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BEISBOL 007

Cronicas de Andrés Pascual

HAY GENTE QUE CONFUN DE LAS COSAS…‏

Por Andrés Pascual

Yo soy uno de los que consideré (lo escribí en un material referente al juicio de Bonds) que era una monstruosidad hacerle servir tiempo de prisión a cualquier acusado por delitos derivados del uso de esteroides.

Al descartarse todas las acusaciones contra Clemens, me siento aliviado, porque hubo un momento en que supuse que querían hacer que este hombre pagara las culpas de otros, de mucho poder, que sí deberían estar presos. No hacen falta menciones que señalen a los culpables, todos lo saben.

Sin embargo, ya no estoy claro con respecto a que todo el mundo entienda cosas, porque hay quienes interpretaron la absolución legal (judicial) del pitcher, como la vía libre, especie de despeje del terreno, hacia Cooperstown.

Los que con más énfasis han propuesto la barbaridad son algunos cronistas en español. Por favor señores, a Clemens lo absolvieron de perjurio y otros cargos, pero no alteraron el resultado del Informe Mitchell, según el cual los usó. Lo que, en ese momento, el pitcher negó por medio de su abogado.

Que yo sepa, hasta hoy, lo que se cuestiona, mejor dicho, impide la entrada al recinto de un pelotero, es dar positivo a sustancias, le haya mentido o no al Congreso.

Ahora, si se cometiera la violación de los principios que deben regir la decencia al seleccionar a los jugadores que deben estar en el templo, entonces deberían enjuiciar a los encargados de semejante acto hostil al rumbo positivo de la sociedad. En realidad, usar esteroides de la forma como lo han hecho, es un intento de engaño, sobre todo, a la historia del pasatiempo: un truco desleal, a fin de cuentas.

Voy a repetirlo, me preocupé muchísimo porque Roger Clemens y Barry Bonds fueran a dar con sus huesos a la prisión por supuestos delitos engendrados en oficinas ajenas a los lugares frecuentados por ellos, incluidos los estadios o las clínicas de cualquier tipo.

Pero, ante un problema como las sustancias estimulantes, hay una diferencia muy grande entre no merecer la prisión por utilizar esteroides, a ser digno de Cooperstown después de que se utilizaron.

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A Cooperstown no, por favor

¡POR POQUITO…! EL JU EGO CASI PERFECTO‏

Por Andrés Pascual

También fueron joyas, pero “salieron con algún defecto”, verdad que apenas se veían, sin embargo, suficiente para perder el valor de la perfección absoluta, son los juegos casi perfectos que, algunos, concluyeron como no hit con carreras anotadas, otros como blanqueadas con un hit permitido, incluso otros como no hit no run, porque un corredor alcanzó la base por error o por golpeado por un lanzamiento (en casos como estos, nunca intencional) definitorio de la nota entre excelencia y notable.

Si en los anales del pitcheo de las Grandes Ligas se archivan solo 22 juegos perfectos, los casi perfectos superan el centenar.

Caprichosamente, aunque cualquier entrada es buena para liquidar el juego perfecto, son la primera, la quinta, la séptima y la última que se juegue, novena o extrainning, las preferidas por la “mala suerte con categoría de villano” para concluir el sueño de un pitcher.

A continuación voy a presentar algunos de estos juegos que no terminaron inmaculadamente por obra y gracia del factor imponderable, de propia responsabilidad, con la contribución de un bateador contrario o por el desperdicio de un coequipero que hizo el error en el peor momento.

Antes, quiero referirme al pitcher derecho Mike Mussina, retirado prematuramente por decisión personal al concluir una campaña en la que ganó 20 juegos (única con la veintena, pero que, en 18 campañas solo tuvo dos perdedoras: año de novato con 4-5 y el 2,000, con 11-13).

Mussina estuvo dos veces a las puertas del juego perfecto, sin embargo, en cada oportunidad, un hit en el 9no le impidió convertirse no solo en el único con dos de este tipo, sino en lanzar uno: el 30 de mayo de 1997, en Camden Yard, Baltimore, el derecho estuvo a dos outs del juego perfecto, que fue roto con un cañonazo del receptor Santos Alomar por los Indios de Cleveland.

El juego concluyó 3-0 a favor de los Orioles, mientras ponchaba a 10 de 28 bateadores que enfrentó.

El 2 de septiembre del 2001, mientras actuaba por los Yanquis contra Boston, el zurdo Carl Everett, de emergente en el noveno con dos outs y en una bola y dos strikes, le rompió el perfecto y el no hit a Mussina con cohete al right.

Mike Mussina se retiró luego de 18 campañas con 270-153 y 3.68 clp, indudablemente, material de Cooperstown.

A continuación, 9 juegos en los que, luego de embasarse, incluso anotar el primer bateador, el serpentinero retiró a 26 ó a 27 para consumar un juego “imperfecto”:

- El 24 de Mayo de 1883, durante un juego entre Filadelfia y Pittsburgh de la Asociación Americana, Ed Swartwood le abrió el juego con hit a Al Atkinson, robó segunda y avanzó a tercera por rolling a segunda, desde donde anotó por passed-ball del cátcher, después el lanzador retiró a los próximos 27 a ritmo de conga cubana ¡“Uno, dos y tres, qué paso más chévere”!

- El 30 de Junio de 1908, en la Liga Americana, Cy Young caminó al primer bateador que enfrentó por los Yanquis, después fue capturado en intento de robo de segunda y… ¡27 retirados consecutivamente!

- En el primer juego de un doble el 23 de junio de 1917, Babe Ruth caminó al primer bateador del Washington, discutió el conteó y lo expulsaron por golpear al magistrado, entonces entró de relevo el maestro de escuela Ernie Shore y fue puesto out en intento de robo el corredor, a partir de ahí, 26 bateadores se quedaron con las ganas de llegar a primera. El juego es tan famoso por la actuación de Shore como por la expulsión de Ruth.

- El 22 de Abril del 1993, también en la Liga Americana, Cris Bosio, por Seattle contra Boston, embasó a los dos primeros bateadores, sorprendió al de la inicial en un viraje y dejó a otros 26 en fila india con ganas de alcanzar la primera almohadilla.

- El 23 de junio de 1880, lanzando por el Providence contra el Cincinnatti en la Liga Nacional, Blondie Purcell le abrió con hit al center a Monte Ward, único bateador que se le envasó al pitcher en ese juego, después, 27 outs consecutivos.

- El 16 de mayo de 1953, Bill Bruton le abrió con hit a Curt Simmons en juego Filadelfia-Milwakee, eso fue todo lo que permitió el zurdo compañero de Roberts.

- El 13 de mayo de 1954, el inmortal Robin Roberts permitió un jonrón de Bobby Adams abriendo el primer inning por el Cincinnati, ni perfecto ni no hit, incluso ni lechada pudo adjudicarse, a pesar del trayecto inmaculado después.

- Ron Hunt le abrió con hit a Woody Fryman antes de que retirara a 27 consecutivos el 1ero de julio de 1966 en juego Mets contra Piratas.

- Jim Bibby recibió un hit de Terry Harper abriendo el primer inning el 19 de mayo de 1981, suficiente para inscribirse en la larga lista de “por poco”, en un juego Bravos-Piratas.

Sin embargo, el verdadero crimen cometido en juegos de este tipo contra un pitcher, fue en el todavía fresco en que un árbitro decretó quieto el out más grande conocido hasta hoy en los anales de las Grandes Ligas, contra Armando Galarraga en el noveno inning. Los años que no le sonaron ni a Bonds ni a Clemens los mereció ese villano o vaya usted a saber qué…

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Mussina pudo tener dos y se quedó sin ninguno

FINALES TRÁGICOS DE JUGADORES DE LIGAS NEGRAS‏

Por Andrés Pascual

       El cubano Antonio Susini jugaba pelota profesional a la manera como se conocía el término (pase de cepillo o sombrero), entre 1913 y 1921, el tipo era mayormente utilizado como suplente de torpedero y segunda base, tanto en Cuba como en el beisbol sepia norteamericano.

      Hasta los sesentas, un ex manager-jugador, Cheo Ramos, que fue su contemporáneo, afirmaba que era bailarín de columbia y "ekobio abakuá", la llamada asociación fraterna de "guapos callejeros", cuyo exagerado y curioso slogan fue pisoteado por ellos mismos cuando llegó la tiranía castrista: "para ser hombre no es necesario ser abakuá; pero para ser abakuá hay que ser hombre", decían estos abusadores en grupo.

     Como buen ñáñigo (nombre del panteón con el que también se les identifica), Susini "le tiraba una galleta a cualquiera" que lo mirara más tiempo del soportable por un guapo; incluso podía cortarle la cara o una nalga, con una navaja de barbero cubierta en un pañuelo de seda, a quien no le pidiera disculpas porque, accidentalmente, le pisara un zapato, reglas de la "sociedad" que, "apareada" a la santería y al "sacerdocio Ifá", tan mala imagen dan de la población cubana, hoy más que nunca, porque se ha convertido en el principal renglón cultural de exportación del país. Hasta el 90 % de estos elementos son chivatos y más del 70 delincuentes, allá y aquí.

      Susini jugó en Cuba para el Almendares, en total estuvo cinco campañas en el champion con los Azules, en un par lo dirigió El Pájaro Cabrera.

     Jugó con los All Cubans y con los Cubans Stars en la NNL (Liga Nacional Negra), hasta principios de la temporada de 1922.

     Julio LeBlanc fue un pitcher de condiciones entre 1918-1921 en la Liga Cubana, además, su versatilidad le abrió espacios en los jardines y la primera base, entro al beisbol sepia con los Cubans Stars.

     En 1921 tuvo récord de 13-7, ese año lanzó para el Habana de Abel Linares en la Liga Invernal y,  con dos ganados, obtuvo el liderato de pitcheo, pero, a mediados de la temporada independiente de 1922…

    En fecha en la que no se pusieron de acuerdo ni dos testigos, incluso imposible de rescatar por lo pobre de la prensa negra de la época, trascendió que, por una discusión de poca importancia, pero que afectó "el exagerado ego moral de un abakuá", el infielder Antonio Susini, a traición, le cayó a batazos por la cabeza a Julio LeBlanc hasta matarlo, es, hasta hoy, la única vez en que un pelotero mató a otro en el terreno de que se tenga registro. Susini fue sancionado a 15 años, de los que cumplió 13, en cárceles americanas.

     Dave Brown era, quizás, el más importante prospecto de pitcheo de la NNL a principios de los veintes, de gran velocidad y control hermético, dicen que dominaba 5 lanzamientos perfectamente.

     Pero el tipo era un delincuente vinculado a proxenetas inclusive y fácil para la bronca, sin embargo, pese a los vicios que lo asfixiaban, era callado y muy popular entre sus compañeros de equipo.

     En 1925 mató de una puñalada a un individuo en un bar, con lo que terminó la carrera del as del pitcheo del Chicago American Giants de Rube Foster, otra forma estúpida y ridícula de concluir una carrera que, para muchos, hubiera competido contra la de Satchel Paige.




Antonio Susini mató a traición a Julio LeBlanc

 


 

¡POR POQUITO…! EL JUEGO CASI PERFECTO‏

Por Andrés Pascual

       También fueron joyas, pero "salieron con algún defecto", verdad que apenas se veían, sin embargo, suficiente para perder el valor de la perfección absoluta, son los juegos casi perfectos que, algunos, concluyeron como no hit con carreras anotadas, otros como blanqueadas con un hit permitido, incluso otros como no hit no run, porque un corredor alcanzó la base por error o por golpeado por un lanzamiento (en casos como estos, nunca intencional) definitorio de la nota entre excelencia y notable.

       Si en los anales del pitcheo de las Grandes Ligas se archivan solo 22 juegos perfectos, los casi perfectos superan el centenar.

       Caprichosamente, aunque cualquier entrada es buena para liquidar el juego perfecto, son la primera, la quinta,  la séptima y la última que se juegue, novena o extrainning, las preferidas por la "mala suerte con categoría de villano" para concluir el sueño de un pitcher.

       A continuación voy a presentar algunos de estos juegos que no terminaron inmaculadamente por obra y gracia del factor imponderable, de propia responsabilidad, con la contribución de un bateador contrario o por el desperdicio de un coequipero que hizo el error en el peor momento.

      Antes, quiero referirme al pitcher derecho Mike Mussina, retirado prematuramente por decisión personal al concluir una campaña en la que ganó 20 juegos (única con la veintena, pero que, en 18 campañas solo tuvo dos perdedoras: año de novato con 4-5 y el 2,000, con 11-13).

      Mussina estuvo dos veces a las puertas del juego perfecto, sin embargo, en cada oportunidad, un hit en el 9no le impidió convertirse no solo en el único con dos de este tipo, sino en lanzar uno: el 30 de mayo de 1997, en Camden Yard, Baltimore, el derecho estuvo a dos outs del juego perfecto, que fue roto con un cañonazo del receptor Santos Alomar por los Indios de Cleveland.

      El juego concluyó 3-0 a favor de los Orioles, mientras ponchaba a 10 de 28 bateadores que enfrentó.

      El 2 de septiembre del 2001, mientras actuaba por los Yanquis contra Boston, el zurdo Carl Everett, de emergente en el noveno con dos outs y en una bola y dos strikes, le rompió el perfecto y el no hit a Mussina con cohete al right.

      Mike Mussina se retiró luego de 18 campañas con 270-153 y 3.68 clp, indudablemente, material de Cooperstown.

      A continuación, 9 juegos en los que, luego de embasarse, incluso anotar el primer bateador, el serpentinero retiró a 26 ó a 27 para consumar un juego "imperfecto":

-         El 24 de Mayo de 1883, durante un juego entre Filadelfia y Pittsburgh de la Asociación Americana, Ed Swartwood le abrió el juego con hit a Al Atkinson, robó segunda y avanzó a tercera por rolling a segunda, desde donde anotó por passed-ball del cátcher, después el lanzador retiró a los próximos 27 a ritmo de conga cubana ¡"Uno, dos y tres, qué paso más chévere"!

-         El 30 de Junio de 1908, en la Liga Americana, Cy Young caminó al primer bateador que enfrentó por los Yanquis, después fue capturado en intento de robo de segunda y… ¡27 retirados consecutivamente!

-         En el primer juego de un doble el 23 de junio de 1917, Babe Ruth caminó al primer bateador del Washington, discutió el conteó y lo expulsaron por golpear al magistrado, entonces entró de relevo el maestro de escuela Ernie Shore y fue puesto out en intento de robo el corredor, a partir de ahí, 26 bateadores se quedaron con las ganas de llegar a primera. El juego es tan famoso por la actuación de Shore como por la expulsión de Ruth.

-         El 22 de Abril del 1993, también en la Liga Americana, Cris Bosio, por Seattle contra Boston, embasó a los dos primeros bateadores, sorprendió al de la inicial en un viraje y dejó a otros 26 en fila india con ganas de alcanzar la primera almohadilla.

-         El 23 de junio de 1880, lanzando por el Providence contra el Cincinnatti en la Liga Nacional, Blondie Purcell le abrió con hit al center a Monte Ward, único bateador que se le  envasó al pitcher en ese juego, después, 27 outs consecutivos.

-         El 16 de mayo de 1953, Bill Bruton le abrió con hit a Curt Simmons en juego Filadelfia-Milwakee, eso fue todo lo que permitió el zurdo compañero de Roberts.

-         El 13 de mayo de 1954, el inmortal Robin Roberts permitió un jonrón de Bobby Adams abriendo el primer inning por el Cincinnati, ni perfecto ni no hit, incluso ni lechada pudo adjudicarse, a pesar del trayecto inmaculado después.

-         Ron Hunt le abrió con hit a Woody Fryman antes de que retirara a 27 consecutivos el 1ero de julio de 1966 en juego Mets contra Piratas.

-         Jim Bibby recibió un hit de Terry Harper abriendo el primer inning el 19 de mayo de 1981, suficiente para inscribirse en la larga lista de "por poco", en un juego Bravos-Piratas.

    Sin embargo, el verdadero crimen cometido en juegos de este tipo contra un pitcher, fue en el todavía fresco en que un árbitro decretó quieto el out más grande conocido hasta hoy en los anales de las Grandes Ligas, contra Armando Galarraga en el noveno inning. Los años que no le sonaron ni a Bonds ni a Clemens los mereció ese villano o vaya usted a saber qué…

 

 

 

Mussina pudo tener dos y se quedó sin ninguno


 

LA CIENCIA DEL JARDÍN CENTRAL Y WILLIE MAYS‏

LA CIENCIA DEL JARDÍN CENTRAL Y WILLIE MAYS‏

Por Andrés Pascual

       Una vez le pregunté a Pedro Ramos que a quién consideraba mejor, a Mickey Mantle o a Willie Mays, sin pensarlo, el pinareño respondió que al número 24 de los Gigantes y eso que el 7 de los Yanquis era su amigo, lo que me constaba de una visita al campo de entrenamiento de los Mulos a la que fui invitado por Orlando Peña y por él, donde conocí personalmente a la leyenda de Oklahoma, que, por cierto, tenía un físico poco impresionante, algo más que Say Hey Kid, al que también logré saludar en Hialeah por mediación de Cuqui Rojas y no metía miedo por su constitución física.

       Sin embargo, ninguno de los dos necesitaba ni más estatura ni más músculos para ser 10 veces mejores que todos los jugadores de hoy juntos.

         Recuerdo haber visto a Mays en el Juego de Estrellas de 1959 por televisión en Cuba, la forma como fildeó un entre dos de Yogi Berra "en bandeja", totalmente contraindicado con lo que enseñan los asistentes de fildeo, incluso a la altura de la cintura, para lo que hay que ser un maestro, porque la bola se pierde cuando pasa la línea visual, por eso a tantos la pelota les da en los guantes y va al piso, pero, con este hombre no, ese era la cátedra de la posición, aunque, vale la pena decirlo, sin mucha elegancia.

       Si capturar la pelota era un show con Mays, devolverla por debajo del brazo era más increíble aún, por eso es considerado el jugador más completo en los anales de las Mayores, porque nadie jamás ha podido hacer esas cosas ni, posiblemente, intentarlas.

       Ayer observaba un programa de Juan Marichal que el quisqueyano utilizó para recontar la grandeza que testificó del gran centerfielder; mientras ponían videos del pitcher y del artillero, pensaba: todo lo que ganaron entre ambos durante sus carreras se lo llevan Alex Rodríguez o Al Pujol con un swing en el círculo de espera. Tal vez hay un tipo de justicia que la hacen los tiempos por lo que todos saben, pero, para mí, ni Pujol ni Alex valen juntos lo que valía Mays, se necesitan dos más para que de el peso… 

 

EL NOMBRE DEL “TEAM WORK” ES CRAIG BIGGIO‏

 

 

 

 

Por Andrés Pascual


       El premio al Jugador Más Valioso debería tener, como condición de importancia, la contribución del ganador al trabajo de equipo.

       Pero ese trabajo de equipo no es solo estimular, aplaudir, intermediar entre jugadores con discordias, incluso ni colocar los números abultados que aparecen como la única razón del merecimiento.

     De cualquier forma que se vea, la disposición a jugar la base necesitada sin protestas que friccionen y arrastren quórum contra la dirección, deberá estar entre los objetivos a cumplir, cuando suceda, para poder recibir el premio.

     Por supuesto que no a todos los jugadores los cambian de base por necesidades directas del club o por exigencias del piloto para hacerle cupo a un recién llegado con etiqueta de estelar en la posición, pero, cuando ocurre el fenómeno y de acuerdo al rendimiento del que perdió su puesto que, desde la nueva siguió haciéndolo mejor que quien se apoderó de la que tenía, debe tener una significación especial a la hora de valorar la utilidad para un equipo por quienes votan, algo que, porque existió Craig Biggio durante 20 campañas en Grandes Ligas, jamás ha sido tomado en cuenta por "los sabios con poder de voto", que le dieron 7 a Barry Bonds sin cuestionarse a sí mismos evidencias demasiado sospechosas como para no dudar que se los estaban regalando (los 4 últimos), a un extraordinario jugador al que le sirvieron en bandeja de plata el proceso para que se degenerara y lo aceptó.

       Craig Biggio debería tener un galardón histórico como el JMV de la franquicia Astros de Houston, porque nunca lo contaminaron los aires malos del beisbol moderno al mantenerse durante 20 campañas en el equipo que lo firmó, con lo que le dio la espalda al nocivo mercenarismo de la agencia libre.

       El más grande comodín de juego diario que se haya conocido, modesto, sencillo, alegre, responsable, serio… pelotero de juego brillante y alma y vergüenza de gladiador, de traje sucio por la lucha por la base inmediata, de pie en el acelerador siempre con velocidad mucho mejor que promedio, con esas condiciones hizo su leyenda Craig Biggio en la Liga Nacional, porque, como cualquier estelar del juego que dejó huella en el terreno, este extraordinario jugador también la escribió.

      En 1988 debutó como receptor y cuando el equipo localizó uno con supuestos visos de estrella, lo trasladaron a la segunda base, donde siguió rindiendo con igual alegría y determinación, por amor al juego y como el profesional de la gorra a los spikes que fue, entonces se hizo un buen intermedista, trabajo que cedió para abrirle espacio a Jeff Kent y el valioso pelotero fue enviado al centro de los jardines con igual éxito, pero, cuando otra adquisición reclamó el jardín central, debió reasentarse en un ala del bosque y siguió rindiendo, brillando y jugando a matarse con la misma pimienta de siempre. A fin de cuentas, para la clase de jugadores como Biggio el compromiso es de moral por encima de todo.

      Por 7 Juegos de Estrellas, por 4 campañas sobre trescientos, por 4 Guantes de Oro en la segunda base, por un Bate de Plata como receptor, por el trofeo Branch Rickey, que obtuvo en 1997 y  por el trofeo Hutch de las Mayores en el 2005,  Biggio debe ser un número ganador evidente en la lotería de Cooperstown primera selección.

      Como respaldo demoledor a su candidatura al Salón de la Fama, 3 veces fue primero en el Viejo Circuito en juegos jugados, 5 en comparecencias al plato, dos como mejor anotador, cuatro en dobles; pero también bateó 3060 hits, 668 de ellos dobles, 55 triples y 291 jonrones, con los que impulsó a 1175 y anotó 1844 carreras.

      Robó 414 bases y su promedio de embasamiento fue de .363, mientras el de slugging alcanzó .433 para totalizar .796. Su promedio de por vida es de .281 y el célebre WAR, numerito de los tiempos actuales para confundir más que para ratificar, lo tiene en 62.1, fildeó para .984.

      Todo lo anterior es Craig Biggio, uno de los últimos representantes de cómo se jugó alguna vez en lo que, pese a no ser ni la chancleta del pasado glorioso, todavía le llaman las Grandes Ligas, sencillamente, uno de los mejores peloteros de todos los tiempos. Eso, que no lo dude nadie.

 

 

 

De los últimos exponentes de la clase magistral de un juego maltratado y desmoralizado

     

BARBARIDADES COMO ESAS, SOLO EN ESTA ÉPOCA‏

BARBARIDADES COMO ESAS, SOLO EN ESTA ÉPOCA‏

 

 

 

Por Andrés Pascual

Un lector, de los miles que debe tener, salió en defensa de Juan Vené ante una virtual agresión contra el comentarista venezolano de parte de otro que, lo menos que expresó,  además de ofensas fuera de tono, fue que uno de los últimos maestros vivos del oficio "ni sabía nada ni era nadie…"

Los dos individuos que cruzaron ráfagas son paisanos de Vené; es decir, de la patria de Luisito Aparicio.

El potaje está de anjá, un par de generaciones que no conocen a nadie ni hacen por aprender, autocapacitados solo para señalar, juzgar y condenar a los virtuosos, al mando de las posibilidades que les da la tecnología para… hacer el ridículo.

No son educados ni están instruidos más que en el trasnoche casi supino que produce la inferioridad reconocida, la que proyectan siempre como agresiones al primero que encuentren, aunque se llame Juan Vené.

Debo decir algo, hasta mi edad de adolescente, es decir, mi generación, porque después las cosas, la forma de pensar y la identidad cultural le fueron contaminadas y/o escamoteadas al pueblo de Cuba, Juan Vené no solo era conocido por todo los fanáticos del beisbol, sino respetado como uno de las autoridades a la hora de opinar sobre el juego.

Tanto se sabía que conocíamos de su pasión y práctica por el automovilismo, que le llevó a La Habana durante una de las jornadas del Gran Premio de la capital, logrado por el General Roberto Fernández Miranda, entonces Director General de Deportes durante buena parte de los 50’s.

Juan Vené, como otras glorias vivas de la narración, el comentario y el periodismo deportivo en español, es una bendición, más que nunca, para una época de falsos ídolos, de leyendas sin mayúsculas y de desprestigio del deporte que, a pesar de eso, tienen seguidores tan poco inteligentes, tan poco convincentes que pueden arriesgarlo todo a un caballo ciego y cojo, como criticar ácidamente a un maestro, al que deberían hacerle un homenaje diario en su patria y en cualquier otro país del Caribe que tenga al juego de pelota en lugar de privilegio.

INMIGRACIÓN, FBI Y L AS GRANDES LIGAS

Por Andrés Pascual

Para continuar aumentando la duda sobre los mecanismos exclusivos del Beisbol Organizado con el gobierno federal; para ratificar el enorme poder que tienen los que mandan el juego aquí, nada mejor que analizar dos casos relativos a Inmigración y, por extension, al FBI.

Los pitchers Leo Núñez, relevista de los Marlins y Fausto Carmona, abridor del Cleveland, fueron arrestados en República Dominicana el año pasado tras intentar visar sus pasaportes con el documento que los acredita como trabajadores.

De inmediato se procedió a abrirles un proceso por falsificación de identidad. Este delito tiene como objetivo en Quisqueya encubrir su edad verdadera para poder lograr el contrato que se quiere.

En ese país las violaciones son tantas que las Oficinas del Comisionado se vieron obligadas a enviar representantes que investigaran y suspendieran las actividades de los buscadores sin licencia y a estos de toda relación con el procedimiento, tanto ha sido el desastre que algún que otro club se vio envuelto y castigado, como el Chicago Medias Blancas.

Es que, quizás, las Grandes Ligas sean extremistas ante la edad de los dominicanos, porque dos ó tres años… por favor.

Sin embargo, a los cubanos les altera la edad la propia tiranía a fin de poder utilizarlos la mayor cantidad de tiempo posible en competencias reglamentadas, por ejemplo, Lázaro Arturo Castro, un catcher de San Cristóbal que nació en 1964 (su madre, Magaly, enfermera; su padre, Luis, camionero y dirigente del PCC Provincial), sin embargo, integró el equipo castrista juvenil en 1986, 87 y 88; pero, a principios de los 70’s, otros dos pinareños, el catcher Lázaro Pascual Abreu “Pascualito”, de Bahía Honda y el pitcher Miguel Angel Rodríguez, ‘Malanga”, de San Luis, también asistieron a Series Mundiales juveniles con 23, 24 y 25 años. Por lo general, al 95 % de los atletas del feudo castrista les han alterado “oficialmente’ la edad alguna vez con total desparpajo. Esta situación parece que nunca le ha interesado a los Americanos; por lo menos con los jugadores castristas de la comunidad económica no lo han demostrado, salvo el incidente con los Dodgers, que se encargaron de desaparecer rápido de los titulares, pero no se ha vuelto ni a decir que el ex Brooklin estuviera interesado otra vez en alguno de estos “desertores”, como les dicen equivocadamente.

Bien, Roberto Hernández Heredia, ex Fausto Carmona y Juan Carlos Oviedo, ex Leo Nuñez, fueron perdonados por el gobierno de Estados Unidos y habilitados otra vez como usuarios de visa de trabajo en el beisbol americano.

Por mucho que averigué nadie me respondió a la pregunta de cómo podia entenderse la situación sin considerarla una “falta de ética”, capaz de provocar un precedente incluso; bueno, lo de precedente no procede, porque ante el gobierno federal no hay influencias sino las que estimen convenientes; pero el beisbol es el deporte nacional, muy cuidado por las instancias pertinentes (los juicios a Bonds y a Clemens ameritan ser citados) en relación con la Secretaría de Educación que mantiene, desde los años veinte y como consecuencia del Escándalo del XIX, un Senador del Comité de Relaciones Exteriores en función de asesor-representante ante el organismo politico-jurisprudente.

Reciéntemente botaron al mediador del caso Ryan Braun por sospechas de negligencia y, posiblemente, tenga que enfrentar cargos.

Hay que tener en cuenta que el beisbol profesional americano, en el nivel de Grandes Ligas, es el deporte más poderoso del mundo, tanto que es el único sindicato laboral integrado por millonarios, pero, sobre todo, es el deporte nacional, la segunda alternativa de respuesta de un niño al que le pregunten “qué quisiera ser cuando crezca”, después de presidente del país.

Sin otros delitos que compliquen su situación, en año de elecciones y con un gobierno que busca el voto en las minorías con cualquier artimaña, pero considerando que el perdón existe para casos de inmigración, a pesar de que le mintieran al organismo desde el primer día, no veo nada malo en que les restituyan las visas a Heredia y a Oviedo, sobre todo porque son rehenes de una política errada para los dominicanos referente a la edad, mientras que se hacen los ciegos ante otras mucho más peligrosas que sí pueden sentar precedentes, por lo menos ante acusaciones de amoralidad y contubernio politico.

Lo que debe preocupar a todo el mundo aquí, cubanos, dominicanos, nicas… es que a cada rato se descubre a un guatemalteco, hondureño… a quien vinculan con crímenes en sus países y lo deportan sin contemplaciones; mientras, Aroldis Chapman gana millones por lanzar en Grandes Ligas, vive como el millonario que es junto a su padre y, en las prisiones de la tiranía, se pudren algunos cubanos a los que acusó en juicios orquestasos por la DSE para dar escarmiento e imponer más miedo en relación con el nexo jugadores de allá-beisbol profesional americano y los intermediarios.

Chapman y su padre fueron los agentes de la Fiscalía que declararon contra esos hombres en sus juicios, como le gusta a la prensa llamar aquí a los chivatos: “sus testigos esrellas”.

Supongo que lo de interés, porque viola todos los capítulos contenidos en manuales de decencia y buen comportamiento como país, comenzando por la cacería de aquellos que cometieron crímenes de odio politico, que tanto hace vanagloriarse a Estados Unidos, debe ser la repulsa a la política favorable a Chapman, sin embargo, la mayoría que pudo enterarse de esta situación fue gracias a una familia afectada que presentó una reclamación millonaria contra el pitcher.

Además del delito de servir como testigo contra hombres en procesos políticos fabricados, que han ocasionado daños irreversibles en los individiduos y en sus familias como consecuencia de las sanciones a prisión, que los americanos seguro conocían, Qué otra cosa le pudo importar al FBI, dicho por el pitcher en la entrevista, capaz de poderse utilizar como una violación del tratamiento que tanto pregonan y que no aplican igual en cada caso?

Aroldis Chapman y su padre clasifican como criminales protegidos por el gobierno de Barack Obama a espaldas de la ley. Esto es una prueba más no solo del poder de las Grandes Ligas, sino de una Administración que no tiene fronteras en violar lo que sea para lograr su objetivo. Como condimento, el zurdo ya tiene una causita por conducir a exceso de velocidad…

 

 

 

 A Chapman lo está protegiendo el gobierno de Obama de un caso criminal muy grave

LA SOLEDAD DEL JUEGO: EL MANAGER

Por Andrés Pascual

En 1989, poco antes de ser suspendido de funciones como manager, Pete Rose declaró: “dirigir es mucho más duro que jugar, sentado allí, observándolo todo, responsable de todo y solo, indefenso si cabe…”

Y es verdad, aunque se le quedó en el tintero lo de “actividad ingrata”, porque, en el beisbol, cuando un club gana fueron los peloteros; pero, si pierde, el 98 % de las veces fue el timonel quien contribuyó con algo al revés. Para ratificarlo ahora mismo, ahí está el “sorprendente Baltimore”, sobre el que señala poco o nada el nombre de Buck Showalter.

Aunque hay managers que nadie sabe qué debería hacerse con ellos, por ejemplo, Joe Maddon, de Tampa, tuvo al dominicano Carlos Peña produciendo en el segundo turno y lo mejor que se le ocurrió fue comprometerlo en el tercero y el cuarto bates, bueno para sacarlo de la racha y ponerlo en slump tan prolongado que el zurdo no da pie con bola.

El del Chicago White Sox tiene a Dayan Viciedo y a Alexeiv Ramírez montandos en cachumbambés: si los cubanos dan dos hits en un juego hoy, mañana pueden amanecer en el tercero, cuarto o quinto turnos de la alineación, si fallan en 4 oportunidades, entonces el día siguiente los sorprende en el 8vo y 9no.

Desde que el beisbol es deporte de multitudes, desde que comenzó a tomarse en serio como pasatiempo con todas las de la ley, los line-ups se conforman con bateadores de una bien definida funcion, fijos, a no ser que una lesión o un muy extendido mal momento sugiera quitarle presión enviándolos al banco a refrescar, o colocándolos en turnos de menos responsabilidad hasta que se les pase la asfixia improductiva.

El beisbol moderno, que nadie sabe en qué año comenzó, tiene de todo, desde managers pésimos como estrategas a los que consideran grandes por motivadores, como el caso de Tom Lasorda, hasta payasos como Bobby Valentine, sin dejar pasar por alto a un buenos estrategas que no dan la nota motivando, como Jim Leyland.

Sin embargo, “los nuevos aires” han cambiado todo: a un manager malo le pueden poner en las manos lo mejor del Mercado en un momento para que gane, como a Joe Torre; mientras que hay franquicias que no ayudan a buenos estrategas, que se hundirán en medio de críticas y frustraciones, la mayoría de las veces inmerecidas.

Hoy más que nunca el juego se llama dinero; desde hace 40 años casi, los dueños consideran material de segunda al director en el terreno; desde que George Steinbrenner entró a los Yanquis, los pilotos de Grandes Ligas aparentan que son “algo puesto ahi”, en una posición que cualquiera puede desarrollar.

Para los historiadores “modernos”, Tony Larussa es el Dios del oficio por lo de los relevos alternativos, casi ley para la pelota de hoy, a fin de cuentas, una de las imposiciones que han perjudicado a los pitchers abridores por la afectacion en algunas casillas como lechadas o juegos completos, incluso no hits.

Para los que verdaderamente saben de beisbol, nadie como John McGraw, el piloto que estuvo más de 30 años dirigiendo en Grandes Ligas, que fue capaz de cambiar el juego defensivo cuando se decretó viva la bola a partir de 1920, concluyendo el período conocido como “era de la bola muerta”, que incluyó al lanzamiento de saliva, aunque se permitiera que algunos pocos pitchers continuaran utilizándolo durante algún tiempo por escasez de recursos.

McGraw, que prácticamente puso en vigencia la jugada de” hit and run” o de bateo y corrido por lo frecuente que la utilizaba es, como Ruth al bate, el símbolo del beisbol en el departamento de la dirección.

Como que hoy un manager vale menos que un comino para cualquier oficina, a pesar de las apariencias, porque los clubes se hacen con montañas de dinero pagados a jugadores que no lo merecen por la cantidad de veces que no responden al salario, pues nadie puede ni igualarse a aqellos verdaderos maestros de la dirección que, como John McGraw, le sacaban el máximo a un jugador con el movimiento y la jugada indicada en cada momento, aunque este solo hubiera costado una caja de cigarros o una botella de whiskey.

 

 

 

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El Napoleón del beisbol, John McGraw, en la foto con Ruth en 1921

UN CANGREJERO LEGENDARIO, “CANENA” MÁRQUEZ‏

UN CANGREJERO LEGENDARIO, “CANENA” MÁRQUEZ‏

Por Andrés Pascual       Luis Angel Márquez, "Canena", fue paisano de uno de los mejores compositores del Caribe de todos los tiempos, el Maestro Rafael Hernández, prolífico en el bolero, al que contribuyó enormemente a inmortalizar como ritmo y a mantener su vigencia a través de los años.

       Y yo no sé si al gran pelotero lo ata algún capítulo de su vida al pentagrama, pero, además de haber nacido en el mismo pueblo que el Jibarito, le ponía música al deporte de las bolas y los strikes con sus ganas eternas de echar correr buscando siempre la base inmediata… 

   Canena Márquez nació el 28 de octubre de 1925 en la localidad de Aguadilla y firmó como profesional a los 18 años, dicen que sin autorización materno-tutoral, el club que lo adquirió fue el Tiburones de su localidad.

     Sin embargo, para la posteridad, el veloz outfielder es considerado un Cangrejero de la "gorra a los spikes".

     En la historia del beisbol boricua, incluso en la del hispano, el orgullo de Aguadilla se vio envuelto en algunos hechos de interés relevante: tercer jugador de Puerto Rico en jugar en Grandes Ligas (1951), después de Hirán Bithorn y de Luis Rodríguez Olmo, primero de raza negra y primer jugador hispano firmado por los Yanquis de Nueva York (1948), luego de que esta franquicia se lo comprara al Baltimore Elite Giants de Ligas Negras; sin embargo, no fue el primer jugador negro hispano que firmara para el Beisbol Organizado, mérito que le corresponde al infielder Carlos Santiago, también Boricua, en 1948, poco tiempo antes. 

    Nadie se puede explicar la razón por la que Canena Márquez, uno de los mejores y más explosivos jugadores del "buen tiempo ido", no triunfó en Grandes Ligas, estancia que inició en 1951 con los entonces Bravos de Boston y que continuó con los Cubs de Chicago y los Piratas de Pittsburgh, limitándose esa actuacion a solo 143 turnos oficiales al bate en 1951 y 1955.

     Lo que nadie debe dudar, además de su clase soberbia sin cuentos, es que este pelotero es uno de los mejores que haya podido verse en los terrenos de las Ligas Menores durante 14 campañas, sobre todo en Triple A: Canena se desplazó por el circuito previo a las Mayores con autoridad soberana, por lo que varios historiadores del beisbol puertorriqueño se han referido a estas actuaciones como similares a las de Willie Mays en Grandes Ligas. 

   La estelaridad de Canena alcanzó al beisbol sepia, en el cual jugó para los Yanquis Negros de Nueva York, para el Baltimore Elite Giants y para el Homestead Grays, sentando cátedra como bateador de promedio con poder de jonrones, además de lucir su endemoniada velocidad en las bases. 

  El juego del apodado "Fogón boricua" fue reforzado por la cantidad de carreras que impulsaba, a pesar de que era un bateador de primero o segundo turno, lo que manifestó en las Menores sobre todo, en las que copó liderazgos a la ofensiva como las impulsadas, en orden de 100 ó mas; ademas de los dobles, jonrones, triples, anotadas y robadas, el outfielder también pudo competir y ganar en promedio un campeonato de bateo. Por esas dotes también brilló en las Ligas Negras. 

   En el beisbol invernal de Puerto Rico queda como uno de los grandes jugadores que, por obra y gracia de la modernidad injusta y menos dedicada a la mantención de la memoria histórica, es más pobremente valorado de todos los grandes de antaño, diría yo que como Perucho Cepeda y Pancho Coimbre quienes, de nunca haber existido la barrera racial, nadie sabe si fuera Clemente lo mejor de la América Hispana en Grandes Ligas.

      La liga Invernal de Puerto Rico tuvo durante años récordes de Canena que fueron tan grandes, tan difíciles de lograr, que se mantuvieron a pesar de que durante décadas, entre los 50's y los 80's, pasaron por allí muchos de los mejores peloteros de la historia, tanto nativos como importados. 

   Pero el Santurce, el mejor club que se haya visto en Series del Caribe, el único que ganó tres veces el evento, tuvo a su favor la contribución grandiosa de un hombre, al decir del narrador Gonzalo López Silvero, "buena persona de verdad" que, como pelotero, es de lo mejor que se haya podido ver en el Caribe y en Ligas Negras, a pesar de su pobre participación en Grandes Ligas.

    El primero de marzo de 1988 un yerno lo asesinó, según me contaron algunos ex jugadores cubanos como Orlando Peña y Mike de la Hoz por… por bueno, porque quiso "arreglar un potaje familiar" y el desalmado no encontró algo peor que matar a una gloria cuyo nombre lleva el estadio de la localidad en que nació.

PUERTO RICO EN LA MEMORIA HISTÓRICA CUBANA: EL SANTURCE

PUERTO RICO EN LA MEMORIA HISTÓRICA CUBANA: EL SANTURCE

Por Andrés Pascual

Hay una injusticia imperdonable a la hora de evaluar la primera etapa de las Series del Caribe, quizás provocada por los 7 premios que ganaron los clubes cubanos del champion invernal, con cinco en fila india y todos los miebros de la Liga Cubana, desaparecida en 1961, disfrutando de por lo menos uno.

Pero, casi nunca, se menciona a los Cangrejeros del Santurce como el equipo que más gallardetes ganó en la era más organizada, más brillante y mas fuerte de ese evento con 3.La Primera etapa de la competencia que se inauguró en La Habana en febrero de 1949, todavía no puede igualarse y, creo yo, cada día esta se debilita más.

Porque el publico podia disfrutar de los mejores jugadores nativos partiéndose el alma en el terreno y porque un destacamento importado se dispuso a morir igual que sus anfitriones, fue grande aquella pelota.

Entonces los directivos de cada liga y los miembros de la Confederación no solo eran respetuosos; sino respetables, a tal extremo, que lograron que los jugadores de Grandes Ligas que actuaban en los torneos del área no necesitaran de la aprobación del Comisionado para asistir, aunque, como medida de equilibrio, la fatiga extrema y un cheque de un par de miles de pesos estaba a la disposición de los dueños de las franquicias de liga grande.

También era frecuente ver a los directivos de las Menores, como George Trautman, o a Happy Chandler, Comisionado, disfrutando de una clase de beisbol solo comparable al que se jugaba en las Mayores.

Uno de aquellos dueños fundadores de un pasado que hoy no tiene comparación, fue Pedrín Zorrilla, el magnate local que creó a los inolvidables Cangrejeros de la Liga Invenal Puertorriqueña, el hombre de la amistad entrañable con Horace Stonehan, por lo que recibio la oportunidad de hacer debutar, por única vez, al fenómeno de Alabama Willie Mays, tanto en el Campeonato regular 1954-55, como en la VII Serie del Caribe en Venezuela.

Hay una leyenda “cangrejera” que comienza y termina en Pedrín, que tuvo al club por amor al pasatiempo, a despecho de estos nuevos mercaderes que no han sido capaces de poner 5,000 fanáticos en las gradas para los que, como sucede en Cuba con el Almendares, quizás la Gloria imperecedera les diga muy poco ante el presente de miseria deportiva que se vive hoy y deberían reconocerse en el pasado, a ver si pueden rescatar algo de la moral y la capacidad que no se encuentra en las oficinas de los países miembros del circuito, en los que, si bien sobra el talento en los terrenos, no se ve por ninguna parte en los tugurios ejecutivos.

Los Cangrejeros de Pedrín Zorrilla, caray… en Cuba, los que nunca creímos en imposiciones enfermizas que no viene al caso comentar, no solo conocíamos la historia del club famoso, sino que lo teníamos como nuestro, en mayor grado que a los Criollos Brujos o que al Mayaguez, que al Ponce o que al San Juan, porque supimos de su labor hermana, que ratificó los versos famosos de Lola Rodríguez de Tió, cuando los peloteros cubanos perdieron su beisbol y su patria y, en uno de los hogares que encontraron las puertas abiertas, fue en el club de Pedrín; aunque, para ser justos, toda la liga, (con el dealer de autos Chicho Carrasquillo escoltando a Zorrilla), se las abrió tanto a los jugadores como a los managers que a periodistas que a narradores.

El club que haya presentado la más soberbia alineación de bateo para una Serie del Caribe, el club de Roberto, el club que dirigio Josh Gibson, del Múcaro, de Canena, de Willard Brown, de Roberto Alomar, del Torito, de Ruben, de Garabato Sackie, de Tani Perez, el mejor club que jugó en el evento regional de febrero y sus tres trofeos lo atestiguan, es, junto a su dueño fundador, un mito en la historia del beisbol caribeño, desde mi nacionalidad de cubano, honro a aquel equipo de pelota y a su dueño-fundador en 1938, sin los cuales no podría descifrarse la grandeza del juego no solo en Puerto Rico.

EL PREMIO “CONSOLACIÓN” QUE OTORGA MAYWEATHER JR

EL PREMIO “CONSOLACIÓN” QUE OTORGA MAYWEATHER JR

Por Andrés Pascual

    Nadie puede negar que Floyd Mayweather jr.es un virtuoso de las relaciones públicas, el tipo sabe  cómo se exprime la naranja. 

    A través de su carrera profesional ha logrado desarrollar una popularidad ambivalente que, quizás, nunca antes se vio en el boxeo: un 70 % que quiere verlo caer, si muerto, mejor y un 30 % que lo aprecia como persona, pero en el gettho.

      El resultado es que el 100 % compran los paquetes de PPV como no hacen con nadie: Floyd en television quiere decir todo el mundo atado al aparato, bien por bajas pasiones, como por las pocas simpatías que despierta en algunos.

      “El tipo es un engreído, no le ha ganado a nadie, mono, mico, mándenlo para África…” es lo menos que se puede leer o escuchar con respecto al pugilista; sin embargo, tal vez esos epítetos agresivos contra la decencia no molesten a lo mínimo al estilista, porque, a no dudarlo, con su comportamiento, con su personalidad, los fabrica para provecho propio, por eso hay que pagarle tanto.

       El individuo ha sido tan inteligente que, después de prácticamente casi noquear a Miguel Cotto en la postrimería del pleito, con 10 rounds a su cuenta en las tarjetas, se echó al publico boricua en los bolsillos al ofrecerle un premio Consolación al perdedor y a su fanaticada, que consistió en alabar la actuación del borinqueño a extremos de “lo más fuerte que he encontrado en mi camino hasta hoy”, eso, más un poco de sangre por la nariz y por un labio interior, contentó a un público que, antes de la pelea, no le daba oportunidades al americano, así de ciego estaba, además de querer matarlo gratis sin móvil aparente. 

     Mayweather jr, criado entre leones, conoce bien la reaccion del fanático del boxeo; a fin de cuentas, tan humana como cualquier otra, por lo que pudiera parecer poco el premio que le dio a Cotto; sin embargo, para sus intereses es enorme, después de todo, hoy pudiera ser que un 35 % de boricuas lo vean desde otra órbita, solo porque reconoció la grandeza pírrica del gladiador caído.

      Al tipo no le dicen “Money” porque tenga mucho dinero, sino porque sabe cómo hacerlo en el negocio. El boxeador que quiera hacer billetes tiene que pelear con él, regla de oro del boxeo en este momento.

AHORA PUDIERA ESTAR “RÍGIDO” AL PUJOLS‏

Por Andrés PascualSe están oyendo cada cosas que mejor apagar el audio del aparato: un comentarista en español de televisión dijo, durante el segundo juego de la serie en curso entre Texas y Angels, “fue out porque saltó hacia el medio de la base, en vez de tocarla con la punta del zapato…” despues continuó que era “común entre novatos”, se refería a una jugada en la que el venezolano Andrus fue retirado en primera. Para ratificar su sapiencia, declaró solemnemente “Nadie ha visto que un corredor olímpico de 100 metros salte buscando el estambre en el ultimo paso para llegar más rápido…”; de mi cosecha: los corredores de pista no tienen un promontorio de alrededor de pulgada y media de alto como meta que, como sugiere el comentarista que debe hacerse, puede dislocar el tobillo de un pelotero y se ha visto mil veces.

Otra preciosidad del mismo individuo: “a Wilson le dieron porque estaba tirando muchos strikes (en ese momento, 30 en 38 lanzamientos)”, estas son las cosas que hacen indigerible un juego de beisbol, no los errores en el terreno.Pero el bate lo partió cuando consideró que “Pujols está rígido y debe reconocerlo…”, quizás el tipo cree que el artillero cuesta abajo necesite alguna sesion esotérica, lo mismo budista que de santería, más la ayuda de un masajista traído con urgencia del Lejano Oriente, porque si hay rigidez…

En verdad el narrador considera que la situación la produce el hecho de que no está justificando su salario, lo que es real, pero, lo que nadie se arriesga a reconocer, es que el dominicano no es el mismo y no voy a citar por qué lo creo, que una vez lo dije, es contradictorio y ni vale la pena repetir.

Pujols no va a concluir la campaña en menos de .200 de promedio, quizás entre .275 y .285 sería bueno como casi epitafio de una carrera asombrosa y nadie sabe si catalogarla de sospechosa, igual que su edad…tal vez no conecte más de 35 jonrones, pero entre 20-25 pueden ser una buena cantidad para el inicio en grande de la pérdida de la categoría de Dios del beisbol… más de 100 impulsadas nadie puede pronosticarlas, pero un buen número seria entre 70-90.

Ahora, lo de rígido, entendido como “engarrotado” muscularmente, no se le puede aceptar a nadie, sobre todo después de que el tipo ha tenido más de 10 campañas en Grandes Ligas, por favor… por el tiempo que lleva en Grandes Ligas, no puede tener nervios ni dentro de su cuerpo.

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Hasta hoy, no encuentra cómo reciprocar el dinero con el gesto en el terreno

HAY NOTICIAS QUE ENFRÍAN EL AMBIENTE‏

Por Andrés Pascual

 

Acabo de leer que José Sulaimán, el poderoso Jefe del Consejo Mundial de Boxeo, le recetó al Boricua Miguel Cotto 90 días de descanso, el doble de lo que require una derrota por nocao flat; es decir, al conteo de 10 en el suelo.Lo que levanta sospechas es si el individuo conoce algo preocupante sobre la salud de Cotto, porque, aventurarse a semejante ridiculez, no es posible de parte de quien ha sabido cómo explotar a los boxeadores, manejar los rankings como la mafia y sobrevivir a más pruebas que Manny Pacquiao sin problemas aparentes. Esa, como información sin ninguna aclaración seria, enfría.Pero lo de la Liga Mexicana, circuito clasificado Triple A de la forma más burda posible, se pasó y cayó en los brazos del dicho cubano “chupa y déjame el cabo”: resulta que el beisbol Azteca, que nunca fue considerado fuerte en Cuba con la sola excepción de la llamada “era Pasquel”, se ha convertido en el refugio de los jugadores castristas que no hallan trabajo en Estados Unidos en el nivel de liga mayor.

Antes era común que a la Mexicana fueran los cubanos negros de clase que no podían jugar en el Beisbol Organizado por la prohibición racial como Silvio, Dihigo, Oms, Bragaña, Duany, Cañizares, Salazar…y un etcétera no tan largo, al lado de peloteros blancos que, irresponsablemente, sacrificaron sus carreras o la posibilidad de hacerlas en Grandes Ligas, al confiar en la descabellada guerra del dueño del Veracruz que, indudablemente, llegó a creer que tenía más dinero que los magnates de los Circuitos Mayores como para liquidarlos.El precio que pagó Jorge Pasquel fue alto, además de llevarse la cuota de bochorno de quien tiene que salir con “el rabo entre las piernas”, porque no previó que 1945 decidía el destino de su infructuoso y poco inteligente intento con las conversaciones entre Branch Rickey y Jackie Robinson.Pero a Estalella, a Zavala y a varios blancos más les interrumpió la carrera como bigleaguers el traspaso renegado al circuito azteca, que debieron ser más largas y fructíferas; a Moreno le lesionaron el brazo y llegó a las Mayores con la mitad de la velocidad que tenía; Marrero demoró tres años su ascenso y por poco sale para un asilo de ancianos y Andrés Fleitas, que empezó en México con 29, nunca llegó.Sin embargo, jugadores criollos que no brillaban en Cuba no solo lo hicieron en México en el período 1929-1960, sino que algunos lucieron tanto que están en la memoria histórica de esa pelota, incluso como miembros de su Salón de la Fama, desde Agustín Verde, Brujo Rossell, Alcibíades Palma y los Correa hasta Agustín Bejerano, Raúl Galata, Lino Donoso, Navarro, los Ariosa o René González.

Después de 1960, el circuito consiguió los servicios de peloteros cubanos que estaban impedidos de actuar en Cuba unos, o enviados allá por la tiranía otros, algunos tuvieron presentaciones en Grandes Ligas, más o menos breves, como Borrego Alvarez, Daniel Morejón, Izquierdo, José Ramón López, Juan Delís, Wenceslao González, Rudy Arias o Julio Moreno; con carácter de estrellas o muy buenos en las Mayores, como Pedro Ramos, Orestes Miñoso, Luis Tiant, Humberto o Mike de la Hoz… al lado de Vicente López, Mario Fajo, Virgilio Arteaga, Roque Contreras, René Friol, Angel Scull, Gustavo Muñiz, Asdrúbal Baró, Andrés Ayón, Luis Zayas, Musulungo Gutiérrez, Máximo García… que no alcanzaron nunca la etiqueta de liga-grande.La trayectoria de trainers y managers cubanos en la Mexicana fue de alto nivel y sostenido, desde Verde y Salazar hasta Corito Varona (el scout que descubrió verdaderamente a Fernando Valenzuela), Luque, Silverio Pérez, Ossie Alvarez (también jugaros los dos últimos) Merito Acosta, Wifredo Calviño, Tony Castaño o Regino Otero, incluyendo a Virgilio Arteaga, a Enrique Izquierdo, a Willy Miranda o a René Friol.Sin embargo, en un giro tan irrespetuoso para México como para Cuba (no para el feudo casrocomunista), la gerencia de algunos clubes aztecas contrataron a Víctor Mesa y a un grupo de seudo-entrenadores cubanos, para ponerlos en el mismo lugar que ayer ocuparon Calviño y Castaño.Nadie esta autorizado a justificarlo con “mejoras” del circuito, una vez que se conoce que la pelota castrista es una letrina, sobre todo en “profesores”, incapaces de imponer y enseñar cómo se lanza un cambio de velocidad.

Fueron noticias que enfriaron el ambiente, porque dejaron muy mal plantado al jugador no castrista de todos lados, que sabe y que puede hacer algo por esos clubes, sobre todo los nativos.Pero el nivel de congelador llegó con la noticia de que los Piratas de Campeche acaban de contratar a Pedro Luis Lazo (sobrante retirado de la Reforma Agraria) para que actúe con ellos.Esa es parte de la razón por la que ni el distintivo de Triple A logra quitarle el verdadero cartel de maniguera a la Mexicana y pudiera ser parte del problema de la asistencia al estadio, porque no se pueden revivir viejas glorias con detritus corporales de factura política.Alguien me dijo que vio a Luis Giraldo Casanova corriendo todos los días en Orozco, Bahía Honda, de donde es nativo, quizás un puesto en la plantilla del Monterrey esté esperándolo, como estan las noticias “congeladores” desde la Mexicana, nadie debe dudarlo.

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 Lazo va al Campeche a bombo y platillo

A VECES TIENEN QUE VER PARA CREER‏

Por Andrés Pascual      Josh Hamilton siempre ha estado ahí, con ese mundo de condiciones que le hacen el jugador mas completo de las  Grandes Ligas, al modo mío de ver el asunto; pero el tipo tiene otra herramienta: nadie tiene su elegancia en el terreno de juego, por lo que luce bien hasta ponchándose.     Sin embargo, el outfielder solo ha llamado la atención de la prensa, sobre todo hispana, cuando atentó contra su vida durante el período negro de alcohol y drogas que puso en peligro todo a su alrededor; o cuando, como hace poco, se tomó un par de tragos y estuvo en vilo su permanencia en el club del Viejo Oeste.     Mientras se manejó la información de que los Vigilantes hubieran podido deshacerse de sus servicios, el soslayo, actitud prejuiciada de los que cazaban hasta hace poco, como al Vellocino de Oro, el primer jonrón de Pujols para la franquicia que lo sobrepagó, era la política con respecto a Hamilton.     Yo sé que en la crónica "hispana" no sobra "la sapiencia", incluso ni la originalidad, pero se debería tener un poco de más respeto por el respetable, al que están arrastrando al abismo de vicios por selección en que se encuentra, por lo menos, el 75 % de la prensa deportiva en español de Estados Unidos.     Josh Hamilton siempre ha estado ahí, luciendo sus facultades, cubriendo terreno, tirando a las bases con fuerza y precisión, corriendo mucho mejor que aceptable y matando a palos a los pitchers contrarios. Ya fue MVP, ya ganó un liderazgo en carreras impulsadas y un campeonato de bateo.     Si sus números no se están manejando para el Salón de la Fama, será por los años que perdió entre la enfermedad y la recuperación, los que, si hubiera jugado, posiblemente fueran los mejores de la Liga Americana desde hace rato.    Pero, como le sucedió a Clemente, que necesitó acabar en la Serie Mundial de 1971 para que el fanático, sobre todo americano, incluso la prensa, "descubriera" que el individuo que jugaba el jardín derecho de los Piratas estaba a un paso de los 3,000 hits y no solo eso, sino que era uno de los mejores peloteros vistos en mucho tiempo, el mejor pelotero de hoy en las Mayores tuvo que convertirse en el # 16 en conectar 4 jonrones en un juego, además, con un doble en tarde perfecta de 5-5, colocarse como el bateador con más bases recorridas con sus batazos, 18, en el Joven Circuito.     Definitivamente, a esta prensa hay que referirse de la forma como lo hizo Jesús respecto a los incredulos: "Alabados los que no necesitaron ver para creer", a pesar de que estos cronistas ven, poco pero ven, solo lo que les interesa.

 

 Hamilton le discute a cualquiera el mejor y más completo pelotero de la actualidad

PREOCUPA LA INEFECTIVIDAD INICIAL DE JOSH JOHNSON‏

Por Andrés Pascual        Antes de comenzar, las correcciones del día, que tienen como objetivo construir un fanático más competitivo en todo, lo que algunos cronistas en idioma español olvidan o…  Quién sabe?, Lea esto:Martiniano Campos M. de Valencia, pregunta...: "¿Se puede anotar carrera sucia sin errores en el inning?". Amigo Nano...: Sí. Por ejemplo, según la Regla 10.16(b), no será carrera limpia la de ningún corredor que anote después de haberse embasado, "por interferencia u obstrucción".          Si la respuesta anterior no es una barbaridad garrafal, yo no conozco los términos: ningún corredor se puede embasar por interferencia, que es una falta favorable a la defensa, sino por obstrucción, que lo es a la ofensiva.        "Bates secos", especie de cañona literaria como comparación por la baja producción ofensiva, es una adjudicación de mal gusto y menos autoridad de la licencia necesaria para poder escribir a libre albedrio; pero, "la alineación es un ente que se mueve todos los dias de acuerdo a la producción de los jugadores" parece más de un amateur ranqueado que de un professional del sector periodístico deportivo.       "Jonrón con bases llenas" es esto, posiblemente nacido en la interpretación deficiente del inglés en su traslado al español: nombrar como GRAN CARPA O GRAN CIRCO a las Grandes Ligas, porque los Americanos emplean BIG SHOW para tratar el espectáculo desde antes de que el átrbitro grite "A jugar".      Josh Johnson se ha presentado en este inicio de campaña muy diferente a Johan Santana: el zurdo ha perdido varias millas de velocidad, pero ha mantenido su dominio; mientras, el derecho de los Marlins ha visto cómo se redujo su "piedra" y, con esta, su hermetismo. Tal vez el # 1 en la rotación de Miami deba experimentar con urgencia un cambio en curva, porque, los pitchers derechos que dependen de lanzamientos a ¾ o sliders, se convierten en manjar de los bateadores a esa mano, que es a quienes dirigen el mortal envío cuando están en forma. Lo otro que también se le ha afectado es el control, algo más que relativamente.    Tal vez no sea sino la obligada consecuencia en el acomodamiento posterior a una  intervención quirúrgica, pero, por lo que sea y descontando que no haya males mayores, debe recuperarse rápido o el club no podrá competir por el título divisional ni por una credencial de comodín.    Luego de la desmoralizacion generalizada que produjo la autocrítica destructiva que se hizo el manager Guillén por sus comentarios sobre el tirano cubano, el equipo parece que se va a recuperar del shock que resultó ver cómo caía "sin botas ni medias puestas", su verdadero capitán.     Experiencia de este asunto para cualquiera: "piense como desee, pero no vaya por ahí pregonándolo a los 4 vientos de manera pública porque crea que  es guapo", a fin de cuentas, "debajo de cualquier piedra hay un sapo".  

 

 

 

 Los Marlins necesitan a Johnson o no hay postemporada

LOS PELOTEROS NECESI TAN MÁS TIEMPO PARA MADURAR

LOS PELOTEROS NECESITAN MÁS TIEMPO PARA MADURAR
Por Andrés Pascual
Los casos de jugadores de beisbol que son seleccionados en el draft colegial, o firmados como agentes libres fuera de Estados Unidos y logran ingresar a las Grandes Ligas de inmediato, con la excepción de los cubanos y los asiáticos, son infrecuentes.Por la agencia libre nadie del área caribeña ha podido firmar y debutar en Grandes Ligas, sino que, obligatoriamente, han tenido que pasar por el proceso de Ligas Menores y, después, si hacen el grado, ascender a las Mayores, a las que llegan menos del 40 % de los que firman.En la NFL y en la NBA no ocurre así: del sorteo, a vestir la camiseta del club que lo eligió, tampoco existen ligas de categoría inferior que los preparen para asimilar la diferencia de juego, aparentando que son deportes de menos complejidad atlética, en que la experiencia previa y la madurez no deciden mucho a la hora de ser promovido. También ha sucedido que, algunos, han logrado la categoría superestelar como reclutas de primer año y muchos comienzan como regulares en sus equipos.Los casos cubanos y asiáticos no son comparables con los del resto del área caribeña, incluso ni con los americanos, porque muchos llegan en rango de veteranos por la edad para la durabilidad laboral que justifique su inversión, entonces los apuran.Con los nipones, por su experiencia profesional en una liga que, aunque no tiene ni el 60 % de la media del nivel de las Mayores supera con creces la calidad del resto del mundo, la tendencia es a hacerlos debutar más rápido o directo, con menos margen de error en cuanto al éxito personal por el riesgo de firmarlos.Los únicos casos, extraños e incomprensibles, son los de Alexei Ramírez y Yoenis Céspedes, que no conocieron los circuitos menores, que firmaron con más de 25 años de edad cada uno, pero que, con desempeño por encima de lo relativo o promedio, se han establecido y triunfaron (Céspedes va rumbo al estrellato) antes de lo que pudo su compatriota Kendry Morales, de más proyección como novato, que necesitó del juego en Triple A para acondicionarse.Incluso Orestes Miñoso, que se maneja a menudo como merecedor del Salón de la Fama, necesitó una escala en las Menores para poder ascender a las Grandes Ligas. En el caso del Cometa de Chicago, al momento de firmar, tenía experiencia en la Liga Cubana y en Ligas Negras, lo que hace mucho más raro los casos de Ramírez y de Céspedes.Cuando Johnny Antonelli firmó a los 18 años con los Gigantes de Nueva York, Al Kaline a los 19 con los Tigres de Detroit y Harmon Killebrew a los 17 con los Senadores de Washington, se convirtieron en sensaciones y fueron directamente al banco de sus clubes sin jugar como regulares; entonces les llamaban “bonus babies” a los peloteros que, a edad tan tierna, no solo firmaban, sino que integraban las plantilas de equipos de Grandes Ligas.Kaline ganó el champion bate de la Americana al año siguiente, 1954, a los 20, pero Killebrew necesitó 4 para establecerse,El caso de Joe Nuxhall no es interesante, porque Cincinnatti lo llevó al club a los 15 años y lanzó en menos de un inning, pero lo bajaron y regresó después de 6 campañas a los Rojos. Bob Feller estaba a los 19 años en la trinchera del Cleveland en 1938.Ken Griffith jr. debuto a los 19 años con el Seattle; pero había sido seleccionado en el sorteo colegial de 1987.En 1973, una estrella del baloncesto colegial se decidió por el beisbol y entró directo a las Grandes Ligas vía Padres de San Diego. Sin embargo, en ese momento, Dave Winfield tenía 22 años.Mel Ott, uno de los más grandes jugadores de la historia, firmó como agente libre en abril 2 de 1926 y debutó el 21 del propio mes y año con los Gigantes de Nueva York. Esa campaña, con solo 16 años (no había cumplido 17), John McGraw lo puso a jugar en 35 juegos, al siguiente en 82 y, en su tercero, con solo 18-19, en 124.Pero no es frecuente que en el beisbol se llegué sin experiencia profesional previa, lo que hace a este juego más complejo en preparación psíquico-física que todos los otros de conjunto.

 

 

 

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Mel Ott debutó y comenzó a brillar cuando aún no se afeitaba.

RICKEY, LOS DODGERS, ROBINSON Y LOS “LATINOS EN LAS MAYORES”

Por Andrés Pascual
Antes quiero decir algo que sucede tan frecuentemente entre los hispanos que escriben sobre pelota que cansa (tal vez debería decir que apena): ¿Qué regla del juego dice que un bateador que conecte un batazo con hombres en posición anotadora debe atar con una soga a los embasados, colocarse delante y tirar de ellos para que anoten después que él? Ninguna verdad, pues eso es lo que se sugiere cuando se escribe: “remolcó a…”, o “tuvo 80 remolques…”) porque remolcar significa halar, tirar de… esas carreras se impulsan, se empujan y se producen…Recuerda que escribes para un público amplio, muchas veces conocedor de la semántica.A finales de 1945, Branch Rickey sostuvo un encuentro con Jackie Robinson en un aeropuerto del Este de Estados Unidos, el objetivo del contacto fue ultimar detalles para la firma del entonces shortstop de los Monarcas de Kansas City por los Dodgers del Brooklin.Robinson formaba parte de un grupo de jugadores del circuito sepia, convocados bajo el nombre de Estrellas de Gene Benson, que se dirigía a Venezuela a jugar partidos de exhibición.Cuando el Gran Innovador se fue, Jackie tuvo que soportar un feroz interrogatorio de parte de Benson y de casi todos los otros jugadores, a los que se vio obligado a mentirles con “está tratando de hacer una tercera liga mayor…” Por supuesto, nadie ha considerado jamás esa falta de respeto por aquellos inquisidores, al exigirle detalles de lo que conversó privadamente el infielder, como “políticamente destestable por incorrecta”, porque, a no dudarlo, “lo correcto” aparenta ser “no meter las manos en esa gaveta por lo de las cucarachas”.Cuando Jackie Robinson firmó, porque el Brooklin lo decidió, no porque él se los ordenara, la Organización seleccionó a Montreal, que tenía un club en la Internacional, como la ciudad más indicada para que comenzara a jugar entre los blancos, porque, por la influencia francesa, mantenía cierto espíritu de tolerancia racial. Es famosa la expresión de Robinson sobre la aceptación del público en Canadá “figúrate, un negro asediado por una multitud blanca para pedirle un autógrafo”.A principios de los 40’s, Wendell Smith le pidió personalmente a Roosevelt que decretara muerta la segregción racial en el beisbol, pero el presidente le dijo que el país no estaba preparado para tamaña decisión. Eran los difíciles días de la Segunda Guerra Mundial, pero lo que frenó al mandatario fue el miedo por la trascendencia del acontecimiento.Como fue el valor personal de Branch Rickey lo que le condujo a observar a más de 10 jugadores negros desde 1940, hasta seleccionar el que utilizaría como proyectil contra el muro en 1945. Desde su etapa con los Cardenales manejaba esa idea.Rickey quería un buen jugador que fuera mejor persona; Robinson, que no estuvo inmerso en el beisbol entre 1940-44 a tiempo completo, cuyo juego no era estelar antes de llegar al Kansas City, sin embargo, era un individuo preparado, decente, caballeroso, de hablar parco y pausado que había realizado estudios superiores y, para colmo, patriota veterano de la guerra, el hombre ideal para desempeñar el papel para el que fue seleccionado por los “blancos que rompieron la barrera del color”.Lo demás se sabe, sin embargo, hay dos cosas que se comentan poco: los insultos y amenazas que tuvieron que soportar Branch Rickey y los dueños del Brooklin por firmar al jugador y los insultos y amenazas que sufrió Robinson por acceder a convertirse en un nuevo “Tío Tom” por sus hermanos de raza, iguales o superiores a los que le infrigieron los blancos inconformes por su presencia en los estadios de las Grandes Ligas.Por lo general se habla mucho de los jugadores del club que fueron invitados a abandonarlo por el propio Rickey por no aceptar la integración, entre los que estuvo el entonces tercer catcher de los Esquivadores, Bobby Bragan, que dirigió al Almendares en la Liga Cubana o Pete Reiser, pero poco de la solidaridad que le dispensó un miembro de otra minoría, la judía, en todo momento: Hank Geenberg ni de la forma como lo protegía abrazándolo Pee Wee Reese.Pero el primer negro en jugar en Grandes Ligas fue Mooses Walker con el Toledo de la Internacional en 1885, ese año también trabajaron para el club su hermano Weldy y el pitcher canadiense George Stovey, eje de la explosión contra los negros al negarse Cap Anson a batear contra él.A la hora de hablar de Robinson, es obligado decir que fue “el jugador oficialmente reconocido como primer negro en actuar en las Grandes Ligas modernas”, porque los cubanos Roberto Estalella (madre negra) y Tomas de la Cruz (abuelos negros), lograron llegar antes que él, pero los consideraron de raza blanca o hispana.Incluso Jimmy Claxton, un pitcher negro, estuvo un par de meses en el Oakland Oaks de la Costa del Pacífico en 1918.Chet Brewer, otro lanzador que dicen que debería estar en Cooperstown, fue firmado por un club de liga menor para el Beisbol Organizado en 1931, pero el Presidente del circuito anuló la firma.En 1908, el pitcher-infielder-outfielder cubano Luis “Mulo” Padrón, fue invitado al campo de entrenamiento de los Medias Blancas de Chicago del mismísimo Charles Comiskey, practicó durante todo el tiempo con uniforme del club, pero, una semana antes de iniciar la temporada, lo protestaron y no pudo formar parte de la plantilla oficial.A la hora de revisar influencias, importancias…nadie debe dudar que Jackie Robinson cumplió su rol para todos los jugadores negros, tanto americanos como hispanos o de origen inglés, francés o portugués del área del Caribe; sin embargo, nadie puede utilizar a libre albedrío el gentilicio hispano, porque los cubanos blancos lo son y, para el beisbol, el lugar de Jackie Robinson lo ocupó, más de 70 años antes, Estebán Bellán; incluso el colombiano Luis Castro y Armando Marsans o Rafael Almeida, cuentan para algo. Es una bofetada a la justicia histórica intentar retirar el nombre de los verdaderos pioneros hispanos para colgárselo a Robinson.Si bien a Jackie le agradecen haber jugado en el Beisbol Organizado moderno Willie Mays, Frank Robinson, Aaron, Ernie Banks, Bob Gibson o Miñoso, Clemente, Amórós o Rafael Noble, no es menos cierto que ni Luque ni Cueto ni Ricardo Torres ni Comellas ni Melo Almada ni el Patón ni Hirán Bithorn ni Regino Otero o Sal Hernández están obligados.Es exactamente igual que solicitar el retiro del # de Clemente como se hizo con el de Jackie Robinson, ¿Cuál es la razón de importancia política que tuvo Clemente para que se produzca semejante gesto? Con uno que rompiera la barrera basta, a fin de cuentas, el primer negro hispano que jugó en Grandes Ligas, oficialmente reconocido, fue Miñoso y parece que a la gente se le olvida.En realidad, por protestar contra los americanos por todo no se puede retirar un número, por lo otro, por premiar su juego de superdotado, de superestrella genuina del pasatiempo, ya está en Cooperstown y crearon hasta un premio en su honor ¿Qué más quieren?
 
 

 

 

Estebán Bellán fue el primer hispano que jugó en las Mayores

¿QUIÉN PUDIERA SER C ONSIDERADO UNA “ESTR ELLA FUGAZ” EN EL DE PORTE?

Por Andrés Pascual
Una estrella fugaz es ese astro que se mueve en el firmamento a velocidad supersónica por menos de un minuto y desaparece sin dejar rastros lumínicos: nace, viaja y desaparece brillando, pero por muy poco tiempo.

En el deporte ha sido común aplicárselo a un jugador de ajedrez, como el norteamericano del siglo XIX que duró muy poco como competidor, pero que nunca perdió el brillo: Paul Murphy.Dos características del “estrella fugaz: duran poco y desaparecen por accidente, por propia voluntad, por enfermedad o por muerte prematura, pero siempre en rango estelar.

Que un pelotero pierda la categoría en su juego no le valida el concepto de “estrella fugaz” porque haya tenido años muy buenos, que lo de estrella fugaz no significa períodos en la vida deportiva de un jugador, sino “carrera de estrella que se acortó por…”En el beisbol, J.R. Richards, el gigantesco y supersónico pitcher derecho de los Astros de Houston, que parecía que estaba destinado a cosas inalcanzables ni para Nolan Ryan, fue una estrella fugaz, porque sufrió un stroke que le destruyó su carrera en el momento que trabajaba como un fuera de liga en las Mayores. Al momento de sufrir la lamentable dolencia, Richards tenía guarismos de 10-4, 1.90 clp y 119 ponches en 113.2 entradas. Incluso Thurman Munson aceptaría integrarse al no muy amplio grupo de estrellas fugaces del beisbol, porque prometía mucho más como estrella que los 10 años que brilló como tal y que le inhabilitan para Cooperstown los “sabios” que votan.

Pero por la baja producción de Hanley Ramírez desde el año pasado, bajo ningún concepto se le puede permitir a nadie que lo considere como “estrella fugaz”, primero, porque el quisquellano no ha concluido su carrera; segundo, porque la baja producción de un individuo en dos años no puede condenarlo al nivel de descarte y, tercero, porque esta temporada tiene menos de 25 juegos jugados como para proponer un desastre anticipado, se produzca o no.Hanley Ramírez, que está en la posición a que mejor se acomoda por los graves problemas de coordinación al fildear en el shortstop que tenía, pudiera estar asfixiándose por la competencia con Reyes para un papel que no llenan ni él ni su paisano: el de líder y tal vez esta sea la razón por la mala actuación del club en el inicio de esta campaña.

Sin pensar nunca que pudiera llegar a ser Vladimir Guerrero, el antesalista es un buen bateador, pero que gana mucho y, por su personalidad controversial, capaz de causar estragos en el clubhouse, para lo que sí está preparado, ha perdido el “timming” en la caja cada vez que se para en el plato a batear, sea en situación comprometida o abriendo entrada.¿Cómo lo puede superar? Primero, tiene que reconocer que no es uno más ahí de acuerdo a lo que le pusieron sobre sus hombros y no ha podido soportar nunca; segundo, aceptar que hay otros jugadores con más seriedad, con más responsabilidad, con tanta clase y que ganan menos que tendrán que encargarse de su papel para salvarle el dinero y, después, salir a batear como si nada hubiera pasado, porque ese problema es grande o chico dependiendo de cómo y quién lo vea.

Ahora, porque Ramírez lleve un par de juegos sin producir este año, incluso más el pasado, nadie puede sacar un bolígrafo y escribir “la estrella fugaz fulano” y como si con él no fuera, por favor, ¿Hasta cuándo hay que seguir leyendo o escuchando estas barbaridades?

 

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 JR Richards, en la foto con Ryan, fue una estrella fugaz

¿CUÁNDO EL FANATICO VA A PENSAR EN ESTAS COSAS?‏

Por Andrés Pascual
“Son organismos de derecho privado constituídas como asociaciones o corporaciones por un número mínimo de clubes deportivos o promotores o de ambas clases, para fomentar, patrocinar y organizar la práctica de un deporte con sus modalidades deportivas dentro del ámbito territorial del Departamento o del Distrito Capital, según el caso, e impulsarán programas de interés público y social”.Lo anterior es el concepto de “liga”, por lo que no pueden incluirse a las Ligas Negras como este tipo de asociaciones, sencillamente, el nombre de los circuitos sepias, a imagen y semejanza de las de Grandes Ligas, es tan fraudulento como comparar a los Yankees negros con los Bombarderos del Bronx por el nombre o porque jugaban como inquilinos del estadio famoso cuando el calendario de las Mayores se los permitía.Pero, si las Ligas Negras no pueden considerarse como tales, ¿Cómo es posible que a los cronistas de baseball de casi todos los lugares se les ocurra llamar “liga cubana” a los campeonatos castristas?El propio dictador eliminó esa palabra del “diccionario revolucionario” y llamó a sus torneos “series nacionales”. Incluso cuando critican a las Grandes Ligas, utilizan frases como “sus campeonatos, mal llamados Grandes Ligas”, expresiones utilizadas muy a menudo por “escribidores” poco conocedores, poco analíticos y muy próximos a la ideología castrista de Miami.La tiranía que reprime en Cuba odia esa palabra y no la utilizan nunca para nombrar nada de lo que han hecho y que agrupe personas o equipos deportivos, para ellos es “una palabra enemiga, imperialista”, entonces ¿Cuál es el empeño en llamar “liga cubana” lo que no lo es ni lo aceptan quienes la controlan?Hasta antes del debut de Alexeiv Ramírez, se creía que el baseball que se jugaba en la Cuba castrista era el peor en la historia del país, sin embargo, el shortstop del Chicago puso en duda este razonamiento, porque nunca jugó en las Ligas Menores y se adaptó al juego de las Mayores en menos de tres meses.Hoy por hoy, el cubano es uno de los mejores de la Liga Americana y, posiblemente, de los dos que más batean en su posición..¿Cómo pudo acomodarse al pitcheo de Grandes Ligas sin haber jugado como profesional nunca?En las series nacionales castristas los pitchers no saben cómo se cambia la velocidad ni lanzan knuckleballs ni screwballs ni palmballs…sin embargo, a Ramírez no lo afectó esa situación.En los últimos 6 años, el baseball castrista se ha venido abajo como se esperaba por mil razones, todas creadas a propósito por el régimen, pierden series internacionales en todos los niveles contra una oposición que no tiene categoría ni de Triple-A, pero Ramírez casi negó la decadencia del juego en la Isla con su éxito en Grandes Ligas.¿Un milagro de la Providencia? No, el cubano no era el mejor jugador de aquel baseball ni integraba el equipo de Castro a eventos internacionales como pieza fija.Orestes “Minnie” Miñoso no pudo hacerlo así ni Tony Oliva ni Leo Cárdenas ni Luis Tiant ni Tani Pérez ni Canseco ni Palmeiro ni…Entonces, ¿Qué pasó?Lo complejo de la pregunta se multiplica con la aplicación del mismo tratamiento a Yoenis Céspedes, que ha respondido mejor que Ramírez, porque comenzó bateando, sin ningún respeto por el pitcheo de Grandes Ligas.Voy a decir mi opinión: esa forma de comportamiento de un jugador cubano pudiera ser “un caso raro”, incluso porque Ramírez lució mejor que Winfield cuando lo promovieron sin experiencia profesional al San Diego. Pero la aparición de un segundo caso, Yoenis Céspedes, desnuda la realidad de las Grandes Ligas de hoy como el más grande y monumental fraude jamás pensado sobre la clase de un baseball que, a pesar de Céspedes y Ramírez, como en Cuba es una porquería.

 

 

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Como Ramírez, Céspedes “llegó y triunfó”