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BEISBOL 007

Carlos Ortiz continuó el legado en la rivalidad Puerto Rico-México

Carlos Ortiz

 

 

 

Desde Sixto Escobar y Rodolfo ‘Baby’ Casanova, las historias entre Puerto Rico y México en el boxeo rentado no se detienen.

Más bien se han convertido en la rivalidad predilecta para los fanáticos y promotores, aun cuando se trata de dos países con marcadas diferencias territoriales, pero con una gran cantera de talento para el pugilismo.

La pregunta que muchos se hacen va destinada precisamente a Puerto Rico: ¿Cómo es que de una isla de 100 millas de largo por 35 de ancho hayan salido tantos campeones mundiales?

Ese es un cuestionamiento que también hace especial este pareo.

Ocho años después del retiro de Escobar, una nueva figura de Puerto Rico en el boxeo profesional emergió para continuar ese legado.

 

Se trató del peso ligero Carlos Ortiz, un peleador que se convirtió en uno de los primeros púgiles boricuas en hacer del mítico Madison Square Garden de Nueva York su segundo hogar, y que ganó tres títulos del mundo: dos de ellos en el peso ligero y uno como junior welter.

“La gente se olvida de que Puerto Rico tuvo un campeón mucho más grande que ‘Tito’ Trinidad y Miguel Cotto hace mucho tiempo. Ese es Carlos Ortiz”, comentó en una ocasión el laureado periodista y ex comentarista de HBO, Larry Merchant.

Ortiz, natural de Ponce, ciudad al sur de la Isla de Puerto Rico, abrió su carrera profesional en el 1955. Llegó a tener marca de 26-0, y luego de dos derrotas que le hicieron colocar su marca en 29-2, conquistó su primera corona del mundo en 1960 en el MSG de la ‘Gran Manzana’ cuando se ciñó la vacante del centro Mundial súper ligero de la Comisión Atlética de Nueva York (NYSAC) y el campeonato de esa misma división de la Asociación Nacional de Boxeo, con un triunfo por nocaut técnico en el sexto episodio sobre el entonces veterano Kenny Lane.

Fue este combate que dio pie luego a su primer choque contra un púgil mexicano.

Se trataba de Battling Torres. Un peleador nacido en San Juan de los Cerritos, en San Luis Potosí, México y que se estableció en Reynosa, Tamaulipas.

Torres llegaba invicto, con marca de 31-0, mientras que Ortiz arribaba con sus dos coronas y foja de 30-2.

El choque tuvo lugar en el Memorial Coliseum de Los Ángeles, California. Y allí, Ortiz se encargó de alzarse con una victoria por nocaut técnico en el décimo asalto.

Al momento del desenlace, Mushy Callahan -que fue el réferi de la contienda- tenía ganando a Ortiz 88-80, mientras que los jueces Lee Grossman y Frankie Van también marcaban a favor del boricua 89-80 y 88-81, respectivamente.

Este fue el primero de dos combates de Ortiz ante púgiles mexicanos. En 1967, enfrentó en el estadio Hiram Bithorn de San Juan, Puerto Rico, a Sugar Ramos, un peleador cubano residente en Ciudad de México al que despachó por nocaut en el cuarto asalto.

Más tarde, ya para 1972 se midió al azteca Gerardo Ferrat, natural de Mexicali, Baja California, en un pleito que tuvo lugar en el Anfiteatro International de Chicago. Ferrat también sucumbió ante el inclemente castigo de Ortiz quien lo superó por nocaut en el tercer asalto.

“Son muchas las veces que me siento a pensar sobre mi carrera”, recordó Ortiz, de 79 años, y quien actualmente reside en la ciudad de Nueva York junto a su esposa María.

“Mi carrera fue sin dudas una gran etapa de mi vida, de la cual le doy muchas gracias a Dios. Él me dio la oportunidad de reclamar todos esos campeonatos. Fue algo tremendo”, agregó.

Ortiz, cuyo nombre y trayectoria fueron inmortalizados en el Salón de la Fama del Deporte Internacional en Canastota, Nueva York, en 1991, y cuyas tres batallas ante el panameño Ismael Laguna aún son recordadas, tiene muy claro en su memoria el momento en que enfrentó al mexicano Battling.

“Recuerdo muy bien que se trataba de un peleador de experiencia, invicto y que era tan bueno como yo”, comentó. “Pero yo tenía un par de peleas más que él. Todas mis peleas fueron duras, y esta no fue la excepción. A diferencia de otros peleadores, yo tenía disciplina y puedo decir que, para mí, mi condición era lo más importante. Yo tenía disciplina y siempre llegaba mejor preparado que la anterior”, aseguró.

Ortiz ganó el cetro ligero de la Asociación Mundial de Boxeo en 1962 cuando venció a Joe Brown por decisión unánime a 15 asaltos.

Un año más tarde agregó el cetro del mismo peso del Consejo Mundial de Boxeo con una victoria en el decimotercer asalto sobre Doug Vaillant, en un choque celebrado en Puerto Rico.

Laguna fue precisamente quien le arrebató ambas coronas al vencerlo por decisión mayoritaria en Panamá, en 1965. Pero Ortiz las recuperó ese mismo año en su natal ‘Isla del Encanto’, en una revancha en la que terminó imponiéndose por decisión unánime. En 1967 le repitió la dosis a Laguna pero en el Shea Stadium de Nueva York.

“Puedo decir que vivo contento, porque, principalmente, luego de 70 combates profesionales, Dios me cuidó y hoy puedo disfrutar de esos momentos. Nunca fui noqueado y eso habla de lo fuerte que fui. No hubo golpe que dañara mi cuerpo. Todavía estoy bien. Mis únicas peleas hoy son con mi esposa, mi compañera, la que me acompaña a todos lados. Si en ella tendría un gran vacío”, agregó con una sonrisa el legendario peleador que cerró su carrera con récord oficial de 61-7-1 y 30 nocauts.

 

“No hay nada que pueda mejorar mi vida en estos momentos. Sentir que todavía la gente me reconoce y reconoce mis grandes combates es algo muy importante. Puerto Rico siempre me ha dado su apoyo. Se recuerdan de mí como si fuera ayer. La rivalidad entre México y Puerto Rico, aunque no tuve muchas, fue siempre muy importante. El boxeo tiene que tener sus protagonistas, y ambos países han demostrado tener los mejores”, apuntó.

Ortiz puso fin a su carrera en 1972 luego de una derrota por nocaut técnico en el sexto asalto ante Ken Buchanan.

Torres, que apenas tuvo un fallido intento por ganar un título mundial en 1963, cerró su trayectoria profesional también en 1972, con marca profesional de 57-9 y 47 nocauts.

Perdió cuatro de sus últimos nueve combates, todos ellos por la vía rápida. Cuatro de las cinco victorias fueron por nocaut y una por decisión.

Ortiz peleó ocho veces en el Madison Square Garden y ocupa los primeros lugares del selecto grupo de peleadores boricuas integrado por Escobar, Wilfredo Benítez, Wilfredo Gómez, ‘Tito’ Trinidad, Héctor ‘Macho’ Camacho y Miguel Ángel Cotto.

 

 

 


Carlos Narváez

 

 

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