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BEISBOL 007

CUATRO CICLOS DE GRANDEZA EN FISTIANA

CUATRO CICLOS DE GRANDEZA EN FISTIANA

 

 

 

Por Andrés Pascual

Floyd Mayweather jr no ha perdido, tampoco ha mostrado, ni de juego, la capacidad de insuperable en el ring; ha sido un peleador al que, como a Alí, le han permitido todo lo sucio que ha hecho; también como Alí ha ganado pleitos de dudosos desenlaces, no voy a decir controversiales, porque es una forma de aliviar el arreglo.

Mayweather jr ha escogido a los rivales “ilógicos” por etapas, en pesos a libre albedrío, ajenos a las divisiones naturales, cuando pensó que perdían facultades y podía ganarles, entonces los pidió como oponentes. Pero con May jr se ha ido más lejos y le ¿regalaron? La primera pelea contra José Luis Castillo.

El peleador sepia pertenece al grupo de multicampeones de papel de los tiempos actuales, que muestran un rosario de fajas desde 3 hasta 6, cuando, en realidad, han sido campeoncitos de una a la vez, quedando el viejo Armstrong como el único multicampeón de verdad, porque las defendió todas al mismo tiempo.

En 1937, 1938 y parte de 1939, Henry Louis Armstrong, La Araña, daba la impresión de que únicamente el tiempo podría apearlo de su pedestal, así de invencible lucía; el astro de Fistiana en 3 divisiones no era percibido ni por el fanático ni por el especialista como capaz de ser humillado por nadie.

Durante aquel ciclo de imbatibilidad ganó 45 consecutivas, 27 de ellas por sangrientos nocaos también consecutivos; pero apareció el judío Lou Ambers y le cayó a upper’s al estilo de cabeza y tronco bajos, de miura empujador de la Araña y le ganó por decisión en Nueva York. He leído, escrito por el historiador Melchor Rodríguez, que el perdedor del pleito tragó más sangre que la derramada en las Ardenas, durante la 2da Guerra Mundial, por los golpes cortos y poderosos que le propinó Ambers a la cara en infight.

La entrada al escenario de Joe Louis, de cuya invencibilidad nadie dudaba después que demolió a Schmeling en la revancha, pudiera considerarse tanto o más que como concibieron a Armstrong, el Padre Tiempo y un par de decisiones piadosas lo bajaron del pedestal; pero el máximo dictador de un ciclo del boxeo, hasta hoy, ha sido Ray “Sugar” Robinson, superior a todos en todo, indiscutible como maravilla e intocable como coloso sin oposición.

Robinson fue el boxeador que se proyecta al infinito, de clase inalcanzable en la división welter, porque, cuando subió al peso mediano, había perdido el 10 % de su clase original, ya no tenía la misma velocidad, sin embargo, todavía superaba a la oposición de las 160 libras por ese mismo porcentaje, el Maestro llegó tan lejos que, en la división ligero mediana, puso en aprietos, durante 13 rounds, al campeón Joe Maxin, pero lo derribó la deshidratación debida al calor en el estadio.

Por las razones que fuera, porque perdió bien o porque sus derrotas respondían a la ejecución de la cláusula obligatoria, con la que ganaba mucho más dinero, el caso es que, hasta para Robinson hubo un Randy Turpin, que le arrebató la faja en Londes propinándole una soberana pateadura.

En los últimos 50 años ¿Quién ha sido el único boxeador que demostró, por la superioridad sobre sus contrarios, la auréola de inmortal al estilo de los 3 que cité de la Vieja y Gloriosa Guardia del pugilismo?

Yo no sé qué opinan ni la cátedra ni la fanaticada, pero, desde que Robinson se movió en Fistiana como indestructible del peso por su estilismo poderoso y efectivo, al modo mío de verlo, el único capaz de acercarse a estas vacas sagradas del boxeo ha sido Roy Jones jr (foto) un prodigio, al que el tiempo y la vida licenciosa ajena al ring, han colocado en condición social tan deplorable como a Robinson, salvo ligeros matices…

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