uso de sustancias prohibidas, entonces tampoco quiere allí ni a Puckett ni a Gary Carter ni a Jim Rice.

Carter, uno de los mejores catchers de la historia, compiló 66.4 de WAR, mientras Jackson 66.8. Como receptor, su promedio de .262 es mejor que el de zurdo que jugó 5 años para los Yanquis y terminó con el mismo average.

Kirby Puckett bateó .318 en 12 años de una carrera que la acortó el nefasto bolazo que le propinó Dennis Martínez y empujó más de 100 3 veces. Fue a 10 All Stars, ganó 6 Guantes de Oro y 6 Bates de Plata. Héroe de 2 Series Mundiales bateando y fildeando.

Por la otra carrilera, Reggie solo tuvo 5 campañas de más de 100 empujadas en 21 años de servicio, ningún Guante de Oro y solo dos Bates de Plata, aunque tiene un MVP y 17 All Stars. Mr Octubre por los 5 jonrones con los Yanquis en 1978, 3 de ellos en un juego, un bulto a la defensa desde que nació.

Todos estos hombres que están en Cooperstown y a los que atacó estúpidamente Reggie Jackson merecen estar ahí, igual que Jim Rice, uno de los grandes bateadores del Boston de la era moderna.

Lo que se diga en el rumbo de Jackson contra la elección de esos peloteros sería otra sarta de barbaridades sin razón, especie de basura que ni reciclable es.

 

 

A Jackson lo indigestó la fama

A Jackson lo indigestó la fama

 

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MÁS DE LO MISMO O LA GENTE NO QUIERE ENTENDER…

Por Andrés Pascual

Hace unos días, Higinio Vélez declaró que no podían pagar por jugar en la Serie del Caribe, este tipejo tampoco tiene ni idea de qué es ni cómo funciona el evento. Por lo que se ve, ya en la ex Isla Bella quedan pocos, tal vez nadie, que pueda comentar sobre ese particular con autoridad.

También dijo que las puertas no estaban cerradas a la participación castrista, pero tampoco les interesaba pertenecer a la “agrupación”.

Señor, con el ningún respeto que merecen ni usted ni sus dueños, incluso los que quieren verlos en la Serie del Caribe violando estatutos de moral bien concebidos hace 64 años, la Serie del Caribe, proposición de dos extraordinarios deportistas venezolanos ya fallecidos, Oscar El Negro Prieto y Pablo Morales, no es una “agrupación”, sino una CONFEDERACIÓN de ligas, que es otra cosa.

Sería una sorpresa que gente acostumbrada a robar, a mendigar y a mentir estuvieran dispuestos a pagar la contribución, extensiva al organismo, que exige la participación. Sin embargo, porque ese evento ha perdido su calidad y su interés a manos de gente tan poco útiles ni capaces como los “dirigentes castristas”, pues nadie duda que les paguen el importe para verlos jugando ahí.

Ahora, el evento regional no es como para “foguearse para el Mundial”, como usted, ridículamente, dijo, porque asiste el campeón de cada liga (ligas invernales), más uno o dos refuerzos debidamente justificados, entonces, si la ex potencia regional se decidiera a jugar con los gastos pagados, tendría que hacerlo con “el símbolo de la pelota cubana, Industriales” y, si algún elemento joven decidió montarse en una balsa, pues con un sustituto.

Esas son la reglas, ahora, si el señor Puello, especie de nulidad al frente de la Confederación de Países del Beisbol Profesional del Caribe, quiere que ustedes vayan con el equipo de Castro completo, con lo que casi seguro juega este individuo, pues… allá ustedes, porque nadie sabe cómo justificarían perder contra Hermosillo sin Adrián, o contra el Escogido sin Pujol…

Algo que no acaban de entender para contárselo al público no cubano, es que ningún beisbol se fortalece con “intercambios”, ni amistosos ni enemigos, eso no hizo la grandeza que ustedes destruyeron porque era demasiada carga política “enemiga” de verdades insoslayables.

Acaba de ganar un juego en La Habana un equipo colegial americano, en el que un estudiante de apellido Conforto le metió un jonrón a un veterano castrista con bases llenas en el 5to y los “héroes de su pueblo” no pudieron igualar el score, que terminó 3-4. Dicen que la serie de cinco juegos es de fogueo.

Es un regreso a los 70´s, 80´s y 90´s de acuerdo a la clase que enfrentaban, por lo que de fogueo no tiene nada, más bien este tipo de ventana “a la buena voluntad” y al deseo de Víctor Mesa de que sea útil para acercar a ambos países (que nunca han estado separados pero ese individuo ni se lo imagina) es un paso formidable hacia atrás en lo que quiere la tiranía, que es acabar con el gusto popular por el beisbol para quitarlo con la justificación de que no se sigue masivamente y el balompié está ahí para algo.

Unos días antes le ganaron 4 a Nicaragua con un empate, otro fogueo espectacular.

Me llamó la atención, a pesar de la lluvia, que toda la grada del outfield estuviera vacía, eso no era posible antes con un equipito americano, tan colegial como este, en el Cerro entre 1979-1989.

También me sorprendió que se publicara lo eficaz y rápido como trabajó el equipo de drenaje para lograr que se jugara. No me sorprendió que siguieran escondiendo que el famoso drenaje del Estadio que hicieron Bobby Maduro y Miguelito Suárez fuera destrozado, sobre todo la fibra de vidrio, cuando al sátrapa se le ocurrió levantar el césped para situar allí las patas de cientos de animales uniformados durante la Tricontinental y como epílogo de esta, en 1966.

Uno de esos borregos (por carnero), del INDER, dijo que habían “desertado” 27 atletas, con lo que parece que van a iniciar un conteo de “emigrados” al estilo de lo que hicieron con las lanchas del Mariel: hay 400 ancladas, mañana 245 y así.

Hay gente a la que no le gusta el término “desertor” que le aplican allá a los que envían hacia acá “tapiñaos”, que son la mayoría, sobre todo en beisbol y en boxeo, acepción muy utilizada también por la prensa americana (defector), sin embargo, de acuerdo a lo que son para la tiranía, que así lo repiten esos genízaros cada vez que los despiden, los abanderan o los reciben, “soldados ideológicos del régimen”, no veo motivos para que se ponga bravo nadie. Es lo mismo que llamar Cuba a esos equipos, que llorar por ellos y criticar a quien no lo haga, pero sin posibilidad de exigirles y que se cumpla que Kendry Morales sea el cuarto bate de esa novena, o que dejen que Yunieski Betancourt juegue para Las Villas.

La pérdida de la calidad de ese beisbol se provocó durante 50 años, el objetivo fue y es político, a partir de que “el pueblo de Cuba no puede continuar adorando a los peloteros americanos ni a los cubanos que jueguen allá, porque el interés es crear un odio enfermizo, a muerte, contra los yanquis”, después se puede considerar el fenómeno del robo de la propiedad privada, porque la pelota profesional era un gran y exitoso negocio particular en la Cuba de antes de la horda.

En 1938 Agapito Mayor y Roberto Ortiz ganaron con el equipo Cuba el beisbol de los Juegos Centroamericanos y del Caribe; en 1939 Cuba ganó la verdadera primera Serie Mundial Amateur y ninguno de los dos estaba en el róster antillano.

En el período 1940-1945, la DGE confeccionó el equipo nacional a la 3era Serie Mundial Amateur 3 veces, lo que permitió que jugadores negros formaran parte del mismo, los pinareños Rafael “Villa” Cabrera, Pedro “Charolito” Orta y Catalino Ramos, el receptor habanero Carlos Colás, todos de la Liga Inter Fuerzas Armadas, o el villareño Pablo García y el reglano Huevito Rodríguez. El pelotero sepia no integraba el equipo cubano cuando era seleccionado por la UAAC, porque la Liga Nacional Amateur, fundada en 1914, estaba afiliada a la Unión Atlética desde 1922.

En 1940, el equipo Cuba ganó a pesar de prescindir de 6 jugadores de 1939, QuiIla Valdés entre ellos y perdieron en 1941 en La Tropical contra Venezuela por el error del Guajiro Rodríguez en el centerfield.

En 1942 ganaron de nuevo sin Napoléón Reyes, pero en 1943 tampoco tenían a Andrés Fleitas, ambos con el Almendares y en Ligas Menores.

En 1946 no estaban con el equipo Cuba ni Limonar ni Isidoro León ni Consuegra ni Jiquí ni Antonio Estrella ni Quicutis ni Luis Suárez, solo se mantuvieron Jorocón García y Bernardo Cuervo, casi ningún jugador que contribuyera a la victoria en la Edad de Oro de apenas 3 años antes, dejó de saltar al profesionalismo, pero, en 1950 y 1951, ganaron la Serie Mundial y los Panamericanos otra vez, solo con Amorós y Scull como figuras realmente importantes.

El problema es que, mientras se ganaba en los amateurs, una vez que se inició la Serie del Caribe, también se ganaba.

Cuba ganó en 1953, cuando Lindo Suárez le pronosticó el nueve ceros a los anfitriones en Venezuela, se los recordó inning por inning y se los propinó, ni Camilo ni Fornieles ni Humberto ni Noble ni Miñoso… ni Wito Alomá ni Willy.

Algo interesante, a la Serie del Caribe asistían los campeones de los premios invernales con uno o dos refuerzos justificados, por lo que el mejor jugador cubano de esa década, Orestes Miñoso, solo pudo estar en dos, que fueron las veces que ganó el Marianao, 1957 y 1958.

Todo esto quiere decir que no se puede culpar por la debacle provocada del beisbol a la ausencia extraña de 4 gatos, sin tener en cuenta la historia grandiosa del pasatiempo en Cuba, que desdice completamente tal justificación.

Hoy escuché por el canal 41 a un cronista decir que “tienen que hacer ajustes…” cuando se debe repetir lo que cansa: mientras siga esa tiranía allí, que logró desbancar al beisbol como deporte nacional, no se puede iniciar la recuperación del interés perdido por este deporte, porque la pelota fue grande y poderosa en Cuba por los que la administraban, primero, por la cantera que tenía y por sus relaciones con el Beisbol Organizado.

Esto es lo que nunca dirán allá porque lo desconocen a propósito y no les interesa, pero es lo que hay que machacar aquí hasta el cansancio, a ver si un día nos despertamos y no sabemos más nada de aquella caricatura mala de lo que fue una leyenda, acaso la única en el área, a pesar de Yoenis, de Viciedo, de Chapman…

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El colegial Conforto les dio el purgante del día

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DUSTY BAKER HUELE A REVANCHISTA

Por Andrés Pascual

Resulta que el manager del Cincinnatti cuestionó a Tony Larusssa, porque escogió a Zack Greinke sobre el suyo, Johnny Cueto… El ex director de los Cardenales ripostó y tuvo a su lado a quien es su amigo personal, el Señor de los Anillos del Beisbol, Bud Selig.

Yo no soy admirador de ninguno de los dos, ni de Baker ni del tampeño, sin embargo, por lo que he podido leer, el abogado tuvo la razón.

Lo preocupante en este caso es que Dusty Baker ha intentado colisionar con los blancos más de una vez y no lo han hecho titulares, ¿Razones? ¡Vaya usted a saber! pero, si a un blanco se le ocurriera ponerse de parte de un jugador de su raza, tomar por el cuello a otro negro que dijo tres verdades (caso Barry Bonds-Jeff Kent), sobre poco interés en el terreno, no quedaría un barrio ni vietnamita ni coreano en pie en el Oeste del país ni habría tranquilidad hasta que no hubieran botado a los implicados blancos, sin derecho ni a retiro ni a pensión ni a hablar en ningún foro público o privado. Hoy por hoy, en este barril de pólvora que llaman Estados Unidos, la cosa está de “yuca y ñame” y parece que algunos como Baker quieren complicarlo más.

Hace varios años Dusty Baker se rió ofensivamente de los jugadores blancos, en aquel momento sugirió un “doble platoon” de juego porque, según ese individuo, el blanco poducía de acuerdo a la sesión de juego, diurna o nocturna y al sol.

Para reafirmar la peligrosa barbaridad, agregó que su madre era profesora de Estudios Sociales en San Diego y que él sabía de lo que hablaba.

Este tipo de cosas deben pararlas cuando salen de la boca de individuos racistas y revanchistas como el mencionado, o hay una seria exposición a la candela general cualquier día, todo está en que los blancos se cansen.

Yo creo que, conociendo “lo otro” de Baker, la esencia racista merodeó en su ataque a Larussa. Casi siempre este tipo de gente reacciona agrediendo como respuesta innecesaria a lo que casi nadie, sino ellos, ven en las acciones ajenas.

Por lo que se ve, como la Media, como muchos defensores de esta minoría a la que pertenece el manager sepia, que acusan el complejo de culpa por la Ley de Jim Crow hecha por sus antepasados, el Comisionado también les teme, tanto que no fue capaz de leer entrelíneas, pero hizo tierra a José Canseco, tal vez el único intento inútil que se ha hecho por salvar al beisbol, en igual medida que Baker y otros como él pueden enterrarlo.

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A Baker le gusta jugar “con los blancos”

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ESTRELLAS DE UN MOMENTO Y ESTRELLAS DE TODO EL TIEMPO‏

Por Andrés Pascual

Existen dos tipos de jugadores que pueden estar en el Juego de Estrellas escogidos por el público: el jovencito que debutó el año pasado y la gente tiende a confundirlo con "otro Willie Mays", incluso el que, debutando este mismo año, son capaces de llevarlo al clásico de media temporada por dos líneas o un nueve ceros que propine y el veterano astro que un día estará en Cooperstown, porque tiene números sostenidos y carácter de liderazgo: en 1960 el cubano Tony Taylor fue por los Filis, después no volvió, Dontrelle Willis es otro caso y hay miles.

Sin embargo, a Williams, a Musial, a Mantle, a Aaron, a Mays, a Yaz, a Banks…los llevaron casi que con muletas. El colmo fue la elección de Mike Schmidt un año después de retirado.

Este año va a dirigir Tony Larussa a la Liga Nacional, que ya se retiró, porque ganó el pasado con los Cardenales, no será la primera vez que sucede, sin embargo, tal vez se vería mejor si fuera como piloto el segundo lugar.

Hay un sinfín de detalles de qué hablar respecto al Juego de Estrellas, a fin de cuentas, hay más Estados de la Unión que clubes en ambas ligas y algunos con  más de dos.

He leído algunas opiniones inconformes por la manera como eligen a los jugadores para el Juego de Estrellas de Grandes Ligas, según aquellos, la participación popular vía internet y la posibilidad de votar más de una vez no solo es injusta, sino casi descarada.

Sin embargo, el problema debe abordarse a partir de ¿Cuántos se quejan y lo hacen saber? y ¿Qué elementos tuvieron los que impusieron y mantienen esa moda para considerarla efectiva?

Si algo me asombra cada día más de este país, es ver cómo algunos invierten tiempo en cambiar el orden establecido, sobre todo y casi siempre, gente que ni es americano ni están dentro del negocio.

Por ejemplo, si yo fuera a criticar la forma como seleccionan al Juego de Estrellas, lo primero que haría es verificar con alguien de las Oficinas del Comisionado por qué lo hacen así. Porque, posiblemente, nosotros no estemos preparados para asumir una posición crítica consecuente, no por inferiores, que no lo somos, sino porque desconocemos y hablamos, que sí lo hacemos.

Sin embargo, todavía el público no tiene acceso al departamento de pitcheo, que lo escoge el manager.

El Juego de Estrellas, lo pinten como lo pinten, ya no despierta el entusiasmo de antes, ni la Serie Mundial, por eso han llenado el final del calendario de series de postemporada con las que puedan "recoger" lo que es imposible en el Clásico de Octubre de hoy.

Entre 1959-1962 se jugaron dos juegos de Estrellas por temporada, así de interesante era, la medida había sido aplicada primero en Ligas Negras, como que preveían el desgano ante el compromiso, pues abortó en 4 años.

Lo mejor que se puede hacer si se quiere escribir algo sobre el Juego de Estrellas, no es criticar la forma como seleccionan a un pelotero que, después de todo, estará allí también como regular o como suplente, sino el desgano, la desconsideración de los jugadores de hoy que, si se sacudieron la nariz hace un mes, informan gripe aviaria y no van.

Estos últimos 20 años del beisbol de Grandes Ligas están llenos de nombres ausentes del compromiso ante su público, recuerdo a Greg Madduxx diciéndole a la prensa 2 series antes del juego "no voy a estar, voy a descansar, que abra fulano…" retrato de lo que sienten por el público los jugadores modernos, es decir, nada.

El pelotero de hoy responde al dinero solamente, parece que el auto que entregan al JMV (antes era un Chevi, ahora ni sé si lo dan) no es digno de esos ricos, es decir, no correspondiente con la personalidad de estos millonarios, muchos un fraude deportivo, aunque abran el juego de estrellas.

Una vez Fausto Miranda me dijo "llevo x años votando para el Salón de la Fama, pero sé bien que, cuando llega la boleta nuestra con apellido hispano, ni la leen…"

Eso creía una de las grandes figuras de la prensa deportiva caribeña de todos los tiempos, de personalidad comprobada como para exponer un criterio fiable.

Ni Fausto ni nadie de la leyenda del diarismo hispano sobre beisbol acudirían a argumentos sobre la elección al Juego de Estrellas sin conocer la razón por la que mantienen esa forma de elegir.

Y eso es lo primero que se debe hacer al comentar como injusta una medida americana de un deporte también americano: INFORMARSE que, como son esta gente, deben tener argumentos demoledores para explicar sus actos, solo hay que solicitarlos… en inglés.

En la foto, las Estrellas de la Liga Americana de 1937, que nunca le fallaron al público: Cronin, Dickey, Dimaggio, Greenberg, Gheringer, Gehrig y Jimmie Fox

 

 

 

Eran otros tiempos, mejores tiempos: Cronin, Greenberg, Gheringer, Gehrig, Dimaggio, Foxx, Dickey, LA en 1937

Eran otros tiempos, mejores tiempos: Cronin, Greenberg, Gheringer, Gehrig, Dimaggio, Foxx, Dickey, LA en 1937

 

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TORRE, COMO SIEMPRE, “UN POCO INDECISO”‏

Por Andrés Pascual

“Estoy un poquito prejuiciado”, “es como un hijo para mí”, palabras de Joe Torre después que respiró más aliviado que el propio Roger Clemens, cuando se conoció el fallo que exhoneraba al ex pitcher por acusaciones relacionadas con el uso de sustancias prohibidas y perjurio ante el Congreso.

Yo era fanático de Clemens, pero, ni el veredicto que lo libera de culpas hará que recupere la confianza en el individuo; sin embargo, nunca simpaticé con Joe Torre, ni como persona ni como manager, siempre lo vi como un tipo capaz de rebajarse ante cualquier ofensa para continuar en los Yanquis, tampoco lo creí un gran director ni como motivador ni como estratega.

A fin de cuentas, si entra a Cooperstown como aparenta, será más como aquellas plumas chinas de los 60s que entraban a Cuba exactamente iguales a la Paper Mate, pero que, cuando uno las utilizaba un par de veces, se partían por el lugar que se sostenían para escribir, este señor ha sido más una caricatura que un auténtico conductor de personalidad, sabiduría y brillo, porque existe una larga historia previa con otros clubes y, ¿Qué?

Definitivamente, el brookliniano es una factura total de Steinbrenner por medio de los Yanquis de Nueva York.

Con su opinión sobre la elegibilidad del ex pitcher al Salón de la Fama, el tipo es blandengue y medio contradictorio, sin la fuerza moral ni la personalidad suficiente para amparar con autoridad lo que dice, que es su voto por el Rocket y así se comporta Joe Torre, entre reclamante y concesivo, entre quiero y no quiero, entre soy yo, pero ni mi nombre conozco, ante todo y siempre.

Torre, como manager, es el resultado de los tiempos, sobre todo de la familia que controla a los Mulos desde hace 40 años.

Hace un tiempo dijo barbaridades de Alex Rodríguez, por lo que, tal vez cuando se presente el momento, no se refiera a las relaciones con el artillero como de “padre e hijo”; Alex, que dio positivo y lo reconoció, va a entrar a Cooperstown, porque su popularidad no ha bajado en lo absoluto ni para la crónica del sector, que lo siguen como si nada hubiera sucedido.

Hace unos años, un coach cubano que hacía de todo en los Yanquis: corrido de las bases, bateo, fildeo y hasta receptores, solicitó un aumentico que se parecía más a un par de pesos para un desayuno en Dennys que una merecida promoción salarial por su calidad de trabajo, sin embargo, a “la hora de los mameyes”, el manager Joe Torre no estaba en el lugar indicado para apoyarlo, sino al lado de la gerencia, por supuesto que el tipo renunció y se fue a otro club con su sapiencia, su esfuerzo y su responsabilidad ante la faena.

Si Clemens entra al Salón ningún jugador con números y liderazgo debe quedar fuera: ni Sosa ni Palmeiro ni McGwire ni Manny Ramírez… por supuesto, tampoco Alex Rodríguez.

El caso de Joe Torre, que lo van a meter en el recinto por obra y gracia de los Steinbrenner, que le buscaron los jugadores a tal efecto, a mi modo de ver y de acuerdo a la Historia, es más débil argumentalmente que el de cualquiera de los peloteros estigmatizados.

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El padre de Clemens habló “palante y patrá”

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CON UN POCO DE VALOR Y DE DECENCIA RESOLVÍAN

Los hermanos Fleitas, Angel y Andrés, coincidieron en Chatanooga

Los hermanos Fleitas, Angel y Andrés, coincidieron en Chatanooga

Por Andrés Pascual

El nivel de juego en las Grandes Liga ha bajado en un 25 % con respecto a períodos anteriores producto de las expansiones, solo conocer que hay 150 lanzadores más es una barbaridad y un desencanto.

Eliminaron las clasificaciones B, C y D y el argumento justificativo es que del colegio salen con la misma preparación que cuando la mayoría tenía que transitar por los sacrificados e incómodos niveles de las categorías que desaparecieron. También se dice que el cierre de ligas tuvo como objetivo emplear ese dinero en las superiores y vivas aún, amén de los contratos y bonos monstruosos del tiempo actual.

El caso es que el fanático está viendo un pelotero en Grandes Ligas que ni idea tiene de las interioridades del juego por la poca experiencia con que llega a las Mayores y, sobre todo, por ninguna del juego profesional necesario, por lo que puede decirse que no sabe jugar pelota, pero, en esas condiciones,  debuta al bate en Yanqui Estadio por ESPN, o lanzando…

Cuando, como ahora, se apura a los jóvenes a sabiendas de que este es el deporte en el que más tiempo necesita un atleta para adaptarse y cuajar, no solo rebajan el nivel en las Mayores, sino que lesionan seriamente el de clase A, AA o AAA, porque ¿Qué clase de pelota se estará jugando ahí, si las Grandes Ligas están así?

Hasta 1961 era una hazaña jugar en las Menores. Aunque el tipo solo hubiera calentado el banco en clase A, era un fenómeno digno de verse, por lo menos así era en Cuba; un Triple A era algo de otro mundo, un big-leaguer era Dios vestido de pelotero.

Sí, estos de hoy son muy jóvenes,  son muy grandes, tiran duro, algunos corren bastante sobre terrenos diseñados para volar, pero no saben tocar la bola, tienen mucho poder con pelotas supervivas y estadios con las cercas más cerca y contra lanzadores que no tienen ni el control ni la inteligencia obligatorias para estar en Grandes Ligas y, radicalmente, carecen del cacumen, de la picardía y de la responsabilidad ante la faena.

Los que dirigen el juego, con esteroides o no, quieren supermanes con caras de estrellas del celuloide, por eso mantienen las pesas como parte del training, por eso y otros detalles es una falta de respeto a la inteligencia informar la cantidad de lesionados desde el primer día del entrenamiento, cuando se sabe que, antes, a un pitcher le prohibían hasta nadar para que no se le engarrotaran los músculos y les pagaban sumas ridículas por lo que hubiera hecho el año anterior, no montañas de dinero por 2, 3, 5, 10 campañas por lo que creen que harán.

Entre la expansión, los contratos multianuales y la sobreprotección que ofrecen la agencia libre y el sindicato liquidaron al llamado “mejor beisbol del mundo”, todo resumido en dinero, mucho dinero,  sin dudas que más de la cuenta.

A finales de los 40s, cuando se produjo la división de la pelota profesional de invierno en Cuba por las sanciones que le impuso el Beisbol Organizado a los “renegados” o jugadores que aceptaron irse a la Mexicana en el período dorado de los Pasquel, fue contratado para dirigir en el campeonato paralelo que se organizó el ex pitcher de los Yanquis y miembro de Cooperstown, Vernon “Lefty” Gómez, según contaba Yiyo Jiménez en una entrevista que le hizo para Información, el americano, luego de ver a Moín García y a otro pitcher nativo calentar el brazo, le dijo al legendario cronista que “aquí no hay que traer pitchers de ningún lado, sobran los buenos…”

Ramón “Moín” García jugó amateur con el Teléfonos, además de en la Liga Cubana, en otros países del área como Dominicana o Venezuela, en los que se desempeñó como una estrella de la serpentina.

Como varios cubanos de la época, tuvo su oportunidad con el Washington en 1948, tres años después de concluida la 2da Guerra Mundial, es decir, no como suplente de “los que iban al servicio militar”, situación que le dio cabida hasta a los cargabates en los rosters.

La actuación del ex telefónico no solo puede catalogarse como mala, sino como desastrosa: 0-0 en 3.2 entradas de 4 juegos, 11 hits, 7 carreras todas limpias, 4 bases por bolas, un golpeado y 2 ponches con un porcentaje de 17.48, el lanzador tenía 24 años durante esa campaña.

El recientemente fallecido receptor-inicialista cubano Andrés Fleitas, alabado por muchos, no jugó en Grandes Ligas, ni el Chino Hidalgo ni Mario Fajo ni Leandro Pazos ni Virgilio Arteaga ni Natilla Jiménez… Limonar apenas calentó el banco en el Washington, como Luis Suárez o como Mosquito Ordeñana, pero Asdrúbal Baro no pudo alcanzar la categoría mayor ni Leroux ni Luis Zayas ni Vicente López ni Musulungo Gutiérrez… de Isidoro León no debe decirse que estuvo allí ni de Choly Naranjo ni de Enrique Izquierdo…

De Reynaldo Ordóñez, con 3 Guantes de Oro, se decía que bateaba muy poco, aunque era regular de los Mets de Nueva York, sin embargo, visite los números de Ossie Alvarez, de José Arcia o de Jackie Hernández para que “se chupe los dedos”.

Los lanzadores que llegaron después de Arocha y este mismo, no solo han estado más tiempo en Grandes Ligas que muchos de los del período grande del beisbol cubano, sino que sus guarismos son mejores que los de la mayoría, con la excepción, extraña por cierto, de Yuniestki Maya.

Roberto Ortiz fue amateur con el Hershey, integró el equipo cubano a los Juegos Centroamericanos de 1938 junto a Agapito Mayor, otro pitcher criollo que tampoco ascendió a las Mayores.

Como Agapito, Ortiz es una leyenda cubana del profesionalismo con el Almendares y en México, sobre todo, donde está en el Salón de la Fama. Pudiera ser considerado, junto a Willy Miranda, como “los jugadores más populares de todos los tiempos en Cuba”.

Sin embargo, revise los números de la carrera del Gigante del Central Senado en las Grandes Ligas: en 6 campañas, 213 juegos y 659 veces al bate, anotó 67, impulsó a 78, conectó 168 hits, 18 de ellos dobles, 10 triples y 10 jonrones, robó 4 veces y lo atraparon 3, se ponchó en 95 oportunidades y le dieron 43 bases por bolas, el promedio de alguien al que se le consideró un bateador superior no pudo ser más anémico con .253. Durante su primer entrenamiento como pitcher con los Senadores, Ortiz sufrió un bolazo en la cabeza que le produjo fractura en el parietal izquierdo y esto vale la pena decirlo.

Los promedios en Grandes Ligas de Lorencito Fernández, de Juan Delís, de Rafael Noble, de Valdivieso (así como lo escribí), dan risa.

Hay algo notable a favor de Cuba, todos esos jugadores y los otros, en abrumadora mayoría, eran mejores que los de todos los países de Hispanoamérica juntos, que no podían colocar ni a dos a la vez en Grandes Ligas y los nombres que salvaron sus honrillas fueron Melo Almada, Jesse Flores, Hirán Bithorn, Rodríguez Olmo, Patón Carrasquel y dos o tres más, incluso durante los 50s y los 60s, los cubanos dominaron no solo a las Grandes Ligas, sino los campeonatos invernales de esas nacione y, más notable aún, jamás ningún hispano logró ser manager o coach en ningún tipo de pelota en Cuba, mientras los cubanos sobresalían y, muchas veces, fueron mayoría dirigiendo en esos campeonatos, coincidiendo hasta dos en Series del Caribe y tres en torneos de países, incluso en la Mexicana. Tanta historia hicieron, que algunos están en más de un Salón de la Fama en la región y eso dice algo ¿No?

A la tiranía le importa un pepino la debacle del beisbol nacional, a fin de cuentas, la provocaron durante más de 40 años, pero al fanático sí, entonces algunos periodistas de Cuba, que no tienen chispa para entender que Castro no quiere más pelota y por eso han colocado al juego donde está, se les consume el cerebro (el poco que tienen) proponiendo, criticando hasta donde pueden por el lado equivocado en los dos o tres libelos que circulan racionadamente allá.

Hasta el esbirro Taladrid, de la Mesa Redonda, ha funcionado como técnico proponiendo soluciones, menos profesionalizar el beisbol.

Como que no pueden reactivar la historia que el público no conoce ni debe conocer (ni Taladrid ni el hijo de Castro, Zar de la pelota allá, tampoco), historia perdida incluso para todos los plumíferos del feudo castro-comunista; por la fidelidad impuesta a aquellas frases que presagiaron el presente, “el triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava” y “tenemos el mejor beisbol del mundo”, dichas en 1962 y repetidas miles de veces después con la demoledora (de verdad), del propio Castro en el Aeropuerto de Rancho Boyeros al recibir a “su equipo” después de ganar pírricamente la Serie Mundial de 1969 “tenemos que hacer una revolución en el beisbol”, pues no pueden ni darse un poco de aliento con lo que conté antes y con lo que voy a decir, por derrotas continuadas, una de ellas, contra Holanda.

Si esa gente no estuviera interesada en la destrucción absoluta de la pelota destaparían el pasado y hablarían de lo mal que le fue a aquellos jugadores que, durante los 40s ó los 50s, por ejemplo, fracasaron ruidosamente, incluso ni jugaron en Grandes Ligas muchos con etiquetas de leyendas, pero ni para pasarle la mano al público arriesgan lo que imponen a través de la censura y la mentira.

Por ejemplo, pudieran decir que la pelota castrista es superior a la de antes, porque a nadie de Latinoamérica le dan lo que a los peloteros que mandan encubiertos hacia acá como agentes libres de primer año, a través de contratos multianuales; también que a jugadores pasados de edad los han hecho millonarios sin haber jugado pelota dura nunca, como a Contreras y al Duque, o que Alexeiv Ramírez y Yoenis Céspedes salieron de Cuba directo a las Mayores sin escala en ningún lado, con lo que tendrían de sobra para contentar al público castrista de allá y de aquí que no tiene consuelo. Si miran a México y comentan sobre lo que hacen Cañizares y Abreu…

Claro, tal vez no podrían ser capaces de explicar por qué, a pesar de rendir en Grandes Ligas, ni Céspedes ni Viciedo ni Ramírez… igualan ni a los peloteros de segunda de otros países y no hablo de Miguel Cabrera ni de Pujol ni de Alex Rodríguez, sino de jugadores en el nivel de  Merkis.

Tampoco podrían explicar la razón por la que sus campeonatos son mucho más débiles que los de la Confederación.

Ni por qué ningún manager o coach de ellos tiene argumentos para poder hacer ese trabajo en cualquier país del área con el éxito de Regino, Dihigo,  Castaño, Cheo Ramos, Patato, Prestón, Virgilio Arteaga… porque la Mexicana hizo un experimento y el tipo tuvo que irse por la cocina y a 100 kms por hora.

Yo sí tengo una respuesta: la pelota cubana, que es la de peor clase del área, todavía tiene algunos jugadores atractivos sin llegar a ser ni Dihigo ni Oliva ni Camilo Pascual, pero la decadencia de las Grandes Ligas es tal que se han permitido llegar sin escala previa y seguir “como Pedro por su casa”.

Lo otro para lo que no tienen valor ni arriesgan con tal de no afectarse su posición comunista, es para decir que, en un % no determinado, la desaparición del beisbol profesional cubano también ha afectado la clase general del Beisbol Organizado. Le guste o no al que lea esto que dije…

 

 

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El guarismo perdido: “bateadores de .400 ”‏

Por Andrés Pascual

 

Una curiosidad, en 1930, la Liga Nacional promedió .303 de bateo;
ese año Hack Wilson empujo 191 carreras en el Viejo Circuito y Bill Terry
.401; indudablemente fue un ano para los artilleros…
Pero el promedio de
carreras limpias del líder de la liga, Dazzi Vance, del Brooklin, fue 2.61,
cayendo a 3.76 el segundo y a 3.95 el quinto…Charley Root, de los Cubs de
Chicago, propinó cuatro nueve ceros… Holloman, de los Cardenales,
ponchó a 177… Malone, de los Cubs de Chicago y Kremer, de los Piratas, ganaron
20 cada uno y Fred Fitzsimmons, de los Gigantes, con 19-7, el mejor promedio de
ganados y perdidos con .731… La liga fildeó para .970 y promedió 4.97 carreras
limpias por juego…Es decir, que no se puede batear bien y lanzar igual: cuando
hay pitcheo no hay bateo; pero, si los cañoneros se desbocan, es que la serpentina
perdió el embrujo esa campaña y hablo de años sin ayuda ajena al organismo por
las llamadas sustancias de crecimiento ni las cercas tan cerca como hoy ni de
la pelota superviva ni de los bates alterados; pero, sobre todo, de la cantidad
de lanzadores de un beisbol que ya no admite una franela más, con alrededor del
40 % de lanzadores que, el que se arriesgue a decir que son Triple-A estilo antiguo,
está loco de remate. A ver, ¿Cuántos lanzadores de los Marlins cabían en la
rotación de los Cubans Sugar Kings? Ahora, les aseguro que Orlando Peña, Mike
Cuellar y Raúl Sánchez eran “mejores y más prometedores” que sus iguales en la
franquicia del Sur de la Florida, pero los tiempos cambian, en algunas cosas
para mal y una de ellas es el beisbol, que da asco.
El promedio más alto en
la era moderna en una campaña fue de Napoleon Lajoie con .426 en 1901, primer año
de existencia de la Liga Americana y el más bajo de aquella época, de por vida,
Bill Bergen, que jugo entre 1901-1911 y, en 3028 apariciones a la caja de bateo
lo consumió la anemia con .170
El promedio más elevado para un novato en la
historia es el de Shoeless Jackson con .408 en 1911, mientras jugaba para Cleveland y, si
no ganó el campeonato de bateadores, fue porque a Ty Cobb se le ocurrió compilar
un nada despreciable .420, Shoeless Jackson y Ty Cobb fueron el modelo de bateo
de Babe Ruth: con los pies unidos, cuando el Bambino decidió convertirse en
artillero a tiempo completo.
Si 1941 fuera este, Williams hubiera
entrado al último juego que decidió su astronómico .406 en la cifra de .405 y
hubiera concluido con .411; porque enfrentaba una no auxiliadora regla del
sacrificio, de tal forma que, con corredor en tercera, si se producía una
carrera por out en elevado a los jardines, se le consideraba carrera impulsada
al bateador; pero vez al bate normal.
En la biografía de Ed Linn sobre Ted
Williams, el autor hace una referencia al desarrollo de la regla de sacrificio,
así:

—- En 1908, sacrificio, no vez al bate
—- En 1926, sacrificio si algún corredor avanza
—- En 1931, no hay regla de sacrificio
—- En 1939, sacrificio si el corredor anota
—- En 1940, carrera impulsada; pero se le carga vez al bate al bateador
—- En 1954, se reinstala la regla del sacrificio

Hasta poco tiempo atrás, varios jugadores han estado cercanos
a la cifra de .400 sin concluir con el promedio que, como animales raros de la
región ecuatoriana, está prácticamente en extinción, Comparativamente con lo que hubieran bateado esos peloteros durante lo que imperaba como regla de sacrificio cuando Williams , los números se hubieran comportado así:

En 1948 Stan Musial bateó .376, ese hubiera sido su promedio en 1941
En 1957 Ted Williams bateó .388… en 1941 hubiera sido .386
En 1947 Rod Crew produjo para .388, pero, en 1941, hubiera caído a .385
En 1980 George Brett .390…pero, en 1941 .384
En 1987 Tony Gwynn .370…y en el año citado .368
En 1993 Andrés Galarraga .370…en 1941 .366
En 1994 Tony Wynn .394…en 1941 .389

En realidad, con una regla de sacrificio como la que enfrentó Williams en su año de .400, todavía es ese el promedio más alto de cualquier bateador fuera del propio artillero del Boston.

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Pie de grabado: Batear .400 no es cosa de juego, nunca

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INVITACIÓN AL BOCHORNO‏


Por Andrés Pascual

       No es posible entender ciertas cosas como dichas por supuestos líderes en el beisbol de Grandes Ligas. El manager de los Marlins de Miami, Ossie Guillén, instó al club a abochornarse, "deberíamos abochornarnos…", eso dijo y no ha salido una sola crítica contra ese desparpajo, rara combinación de derrotismo con complejo de inferioridad prefabricado.

       Cuando los Marlins contrataron al paisano de Aparicio fui uno de los pocos, no sé si el único, que me arriesgué, porque lo creí fervorosamente, a considerar el movimiento que trajo al director a Miami como lo mejor de la temporada en el mercado de cambios y adquisiciones del mercenarismo beisbolero o "agencia libre".

      En un artículo que titulé "La mejor adquisición ha sido Guillén", expuse las razones por las que creí que el controversial piloto era positivo para la franquicia. Hoy no sé si tuve razón contra el silencio protector de toda la prensa miamense, que se mostró cauta y vigilante. Aunque no es mi estilo conceder contra lo que estimo, sucedieron cosas…

      De un manager protector de sus jugadores, de protestas sonadas por incomodidades ante la decisión del magistrado de home o de cualquier base, con un palmarés de "valiente capaz de comer candela y defecar ceniza", se produce la famosa frase política que incomodó al exilio cubano, y Guillén no encontró algo menos indigno que autodestruirse con una petición de perdón que sí fue un verdadero bochorno.

      Aquella actitud desvistió un "santo guerrero", le desnudó en medio de la multitud y dejó sin sentido cualquier adjetivo que le tratara de calificar como líder de la novena, necesario obligatoriamente para poder imponer la personalidad que solo provoca el team work, porque el club surfloridano, hasta hoy, carece de liderazgo entre sus jugadores: por diferentes motivos como los egos desmedidos inoportunos, quizás equivocados, en los Marlins no existe el jugador que influya en el resto como debe un verdadero líder y, sin líder no hay trabajo de equipo.

      Cuando la derrota continuada comienza a afectar el alma del pelotero empiezan los comentarios, las acusaciones ácidas sobre sospechas entre cada cual, injustas a veces y el equipo se convierte en la célebre "olla de grillos", un par de escalones más abajo del rutinario "tocar fondo".

      Lo tradicional en el beisbol es lo histórico, por eso, de igual forma que "detrás de un error viene un hit", cuando a un equipo le falla el bateo no se demora mucho para que se desplomen los 3 departamentos a la vez: el abridor no aguanta 4 entradas, el relevo no puede sacar un out y un elevado manso entre segunda base y jardinero derecho pasa entre ambos rumbo al suelo como "Pedro por su casa", es ley inexplicable del juego y, por lo que se ve, los Marlins están en ese hueco ya.

      Pero, la manera como asume el momento el manager Guillén, no es la más adecuada para revitalizar a un club que tiene jugadores de clase suficiente como para responderle a la fanaticada en la postemporada, es una falta de respeto a sí mismo, al club y al público, entre otras cosas, porque tiene un 60% de la responsabilidad ante la catástrofe, si tomamos en cuenta que, "lo malo no es pensar de una forma, políticamente hablando, si no vocearlo por ahí a los cuatro vientos".

      De momento, debería pedir la cesantía de su entrenador de bateo, el boricua Eduardo Pérez, que parece que está ahí como figura decorativa pagada y obligada, quién sabe por consideración exagerada a quién.

 




 Fue una expresión derrotista y ajena al propósito ganador

 

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OBJETIVO CURT SCHILLING‏

Por Andrés Pascual

“La maldición de Babe Ruth” la hizo tierra el derecho Curt Schilling, que llegó a un club históricamente poco corajudo para ganar “el último”, e impuso su personalidad de pitcher valiente contra la actitud de “rabo entre las piernas” del equipo para el que bateaba Ted Williams.

La historia del Boston de la Americana se recrea alrededor de “la guerra a muerte contra los Yanquis”, hasta cierto punto buena, pero, no absoluta, porque hubo épocas en que los Elefantes Blancos de Filadelfia o el Detroit cumplían a cabalidad y mucho mejor, porque ganaban, el papel de eternos rivales de los Mulos.

Casi nadie que escribe quiere acordarse de un pitcher de nombre Frank Lary, de los Bengaleses, cuyo récord contra la novena de Mantle, Ford y Berra fue 28-13, en una etapa (los cincuentas), en que el club de la ciudad automotriz no fue un serio contendiente por “el trapo” de campeones del Joven Circuito, pero se comportaron como “el Tata Cuñengue” del club del Bronx.

La tremendísima actuación de Schilling en la Serie Mundial que rompió “el maleficio” y obligó a jugar pelota a los paisanos de Ted Kennedy fue de tal impacto, que su media ensangrentada está en un museo con los spikes que calzó.

Curt Schilling tiene etiqueta de inmortal, sin embargo, parece que se le está “enyerbando el solar” que debe atravesar para instalarse en Cooperstown.

Comúnmente se oye decir, cuando no le conviene al interesado, que, “no se debe mezclar lo política con lo deportivo”, a sabiendas de que todo es político y que cualquier consecuencia se deriva de actos originados, muchas veces, en oficinas políticas, por lo que nunca podrá nadie separar una cosa de la otra.

Ahora mismo, hay una conspiración orquestada contra Curt Schilling, a partir de cierta investigación federal sobre préstamos que recibió; el pitcher, como se sabe, está en quiebra financiera por malas inversiones.

Pero, porque le conviene poner sobre la mesa en contra del pitcher “lo político”, Bryan Gumpbell, presentador izquierdista-liberal de Real Sports de la cadena HBO, no solo colocó a Schilling entre “las vergüenzas del mes” junto a Mayweather jr y Lance Armstrong, sino que aderezó la ensalada con “es miembro del Tea Party y se opone a préstamos bancarios y al crecimiento del gobierno”, después lo llamó bocón.

El colmo de los liberales está llegando tan lejos que han echado a rodar otra historia sobre el calcetín y los spikes ensangrentados que usó el lanzador en la Serie Mundial del 20003, consistente en que no fue verdad lo de la sangre, con el objetivo de crear duda y malestar sobre la integridad del pitcher y poder hacer lo que les dé la gana a la hora de dar a conocer los resultados de la votación al Templo, sin que nadie se moleste. Curiosamente, nada dicen del Boston, que, si ocurrió el fraude, seguramente fue elucubrado en las oficinas políticas del partido que atiende a los Medias Rojas, como refuerzo de impacto a la actuación del club, después de tanto tiempo sin ganar.

Para concluir, Wade Boggs fue a Cuba con su esposa y se desvivió más por Castro que la fea anciana que le acompaña desde hace 45 años.

Firmó una pelota para el tirano y le solicitó a este que le firmara otra, a mi juicio, tiene derecho, a fin de cuentas, Castro no le robó nada, no le fusiló a nadie ni le puso en prisión por largas sanciones a ningún familiar ni a él mismo.

Pero hay un problema, los Castro son una dinastía familiar de esencia asesina durante 54 años de dictadura y eso debería saberlo el ex tercera base y nadie puede hacerme creer que, oriundo de Tampa, desconozca la tragedia cubana.

La noticia del viaje a la Cuba oprimida de Boggs está en todos los sitios y periódicos liberales (la mayoría del país), sin críticas ni sugerencias.

Por el mínimo respeto a la libertad de opinión, que tan bien manejan a favor del filo-comunismo los editores izquierdistas del deporte en Estados Unidos, espero no tener problemas con este “derecho a réplica”, redactado bajo el mismo manto y con más derecho que el que encubre la inmundicia que se genera aquí, lo mismo en el terreno de juego que en la oficina de la sección deportiva de editores de periódicos y revistas impresas, de televisión o de internet.

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Esa media ensangrentada es el símbolo del valor en el terreno de juego

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HAY GENTE QUE CONFUN DE LAS COSAS…‏

Por Andrés Pascual

Yo soy uno de los que consideré (lo escribí en un material referente al juicio de Bonds) que era una monstruosidad hacerle servir tiempo de prisión a cualquier acusado por delitos derivados del uso de esteroides.

Al descartarse todas las acusaciones contra Clemens, me siento aliviado, porque hubo un momento en que supuse que querían hacer que este hombre pagara las culpas de otros, de mucho poder, que sí deberían estar presos. No hacen falta menciones que señalen a los culpables, todos lo saben.

Sin embargo, ya no estoy claro con respecto a que todo el mundo entienda cosas, porque hay quienes interpretaron la absolución legal (judicial) del pitcher, como la vía libre, especie de despeje del terreno, hacia Cooperstown.

Los que con más énfasis han propuesto la barbaridad son algunos cronistas en español. Por favor señores, a Clemens lo absolvieron de perjurio y otros cargos, pero no alteraron el resultado del Informe Mitchell, según el cual los usó. Lo que, en ese momento, el pitcher negó por medio de su abogado.

Que yo sepa, hasta hoy, lo que se cuestiona, mejor dicho, impide la entrada al recinto de un pelotero, es dar positivo a sustancias, le haya mentido o no al Congreso.

Ahora, si se cometiera la violación de los principios que deben regir la decencia al seleccionar a los jugadores que deben estar en el templo, entonces deberían enjuiciar a los encargados de semejante acto hostil al rumbo positivo de la sociedad. En realidad, usar esteroides de la forma como lo han hecho, es un intento de engaño, sobre todo, a la historia del pasatiempo: un truco desleal, a fin de cuentas.

Voy a repetirlo, me preocupé muchísimo porque Roger Clemens y Barry Bonds fueran a dar con sus huesos a la prisión por supuestos delitos engendrados en oficinas ajenas a los lugares frecuentados por ellos, incluidos los estadios o las clínicas de cualquier tipo.

Pero, ante un problema como las sustancias estimulantes, hay una diferencia muy grande entre no merecer la prisión por utilizar esteroides, a ser digno de Cooperstown después de que se utilizaron.

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A Cooperstown no, por favor

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¡POR POQUITO…! EL JU EGO CASI PERFECTO‏

Por Andrés Pascual

También fueron joyas, pero “salieron con algún defecto”, verdad que apenas se veían, sin embargo, suficiente para perder el valor de la perfección absoluta, son los juegos casi perfectos que, algunos, concluyeron como no hit con carreras anotadas, otros como blanqueadas con un hit permitido, incluso otros como no hit no run, porque un corredor alcanzó la base por error o por golpeado por un lanzamiento (en casos como estos, nunca intencional) definitorio de la nota entre excelencia y notable.

Si en los anales del pitcheo de las Grandes Ligas se archivan solo 22 juegos perfectos, los casi perfectos superan el centenar.

Caprichosamente, aunque cualquier entrada es buena para liquidar el juego perfecto, son la primera, la quinta, la séptima y la última que se juegue, novena o extrainning, las preferidas por la “mala suerte con categoría de villano” para concluir el sueño de un pitcher.

A continuación voy a presentar algunos de estos juegos que no terminaron inmaculadamente por obra y gracia del factor imponderable, de propia responsabilidad, con la contribución de un bateador contrario o por el desperdicio de un coequipero que hizo el error en el peor momento.

Antes, quiero referirme al pitcher derecho Mike Mussina, retirado prematuramente por decisión personal al concluir una campaña en la que ganó 20 juegos (única con la veintena, pero que, en 18 campañas solo tuvo dos perdedoras: año de novato con 4-5 y el 2,000, con 11-13).

Mussina estuvo dos veces a las puertas del juego perfecto, sin embargo, en cada oportunidad, un hit en el 9no le impidió convertirse no solo en el único con dos de este tipo, sino en lanzar uno: el 30 de mayo de 1997, en Camden Yard, Baltimore, el derecho estuvo a dos outs del juego perfecto, que fue roto con un cañonazo del receptor Santos Alomar por los Indios de Cleveland.

El juego concluyó 3-0 a favor de los Orioles, mientras ponchaba a 10 de 28 bateadores que enfrentó.

El 2 de septiembre del 2001, mientras actuaba por los Yanquis contra Boston, el zurdo Carl Everett, de emergente en el noveno con dos outs y en una bola y dos strikes, le rompió el perfecto y el no hit a Mussina con cohete al right.

Mike Mussina se retiró luego de 18 campañas con 270-153 y 3.68 clp, indudablemente, material de Cooperstown.

A continuación, 9 juegos en los que, luego de embasarse, incluso anotar el primer bateador, el serpentinero retiró a 26 ó a 27 para consumar un juego “imperfecto”:

- El 24 de Mayo de 1883, durante un juego entre Filadelfia y Pittsburgh de la Asociación Americana, Ed Swartwood le abrió el juego con hit a Al Atkinson, robó segunda y avanzó a tercera por rolling a segunda, desde donde anotó por passed-ball del cátcher, después el lanzador retiró a los próximos 27 a ritmo de conga cubana ¡“Uno, dos y tres, qué paso más chévere”!

- El 30 de Junio de 1908, en la Liga Americana, Cy Young caminó al primer bateador que enfrentó por los Yanquis, después fue capturado en intento de robo de segunda y… ¡27 retirados consecutivamente!

- En el primer juego de un doble el 23 de junio de 1917, Babe Ruth caminó al primer bateador del Washington, discutió el conteó y lo expulsaron por golpear al magistrado, entonces entró de relevo el maestro de escuela Ernie Shore y fue puesto out en intento de robo el corredor, a partir de ahí, 26 bateadores se quedaron con las ganas de llegar a primera. El juego es tan famoso por la actuación de Shore como por la expulsión de Ruth.

- El 22 de Abril del 1993, también en la Liga Americana, Cris Bosio, por Seattle contra Boston, embasó a los dos primeros bateadores, sorprendió al de la inicial en un viraje y dejó a otros 26 en fila india con ganas de alcanzar la primera almohadilla.

- El 23 de junio de 1880, lanzando por el Providence contra el Cincinnatti en la Liga Nacional, Blondie Purcell le abrió con hit al center a Monte Ward, único bateador que se le envasó al pitcher en ese juego, después, 27 outs consecutivos.

- El 16 de mayo de 1953, Bill Bruton le abrió con hit a Curt Simmons en juego Filadelfia-Milwakee, eso fue todo lo que permitió el zurdo compañero de Roberts.

- El 13 de mayo de 1954, el inmortal Robin Roberts permitió un jonrón de Bobby Adams abriendo el primer inning por el Cincinnati, ni perfecto ni no hit, incluso ni lechada pudo adjudicarse, a pesar del trayecto inmaculado después.

- Ron Hunt le abrió con hit a Woody Fryman antes de que retirara a 27 consecutivos el 1ero de julio de 1966 en juego Mets contra Piratas.

- Jim Bibby recibió un hit de Terry Harper abriendo el primer inning el 19 de mayo de 1981, suficiente para inscribirse en la larga lista de “por poco”, en un juego Bravos-Piratas.

Sin embargo, el verdadero crimen cometido en juegos de este tipo contra un pitcher, fue en el todavía fresco en que un árbitro decretó quieto el out más grande conocido hasta hoy en los anales de las Grandes Ligas, contra Armando Galarraga en el noveno inning. Los años que no le sonaron ni a Bonds ni a Clemens los mereció ese villano o vaya usted a saber qué…

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Mussina pudo tener dos y se quedó sin ninguno

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FINALES TRÁGICOS DE JUGADORES DE LIGAS NEGRAS‏

Por Andrés Pascual

       El cubano Antonio Susini jugaba pelota profesional a la manera como se conocía el término (pase de cepillo o sombrero), entre 1913 y 1921, el tipo era mayormente utilizado como suplente de torpedero y segunda base, tanto en Cuba como en el beisbol sepia norteamericano.

      Hasta los sesentas, un ex manager-jugador, Cheo Ramos, que fue su contemporáneo, afirmaba que era bailarín de columbia y "ekobio abakuá", la llamada asociación fraterna de "guapos callejeros", cuyo exagerado y curioso slogan fue pisoteado por ellos mismos cuando llegó la tiranía castrista: "para ser hombre no es necesario ser abakuá; pero para ser abakuá hay que ser hombre", decían estos abusadores en grupo.

     Como buen ñáñigo (nombre del panteón con el que también se les identifica), Susini "le tiraba una galleta a cualquiera" que lo mirara más tiempo del soportable por un guapo; incluso podía cortarle la cara o una nalga, con una navaja de barbero cubierta en un pañuelo de seda, a quien no le pidiera disculpas porque, accidentalmente, le pisara un zapato, reglas de la "sociedad" que, "apareada" a la santería y al "sacerdocio Ifá", tan mala imagen dan de la población cubana, hoy más que nunca, porque se ha convertido en el principal renglón cultural de exportación del país. Hasta el 90 % de estos elementos son chivatos y más del 70 delincuentes, allá y aquí.

      Susini jugó en Cuba para el Almendares, en total estuvo cinco campañas en el champion con los Azules, en un par lo dirigió El Pájaro Cabrera.

     Jugó con los All Cubans y con los Cubans Stars en la NNL (Liga Nacional Negra), hasta principios de la temporada de 1922.

     Julio LeBlanc fue un pitcher de condiciones entre 1918-1921 en la Liga Cubana, además, su versatilidad le abrió espacios en los jardines y la primera base, entro al beisbol sepia con los Cubans Stars.

     En 1921 tuvo récord de 13-7, ese año lanzó para el Habana de Abel Linares en la Liga Invernal y,  con dos ganados, obtuvo el liderato de pitcheo, pero, a mediados de la temporada independiente de 1922…

    En fecha en la que no se pusieron de acuerdo ni dos testigos, incluso imposible de rescatar por lo pobre de la prensa negra de la época, trascendió que, por una discusión de poca importancia, pero que afectó "el exagerado ego moral de un abakuá", el infielder Antonio Susini, a traición, le cayó a batazos por la cabeza a Julio LeBlanc hasta matarlo, es, hasta hoy, la única vez en que un pelotero mató a otro en el terreno de que se tenga registro. Susini fue sancionado a 15 años, de los que cumplió 13, en cárceles americanas.

     Dave Brown era, quizás, el más importante prospecto de pitcheo de la NNL a principios de los veintes, de gran velocidad y control hermético, dicen que dominaba 5 lanzamientos perfectamente.

     Pero el tipo era un delincuente vinculado a proxenetas inclusive y fácil para la bronca, sin embargo, pese a los vicios que lo asfixiaban, era callado y muy popular entre sus compañeros de equipo.

     En 1925 mató de una puñalada a un individuo en un bar, con lo que terminó la carrera del as del pitcheo del Chicago American Giants de Rube Foster, otra forma estúpida y ridícula de concluir una carrera que, para muchos, hubiera competido contra la de Satchel Paige.




Antonio Susini mató a traición a Julio LeBlanc

 


 

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¡POR POQUITO…! EL JUEGO CASI PERFECTO‏

Por Andrés Pascual

       También fueron joyas, pero "salieron con algún defecto", verdad que apenas se veían, sin embargo, suficiente para perder el valor de la perfección absoluta, son los juegos casi perfectos que, algunos, concluyeron como no hit con carreras anotadas, otros como blanqueadas con un hit permitido, incluso otros como no hit no run, porque un corredor alcanzó la base por error o por golpeado por un lanzamiento (en casos como estos, nunca intencional) definitorio de la nota entre excelencia y notable.

       Si en los anales del pitcheo de las Grandes Ligas se archivan solo 22 juegos perfectos, los casi perfectos superan el centenar.

       Caprichosamente, aunque cualquier entrada es buena para liquidar el juego perfecto, son la primera, la quinta,  la séptima y la última que se juegue, novena o extrainning, las preferidas por la "mala suerte con categoría de villano" para concluir el sueño de un pitcher.

       A continuación voy a presentar algunos de estos juegos que no terminaron inmaculadamente por obra y gracia del factor imponderable, de propia responsabilidad, con la contribución de un bateador contrario o por el desperdicio de un coequipero que hizo el error en el peor momento.

      Antes, quiero referirme al pitcher derecho Mike Mussina, retirado prematuramente por decisión personal al concluir una campaña en la que ganó 20 juegos (única con la veintena, pero que, en 18 campañas solo tuvo dos perdedoras: año de novato con 4-5 y el 2,000, con 11-13).

      Mussina estuvo dos veces a las puertas del juego perfecto, sin embargo, en cada oportunidad, un hit en el 9no le impidió convertirse no solo en el único con dos de este tipo, sino en lanzar uno: el 30 de mayo de 1997, en Camden Yard, Baltimore, el derecho estuvo a dos outs del juego perfecto, que fue roto con un cañonazo del receptor Santos Alomar por los Indios de Cleveland.

      El juego concluyó 3-0 a favor de los Orioles, mientras ponchaba a 10 de 28 bateadores que enfrentó.

      El 2 de septiembre del 2001, mientras actuaba por los Yanquis contra Boston, el zurdo Carl Everett, de emergente en el noveno con dos outs y en una bola y dos strikes, le rompió el perfecto y el no hit a Mussina con cohete al right.

      Mike Mussina se retiró luego de 18 campañas con 270-153 y 3.68 clp, indudablemente, material de Cooperstown.

      A continuación, 9 juegos en los que, luego de embasarse, incluso anotar el primer bateador, el serpentinero retiró a 26 ó a 27 para consumar un juego "imperfecto":

-         El 24 de Mayo de 1883, durante un juego entre Filadelfia y Pittsburgh de la Asociación Americana, Ed Swartwood le abrió el juego con hit a Al Atkinson, robó segunda y avanzó a tercera por rolling a segunda, desde donde anotó por passed-ball del cátcher, después el lanzador retiró a los próximos 27 a ritmo de conga cubana ¡"Uno, dos y tres, qué paso más chévere"!

-         El 30 de Junio de 1908, en la Liga Americana, Cy Young caminó al primer bateador que enfrentó por los Yanquis, después fue capturado en intento de robo de segunda y… ¡27 retirados consecutivamente!

-         En el primer juego de un doble el 23 de junio de 1917, Babe Ruth caminó al primer bateador del Washington, discutió el conteó y lo expulsaron por golpear al magistrado, entonces entró de relevo el maestro de escuela Ernie Shore y fue puesto out en intento de robo el corredor, a partir de ahí, 26 bateadores se quedaron con las ganas de llegar a primera. El juego es tan famoso por la actuación de Shore como por la expulsión de Ruth.

-         El 22 de Abril del 1993, también en la Liga Americana, Cris Bosio, por Seattle contra Boston, embasó a los dos primeros bateadores, sorprendió al de la inicial en un viraje y dejó a otros 26 en fila india con ganas de alcanzar la primera almohadilla.

-         El 23 de junio de 1880, lanzando por el Providence contra el Cincinnatti en la Liga Nacional, Blondie Purcell le abrió con hit al center a Monte Ward, único bateador que se le  envasó al pitcher en ese juego, después, 27 outs consecutivos.

-         El 16 de mayo de 1953, Bill Bruton le abrió con hit a Curt Simmons en juego Filadelfia-Milwakee, eso fue todo lo que permitió el zurdo compañero de Roberts.

-         El 13 de mayo de 1954, el inmortal Robin Roberts permitió un jonrón de Bobby Adams abriendo el primer inning por el Cincinnati, ni perfecto ni no hit, incluso ni lechada pudo adjudicarse, a pesar del trayecto inmaculado después.

-         Ron Hunt le abrió con hit a Woody Fryman antes de que retirara a 27 consecutivos el 1ero de julio de 1966 en juego Mets contra Piratas.

-         Jim Bibby recibió un hit de Terry Harper abriendo el primer inning el 19 de mayo de 1981, suficiente para inscribirse en la larga lista de "por poco", en un juego Bravos-Piratas.

    Sin embargo, el verdadero crimen cometido en juegos de este tipo contra un pitcher, fue en el todavía fresco en que un árbitro decretó quieto el out más grande conocido hasta hoy en los anales de las Grandes Ligas, contra Armando Galarraga en el noveno inning. Los años que no le sonaron ni a Bonds ni a Clemens los mereció ese villano o vaya usted a saber qué…

 

 

 

Mussina pudo tener dos y se quedó sin ninguno


 

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LA CIENCIA DEL JARDÍN CENTRAL Y WILLIE MAYS‏

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Por Andrés Pascual

       Una vez le pregunté a Pedro Ramos que a quién consideraba mejor, a Mickey Mantle o a Willie Mays, sin pensarlo, el pinareño respondió que al número 24 de los Gigantes y eso que el 7 de los Yanquis era su amigo, lo que me constaba de una visita al campo de entrenamiento de los Mulos a la que fui invitado por Orlando Peña y por él, donde conocí personalmente a la leyenda de Oklahoma, que, por cierto, tenía un físico poco impresionante, algo más que Say Hey Kid, al que también logré saludar en Hialeah por mediación de Cuqui Rojas y no metía miedo por su constitución física.

       Sin embargo, ninguno de los dos necesitaba ni más estatura ni más músculos para ser 10 veces mejores que todos los jugadores de hoy juntos.

         Recuerdo haber visto a Mays en el Juego de Estrellas de 1959 por televisión en Cuba, la forma como fildeó un entre dos de Yogi Berra "en bandeja", totalmente contraindicado con lo que enseñan los asistentes de fildeo, incluso a la altura de la cintura, para lo que hay que ser un maestro, porque la bola se pierde cuando pasa la línea visual, por eso a tantos la pelota les da en los guantes y va al piso, pero, con este hombre no, ese era la cátedra de la posición, aunque, vale la pena decirlo, sin mucha elegancia.

       Si capturar la pelota era un show con Mays, devolverla por debajo del brazo era más increíble aún, por eso es considerado el jugador más completo en los anales de las Mayores, porque nadie jamás ha podido hacer esas cosas ni, posiblemente, intentarlas.

       Ayer observaba un programa de Juan Marichal que el quisqueyano utilizó para recontar la grandeza que testificó del gran centerfielder; mientras ponían videos del pitcher y del artillero, pensaba: todo lo que ganaron entre ambos durante sus carreras se lo llevan Alex Rodríguez o Al Pujol con un swing en el círculo de espera. Tal vez hay un tipo de justicia que la hacen los tiempos por lo que todos saben, pero, para mí, ni Pujol ni Alex valen juntos lo que valía Mays, se necesitan dos más para que de el peso… 

 

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EL NOMBRE DEL “TEAM WORK” ES CRAIG BIGGIO‏

 

 

 

 

Por Andrés Pascual


       El premio al Jugador Más Valioso debería tener, como condición de importancia, la contribución del ganador al trabajo de equipo.

       Pero ese trabajo de equipo no es solo estimular, aplaudir, intermediar entre jugadores con discordias, incluso ni colocar los números abultados que aparecen como la única razón del merecimiento.

     De cualquier forma que se vea, la disposición a jugar la base necesitada sin protestas que friccionen y arrastren quórum contra la dirección, deberá estar entre los objetivos a cumplir, cuando suceda, para poder recibir el premio.

     Por supuesto que no a todos los jugadores los cambian de base por necesidades directas del club o por exigencias del piloto para hacerle cupo a un recién llegado con etiqueta de estelar en la posición, pero, cuando ocurre el fenómeno y de acuerdo al rendimiento del que perdió su puesto que, desde la nueva siguió haciéndolo mejor que quien se apoderó de la que tenía, debe tener una significación especial a la hora de valorar la utilidad para un equipo por quienes votan, algo que, porque existió Craig Biggio durante 20 campañas en Grandes Ligas, jamás ha sido tomado en cuenta por "los sabios con poder de voto", que le dieron 7 a Barry Bonds sin cuestionarse a sí mismos evidencias demasiado sospechosas como para no dudar que se los estaban regalando (los 4 últimos), a un extraordinario jugador al que le sirvieron en bandeja de plata el proceso para que se degenerara y lo aceptó.

       Craig Biggio debería tener un galardón histórico como el JMV de la franquicia Astros de Houston, porque nunca lo contaminaron los aires malos del beisbol moderno al mantenerse durante 20 campañas en el equipo que lo firmó, con lo que le dio la espalda al nocivo mercenarismo de la agencia libre.

       El más grande comodín de juego diario que se haya conocido, modesto, sencillo, alegre, responsable, serio… pelotero de juego brillante y alma y vergüenza de gladiador, de traje sucio por la lucha por la base inmediata, de pie en el acelerador siempre con velocidad mucho mejor que promedio, con esas condiciones hizo su leyenda Craig Biggio en la Liga Nacional, porque, como cualquier estelar del juego que dejó huella en el terreno, este extraordinario jugador también la escribió.

      En 1988 debutó como receptor y cuando el equipo localizó uno con supuestos visos de estrella, lo trasladaron a la segunda base, donde siguió rindiendo con igual alegría y determinación, por amor al juego y como el profesional de la gorra a los spikes que fue, entonces se hizo un buen intermedista, trabajo que cedió para abrirle espacio a Jeff Kent y el valioso pelotero fue enviado al centro de los jardines con igual éxito, pero, cuando otra adquisición reclamó el jardín central, debió reasentarse en un ala del bosque y siguió rindiendo, brillando y jugando a matarse con la misma pimienta de siempre. A fin de cuentas, para la clase de jugadores como Biggio el compromiso es de moral por encima de todo.

      Por 7 Juegos de Estrellas, por 4 campañas sobre trescientos, por 4 Guantes de Oro en la segunda base, por un Bate de Plata como receptor, por el trofeo Branch Rickey, que obtuvo en 1997 y  por el trofeo Hutch de las Mayores en el 2005,  Biggio debe ser un número ganador evidente en la lotería de Cooperstown primera selección.

      Como respaldo demoledor a su candidatura al Salón de la Fama, 3 veces fue primero en el Viejo Circuito en juegos jugados, 5 en comparecencias al plato, dos como mejor anotador, cuatro en dobles; pero también bateó 3060 hits, 668 de ellos dobles, 55 triples y 291 jonrones, con los que impulsó a 1175 y anotó 1844 carreras.

      Robó 414 bases y su promedio de embasamiento fue de .363, mientras el de slugging alcanzó .433 para totalizar .796. Su promedio de por vida es de .281 y el célebre WAR, numerito de los tiempos actuales para confundir más que para ratificar, lo tiene en 62.1, fildeó para .984.

      Todo lo anterior es Craig Biggio, uno de los últimos representantes de cómo se jugó alguna vez en lo que, pese a no ser ni la chancleta del pasado glorioso, todavía le llaman las Grandes Ligas, sencillamente, uno de los mejores peloteros de todos los tiempos. Eso, que no lo dude nadie.

 

 

 

De los últimos exponentes de la clase magistral de un juego maltratado y desmoralizado

     

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BARBARIDADES COMO ESAS, SOLO EN ESTA ÉPOCA‏

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Por Andrés Pascual

Un lector, de los miles que debe tener, salió en defensa de Juan Vené ante una virtual agresión contra el comentarista venezolano de parte de otro que, lo menos que expresó,  además de ofensas fuera de tono, fue que uno de los últimos maestros vivos del oficio "ni sabía nada ni era nadie…"

Los dos individuos que cruzaron ráfagas son paisanos de Vené; es decir, de la patria de Luisito Aparicio.

El potaje está de anjá, un par de generaciones que no conocen a nadie ni hacen por aprender, autocapacitados solo para señalar, juzgar y condenar a los virtuosos, al mando de las posibilidades que les da la tecnología para… hacer el ridículo.

No son educados ni están instruidos más que en el trasnoche casi supino que produce la inferioridad reconocida, la que proyectan siempre como agresiones al primero que encuentren, aunque se llame Juan Vené.

Debo decir algo, hasta mi edad de adolescente, es decir, mi generación, porque después las cosas, la forma de pensar y la identidad cultural le fueron contaminadas y/o escamoteadas al pueblo de Cuba, Juan Vené no solo era conocido por todo los fanáticos del beisbol, sino respetado como uno de las autoridades a la hora de opinar sobre el juego.

Tanto se sabía que conocíamos de su pasión y práctica por el automovilismo, que le llevó a La Habana durante una de las jornadas del Gran Premio de la capital, logrado por el General Roberto Fernández Miranda, entonces Director General de Deportes durante buena parte de los 50’s.

Juan Vené, como otras glorias vivas de la narración, el comentario y el periodismo deportivo en español, es una bendición, más que nunca, para una época de falsos ídolos, de leyendas sin mayúsculas y de desprestigio del deporte que, a pesar de eso, tienen seguidores tan poco inteligentes, tan poco convincentes que pueden arriesgarlo todo a un caballo ciego y cojo, como criticar ácidamente a un maestro, al que deberían hacerle un homenaje diario en su patria y en cualquier otro país del Caribe que tenga al juego de pelota en lugar de privilegio.


INMIGRACIÓN, FBI Y L AS GRANDES LIGAS

Por Andrés Pascual

Para continuar aumentando la duda sobre los mecanismos exclusivos del Beisbol Organizado con el gobierno federal; para ratificar el enorme poder que tienen los que mandan el juego aquí, nada mejor que analizar dos casos relativos a Inmigración y, por extension, al FBI.

Los pitchers Leo Núñez, relevista de los Marlins y Fausto Carmona, abridor del Cleveland, fueron arrestados en República Dominicana el año pasado tras intentar visar sus pasaportes con el documento que los acredita como trabajadores.

De inmediato se procedió a abrirles un proceso por falsificación de identidad. Este delito tiene como objetivo en Quisqueya encubrir su edad verdadera para poder lograr el contrato que se quiere.

En ese país las violaciones son tantas que las Oficinas del Comisionado se vieron obligadas a enviar representantes que investigaran y suspendieran las actividades de los buscadores sin licencia y a estos de toda relación con el procedimiento, tanto ha sido el desastre que algún que otro club se vio envuelto y castigado, como el Chicago Medias Blancas.

Es que, quizás, las Grandes Ligas sean extremistas ante la edad de los dominicanos, porque dos ó tres años… por favor.

Sin embargo, a los cubanos les altera la edad la propia tiranía a fin de poder utilizarlos la mayor cantidad de tiempo posible en competencias reglamentadas, por ejemplo, Lázaro Arturo Castro, un catcher de San Cristóbal que nació en 1964 (su madre, Magaly, enfermera; su padre, Luis, camionero y dirigente del PCC Provincial), sin embargo, integró el equipo castrista juvenil en 1986, 87 y 88; pero, a principios de los 70’s, otros dos pinareños, el catcher Lázaro Pascual Abreu “Pascualito”, de Bahía Honda y el pitcher Miguel Angel Rodríguez, ‘Malanga”, de San Luis, también asistieron a Series Mundiales juveniles con 23, 24 y 25 años. Por lo general, al 95 % de los atletas del feudo castrista les han alterado “oficialmente’ la edad alguna vez con total desparpajo. Esta situación parece que nunca le ha interesado a los Americanos; por lo menos con los jugadores castristas de la comunidad económica no lo han demostrado, salvo el incidente con los Dodgers, que se encargaron de desaparecer rápido de los titulares, pero no se ha vuelto ni a decir que el ex Brooklin estuviera interesado otra vez en alguno de estos “desertores”, como les dicen equivocadamente.

Bien, Roberto Hernández Heredia, ex Fausto Carmona y Juan Carlos Oviedo, ex Leo Nuñez, fueron perdonados por el gobierno de Estados Unidos y habilitados otra vez como usuarios de visa de trabajo en el beisbol americano.

Por mucho que averigué nadie me respondió a la pregunta de cómo podia entenderse la situación sin considerarla una “falta de ética”, capaz de provocar un precedente incluso; bueno, lo de precedente no procede, porque ante el gobierno federal no hay influencias sino las que estimen convenientes; pero el beisbol es el deporte nacional, muy cuidado por las instancias pertinentes (los juicios a Bonds y a Clemens ameritan ser citados) en relación con la Secretaría de Educación que mantiene, desde los años veinte y como consecuencia del Escándalo del XIX, un Senador del Comité de Relaciones Exteriores en función de asesor-representante ante el organismo politico-jurisprudente.

Reciéntemente botaron al mediador del caso Ryan Braun por sospechas de negligencia y, posiblemente, tenga que enfrentar cargos.

Hay que tener en cuenta que el beisbol profesional americano, en el nivel de Grandes Ligas, es el deporte más poderoso del mundo, tanto que es el único sindicato laboral integrado por millonarios, pero, sobre todo, es el deporte nacional, la segunda alternativa de respuesta de un niño al que le pregunten “qué quisiera ser cuando crezca”, después de presidente del país.

Sin otros delitos que compliquen su situación, en año de elecciones y con un gobierno que busca el voto en las minorías con cualquier artimaña, pero considerando que el perdón existe para casos de inmigración, a pesar de que le mintieran al organismo desde el primer día, no veo nada malo en que les restituyan las visas a Heredia y a Oviedo, sobre todo porque son rehenes de una política errada para los dominicanos referente a la edad, mientras que se hacen los ciegos ante otras mucho más peligrosas que sí pueden sentar precedentes, por lo menos ante acusaciones de amoralidad y contubernio politico.

Lo que debe preocupar a todo el mundo aquí, cubanos, dominicanos, nicas… es que a cada rato se descubre a un guatemalteco, hondureño… a quien vinculan con crímenes en sus países y lo deportan sin contemplaciones; mientras, Aroldis Chapman gana millones por lanzar en Grandes Ligas, vive como el millonario que es junto a su padre y, en las prisiones de la tiranía, se pudren algunos cubanos a los que acusó en juicios orquestasos por la DSE para dar escarmiento e imponer más miedo en relación con el nexo jugadores de allá-beisbol profesional americano y los intermediarios.

Chapman y su padre fueron los agentes de la Fiscalía que declararon contra esos hombres en sus juicios, como le gusta a la prensa llamar aquí a los chivatos: “sus testigos esrellas”.

Supongo que lo de interés, porque viola todos los capítulos contenidos en manuales de decencia y buen comportamiento como país, comenzando por la cacería de aquellos que cometieron crímenes de odio politico, que tanto hace vanagloriarse a Estados Unidos, debe ser la repulsa a la política favorable a Chapman, sin embargo, la mayoría que pudo enterarse de esta situación fue gracias a una familia afectada que presentó una reclamación millonaria contra el pitcher.

Además del delito de servir como testigo contra hombres en procesos políticos fabricados, que han ocasionado daños irreversibles en los individiduos y en sus familias como consecuencia de las sanciones a prisión, que los americanos seguro conocían, Qué otra cosa le pudo importar al FBI, dicho por el pitcher en la entrevista, capaz de poderse utilizar como una violación del tratamiento que tanto pregonan y que no aplican igual en cada caso?

Aroldis Chapman y su padre clasifican como criminales protegidos por el gobierno de Barack Obama a espaldas de la ley. Esto es una prueba más no solo del poder de las Grandes Ligas, sino de una Administración que no tiene fronteras en violar lo que sea para lograr su objetivo. Como condimento, el zurdo ya tiene una causita por conducir a exceso de velocidad…

 

 

 

 A Chapman lo está protegiendo el gobierno de Obama de un caso criminal muy grave

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LA SOLEDAD DEL JUEGO: EL MANAGER

Por Andrés Pascual

En 1989, poco antes de ser suspendido de funciones como manager, Pete Rose declaró: “dirigir es mucho más duro que jugar, sentado allí, observándolo todo, responsable de todo y solo, indefenso si cabe…”

Y es verdad, aunque se le quedó en el tintero lo de “actividad ingrata”, porque, en el beisbol, cuando un club gana fueron los peloteros; pero, si pierde, el 98 % de las veces fue el timonel quien contribuyó con algo al revés. Para ratificarlo ahora mismo, ahí está el “sorprendente Baltimore”, sobre el que señala poco o nada el nombre de Buck Showalter.

Aunque hay managers que nadie sabe qué debería hacerse con ellos, por ejemplo, Joe Maddon, de Tampa, tuvo al dominicano Carlos Peña produciendo en el segundo turno y lo mejor que se le ocurrió fue comprometerlo en el tercero y el cuarto bates, bueno para sacarlo de la racha y ponerlo en slump tan prolongado que el zurdo no da pie con bola.

El del Chicago White Sox tiene a Dayan Viciedo y a Alexeiv Ramírez montandos en cachumbambés: si los cubanos dan dos hits en un juego hoy, mañana pueden amanecer en el tercero, cuarto o quinto turnos de la alineación, si fallan en 4 oportunidades, entonces el día siguiente los sorprende en el 8vo y 9no.

Desde que el beisbol es deporte de multitudes, desde que comenzó a tomarse en serio como pasatiempo con todas las de la ley, los line-ups se conforman con bateadores de una bien definida funcion, fijos, a no ser que una lesión o un muy extendido mal momento sugiera quitarle presión enviándolos al banco a refrescar, o colocándolos en turnos de menos responsabilidad hasta que se les pase la asfixia improductiva.

El beisbol moderno, que nadie sabe en qué año comenzó, tiene de todo, desde managers pésimos como estrategas a los que consideran grandes por motivadores, como el caso de Tom Lasorda, hasta payasos como Bobby Valentine, sin dejar pasar por alto a un buenos estrategas que no dan la nota motivando, como Jim Leyland.

Sin embargo, “los nuevos aires” han cambiado todo: a un manager malo le pueden poner en las manos lo mejor del Mercado en un momento para que gane, como a Joe Torre; mientras que hay franquicias que no ayudan a buenos estrategas, que se hundirán en medio de críticas y frustraciones, la mayoría de las veces inmerecidas.

Hoy más que nunca el juego se llama dinero; desde hace 40 años casi, los dueños consideran material de segunda al director en el terreno; desde que George Steinbrenner entró a los Yanquis, los pilotos de Grandes Ligas aparentan que son “algo puesto ahi”, en una posición que cualquiera puede desarrollar.

Para los historiadores “modernos”, Tony Larussa es el Dios del oficio por lo de los relevos alternativos, casi ley para la pelota de hoy, a fin de cuentas, una de las imposiciones que han perjudicado a los pitchers abridores por la afectacion en algunas casillas como lechadas o juegos completos, incluso no hits.

Para los que verdaderamente saben de beisbol, nadie como John McGraw, el piloto que estuvo más de 30 años dirigiendo en Grandes Ligas, que fue capaz de cambiar el juego defensivo cuando se decretó viva la bola a partir de 1920, concluyendo el período conocido como “era de la bola muerta”, que incluyó al lanzamiento de saliva, aunque se permitiera que algunos pocos pitchers continuaran utilizándolo durante algún tiempo por escasez de recursos.

McGraw, que prácticamente puso en vigencia la jugada de” hit and run” o de bateo y corrido por lo frecuente que la utilizaba es, como Ruth al bate, el símbolo del beisbol en el departamento de la dirección.

Como que hoy un manager vale menos que un comino para cualquier oficina, a pesar de las apariencias, porque los clubes se hacen con montañas de dinero pagados a jugadores que no lo merecen por la cantidad de veces que no responden al salario, pues nadie puede ni igualarse a aqellos verdaderos maestros de la dirección que, como John McGraw, le sacaban el máximo a un jugador con el movimiento y la jugada indicada en cada momento, aunque este solo hubiera costado una caja de cigarros o una botella de whiskey.

 

 

 

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El Napoleón del beisbol, John McGraw, en la foto con Ruth en 1921

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UN CANGREJERO LEGENDARIO, “CANENA” MÁRQUEZ‏

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Por Andrés Pascual       Luis Angel Márquez, "Canena", fue paisano de uno de los mejores compositores del Caribe de todos los tiempos, el Maestro Rafael Hernández, prolífico en el bolero, al que contribuyó enormemente a inmortalizar como ritmo y a mantener su vigencia a través de los años.

       Y yo no sé si al gran pelotero lo ata algún capítulo de su vida al pentagrama, pero, además de haber nacido en el mismo pueblo que el Jibarito, le ponía música al deporte de las bolas y los strikes con sus ganas eternas de echar correr buscando siempre la base inmediata… 

   Canena Márquez nació el 28 de octubre de 1925 en la localidad de Aguadilla y firmó como profesional a los 18 años, dicen que sin autorización materno-tutoral, el club que lo adquirió fue el Tiburones de su localidad.

     Sin embargo, para la posteridad, el veloz outfielder es considerado un Cangrejero de la "gorra a los spikes".

     En la historia del beisbol boricua, incluso en la del hispano, el orgullo de Aguadilla se vio envuelto en algunos hechos de interés relevante: tercer jugador de Puerto Rico en jugar en Grandes Ligas (1951), después de Hirán Bithorn y de Luis Rodríguez Olmo, primero de raza negra y primer jugador hispano firmado por los Yanquis de Nueva York (1948), luego de que esta franquicia se lo comprara al Baltimore Elite Giants de Ligas Negras; sin embargo, no fue el primer jugador negro hispano que firmara para el Beisbol Organizado, mérito que le corresponde al infielder Carlos Santiago, también Boricua, en 1948, poco tiempo antes. 

    Nadie se puede explicar la razón por la que Canena Márquez, uno de los mejores y más explosivos jugadores del "buen tiempo ido", no triunfó en Grandes Ligas, estancia que inició en 1951 con los entonces Bravos de Boston y que continuó con los Cubs de Chicago y los Piratas de Pittsburgh, limitándose esa actuacion a solo 143 turnos oficiales al bate en 1951 y 1955.

     Lo que nadie debe dudar, además de su clase soberbia sin cuentos, es que este pelotero es uno de los mejores que haya podido verse en los terrenos de las Ligas Menores durante 14 campañas, sobre todo en Triple A: Canena se desplazó por el circuito previo a las Mayores con autoridad soberana, por lo que varios historiadores del beisbol puertorriqueño se han referido a estas actuaciones como similares a las de Willie Mays en Grandes Ligas. 

   La estelaridad de Canena alcanzó al beisbol sepia, en el cual jugó para los Yanquis Negros de Nueva York, para el Baltimore Elite Giants y para el Homestead Grays, sentando cátedra como bateador de promedio con poder de jonrones, además de lucir su endemoniada velocidad en las bases. 

  El juego del apodado "Fogón boricua" fue reforzado por la cantidad de carreras que impulsaba, a pesar de que era un bateador de primero o segundo turno, lo que manifestó en las Menores sobre todo, en las que copó liderazgos a la ofensiva como las impulsadas, en orden de 100 ó mas; ademas de los dobles, jonrones, triples, anotadas y robadas, el outfielder también pudo competir y ganar en promedio un campeonato de bateo. Por esas dotes también brilló en las Ligas Negras. 

   En el beisbol invernal de Puerto Rico queda como uno de los grandes jugadores que, por obra y gracia de la modernidad injusta y menos dedicada a la mantención de la memoria histórica, es más pobremente valorado de todos los grandes de antaño, diría yo que como Perucho Cepeda y Pancho Coimbre quienes, de nunca haber existido la barrera racial, nadie sabe si fuera Clemente lo mejor de la América Hispana en Grandes Ligas.

      La liga Invernal de Puerto Rico tuvo durante años récordes de Canena que fueron tan grandes, tan difíciles de lograr, que se mantuvieron a pesar de que durante décadas, entre los 50's y los 80's, pasaron por allí muchos de los mejores peloteros de la historia, tanto nativos como importados. 

   Pero el Santurce, el mejor club que se haya visto en Series del Caribe, el único que ganó tres veces el evento, tuvo a su favor la contribución grandiosa de un hombre, al decir del narrador Gonzalo López Silvero, "buena persona de verdad" que, como pelotero, es de lo mejor que se haya podido ver en el Caribe y en Ligas Negras, a pesar de su pobre participación en Grandes Ligas.

    El primero de marzo de 1988 un yerno lo asesinó, según me contaron algunos ex jugadores cubanos como Orlando Peña y Mike de la Hoz por… por bueno, porque quiso "arreglar un potaje familiar" y el desalmado no encontró algo peor que matar a una gloria cuyo nombre lleva el estadio de la localidad en que nació.

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PUERTO RICO EN LA MEMORIA HISTÓRICA CUBANA: EL SANTURCE

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Por Andrés Pascual

Hay una injusticia imperdonable a la hora de evaluar la primera etapa de las Series del Caribe, quizás provocada por los 7 premios que ganaron los clubes cubanos del champion invernal, con cinco en fila india y todos los miebros de la Liga Cubana, desaparecida en 1961, disfrutando de por lo menos uno.

Pero, casi nunca, se menciona a los Cangrejeros del Santurce como el equipo que más gallardetes ganó en la era más organizada, más brillante y mas fuerte de ese evento con 3.La Primera etapa de la competencia que se inauguró en La Habana en febrero de 1949, todavía no puede igualarse y, creo yo, cada día esta se debilita más.

Porque el publico podia disfrutar de los mejores jugadores nativos partiéndose el alma en el terreno y porque un destacamento importado se dispuso a morir igual que sus anfitriones, fue grande aquel