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BEISBOL 007

EL ÚLTIMO PEGADOR

 

Por Andrés Pascual

A Tito Trinidad le faltó para ser un boxeador completo que nunca aprendió a caminar el ring, en todo lo demás cumplió religiosamente la cartilla de inmortal.

Sin embargo, el problema que presentaba no es suficiente para dejarlo fuera de una lista con los 15 mejores welters de la historia ni de los más soberbios 10 pegadores que Fistiana haya conocido: TITO FUE EL ÚLTIMNO DE LOS GRANDES BOXEADORES DE NOCAO PUNCH vistos hasta hoy desde Julián Jackson.

Gladiador de la última etapa de interés y clase de las 147 1/2, sin embargo, cometió la imprudencia de no prever qué peleas nunca debió aceptar.

Una vez que la goria como gran campeón la tenía asegurada, intentó  más a costa de quien estaba esperando una oportunidad para asaltar el titular de importancia y la bolsa mucho más que generosa, porque, a pesar de su derrota apretada ante Roy Jones jr en 1993, Bernard Hopkins no estaba en el menú del fanatico como plato de primera por su comportamiento poco ético en el ring, que convertía sus pleitos en versiones adaptadas de una sesión degradante de pancrasio.

Hace diez años nos contó Don King a Gonzalo López Silvero (fue supervisor en la pelea Tito vs Hopkins en el Garden en el 2001) y a un servidor, que, en un programa que hizo con Hopkins en la estelar, hubo tan poco publicio en las gradas que "si se tiraba con una ametralladora no le daba a 10 fanáticos", así de vacío quedó la arena para la estelar de cierre.

Ante lo evidente del fracaso, el boxeador le dijo al promotor que le diera lo que quisiera, renunciando a los 3 millones del contrato por cuenta propia, aun así, el tipo le pagó 2 y medio, llevándolo bien ante tamaño fracaso en la taquilla.

Sin embargo, hubo detalles en la derrota de Tito contra Hopkins que no se manejan a menudo para no justificarla viciosamente con cartácter antideportivo, pero la demora por el atentado a las Torres Gemelas y un rosario de problemas de índole personal, afectaron la preparación del campeón boricua, pese a esto, una derecha que encontró la quijada de Hopkins en su camino al finalizar el 8vo, casi decide el pleito y al ganador lo salvo la piadosa campana. 

En resumen, la pelea Tito vs el Verdugo sirvió para disparar a planos estelares la carrera de Bernard, de igual forma que se constituyó en el principio del fin de la gloriosa del puertorriqueño.

La pelea con Roy Jones jr fue una absoluta falta de respeto que ni merece comentarse, por lo desagradable del resultado merced al riesgo que decidieron tomar.
 
Sin embargo, además de Óscar durante los 9 rounds que quiso pelear, nadie dominó tanto al boricua como Winky Wright, que le dio lecciones de cómo se combate en la media distancia anulando a un pegador.
 
Fuera de estas peleas, Trinidad, contra una oposición fuerte durante una época de buenos boxeadores, se movió en Fistiana como el dueño de la situación, merced a sus buenas manos, que pegaba con ambas.
 
AHORA ENTRÓ AL SALÓN DE LA FAMA POR LA PUERTA ANCHA, QUE SE ABRE DE PAR EN PAR SOLO PARA QUIENES RECORRIERON LA RUTA COMO SE DEBE, A BASE DE ACTUACIONES MEMORABLES DE CAMPEONES QUE DEMOSTRARON SERLO, EN EL MEJOR Y MÁS ACERTADO SENTIDO DE LA CIRCUNSTANCIA.

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