Blogia
BEISBOL 007

Cronicas de Andrés Pascual

Los uniformes no ganan campeonatos

Por Andrés Pascual

camiseta+alex+rdguez.jpg

Todo el mundo cree que los Yanquis de Nueva de esta era tienen que seguir ganando campeonatos como el niño devora “besitos de chocolate”: uno tras otro y por tubería… ¿Por què?

Hay dos cosas indudables: que nadie como George Steinbrenner para invertir en una franquicia; pero, también en cuanto a la gestión de The Boss, nunca han ganado menos Series Mundiales los inquilinos de Yanqui Estadio que bajo el férreo control del multimillonario(q.e.p.d) y de su familia: 39 campañas como “dictador” del club y ha sido la etapa peor ante el Clásico de Octubre de una novena que todo el mundo cree que debe ganar porque “sì”.

Cualquier década hasta 1964 puede ser considerada gloriosa para el pasatiempo nacional porque lo era en igual medida para los Yanquis: ídolos de verdad, jugadores de carne y hueso, estrellas que jugaban a matarse, sobre todo, por la clase superior y la moral muchísimo más alta que la de estos “coristas” de hoy que, durante los 90’s y esta década que concluye, solo han contado con tres peloteros que representen la grandeza tradicional: Dereck Jeter, Bernie Williams y Mariano Rivera, en menor grado de impacto, Jorge Posada.

Los Yanquis, desde que se encargo de ellos Steinbrenner, han sido una novena vulgar, de enfrentamientos desagradables entre el dueño y algunos jugadores que trascendieron a la prensa ácidamente y que solo sirvieron para crear estados de opinión generalizadas sobre las estrellas en conflicto como el caso de Dave Winfield; sometida a las lacras nocivas de la decadencia del béisbol de hoy y bajo el mismo escrutinio de siempre: capaces de tener más de un jugador de los supuestos estrellas bajo el manto negro del uso de esteroides y en constante titular del nocivo tabloide del espectáculo por amoríos y cosas atractivas y tal vez necesarias para la publicidad del artista; pero malo para el atleta. Estos peloteros de hoy no saben como “se nada y se guarda la ropa”; porque, como hijos de los tiempos, no les interesa, lo que sucede es que no pueden ganar y, cuando lo han hecho, es con el agua al cuello. Claro, los neófitos siempre dirán que Ruth tomaba, que Mantle y Billy Martin eran problemáticos en la vida nocturna de Nueva York; o que Dimaggio casó con Marilyn Monroe; pero en esos descalabros psico-sociales ni le alcanzaban a los talones a esta batería de falsos héroes del Nueva York de hoy; además, aquellos jugadores apabullaban a la oposición sin contemplaciones y eso hace radical la diferencia.

Desde que la ampliación comenzó a dar frutos; desde que hombres con suficiente dinero amenazaron el Imperio invirtiendo en jugadores tan buenos y mejores que los que podían adquirir los Yanquis; desde que se convirtió en capricho la manutención de un Gerente General medio ciego ante la firma de la figura necesaria, aliada a la torpeza del Super Jefe de traer a la franquicia su sueño más que la realidad con peloteros liquidados, lesionados e incapaces de poder ayudar a ganar, el equipo ha sido el peor fracaso de la historia del béisbol. Nadie sabe la razón por la que no están en esa novena Cliff Lee, Roy Halladay o ambos y, nadie puede responderse con claridad la razón por la que decidieron invertir el valor de una franquicia en Alex Rodríguez, con el que ganan dinero por su figura, pero pierden juegos por su poco espíritu de competencia. Y solo son dos posibilidades de muchísimos malos manejos del dinero que se traducen en sonadas y vergonzosas derrotas.

Estos Yanquis no tienen ni la moral de juego ni la clase para mantener el legado de una novena que si fueron los Yanquis “en Nueva York y en todas partes”; son los Bombarderos del Bronx solo porque el estadio está aún en esa barriada y a la familia Steinbrenner no se le ha ocurrido algo peor que mantenerle el nombre a un club que lo ofende. El mejor negocio sería poner en museo eterno ese nombre, ese uniforme y comenzar a llamarlos, con la “moral más alta que el Pico Turquino”, los Tomateros de la Marqueta; indudablemente más justo de acuerdo a lo que hacen por lo que les pagan.

EL MEJOR MANAGER LO TENDRÁ PUERTO RICO

EL MEJOR MANAGER LO TENDRÁ PUERTO RICO

Por Andrés Pascual

Al manager puertorriqueño Edwin Rodríguez casi le hicieron ver en los Marlins que era un interino, que en boxeo significa número 1 en el escalafón y, en cualquier otro deporte, alguien que está “cuidando un puesto”.

Al boricua lo engatusaron con un contrato, pero, como en cuestiones de dueños el beisbol funciona igual que la política, reafirmando como verdad lo contrario de lo que dicen y más aún cuando lo repiten hasta el cansancio, el eficiente director renunció porque “lo iban a botar”.

Cuando un club cuenta con oficinas como la del equipo surfloridano, capaces de deshacerse hasta de los uniformes de visitadores de los peloteros, nadie tiene la estabilidad que requiere el trabajo, entonces el garete general siempre está oyendo la conversación.

Un club ganador en el beisbol no es el que más fuerte luzca en el papel, con jugadores que revienten las billeteras por la cantidad increíble de dinero que casi les regalan por el que, tantas veces que cansan, hacen muy poco para justificarlo, sino el que mejor juegue aunque la plantilla pueda cubrirse con un mes de trabajo detrás de un mostrador de cafetería y 20 horas over-time.

Pero el club agresivo, de juego caliente, de actitud competitiva y de filosofía ganadora aunque caiga, será el que juegue cohesionado, alegre, a matarse y eso se logra si el manager es capaz de crear las condiciones para el juego en conjunto.

Claro que el líder-jugador en el terreno es la pieza central de la articulación de los departamentos en el dugout y, necesariamente, no tiene que ser una estrella que batee 50 jonrones, sino el que, por su influencia, por su personalidad respetable y respetuosa, se imponga al grueso en momentos críticos como estabilizador, en los normales para mantener la chispa encendida y la moral alta siempre.

Pero el primer líder debe ser el manager, incluso si ningún pelotero tiene condiciones de carácter para asumir semejante rol, es el director quien debe aprobar la asignatura y asumir el papel.

A Edwin Rodríguez le dieron el club de Miami para que sustituyera a Fredi González, que lo había hecho bien y por ahí empezó el problema, porque manejó sin exigencia a Hanley Ramírez y el pelotero, problemático natural donde sea reclamado como el mejor y la prensa contribuya a endiosarlo, no solo escasea de las condiciones de líder, sino que es un arma peligrosa contra el team work.

Pero el manager de Puerto Rico, posiblemente, acondicionó su relación con el dominicano acorde con la influencia de la gerencia, que le hacía ver al shortstop que era más intocable que Locche el boxeador, mientras el club se destruía y, con este, la posibilidad de que el timonel demostrara todo lo que podía.

El que siguió a los Marlins durante el tiempo que Edwin Rodríguez los dirigió, debe concluir que su trabajo merecía mejor trato que obligarlo a renunciar porque decidiera, unilateralmente y con razón, que lo botarían, porque dirigió bien como estratega y, si no pudo demostrar de lo que podía ser capaz como motivador, fue porque se lo impidieron con sugerencias veladas desde “arriba”.

Ahora le han puesto en las manos el club de Borinquen al Clásico Mundial, de antemano, si logra colocar a lo mejor de la Isla en cada posición regular, si el pitcheo le responde, pues van a tener problemas en el grupo que jugarán, porque, sin dudas, el manager que tienen puede ser capaz de llevar al equipo quién sabe hasta dónde.

Si sucede lo que creo, que Puerto Rico juegue con la inteligencia, la alegría y la entrega que siempre los identificó, nadie puede descartarlos de la lucha por el banderín no solo del grupo, sino del evento. Si no, al tiempo

DESCONOCER LA HISTORIA SOLO HACE EL RIDÍCULO…

Por Andrés Pascual



Desde hace tiempo, tal vez 15 años, una epidemia de listas de "los nuestros" inunda el firmamento beisbolero de los medios en los que se tratan asuntos de los peloteros "hispanos": el Todos Estrellas, los 100 mejores… ¡Qué sé yo!

El caso es que la contribución corre a la cuenta de cronistas no cubanos y para aliviar el impacto contra el beisbol de la ex Isla Bella, comprometieron hasta a los "odiados yankees" como participantes en la selección de nueve regulares entre los que no aparece un solo antillano de la Mayor y ex más importante en el juego.

Para confeccionar estos "rankings", lo primero que se debe tener es un  amplio conocimiento sobre el pasatiempo, que significa saber del desarrollo del beisbol en todos los países del área para identificar con justicia a "los buenos" de cada lugar.

Sin embargo, reconozco que es pedirle demasiado a una crónica (HAY EXCEPCIONES, COMO EN TODO) empeñada únicamente en enfrentarse (no medirse desinteresadamente) a Estados Unidos, más por ese complejo de inferioridad que recorre el mundo, que por la exposición sana del logro alcanzado por una región que no es hermana entre sí de ninguna forma que se vea, aunque aliados en el antiamericanismo rancioso y visceral.

Como buenos liberales incluyen a Cuba (exilio) en la parte que les conviene, entonces son anti-cubanos y, por supuesto, por el compromiso político que los mueve, también nos odian, a pesar de lo que pretenden representar.

Solo si jugó en Grandes Ligas, con base amplia en la era ultra moderna, sucia y decadente, de la que Cuba no forma parte por lo conocido, es el saco sospechoso del cual sacan sus conejos estos brujos sin licencia y, a veces, fraudulentos por desconocedores tanto como por maestros de las bajas pasiones.

Estas son las cosas por la que yo no soy hispano ni hermano de nadie que no sea mi paisano, sencillamente, soy cubano y se acabó.

Tampoco tengo que agradecerle a ningún seleccionador de "los mejores de los nuestros" que hicieran o hagan algo en función del beisbol cubano, que los obligaría a la denuncia contra la tiranía, a través de la exigencia sostenida, reclamo libertario, de ese pueblo sojuzgado y de su pelota en vías de desaparición.

Cosas suceden para que nunca ocupen el lugar por el que los premiaría la historia. A fin de cuentas, Clemente había sido invitado a visitar a Cuba durante el mundial amateur en Nicaragua en 1972, el viaje se produciría a principios de 1973.

La invitación se la cursó el propio Serbio Borges y nadie mejor que el 21 de los Piratas para conocer la tragedia del pueblo cubano, que tuvo estrecha amistad con jugadores que jamás han vuelto al terruño. Por esa razón y por otras, considero que Roberto fue, voluntariamente, un elemento político de la izquierda liberal antiamericana "de sus hermanos" ayer; hoy, un estandarte de la peligrosa política antisocial filo-comunista más que el peloterazo que realmente fue…

Para desconocer al jugador cubano se ajustan al concepto "jugó en Grandes Ligas", lo que no hacen los cronistas americanos, que colocaron a Gibson en un All Stars del siglo, incluso le dieron, también con decisiva influencia política partidista, la 2da base a Robinson, que no pudiera jugar ni como suplente con Roger Hornsby, Napoleón Lajoie, Charles Gheringer o Eddie Collins. Además, consideran a Paige lo mejor del pitcheo de todos los tiempos tan ridículamente que ofende y sugieren que Gibson y Bonds son superiores a Ruth o a Ty Cobb.

Hay 3 cubanos de Ligas Negras en el Salón de la Fama y a ningún "sabichoso de sus hermanos" se le ocurrió pensar que no hay diferencias en cuanto a clase dentro del recinto y que no es igual ser candidato al Templo que pertenecer al mismo. Ni Méndez ni Dihigo ni Torriente fueron incluidos, pero, todavía, quedan otros cubanos del beisbol sepia con la clase suficiente como para optar por un puesto ahí, como hacen los cronistas americanos: Alejandro Oms, Cocaína García, Silvio García, Valentín Dreke, Ramón Bragaña, Anguila Bustamante, Julián Castillo, Rodolfo Fernández o Eustaquio "Bombín" Pedroso.

No es paisanismo, es que todavía somos mejores que el resto y por eso tal vez no reclaman la libertad del pueblo que llaman hermano cuando les conviene, porque pudiéramos recuperar el lugar que le escamotearon a Cuba por obra y gracia de depredadores sociales que sí son sus hermanos.

 Céspedes nunca jugó profesionalmente y le dio palos a diestra y siniestra a todo el mundo y Chapman va camino a convertirse en un pitcher verdaderamente imbateable; mientras que a un pelotero dominicano de solo 23 años no lo firma nadie y tienen que falsificarle los datos para presentarlos con 4 ó 5 menos, el Duke, Arrojo o Contreras, con más de 30 cada uno, fueron hechos millonarios sin objeción.

Pero aún en el capítulo Grandes Ligas, ¿Qué enciclopedia utilizaron para colocar a Omar Moreno entre los 100 mejores peloteros de origen hispano y dejar fuera a Antonio "Haitiano" González? Un solo dato: durante los sesentas fue el mejor centerfielder "LATINO" de la región en las Mayores, uno de los cinco mejores en sentido general que le discutió a Clemente el champion-bat en 1967 y que estuvo casi dos años sin cometer errores en su posición con los Phillies.

Leonardo Cárdenas, Mr Automatic, posiblemente ni cuente como shortstop para estos cronistas que pisotean la historia cada vez que se sientan a la computadora.

Pancho Coimbre estuvo 2 años sin poncharse en Puerto Rico jugando para el Ponce, bateó horrores en Ligas Negras con los New York Cubans en 4 campañas, como Oms, fue candidato en el amplio grupo que se presentó a Cooperstown hace 7 años, sin embargo, tampoco cuenta ni Perucho Cepeda y ni Coimbre ni Cepeda son cubanos, pero justo es lo justo.

Al López (en la foto Van Mungo, Ruth y Al López), el tampeño, que tuvo el récord de más juegos jugados en Grandes Ligas como catcher y cuyos padres son españoles, está en Cooperstown, pero fuera del alcance de la selección de "sus hermanos", mientras, Alex Rodríguez, que nació en Nueva York, es incluido en cualquiera que hagan…

Mike Cuéllar no solo tiene mejores números que Valenzuela, sino que fue mejor pitcher en todo, pero el mexicano es el abridor zurdo de un line-up moderno tan viciado que, para evitar el compromiso con Cuba y con la historia, necesitó de la falta de respeto de incluir a Ted Williams y a Reggie Jackson como otros "de sus hermanos" para confeccionarlo.

Algo útil para adecentar conductas personales de escribidores, no solo pésimos historiadores, sino repletos de bajas pasiones a los que no les interesa (tal vez algunos ni entiendan) que el beisbol, desde el punto de vista de la salud presente y futura, requiere más seriedad y responsabilidad que proponer a jugadores que se involucraron en el más grande y peligroso escándalo que atentó y atenta contra el pasatiempo como nunca: NINGÚN JUGADOR QUE DIO POSITIVO A SUSTANCIAS PUEDE ESTAR AL LADO DEL ESTRELLA GENUINA DEL BUEN TIEMPO IDO, INCLUSO NI LOS SOSPECHOSOS, QUE QUEDAN 100 SIN IDENTIFICAR POR INTERESES SUCIOS DEL COMISIONADO, LO QUE PONE EN TELA DE JUICIO A TODOS ENTRE 1984-PRESENTE, porque, todavía, como se dice de la bola fair, "está vivo y en juego".

 




Ni se acuerdan de que existe.

LA TRIPLE CORONA DE BATEO Y LA EDAD

 

Por Andrés Pascual

Como galardón otorgado al esfuerzo del jugador en el terreno, la Triple Corona es tan vieja como Matusalén, que en el beisbol supone desde el siglo antepasado y Paul Hines, Hugh Duffy y Tip O’Neill la obtuvieron en 1878, 1894 y 1887.

El premio más reciente es el de Jugador Más Valioso en Serie Mundial, que lo conceden a partir de 1962. El Cy Young, desde mediados de los 50’s.

A la Triple Corona del bateo no se le puede colocar la coletilla de “suerte necesaria”, esto no es cuestión de 2 horas; sino de 6 meses y más de 490 veces al bate de juego diario.

Es asunto de clase profesional multiplicada por tres durante el o los dos mejores años de la carrera de un bateador excepcional, de Salón de la Fama, que no por gusto todos los que la ganaron están en el recinto como, contradictoriamente, la mayoría abismal de los miembros de Cooperstown que jugaron posiciones diarias, no la obtuvieron, entre ellos Babe Ruth, Hank Aaron, Willy Mays, Mike Schmidt o Barry Bonds con todo y los esteroides.

Dicen los eruditos que los mejores años de un jugador de beisbol están comprendidos entre los 25-35, porque están “hechos” para el juego, lo que quiere decir totalmente desarrollados: biológico, atlético y psíquico.

Está bien, pero Ted Williams bateó .388 a los 39 años en 1958… ¿Qué pasó ahí? Bueno, con este señor, solo con este, pasó lo que tenía que pasar: es uno de los tres mejores bateadores de la historia junto a Cobb y Ruth y, en cuanto a la ciencia de batear, un máster de ingeniería.

En 1958 le quedaba suficiente fuerza en las muñecas, vista en el plato y tacto para golpear la bola, que hizo a ese promedio de .388 superior al .406 de 1941 con solo 22 años de edad, precisamente, porque ya tenía 39.

El individuo nunca fue clasificado como inmaduro a la hora de hacerle swing a una pelota: nació, creció y se fue con la edad de Ted Williams al bate; es decir, sin edad. Como dato de ampliación significativo, Williams obtuvo la Triple Corona en 1938, con el Minneapolis de la Asociación Americana, a los 19.

Barry Bonds logró lo mejor de su carrera después de los 35, pero no vale la pena compararlo con Williams, no existe la mínima posibilidad de que este fantoche se eleve al firmamento verdaderamente estelar del bateo de grandes ligas y todo el mundo sabe las razones.

Hace algún tiempo, en un cruce de correos con Peter Gammons, me dijo: “por condiciones naturales, tal vez Ryan Braunn y Al Pujols…” o se le olvidó, que lo dudo, o no lo consideró por razones inexplicables, el caso es que dejó fuera a Alex Rodríguez… yo, particularmente, no lo hubiera hecho en aquel momento, hoy, porque esta envejeciendo y bajó la curva de desempeño ideal por las circunstancias que sean, lo desconsidero totalmente: está liquidado y pasó de 35, último del límite de alto rendimiento y 4 más que la que tenían Lou Gehrig y Frank Robinson cuando la obtuvieron, hasta el momento, los bateadores de mayor edad en lograrla.

La edad supuestamente adecuada para conquistar el codiciado y difícil premio es entre 26-29 años; sin embargo, alguno la obtuvo con 23, otro con 24, otro más con 25 y los dos de 31 que mencioné:

LIGA NACIONAL:

Paul Hines, jardinero, nació en 1855, la ganó a los 23, en 1878
Hugh Duffy: jardinero, nació en 1866, la ganó en 1894, a los 28 .440 de promedio.
Roger Hornsby: intermedista, nació en 1896, la ganó por primera vez en 1922, a los 26 años y promedió .401
Chuck Klein: jardinero, nació en 1904, la obtuvo en 1933, a los 29.
JoeMedwick: jardinero, nació en 1911, la conquistó a los 26, en 1937

LIGA AMERICANA:

Tip O’Neill, jardinero, nació en 1868, la obtuvo en 1887, a los 29 años y promedió .445.
Napoleón Lajoie: intermedista, nació en 1874, la obtuvo en 1901 a los 26 años, bateó .426
Ty Cobb: jardinero, nació en 1886 y la conquistó en 1909, a los 23 años
Jimmy Foxx: inicialista, nació en 1907 y la ganó en 1933, a los 26
Lou Gehrig: inicialista, nació en 1903, la alcanzó en 1934, a los 31
Ted Williams: jardinero, nació en 1918 y la obtuvo en 1942, a los 23
Mickey Mantle: jardinero, nació en 1931 y la ganó a los 25, en 1956
Frank Robinson: jardinero, nació en 1935 y la ganó a los 31, en 1966
Carl Yasterzemski, nació en 1939 y la conquistó a los 28, en 1967.

Miguel Cabrera, 1983, 29 años, 2012.

Si el venezolano decidiera retirarse este año, ¿Sería elegido a Cooperstown?

Hay quienes dicen que Lefty O´Doul, que ganó un champion bat con .3989, no resultó elegido porque no terminó en .400 esa campaña, a pesar de actuar solo diez años con .357 de promedio general, pero Cabrera, con números impresionantes en su decena, sí obtuvo un premio tan difícil como batear .400, por lo que puede irse cuando quiera, a fin de cuentas, Cooperstown le espera desde que debutó

DESCONOCER LA HISTORIA SOLO HACE EL RIDÍCULO…‏

 

Por Andrés Pascual



Desde hace tiempo, tal vez 15 años, una epidemia de listas de "los nuestros" inunda el firmamento beisbolero de los medios en los que se tratan asuntos de los peloteros "hispanos": el Todos Estrellas, los 100 mejores… ¡Qué sé yo!

El caso es que la contribución corre a la cuenta de cronistas no cubanos y para aliviar el impacto contra el beisbol de la ex Isla Bella, comprometieron hasta a los "odiados yankees" como participantes en la selección de nueve regulares entre los que no aparece un solo antillano de la Mayor y ex más importante en el juego.

Para confeccionar estos "rankings", lo primero que se debe tener es un  amplio conocimiento sobre el pasatiempo, que significa saber del desarrollo del beisbol en todos los países del área para identificar con justicia a "los buenos" de cada lugar.

Sin embargo, reconozco que es pedirle demasiado a una crónica (HAY EXCEPCIONES, COMO EN TODO) empeñada únicamente en enfrentarse (no medirse desinteresadamente) a Estados Unidos, más por ese complejo de inferioridad que recorre el mundo, que por la exposición sana del logro alcanzado por una región que no es hermana entre sí de ninguna forma que se vea, aunque aliados en el antiamericanismo rancioso y visceral.

Como buenos liberales incluyen a Cuba (exilio) en la parte que les conviene, entonces son anti-cubanos y, por supuesto, por el compromiso político que los mueve, también nos odian, a pesar de lo que pretenden representar.

Solo si jugó en Grandes Ligas, con base amplia en la era ultra moderna, sucia y decadente, de la que Cuba no forma parte por lo conocido, es el saco sospechoso del cual sacan sus conejos estos brujos sin licencia y, a veces, fraudulentos por desconocedores tanto como por maestros de las bajas pasiones.

Estas son las cosas por la que yo no soy hispano ni hermano de nadie que no sea mi paisano, sencillamente, soy cubano y se acabó.

Tampoco tengo que agradecerle a ningún seleccionador de "los mejores de los nuestros" que hicieran o hagan algo en función del beisbol cubano, que los obligaría a la denuncia contra la tiranía, a través de la exigencia sostenida, reclamo libertario, de ese pueblo sojuzgado y de su pelota en vías de desaparición.

Cosas suceden para que nunca ocupen el lugar por el que los premiaría la historia. A fin de cuentas, Clemente había sido invitado a visitar a Cuba durante el mundial amateur en Nicaragua en 1972, el viaje se produciría a principios de 1973.

La invitación se la cursó el propio Serbio Borges y nadie mejor que el 21 de los Piratas para conocer la tragedia del pueblo cubano, que tuvo estrecha amistad con jugadores que jamás han vuelto al terruño. Por esa razón y por otras, considero que Roberto fue, voluntariamente, un elemento político de la izquierda liberal antiamericana "de sus hermanos" ayer; hoy, un estandarte de la peligrosa política antisocial filo-comunista más que el peloterazo que realmente fue…

Para desconocer al jugador cubano se ajustan al concepto "jugó en Grandes Ligas", lo que no hacen los cronistas americanos, que colocaron a Gibson en un All Stars del siglo, incluso le dieron, también con decisiva influencia política partidista, la 2da base a Robinson, que no pudiera jugar ni como suplente con Roger Hornsby, Napoleón Lajoie, Charles Gheringer o Eddie Collins. Además, consideran a Paige lo mejor del pitcheo de todos los tiempos tan ridículamente que ofende y sugieren que Gibson y Bonds son superiores a Ruth o a Ty Cobb.

Hay 3 cubanos de Ligas Negras en el Salón de la Fama y a ningún "sabichoso de sus hermanos" se le ocurrió pensar que no hay diferencias en cuanto a clase dentro del recinto y que no es igual ser candidato al Templo que pertenecer al mismo. Ni Méndez ni Dihigo ni Torriente fueron incluidos, pero, todavía, quedan otros cubanos del beisbol sepia con la clase suficiente como para optar por un puesto ahí, como hacen los cronistas americanos: Alejandro Oms, Cocaína García, Silvio García, Valentín Dreke, Ramón Bragaña, Anguila Bustamante, Julián Castillo, Rodolfo Fernández o Eustaquio "Bombín" Pedroso.

No es paisanismo, es que todavía somos mejores que el resto y por eso tal vez no reclaman la libertad del pueblo que llaman hermano cuando les conviene, porque pudiéramos recuperar el lugar que le escamotearon a Cuba por obra y gracia de depredadores sociales que sí son sus hermanos.

 Céspedes nunca jugó profesionalmente y le dio palos a diestra y siniestra a todo el mundo y Chapman va camino a convertirse en un pitcher verdaderamente imbateable; mientras que a un pelotero dominicano de solo 23 años no lo firma nadie y tienen que falsificarle los datos para presentarlos con 4 ó 5 menos, el Duke, Arrojo o Contreras, con más de 30 cada uno, fueron hechos millonarios sin objeción.

Pero aún en el capítulo Grandes Ligas, ¿Qué enciclopedia utilizaron para colocar a Omar Moreno entre los 100 mejores peloteros de origen hispano y dejar fuera a Antonio "Haitiano" González? Un solo dato: durante los sesentas fue el mejor centerfielder "LATINO" de la región en las Mayores, uno de los cinco mejores en sentido general que le discutió a Clemente el champion-bat en 1967 y que estuvo casi dos años sin cometer errores en su posición con los Phillies.

Leonardo Cárdenas, Mr Automatic, posiblemente ni cuente como shortstop para estos cronistas que pisotean la historia cada vez que se sientan a la computadora.

Pancho Coimbre estuvo 2 años sin poncharse en Puerto Rico jugando para el Ponce, bateó horrores en Ligas Negras con los New York Cubans en 4 campañas, como Oms, fue candidato en el amplio grupo que se presentó a Cooperstown hace 7 años, sin embargo, tampoco cuenta ni Perucho Cepeda y ni Coimbre ni Cepeda son cubanos, pero justo es lo justo.

Al López (en la foto Van Mungo, Ruth y Al López), el tampeño, que tuvo el récord de más juegos jugados en Grandes Ligas como catcher y cuyos padres son españoles, está en Cooperstown, pero fuera del alcance de la selección de "sus hermanos", mientras, Alex Rodríguez, que nació en Nueva York, es incluido en cualquiera que hagan…

Mike Cuéllar no solo tiene mejores números que Valenzuela, sino que fue mejor pitcher en todo, pero el mexicano es el abridor zurdo de un line-up moderno tan viciado que, para evitar el compromiso con Cuba y con la historia, necesitó de la falta de respeto de incluir a Ted Williams y a Reggie Jackson como otros "de sus hermanos" para confeccionarlo.

Algo útil para adecentar conductas personales de escribidores, no solo pésimos historiadores, sino repletos de bajas pasiones a los que no les interesa (tal vez algunos ni entiendan) que el beisbol, desde el punto de vista de la salud presente y futura, requiere más seriedad y responsabilidad que proponer a jugadores que se involucraron en el más grande y peligroso escándalo que atentó y atenta contra el pasatiempo como nunca: NINGÚN JUGADOR QUE DIO POSITIVO A SUSTANCIAS PUEDE ESTAR AL LADO DEL ESTRELLA GENUINA DEL BUEN TIEMPO IDO, INCLUSO NI LOS SOSPECHOSOS, QUE QUEDAN 100 SIN IDENTIFICAR POR INTERESES SUCIOS DEL COMISIONADO, LO QUE PONE EN TELA DE JUICIO A TODOS ENTRE 1984-PRESENTE, porque, todavía, como se dice de la bola fair, "está vivo y en juego".

 




Ni se acuerdan de que existe.


SE QUEDA, SE QUEDA, SE QUEDA, ¿SE QUEDA?

Por Andrés Pascual

Hace poco el escritor sobre asuntos relacionados con los hispanos en el beisbol, el boricua Tony Menéndez, mientras mantenía una conversación vía Facebook con otros dos, soltó “una bola”, no Wilson ni Rawling, sino del tipo confusa y controversial, que tanto emplea la mayimbada en Cuba para entretener, divertir o enfermar al interlocutor; es decir, la información “top secret” que, por lo general, “me lo dijeron de buena tinta o lo escuché en los pasillos…”. El argumento sugería que Mike Lowell se encargaría de dirigir a los Marlins para el próximo año.
Sin embargo, no dijo si botarían al venezolano Guillén, que debió ser el punto de partida y, si no lo soltó, debe haber sido porque, para Menéndez y compañía, aparentemente, esa cesantía es “caso cerrado y resuelto”, especie de pan comido en el argot populachero.
Mejor directo al relevista: “Mike Lowell al timón de la nave”, si es que puede llamársele así a una balsa vieja de cañaveras podridas.
Pudiera ser… a fin de cuentas, el ex antesalista puertorriqueño, que creció en Coral Gables, es una figura querida para la acuarela fanática de Miami, un jugador de clase maestra a la defensa y con autoridad en situaciones de clutch-hitter, al que le sacaron mejor partido en Boston.
Sin embargo, ¿Qué hace pensar que pudiera ser un buen manager? Porque ser amistoso, buen pelotero y tranquilo no es suficiente, incluso tener un gran nombre en el juego tampoco, que Yogi Berra (nunca había dirigido antes) siempre será el ejemplo típico que podía matar de la risa a toda la ciudad de Nueva York, pescar a 4 de cada diez que intentaran robar, batear como el inmortal que es y un fracaso a la hora de dirigir a un club que no necesitaba esa clase de amigo en el dugout, porque no lo respetaban.
A pesar de que el ex-catcher ganó la Liga Americana en 1964, perdió la Serie Mundial en 7 juegos contra un equipo superior a ellos porque, cansados, adoloridos y avejentados sus estrellas, no pudieron imponerse a Gibson, Boyer, Julián Javier… entonces lo cesantearon: en un solo año debut y despedida al frente de la que fue, durante tantas temporadas, su casa.
Bien, Lowell tampoco ha dirigido en las Menores y ha ocurrido antes, pero no es Hall of Famer ni una figura mimada como Berra, luego, ¿Qué proponen de la habilidad decisiva y definida del boricua? ¿Será un motivador o un estratega? ¿Quién tiene argumentos para definirlo? ¿Qué necesita el club de la ciudad, alguien que inspire a jugar y que mantenga unido, en armonía, al club, o el científico que hace maravillas, aparentemente descabelladas que, después, pudieran limpiarle la angosta senda a Cooperstown?
Para mí que debe ser un estratega respetuoso y respetable, porque, una vez que prescindieron de los servicios de Hanley Ramírez, la fumigación debe ser como “profilaxis”, en este caso, “muerto el perro se acabó la rabia” y solo hay que vacunar al resto. Ahora, ¿Quién puede asegurar que Lowell puede y por qué? Nadie y el caso Ventura no puede ser objetado, porque es difícil que se repita dos veces un milagro en Grandes Ligas.
A Babe Ruth ni lo contrataron, porque la gerencia entendió que no tenía la personalidad que hacía falta para liderar un club, a fin de cuentas, no es lo mismo imponer disciplina en el dugout, ordenar la jugada correcta, hacer el movimiento justo que fildear espectacularmente un rolling incómodo entre tercera y short, o que meter la bola a 500 pies del home-plate. Y se cuenta que dirigir fue el gran sueño del Bambino, confesado a Dan Daniel así: “tú sabes que hubiera dado la mitad de mi efectividad como bateador por una temporada mandando al club…”
A Tris Speaker y a Ty Cobb les dieron la dirección de clubes en medio de temporadas, es decir, los convirtieron en managers-jugadores, como a Lou Boudreau, que ganó en 1948, pero que lo hizo famoso la “formación” defensiva que lleva su nombre contra Ted Williams que, en estos tiempos, emplean contra cualquier zurdito.
Por cierto, ya no existe el concepto manager-jugador, que dio resultado con el trío que mencioné, porque sus caracteres no eran de buenas personas en el sentido común del término (excepto Boudreau), pero su juego era muy superior al de quienes dirigían.
Pero los grandes managers no han sido estrellas del juego: Ted Williams, que fue contratado por los Senadores de Washington 2da etapa en 1967 sin haber dirigido nunca en las Menores, logró un galardón de Manager del Año, porque hizo jugar con team-work a un grupo de peloteros que solo podían hacer eso para entretener a la clientela con peleadas derrotas que, además, disfrutaba de los estacazos de Frank Howard.
Tris Speaker dirigió 8 años al Cleveland (1919-26) y ganó la Serie Mundial en 1920, quedó en 2do en 1919, 1921 y 1926. En 1929 y 1930 lo hizo en la Internacional con los Newark Bears y en 1933 al Kansas City Blues, ambos independientes.
Ty Cobb dirigió al Detroit 6 años (1921-26), quedó 2do en 1923, 3ro en 1922 y 1924, 4to en 1925 y 6to en 1921 y 1926.
El 3 de noviembre de 1926, mientras bateaba .339 como part-time, el Detroit lo cesanteó como manager por la acusación del ex pitcher Dutch Leonard de que había conspirado para entregar el juego del 25 de septiembre de 1919 entre Detroit y Cleveland, 18 horas después se produjo la de Tris Speaker por lo mismo.
Pero el 27 de junio de 1927, el Juez Landis declaró fuera de lugar el peligroso señalamiento de Leonard contra Cobb y Speaker por “insuficiencia de pruebas”.
Otros dos buenos managers-jugadores fueron el catcher Mickey Cochrane con Detroit y el shortstop Joe Cronin con Washington y Boston Liga Americana, ambos Hall of Famers como superestrellas de verdad del pasatiempo.
Cochrane, jugador de temperamento competitivo, fue enviado a la ciudad automotriz por Connie Mack cuando desmanteló a los Elefantes Blancos, en 1933, por razones económicas. Dicen que el manager-dueño inmortal lloró cuando lo vio con el traje de los Tigres.
Con el nuevo club ganó la Liga Americana en 1934 y la Serie Mundial en 1935.
En 1936 sufrió un ataque de nervios preocupante y en 1937 Bump Hurdley, de los Yankees, le lanzó un “bean ball” a la cabeza que casi lo mata y le acortó a solo 13 años su carrera.
Joe Cronin es uno de los grandes shortstops de todos los tiempos, comenzó dirigiendo al Washington de su suegro Clark Griffith, que lo envió al Boston Red Sox al finalizar 1933 en medio de un ataque de rabia por perder la Serie Mundial contra los Gigantes. Continuó como manager jugador hasta 1941 con su nuevo club, con el que perdió el famoso Clásico de Octubre de 1946. Sustituyó en 1948 a Eddie Collins como General Manager y ascendió a Presidente de la Liga American incluso.
Al modo mío de ver el asunto y creo que para cualquiera, en la selección de un manager debe pesar el tiempo que dirigió en ligas menores y cómo influyó en la mejoría del juego de los jóvenes que manejó. Pero, fundamental, cómo controló la personalidad de cada pelotero y la disciplina general, así como la capacidad de compartir racionalmente el trabajo con los asistentes, que también cobran por atender cada aspecto del juego. Sencillamente, si es capaz de coordinar con la importancia a que su posición obliga, el trabajo de conjunto.
Por supuesto, las relaciones con las oficinas no pueden dejarse de la mano y el caso Girardi fue bien sonado en el club de Loria.
Ahora, ¿Cesará Guillén como manager de los Marlins? Tal vez si, tal vez no, a fin de cuentas, a esa gerencia no le interesa un gran manager o alguien posible de serlo al frente del club.
Esta gente, como casi todos los equipos de Grandes Ligas, no tienen en cuenta lo que importa el timonel en el terreno, sino que apuestan al derroche de dinero, base sobre la que depositan sus esperanzas, más que para ganar, para triplicarlo en ganancias, ese, repetido una y otra vez, es el principal objetivo de los dueños nuevos de un más nuevo beisbol, tan decadentes ambos que, se puede decir sin margen de error, ya no es el principal deporte en América.
Ahora, con Guillén o con Lowell, si se produjera el cambio, de nada serviría para los fanáticos, porque Loria seguirá como dueño y ya se sabe lo que este señorón puede hacer para convertir en pesadilla el sueño de los pobres.

lowell+civil.jpg

Hay un run run…

LA PRÓXIMA CITA SERÁ EN HERMOSILLO

Por Andrés Pascual

No tengo idea de cuáles fueron las razones por las que mantuvieron a la Confederación sin Serie del Caribe durante casi una década.

Conozco por las que se produjo el vacío, incluso un par de intentos poco exitosos por instalar un evento de cierre de temporada invernal con las Series Interamericanas, que les pusieron poco empeño, por lo que nadie decidió responsabilizarse con tamaño reto, que era, ni más ni menos, mantener “viva y en juego” a la la joya única del circuito caribeño, sobre todo porque ninguna región en el mundo ha tenido un campeonato similar, salvo el poco exitoso del venezolano Jesús Corao entre 1946-50.

Entonces la Serie del Caribe no puede tratarse como a un torneo cualquiera, de hecho, el área debería protegerla mucho más que a esa farsa que llaman Clásico Mundial que, por órdenes de Bud Selig, el Pdte. de la AIBA informó que el país que gane jugando de mentiras, como único se puede, responderá durante un año como Campeón Mundial de Beisbol…

Y eso que Bobby Maduro fue Presidente de la Confederación durante los sesentas, pero, posiblemente, no pudo, no supo o no encontró la fórmula para reactivar la Serie del Caribe.

Sin embargo, el ex propietario de los Cubans logró derogar la cláusula que le prohibía a los refuerzos acudir más de dos veces como extranjeros a las ligas del circuito, medida humana, juiciosa y de franca protección y ayuda al jugador cubano, nómada de la circunstancia, para que pudieran actuar durante toda su etapa de plenitud en activo en un tipo de pelota que nació en Cuba y cuyos acuerdos y estatutos, de exitosa consumación, tuvieron la contribución mucho más que generosa de las oficinas de la LIGA CUBANA DE BEISBOL PROFESIONAL DE INVIERNO.

Que no se pudiera reactivar durante tanto tiempo el evento regional de Febrero ocasionó que muchos jugadores de la época se vieran impedidos de alcanzar números consagratorios para el Hall de la Fama de estas series, otros, de participar en ellas, sobre todo los cubanos, con más de 20 en capacidad de haberlo podido hacer y voy a nombrar a Mike de la Hoz, a Pedro Ramos, a Zoilo Versalles, al Haitiano González o a Tony Oliva solamente.

¿Por qué no se llenó el cupo que dejaron Cuba y Panamá con México y República Dominicana? Desde que los quisquellanos habilitaron sus campeonatos en invierno, después de 1955, tenían fuerza suficiente como para haber integrado la Confederación de forma plena, porque fue la época en que comenzaron a darse a conocer los hombres que iniciaron el ascenso de ese país hasta donde está hoy, como Marichal, Julián Javier, los Olivo, Virgil, los Alou…

Cuando Panamá decide eliminar sus campeonatos profesionales, después de la prohibición, nefasta para su clase atlética, del profesionalismo en Cuba, ¿Por qué no se miró a México como al competidor del carril 4to?

Por lo general, la contribución o cuota de miembro pudo haber sido un problema, así como la consideración de la fuerza del beisbol en el país que se invite a integrarse, pero, tratándose de los mexicanos, no creo que hubiera sido justificable así.

A través del tiempo, el interés por el espectáculo ha sido el mandamiento principal de la Serie del Caribe, por lo que, entre 1963-1970, una Confederación que no lograba encontrarse a sí misma, tampoco manejaba formas con objetivo a largo plazo, como ocurrió después de 1971, con los campeones de la Liga del Pacífico.

México pudo haber sido un miembro pleno del circuito y un participante sustituto para que continuara la Serie del Caribe, ¿Por qué no sucedió? Bueno…

Si la Liga del Pacífico hubiera sido tomada en cuenta de acuerdo a la necesidad de mantener el evento, su beisbol hubiera mejorado antes por la contratación de refuerzos efectivos y de clase, una vez que en la Mexicana actuaban muchísimos, cubanos sobre todo, que hubieran podido defender los pabellones de los campeones de esa liga  en la Serie del Caribe con mucho más que un modesto aporte; además de que hubieran  contribuido a establecer la personalidad del juego en un país que ha sido subvalorado injustamente a través del tiempo.

México, que ha tenido que luchar como ninguna nación del área contra la competencia desleal y abrumadora del balompié, mereció estar en el concierto caribeño desde antes de que lo aprobaran.

Al doblar de la esquina está la Serie del Caribe Hermosillo-2013, una de las pocas plazas que hacen recordar que, una vez, el beisbol fue un elemento avasallador en el gusto y la popularidad fanática regional.

Como dato interesante, son los clubes campeones mexicanos los que se han encargado de ponerle sabor competitivo al evento en los últimos años: sin nóminas repletas de jugadores  que llegan del Norte a reforzar con un mundo de promesa en una mano para las Grandes Ligas y otro de frustraciones para un fanático que exige un tipo de juego especial, caliente y agresivo; sin la incorporación de la figura nativa que se estableció en las Mayores, los monarcas del Pacífico han logrado que se les considere favoritos, igual o por encima de los representantes de los premios dominicano o venezolano, porque llevan la divisa del “juego a matarse”.

Hermosillo, cuyo nombre significa el del mejor bateador mexicano de todos los tiempos, de hecho, uno de los mejores que haya actuado en Series del Caribe, Héctor Espino, hará un evento exitoso, de eso estoy convencido; pero, por descontado doy que, al campeón mexicano habrá que tenerlo en cuenta seriamente como candidato a ganarla, si no a Febrero…

 

 

 

Hector Espino

Hector Espino

VALENTINE SALVÓ EL PUESTO, POR AHORA

Por Andrés Pascual

La gerencia de Boston mantuvo al manager Bobby V al timón del club en el terreno, tal vez reconocieron que el año pasado sucedieron cosas y el tipo no estaba allí, lo que es poco común en el beisbol profesional, que resuelve los problemas botando al manager.

La historia cuenta que a directores que ganaron la liga un año, pero no pudieron imponerse en la Serie Mundial, se les cesanteó sin contemplaciones y, al modo mío de verlo, el caso más interesante fue el de Casey Stengel en 1960, que cayó apretadamente en el 7mo juego por el jonrón de Mazerotski.

Valentine es un antipático, un payaso, un egocéntrico, pero no es el culpable de la despedida del Boston del titular victorioso, porque no estaba mandando el juego cuando todo comenzó que, si no he leído mal y entendido bien, fue el año pasado, por el resquebrajamiento total de la disciplina, que se produjo el derrumbe de la moral colectiva, de lo que no pudieron reponerse este año.

Cuando se gasta tanto en una plantilla y no se gana, hay problemas si el desplome contempla actos de indisciplina inaceptables sin que el manager tome medidas drásticas contra uno o contra varios, por lo que el club se pone al garete y, a la hora de exigir respuestas, el resquemor acusatorio individual abarca a todos y así no se puede jugar, mucho menos ganar. Eso empezó con Francona y continuó con Valentine.

Pero el director que ganó en Japón no logró elevar el rendimiento de algunos jugadores simbólicos, que habían ayudado a ganar al equipo una Serie Mundial, como Beckett o Youkilis, en su lugar, culpó a Kevin de todo lo malo que le sucedía, cuando la realidad era que el club “le quedaba grande”, porque había perdido el team work y este señor no tiene la capacidad de conciliación más exigencia que requiere semejante empeño, porque no es motivador.

Entonces, con un nivel algo menos que módico como respuesta entre la oferta y la demanda, tampoco es un estratega nato, de nivel, que bastante oportunidades ha tenido para demostrar lo contrario y los Mets de Nueva York los convirtió en un Viet Nam antes, como al club de Massachusets este año.

La gerencia declaró que la gozadera a nivel de clubhouse el año pasado tuvo como único responsable a Josh Beckett, que ya no está en el equipo, ni Nick Punto ni Adrián González ni Carl Crawford.

Al mantener a Valentine en su puesto después del meeting con los dueños en Seattle, tal vez el mensaje sea “botamos a cualquiera antes que a Bobby V”, claro, hasta que les de la gana, porque, en los anales de las Grandes Ligas, solo dos managers, señalados por todo el mundo del desastre de sus clubes durante la temporada, han mantenido sus puestos con el sacrificio de jugadores estrellas como chivos expiatorios: Guillén con los Marlins, que debió acompañar a Hanley Ramírez en el paquete, y Valentine con Boston.

Como que en esta era de decadencia del pasatiempo todo puede pasar, el capítulo de mañana de estas telenovelas pudiera continuar con la cesantía del venezolano y la contratación de Valentine, que no está en el Sur de la Florida porque no quiso, ¿Quién lo duda?

images?q=tbn:ANd9GcQOEtBFB9-XftATrbbZtRe3sK30AKPMzO5l-f5pVDuM5bFU1fMVAA

Por ahora no se va

¿POR QUÉ NO HACEN UNA HUELGA GENERAL?

Por Andrés Pascual

En Cuba “el agua corre pa´rriba”, nada extraño de acuerdo a cómo maneja al país la dictadura y a cómo se somete por propia voluntad la población.

Durante más de 15 años, el pelotero castrista Omar Linares le gritó a todo el mundo que quisiera oírlo que no le interesaba jugar como profesional, sin embargo, cuando el Cdte en Jefe le dio “la tarea” de defender a la Robolución en los diamantes rentados de la Liga Japonesa, dio el paso al frente, abandonó su traje tricolor de mercenario ideológico y se enfundó en el azul y blanco de los Dragones de Chunicki.

Jorge Ebro, editor deportivo del Nuevo Herald en función de cabildero del pelotero que viene por voluntad propia o de los que envía la tiranía, que los hay, redactó un material no informativo, sino de opinión contra los casi vigentes acuerdos sobre la futura contratación de peloteros fuera de las fronteras americanas como agentes libres, que será lo que tanto se ha cocinado como “draft internacional”.

Según el tipo, serán los cubanos los más perjudicados porque no volverán ni a soñar con esos contratos a través de los que les roban el dinero a clubes que, tal vez porque provienen de Cuba y todos los dueños de equipos de Grandes Ligas son liberales, les complace que les quiten el dinero los castristas, no otros.

Sin embargo, parece que llegó la justicia “al solar”, que es como hay que analizar este asunto con realismo ¿Cuántos peloteros castristas han respondido al dinero que les han regalado? ¿A qué contribuyó esa política absurda de darle a peloteritos sin experiencia ni clase como profesional la mayoría, salvo dos o tres, (¿Dónde están Maya y una legión más que generosa de fracasados?) el dinero que costaban 10 franquicias en 1965 (los Yankees se vendieron en un millón), sino a decepcionar al jugador joven estadounidense que juega colegial en campeonatos más fuertes que la Serie Nacional y que deberá someterse al draft para recibir un bono que ni puede soñar, de acuerdo a lo que le dan a cualquier paquete salido o enviado desde Cuba, con mucha menos clase promisoria ni preparación?

En ese grupo se incluye al jugador de Puerto Rico, que ha visto cómo desciende su participación en el beisbol de Grandes Ligas en grado significativo, quizás por influencia de la presencia obligatoria del joven pelotero colegial boricua en el sorteo nacional.

Pero el resto, como los dominicanos o los venezolanos, son más afectados aún, porque, siendo mucho mejores que los castristas, tampoco reciben el dinero de estos, aunque en el terreno demostrarán el avance que los clasificará como jugadores de talla estelar en poco tiempo.

Esas medidas eran necesarias, porque nadie en el circuito se “chupa el dedo” en cuanto a la edad que, a pesar de los 3 años que les quita la tiranía de sus inscripciones para que participen como adultos de 21 años en juveniles de entre 15-18, todavía informan 26 cuando llegan y logran contratos  con la ayuda de Major Leagues, de agentes aprovechados por la circunstancia y por la influencia de amigotes de la tiranía.

Este trasiego de peloteros, aunque no se diga y la tiranía grite en contra y ni los propios jugadores lo sepan, es otra “vista gorda” para que se viole el embargo a la dictadura.

Como dije antes, de acuerdo a como corre el agua en el feudo, nadie debe dudar que en la Esquina Caliente, en la Mesa Redonda y hasta en cualquier discurso del propio criminal II o en una “cagaflexión del asesino mayor”, se haga una defensa enérgica del derecho de “nuestro traidor por cuestiones económicas” (es raro, tal vez parte del agua de cauce invertido también, hay un tipo que vende pollos en Homestead y Raúl le llamó emigrado económico, mientras, otro que trabaja en Chicago jugando pelota y salió o lo enviaron por lo mismo, lo llaman apátrida) por esta otra agresión del Imperio, esta vez, en el beisbol.

Se le olvidó al editor convocar a la huelga general de la comunidad contra las Oficinas del Beisbol Organizado, con seguridad que hubiera hecho eco en el Buró Político, favorable a la propuesta claro.

 

¿Dónde está Yunieski Maya?

¿Dónde está Yunieski Maya?

 

“NOS GUSTÓ LO QUE VIMOS…” HOUSTON SCOUTING REPORT SOBRE CLEMENS

Por Andrés Pascual

El jueves pasado conversaba con Tony Taylor, leyenda cubana y latina del beisbol, intermedista de 19 campañas como jugador activo en las Mayores y más de 20 en función de coach o trainer, sobre el regreso al box de Roger Clemens.

Ya comentan los correveidiles de siempre que Houston concluirá la campaña con el pitcher en el staff, mientras, para el próximo día 7 está señalada su segunda salida en liga menor. Aunque el propio serpentinero desmintió el rumor con “en Grandes Ligas hay que trabajar mucho”, parece que algo habrá.

Según el ex jugador cubano, lo comparto plenamente, un pelotero de 30 años que pierda 5 inactivo reduce su capacidad de juego en un 30 %, prácticamente irrecuperable si intenta regresar a la actividad.

Al modo mío de ver el asunto, a Clemens pudieran llamarlo como atracción de taquilla, para exhibirlo como a esos personajes raros de circos de pueblos chiquitos, pero, bajo ninguna circunstancia, para que se comporte como un bigleaguer del montículo capazde ganar juegos.

Ni la cansona respuesta de “será muy útil para los pitchers tenerlo al lado” es de utilidad material, por lo que, a ciencia cierta, nadie puede responder qué persigue el club con la firma de un ex lanzador de 50 años que, como se vio por televisión, no tiene nada en la bola.

Uspw_6520886_crop_exact

¿A qué iría el ex monticulista a los Astros de Houston

UN JONRÓN CON BASES LLENAS: THE MIRACLE LEAGUE OF MIAMI DADE

Por Andrés Pascual

Imagine lo que significa una idea que ratifique que, todavía, la calidad humana prevalece sobre la barbarie…

Un día tras otro el titular de la noticia no es muy consolador que digamos: entre madres, padres, tutores o ajenos que violan y matan a niños y a adolescentes; o entre salvajes tiroteos en lugares públicos de bestias que no han podido canalizar sus odio social por cauces diferentes hacia la obra de buena voluntad, parece que la profecía no solo pende sobre la Humanidad, sino que está al doblar de la esquina.

Entre la frustración y el desencanto por vivir un mundo mejor, más armonioso en las relaciones de buena voluntad, sin embargo, de pronto se descubre otro que mantiene la esperanza por el único cambio que espera y exige la raza humana: la edificación de templos al amor desinteresado hacia los hombres con el objetivo  de hacerle la vida más grata y placentera al semejante, sobre todo, a aquellos que no tienen todas las capacidades físicas para desarrollarse como Dios manda por sí solos.

Un matrimonio residente en Miami es “un evangelio vivo”, frase del cura y filósofo cubano Félix Varela, por la forma como emplean su amor por los semejantes al tratar de hacerle la vida mejor al más indefenso: el niño o el joven con limitaciones físicas.

Ayer, durante las actividades finales de la 4ta Elección al Salón de la Fama del Beisbol Latino, conocí al matrimonio Robinson, al caballeroso y jovial Bruce y a su no menos jovial y agradable esposa Sandy, que estuvieron acompañados por la eficiente activista de su magnánima obra, Lisa Mayes (De izquierda a derecha, en la foto, el legendario Orestes “Minnie” Miñoso, Bruce, Lisa y Sandy)

The Miracle League of Miami Dade es el nombre del empeño que todo el mundo debería conocer y apoyar, porque su objetivo es contribuir a que niños y jóvenes discapacitados, incluso ciegos, jueguen pelota como parte de un solaz y esparcimiento dirigido, más que a entretenerlos a prepararlos, a recuperar o activar la autoestima moral necesaria que les haga competidores contra sí mismos, contra sus limitaciones, en un mundo interior mucho más duro que el normal.

Valdría la pena colocar en orden de importancia esta actividad como se hace con el juego de Grandes Ligas y ayudarla en lo posible. Ahora mismo, están enfrascados en construir un parque para desarrollar las nobles y monumentales actividades que, sin afán de lucro y solo por humanismo, por amor al prójimo, pretenden.

La dirección electrónica del proyecto es www.miracleleagueofmiamidade.org y la postal, P.O. BOX, 562646 Miami, Fl 33256.

Para apoyar causas como esta, de la que cualquier familia está a riesgo, ningún esfuerzo es poco. Inténtelo, la propia vida y la satisfacción por el deber cumplido le devolverán el gesto.

 

 

FUTURO INMORTAL, 29 AÑOS Y EN “WAIVERS”

Por Andrés Pascual

Tiene 3 champions-bat, un MVP, liderazgos en % de embasamiento, de slugging y de suma de factores, 4 Bates de Plata, 3 Guantes de Oro, 5 All Stars y otras 4 oportunidades en que quedó en mejor lugar que el 8vo para Jugador Más Valioso, promedia .322 en 9 campañas,  fildea para .995 y su promedio de cogidos robando es de 33.3, el numerito moderno de reconocimiento vía Pitágoras es 39 WAR.

El colmo de la insensatez fue la forma como lo agredió un periodista americano, al analizar la posibilidad de ser contrato por el Boston del catcher Joe Mauer: ¡“es un riesgo con un jugador de casi treinta años”!

La verdad es que asombran algunos de estos escribidores de una crónica en tan mal estado para mercancía de primera como el propio beisbol de hoy, ¡casi 30 años! es decir, un viejo sin cumplir la treintena aún que ya puede considerarse instalado en Cooperstown, siempre y cuando la mayoría de los Padrecitos que votan no piensen como el inquisidor de marras.

Mauer regresó exitosamente al juego después que sufrió una lesión incómoda el año pasado y su promedio de bateo actual es .309.

Un buen cátcher defensivamente, por sus números generales es lo mejor del momento y lo mejor en Grandes Ligas de su generación, porque nadie ha bateado como él, que 3 campeonatos de bateo dicen bastante.

 

 

 

Un futuro inmortal en los waivers

Un futuro inmortal en los waivers

El problema es que, por sus 142 millones a largo plazo, el pelotero está en guarismos de privilegio como los 23 anuales, sin embargo ¿Hubiera sido justo darle menos cuando a tantos bultos que no convencen a “la hora de los mameyes” les pagan lo que no gana el grupo Rockefeller?

Mauer, que juega la inicial con soltura y decencia, también puede ser un bateador designado, más que eficaz, con todas las de la ley.

Lo que no me explico cómo esos perseguidores de escapados del Asilo de Santovenia con sede en el Bronx, no han hecho las gestiones para tenerlo en el roster de la franela a rayas ya, ¿Qué esperan?

Los Yanquis hace rato que sorprenden por el movimiento pésimo en el mercado, desde dejarse robar por jugadores sin el corazón que se debe tener para jugar con ellos, hasta traer al club a hombres no solo ocambos, sino completamente liquidados para rendir como exige la clientela neoyorquina.

Si el Boston lo adquiriera no solo sería un buen movimiento en lo deportivo, sino la confirmación de que el megacanje no tuvo nada que ver con ahorros, porque Mauer vale 142 millones de salario y ellos “ahorraron” 250 en la operación de tres de sus baluartes.

Al modo mío de ver el problema, quien reclame al catcher estrella de los waivers habrá hecho un buen negocio, a pesar del dinero a invertir y de los “29 años que lleva a cuestas”.

 

BOWIE KHUN NO HUBIERA PERMITIDO ESE CAMBIO

Por Andrés Pascual

Los beneficios en los canjes efectuados en las Grandes Ligas, por lo general, caen del lado de los más poderosos financieramente, si se producen con el elemento “club convertido en un Viet Nam” y la justificación de “vamos a comenzar la restructuración desde cero”, que quiere decir saca al que no rinde, al que protesta o al que simpatiza con “el rebelde”, entonces está ante el mega-canje (palabrita muy usada por los cronistas de ESPN en español aunque la traduzcan).

Sin embargo, muchas veces un equipo ha cedido novatos casi desconocidos (los Marlins o Minnesotta con Santana son referentes), con el resultado de que los bisoños se convirtieron en estrellas y los estelares declinaron a más velocidad que un volador de a peso, haciendo la operación pésima para el que se consideraba que ganaría, claro, después que “habló la realidad del terreno”.

Están culpando a Beckett (héroe de Serie Mundial dos veces, una para Boston) de cabecilla de la rebelión que produjo una de las más grandes catástrofes de la historia de las Grandes Ligas: el peor agosto-septiembre jamás jugado en los anales del pasatiempo el año pasado.

Sin embargo, Kevin Youkilis, (otro héroe de Serie Mundial para el club), fue culpado por Bobby Valentine como responsable de su fracaso personal como dirigente esta temporada, el jugador anda por Chicago y ya están jugando en California Josh Beckett y dos refuerzos costosísimos, considerados previamente como el puntillazo para establecerse en la foto de periódico con visos de eternidad, con el trofeo del ganador de la Serie Mundial en sus manos.

También mandaron a los Dodgers a Nick Punto, que lo mejor que ha hecho es colocar un comentario en internet sobre la forma considerada “por todo lo alto” como los recibieron en California. Lo que adquirió Boston no interesa mucho como no rindan faenas fabulosas, para lo que se debe esperar, aunque será el mismo compás para Los Ángeles.

Sin embargo, lo preocupante es que, en el papel, se le haya permitido a los Dodgers rearmarse de tal forma que, si juegan pelota, todo el mundo puede “apagar la luz e irse” y hablo del papel, que tiene que influir para aprobar transacciones así, aunque se sabe que no solo es contar con la estrella, sino hacerla que juegue como tal y al equipo mejor que el resto en sentido general.

Don Mattingly, del que nunca se habla como manager, por lo que muy pocos saben cuál es su calificación y yo creo que muy buena para conducir ese club, va a ser la verdadera diferencia con la inserción de los refuerzos en el roster o en el staff, al modo mío de ver el caso, está preparado para hacer jugar a todo el mundo como Dios, el público y los nuevos dueños del club exigen.

Sin embargo, en 1975, cuando Charles O´Finley desbandó a los Atléticos de Oakland y Steinbrenner le dio cinco millones por 3 años a Catfish Hunter en un paquete que incluía a Reggie Jackson, el Comisionado Bowie Khun desautorizó el canje con la justificación de la “ventaja apabullante”, el artillero pudo llegar a los Yankees en la primavera siguiente, luego de que Baltimore “se lo guardara” a la Organización del Bronx.

En 1976 los neoyorquinos ganaron la Liga Americana, pero Cincinnatti los barrió en la Serie Mundial, es decir, lo de trabuco fue relativo, tampoco se comportaron como un club considerable en el rango de los más fuertes de la historia a pesar de Jackson.

Pero llegan los Dodgers y facturan una lista de compras con la mitad de los productos que, supuestamente, sean lo mejor del mercado y el Comisionado, como ha hecho siempre que ha estado en juego el equilibrio, pero, sobre todo, la moral y la decencia del pasatiempo, permite el cambio y vuelve a colocarse en el lugar que… mejor ni decirlo por impublicable.

Sencillamente, el tipo volvió a colocar sus intereses y los de su grupo por encima de la salud del pasatiempo.

 

Selig tiene sus propios e interesados conceptos sobre el beisbol

Selig tiene sus propios e interesados conceptos sobre el beisbol

REGRESÓ EL DINERO A LOS DODGERS Y EN GRANDE

Por Andrés Pascual

En 1957, el shortstop cubano Humberto Fernández fue eje del cambio más costoso, hasta ese momento, en los anales de las Grandes Ligas, por el cubano le dieron los Phillies 4 jugadores a los Dodgers. La operación fue un desastre para los cuáqueros.

Cincuenta y cuatro años después, vuelven los Dodgers a ser noticia en el capítulo de los cambios costosos, casi sorpresivos y espectaculares.

Los Esquivadores incorporan desde el Boston a Carl Crawford, a Adrián González y a Josh Beckett, aceptable material y solo eso, porque, entre lo delicadito que ha salido el outfielder desde que firmó el contratón a largo plazo, más la pérdida de dominio que acosa al pitcher un día sí y el otro veremos, pues, aparentemente, habrá que esperar los resultados en el terreno para comprobar lo que dicen algunos “escribidores” hispanos antes del “try out”, más o menos que “estamos en presencia del monstruo de la Laguna Negra del beisbol”.

A punto de chocolate solo está Adrián, que se ha mantenido produciendo con decencia, por lo demás, hasta que no empiecen a barrer con la oposición de acuerdo a como luce el club en el papel, el elogio tiene que ser cauteloso, porque, la única verdad es que “gana el que mejor juegue”, que no es necesariamente el que tenga la plantilla repleta de estrellas y debería existir un mínimo de autocontrol al hablar ante situaciones así, porque ha sucedido tantas veces que cansa. Más en estos tiempos de vacilón, engaños, majaseo, irresponsabilidad y vagancia.

Aparentemente, el Boston ha castigado a alguien al desprenderse de peloteros que consideraron en el rango de constructores de una dinastía, sin embargo, el único afectado es el público, si el correctivo se dirige al fanático, muy malo, desde la perspectiva de ceguera apasionada que lo caracteriza y, lo peor, no ha tenido líder de situaciones desde la era de Manny Ramírez

¿No hay dinero en las arcas de Henry? Entonces, ¿Para qué se metió en esa candela de contratar a jugadores impagables cuando se juntan dos ó tres? Inclusive se sabe que Ortiz está inconforme y lo ha hecho público cada vez que ha tenido la ocasión.

Por su parte, los Dodgers pretenden demostrar que solo tuvieron un knockdown con los problemas de Wilpon y cía, que avergonzó a casi todos los simpatizantes del club al extremo de que su red de transmisiones valía más que el equipo. Parece que el nuevo consorcio, que contiene en el tándem de propietarios a Magic Johnson, piensan virar el juego al revés sin importarles lo caro del trueque o de la inversión.

John Henry, que no desmanteló a los Marlins, pero salió huyendo para que lo hiciera el de atrás, acaba de hacer lo mismo que le han hecho al club sur-floridano 3 veces. Incluso tanto copió a Loria, que le está limpiando el camino de “malas yerbas” a Valentine del que, como Miami con Guillén, declaró que era la única pieza no negociable ni expulsable para resolver la crisis

Aparentemente, tienen una nueva maldición en las narices en Boston y todavía nadie se arriesga a decirlo y valdría la pena, aquí sí la valdría, aunque, como la mía, fuera un entredicho.

 

 

Lo del Boston es un arrastre

Lo del Boston es un arrastre

LOS PELOTEROS NO QUIEREN ESPERAR…

Por Andrés Pascual

Bud Selig le prohibió al socio de Merkys Cabrera que asistiera a los estadios de las Grandes Ligas.

Como los padres ante las malas relaciones de sus hijos: “no te juntes con ese elemento”, pero ha habido hijos peores que los señalados como “morralla”.

Hasta un sitio “vivo” en Internet adquirieron para tapar la letra del pecado del pelotero, lo que debería estar en las manos de otra instancia, sin embargo, más allá de lo que decidió el Comisionado, parece no que se hará otra cosa.

Para mi el dominicano que cayó en desgracia, si puede llamársele así, no pasaba de ser “otro peloterito” de algo más que un titular, sin embargo, la peste a pescado podrido de la Bahía de los Gigantes, como que lo había nutrido al extremo de batear como Willie Mays, pero con mejor promedio. Por cierto, no han salido del lío de Bonds y se aparece lo de Cabrera, en cuanto a impacto y reflejo negativo en la franquicia, digo

En cualquier época decente, cuando el compromiso con el público y con la historia significaban más que millones de dólares casi robados por una violación tras otra de la ética y las leyes obligadas, Cabrera no se subía en .300 ni con escalera, pero el año pasado bateó .305 con 18 jonrones y 87 empujadas y este promediaba para .346… Bueno.

Esta campaña el outfielder fue un All Star y había que leer lo que escribieron los que mantienen vigente, hasta durmiendo, la frase “otro de los nuestros”.

Entre la poca vista, el compromiso ajeno al deporte y la guataquería quién sabe para qué, se escribieron elogios de Merky Cabrera dignos de Orlando Cepeda o de Willie Mc Covey. Esta situación se ha convertido en una fiebre ridícula que, de tanto repetirse, cansa y desprestigia al cronista cada vez que suceden cosas como el problema que afronta el quisquellano, porque algo si está claro, es entre “nuestros hermanos” que, mayormente, se está dando la hora en el uso de sustancias prohibidas, lo mismo en Grandes Ligas que en las Menores.

Para ponerle “más y mejor música”, la bola picó, se extendió y la recogió Bartolo Colón, que no le interesó para nada la falta que le hará al staff de Oakland en la recta final.

Si algo hace diferente al pelotero de ayer con respecto al de hoy es el amor al juego, al club y el respeto absoluto que demostraba por el “respetable”, pero, ¿A quién le importa eso ya?

Cuando el propio público se confabula contra sí para que lo pisoteen y aplaude malformaciones de la conducta de quienes deberían ser ejemplos positivos de la infancia y de la juventud, no se puede exigir mucho y eso el jugador indiferente lo sabe, como también las Oficinas del Beisbol y el Sindicato, a fin de cuentas, es un triunvirato del oprobio lo que hay en el beisbol.

Ahora, ¿Fue la decisión de estos jugadores mancharse con el uso de sustancias? Puede ser que sí o pudiera ser que no…

Para mi regresó la etapa de la “vista gorda” por parte de los “mayimbes”, pero a algunos se les olvidó la fecha de inicio, entonces se apresuraron y hubo que tomar medidas.

Posiblemente el adelanto estaba reservado para un solo jugador, que sería un desastre capaz de rematar la pobre credibilidad del pelotero y de los mandamases de hoy si continuaba cuesta abajo desde que, aparentemente y por el miedo al test sorpresivo, se vio obligado a prescindir del estimulante. Este año no ha regresado “como era”, pero sí aproximado.

El artículo de Jeff Passan sobre bateadores “insubordinados” en promedio y en poder sin respaldo físico, fue lo suficientemente claro y sugerente como para ni escuchar ni, mucho menos creer, un cuento diferente.

 

 

Esta gente no es tonta, entonces, ¿Qué son?

Esta gente no es tonta, entonces, ¿Qué son?

LA SERIE MUNDIAL DE PEQUEÑAS LIGAS: DISCIPLINA, PASIÓN Y VERGÜENZA

Por Andrés Pascual

A pesar del compromiso obligado que tengo con publicaciones por el beisbol de las Mayores, durante el período en que se juega la Serie Mundial de Pequeñas Ligas no hago el menor sacrificio por dejar de disfrutar un juego de los “chamacos” para ver el de estos fraudes que pisotean lo que una vez llamaron “el mejor beisbol del mundo” (con respecto a sí mismos en épocas anteriores), no confundir la comparación ni con Castro ni con Venezuela ni con Japón ni con Dominicana ni…

Ese beisbol jugado por niños es lo único que queda como referencia en el recuerdo de que, alguna vez, se jugó con pasión, con alegría y con la inteligencia que se debe.

El juego que perdió antier México contra Canadá fue un ejemplo de la combatividad y el esfuerzo, porque, a pesar de lo desproporcionado del score (los cuaticos cayeron 8-10) nunca se perdió ni el “joseo” ni el espíritu ganador entre ambos equipos.

La primera vez que leí sobre este tipo de evento internacional, que celebran anualmente en la ciudad de Williamsport, fue en Cuba, donde era religioso informar por los 17 periódicos de gran tirada de La Habana hasta 1960, de todos los eventos deportivos de interés en el mundo, pero, sobre todo, los del beisbol o del boxeo, por supuesto, después de 1961 nadie conoce ni su nombre allí por lo que todos sabemos.

En 1958 ganó México, representado por un equipo de chamacos de Monterrey y esa victoria fue un acontecimiento no solo allá, sino que el eco propició crónicas de prestigiosos comentaristas cubanos como Eladio Secades, Sergio Varona o Fausto La Villa.

Todavía me parece estar observando la foto del pitcher Héctor “La Malita” Torres, cargado por sus compañeritos, como parte inicial de la alegría y el festejo que desembocó en un homenaje nacional a “la hombrada” de aquellos peloteritos.

Héctor Torres, que jugó durante los 60´s en Grandes Ligas como short-stop para el Houston, era hijo de un inmortal del beisbol mexicano que actuó en la Liga Invernal cubana: Epitacio “La Mala” Torres.

Hoy menos que nunca sacrifico un juego de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas por cualquiera de estas “menores adelantadas”, como quiera que se llamen los que jueguen.

williamsport_canada_nota.JPG

De jugadas sensacionales así están repletos estos juegos

CHIVATOS EN EL CLUBHOUSE PREOCUPAN A LA GERENCIA DEL BOSTON

Por Andrés Pascual

“Lo último y lo mejor en música”, así debería de catalogarse un escándalo que ha recibido poca atención de parte de la prensa del sector, ¿Por qué apenas se ha comentado sobre esto? ¿Quién sabe? Ahora, cualquier mano que intente abrir gavetas de escritorios donde se sientan gente poderosa, tiene que saber que, además de algún otro documento, hay cucarachas y las gavetas con cucarachas no se abren por circunstancias de cuidado de la salud.

La palabra en inglés es “snitch”, o sea, lengüilargo, soplón… en el caso americano hay diferencias con sus vecinos hispanos: para el yanqui decir lo que ve es un deporte muy relacionado con la protección de su vida o de sus propiedades, no por gusto cuando un agente de la CIA es descubierto, está autorizado por Langley a decir hasta lo que no sabe y su gobierno lo protegerá y hará todo cuanto pueda por buscar su regreso a casa sano y salvo.

Para nosotros no, hablar de más comprometedoramente es una ofensa a la condición de macho, de guapo, de hombre hasta la tabla, por lo que los gobiernos (los comunistas de la región sobre todo) harán lo posible por asesinar al que “se le fue la lengua”, aunque, a decir verdad, más del 80 % no pueden controlar el miedo y dirán lo que sea sin que se les pregunte. Los terroristas de la llamada Red Avispa han cantado más que Barbarito Diez en 60 años de carrera.

Una familia americana que no le gusta la bulla ni el jolgorio ni jamás ha hablado con usted, puede ser capaz de conocer todas sus actividades diarias y se las contará a un agente que le pregunte ¿Cómo lo supo?, por observación y referencias para cuidar su estabilidad; mientras, si la cosa es al revés, con seguridad que usted, aunque sepa detalles, le dirá al policía “ni la conozco ni me interesa…” Eso es la idiosincrasia.

Cuando el Boston contrató a Bobby V, que había ganado en Japón, no tuvieron en cuenta su personalidad medio controversial medio ridícula, era el mismo tipo que tuvo en sus manos clubes competitivos y no ganó, que fue expulsado de un juego y regresó al banco disfrazado con bigote y espejuelos, con lo que hizo un soberano papelazo, en un team que necesitaba más apoyo moral que un “sabio” en la dirección.

El año pasado los Medias Rojas fueron cuestionados por comelatas y bebederas de cerveza a destiempo, botaron a Francona y trajeron a Valentine, pero volvieron a olvidar que fue a este, mientras mandaba el juego con los Mets , en medio de derrotas decepcionantes y en horario de juego, al que le jugaban a las cartas Bonilla y Ricky Henderson entre otros.

“El manager de John Henry” pretendió culpar a Kevin Youkilis de la nueva maldición que se avecina sobre el club, yo no sé si es verdad, pero parece exagerado.

Mientras, la Oficina está muy preocupada porque se filtró que, en una reunión con los jugadores, algunos propusieron la cesantía del manager, es decir, abrieron la gaveta con las cucarachas, cuando deberían estarlo porque, quizás, como ratificación del estilo americano de tratar con ciertas cosas, posiblemente la salud del club le interese más al chivato que al dueño.

John Henry Boston Red Sox Introduce Bobby Valentine

A Henry le preocupa más la filtración que lo que pueda hace el club

ESE MUCHACHO ES UN ESCÁNDALO

ESE MUCHACHO ES UN ESCÁNDALO

Por Andrés Pascual

Félix Hernández le metió un juego perfecto al Tampa hoy, si se mantiene saludable, ¿De qué podrá ser capaz este joven?

Teniendo en cuenta la “mala suerte” que lo asedia para ganar juegos, el más dominante lanzador de todo el beisbol, entre zurdos y derechos, pudiera concluir su carrera, si las lesiones no lo perjudican, como el miembro de Cooperstown menos ganador de todos los tiempos, porque, de la forma como controla el juego, por su personalidad estelar y por su estilo intimidante, tendría que ocurrirle un imponderable, como a su paisano Santana, para que no alcance el Salón de la Fama.

Con una recta superior a las 95 millas, con un slider venenoso y un cambio impresionante el joven, que también tira curvas y le sugirieron que no usara el nudillo, que también lo conoce, es el pitcher más incómodo en Grandes Ligas.

Curioso, a la manera antigua, su control es de la forma que se piensa cuando de un pitcher de su nivel se habla: en la zona de strike mala para el bateador y buena para el umpire.

Hoy dio positivo Merkis Cabrera, que ya lo vendían como a un nuevo Barry Bonds y no se equivocaron, salvo que fue por el lado “enfermo”.

Parece una epidemia lo de la República Dominicana y las sustancias de crecimiento y parece que ya se están haciendo de la vista gorda para permitirlo, porque nadie es tonto en esta vida como para caer en el jamo con la supuesta vigilancia que han inventado para consolar a los tradicionalistas. Yo nunca he creído que van a desperdiciar el dinero que produce el bateo “vacunado”.

Mientras, ahí están Félix, Cabrera y Vizquel rumbo a Cooperstown. En honor a la verdad, el único peligro que veo para que los venezolanos mejoren a los dominicanos en todo es Chávez, por supuesto, es un peligro de mayor cuantía.

felix-hernandez.jpg

Lo mejor del pitcheo de hoy “largo de talla”

RECONSTRUYENDO NO, REARMANDO…

Por Andrés Pascual

Imagínese en medio de una guerra, como Chávez en Venezuela o los Castro en Cuba y que todo ese armamento que adquirieron, algunos con problemas que le escondieron bien sus traficantes, comience a ser vendido o cambiado por otro que, todavía, no ha sido probado ni en el “primer tiro”.

Lo peor sería la respuesta de “estamos rearmándonos, no reconstruyéndonos…” para justificar el desmadre.

No es un desmantelamiento al uso, forma tradicional, porque, comenzando la temporada no se pueden pedir limosnas, sino la ratificación de lo que significa el club  Marlins para Loria: billetes, muchos… ¿Ahorrando?

Como que ya tienen el estadio, se pueden permitir eso y cosas peores que, posiblemente, estén caminando. Sin miedo ante una baja sensible de asistencia que hubiera afectado la forma como engañaron a medio mundo para conseguir gratis el parque, cualquier fulastrería va.

Necesitaban un slugger zurdo, pero le cayeron detrás a Al Pujol para impresionar al público con “¡Mira hasta dónde queremos llegar!”, mi nieto de 5 años sabía que todo era una forma de publicitar sus “intenciones”, que el dinero que buscaba el artillero con el contrato a largo plazo “no iba con ellos”, pero, como parte de la cortesía hipócrita de la Grandes Ligas para casos como este, lo invitaron a comer arroz con frijoles negros y el inicialista, advertido de la buena cocina típica caribeña de Miami, aceptó la invitación, dio las gracias y… se fue a California.

¿Por qué no se hicieron esfuerzos iguales con Fielder? Porque no es hispano y el gancho capaz de cazar a cuanto bobo se pusiera al alcance tenía que ser con “uno de los nuestros”, siempre que no fuera cubano, política religiosamente respetada, tal vez la única, dentro de ese bochorno moral y material del deporte profesional americano que es la Organización Marlins de Miami.

Resulta que están rearmándose, no reconstruyéndose, porque esta última palabra suena feo y la primera da impresiones diferentes “a gusto del consumidor”. Por lo que sugirió el dueño, el puesto del manager Guillén no está en juego, es decir, al revés los 10 millones de la dictadura cubana en 1970, este sí va, o sea, se queda.

Rara la guerra para la que “rearman” a este club, que solo tiene una salida decorosa y efectiva: o se lo quitan y lo subastan (imposible) o lo vende el fullero (tan imposible por la fuente de ganancias que es) para seguirle apostando a la esperanza, acaso único arma posible del fanático que ya se cansó o, por lo menos, eso aparenta.

 

 

Loria se rearma para una guerra extraña

Loria se rearma para una guerra extraña

DEL SUELO NO PASO…

Por Andrés Pascual

No, no se trata de aquella comedia de igual título que protagonizara Resortes bajo la dirección de Chano Urueta, esta se rueda en Grandes Ligas, específicamente en la división Este del Viejo Circuito y los protagonistas son los Marlins de Miami.

Es una lástima observar cómo se destruye la moral de un conjunto de jugadores que prometía más, mucho más que lo que los condenó una gerencia sin habilidad operativa para el club, pero con maldad inigualable a la hora de obligar a Pitágoras a buscar el guarismo ganador en las finanzas para sí misma.

Lo que se diga en contra de los Marlins puede que no sea justo, porque hay que separar los protagonistas: el pelotero no pudo sobreponerse a la estupidez y a la mala voluntad de un manager que provocó al exilio cubano, para ver si lo sometía en otro de esos actos circenses que le han granjeado el odio de casi todo el mundo en este país; aquí se defecó en el ano, estoy convencido de que ni imaginó la respuesta que, realmente, no fue todo lo contundente de otras veces.

Guillén olvidó que México deportó a un grupo de cubanos hoy y, en menos de una semana, tuvieron que rogarle a Castro para que se los devolvieran.

Guillén y la gerencia lo olvidaron y a veces es necesario recordarle a todo el mundo cierta cosas por “si las moscas”.

Pero el club prometía con una mezcla de buenos lanzadores de cabecera, un cerrador que se contrató como “de oro” y una defensa aceptable para competir. Bateo suficiente.

La llegada de Guillén al club no fue bien recibida por una parte del público, más por ideología que por la capacidad del individuo, yo confié en la segunda variante, entendí que podía hacer ganar al club, pero dejé fuera del análisis el factor personalidad de un tipo volátil, cambiante, que busca siempre el protagonismo a como dé lugar, aún en medio de ridiculeces muy peligrosas, como la del caso cubano.

Y dejaron a Hanley en el club, en otra base, pero en el róster; al tipo que ni ha podido ni ha querido borrar del recuerdo de sus compañeros el tremendo problema disociador que representa, porque se cree un superestrella, porque se “endiosó”, auto-concepción a que llegó ayudado por una prensa miamense que, todavía, no sabe cómo se le dice al que toca bola para adelantar a un corredor.

En estos días se desprendieron de jugadores a quienes consideraron como refuerzos en las aspiraciones del club, lo peor es que los encasillaron en “necesidades de mercado” para adquirir “caras jóvenes”, por mucho que se analice, no juega el número con el sorteo.

Sin embargo, por miedo a perder el puesto o por exceso de decencia, que sobra en casos como estos, he escuchado lo último que me faltaba de parte del menos pensado: según Felo Ramírez, eran necesarios esos desprendimientos para “invadir el mercado con billetes y adquirir cara nuevas”, ni el veterano narrador, que se supone que merezca todo el respeto del mundo como Hall of Famer de unos dueños que son lo peor del Beisbol Organizado, escapó a la cuota de guataquería y apoyo obligado que le exige esa desprestigiada gerencia a todos los que necesiten ganarse un peso con ellos.

salondelafama2.jpg

Para Felo Ramírez eran necesarios los movimientos