Blogia
BEISBOL 007

Historia

Miguel Cabrera apunta a la Historia

El toletero venezolano de los Tigres de Detroit inicia la segunda mitad de su temporada con un ritmo de hazañas legendarias. Ningún ganador de la triple corona ha terminado primero en más de una de las tres categorías que conforman el premio la temporada siguiente después de haber logrado la hazaña.

img_0214

 

Después de su histórica temporada en 2012, cuando se convirtió en el primer ganador de la triple corona de bateo de las Grandes Ligas desde 1967, Miguel Cabrera sigue siendo aún más productivo en esta temporada.

Si bien la pausa del Juego de Estrellas se toma simbólicamente como la mitad de la campaña, el toletero venezolano ya disputó 82 de los 162 encuentros del calendario de los Tigres de Detroit.

Cabrera comenzó su segundo tramo liderando las Mayores con un promedio de bateo de .368 y 85 carreras impulsadas. También es segundo en el departamento de jonrones con 26, solo por detrás de Chris Davis (31).

A juzgar por el ritmo ofensivo del antesalista criollo y de las proyecciones que genera Elias Sports Bureau, lo que está por conseguir Cabrera es algo que pocas veces se ha visto en el béisbol.

Desde que llegó a las Mayores, ha sido consistente en la segunda mitad de la zafra; su línea promedio de AVG/OBP/SLG/OPS en sus primeras 10 campañas es casi similar en ambas partes del calendario. Antes del Juego de Estrellas, Cabrera promedia .321/.398/.569/.967, mientras que en la etapa complementaria era .320/.398/.565/.963.

Si Cabrera puede repetir su actuación, algo que no escapa de la realidad, se convertiría en el primer jugador en la historia en ganar de manera consecutiva la triple corona. De hecho, ningún ganador de este hito ha terminado en la temporada siguiente primero en más de una de las tres categorías (average, jonrones y carreras empujadas) que conforman el premio después de lograr la hazaña.

Tiene con qué

Cabrera está en carrera de toparse con su tercer campeonato de bateo seguido; en su juego 82 aventaja con .039 puntos a su más cercano perseguidor.

En la historia del béisbol, Nap Lajoie (1901-04), Honus Wagner (1906-09), Ty Cobb (en tres ocasiones: 1907-09, 1911-15 y 1917-19), Rogers Hornsby (1920-25), Stan Musial (1950-52), Rod Carew (1972-75), Wade Boggs (1985-88) y Tony Gwynn (dos veces: 1994-97 y 1987-89) son los peloteros que poseen tres cetros con el madero.

Musial, Carew, Boggs y Gwynn eran zurdos, mientras que Hornsby fue el último toletero derecho en encadenar tres lideratos de average; eso fue hace casi 88 años.

Según ESPN Stats & Info, los únicos bateadores derechos en lograr al menos tres títulos de bateo (no consecutivos) en sus carreras fueron Bill Madlock y Roberto Clemente, quienes ganaron cuatro cada uno.img_0079

Proyección astronómica

De acuerdo con los datos de Elias Sports Bureau, Cabrera podría culminar la zafra con 127 anotadas, 232 hits,  39 dobles, 51 vuelacercas y 166 impulsadas.

Esta sería la novena ocasión en que Cabrera combine 30 o más estacazos y 100 o más traídas al plato; solo 15 peloteros cuentan con nueve o más campañas de este estilo y apenas dos están activos: Álex Rodríguez (14) y Albert Pujols (11).

De mantener su consistencia, el maracayero aumentaría a 10 su cadena de temporadas de al menos 100 remolques, algo que entre los activos solo poseen “A-Rod” (1998-2010) y Pujols (2001-2010). Al Simmons (1924-1934), Lou Gehrig (1926-1938) y Jimmie Foxx (1929-1941) se unen a este grupo.

Cabrera tiene por delante la posibilidad de entrar a un club exclusivo; apenas cuatro bateadores en toda la historia han logrado campañas en las que culminaron con al menos .350 en promedio de bateo, 200 imparables, 40 jonrones, 140 impulsadas y 120 anotadas: Lou Gehrig (4), Jimmie Foxx (2), Chuck Klein (2), Hack Wilson (1), Babe Ruth (1), Todd Helton (1) y Rogers Hornsby (1).

 

Bateador exclusivo

Miguel Cabrera necesita 79 imparables en la segunda mitad de la temporada para convertirse en el único toletero desde 1901 que a sus 30 años logra dos mil inatrapables en su carrera, junto a mil 200 o más empujadas, mil o más anotadas, 400 o más dobletes y 300 o más cuadrangulares.

Cabrera logró 205 hits en 2012; ningún venezolano ha concretado dos temporadas con más de dos centenares de incogibles.

 

Cifras de lujo

15

remolcadas necesita Miguel Cabrera para ser el sexto pelotero con una cadena de 10 o más temporadas de al menos 100 traídas el plato.

88

temporadas han pasado sin que un bateador derecho gane tres títulos de bateo de manera corrida. Rogers Hornsby (1920-25) fue el último.

 

Productores constantes

JugadorCI/100+Temporada
Lou Gehrig131926-1938
Jimmie Foxx131929-1941
Álex Rodríguez131998-2010
Al Simmons111924-1934
Albert Pujols102001-2010
Miguel Cabrera*92004-2012

Nota: Bigleaguers con más temporadas corridas de al menos 100 carreras empujadas.

 

Wilmer Reina

Publicado en el Diaro La Verdad, el 4 de julio de 2013.

 http://losbigleaguers.mlblogs.com/2013/07/04/miguel-cabrera-apunta-a-la-historia/

 
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

16 años del jonron gigantesco del “GATO ” Galarraga

Andrés Galarraga conectó, hace 15 años, uno de los  cuadrangulares más largos en la historia  de las Grandes Ligas: un Grand Slam al último piso del Pro Player Stadium, de Miami.

Hace exactamente 15 años, un swing de Andrés Galarraga quedó marcado en la historia de las Grandes Ligas con la conexión de uno de los cuadrangulares más largos que se haya visto en las mayores.

El 31 de mayo de 1997, en el entonces llamado Pro Player Stadium, de Miami, “El Gran Gato” disparó un jonrón con las bases llenas en el cuarto inning, en cuenta de 2-2, ante Kevin Brown, el as de los Marlins de Florida y uno de los lanzadores más dominantes del momento. El estacazo saltó del bate del venezolano disparado hacia lo más profundo del left field, rebotando en el último piso del escenario de la Florida.

“Fue un slider ‘jangueado’, como decimos”, recuerda Galarraga, vía telefónica desde West Palm Beach. “Me acuerdo que Kevin Brown ese año estaba difícil y para uno darle un hit era buenísimo, y darle un jonrón con las bases llenas en Miami, parecía que lo hubiese dado en Caracas, porque eso estaba lleno de venezolanos. Eso fue muy sabroso”.
Durante unos minutos se pensó que el batazo del inicialista era más largo de la medida final.
“579 pies fue lo que se dijo en principio y después lo bajaron a 529 pies”, señaló. “Posiblemente iba a ser el jonrón más largo en la historia, y dos innings después lo bajaron a 529 pies, como para no quedar como el jonrón más largo de la historia”.
No existe la certeza de cuál es el vuelacercas que recorrió la mayor distancia. Algunos señalan uno de Mickey Mantle, de 643 pies; otros uno de Babe Ruth, que recorrió 575 pies, y el récord también se le acredita a Dave Kingman, con un jonrón de 630 pies.
Lo cierto del caso es que la tabla del criollo está entre los 10 más largos de todos los tiempos y quedó como el más lejano disparado en el viejo estadio de los Marlins.
“Estaba tan contento que no me importaba si lo bajaban o no. Yo sólo estaba feliz”, expresó. “Los fanáticos, la gente, los jugadores aún lo recuerdan, ‘wow, qué palo diste allá en Miami, el más largo que se dio ahí’, y gracias a Dios no se superó, porque ya hicieron otro estadio”.
Lo que más entusiasmó al “Gato” de ese cuadrangular fue que lo dio fuera del Coors Field, de Denver.
“Ese fue uno de los puntos buenos, porque en Colorado dábamos los jonrones y no nos tomaban mucho en cuenta, porque decían que la pelota corría más y salía más”, explicó. “Si doy ese jonrón en Colorado dicen, ‘no, eso es por la altura, porque la bola corre más’. Por eso es que me alegro más de que haya sido en Miami, fuera de Colorado”.
“Lo bueno era escuchar a los mismos peloteros”, añadió. “Unos decían, ‘si yo me pongo a batear aquí, desde segunda base, creo que no llego allá a donde tú lo montaste’. Otros decían que la bola iba subiendo, en vez de ir cayendo, más bien iba subiendo la pelota. Mucha gente decía que pensaba que se iba a ir del estadio”.

Todos disfrutaron ese cuadrangular, menos, como era de esperarse, el equipo de los Marlins. Incluso el relevista Dennis Cook decidió tomar su propia venganza, que terminó con su expulsión y la del venezolano en el octavo inning.
“El primer pitcheo que me hizo me lo tiró por encima de la cabeza, y dije, ‘bueno, si este me la pega, voy a tener que pelear aquí’. No quería pelear, porque había dado jonrón, y resulta que el próximo pitcheo me lo pegó en la costilla”, rememoró. “Fue a drede. Yo esa semana estaba caliente y les había dado varios jonrones a los Marlins (el Grand Slam fue su tercero en días consecutivos), y entonces, después que les di ese batazo, Jim Leyland (mánager de Florida) me mandó a tumbar, y lamentablemente terminamos peleando ese día”.

Augusto Cárdenas

Dominicana 3, Puerto Rico 0:Quisqueyanos conquistaron el mundo

74699485.jpg

San Francisco.- República Dominicana no regaló nada a sus rivales y menos a su eterno rival Puerto Rico, a quienes vencieron por blanqueada (3 a 0) en la final del Clásico Mundial de Beisbol 2013, para convertirse en los primeros monarcas invictos del evento y en el primer seleccionado diferente a Japón que se lleva el trofeo a casa.

Para los dominicanos es el logro colectivo más importante del deporte de ese país. Una nación que respira y vive el beisbol. Que ha hecho de la pelota una religión. Esa chapa de favoritos la pudieron mantener y el hecho de tener varias bajas, no los amilanó. Todo lo contrario, los ausentes no se perdonarán haberse perdido la hazaña.

La primera potencia extranjera en las Grandes Ligas cumplió con las expectativas. Mientras que Venezuela fue la decepción.

En una escena que quedará enmarcada en la historia de la pelota, los puertorriqueños salieron al diamante a abrazarse con sus hermanos dominicanos.

Samuel Deduno, un brazo sin experiencia en Grandes Ligas, lanzó 5 entradas en blanco y le entregó el destino del choque a un bullpen que extendió la cadena de innings sin anotaciones a 26.2.

El pitcheo de Santo Domingo le propinó 23 ceros de manera consecutiva a los boricuas. La racha comenzó en la quinta entrada del primer duelo de los 3 que protagonizaron. Además, culminaron el campeonato con apenas dos carreras en los últimos 44 innings.

Fernando Rodney salió para la novena y sacó los 3 outs más importantes del beisbol dominicano. El derecho sacó su flecha y rescató su séptimo juego.

Batazos de frente, swings a lanzamientos fuera de la zona y comprar en situaciones de apremio para el lanzador, fueron argumentos que fortalecieron al pitcheo merenguero.

Boricuas y quisqueyanos, acostumbrados a desafiarse en torneos regionales, principalmente la Serie del Caribe, jugaron en un lugar ajeno a Santo Domingo o San Juan, u otra ciudad de cualquiera de las dos islas, lo hicieron en el oeste norteamericano. Con baja temperatura y una llovizna persistente.

En la primera mitad del compromiso, no hubo prácticamente equivocaciones. Pero si un par de decisiones de Tony Peña que influyeron.

Tras doblete de José Reyes en la baja del primer capítulo, Erick Aybar recibió la orden de sacrificarse y lo hizo. Movió al corredor hasta la antesala y de inmediato la respuesta de Edwin Rodríguez, fue bolear al mejor bateador del torneo: Robinson Canó.

En principio, el movimiento funcionó. Alvarado abanicó a Hanley Ramírez y se quedó a un out de salir ileso. Sin embargo, Edwin Encarnación soltó biangular productor de 2 anotaciones.

La reacción nunca llegó, aunque hubo varios intentos. Los puertorriqueños, sencillamente no dieron el batazo. Al punto de batear de 16-0 con hombres en bases y de 10-0 con gente en posición de anotar. Sin dejar a un lado, que embazaron al primer bateador entre el cuarto y el noveno acto.

Cerrando el quinto, Aybar dio doble que engomó a Alejandro De Aza. Fue la única rayita que permitió el relevo de la Isla del Encanto. En ese inning Deduno recibió un voto de confianza de Peña y terminó dominando a Jesús Feliciano con 2 en bases.

Canó el MVP

El intermedista Robinson Canó se alzó con el galardón al “Jugador Más Valioso”. El bateador zurdo estableció una marca de 15 cohetes (32 visitas al home) en un Clásico. Anotó cinco y fletó seis, con cuatro dobles y dos vuelacercas.

¡México campeón de l a Serie del Caribe!

clark480_eo7klfje_andamweh.jpg

HERMOSILLO, México– Douglas Clark bateó un cuadrangular en la parte alta de la 18ava entrada y los Yaquis de Ciudad Obregón, México, derrotaron con pizarra de 4-3 a los dominicanos Leones del Escogido en un dramático juego para coronarse Campeones de la Serie del Caribe 2013.

Este es el segundo título de Serie del Caribe para los Yaquis de Ciudad Obregón (también se coronaron en el 2011) y el séptimo para México, con el que empata a Cuba y Venezuela en el tercer lugar histórico.

El partido se convirtió en el más largo de la historia de las Series del Caribe con más de 7 horas duración, superando las 6 horas y 13 minutos que habían consumido en el 2007 Venezuela y República Dominicana. También se impuso una nueva marca con 21 lanzadores utilizados por ambos equipos, eclipsando la marca de 18 que tenían los Yaquis de Ciudad Obregón y los Toros del Este en 2011, y se empató el récord de más entradas disputadas con 18.

Los Yaquis llegaron con ventaja de 2-1 a la novena entrada, pero Ricardo Nanita conectó al cerrador Luis Ignacio Ayala un cuadrangular que empató el partido y mandó el juego a entradas extras.

México nuevamente tuvo la oportunidad de coronarse en la entrada 14, cuando el veterano Karim García sacó la bola del parque para darle ventaja a su equipo, pero en la parta baja Miguel Tejada volvió a empatar el partido con un sencillo productor.

El usualmente abridor Marco Carrillo (1-0) se apuntó la histórica victoria con un relevo de cuatro entradas en blanco de apenas dos imparables, mientras que Edward Valdez (0-1) cargó con el descalabro tas permitir la carrera de la diferencia en una entrada y un tercio de actuación.

El abridor de México, Rodrigo López, permitió seis hits y una carrera sucia en siete entradas y dos tercios de brillante labor, pero se fue sin decisión. Ángel Castro, abridor del Escogido, también se fue sin decisión pese a lanzar siete entradas y dos tercios de apenas dos imparables y dos carreras (una limpia) con tres bases por bolas y siete ponches. El estelar Fernando Rodney también colaboró con un hermético relevo de dos entradas y un tercio en blanco de apenas un imparable y cuatro ponches.

Antes del juego, el Comisionado de la Confederación de Béisbol del Caribe, Juan Francisco Puello Herrera, entregó los reconocimientos a la novena ideal de la Serie del Caribe y al Jugador Más Valioso, que resultó ser el lanzador mexicano Luis Alonso Mendoza.

República Dominicana se llevó seis puestos del equipo ideal con Francisco Peña (C), Donell Linares (1B), José Ramírez (2B), Miguel Tejada (SS), Ricardo Nanita (OF) y el Dirigente Audo Vicente.

México vio premiados a Luis Alonso Mendoza (P), Bárbaro Cañizares (BD), Marlon Byrd (OF), Douglas Clark (OF) y David Reyes (RP). Efraín Nieves fue reconocido como el mejor lanzador zurdo y Saúl Rivera como el mejor cerrador, ambos representantes de Puerto Rico. Mario Lisson de Venezuela se llevó el puesto de tercera base.

Pete Gray El Jugador de Un Brazo

Por Edwin Kako Vazquez - En 1945, la Segunda Guerra Mundial trajo consigo una serie de eventos de diferentes ángulos dentro del pueblo norteamericano. El béisbol no fue la excepción, la guerra se había llevado los mejores peloteros y hacía falta material humano para cubrir las vacantes de muchos equipos en las Grandes Ligas.

De esta manera para animar a las víctimas y como promoción se contrató jugadores como el lanzador Joe Nuxhall (Rojos) de solo 15 años de edad,  jugadores con impedimentos como Dick Sipek (Rojos) guardabosque sordo mudo,  Bert Sheppard (Senadores de Washington) que había perdido su pierna derecha desde la parte baja de la rodilla y nuestro personaje de hoy Pete Gray que le faltaba el brazo derecho.

Si amigos lectores, fue una temporada extraña donde no hubo Juego de Estrellas para evitar gastos. En mayo cuando la guerra terminó algunos peloteros regresaron del frente y participaron las últimas semanas del campeonato.

La Historia de Pete Gray

Su verdadero nombre de nacimiento era Peter J. Wyshner nacido el sábado 6 de marzo de 1915 en Nanticoke, Pennsylvania. En su niñez perdió su brazo derecho en un accidente de truck . Pasado el tiempo tuvo que aprender a batear y a tirar del lado prohibido haciéndolo con  una agilidad y una destreza sobre humana.

En su pueblo nativo de Nanticoke fue un jugador semi pro excelente participando con los Brooklyn, Bushwicks. entro a jugar profesional en 1942 en la Three Rivers Canadian (American League) conectando para 381 en 42 partidos. Durante el 1943 en la Southern Association bateó para 289 en una temporada completa con el Memphis.

Ganó atención en 1944 con el Memphis cuando con el madro al hombro bateó para 333, sacó 5 pelotitas blancas del estadio, se robó 68 bases empatando una marca de liga y fue elegido el Jugador Más valioso de la Southern Association.
Debutó en las Grandes Ligas el 17 de abril de 1945 con los Carmelitas de San Luis a la edad de 30 años.  Luke Sewell fue el dirigente de los Carmelitas que llegaron terceros en la Liga Americana esa temporada con marca de (81-70).

Gray en 77 partidos visitó el plato en 234 ocasiones, anotó 26, 51 hits, 6 dobles, 2 triples, 13 impulsadas, 11 ponches, 13 bases por bolas y bateó para 218. A la defensiva con un solo brazo jugó 32 ocasiones como bosque izquierdo y 29 como derecho. Tuvo 3 asistencias, cometió 7 pecados, 1 doble jugada y fildeó para 959%

¡Gigantes campeones de la Serie Mundial!

DETROIT, Michigan– Lanzadores dominantes. Bateo oportuno. Defensa impecable. Y mucho talento venezolano.

Los Gigantes de San Francisco acumularon un pesado arsenal que fulminó a los Tigres de Detroit.

Sin inmutarse al verse exigidos por primera vez en la Serie Mundial, los Gigantes se burlaron de los pronósticos en su contra y completaron el domingo una contundente barrida.

En la culminación de un octubre de ensueño, Marco Scutaro disparó otro hit clave para darle a San Francisco su segundo campeonato en tres años al vencer 4-3 a los Tigres en 10 vibrantes innings.

San Francisco sentenció la barrida de cuatro juegos gracias al sencillo remolcador de Scutaro con dos outs en la parte alta de la décima ante Phil Coke.

“Detroit no sabía lo que les esperaba. Nuestros jugadores tenían una cita con el destino”, dijo el gerente de los Gigantes, Brian Sabean.

El campeonato se selló cuando Miguel Cabrera, el artillero de Detroit que ganó la Triple Corona, dejó pasar el tercer strike por todo el medio del plato ante Sergio Romo.

Luego de verse al borde del abismo en las dos rondas previas de la postemporada, en las que ganaron cinco juegos con la soga al cuello, los Gigantes salieron a liquidar a su presa sin arredrarse por el frío brutal y hasta la lluvia.

“Esta noche fue una batalla”, dijo Buster Posey, el catcher de los Gigantes que bateó un jonrón. “Y creo que esta noche fue adecuada para que nosotros le pusiéramos fin, porque esos señores jugaron duro. No se detuvieron, y es un sentimiento increíble”.

Este título de San Francisco se cocinó con los ingredientes fundamentales de buen pitcheo, hits que caen en los momentos decisivos y una defensa hermética.

También incluyó el condimento venezolano de Scutaro, Pablo Sandoval y Gregor Blanco, tres piezas vitales en los cuatro partidos.

Sandoval, quien bateó tres jonrones en el primer juego, se erigió como el primer venezolano en ser galardonado como el Jugador Más Valioso de una serie en la que redondeó promedio de .500 con ocho hits en 16 turnos.

“Aquí estoy viendo el resultado, nunca me di por vencido”, dijo Sandoval. “Estoy viendo el resultado de mucho sacrificio. Esto es algo que nunca voy a olvidar.

Sandoval fue suplente en la campaña por el título de 2010, luego de una floja temporada. Se redimió estos dos últimos años. “Uno aprende de las cosas malas y las guardas para esperar el mejor momento para hacerlo de nuevo”, afirmó.

Posey puso en ventaja a los Gigantes 3-2 con su jonrón de dos carreras en el sexto, pero Delmon Young replicó con un vuelacercas solitario en la parte baja.

Como siempre, San Francisco golpeó primero con un triple remolcador de Brandon Belt en el segundo inning. Detroit se ilusionó cuando Cabrera adelantó a los Tigres con un cuadrangular de dos anotaciones por el jardín derecho en el tercero.

Pero los Gigantes nunca dejaron de apretar.

La carrera de la victoria de San Francisco se gestó con un sencillo al derecho de Ryan Theriot ante Coke para abrir el décimo. Brandon Crawford se sacrificó para que Theriot avanzara a la intermedia y luego Angel Pagán se ponchó.

Scutaro, quien el martes cumple 37 años, empalmó un sencillo a lo corto del central y Theriot se deslizó en el plato para llegar primero que el tiro del jardinero Austin Jackson.

“Si ustedes me hubiesen dicho en julio antes que me cambiaran que iba a ser campeón mundial, no lo hubiese creído”, declaró Scutaro, quien llegó al equipo tras un canje con los Rockies de Colorado y fue la bujía dentro del empuje que les permitió ganar el título de la división Oeste, y luego fue el Más Valioso en la serie de campeonato de la Liga Nacional.

Romo sacó por la vía del ponche a los tres últimos bateadores y la celebración comenzó en el montículo.

“No pudimos encontrar el juego de nosotros. No sabíamos hacer los buenos rallies y hacer las carreras. Se nos fue la confianza completamente. Ahí estuvo la diferencia de la serie”, dijo Cabrera.

Los Gigantes concluyeron el mes con siete triunfos consecutivos y su séptimo campeonato en la Serie Mundial en su historia, al tiempo que les propinaron a los Tigres su séptima derrota seguida en el Clásico de Otoño desde 2006.

“Es obvio, no hay ninguna duda. Nos barrieron”, reconoció el manager de los Tigres, Jim Leyland. “Ciertamente que no hubo instantes de mala suerte, ni golpes de buena fortuna”.

“Es sencillo, jugaron mejor que nosotros”, sentenció.

Luego que los tres previos abridores — Barry Zito, Madison Bumgarner y Ryan Vogelsong — toleraron un carrera o ninguna en los tres primeros juegos, Cain permitió tres anotaciones y cinco hits en siete entradas, con cinco ponches y dos boletos. Max Scherzer, su contraparte de Detroit, recibió tres carreras y seis hits, con ocho ponches y un boleto.

El resto fue un duelo de relevistas, en el que los Gigantes dominaron. Fue la culminación de una impresionante tarea de sus lanzadores, que redondearon efectividad de 1.42 y contuvieron a los Tigres a un magro promedio de .159.

“No pudimos ganar ni siquiera un jueguito”, se lamentó el relevista de los Tigres Octavio Dotel.

Y un dato: este es el tercer año seguido que un equipo de la Nacional se corona campeón, algo que no había ocurrido en 30 años.

Por los Gigantes, el puertorriqueño Pagán de 5-0. Los venezolanos Scutaro de 4-2, con una anotada y una remolcada, Sandoval de 5-1 y Blanco de 4-1.

Por los Tigres, los venezolanos Cabrera de 4-1, con una anotada y dos producidas y Omar Infante de 3-1. El dominicano Jhonny Peralta de 4-0.

Eric Núñez / The Associated Press

GigantesCampeonesSM-495x348.jpeg

Campeones de bateo Liga de Puerto Rico

Willie Mays y Roberto Clemente entre tantos grandes

Willie Mays

Desde su fundación en 1938, por la Liga de Beisbol Profesional de Puerto Rico han jugado y brillado verdaderas estrellas del béisbol, quienes dejaron imborrable huella en la pelota de la llamada ‘Isla del Encanto’.

Algunos de los mejores bateadores de las mayores, las ligas negras y del béisbol caribeño, encontraron un escenario ideal en el circuito puertorriqueño, para inscribir sus nombres en records, hazañas y en la conquista de títulos, bien sea para sus equipos o de manera individual.

Padre e hijo
Uno de esos títulos individuales es el campeonato de bateo, el cual conquistó por primera vez un gran jugador boricua: Perucho Cepeda, quien con el equipo Venerables de Guayama finalizó líder en ese departamento en los dos primeros torneos del circuito puertorriqueño, 1938-1939 y 1939-1940, con enormes promedios ofensivos de .465 y .383, respectivamente.

Cepeda era un pelotero muy versátil. Jugó por igual en el campocorto y la primera base, además de codearse con notables beisbolistas negros, que no tuvieron la oportunidad de tomar parte en lasGrandes Ligas, hasta que algunos de ellos pudieron hacerlo gracias a Jackie Robinson, quien logró romper la barrera de color en 1947, al debutar con los Dodgers de Brooklyn.

La contribución de Perucho al béisbol puertorriqueño y latinoamericano llegó hasta el plano genético, porque su hijo Orlando Cepeda, a quien apodaron ‘Peruchín’, no sólo resultó un notable bateador en el circuito boricua, sino también en Grandes Ligas, al punto de ser exaltado, en marzo del 1999, al Salón de la Fama por el Comité de Veteranos.

Al igual que su padre, Orlando logró coronarse campeón de bateo en Puerto Rico, al ligar para .362 de average en el certamen 1958-1959. Lo hizo con el uniforme del desaparecido equipo Cangrejeros de Santurce, ganadores de 12 títulos de liga y cinco Series del Caribe.

Mays y Clemente
Por cierto, con los Cangrejeros pasaron otros gloriosos jugadores y managers extranjeros como Roy Campanella, Leroy ‘Satchel’ Paige, Joshua Gibson, Willard Brown, Bob Gibson, Frank Robinson, Jim Palmer, Reggie Jackson, Ron Cey, Robin Yount, Don Baylor, Earl Weaver, Don Zimmer, Tom Lasorda y el cubano Tony Pérez.

oshua Gibson, quien jugó 16 años en las Ligas Negras de Estados Unidos y fue electo al Salón de la Fama por el comité especial para exaltar a los peloteros de color que participaron en esos circuitos, tiene el récord de mayor promedio de bateo en Puerto Rico con .480.

Algunos de los más sobresalientes jugadores importados y puertorriqueños de todos los tiempos lograron conquistar el título de bateo en esta liga, pero tal vez los más grandes han sido Willie Mays y el boricua Roberto Clemente, ambos ganadores del premio Jugador Más Valioso en Grandes Ligas y con su sitial en el templo de los inmortales de Cooperstown.

Mays lo hizo con los Cangrejeros en la temporada 1954-1955, cuando bateó para promedio de .395, mientras Clemente se coronó en la campaña 1956-1957, en la cual tuvo average de .396 con los equipos de Santurce y Criollos de Caguas.

A continuación la lista completa de los campeones de bateo de la Liga de Beisbol Profesional de Puerto Rico:

Campeones de bateo
Temporada, jugador, equipo, average
1938-1939, Perucho Cepeda, Guayama .465
1939-1940, Perucho Cepeda, Guayama .383
1940-1941, Roy Partlow, San Juan .443
1941-1942, Josh Gibson, Santurce .480
1942-1943, Pancho Coimbre, Ponce .342
1943-1944, Juan “Tetelo” Vargas, Santurce .410
1944-1945, Pancho Coimbre, Ponce .425
1945-1946, Fernando Díaz Pedroso, Ponce .368
1946-1947, Willard Brown, Santurce .390
1947-1948, Willard Brown, Santurce .432
1948-1949, Luke Easter, Mayagüez .402
1949-1950, Willard Brown, Santurce .353
1950-1951, George Crowe, Caguas .375
1951-1952, Bob Boyd, Ponce .374
1952-1953, George Freese, Mayagüez .330
1953-1954, Luis Márquez, Mayagüez .333
1954-1955, Willie Mays, Santurce .395
1955-1956, Vic Power, Caguas .358
1956-1957, Roberto Clemente, Santurce/Caguas .396
1957-1958, Bill Harrell, Santurce .317
1958-1959, Orlando Cepeda, Santurce .362
1959-1960, Vic Power, Caguas .347
1960-1961, Elmo Plaskett, Ponce .328
1961-1962, Miguel de la Hoz, San Juan .354
1962-1963, Joe Gaines, San Juan .352
1963-1964, Tony Oliva, Arecibo .365
1964-1965, Lou Johnson, Santurce .345
1965-1966, Jim Northrup, Mayagüez .353
1966-1967, Tony Pérez, Santurce .333
1967-1968, Tony Taylor, San Juan .342
1968-1969, Félix Millán, Caguas .317
1969-1970, Félix Millán, Caguas .345
1970-1971, Sandy Alomar Sr., Ponce .343
1971-1972, Don Baylor, Santurce .324
1972-1973, Rich Coggins, Arecibo .352
1973-1974, George Hendrick, Santurce .363
1974-1975, Ken Griffey, Bayamón .357
1975-1976, Dan Driessen, Bayamón .331
1976-1977, Sixto Lezcano, Caguas .366
1977-1978, Ron LeFlore, Mayagüez .396
1978-1979, José Cruz Sr., Caguas.370
1979-1980, Denny Walling, Bayamón .330
1980-1981, Dickie Thon, Bayamón .329
1981-1982, Dickie Thon, Bayamón .333
1982-1983, Brian Harper, Bayamon .378
1983-1984, Don Mattingly, Caguas .368
1984-1985, Orlando Sanchez, Santurce .333
1985-1986, Wally Joyner, Mayagüez .356
1986-1987, Víctor M. Rodríguez, Ponce .377
1987-1988, Randy Milligan, Ponce .347
1988-1989, Lonnie Smith, San Juan .366
1989-1990, Edgar Martínez, San Juan .424
1990-1991, Héctor Villanueva, San Juan .347
1991-1992, Alonzo Powell, Arecibo .339
1992-1993, Wil Cordero, Mayagüez .304
1993-1994, Kevin Báez, Arecibo .348
1994-1995, Rey Sánchez, San Juan .390
1995-1996, Roberto Alomar, San Juan .358
1996-1997, Roberto Alomar, San Juan .347
1997-1998, Omar García, Arecibo .375
1998-1999, José Vidro, Ponce .417
1999-2000, Raúl Casanova, Ponce .331
2000-2001, Víctor Rodríguez, Carolina .364
2001-2002, Ramón Vázquez, Caguas .361
2002-2003, Gabby Martínez, Ponce .375
2003-2004, Luis Figueroa, Carolina .422
2004-2005, Jesús Feliciano, Santurce .402
2005-2006, Luis Figueroa, Mayagüez .416
2006-2007, Mickey Negrón, Caguas .381
2007-2008, campeonato suspendido
2008-2009, Andy González, Ponce .387
2009-2010, Armando Ríos, Carolina .367
2010-2011, Luis Figueroa, Caguas .361
2011-2012, Jorge Padilla, Caguas.391

FUENTE : Por Fernando Conde, Guía de About.com

El Conrado Marrero: 101 años de virtud y leyenda

Damián L. Delgado-Averhoff y Pedro Hernández Soto:

slide_247036_1433290_free.jpg?1346089907000

El Guajiro de Laberinto, verdadero orgullo latinoamericano y parte indisoluble de la historia del béisbol en Cuba, actualmente es el pelotero más longevo que jugó en Grandes Ligas. El 25 de abril pasado cumplió 101 añitos y va camino de los 102. El hecho de perder la visión no le ha impedido seguir al tanto del béisbol nacional a través de la radio. Con increíble lucidez menciona a los nuevos héroes del principal pasatiempo de los cubanos. Sirvan estas líneas para que las nuevas generaciones conozcan a este patriarca que aportó su granito de arena para despejar más el camino hacia la Gran Carpa de los peloteros latinos.

Aquel guajirito de unos diez u once años observaba embelesado el desarrollo del improvisado piquete; eran nueve contra nueve y, en juego, esa rara cualidad cubana de siempre querer ganar hasta a las escupidas. No levantaba tres cuartas del piso pero, si la faena en el campo lo permitía, atravesaba la frontera de la finca El Laberinto para presenciar aquellos duelos, que fueron perdiendo la espontaneidad hasta convertirse en algo muy serio.

Con el tiempo a Delfín López, alias Cucho Polaina, se le ocurrió armar una novena en la finca, a la cual nombraron Los Tigres. Y concurrieron presurosos casi todos los jóvenes del lugar, entre ellos Conrado Marrero, que ya usaba pantaloncillos largos y tenía bigotes, aunque mantenía activas sus peregrinaciones beisboleras. Él probó fortuna en el campo corto y desafió las sinuosidades del terreno, hecho por ellos mismos a puros guatacazos. Ahí, y a mano limpia, aprendió a fildear.

Entre una cosa y otra, Polaina se autoproclamó pitcher estrella y casi inamovible… hasta el día en que los palos fueron tantos que, a la desesperada, echaron mano del torpedero, cuyo dominio de un raro envío, capaz de “jorobarse” en el aire, o los sacaba del apuro o los hundía. Lo había aprendido a tirar con naranjas. La improvisación surtió efecto. Marrero aguantó las embestidas rivales y a partir de ahí monopolizó la lomita.

Desde ese momento comenzó a forjarse la reputación del Guajiro de Laberinto, verdadero orgullo de los cubanos y parte indisoluble de la historia del béisbol en la isla. Por fortuna, esta leyenda permanece entre nosotros.

Bautismo

Corría el año 1937 y en Isabela de Sagua requirieron de sus servicios. Una afamada selección, representante de la cienfueguera casa Stany y que jugaría en el campeonato de la Unión Atlética Amateur (UAA), se erigía como un valladar difícil de sobrepasar para los locales. Poco le importó el rango al Guajiro. Les propinó nueve ceros (1×0) ante la incrédula mirada del dueño del negocio, Ricardo Peñas de Armas, quien no desaprovechó la ocasión para convidarle a unirse al team sureño.

Adversidad

- Olvidar la derrota contra el Chino Canónico (Daniel) es imposible. Fue un partido extra para decidir el Mundial de 1941. Se efectuó en el estadio La Tropical de La Habana. Los venezolanos me ligaron bien en las tres primeras entradas y nosotros solo pudimos anotarle una a Canónico. Esa tarde nadie le ganaba, además, jugaron muy bien en todos los órdenes.

“Del entusiasmo que reinaba en La Tropical aquello terminó parecido a una procesión mortuoria. Por suerte, al año siguiente, tomé desquite con lechada de 8×0 frente al propio Canónico”.

Conflicto

Eso de firmar como profesional no entraba en sus planes. Le agradaba su condición. Pero la Unión Atlética Amateur (UAA) estaba empeñada en despojarse de los “impuros”. O sea, de quienes cobraran por sus servicios o jugaran contra peloteros rentados. La inquisidora y racista organización tenía que velar por la pureza de las prácticas atléticas, reservadas por regla a la aristocracia y la burguesía, los únicos que podían darse el lujo de renunciar a retribuciones monetarias.

En 1943 hirieron su orgullo al suspenderlo tras participar en un partido de exhibición en Camagüey. La gota que colmó la copa cayó en 1945, cuando volvieron a sancionarlo debido a su intervención en un choque benéfico a favor de la Sociedad de Color, en la localidad villareña de Santo Domingo. Aquella cacería de brujas le obligó a cambiar de opinión y dar el salto al béisbol profesional.

Luis Aparicio El Grande, centenario

LAparicioO.jpg
El campocorto corrió hasta las profundidades del “hueco” y lanzó por debajo del brazo a segunda base. El out se concretó por milésimas de segundo. Se fue hasta un sitio cargado hacia tercera base, alisó la arcilla con los zapatos y se inclinó. Las palabras del camarero ebulleron hasta las nubes. Sabía que aún faltaban dos outs para completar el inning. Con cada lanzamiento variaba su posición uno o dos pasos hacia delante, atrás, izquierda o derecha. Observaba las señas del catcher. A veces se acercaba al montículo entre lanzamientos para alertar al pitcher. Se mimetizaba con el aire a la hora de llegar a la base para agarrar la pelota y sorprender al corredor. Cerraba el paso y el guante decretaba el grito del árbitro con el puño en alto. Siempre de los primeros que regresaba corriendo al dugout luego del tercer out. Luis Aparicio Ortega fue el primer beisbolista venezolano contratado para jugar en el extranjero. En 1934 fue contratado por el Licey para jugar en República Dominicana. Allá demostró sus cualidades y siguió evolucionando como pelotero. Regresó al país como la superestrella del béisbol nacional. Jugaba para el Concordia, propiedad del hijo del dictador Juan Vicente Gómez. Se coronaron campeones en la Liga Central en 1934. Aparicio resultó líder bateador con .396 de promedio. Superó a figuras como Manuel “Cocaína” García, “El Grillo” Báez, “Tetelo” Vargas y el Salón de la Fama Martín Dihigo. Dentro de sus hazañas más relucientes está la de haber realizado outs en las cuatro bases jugando como short stop. Quizás le haya ayudado el hecho de practicar béisbol en las mañanas y futbol en las tardes. Mientras jugaba en el Lucana BBC, en Caracas, 1931, campeonato de la Liga Central Venezolana, batearon un roletazo sobre segunda base. Ni Luis ni su hermano Ernesto lograron alcanzar la pelota. En medio de la carrera Luis cambió de dirección y siguió hacia el plato. Allí apartó al receptor y recibió el tiro para hacer el out. De regreso al dugout, el receptor Adolfo Ugueto le dijo: “¿Qué hago yo en el home?” Luis soltó el guante sobre el banco. “Usted con esos aperos no hubiese realizado ese out”. El legendario manager cubano Pelayo Chacón decía que “El Grande” jugaba un béisbol “muy adelantado”. Siempre me he preguntado por el origen de la tradición de excelsos campocortos venezolanos, aunque lo sospechaba, me faltaba comprobar el punto de partida de la elegancia de Alfonso Carrasquel, la intensidad de Luis Aparicio Montiel, la maestría de Teodoro Obregón, el alcance de David Concepción, la espectacularidad de Enzo Hernández, la presencia de Oswaldo Guillén, la excelencia de Omar Vizquel. Todo partía de aquella voluntad constante de un hombre por mejorar con cada juego, de siempre dar lo mejor y en sana lid. En los comienzos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional jugó con los equipos Magallanes y Vargas. En 1947 enfrentó con la camiseta del Vargas a los Yanquis de Nueva York y los Dodgers de Brooklyn en juegos de entrenamientos primaverales. El Vargas derrotó a los Yanquis el primero de marzo de 1947, 4-3. Vargas jugaba con mayoría de refuerzos extranjeros, los únicos venezolanos fueron Francisco “Tarzán” Contreras y Luis Aparicio Ortega. Se enfrentaron a una alineación que incluía a Yogi Berra, Phil Rizzuto y el lanzador Allie Reynolds. De acuerdo con Rafael Aparicio, hijo menor de “El Grande de Maracaibo”: “Papá fue un tipo muy inteligente y sumamente correcto. A pesar de que no fue muy estudiado, era muy inteligente. Yo creo que lo apodaron El Grande no por sus logros en el terreno sino por el tipo de persona que era”. “El orgullo de mi padre no era el dinero sino la rectitud, siempre me dio un único consejo: sé honrado”. Muchos expertos opinan que Luis Aparicio Montiel superó al padre y esto nuevamente ratifica la grandeza de Aparicio Ortega, un buen maestro siempre promueve a un alumno que lo supera. Recuerdo unas declaraciones de Aparicio Montiel con respecto a un pitcher en Grandes Ligas que siempre lo sorprendía en las bases. De regreso en Maracaibo al final de la temporada, consultó con su padre y le sugirió que observara el movimiento del pitcher. “Cuando haga la pausa te vas”. En la temporada siguiente Aparicio tuvo un alto promedio de robos ante ese lanzador. Que LVBP haya decidido llamar la temporada 2012-2013 Luis Aparicio El Grande, con motivo de su centenario, es un motivo de alegría para los seguidores del béisbol. Alfonso L. Tusa C.

El Rey Félix tira el juego perfecto 23 de G.L.

SEATTLE — Lo que siempre buscó sin miedo. Y ahora Rey Félix puede presumir del logro supremo.

Félix Hernández finalmente alcanzó la perfección que persiguió desde que debutó a los 19 años, con su cara de niño, cabello rizado y gorro que nunca podía acomodarse bien.

El as venezolano ya no tendrá que pasar noches pensando si este sería el momento en el que lograría la joya principal.

“Siempre lo tenía en mente, en cada juego. ‘Tengo que lanzar un juego perfecto’. Es algo que cada pitcher aspira”, dijo Hernández. “Hoy ocurrió y es algo especial. No tengo palabras para explicarlo. Esto es muy grande. No pasa todos los días”.

Hernández lanzó el primer juego perfecto de los Marineros de Seattle y el número 23 en la historia del béisbol de Grandes Ligas, al maniatar el miércoles a los Rays de Tampa Bay con una magistral joya de pitcheo para la victoria 1-0.

El Cy Young de 2010 nunca había ocultado su ambición de lanzar un juego perfecto. En una tarde soleada en casa, finalmente lo consiguió contra los Rays.

Para un franquicia rumbo a su décima primera campaña seguida sin clasificarse a los playoffs, Hernández es el motivo solitario para que los fanáticos de los Marineros no pierdan el interés.

Hernández es idolatrado en esta parte del país, enclavada en el Noroeste del Pacífico. No sólo por sus actuaciones brillantes, sino por su lealtad a la ciudad de Seattle.

Cuando pudo haber esperado y firmado un mega contrato para irse a otro sitio, Hernández renovó su contrato en 2010 y así quedar atado con el club hasta la campaña de 2014.

Y así fue, que cuando esos fanáticos con camisetas amarillas en una sección del Safeco Field que se conoce como la “Zona del Rey” empezaron a corear su nombre al inicio del octavo inning, todo el estadio se puso en sintonía en un momento apoteósico.

Los gritos y vítores alcanzaron su pináculo a las 3.02 de la tarde, hora de Seattle, cuando Hernández tiró un tercer strike cantado para ponchar a Sean Rodríguez y dar rienda suelta al festejo.

Metido en un elevador repleto de gente tras el juego, el gerente de los Marineros Jack Zduriencik bromeó al ponerse el teléfono celular al oído, diciendo: “No vamos a canjear a Félix”.

El de Hernández fue el tercer juego en las mayores esta campaña, uniéndose a Philip Humber de los Medias Blancas de Chicago en abril y Matt Cain de San Francisco en junio. El perfecto de Humber fue ante los mismos Marineros, mientras que Cain lo hizo frente a los Astros.

Además, el venezolano Johan Santana lanzó un juego sin hits para los Mets de Nueva York ante los Cardenales de San Luis en junio.

“Tanto tiempo que busqué conseguir uno (juego perfecto). El de hoy es para ustedes”, dijo Hernández al público al hablar desde el terreno después del último out.

Desmond Jennings bateó como emergente por el receptor venezolano José Lobatón para iniciar la novena entrada. Hernández lo puso en cuenta de 1-2 antes que Jennings pegara dos batazos de foul consecutivos y Hernández lo ponchara abanicando con una recta de 92 mph en la zona de strike. Jeff Keppinger llegó a la caja de bateo en lugar de Elliot Johnson y pegó una roleta de out al campocorto en cuenta de 1-2.

Con un out del final, Rodríguez enfrentó a Hernández y se montó con cuenta de 2-0. Hernández respondió con dos strikes con lanzamientos rompientes y coronó la perfección con un tercer strike cantado.

Hernández alzó sus brazos al cielo y sus compañeros se abalanzaron a él en el montículo. El venezolano abrazó al receptor John Jaso por un par de segundos y luego compartió abrazos con el resto de sus compañeros de equipo.

Más de la mitad de todos los juegos perfectos –12– se han dado en las últimas 25 campañas.

Este fue el sexto juego sin hits en las mayores este año, tres de ellos en Safeco Field. Luego de la joya de Humber, seis lanzadores de los Marineros se combinaron para dejar sin imparables a los Dodgers de Los Angeles el 8 de junio. Sólo dos veces se han tenido siete juegos sin hits en una temporada desde 1900. La primera vez fue en 1990 y luego en 1991, con Nolan Ryan tirando dos en esos años.

Para los Rays, esto es algo habitual. Fue la tercera vez en cuatro campañas que son las víctimas de un juego perfecto, por Dallas Braden en 2010 y Mark Buehrle en 2009.

“Si hay algo que he aprendido de los juegos sin hits y los perfectos es que no tienen ningún significado al día siguiente”, dijo el piloto de los Rays Joe Maddon.

El dominio de Hernández fue de menos a más en el partido. Se paseó en los primeros cinco innings, supo sacar outs en turnos complicados y tácticas dilatorias de los Rays. No se arredró ante la presión propia al acercarse al out 27. Ocho de sus 12 ponches fueron en los últimos cuatro innings, sacando por la vía de los strikes a los tres bateadores en el sexto y luego en el octavo. Lanzó un pitcheo de 95 mph en el noveno.

Hace dos aperturas contra los Yanquis de Nueva York, Hernández lanzó una blanqueada de dos hits y el manager de los Marineros Eric Wedge le consideró como la mejor salida de Hernández. Está clara que la de este miércoles fue mucho mejor.

“Fue especial lo de hoy. Estaba en otro nivel”, dijo Wedge. “Pero Félix es tan consistentemente bueno que cuando supera sus límites, lo cual hemos visto este año, uno nunca sabe lo que puede pasar”.

El derecho de 26 años enloqueció a los Rays con su curva durante la tarde. Evan Longoria, Ben Zobrist y Carlos Peña se poncharon en el octavo, abanicando lanzamientos rompientes.

“Con cualquier lineup, el resultado hubiese sido el mismo”, dijo Jaso.

En otros partidos de la Liga Americana, Tigres derrotaron 5-1 a Mellizos, Orioles 5-3 a Medias Rojas, Yanquis 3-2 a Rangers, Medias Blancas 9-5 a Azulejos y Reales 3-2 a Atléticos.

Por la Nacional, Filis vencieron 9-2 a Marlins, Cachorros 7-2 a Astros, Rockies 7-6 a Cerveceros, Nacionales 6-4 a Gigantes, Dodgers 9-3 a Piratas, Rojos 6-1 a Mets, Bravos 6-1 a Padres, Cardenales 5-2 a Diamondbacks y los Angelinos de Los Angeles 8-4 a los Indios de Cleveland.

Tim Booth / Associated Press

 

 

 

El Perfecto…..¡

Records Irrompibles de MLB

Una lista de las Marcas “Imposibles” de quebrar en el Beisbol de Grandes Ligas. El Orden fue difícil, ya que algunas deberían estar empatadas en Primer Lugar. Pero aquí vamos:

 

1) Las 511 victorias de Cy Young.
Nada es “Imposible” en ningun deporte, pero, si hay algo en el béisbol difícil de lograr son las 511 victorias de Denton True Young “Cy Young”.
Si ganar 20 partidos en un año es una tarea difícil para un lanzador en estos tiempos, solo piense que este señor ganó 20 o más 15 veces en su Carrera.
¿Por qué es tan dificil romper este record? Sencillamente, porque en estos tiempos un lanzador díficilmente abre 35 partidos, pero “Cy” aperturo 35 o más partidos 15 veces en su carrera de 22 temporadas.
2) Los 749 juegos completos de Cy Young.
Esta marca, debería estar junto a la anterior en el Primer Lugar.
De 906 Partidos lanzados por Cy Young, llegó a completar el 83% de ellos (749).
La Tendencia va hacia la baja en este renglón, ya que en 1904 se completaron 2,186 juegos de 2,496; pero en 2004 solo de completaron 150 de 4,854.

3) 5,714 ponches de Nolan Ryan.

Para un pitcher conseguir 5 mil ponches tendría que promediar 250 abanicados por 20 temporadas. ¡Imagínese ponchar a 5,714!
Randy Johnson, con 4,875 ponches, es segundo después de Ryan y junto a Rogers Clemens (4,672) y Steve Carton (4,136) son los otros lanzadores que han abanicado más de 4 mil contrarios.
De los activos el Líder es Javier Vazquez con 2,409, seguido por Tim Wakefield con 2,083.
¡DIFÍCIL!

4) Promedio de bateo de .366 de Ty Cobb.

Promediar .300 en una temporada da a cualquier jugador categoria de “buen bateador”, el que logra batear por encima de .330 se considera como un bateador “de élite”; pero promediar de por vida por encima de .360 es algo “asombroso”.
Ty Cobb es el único jugador en las Grandes Ligas que ha tenimdo un promedio vitalicio por encima de .360.
Solamente otros dos jugadores, Rogers Hornsby (.358) y Joe Jackson (.356), han podido acumular promedios de por vida por encima de los .350.

5) Los 7 No-hitters de Nolan Ryan

Tirar un partido sin hit es algo tan difícil que lanzadores de la calidad de Rogers Clemens, Greg Maddux, Steve Carlton nunca pudieron conseguir uno.
Nolan Ryan lanzó un total de siete partidos sin hits en su carrera de 26 años en las mayores.
Sin embargo, curiosamente a Nolan Ryan le quebraron 24 No-Hitters despues del séptimo inning en toda su carrera.
Sandy Koufaz, tiró cuatro partidos sin hits, es el segundo en el departamento.
6) Las 110 blanqueadas de Walter Johnson
 En los últimos 20 años ningún lanzador ha podido tirar más de cinco blanqueadas en una temporada.
Si tomamos esto como medida, entonces un pitcher tendría que lanzar durante 22 campañas y lograr cinco blanqueadas en cada una de ellas para alcanzar las 110 de Johnson.
7) Los 4,256 hits de Pete Rose
Pete Rose, quien jugó igual cantidad de temporadas que Cobb (24) quebró la marca de este el 11 de septiembre de 1985 cuando disparó su Hit número 4,192 de por vida.
No es tarea fácil durar 20 años en las Grandes Ligas y, si es que se tiene la suerte de ser tan duradero, habría que conectar 200 hits durante 20 años para poder llegar a 4 mil indiscutibles… “Tan sencillo como un sencillo”.
8) Los 2,632 juegos consecutivos de Cal Ripken

Sin dudas que para una carrera completa este debe de ser el récord más difícil de superar para un beisbolista.
Sólo con pensar que para lograr jugar 2,632 juegos seguidos un pelotero tiene que estar presente en todos los encuentros de su equipo por un espacio de 16 campañas, hace de esta marca algo simplemente inalcanzable.
9) 56 Partidos Conectando de Hit de Joe Dimaggio
 El Período fue desde el 15 de Mayo hasta el 16 de Julio de 1941. Esta marca es tan difícil de superar que este 16 de Julio de 2011 se cumpliran 70 Años de cuando se implantó y aún no se ha quebrado.
Quien más se ha acercado es Pete Rose con su racha de 44 en 1978; y este año Andre Either con 30 Partidos.
10)  1406 Bases Robadas de por vida de Rickey Henderson
En 1982, alcanzó su máximo de por vida y se estafó 130. Promedió 74 Bases Robadas por cada 162 Partidos.
Quien más cerca esta de esta marca de los activos es Juan Pierre con 537 (con 869 de diferencia)
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Miguel Cabrera ¿llegará a los 500 y/o 600 jonrones? por Joel Paulo Chartez

No hay duda del potencial que tiene el venezolano Miguel Cabrera, y lo que representa para nuestro país cuando hablamos de béisbol, y cuando recordamos que Andrés Galarraga estuvo a sólo un cuadrangular de convertirse en el primer venezolano en el “Club de los 400 jonrones” en las Grandes Ligas. Eso ya es pasado. Por algún momento -después del retiro de Galarraga- se pensó que el primer venezolano con 400 Hr sería Magglio Ordóñez pero sus lesiones constantes no le permitieron ese honor, ni a nosotros celebrarlo. Pero la historia es sabía, y el tiempo de Dios, que es perfecto, también lo es.

Ahora tenemos en mente que Miguel Cabrera pueda ser el primer venezolano en llegar a los 400 batazos de vuelta entera, y no sólo eso, sino otro venezolano en Cooperstown, tal vez sea el tercero. Pero, aproximadamente ¿cuáles serían los registros que deje Miguel Cabrera cuando se retire? Juguemos a la fantasía.

Bill James, a quien muchos consideran el “Padre de la Sabermetría” será la referencia principal. James definió que Cabrera cerrará esta temporada con 36 jonrones, 108 anotadas, 120 impulsadas y 196 imparables, es decir que al finalizar esta temporada tendrá 313 jonrones de por vida. ¿Cuánto más podrá producir Miguel Cabrera? Actualmente el venezolano tiene 29 años de edad, y creo que tendrá como mínimo seis excelentes temporadas. ¿Por qué? No existe una estadística palpable que indique la durabilidad de un pelotero, ni cuanto serán sus números al momento del retiro, pero cabe destacar que si tomamos como referencia a peloteros como Hank Aaron, Stan Musial, Willie Mays, Frank Robinson, Harmon Killebrew, Mickey Mantle, Ted Williams, Álex Rodríguez, entre otros, quienes a partir de los 35 años sus números comenzaron a descender, podemos tener un aproximado con Miguel Cabrera; no olvidemos que no es un valor absoluto.

En los próximos seis años Cabrera pasará la barrera de los 40 cuadrangulares en una temporada, lo máximo han sido 38 en el 2010. Actualmente su media de vuelacercas por años es de 34 y de carreras impulsadas es de 119. Al multiplicar estos dos datos por las próximas seis campañas, los resultados son 204 jonrones y 714 carreras impulsadas, pero no olvidemos que en cualquiera de esas seis temporadas Cabrera conectará 40 o más cuadrangulares ¡Se los aseguro! Es decir que a los 36 años, aproximadamente con 517 estacazos de vuelta entera Cabrera se convertiría en el primer venezolano con 500 vuelacercas, y grandes proyecciones de llegar al Salón de la Fama de Cooperstown, acompañado de 1.818 rayitas remolcadas, y cerca de los tres mil incogibles, 2951. Estamos hablando de un pelotero que puede cosechar más de 500 Hr, más de 2.000 CI y más de 3.000 hits, y se uniría a Hank Aaron, y probablemente a Álex Rodríguez, como los únicos con dichas cifras. ¿Esto es una locura? Pues no temo, estoy seguro de la calidad del venezolano, el tiempo dirá.

A partir de los 35 años no diré que Cabrera sobrepase los 30 jonrones en algunas de esas próximas temporadas, pero sus números comenzarán a mermar. Su actual contrato con Detroit es hasta los 32 años, y probablemente le ofrezcan otro por seis u ocho años más. Sólo le faltarían 83 jonrones para llegar a los 600. ¿Podríamos pensar que Cabrera pudiera llegar a los 600 “cabrerazos”? ¿Es una locura? Sí y sí, pero él tiene mucha oportunidad de llegar a los 600 jonrones, pero será difícil. Cabrera es el décimo cuarto jugador en llegar a los 300 vuelacercas antes de llegar a los 30 años (Aaron, A-Rod, Pujols, Killebrew, Robinson, Matthews, Mantle, Foxx, Griffey Jr., Ott, Andrew Jones, Igor González, Dunn), y ocho de esos peloteros están en Cooperstown.

Miguel Cabrera es un pelotero nato, de fuerza nata, es un jugador que se ha dedicado a mejorar su bateo; en las últimas tres temporadas ha mejorado su relación de ponches por juegos. Si se mantiene estable, sin problemas de lesión, sin problemas personales, entre otros, en los próximos 10 años tendremos a un firme candidato al Salón de la Fama. Ustedes qué opinan. Escríbanme en @jpaulochartez

Despedida de Babe Ruth 1935 Detroit

 

Cuando coqueteamos con la historia antigua del béisbol de las GRANDES LIGAS nuestro paladar deportivo se nutre de un sabor colosal del alto relieve congestionado por esas grandes estrellas de este pasatiempo. La temporada de (1935) estuvo adornada con el primer campeonato logrado por los TIGRES de DETROIT y la despedida de uno de los más famosos exponentes de este deporte GEORGE HERMAN RUTH. Conocido como “EL BAMBINO” y “THE SULTAN OF SWAT” este gran toletero participó en (23) largas estaciones con los equipos BOSTON RED SOX (1914-1918), NEW YORK YANKEES (1920-1934) y BRAVOS DE BOSTON (1935).
Durante su última temporada el “CLIPPER YANKEE” bateó solo 181 con (6) cuadrangulares acumulando su gran marca de (714) rota posteriormente por otro gran coloso de los cuadrangulares el afroamericano HANK “THE HAMMER” AARON. Mientras secedía esto otras grandes estrellas del circo grande hacían de las suyas con el madero al hombro como Jimmie Foxx (346) (ATLETICOS DE FILADELFIA) y Hank Greenberg (DETROIT) que sacaron del parque (36) pelotitas blancas llegando empate en ese departamento. No obstante, GREENBERG estableció la marca de carreras empujadas en una temporada (170) todavía vigente en la historia del béisbol de las mayores.

 

Otros que lucieron muy bien ofensivamente con el madero al hombro fueron DOC CRAMER (332) , BOB JOHNSON (299), “PINKY” HIGGINS (296) y el novato WALLY MOSES (325). Los lanzadores durante la temporada de (1935) no estuvieron de altura exceptuando JOHNNY MARCUM que ganó (17) juegos para los ATLETICOS.

 

En contraste con estos acontecimientos los BRAVOS de BOSTON de la LIGA NACIONAL perdieron (115) partidos bajo la batuta de BILL McKECHNIE. Anteriormente en (1899) el equipo “CLEVELAND SPIDERS” perdió (134) juegos, llegó a (84.0) del primer lugar ocupado por el “BROOKLYN SUPERBAS”. Ese año la LIGA NACIONAL estuvo compuesto de (12) equipos: BROOKLYN SUPERBAS, BOSTON BEANEATERS, PHILADELFIA PHILLIES, ORIOLES de BALTIMORE, ST.LOUIS PERFECTOS, CINCINATI REDS, PIRATAS de PITTSBURGH, CHICAGO ORPHAND, LOUISVILLE COLONELS, GIGANTES de NUEVA YORK, SENADORES de WASHINGTON y CLEVELAND SPIDER.

Babe Ruth después de jugar (22) temporadas en la LIGA AMERICANA hacía su aparición por primera vez en la LIGA NACIONAL. Los YANKEES de NUEVA YORK lo dejaron libre con (39) años, en su última temporada con los YANKEES sacó (22)_ bolas y bateó para (288). Al llegar a la LIGA NACIONAL trajo consigo (708) cuadrangulares y en su primer turno oficial en la LIGA NACIONAL le conectó cuadrangular a CARL HUBBELL.

Perooo los días estaban contados para el “BAMBINO” que para el mes de junio bateaba solo (181) y como dato curioso el mismo se salió del “line up” culminando una carrera de (23) temporadas en las GRANDES LIGAS.

En un final de pelicula en la LIGA NACIONAL los CUBS de CHICAGO ganaron el “pennants” con marca de ((100-54) con (21) juegos ganados consecutivamente en septiembre. Su última victima en el “rally” ganador fue el equipo de los CARDENALES.

En septiembre (25) los CUBS jugaban una serie de cinco juegos con los CARDENALES para definir el primer lugar. Los CUBS necsitaban dos victorias para asegurrar el banderín y se tenían que enfrentar a los hermanos (DEAN) (PAUL y DIZZY) que ganaron (47) partidos y salvaron (10) partidos para los CARDENALES.

En el primer juego de la serie LON WARNEKE derrotó a PAUL DEAN (1-0), posteriormente en el primero de un doble choque BILL LEE derrota PAUL DEAN (6-2) para que los CUBS ganaran la división.

El honor de “JUGADOR MAS VALIOSO” fue GABY HARTNETT receptor de los CUBS de CHICAGO que bateó para un astrnomico promedio de (344). El CINCINATI terminó quinto pero hicieron historia cuando colocaron alumbrado en su parque jugando (5) partidos de noche. En la LIGA AMERICANA los TIGRES de DETROIT ganaron el banderín con (93-58)con el receptor MICKEY COCRANE fungiendo como manager-jugador. Los YANKEES llegaron segundos con marca de (89-60). En una gran temporada los TIGRES tuvieron sus cañones fuertes en los bates de HANK GRENBERG (328), CHARLIE GEHRINGER (320), PETE FOX (321), MICKEY COCRANE (319) y GOOSE GOSLIN empujando (109) anotaciones. En la lomita de los suspiros sus mejores brazos fueron TOMMY BRIDGE (21-10), “SCHOOLBOY” ROWE (19-13), ELDON AUKER (18-7) y “GENERAL” CROWDER (16-10).

Todo estaba listo para la SERIE MUNDIAL y unos calientes CUBS de CHICAGO picaron al frente en la SERIE con victoria de (3-0) con LON WARNEKE ante (47,391) parroquianos. En el segundo juego los TIGRES igualaron la SERIE una cuando TOMMY BRIDGE salió por la puerta ancha con victoria de (8-3) con GRENBERG conectando cuadrangular. Con victoria de (6-5) los TIGRES se fueron adelante en la SERIE (2X1) con ELDER AUKER en los controles. Frank Demaree del CHICAGO se fue para el otro lado, perdió BILL LEE.

En el cuarto juego el DETROIT ganó apretadamente (2-1) con ALVIN CROWDER en la lomita de los suspiros, GABBY HARNETT del CHICAGO conecto de cuadrangular, perdió TEX CARLETON. En el quinto juego CHICAGO reaccionó con victoria de (3-1) con LON WARNEKE en la lomita, perdió “SCHOOLBOY” ROWE, CHUCK KLEIN (CHIGAGO) conectó de cuadrangular.

Los TIGRES de DETROIT ganaron su primera SERIE MUNDIAL cuando ganaron el sexto partido (4-3) al CHICAGO con LARRY FRENCH en la lomita de los supiros, perdió TOMMY BRIDGE por CHICAGO, BILLY HERMAN (CHICAGO) se fue para la calle.

EDWIN KAKO VAZQUEZ
ESCRITOR E HISTORIADOR DEPORTIVO

 

 

 

Barry Larkin y Ron Santo ingresan al Salón de la Fama

COOPERSTOWN, Nueva York — La emoción embargaba el habla a Barri Larkin. En contraste, Vicki Santo mantuvo la serenidad durante el homenaje a su fallecido esposo, Ron.

Los máximos honores en el béisbol de las Grandes Ligas, al parecer, dejan siempre una impronta especial en quienes han sido protagonistas de este deporte.

Larkin, ex torpedero estrella de los Rojos de Cincinnati, y Ron Santo, un sobresaliente tercera base de los Cachorros de Chicago y después un querido comentarista del equipo, fueron consagrados en el Salón de la Fama y Museo Nacional del Béisbol de las Grandes Ligas.

Tras enjugarse las lágrimas mientras su hija adolescente cantaba el himno nacional, Larkin comenzó una serie de agradecimientos a gente importante que lo ayudó en su trayectoria, principalmente a su madre, Shirley, y su padre, Robert, que estaban sentados en primera fila.

“Si haríamos algo, lo haríamos bien”, señaló Larkin. “Mientras crecía, ustedes me imponían desafíos. Eso fue muy decisivo”, apuntó.

Larkin fue cuarto seleccionado en el draft de 1985 con los Rojos y aunque sólo jugó 41 partidos en su primera campaña, terminó séptimo en la votación de 1986 para la elección del Jugador Novato del Año en la Liga Nacional.

Larkin, que jugó todos los 19 años de su carrera con los Rojos, se retiró al término de la campaña 2004 con un promedio de bateo en su trayectoria de .295, 2.340 imparables, 1.329 carreras anotadas y 379 bases robadas.

Por su parte, Ron Santo no vivió la experiencia del día con el que había soñado. Debido a problemas de salud, murió el 3 de diciembre de 2010 a los 70 años. Su larga lucha contra la diabetes le costó la amputación de ambas piernas abajo de las rodillas aunque finalmente falleció de complicaciones por un cáncer de vejiga.

Santo fue miembro de la organización de los Cachorros de Chicago en un lapso que abarcó cinco décadas, como jugador (de 1960 a 1974) y después como un querido comentarista (de 1990 a 2010). La Comisión de Veteranos lo eligió en diciembre, exactamente un año después de su fallecimiento.

Vicki Santo dijo que había llorado bastante cuando practicó el discurso. Sin embargo, Guardó una notable compostura en el momento más necesario.

“Se siente bien, es un final perfecto para una trayectoria notable”, señaló Vicki Santo. “Ron dejó un terrible hueco hoy para muchos de nosotros. Este no es un día triste. Este es un gran día. Tengo la seguridad de que Ronnie está celebrando en este preciso momento”, apuntó.

En 15 temporadas en las Grandes Ligas, todas salvo una con los Cachorros, Santo fue uno de los principales terceras bases en la historia de las ligas mayores. Acumuló promedio de bateo de .277, conectó 2.254 imparables, produjo 1.331 carreras y bateó 365 dobles en 2.243 partidos.

También era un incansable activista para la recaudación de fondos a beneficio de quienes tuvieran diabetes juvenil. Logró recaudar más de 65 millones de dólares.

En San Luis, los jugadores de los Cachorros rindieron tributo a Santo al golpear sus talones juntos mientras saltaban sobre la línea de la tercera base para dar inicio al partido.

 

 

 

Barry Larkin y su viaje a Cooperstown

51130475_crop_650x440.jpg?1312311051

COOPERSTOWN, NY — Los recortes de periódico están amarillentos y arrugados por el paso de dos décadas. Han sobrevivido las mudanzas de Cincinnati a Denver y a los suburbios de Filadelfia, por no mencionar el gran desastre del bombeo del pozo en el año 2004 y el polvo residual en el sótano, producto de una remodelación de la cocina en el 2011.

El Barry Larkin que me devuelve ahora la mirada desde esas viejas secciones de deportes del periódico Cincinnati Post es ágil, atlético y capaz de dar energía a una multitud con el simple accionar de un interruptor. Puede mandar la pelota por encima de la cerca o disparar para el lado opuesto en una jugada de corrido y bateo. Se robará una base cuando sea más importante o recorrerá todo el rango dentro del agujero y disparará un tiro a primera base para vencer al corredor por un paso.

Durante la temporada de 1989, Whitey Herzog, el manager de San Luis, eligió a Larkin y Will Clark como los jugadores alrededor de quienes más les gustaría construir un equipo. Herzog tenía un campocorto personal bastante bueno en el momento en la figura de Ozzie Smith, pero la combinación de juventud y versatilidad de Larkin eran suficientes para que la Rata Blanca de corte erizado se detuviera a prestar atención.

No importa cuántos elogios llegaban a sus manos, Larkin nunca pensaba de sí mismo como la cuchara que agitaba el Skyline Chili. Incluso en la primavera de 1992, después que los Rojos de Cincinnati negociaron a Eric Davis hacia Los Dodgers de Los Ángeles, y Larkin fue ungido como “el hombre” de la casa club del Riverfront Stadium, parecía sentirse incómodo con esa percepción.

“Yo no me veo como un jugador estrella”, me dijo Larkin esa primavera. “Yo no soy un tipo que va a batear 30 jonrones y robar 70 bases o impulsar 120 carreras. Trato de ser consistente tanto ofensiva como defensivamente. Y en la casa club, cuando se necesita decir algo, intervengo y lo digo”.

Larkin acumuló premios e hizo su trabajo con aplomo durante 19 temporadas — todas en su ciudad natal de Cincinnati. Participó en 12 Juegos de las Estrellas, ganó nueve Bates de Plata, tres Guantes de Oro y un premio de Jugador Más Valioso, y acumuló 2,340 hits y 379 bases robadas. Con la posible excepción de Rickey Henderson y Roberto Alomar, era difícil encontrar a un jugador mejor equipado para dominar un partido sin disparar 30 bombas por temporada.

Siempre se veía a sí mismo como una pieza complementaria. Sus ex compañeros, adversarios y varios cientos de escritores de béisbol lo consideraban como mucho más en su totalidad.

En enero, los escritores de béisbol eligieron a Larkin al Salón de la Fama en su tercer intento, con el 86.4 por ciento de los votos. Larkin será formalmente exaltado en la ceremonia del domingo en Cooperstown, Nueva York.

Recuerdos compartidos
Mi primer año como escritor del Post encargado del tema de los Rojos fue 1988. El Día de San Patricio, entré en la oficina del gerente en Plant City, Florida — sede del Festival de la Fresa de la Florida — y allí vi a Pete Rose sentado en su escritorio. Fue el comienzo de un viaje muy loco.

Dos semanas después de la temporada, los Rojos fueron noticia por presuntamente arrojar comida e insultar a las azafatas durante un vuelo desde San Francisco a Houston. Dos semanas después de eso, Rose recibió una suspensión de 30 días por empujar al árbitro Dave Pallone durante una discusión, y los radiodifusores Marty Brennaman y Joe Nuxhall fueron convocados a Nueva York por el comisionado Bart Giamatti y regañados por sus “comentarios incendiarios y completamente irresponsables” desde la cabina de prensa.

Recuerdo haber pensado: “¿Puede haber algo más loco que esto?”.

Por supuesto que podía, y lo hubo. La temporada de béisbol de 1989 en Cincinnati fue consumida por una investigación sobre apuestas que obligó a Rose a exiliarse del deporte y convirtió nuestras vidas en un ‘reality show’.

Larkin fue el mejor jugador en general de Cincinnati durante mis cinco años de cobertura y siempre era una alegría poder cubrirlo. Era pensativo y responsable, y tenía una habilidad especial para relacionarse con todos los rincones de la casa club. Hablaba con fluidez el español y hábilmente sirvió de puente para saltar el vacío entre afroamericanos, blancos, y latinos, y de los jugadores jóvenes y los veteranos. Jugaba con la suficiente brillantez como para atraer a una nueva generación de aficionados, mientras que personifica la mentalidad de la vieja escuela que los puristas apreciamos.

Pero Larkin rara vez proveía el mejor artículo para escribir. Davis, “el próximo Willie Mays”, fue una constante fuente de fascinación en Cincinnati. Paul O’Neill, el auto torturado muchacho americano de Columbus, pateó una vez una bola de regreso al cuadro en el Veterans Stadium de Filadelfia. Los Muchachos Desagradables (The Nasty Boys) eran por lo general un puntazo, pero la experiencia de Rob Dibble tomó al menos tres años de mi vida. La propietaria Marge Schott, por su parte, contaminaba el aire con el humo del cigarrillo y distribuía bolsas de plástico llenas con pelo de San Bernardo para la buena suerte. Una vez resolvió una disputa contractual de $25,000 con el jardinero Kal Daniels con lanzar una moneda al aire en el lote de estacionamiento del estadio de Plant City.

¿Y quién podría olvidar a Pete, llenando cuadernos y soltando referencias de comedias de enredos y cultura pop como migas de pan? Cuando Rose no se estaba refiriendo a O’Neill como “Jethro” por su parecido al carácter de Max Baer en “Beverly Hillbillies”, llamaba a Chris Sabo “Spuds MacKenzie” porque era la viva imagen del canino vendedor de cervezas. Sabo conducía un Ford Escort de 1982, tenía un segundo empleo en un McDonalds durante la liga de instrucción, y una vez se salió de una barbería a mediados de corte de pelo porque estaba muy furioso por la forma en que iban las cosas.

Larkin era simplemente Barry, el producto de una familia con grandes credenciales atléticas y académicas. Su hermano, Michael, jugó como linebacker en Notre Dame y hizo presentaciones para los Buffalo Bills y los New Orleans Saints. Byron es el líder anotador durante su carrera como jugador de baloncesto de la Universidad Xavier, y ocupa el puesto 21 en la historia de la División 1 de la NCAA, y Stephen jugó béisbol en Texas antes de una extensa carrera de ligas menores y una aparición con los Rojos en 1998. Robert y Shirley Larkin hicieron hincapié en la importancia de la búsqueda de la excelencia en el campo de juego y en el aula, y los Larkin eran considerados como una versión de la vida real de los Huxtables de Bill Cosby.

El camino de Barry pudo haber ido en varias direcciones. Decidió no jugar defensive back en la Universidad de Michigan, y el entrenador Bo Schembechler nunca se cansó de enviarle lineazos por su camino cuando Larkin tomaba prácticas de bateo en el edificio deportivo.

“¿Por qué no le pegas a algo que pega para atrás?”, le gustaba decir a Bo.

Silenciosamente motivado
Como nativo de Cincinnati, Larkin le dio orgullo a su ciudad natal. Su viaje se inició con el equipo de T-ball de la Kennedy Heights-Silverton y se abrió camino a través del béisbol knothole, la Liga Connie Mack, y el programa de secundaria de Mike Cameron Moeller, que también envió a Buddy Bell, Ken Griffey Jr. y varios otros jugadores a las Grandes Ligas.
Pero el chico local tuvo que luchar por cada paso. Larkin nunca se olvidó de cómo Gary Green y Álvaro Flavio acumularon la mayor parte de los turnos al bate del medio del cuadro para el equipo Olímpico de los Estados Unidos en 1984, o cómo tuvo que sobrevivir a Kurt Stillwell para ganarse el puesto titular en Cincinnati. Temprano en la carrera en las Grandes Ligas de Larkin, el veterano ejecutivo de los Rojos, Sheldon “El Jefe” Bender, le dijo que un cambio a la segunda base podría ser necesario porque carecía de las habilidades necesarias para jugar el campocorto. En silencio, Larkin archivó la conversación para referencia futura y la utilizó para la motivación para su futuro.

Cuando el espíritu lo movía, Larkin, en efecto, daría un paso adelante y diría lo que pensaba. Cuando los Rojos presionaron a Ken Griffey Sr. a retirarse en 1990 para crear un lugar en la lista, Larkin, Davis y Herm Winningham inscribieron el número 30 en sus zapatos en señal de protesta. Larkin hizo un gesto similar con el número 24, cuando los Rojos despidieron al manager Tony Pérez, con 44 partidos jugados en la temporada del 1993.

Cuando Schott se refirió a Dave Parker y Davis como sus “n—- de un millón de dólares”, Larkin hervía en silencio. Calificó los comentarios de “vergonzosos” y dijo que no había lugar para el racismo en el béisbol. Sus palabras fueron medidas, pero el tono de su voz firme expresó su sentimiento de indignación.

Pronto Larkin pagó un precio por expresar sus opiniones. Recibió cartas de odio y amenazas de muerte, y se le pidió que entregara las cartas al FBI y que comenzara a registrarse en los hoteles con un nombre falso.

“Cuando surgió la controversia, la gente vino a pedirme una respuesta para el equipo, así que no pude someterme”, dijo Larkin. “Dije lo que dije. Dije lo que dije. Hay una manera correcta e incorrecta de hacer las cosas, en todos estos temas”.

El Sr. Consistencia
En verdad, yo no estaba totalmente convencido de la idea de votar a favor de Larkin cuando su nombre apareció por primera vez en la boleta electoral del Salón de la Fama. Pasó mucho tiempo en la lista de lesionados y jugó 140 partidos o más en siete ocasiones durante 19 temporadas. Pero los números finales lo hacen un caso fuerte. Larkin está empatado en el lugar 61 de todos los tiempos (con Alan Trammell) en victorias sobre reemplazo de 67.1. Ese número lo pone por delante de contemporáneos suyos como Tony Gwynn, Tim Raines, Ryne Sandberg, Roberto Alomar, Manny Ramírez y Eddie Murray.

Larkin pasó también el examen del ojo. Era un líder, un compañero de equipo excepcional y el tipo de jugador que cuando no podía pegarle a una bola por el piso hacia el lado contrario para hacer avanzar a un corredor en base se lo tomaba como algo personal. Fue un ejemplo para sus compañeros de equipo así como para los ojos estrellados en Cincinnati.

Como escritor de béisbol, voy a gozar de una emoción especial al ver el gran día de Larkin en Cooperstown, porque yo estaba allí por sus años de formación y mi tiempo como encargado del tema coincidió con sus bajas, sus altas, depresiones y sus grandes triunfos personales. Un recorte del Cincinnati Post muy conmovedor — con fecha del 22 de octubre de 1990 — cuenta con el titular de “¡Campeones del Mundo!” y una foto de un Larkin alegre con su puño derecho en alto, mientras su compañero de equipo Joe Oliver le vierte champán por la espalda. El orgullo de Cincinnati había recorrido un largo camino desde sus días en la secundaria de Moeller.

A los 48 años, Larkin trabaja para ESPN y experimenta las alegrías de la paternidad a través de los logros de sus tres hijos. Su hija Brielle es artista del maquillaje y es una ex estrella de lacrosse de la escuela secundaria en la Florida. Su hijo, Shane, juega como armador en el equipo de baloncesto de la Universidad de Miami, y su hija Cymber, la más joven, cantará el himno nacional durante la ceremonia de exaltación al Salón de la Fama del domingo. “Definitivamente es algo especial, pero voy a estar nervioso como diablos por ella”, dijo Larkin.

Su inspiración de la infancia, David Concepción, nunca llegó a Cooperstown. Pero Larkin estará presente este año para representar a su familia, la ciudad de Cincinnati y el ideal de que la excelencia es una propuesta a largo plazo. Él será el único miembro de la boleta electoral de los escritores del 2012 en el podio.

Va a lucir justo como en casa.

AUTOR:
Jerry Crasnick cubre béisbol para ESPN.com Consulta su archivo de columnas.

Camilo Pascual al Salón de la Fama de los Mellizos

 

 

 

El ex serpentinero cubano de Grandes Ligas, Camilo Pascual, se convertirá en el 24to jugador exaltado al Salón de la Fama de los Mellizos el sábado. La ceremonia se llevará a cabo en el Target Field antes del partido de Minnesota contra los Atléticos de Oakland.

Se espera que asistan otros integrantes del Salón de la Fama del club, entre ellos el panameño Rod Carew, Tom Kelly, el cubano Tony Oliva, Jim Perry y Jim Rantz.

Pascual pasó 13 de sus 18 años en la Gran Carpa con la franquicia de los Senadores/Mellizos. El derecho ocupa el segundo lugar en la historia de la franquicia con 31 blanqueadas, en el tercer lugar en ponches (1,885), en el cuarto lugar en innings lanzados (2,465) y en el quinto lugar en victorias (145).

Con los Senadores de Washington y los Mellizos de Minnesota de 1954 a 1966, Pascual tuvo marca de 145-141 con efectividad de 3.66 y fue convocado al Juego de Estrellas cinco veces.

En 1962, Pascual se convirtió en el primer lanzador de los Mellizos que se apunta 20 triunfos en una temporada. Al año siguiente, terminó con 21 victorias.

Pascual terminó su carrera con foja de 174-170 y promedio de carreras limpias de 3.63 en 529 presentaciones.

Fallece de cáncer Pedro Borbón

Pedro Borbón MLB años 70

CINCINNATI — El dominicano Pedro Borbon, quien lanzó 10 años para los Rojos de Cincinnati y ayudó al equipo a conquistar la Serie Mundial en dos temporadas consecutivas, murió el lunes de cáncer. Tenía 65 años.

Borbón convalecía en su casa en Pharr, Texas, dijo a la AP su hijo Pedro en una entrevista telefónica. Borbón pidió ser cremado sin un servicio fúnebre, señaló su hijo.

 

Borbón fue una pieza crucial en el bullpen de Cincinnati que ganó el campeonato en las temporadas de 1975-76. El derecho ganó 13 partidos en esas dos campañas, y también lanzó por los Angelinos, Gigantes y Cardenales.

En 2010, el dominicano se convirtió en el tercer relevista en ser exaltado al Salón de la Fama de los Rojos.

“Lo que más orgullo le daba eran los campeonatos de la Serie Mundial”, comentó su hijo. “Hablaba de eso a menudo. También estaba orgulloso porque nunca se lastimó el brazo. Podía lanzar casi todos los días”.

Borbón lanzó en más partidos que cualquier otro pitcher de la Liga Nacional entre 1970-78. Tiene el récord del equipo con 531 salidas, y lanzó en 20 partidos de playoffs en su carrera, con efectividad de 2.55.

“Toda la organización está muy triste por la pérdida de otro miembro de nuestra familia”, señaló el dueño de los Rojos, Bob Castellini.

Borbón regresó al diamante en 1995, a los 48 años, como un jugador de reemplazo durante la disputa laboral de Grandes Ligas. El derecho se integró a los Rojos en la pretemporada en Florida y enfrentó a dos bateadores, y abanicó al único bateador que encaró en un partido de exhibición contra los Piratas en Bradenton.

Los Rojos lo dieron de baja después que enfrentó a un bateador en otro partido contra los Indios, se cayó al tratar de fildear un toque y cometió un error al lanzar a primera base.

Otro hijo de Borbón, Pedro Jr., lanzó nueve temporadas en las mayores.

Santana lanza el primer juego sin hits de los Mets‏

Johan Santana lanzó este viernes el primer juego sin hits en más de medio siglo de existencia de los Mets de Nueva York y el cuarto de un pitcher de Venezuela en las Grandes Ligas.

Con la colaboración de un fallo de un umpire en la tercera base y una gran atrapada de su compañero Mike Baxter en el jardín izquierdo, el zurdo guió a los Mets a una victoria 8-0 sobre los Cardenales de San Luis.

En su propio estadio, los Mets finalmente celebraron un juego sin hits en SU temporada número 51. Tuvieron que esperar 8.020 juegos.

El guión del partido fue de película, claramente una noche marcada por el destino. En el sexto inning, Carlos Beltrán conectó una línea por la antesala y la pelota picó detrás de la base. Pero el umpire Adrian Johnson cantó foul y el juego sin hits siguió con vida.

Y en el séptimo, Yadier Molina pegó un batazo amenazante a lo profundo del izquierdo. Baxter corrió hacia atrás para engarzar la pelota y se lesionó en la jugada tras estrellarse con el muro.

Santana se suma a Carlos Zambrano, Aníbal Sánchez y Wilson Alvarez en un cuarteto de venezolanos con juegos sin hits en las mayores.

 

 

id35330d.jpg

Santana se suma a un cuarteto de venezolanos con juegos sin hits en las mayores

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Gary Carter: El Niño Perenne‏

El hombre que compartió con Johnny Bench, Thurman Munson y Carlton Fisk la élite del receptor más completo de las Grandes Ligas en los años setenta y ochenta, Gary Carter, se marchó este jueves 16 de febrero de 2012, víctima de un cáncer cerebral. Tal vez sus hazañas más recordadas datan de su paso por los Mets de Nueva York y la Serie Mundial de 1986. 
Las imágenes que impregnaron mis retinas al enterarme del deceso de Carter pertenecen a la época de los Expos de Montreal. Gary Edmund Carter nació en Culver City, Calif., cerca de Los Ángeles, el 08 de abril de 1954. Él estaba detrás del plato el 10 de mayo de 1981 para recibir los envíos de Charlie Lea en el segundo juego de una doble cartelera ante los Gigantes de San Francisco quienes habían ganado el abrebocas 5-1. De seguro Carter intensificó sus conversaciones previas al juego con Lea para transmitirle la confianza y esas ganas de dar lo mejor que le ganaron el mote de "El Niño Perenne". El lanzador venía de dos aperturas tormentosas donde había sido bateado a placer. Lea empezó retirando los primeros nueve bateadores. Cuando Billy North negoció boleto en la cuarta entrada, Carter se encargó de tranquilizar a su pitcher. Soltó un balín a segunda para enfriar el intento de robo de North. Más adelante Lea concedería 3 boletos más, Carter desde el plato o en el montículo transmitía todo el entusiasmo infantil que animaba al pitcher. Los Expos ganaron 4-0. Al caer el out 27 Lea se acreditaba el primer juego sin hit ni carrera lanzado en el estadio Olímpico de Montreal.
Carter era el líder de aquellos Expos. La temporada de 1981 fue recortada por una huelga de peloteros que ocasionó un play off especial que enfrentaba a los ganadores de la primera mitad ante los vencedores de la segunda. Montreal venció a Filadelfia. Luego cayeron ante los futuros campeones de la Serie Mundial, los Dodgers de los Angeles en la serie por el campeonato de la Liga Nacional. 
Tal era la popularidad de Carter en Montreal que el entonces primer ministro de Canadá, Pierre Trudeau llegó a decir que por ningún motivo se le ocurriría competir contra él en una elección.
Hacia finales de los años setenta o comienzos de los ochenta disfruté a través de "Lo mejor de la semana" un episodio muy ilustrativo del amor de Carter por el juego. Johnny Bench desde la tercera base y él en el plato jugaron un corre y corre con el filifanático, aquel oso hormiguero gigantesco, se pasaron la pelota como siete veces y cuando el oso casi pisa el plato Carter se le plantó cual muro de contención, rodaron por el suelo y Carter se levantó con la pelota en la mascota. Saltaba como si hubiese sido el último out de la Serie Mundial.
Siempre le preguntaban por el origen de "El Niño Perenne". Carter refería que en su primer entrenamiento primaveral, Tim Foli, Mike Jorgensen y Ken Singleton se quedaban con la boca abierta y se daban codazos porque el catcher novato quería ganar todas las carreras que hacían en los jardines y sacar de jonrón todas las pelotas. "Parece un niño de las pequeñas ligas".
"El Niño Perenne", convivió siempre con Carter, hasta los novatos como el catcher Tim Laker se maravillaban verlo jugar como si fuera la primera vez que se ponía un uniforme de béisbol.
A Carter le sobreviven su esposa Sandy, su hija Kimmy Bloemers, su hijo Douglas a quién lamman D.J., su otra hija Christy Kearce, y tres nietos.

Alfonso L. Tusa C.

Fallece la leyenda Gary Carter‏

NUEVA YORK -- Gary Carter, el receptor cuyo sencillo con los Mets de Nueva York en la Serie Mundial de 1986 puso en marcha una de las remontadas más espectaculares en la historia de las Grandes Ligas, falleció el jueves. Tenía 57 años.

Carter fue diagnosticado con un tumor cerebral maligno en mayo pasado, apenas dos semanas después de haber cumplido su segunda temporada como coach en el equipo de la Universidad de Palm Beach Atlantic.

Miembro del Salón de la Fama del béisbol, Carter fue seleccionado 11 veces al Juego de Estrellas y en tres ocasiones obtuvo el Guante de Oro a la excelencia defensiva.

"Estoy muy triste de informarles que mi adorado padre se fue a acompañar a Jesús a las 4.10 de la tarde de hoy", escribió la hija de Carter, Kimmy Bloemers, en la página de internet de la familia. "Esta ha sido la cosa más difícil que me ha tocado escribir en mi vida, pero quería que todos lo supieran".

Su hit en la parte baja del décimo inning del sexto juego de la Serie Mundial de 1986 prendió la reacción con la que los Mets vencieron a los Medias Rojas de Boston y luego siguieran adelante hasta consagrarse campeones.

Con el sobrenombre "Kid" (El Muchacho), Carter tuvo una trayectoria de casi dos décadas con los Mets, Montreal, San Francisco y los Dodgers de Los Angeles.

"Su apodo ... refleja cómo Gary vivió su vida", dijeron los Mets, según un comunicado. "Hizo todo con entusiasmo y con ganas dentro y fuera del terreno. Su sonrisa era contagiosa ... Fue un Salón de la Fama en todo lo que hizo".

Fue el primer jugador en ingresar al Salón de la Fama con el gorro de los Expos en su placa. También fue el líder de los Expos la única vez que el club de Montreal se clasificó a una postemporada.

Carter fue un jugador cuya popularidad no se debió únicamente a su talento como receptor y con el bate. Su carismática personalidad, siempre sonriente, tuvo mucho que ver.

Se ganó su apodo cuando se presentó desbordante en entusiasmo para sus primeros entrenamientos de pretemporada, y lo mantuvo a lo largo de su carrera.

"Un exuberante general en el terreno con una sonrisa única que se hizo famoso por sus hits clave y una sólida defensa durante 19 temporadas", reza su placa en Cooperstown.

La placa de bronce le muestra con su amplia sonrisa.

"Gary estaba alegre todos los días", dijo una vez su compañero de los Mets Mookie Wilson.

Con su cabello enrizado rubio que se salía de su casco y una rígida manera de pararse al momento de batear, Carter no tardó en hacerse conocer.

Y respondió en el que fue el momento cumbre de su carrera. Los Mets estaban casi eliminados en la Serie Mundial de 1986, cuando Carter fue a batear con dos outs. No había nadie en base y Nueva York perdía 5-3 ante Boston en la parte baja del décimo inning en el sexto juego.

Carter recordó que al salir a batear se dijo a sí mismo: "’no puedo ser el último out de la Serie Mundial".

Fiel a su palabra, conectó un sencillo al jardín izquierdo contra el relevista Calvin Schiraldi. Kevin Mitchell siguió con un sencillo y Carter anotó desde segunda base con otro sencillo de Ray Knight.

Al cruzar el plato, aplaudiendo, Carter señaló hacia Wilson, quien estaba en el círculo de espera, y volvió a aplaudir.

Poco después, el error de Bill Buckner permitió que Knight anotara para una increíble victoria por 6-5. Carter, con todo su equipamiento de catcher, salió corriendo desde la caseta para sumarse a la celebración en el plato.

Algo que quedó en segundo plano por la remontada es que Carter había empatado el juego con un elevado de sacrificio en el octavo, lo cual permitió irse a extra innings.

En el séptimo partido, Carter produjo la carrera que empató la pizarra en la sexta entrada y los Mets alcanzaron su más reciente consagración.

Además, en ese clásico, Carter pegó dos jonrones sobre el Monstruo Verde en el Fenway Park en el cuarto juego y totalizó nueve remolcadas. Desde entonces, el único jugador que ha conseguido más fue Sandy Alomar Jr. con diez para Cleveland en 1997.

Carter se retiró con promedio de .262, así como 324 jonrones y 1.225 impulsadas. También fijó el récords de outs por parte de un receptor, una muestra de su durabilidad pese a que debió someterse a nueve cirugías en la rodilla.

"Llevado por su excepcional entusiasmo, Gary Carter se convirtió en uno de los mejores receptores de la historia", dijo el comisionado de las mayores Bud Selig. "Como todos los aficionados del béisbol, siempre recordaré su papel como líder de los Mets de 1986 y su protagonismo en una de una de las Series Mundiales más fabulosas en la historia".

Fue galardonado dos veces como el jugador más valioso en el Juego de Estrellas.

Lo hizo en 1981 al conectar dos jonrones en el primer juego tras una huelga de peloteros que duró dos meses. Es el único jugador en la historia que ha conectado dos jonrones en un Juego de Estrellas y en un partido de la Serie Mundial.

Además, estableció el récord de juegos detrás del plato en la Liga Nacional, aunque se desempeñó como jardinero derecho con Montreal. Su primer Juego de Estrellas se dio ese año, en 1975, como reemplazo defensivo en el bosque izquierdo por Pete Rose.

Carter también fue reconocido por sus contribuciones fuera del terreno de juego, al recibir el premio Roberto Clemente.

Un ídolo total en Montreal, Carter regresó con los Expos en 1992 para cumplir su última temporada. Su último swing fue para el recuerdo: un doble remolcador en el séptimo inning en el Estadio Olímpico, fue reemplazado por un corredor emergente y la afición le dio una sonora ovación en un juego que los Expos le ganaron 1-0 a los Cachorros.

Carter logró entrar al Salón de la Fama en 2003. Tuvo que esperar seis intentos. Bromeó al decir que quería que su gorro tuviese un lado con los Expos y en el otro a los Mets. Cooperstown toma la decisión sobre el logo.

Para regocijo de sus fanáticos canadienses, Carter habló en francés durante una parte de su discurso en la ceremonia de exaltación. Nacido en California, Carter tomó clases para aprender el idioma luego que los Expos le seleccionaron en el ’draft’".

Fue traspasado de los Expos a los Mets tras la campaña de 1984, a cambio de Hubie Brooks, Mike Fitzgerald, Herm Winningham y Floyd Youmans. Carter vino a terminar de armar un equipo de Nueva York que ya tenía a Darryl Strawberry, Dwight Gooden y Keith Hernández.

No tardó en causar impacto, aunque quizás un poquito extra para lucirse en su debut con los Mets en 1985. En el primer juego en el Shea Stadium, Carter se ponchó con un strike cantado, un pásbol suyo permitió una carrera de San Luis y vio cómo el pitcher de los Cardenales Joaquín Andújar le robaba una base.

Pero en la baja del décimo, Carter sacudió un jonrón para conseguir la victoria y recibir una ovación de pie.

"Vaya forma de comenzar", dijo Carter tras el juego. "Me golpeó un lanzamiento, ponche viéndola pasar, base robada, un pásbol y luego un jonrón".

Ben Walker / Associated Press

 

 

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres