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BEISBOL 007

La extraña honestidad de Chris Arreola

 

 

 

Ivánn Piña

En una época que no es de oro para el boxeo, los peleadores suelen estar empedernidos en una feroz búsqueda por obtener la bolsa más grande posible, que traiga consigo una etiqueta de “esfuerzo medido”. El hambre por hacerse dueño de millones de dólares en un pestañeo nocturno no tiene lugar en la balanza que equilibra eldinero ingresado con valientes proezas dignas de apuntarse en los libros de historia.

Por esa razón las recientes declaraciones del californiano de los pesos completos, Chris Arreola, son anacrónicas y forasteras. Porque denuncian lo evidente sin rehuir a la responsabilidad y porque fuera del boxeo o de cualquier ambiente meramente deportivo es tan poco probable encontrarse con una persona que se culpa así mismo en primer lugar cuando las acciones arrojan resultados desfavorables.

Arreola le dijo al sitio Boxing Scene después del empate conseguido frente al camerunés Fred Kassi el pasado sábado en El Paso, Texas, que su rendimiento había sido “mierda”. La pelea se volvió tediosa, deslucida, y tuvo un resultado en las tarjetas de 96-94, 95-95, 95-95. Se suponía que ésta debía de ser una noche para que “La Pesadilla” Arreola destacara su boxeo, dejara una buena impresión y así pasar a convertirse seriamente en un potencial rival para el actual campeón de los pesos pesados del CMB, Deontay Wilder, e intentar por tercera ocasión hacerse de un título mundial.

“Honestamente, con una actuación así no lo merezco. No merezco a Deontay Wilder ahorita mismo. Tengo que dar una buena actuación y esto fue mierda”. Días antes previo al combate “La Pesadilla” había confesado que en esas semanas sí había incluido el correr varios kilómetros diarios como parte de su preparación. Y según sus palabras, era una actividad que no había agregado a su régimen de trabajo anteriormente.

A todo esto el peleador agregó en medio de los días antes del encuentro, una declaración en donde se mencionaba él como su peor enemigo. Aceptó que le gustaba comer y que usualmente hace lo contrario a los consejos que le dan. La honestidad de Arreola es tan escasa como asombrosa. Porque hoy, quizá más que en otra época, abundan dentro del pugilismo las travesuras que alimentan el auto mérito. 

Los cinturones obtenidos con peleas en pesos pactados que debilitan al contrincante antes de subir al ring. O simplemente no dar el peso como parte de una estrategia para desvergonzadamente sacar ventaja. Esperar a que un boxeador pierda o baje su rendimiento para negociar un encuentro con él, o bien para negárselo. Esta serie de artimañas sobrepasan cualquier “movimiento inteligente” que un peleador tiene derecho de realizar rumbo a una contienda  

En la misma función del sábado en la noche en El Paso, Texas, Arreola aceptó el desaliño que tuvo su pelea. Mientras que Chávez Jr. declaró haberse lastimado la mano y por eso no pudo noquear en una pelea igual de desbaratada. Es difícil mantenerse humilde cuando te siguen las cámaras de televisión o cuando un joven se sabe talentoso y se ve con la posibilidad de volverse millonario. A nadie se le pide una nobleza forzada. La cuestión es que sin auto crítica hay poco avance y el boxeo necesita caminar hacia adelante.

Si los presumidos fueran aquellos que se quedan en los gimnasios a muy pocos le importaría su proceder. El detalle es que son aquellos que aparecen en televisión como representantes de una disciplina los que dicen “darle a los fanáticos lo que merecen”. Los que prometen pelear contra los mejores. Pero son enunciados que se quedan atascados en un porvenir que jamás llega.

Hoy cualquier boxeador, de forma más que comprensible, se apunta en la larga lista de quienes mantienen un sueño de poder negociar una pelea con Floyd Mayweather (quien muy posiblemente pelee próximamente contraAndre Berto). Porque pelear con Floyd significa ganar la cantidad de dinero suficiente para cambiar rotundamente la vida propia sin correr el riesgo de ser lastimado. Pues el campeón libra por libra es conocido por no terminar a sus rivales. De tener Mayweather un poco de Mike Tyson, seguramente la lista se reduciría a la mitad y no habría tantos peleadores–de cualquier disciplina–alegando ser la mejor opisición para él.

Los campeones del mundo han hecho demasiados sacrificios para lograr serlo. Inclusive los más criticados habrán pasado por ciertas odiseas que pocos humanos son capaces de soportar. Y si bien han llegado a ese punto en sus vidas ha sido en buena parte por la exigencia que se han impuesto o les ha sido impuesta durante toda su vida como atletas. El grado de profesionalidad que puede alcanzar un peleador no está en duda.

Pero al menos públicamente, el espejo es utilizado solamente para verse como lo hacía la bruja de Blanca Nieves cuando constantemente admiraba su imagen proyectada. Espejito, espejito, que cuelgas en la pared del gimnasio y muestras el reflejo que siguen las luces y los reflectores, dime ¿quién es el más grande y lindo, de todos los boxeadores?

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