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BEISBOL 007

Biografias deportivas

Bill Mazeroski / Biografia deportiva

 

 

 

Bill Mazeroski, mejor recordado por su cuadrangular ganador de la Serie en 1960, puede haber sido el mejor fildeador del beisbol. En Baseball Ratings, Charles Faber concede puntos por factores de porcentaje, asistencias, oportunidades, y alcance a todos los jugadores con diez años de experiencia; Mazeroski aventaja a cada jugador de cada era, sin importar la posición.
Sólo tres primera base tomaron parte en más doble matanzas; Lou Gehrig, por ejemplo, jugó en un juego más que Mazeroski, pero figura en 136 doble matanzas menos.
Mazeroski ganó el primero de ocho Guantes de Oro en 1956 y se convirtió en un Todos Estrellas, la primera de siete veces, en 1958. Después de batear 19 cuadrangulares ese año, trató de halarlo todo y terminó con sólo siete cuadrangulares y una caída de treinticuatro puntos en su promedio de bateo.

Cuando la mala racha continuó en 1960, George Sisler le hizo pararse más profundo en la caja de bateo para batear las curvas después que rompieran. Bateando .237 a la altura del 3 de agosto, Mazeroski terminó la temporada regular en septiembre con .273 al ganar los Piratas su primer Banderín en 33 años.
El empezó una doble matanza en la primera entrada del juego uno, bateó un cuadrangular de dos carreras en la cuarta entrada, que finalmente fue el margen de la victoria 6-4 de los Piratas, y realizó su tercera doble matanza en el noveno para terminar el juego.


Con los Yankees y Piratas empatados en la Serie, en el juego siete los Piratas tomaron la delantera 9-7, en la octava entrada. Los Yankees empataron en el noveno, pero Mazeroski bateó el segundo lanzamiento de Ralph Terry sobre la pared del jardín izquierdo para ganar la Serie.
Mazeroski impuso un record de la LN de doble matanzas para un segunda base (144) en 1961 y rompió el record de la LA de Gerry Priddy (150) en 1966; ese año, él (161) y Gene Alley (128) realizaron la mayor cantidad de doble matanzas para un campocorto y un segunda base en una temporada. Jugador utility en 1971, se retiró en 1972. Más tarde se convirtió en instructor no oficial del cuadro interior de los expos, y los Piratas retiraron su número 9 en 1987.
Fue finalmente exaltado a Cooperstown en 2001.

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Nº 99: Cool Papa Bell. Los 100 mejores jugadores de la historia del béisbol

 

 

 

Nunca vamos a conseguir todas las estadísticas porque las Ligas Negras no iban sobre números. Las Ligas Negras estaban a punto de sobrevivir contra todos los pronósticos agoreros. Es difícil captar ahora los desafíos de la construcción de las ligas de béisbol para los afroamericanos y los jugadores de béisbol latinos de piel oscura en los años 1920 y '30 y '40. Las diferentes ligas triunfaron y perdieron, y se convirtieron en una pieza central para las vibrantes comunidades negras.

Y la ruta financiera fue siempre difícil de equilibrar. Las Ligas Negras (y hubo muchas - es por eso que todavía se llaman las Ligas Negras, en plural), eran más sobre luchas de granero del pequeño pueblo contra otro pueblo pequeño, jugando innumerables partidos contra equipos locales, pidiendo el apoyo donde pudieran encontrarlo, ya que buscaban la Serie Mundial de las Ligas Negras o los grandes partidos entre los equipos conocidos. Los equipos a veces jugaban un partido contra una escuadra de una fábrica a las 10 de la mañana, conducían 60 millas para jugar por la tarde contra la "Casa de David", conducir 120 millas y jugar de nuevo por la noche contra otro equipo de las Ligas Negras bajo las luces que trajeron con ellos. Ellos llevaban sus propios árbitros. Algunos equipos a veces viajaban juntos. Obviamente nadie se molestó en mantener todas esas estadísticas.


Nunca sabremos, entonces, cuántas bases Cool Papa Bell robó durante su larga carrera. La base de datos sobre las Ligas Negras en Baseball Reference tiene de él 717 carreras, no es especialmente impresionante. Pero esos son sólo algunos juegos seleccionados. James Riley en la Enciclopedia Biográfica de las Ligas Negras de béisbol explica que había robado 175 bases en una temporada en 200 partidos. Eso, sin contexto, es extraordinariamente impresionante.Pero nadie lo sabe a ciencia cierta.


Lo que sí sabemos es que Cool Papa Bell fue rápido, tremendamente rápido, y esto se transmite a los demás, no a través de bases robadas o el número de triples que bateó, viene a través de historias, un sinnúmero de historias, mitos maravillosos, fantásticos logros que ocupan una sola línea

 

Cool Papa Bell fue muy rápido, Satchel Paige dijo que podía apagar las luces y estar bajo las sábanas antes de la habitación estuviera a oscuras.

Cool Papa Bell fue muy rápido, Jimmie Crutchfield dijo que cuando él golpeó una bola que iba hacia el pitcher los jugadores de cuadro gritaban: "¡Date prisa!"


Cool Papa Bell fue tan rápido que una vez golpeó un bola hacia la línea de tercera base ... y llegó corriendo hasta la tercera.


Cool Papa Bell fue tan rápido que una vez golpeó hacia el centro ... y fue golpeado por la bola cuando se desliza en la segunda base.


He aquí algo cierto: Cool Papa Bell fue tan rápido que cuando la leyenda olímpica Jesse Owens llegó a los partidos de las Ligas Negras para correr con los jugadores antes de los encuentros - que hizo esto a menudo para llamar la atención sobre estas Ligas-, se negó a correr contra Cool Papa Bell.


 Aquí hay otra historia: Cool Papa Bell anotó una vez desde la primera base después de un flojo bateo de su compañero en un partido de exhibición, contra un equipo de jugadores blancos de las Grandes Ligas.

Aquí hay otra historia verdadera: Los Kansas City Monarchs, cuando firmaron a Jackie Robinson, le hicieron jugar de Shortstop. Robinson tuvo cuatro de las cinco herramientas, pero no tuvo un buen brazo. Papá Cool estaba jugando libremente, y él deliberadamente le golpeaba las bolas a la derecha de Robinson y luego bateaba constantemente hacia fuera. Esto ayudó a convencer a los cazatalentos de los Dodgers que Robinson era más adecuado para la primera y segunda base. Aquí está la mejor parte de la historia. Bell, en ese momento, tenía 42 años.


Su gran velocidad lo convirtió en un defensor excelente - todo el mundo dice que no podía golpear una pelota sobre su cabeza en el outfield. También fue un excelente bateador, un slasher, probablemente algo así como Kenny Lofton en su mejor momento. * Expertos de la Negro Leagues aseguran que habría sido una amenaza perenne para ganar el título de bateo. Según Riley, bateó .391 en los juegos de exhibición contra jugadores de las Grandes Ligas. Mantuvo su gran velocidad durante más de 20 años a pesar de que probablemente jugó en cerca de 4.000 partidos, si tenemos en cuenta todos los partidos de las Ligas Negras, y que constantemente jugó durante los inviernos en Cuba, México y California. Él fue un hombre increíble con un apodo increíble.


* Lofton de 1993-1997 bateó .323 con casi un embase de .400, en sus mejores tres años anotó 110, 116 y 132 carreras.


Hace poco hice un evento con Salón de la Fama Lou Brock, que conocía a Papá Cool desde sus días como jugador. Bell era de St. Louis, y él iba a los partidos de los Cardinals a veces, y enseñaba a Lou Brock cómo robar bases. "Era un buen hombre, un buen maestro, y él instintivamente sabía más sobre el robo de una base que cualquier otra persona que he conocido", me contó Brock. Una vez hice un evento con Ernie Banks - en realidad era Cool Papa Bell quien descubrió Banks y lo recomendó a Buck O'Neil y los Kansas City Monarchs - y él habló sobre la cantidad de gente se asombraba con él en las Ligas Negras.


Pero mi cita favorita sobre Cool Papa Bell viene de mi viejo amigo Buck O'Neil, quien a menudo le preguntan: "¿Cómo ERA de rápido Cool Papa Bell?"


Y él siempre respondía de la misma manera: "Más rápido que eso."

Adolfo Luque / BIOGRAFIA

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Adolfo Domingo De Guzmán Luque
Gloria del deporte cubano, conocido con los motes de Papá Montero y Habana Perfecto. Entra en las Ligas Mayores en 1914con los Bravos de Boston. Fue champion pitcher en 1923 con el equipo los Rojos de Cincinnati, acumulando 27 triunfos, solo ocho reveses y 1,93 carreras limpias por partido. Durante 20 temporadas de actuación en Grandes Ligas, implantó el récord de 193-179, con promedio de carreras limpias de 3.23 y 28 salvadas como relevista, 26 lechadas y 3 liderazgos en ese departamento, obtuvo el título de Campeón mundial en 1919 y1933.Al retirarse como pelotero activo fue Entrenador deportivo.

Nace en La Habana el 4 de agosto de 1890, los padres eran adinerados, por lo que recibió una buena educación, desde niño le gusto practicar beisbol, se inició en elBéisbol jugando la tercera base del club Vedado.

Era bajo de estatura, blanco de piel, por lo cual casi siempre se le veía la cara roja, de voz gruesa y carácter enérgico. Fue un gran pelotero, entrenador y director de varios equipos tanto en Cuba como en el extranjero, por lo cual todos los peloteros lo obedecían por el prestigió que se ganó.

Tenía un fuerte temperamento, por ello fue apodado “Habana Perfecto” en Estados Unidos y la defensa de la cubanía, estaba mas allá del vestir típico nacional de la época, llevando sombrero de pajilla, pantalón hacendado, guayabera y un “habano” de vueltabajero # 5 entre los dientes, le gano el respeto entre el público y los jugadores americanos quienes, varias veces, probaron el patriotismo a base de puñetazos sin ningún tipo de contemplaciones.

Padecía del corazón y el 3 de julio de 1957 a la edad de 67 años muere de un ataque cardiaco, en La Habana.

Tenía mucha destreza para el beisbol, por lo que en 1912 Agustín “Tinti” Molina, maneger del club “Fe” de la Liga Cubana, se interesa por él, comienzando su ascenso deportivo, se hizo un experto en dar la bola curva,lo cual impresionaba a los contrarios. A continuación relacionamos alguno de los resultados más significativos:

  • 1914: Debuta en Grandes Ligas con los Boston Braves de la Liga Nacional.
  • 1918: Fue transferido a los Cincinnati Reds, ese año ganó seis juegos y perdió tres y su promedio de limpias fue 3.80, manteniéndose durante doce temporadas.
  • 1919: Participa en la Serie Mundial, jugó principalmente de pitcher,contribuye con 9-3 y 2.63 a que su club gane la Liga Nacional y enfrente al poderoso Chicago White Sox.
  • 1920 a 1922: Se convierte en un pitcher estrella, liderando la Liga Nacional en derrotas, gano 13 juegos y perdió 9; pero mantuvo su tremendo promedio de carreras limpias por debajo de 3 con 2.51
  • 1921: Se produce la que, segun el propio Luque, fue su mejor temporada al concluir con 17-19 y 3.38 clp, pero con 11 juegos perdidos por una carrera.
  • 1923: En la temporada de Grandes Ligas con 33 años se coronó líder de los lanzadores al ganar 27 desafíos y perder 8 con los Rojos del Cincinnati, a lo que sumó un asombroso promedio de 1,93 carreras limpias por juego de nueve entradas. En esa campaña, el cubano ocupó la lomita en 41 ocasiones, 37 en funciones de abridor, y trabajó en 322 entradas, Seis de sus 27 éxitos fueron por la vía de la lechada y en cuatro ocasiones permitió una sola carrera.
  • 1925: Ganó 16 y perdió 18, no obstante resultar de nuevo el primero en efectividad al lanzar para 2,63 carreras limpias.
  • 1930 a 1931: Le cambian al Brooklin y después Jugó en Los Ángeles Dodgers
  • 1932 a 1935: Pasó a jugar con los Gigantes de New York. Él estuvo con los Gigantes en la Serie Mundial de 1933, siendo el pitcher en el 5º y último juego de la serie frente de los Washington Senators. Terminó su carrera con un récord de 194-179 y un promedio de 3,24.
  • 1936: Se retira del deporte activo, pero pasa a ser entrenador de pitchers, pues dada su experiencia y dedicación es contratado por el equipo de los Gigantes, hasta 1945.
  • 1953: dirigió al equipo mexicano de Guadalajara, en una serie de cuatro juegos de la Liga de la Costa contra Hermosillos, obteniendo la victoria.

Era un hombre educado, hablaba inglés y español, fue catalogado como un modelo de manager, cuando le llamaba la atención a los jugadores lo hacía en buena forma, fue el mentor más renombrado del Puebla, así como en los Estados Unidos fue considerado como el cubano más importante, ya que tenía buenas relaciones con americanos tanto blancos como negros, pues no era racista.

Luque lanzó cinco inmaculados innings como relevista frente a los Medias Blancas de Chicago en la Serie Mundial de 1919, la misma en la cual ocho peloteros del Chicagofueron separados para siempre del béisbol al comprobarse que se entendían con los apostadores, Catorce años después, en 1933, un veterano Luque de 43 años de edad retornaba al clásico mundial de octubre, esa vez con los Gigantes de Nueva York, equipo al cual había sido canjeado la temporada anterior.

La Serie con los Senadores de Washington, titulares de la Liga Americana, llegó al quinto juego con ventaja de tres victorias por una para los Gigantes, que necesitaban de un triunfo más para coronarse. Con el juego empatado a tres carreras, Luque fue llamado por el manager Bill Terry a sofocar una rebelión senatorial en la quinta entrada y no solo la sofocó, sino que se mantuvo firme hasta la novena en que los Gigantes le dieron una carrera de ventaja,el trabajo impecable de Luque parecía garantizar la escasa ventaja, cuando en el final del noveno, última oportunidad para el Washington, que jugaba en su terreno, el cubano se metió en complicaciones y con dos outs llenó las bases. Tocaba el turno al inicialista Joe Kuhel, quien llegó al clásico luego de destrozar a los lanzadores de la Americana, y el manager Bill Terry, salió disparado como una flecha hacia el box a pedirle la bola al cubano, quien a su edad, pensó tal vez Terry, había hecho más de lo esperado. Mas, al llegar a la lomita, el manager se topó con un Luque que con gestos fieros y echando fuego por los ojos se negaba a entregarle la pelota, por lo que el piloto de los Gigantes, que conocía del temperamento del cubano, lo dejó en el montículo.

Tres lanzamientos después, ¡sólo tres¡ Luque tiraba el guante al aire y corría al encuentro de sus compañeros, en tanto un entristecido Kuhel se dirigía cabizbajo a la cueva de los Senadores.

En Cuba, Adolfo Luque jugó como profesional desde 1912, año en que debutó en tercera base con el Fe y dejó archivadas 93 victorias frente a 62 reveses cuando en la temporada de 1938-1939 lanzó su último partido para el Almendares, equipo al cual sirvió la mayor parte de su vida y para cuyos parciales fue, mucho más que una figura mimada, un auténtico caudillo por su indiscutible calidad, por lo mucho que quiso la enseña azul, y por el carácter explosivo que lo dotó de un colorido excepcional.

Como manager, ganó siete campeonatos de la Liga Cubana para el Almendares y uno con el Cienfuegos. También fue un manager ganador con los “Pericos” de Puebla, en la Liga Mexicana Mayor, y durante ocho años fue entrenador de pitcheo para los Gigantes de Nueva York, plaza que abandonó para irse a México.

Es considerado una Gloria deportiva del béisbol cubano y de América Latina, por ello en el salón de actos del Estadio Latinoamericano se encuentra un busto que perpetúa su memoria.

En total, Luque se mantuvo en las Grandes Ligas en forma ininterrumpida desde 1918, fecha en que se estableció definitivamente con el Cincinnati, hasta 1935, año en el cual compiló uno y cero para los Gigantes de Nueva York, en la propia Liga Nacional de las Mayores. En ese período de tiempo, el “Habana Perfecto”, como le llamaron los periodistas norteamericanos, ganó 194 juegos y perdió 170, con promedio de 3,24 carreras limpias, mejor que el de ases yanquis del montículo exaltados al Salón de la Fama, distinción negada hasta hoy al cubano.

Adolfo Luque es un caso digno de interés e importancia de la nacionalidad cubana, porque traspaso los límites de la leyenda hasta casi convertirse en personaje mítico, sólo comparado con otros dos grandes del deporte en Cuba, como fueron el genio del ajedrez José Raúl Capablanca y el boxeador Eligio Sardiñas Kit Chocolate.

El principal lanzamiento del pelotero era la bola curva, se concentraba mucho en el juego, su atención a los detalles le permitió ser un gran profesor tras su retiro y entrenador de pitchers en el equipo de los Gigantes entre 1936 a 1938 y 1942 a 1945, en 1953 dirigió el equipo mexicano de Guadalajara, en una serie de cuatro juegos de la Liga de la Costa contra Hermosillos, obteniendo la victoria.

El periodista Eladio Secades escribió sobre este personaje deportivo: “Se advertía en Luque un contraste digno de admiración y de estudio. El hombre brusco, obcecado y presto al estallido, poseía en cambio una singular inteligencia y aplomo en los momentos de apuro. Fue un gran lanzador no solo por su brazo de Hércules, sino, además, porque poseía un corazón de fiera, porque disponía de una retentiva de prodigio para tener presente las virtudes y defectos de los bateadores que enfrentaba. Sobre el lanzamiento que provocaba un batazo violento, ese propio adversario no podría repetir el daño en el resto de su vida…” Fuera del terreno, como el genuino cubano que era, Luque gustaba de vestir la típica guayabera y el sombrero de jipi japa, frecuentar las vallas de gallos y compartir una botella de buen ron ante una mesa de dominó [1]

Era primo en segunda rama materna del gran torero Manololete y amigo personal deErnest Hemingway. En Puebla lo quisieron y admiraron por lo cual el hermano de su última esposa Yvonne Recek le hizo una composición que tituló: “Elegía a Papá Montero”.

Esto sucedió en un juego de entrenamiento en la primavera de 1924, y los Cardenales de San Luis le habían dado la oportunidad de adiestrarse junto a ellos al joven Stan Smith, quien había demostrado condiciones en las categorías inferiores. El novato era arrogante, y pensaba que entre la elite igual podría desforrar la esférica. De hecho, las primeras veces al bate le dieron razones para el engreimiento, pues le pegó tres hits al abridor del choque preparatorio contra los Rojos de Cincinati.

Entonces los Rojos de Cincinnati enviaron a un relevista que fue el gran Luque. Y mientras éste conversaba brevemente con su receptor, a Smith le llamó la atención el acento de aquel pitcher. El diálogo no se hizo esperar.

  • ¿Qué idioma es ese que hablas?
  • Español.
  • ¿Y como te llamas?
  • Adolfo Luque.
  • ¿Adolfo qué?
  • Luque, dijo con evidente fastidio el cubano.
  • ¿Y de dónde eres?
  • De Cuba.
  • ¿Cuba? ¿Dónde rayos queda eso?
  • Al Sur de Brooklyn, respondió Luque indignado.

En ese momento, el árbitro rompió la dilatada charla, y solo se escuchó una frase mitad amenazante, mitad premonitoria: “Ahora tú vas a saber dónde queda Cuba”.

Lo primero fue una recta pegada que Smith dejó pasar. Luego vino otra recta hacia la otra esquina. “Strike two”, gritó el umpire. Y cuando el confundido jovenzuelo esperaba quién sabe qué cosa en el home plate, una curva le dio el tiro de gracia. Anonadado, Smith no se movió. Parecía congelado en el cajón. El catcher lo sacó del mal momento: No te acongojes, le dijo. Ese señor ganó 27 juegos el año pasado en Grandes Ligas.[2]

Récords

  • El lanzador que más temporadas actuó (22).
  • 2do en juegos ganados (106).
  • 3ero en perdidos (71).
  • 4to en completos (113).
  • 7mo en porcentaje de ganados y perdidos (.599)
  • 10mo en juegos lanzados (216).
  • Implantó un récord de más ponches consecutivos (7), el 17 de febrero de 1923.
  • Lideró 7 veces los juegos ganados y 4 los ganados y perdidos.
  • En 1917 encabezó las lechadas (2), 1920-1921 (3) y en 1932-1933 (1).
  • Al frente en juegos completos: 1922-1923 (12) y 1926-1927 (13), en el torneo independiente.
  • Dos veces lideró el porcentaje: 1928-1929 (.818) y 1926-1927 (.625), en el torneo independiente.
  • En 1934-1935 encabezó las carreras limpias (1,27).
  • Se proclamó líder de los bateadores en 1917 (.355), con el ORIENTALS.
  • Fue el primer lanzador cubano y latino que actuó en las Grandes Ligas.

Ricardo Carty: Su sonrisa y poderoso bate le dieron popularidad en el béisbol

 

 

Fue la primera gran estrella nacida en San Pedro de Macorís que alcanzó las Grandes Ligas. Durante sus años como jugador se volvió muy popular entre los fanáticos del béisbol por su gran sonrisa y su poderoso bate, y tras retirarse de los diamantes el corpulento jugador continuó siendo muy querido por todos los que estuvieron a su alrededor.

Esa es una forma de describir a Ricardo Adolfo Jacobo Carty, nacido el 1 de septiembre de 1939, y quien a nivel profesional fue conocido como “Rico” Carty.
Durante su carrera de 15 años en las mayores jugó con los Bravos de Milwaukee y de Atlanta, Cachorros de Chicago, Atléticos de Oakland, Indios de Cleveland y Azulejos de Toronto. A lo largo de sus años como profesional jugó como receptor, inicialista, antesalista, jardinero y bateador designado.

Jugó por primera vez en Grandes Ligas en 1963 tomando apenas dos turnos al bate, y al año siguiente vio acción en su primera temporada completa de las mayores. Aprovechó la oportunidad que recibió ese año bateando para promedio de .330 con 22 jonrones y 88 remolcadas, y quedó en segundo puesto en las votaciones de Novato del Año de la Liga Nacional.

En sus primeras siete temporadas con Milwaukee y Atlanta tuvo promedio de .317 y en 1970 acabó con los lanzadores oponentes, recibiendo la oportunidad de participar en el Juego de Estrellas por la Liga Nacional.

Los problemas de salud a lo largo de su carrera impidieron que se convirtiera en un mejor jugador. En apenas su segundo año completo luchó con varias lesiones y a pesar de eso terminó con promedio de .310. En 1967 su juego sufrió una baja considerable tras ser afectado por tuberculosis, y al año siguiente no vio acción pues se estaba recuperando de la enfermedad. Muchos pensaron que su carrera había terminado, pero Carty se las arregló para regresar en buena forma en 1969 y terminó la campaña con promedio de .342.

En 1970 nadie fue mejor que él. Encabezó la Liga Nacional en promedio de bateo con .366, el total más alto desde que Ted Williams bateó para .388 en 1957. Conectó 25 jonrones y remolcó 101 vueltas. Aunque Carty era un jugador con fortaleza para conectar más cuadrangulares, su swing hacia abajo provocaba que sacara líneas en vez de batazos elevados. Fue abridor en el Juego de Estrellas esa temporada, y al terminar la misma parecía que Carty seguiría ascendiendo en su carrera.

Sin embargo, la historia fue diferente. Tras sufrir una lesión de rodilla durante un partido de béisbol invernal, perdió la temporada de 1971 mientras se recuperaba y tuvo suerte de no ver su carrera terminada por esa causa.

Mientras se recuperaba ese año, fue arrestado y golpeado brutalmente por oficiales de la policía de Atlanta, los cuales fueron suspendidos por sus acciones. Producto de la golpiza, Carty sufrió daños considerables en un ojo.

Cuando pudo regresar en 1972 siguió luchando con lesiones. Tomó apenas 271 turnos al bate y compiló promedio de .277, y además se vio envuelto en una pelea con Hank Aaron mientras viajaban en un avión. La prensa de Atlanta tomó el lado de Aaron, quien se había convertido en un símbolo de la ciudad.

La temporada siguiente jugó con tres equipos diferentes y finalmente fue a parar a los Cachorros de Chicago, quienes posteriormente le dieron de baja. En 1974 se fue a jugar a México, y tras su buena actuación en esa liga fue contratado por los Indios de Cleveland para concluir esa temporada. Logró buenos números y aseguró un puesto en el equipo para el año siguiente.

En 1975, jugando mayormente como designado, terminó con promedio de .308. Al año siguiente logró promedio de .310. En ese momento de su carrera, únicamente Pete Rose tenía mejor promedio que los .308 de Carty entre los veteranos que tenían más de 10 años en la liga.

En 1978 logró su total más alto de jonrones con 31 jugando con los Azulejos y los Atléticos, y terminó con promedio de .282 y 99 remolcadas. Su última temporada la pasó con Toronto, terminando con promedio de .256, con 12 cuadrangulares y 55 empujadas.

Logros

Ganó el título de bateo de la Liga Nacional en 1970

Participó en el Juego de Estrellas por la Liga Nacional en 1970

Encabezó la Liga Nacional en porcentaje de embasarse en 1970

Hilvanó una racha de 30 partidos consecutivos conectando hits

Sus 204 jonrones lo colocan entre los mejores 500 jonroneros de todos los tiempos

Disparó tres cuadrangulares en un partido el 31 de mayo de 1970

Jugador del Mes de las mayores en mayo de 1970

FRANKLIN MIRABAL

Franklin Taveras: Se destacó en las mayores por poseer una increíble velocidad

Franklin Taveras

 

Franklin Crisóstomo Taveras, nacido el 24 de diciembre de 1949 en la localidad dominicana de Las Matas de Santa Cruz, se caracterizó durante su carrera como campocorto por ser muy volátil tanto dentro como fuera del terreno. Debutó en las mayores el 25 de septiembre de 1971.

 

Tenía una velocidad muy impresionante, algo que aprovechó al máximo durante sus doce temporadas como jugador profesional en las Grandes Ligas. A lo largo de su carrera jugo con los Piratas de Pittsbugh, Metros de Nueva York y Expos de Montreal.

 

El 5 de agosto de 1977 logró una impresionante hazaña como miembro de los Piratas: durante la segunda entrada de un partido frente a los Rojos de Cincinnati entró a batear con las bases llenas, y logró conectar un jonrón dentro del parque en esa situación.

 

Ese mismo año rompió la marca de los Piratas en bases robadas establecida por Max Carey, estafándose un total de 70 en esa campaña. Al momento de salir del equipo, Taveras ocupaba el sexto puesto entre los líderes de bases robadas de todos los tiempos en los Piratas con 206, pero la falta de poder en el bate y su mala defensa provocaron que el equipo se deshiciera de él a través de un cambio.

 

En 1979 los Piratas lo enviaron a los Metros por Tim Foli, movimiento que resultó ser clave para que los Piratas lograran el título de la liga esa campaña.

 

Taveras jugó el último partido de su carrera el 25 de julio de 1982, año en que jugó con los Expos de Montreal.

 

A lo largo de su carera acumuló un total de 1,150 partidos jugados, logrando conectar 1,029 hits, estafarse 300 bases y batear para promedio de .255, aunque sus números de poder fueron muy bajos conectando apenas dos jonrones en su carrera y remolcando 214 vueltas.

 

Logros

Miembro del equipo que ganó la Serie Mundial en 1971

 

Campeón de bases robadas en la Liga Nacional durante la campaña de 1977

 

Estuvo entre los mejores tres robadores de bases de la Liga Nacional durante cuatro campañas consecutivas (1963-1969)

 

Encabezó los Metros en turnos al bate en 1979

 

Fue líder de los Metros en triples en 1979

 

Encabezó al conjunto de los Metros en bases robadas en 1979

 

Logró disparar cuatro hits en un partido durante siete ocasiones en su carrera

Stanley Javier: Un utility de excelente defensa e increíble velocidad

 

Stanley Javier

Conocido con el sobrenombre de “El Morao”, Stanley Julián Antonio Javier nació el 9 de enero de 1964 y desde pequeño siguió los pasos de su padre Julián Javier mostrando un gran interés por el béisbol. Durante su carrera se caracterizó por poseer buena defensa, gran velocidad y la capacidad de batear para buen promedio desde ambos lados del plato. Sin embargo, fue utilizado la mayor parte del tiempo como utility pues no lograba mantener su ritmo de juego durante una temporada completa. Defendía muy bien los jardines, y contaba con un fuerte brazo.

 

Su impresionante defensa era uno de sus puntos fuertes e incluso en 1995 encabezó la liga en porcentaje de fildeo entre los jardineros logrando sacar 332 outs y realizando tres asistencias sin cometer errores. Su otro gran atributo era el corrido de bases. Aunque nunca recibió el mérito suficiente durante su carrera, acumuló 235 bases robadas al finalizar la campaña del 2000 y tenía un porcentaje de éxito de 82% cuando se iba a robo.

 

Fue firmado como agente libre por los Cardenales de San Luis cuando tenía 17 años de edad, y fue cambiado a los Yanquis de Nueva York un año después de ser firmado. Con su nuevo equipo tomó un total de siete turnos antes de ser cambiado a los Atléticos de Oakland. Pasó un par de temporadas subiendo y bajando entre Triple A y las Mayores, convirtiéndose en jugador regular de los Atléticos en 1988 mientras el equipo buscaba alcanzar el título de la división esa campaña.

 Stanley Javier

En 397 turnos que tomó ese año terminó con promedio de .257 con 20 bases robadas y 49 anotadas, y en el quinto partido de la Serie Mundial empujó las únicas dos carreras que el equipo le pudo anotar a Orel Hershiser durante toda la serie. Al año siguiente el equipo alcanzó nuevamente la Serie Mundial, pero Javier apenas jugó en un partido de la serie como reemplazo defensivo.

 

Fue enviado a los Dodgers de Los Angeles en 1990, equipo al que le aportó su velocidad y buena defensa. En 1992 lo enviaron a los Filis luego de que el conjunto de Filadelfia tuviera una crisis de jardineros lesionados. Javier se desempeñó muy bien en el conjunto, pero tras concluir la campaña Javier decidió firmar con los Angelinos de Anaheim.

 

Con su nuevo equipo tuvo promedio de .291 en 92 partidos y tras finalizar la campaña volvió a unirse a los Atléticos. Esa ocasión recibió la oportunidad de jugar como el jardinero central regular del equipo, terminando con 60 bases robadas durante las dos temporadas que jugó con Oakland.

 

Javier firmó un contrato de dos años con los Gigantes de San Francisco antes de iniciar la temporada de 1996 con la oportunidad de convertirse en jardinero regular, pero pasó una buena parte de la campaña en la lista de lesionados. Fue enviado a los Astros de Houston a finales de la campaña de 1999, pues el equipo necesitaba jardineros para la postemporada. Tomó 11 turnos en la Serie de División frente a los Bravos, pero los Astros cayeron en cuatro partidos.

 

Durante la temporada muerta los Marineros de Seattle firmaron a Javier y como lo había hecho siempre, fue el cuarto jardinero del equipo. Tuvo la oportunidad de jugar en el jardín izquierdo del conjunto durante la campaña del 2001 tras una lesión de Jay Buhner.

 

A lo largo de su carrera de 17 años, Javier terminó con promedio de .269 con 57 jonrones, 246 remolcadas, 781 anotadas y 246 bases robadas en 1,763 partidos jugados.

 

Logros

Campeón de la Serie Mundial de 1989 con los Atléticos de Oakland

 

Disparó el primer jonrón en la historia de los partidos interligas frente a los Rancheros de Texas cuando jugaba con los Gigantes de San Francisco

 

Terminó décimo en bases robadas de la Liga Americana en 1994

 

Conocido con el sobrenombre de “El Morao”, Stanley Julián Antonio Javier nació el 9 de enero de 1964 y desde pequeño siguió los pasos de su padre Julián Javier mostrando un gran interés por el béisbol. Durante su carrera se caracterizó por poseer buena defensa, gran velocidad y la capacidad de batear para buen promedio desde ambos lados del plato. Sin embargo, fue utilizado la mayor parte del tiempo como utility pues no lograba mantener su ritmo de juego durante una temporada completa. Defendía muy bien los jardines, y contaba con un fuerte brazo.

 

Su impresionante defensa era uno de sus puntos fuertes e incluso en 1995 encabezó la liga en porcentaje de fildeo entre los jardineros logrando sacar 332 outs y realizando tres asistencias sin cometer errores. Su otro gran atributo era el corrido de bases. Aunque nunca recibió el mérito suficiente durante su carrera, acumuló 235 bases robadas al finalizar la campaña del 2000 y tenía un porcentaje de éxito de 82% cuando se iba a robo.

 

Fue firmado como agente libre por los Cardenales de San Luis cuando tenía 17 años de edad, y fue cambiado a los Yanquis de Nueva York un año después de ser firmado. Con su nuevo equipo tomó un total de siete turnos antes de ser cambiado a los Atléticos de Oakland. Pasó un par de temporadas subiendo y bajando entre Triple A y las Mayores, convirtiéndose en jugador regular de los Atléticos en 1988 mientras el equipo buscaba alcanzar el título de la división esa campaña.

 

En 397 turnos que tomó ese año terminó con promedio de .257 con 20 bases robadas y 49 anotadas, y en el quinto partido de la Serie Mundial empujó las únicas dos carreras que el equipo le pudo anotar a Orel Hershiser durante toda la serie. Al año siguiente el equipo alcanzó nuevamente la Serie Mundial, pero Javier apenas jugó en un partido de la serie como reemplazo defensivo.

 

Fue enviado a los Dodgers de Los Angeles en 1990, equipo al que le aportó su velocidad y buena defensa. En 1992 lo enviaron a los Filis luego de que el conjunto de Filadelfia tuviera una crisis de jardineros lesionados. Javier se desempeñó muy bien en el conjunto, pero tras concluir la campaña Javier decidió firmar con los Angelinos de Anaheim.

 

Con su nuevo equipo tuvo promedio de .291 en 92 partidos y tras finalizar la campaña volvió a unirse a los Atléticos. Esa ocasión recibió la oportunidad de jugar como el jardinero central regular del equipo, terminando con 60 bases robadas durante las dos temporadas que jugó con Oakland.

 

Javier firmó un contrato de dos años con los Gigantes de San Francisco antes de iniciar la temporada de 1996 con la oportunidad de convertirse en jardinero regular, pero pasó una buena parte de la campaña en la lista de lesionados. Fue enviado a los Astros de Houston a finales de la campaña de 1999, pues el equipo necesitaba jardineros para la postemporada. Tomó 11 turnos en la Serie de División frente a los Bravos, pero los Astros cayeron en cuatro partidos.

 

Durante la temporada muerta los Marineros de Seattle firmaron a Javier y como lo había hecho siempre, fue el cuarto jardinero del equipo. Tuvo la oportunidad de jugar en el jardín izquierdo del conjunto durante la campaña del 2001 tras una lesión de Jay Buhner.

 

A lo largo de su carrera de 17 años, Javier terminó con promedio de .269 con 57 jonrones, 246 remolcadas, 781 anotadas y 246 bases robadas en 1,763 partidos jugados.

 

Logros

Campeón de la Serie Mundial de 1989 con los Atléticos de Oakland

 

Disparó el primer jonrón en la historia de los partidos interligas frente a los Rancheros de Texas cuando jugaba con los Gigantes de San Francisco

 

Terminó décimo en bases robadas de la Liga Americana en 1994

 

Fue séptimo en robos de la Liga Americana en 1995

Zoilo Versalles / crònica

Zoilo Versalles

 

Zoilo Versalles llegó a alcanzar en 1965 el más alto galardón en el mejor béisbol del mundo: Jugador Más Valioso de la temporada

 

Inmediatamente después de que tomó el poder, Fidel Castro dictaminó la muerte del deporte profesional y así la Isla perdió la tradición beisbolera que hasta entonces había sido uno de sus emblemas internacionales. No contento con lo anterior, Castro no solo estableció el llamado béisbol aficionado —si bien estos peloteros han vivido como verdaderos profesionales en cuanto al tiempo dedicado a su pasión, aunque no en lo que se refiere a la remuneración recibida por parte del régimen—, sino que hizo todo lo posible para borrar de la memoria del pueblo de Cuba a tantas glorias de su deporte nacional. Como si aquellos peloteros no hubiesen sido cubanos, o como si en alguna medida representaran una vergüenza para la nación cubana.

El gran campocorto de Grandes Ligas cubano Zoilo Versalles nació en La Habana, en diciembre de 1939, y llegó a alcanzar en 1965, desempeñándose con los Mellizos de Minnesota, el más alto galardón en el mejor béisbol del mundo: Jugador Más Valioso de la temporada, cuando participó en 160 partidos con 666 turnos al bate en los que conectó 182 hits, 12 triples y 19 jonrones que le sirvieron para anotar 126 carreras e impulsar 77, con un promedio a la ofensiva de 273. En esa temporada Los Mellizos ganaron el campeonato de la Liga Americana, disputado contra los Yankees de Nueva York. Versalles, el primer jugador latinoamericano en recibir el título de Jugador Más Valioso, fue uno de los héroes de la serie decisiva contra los Yankees al conectar un hit determinante contra el gran lanzador zurdo Sandy Koufax . “Si se lo propone, puede ser el mejor shortstop de las Grandes Ligas, solo se lo impide el carácter”, declaró entonces Calvin Griffith, gerente de Los Mellizos. Con lo de “carácter” aludía al temperamento explosivo de Versalles, y quizás a ciertos rasgos de hipocondría, en cuanto a dolores alternos en la espalda, que expresaba el pelotero cubano.

Zoilo Versalles se inició en las Grandes Ligas en 1959, cuando fue firmado por los Senadores de Washington a los 20 años de edad. En esa temporada tomó parte en 29 juegos y bateó solo para average de 153 en 59 partidos. Sin embargo, se destacó por su velocidad corriendo las bases y su gran calidad a la defensiva.

Apodado el “Zorro” y el “Zorro de Cuba”, el derecho Versalles no contaba con un físico que en realidad se ajustara a los estándares del béisbol de Grandes Ligas: medía 5,10 pies de estatura y pesaba 146 libras. Sin embargo, su potente brazo y su velocidad de desplazamiento en el campocorto más su “guante mágico”, así como su gran desempeño como primer bate unido a la ya referida habilidad para correr las bases, lo convirtieron en una estrella.

A finales de la década de 1960, el “Zorro” Versalles finalmente se sometió a una cirugía de la espina dorsal de la que nunca se recuperaría totalmente para seguir brillando en el béisbol como antes.

Se retiró en 1971 luego de haber jugado además con los Bravos de Atlanta y los Dodgers de los Ángeles. En sus 12 años de carrera bateó para un average de 242, resultado de 1246 hits en 5141 veces al bate durante 1065 partidos, 401 carreras impulsadas y 564 anotadas; se robó 84 bases. De 1961 a 1965 fue el líder jonronero de los campocortos de la Liga Americana, con 73 vuelacercas.

El “Zorro” fue encontrado muerto en su casa de Bloomington, Minnesota, el 11 de junio de 1995. En 2006 fue elegido al Salón de la Fama de Los Mellizos de Minnesota.

 

Félix Luis Viera, México DF | 07/08/2013 4:56 pm

 


Phil Niekro / BIOGRAFIA

 

 

Phil Niekro y su nudillo se mantuvieron en marcha, en marcha y en marcha. Niekro lanzó con los Bravos durante dos décadas en Milwaukee y Atlanta. Ganó más de 300 partidos y perdió más juegos que cualquier lanzador de la Liga Nacional en la época moderna.
Phil y su hermano Joe, tienen el récord de más victoria para una combinación de hermanos en la historia del beisbol de liga mayor. Tuvieron un total de 539 victorias en grandes ligas, mejor que los Deans y los Perry. Joe, a pesar de acumular 221 de esas victorias, nunca recibió la aclamación que obtuvo su hermano, pero Phil enseñó el nudillo a su hermano menor, alargando sustancialmente su carrera.
Niekro nació el 1 de abril de 1939, en Blaine, Ohio. Joe nació cinco años y medio después. Los Niekro crecieron en un campo de carbón, en los Montes Apalaches al oriente de Ohio, cerca de la tierra de John Havlicek miembro del Salón de la Fama del baloncesto profesional.
El padre de Niekro fue un lanzador de bola rápida en las ligas industriales. Mientras atrapaban lanzamientos cuando Phil tenía 10 ú 11 años de edad, su padre le tiró un nudillo como una broma. El nudillo eludió al joven Niekro, pero le fascinó y quiso aprender a tirarlo. Cuando llegó a la secundaria, Niekro se había convertido en un experto en ese lanzamento de forma tal que su padre ya no podía atraparlo.
Los Bravos de Milwaukee estaban lo suficientemente interesados en Niekro y su nudillo como para firmarlo por un bono de US$500. Niekro se tomó su tiempo en las menores y conoció el país. Jugó en los equipos Wellsville en la Liga Pennsilvania-Nueva York, McCook en la Liga Estatal de Nebraska, Jacksonville de la Liga del Atlántico Sur, Austin en la Liga de Texas, y Denver de la Liga de la Costa del Pacífico.
Niekro, recordaba el escritor Pat Jordan, quien lanzó con Niekro en 1959, era “el décimo lanzador del staff”. Al principio aparecía únicamente en las últimas entradas de los juegos perdidos. Era ineficiente debido a que no podía tirar su nudillo al plato, y prefería por el contrario, manejarse con uno de sus otros lanzamientos, todos los cuales eran deficientes”.


El dominio del nudillo vino de forma lenta, pero con seguridad. Cuando Niekro llegó a los Bravos para quedarse en 1965, su último año en Milwaukee antes de irse a Atlanta, era un pitcher de relevo. Realizó 41 apariciones, solo un inicio, y salvó seis juegos. En 1967, 20 de las apariciones de Niekro, fueron como lanzador iniciador. Ganó 11 juegos esa temporada, mientras perdió 9, y encabezó la Liga Nacional en promedio de efectividad con marca de 1.87. Aunque realizaba apariciones ocasionales en el relevo a lo largo de su carrera, después de 1967 fue utilizado principalmente como iniciador.
“Cuando llegué al equipo”, Niekro diría años más tarde, “me sentía como un muchacho. Observaba a tipos (compañeros de equipo) Warren Spahn, Eddie Mathews, Hank Aaron como hombres. Sentía que tenía que tirar solo strikes. Si dejaba caer la pelota cubriendo primera base, pensaba que me sacarían del equipo”.
Pronto Niekro era el as de la rotación de lanzadores de los Bravos. En 1969 ganó 23 juegos cuando los Bravos capturaron el primer título de la División Occidental de la Liga Nacional. Ponchó 193 bateadores frente a 57 transferencias. Niekro inició, pero perdió, el primer juego de la primera serie de campeonato de la Liga Nacional ante Tom Seaver, cuando los Mets barrieron los Bravos en tres juegos.
Niekro batalló en 1970, perdiendo 18 juegos y viendo su efectividad aumentar hasta 4.27. Se lesionó un brazo luego de dos temporadas mediocres más, y el dirigente de Atlanta,Eddie Mathewslo movió al bullpen a inicios de 1973.
Eventualmente, Niekro regresó a la rotación, y el 5 de agosto de 1973, lanzó un juego sin hits contra los Padres de San Diego, el primer no-hitter para un lanzador de los Bravos desde que Warren Spahn tuvo uno en 1961. “Knucksie” finalizó la temporada con un récord de 13 y 10 y efectividad de 3.31, y cuatro juegos salvados.
En 1974 Niekro ganó 20 juegos de nuevo para los Bravos, empatando para el liderazgo de victorias de la liga. También encabezó la liga en juegos completos, con 18, y entradas lanzadas, con 302. Su hermano Joe era un pitcher de relevo en el escuadrón de los Bravos, registrando 3 y 2 con una efectividad de 3.56. Sin embargo, a finales de temporada fue vendido a Houston por US$35,000.
Su hermano Phil ganó 15 juegos en 1975 y 17 en 1976, pero los Bravos terminaron con más de 90 derrotas en cada temporada. En 1977 Atlanta perdió 101 juegos y terminó en el sótano de la División Occidental de la Liga Nacional. Niekro perdió su liderazgo de 20 juegos en esos partidos, pero encabezó la liga de nuevo en ponches, juegos completos y entradas. Estuvo al frente de la Liga Nacional en juegos completos y entradas lanzadas en los próximos dos años al igual que lanzando más de 300 innings en ambas ocasiones.

En 1978 Niekro tuvo 19 y 18; tenía 40 años en ese entonces y sus días como lanzador con 20 victorias parecían haber llegado a su fin. Los Bravos permanecieron en el sótano en 1979, perdiendo 94 juegos y finalizando 24 juegos por debajo del primer lugar ocupado por Cincinnati. Pero Niekro pudo lograr 21 victorias, y es el último jugador en las grandes ligas en ganar 20 juegos para un equipo de último lugar. Niekro también perdió 20 juegos para convertirse en el primer lanzador desde 1906 en ganar y perder al menos 20 juegos en la misma temporada. Lanzó un azote de 345 entradas esa temporada, incluyendo la cifra tope en su carrera de 23 juegos completos.
Niekro, siempre un gran jugador defensivo, ganó premios de Guante de Oro de la Liga Nacional en 1978, 1979 y 1980 y agregó dos más en 1982 y 1983. A pesar de eso en las próximas temporadas continuaron para Niekro las altas y bajas en el montículo. Tuvo 15 y 18 en 1980, entonces encabezó la Liga Nacional en porcentaje de ganados y perdidos con .810, cuando tuvo 17 y 4 en 1982. Los Bravos ganaron la División Oeste de la Liga Nacional esa temporada, y Niekro inició el segundo juego de la Serie Semifinal de la LN contra San Luis. Sin embargo, no tuvo decisión, y los Cardenales barrieron los Bravos.
Niekro, luego de la temporada de 1983, en ese entonces de 44 años, fue dejado libre por los Bravos. Firmó con los Yankees de Nueva York y ganó 16 juegos en cada una de las temporadas en el Bronx. Obtuvo su juego 300 con el uniforme de los Yankees en 1985, privándose del nudillo hasta los últimos dos lanzamientos de ese juego. Niekro salio de los Yankees luego de esa temporada y firmó con los Indios de Cleveland a principios de la campaña de 1986.
Los Indios lo cambiaron a Toronto el 9 de agosto de 1987, y lo liberaron el 31 de agosto. Niekro recuerda que no fue fácil para el dirigente de Toronto, Jimmy Williams dejarlo ir: “Jimy me miró a los ojos y dijo, ´dejar ir a un Salón de la Fama como tú es la cosa más difícil que haya tenido que hacer´. Por lo que vi en su cara, se que lo sentía de verdad”.
Niekro regresó a Atlanta el 23 de septiembre de 1987, para una última aparición en el uniforme de los Bravos. Inició un juego y lo continuó hasta que llenó las bases en la cuarta entrada. Su exhibición había terminado, pero todavía él no estaba listo para abandonar. “Me dejaron ir debido a mi edad, no por mi talento”, dijo.
Niekro ganó 121 juegos después de los 40 años, la mayor cantidad de victorias obtenidas por encima de esa edad en la historia del beisbol. Abandonó el beisbol con 318 victorias y 274 derrotas, un récord moderno de la Liga Nacional. Gracias al nudillo también estableció un récord en una carrera en la Liga Nacional para lanzamientos salvajes, con 200.
Phil Niekro pudo haber ganado muchos juegos más de haber estado en una organización contendora. Los Bravos fueron nulidades perennes en toda la década de 1970, y muchas veces dieron a Niekro poco o ningún apoyo de carreras. Las 49 derrotas de Niekro por blanqueadas son la tercera cifra mayor en la historia del beisbol; detrás únicamente de Nolan Ryan y de Walter Johnson.
Niekro también tiene el récord para más temporadas, 24, sin aparecer en Serie Mundial.
“Recibí unas cuantas dosis de cortisona en el brazo, y Dios sabe, tuve mi parte en el dolor y las penas”, dijo una vez. “Pienso que es extraordinario haber jugado por tanto tiempo y solo estar una vez en la lista de lesionados”.
Los Bravos honraron a Niekro retirando el número 35 de su uniforme en enero de 1997, el beisbol lo honró eligiendolo para el Salón de la Fama.

El “Niño” de gran corazón que busca su guante dorado

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Nayibeth Silva
nsilva@el-carabobeno.com

Tomar la decisión de ser un pelotero a tan corta edad, implica dejar casi todo, hasta alejarte por un tiempo del vínculo familiar, para poder convertirse en esas estrellas que muchos jóvenes venezolanos amantes del beisbol sueñan ser a futuro. Quizás muchas personas no conozcan los verdaderos sacrificios que se corren para brillar dentro de un terreno de juego, quienes desde la tribuna sólo llegan a conocer la cantidad de batazos o simplemente esas grandes jugadas defensivas que quedan plasmadas en la historia. En esta oportunidad nos toca subir el telón para conocer los primeros pasos de un receptor carabobeño, que entre risas, ha logrado sacarla del parque unas cuantas veces como persona. Este es el caso de Salvador Pérez, el “Niño” que buscará su guante de oro a toda costa y quien abrió las puertas de su hogar para conocer un poco más de ese jugador que ven uniformado en diamantes tanto nacionales como americanos.

A lo largo de su vida, Yilda Díaz ha sido como especie de un motor central para este grandeliga criollo, el cual ha cosechado actuaciones doradas en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) y en Grandes Ligas. Gracias a su madre, se ha proyectado siempre como un muchacho humilde y honesto ante las adversidades, dispuesto a batallar ante cualquier tipo de tropiezo dentro de su carrera.

Con mucho trabajo esta mujer llevó a su chico a donde sea para poder jugar, al igual que muchas madres que tienen a sus hijos activos en la pelota menor de nuestro país. Todo ese sacrificio valió la pena, hoy en día “Salva”, como cariñosamente lo llama, se ha convertido en una de las figuras estelares de los Reales de Kansas City en suelo americano, además de ser una figura clave de los Tiburones de La Guaira en Venezuela.

Desde la entrada de su casa, se percibe ese ambiente sencillo que identifica a este pelotero valenciano, quien durante la visita de El Carabobeño, estuvo acompañado de su madre, junto a Anthony Infante, el más pequeño de la casa y uno de sus mejores amigos Julio Annicchiarico. Por su parte, resaltó que personas como Darwin Borjes, sobrino de Salvador, además de amigos como Ever Ortiz y Lino López, han sido pieza fundamental en su crecimiento como persona.

Sin perder el buen humor que lo caracteriza, el número 13 de los Reales nunca olvidará su origen, especialmente una crianza basada de la humildad. “Yo sé de donde vengo y agradezco en todo momento las personas que me ayudaron y estuvieron presentes desde un principio. Ahora quiero ser yo quien apoye a la gente que necesita, para mí eso es una escalera. Mi mamá trabajaba demasiado y mi abuela me cuidaba también. Estoy donde estoy gracias a ellos y pienso en ellos mucho para sacarlos adelante, toma todas mis decisiones tomándolos en cuenta”, expresó Pérez desde la sala de su hogar acompañado por varios seres queridos.

Este carabobeño de 23 años le dedicó toda su niñez a la pelota, donde a partir de los 4 años dio su primer paso dentro del beisbol menor, en las escuelas de la Goodyear y Firestone. Cuenta que personas como Elvia de Núñez, a quien siempre le ha dicho “abuela”, Franco Caverzán, entre otras, fueron de gran apoyo para arrancar en este negocio. “La que me impulsó desde un inicio fue mi madre, por todos esos sacrificios a la hora de comprarme un guante u otro implemento, que era la que me lleva en camionetica a mis entrenamientos, junto a la familia Núñez y el señor Caverzán. También Orlando Estévez, que fue el cubano que me firmó y que me dio esta oportunidad, pero hubo mucha gente importante que me ayudó a crecer dentro de la pelota”, manifestó.

Sin duda decidió ser pelotero por pasión, a medida que fue creciendo se convertía en un gran sueño de llegar a las Grandes Ligas, ganarse cada uno de los premios y ser uno de los mejores. Hasta que llegó ese día. “El momento que debuté en las mayores no pude dormir, tenía una semana en Triple A, instantes donde siempre pensé en mi mamá”.

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Una “realidad” desde Kansas

No en vano, los Reales de Kansas City, han proyectado una confianza “increíble” en el careta venezolano, quienes le entregaron la misión de direccionar correctamente a cada uno de sus lanzadores que se juegan la vida desde la lomita por esta organización. “Esfuerzo, sacrificio, disciplina, dedicación, corazón y ganas, son los puntos más importantes para ser el mejor. Gracias a toda la confianza que me ha brindado mi equipo en Grandes Ligas, he podido brillar, realizar grandes cosas como jugador”, destacó Pérez.

Como todo comienzo es forzoso, esta frase no fue la excepción para Salvador Pérez, debido a que su firma con el combinado americano estuvo de la mano a una lesión en su rodilla, que gracias a esas grandes expectativas que veían en él, trabajaron día tras día por su recuperación. “Todo pasa por algo, gracias a Dios me dieron el contrato donde una semana después me lesioné, en ese momento me sentí super mal pero me recuperé rápido. Por el contrato ellos se preocuparon más para que yo estuviera bien físicamente, porque todo esto es un negocio”.

Sus compañeros cuando lo llaman lo hacen por su apodo, “Niño”, sobrenombre que físicamente no va acorde con él, pero sí por la corta de edad con la cual inició dentro de las Mayores. “Cuando yo llegué a Grandes Ligas en el año 2011, como era el pelotero más joven de Kansas City me llamó así el primerabase del equipo y hasta el sol de hoy me quede así”.

En relación con otro equipo que se vería uniformado en las Mayores, luego de pensar por pequeños minutos, el careta criollo confesó que le gustaría jugar con Boston, pero afirmó que actualmente está muy agradecido y cómodo con los Reales. “Creo que me gustaría verme uniformado con Boston, el ambiente y la fanaticada que tienen es muy buena”.

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Fuera del uniforme

¿Qué te gusta comer? Me encanta la arepa con queso, tajada y mantequilla de mi mamá, además de las arepitas dulces.

¿Tienes alguna especie de cábala? No, pero si le pido Dios salud antes de cada juego.

De no ser pelotero, ¿Qué te gustaría ser?Hubiera querido ser PTJ o ingeniero químico, carrera que le gusta a mi mamá porque era bueno en matemática.

¿Con qué otro equipo te ves en Grandes Ligas? Boston.

¿A quiénes admiras? A mi mamá, para mí es todo y a Miguel Cabrera como pelotero.

¿Qué te compraste con tu primer sueldo?Cuando firme lo primero que compre fue esta casa donde estamos y le dije a mi mamá que era de ella.

¿Con qué canción describirías tu vida? Vamos pa’ la Disco, de Daddy Yankee.

¿Cuál fue tu equipo de pequeño? Hoy en día La Guaira a morir. Pero siendo valenciano de chiquito fui magallanero, donde siempre me gustó como jugador Richard Hidalgo.

¿Qué te quita el sueño? La pelota, cuando hago un error no puedo dormir. Pero siempre paso la página.

¿Con quiénes soñabas conocer? Víctor Martínez, Endy Chávez y Andrés Galarraga, puros venezolanos.

El Bambino… de Cienfuegos

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Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Aquel herrero de la Perla del Sur, que atacaba los metales con fiereza, ha sido uno de los más grandes jugadores cubanos de cualquier época. Incapaz de regalar sonrisas insípidas ni desplazarse con la majestuosidad natural y la elegancia de Martín Dihigo, el acendrado azul añil de Méndez, o la descuidada figura de Bombín Pedroso, llegó a la pelota con la fuerza indiscutible del rudo oficio, cual mineros que rompen rocas en las profundidades de la tierra; de ahí la convocatoria a los primeros pininos.

En el juego iba a lo suyo y lo hacía mejor que los demás, sin émulos en la pradera central; lo sabía, pero nadie hubiera podido divisar una figura de mármol fuera del diamante, donde vivió como quiso, o mejor dicho, como pudo hacerlo en un mundo que le había llegado hostil. ¿Quién, sino él, desplazaría a Oscar Charleston[1] hacia el jardín izquierdo en la pelota de los negros? No pocos lo vieron superior. Así lo recordó Martín Dihigo:

“Nosotros nunca le hemos dado a Torriente la importancia que tuvo (…) todo lo hacía bien, fildeaba con naturalidad, tiraba de forma perfecta, cubría tanto terreno como el que más pudiera cubrir y, en lo tocante al bate, ya dejaba de ser bueno para convertirse en algo fuera de lo común (…) yo no le he visto a Torriente alardes de lo inmenso que era como jugador de pelota…”[2]

Y acto seguido recuerda una de las anécdotas que pintaron de cuerpo entero a nuestro hombre. Resulta que el día de Navidad de 1924, en Matanzas se enfrentaría el Habana con el poderoso Santa Clara, para celebrar un doble encuentro. Pero en la jornada anterior, como fue su costumbre, Torriente había bebido en exceso y hubo que socorrerlo. Según Dihigo, en el dugout daba pena verlo en aquellas circunstancias, desbordando alcohol por todos los poros, su gran debilidad en la vida, como si hubiese encontrado un refugio maldito ante las adversidades. Nadie pensó que pudiera jugar, pero: “Cuando supo que el serpentinero contrario era el zurdo Lou Streater se animó y dijo que iba a entrarle a palos. Conectó jonrón, tubey y hit…” Prácticamente desfallecido, como consecuencia de la noche anterior, en el noveno inning el manager lo mandó a descansar y el propio Dihigo se encargó de cubrir su posición. Torriente, como alma que se llevaba el diablo, encontró un bendito espacio debajo de una arboleda, y no volvió en sí para el segundo desafío.

En otra oportunidad, convocado por la prensa para escuchar criterios sobre los mejores peloteros de su tiempo, el Inmortal destacó: “El mejor pelotero de su época fue el malogrado Cristóbal Torriente. Lo hacía todo bien, con una naturalidad asombrosa (…) jamás trató de impresionar a las gradas con aquellas facultades que le sobraban; el alcohol y la falta de descanso y alimentación, minaron su organismo y a los 32 años físicamente era un espectro…”[3]

Cristóbal Carlos Torriente, había nacido en Cienfuegos, el 16 de noviembre de 1893 (en otras fuentes aparece 1895) y falleció en Ibor City, New York, el 11 de abril de 1938. “Si ves a Torriente caminando por la otra acera; sin temor a equivocaciones, puedes decir que ahí va un team de pelota…”. Así lo había definido C.I. Taylor, el destacado managerdel Indianápolis ABC.

Aquel jugador de mármol y granito, feo, huraño y a veces tosco, de quien se decía que alzaba un peso superior al suyo con facilidad, se desempeñó entre 1913 y 1927, en doce temporadas de la Liga Profesional Cubana, y en dos torneos independientes. En 1913, con el Habana (.265), 1913-1914, con el Almendares (.337), 1914-1915 (.387), 1915-1916 (.403), 1919-1920 (.360), 1920-1921 (.296), 1921, con el Habana (.350), 1922-1923 (.351), 1923-1924, alternando entre Habana y Marianao (.346) y 1923-1924, con el Almendares del torneo independiente (.377), 1924-1925, con el Habana (.380), 1925-1926 (.344), 1926-1927, alternando entre Cuba y Almendares (.375) y 1926-1927, con el Havana Reds, del torneo independiente (.222). Total: en 1 402 veces al bate, conectó 494 hits, para average de .352, con 271 anotadas y 112 bases robadas.

A sus condiciones supo incorporar una virtud de escogidos, junto al extraordinario poder, conectaba con facilidad las bolas malas hacia cualquier banda, para provocar una situación desesperada en los lanzadores, que jamás supieron cómo dominarlo; simplemente lanzaban rápidas o rompimientos y se entregaban a la providencia. Muchos años después, en esa capacidad pareció heredarlo Lázaro Madera, un sluggervueltabajero de Series Nacionales.

Entre 1913 y 1928, Torriente tejió una leyenda en las Ligas Independientes de Color, o Negras Norteamericanas, con diferentes equipos: Cuban Stars (1913-1918), All Nations (1913-1916-1917), Chicago American Giants (1918-1925), Kansas City Monarch (1926), Detroit Stars (1927-1928). Total: en 427 desafíos y 1 502 veces al bate, conectó 531hits, para average de .354, con 89 dobles, 42 triples, 32 jonrones, 350 anotadas, 343 impulsadas y slugging de .533.

Según James A. Riley: “El slugger superestrella del gran Rube Foster con el Chicago American Giants, también fue un excelente jardinero, con un brazo muy potente. Este zurdo musculoso fue el más legítimo slugger del team de Foster, pues conectaba para todas las zonas del terreno con elevados promedios. Fue, también, un notorio bateador de bolas malas, que lo hacía bien ante derechos y zurdos…”[4]

Allí había liderado sus primeras tres campañas: 1920, el año de fundación oficial de esas lides (.411), 1921 (.338) y 1922 (.342), así como en 1923 (.412). Por entonces conformó, junto a los norteamericanos Jelly Gardner y Jimmy Lyons, uno de los tríos más defensivos de todos los tiempos. Además de su clase como bateador, también había lanzado ocasionalmente en ese circuito, con balance de 15-7.

Algunas veces desoyó consejos y tuvo problemas de disciplina, por su apego a la vida bohemia, pero jamás declinó en su rendimiento. Por eso pasaría al Detroit Stars, donde conectó .339 en 1927 y .320 en 1928. Está considerado el mejor jardinero central de aquellas lides, junto a Charleston. Con Dihigo y José de la Caridad Méndez, fue de los mejores cubanos en las Ligas Negras.

Sin embargo, su obra quedaría incompleta, porque no se desempeñó en otras latitudes, como muchos de sus compañeros. No jugó en torneos latinoamericanos ni, por el color de la piel, pudo hacerlo en la Liga Nacional Amateur. Así las cosas, sus recuerdos quedaron supeditados a Cuba y el béisbol de negros en los Estados Unidos, sin acceso al máximo nivel de las Grandes Ligas. Eso sí, arrostraría consigo el consuelo de haber sido mejor que muchos de la Gran Carpa.

Al terreno había llevado cualidades difíciles de conjugar, como aquella de unir en un mismo hombre un poder excepcional al bate y la capacidad para desplazarse a velocidades inauditas, con una lograda intuición para robar y alcanzar bases extras con sus batazos. Supo conservar un olfato innato para ejecutar las jugadas de bateo y corrido, tanto con el madero, como apoyándose en sus benditas piernas.

Su obra había alcanzado ribetes ciclópeos, en una fanaticada que supo adorarlo y él como si tal cosa, simple mortal, disparaba a las bases desde las profundidades con el privilegiado brazo; balas más que pelotas. Sin buscarlo, había acaparado la atención de la prensa desde 1914, cuando se coronó campeón de bateo (.387). Entonces ni siquiera podía imaginar que seis años después engrosaría definitivamente el sacrosanto cielo del béisbol, cuando su nombre se elevaría a la cumbre a partir de un suceso que no buscó, pero supo rubricar con su firma.

Hacía años que eran frecuentes las llamadas Series Americanas, donde en partidos no oficiales, se enfrentaban los mejores equipos cubanos contra los de Grandes Ligas, que tenían en la Isla un puerto seguro para sus etapas de entrenamientos, la hospitalidad, el clima, y la calidad de los rivales. El 4 de noviembre de 1920 sería inolvidable, pues Torriente conectó tres jonrones ante los Gigantes de New York, conducidos por el legendario John McGraw, que traía en sus filas a Babe Ruth, contratado por el empresario Abel Linares por la astronómica cifra de 2 000 dólares el desafío. Ese año, el Bambino había impuesto la marca de 54 cuadrangulares y era la figura cimera del béisbol mundial.

El Almendares Park II conservaba dimensiones siderales, como su antecesor del siglo XIX, ahora incluidos 600 pies por la pradera central, distancias prohibidas a los jonroneros, por lo que era usual conectarlos dentro del terreno, solo eso explica que se produjeran más triples que cuadrangulares, desde entonces. La gente quería ver a Ruth sacando la bola del parque, quizás el reto más difícil que enfrentó el Bebé de Dunn, no tan rápido de piernas como el cubano. Ambos se habían iniciado como lanzadores.

Isidro Fabré, un excelente pitcher de origen catalán, fue el encargado de abrir por los azules; mientras que el derecho Joe Kelly lo hizo por los Gigantes. Para frustración del fanático que había pagado para ver al Bambino desaparecer la esférica, este se fue en blanco en tres oportunidades ante Fabré; pero el zurdo criollo se echó la tarde encima, porque no solo bateó de 5-4, sino que tres fueron jonrones y el otro un largo doble.
Los dos primeros fueron a la cuenta de Kelly, por el right field. Entonces, para elevar la rivalidad y el protagonismo de Ruth, en el quinto episodio McGraw lo envió al box, con intención expresa de frenar el desborde ofensivo del antillano, pero tuvo que soportar el doble del criollo al right center y, dos entradas más tarde, de nuevo ante el Babe, la bola salida de su bate voló sobre el jardinero central y se convirtió en su tercer cuadrangular. Una demostración increíble del humilde cienfueguero, un extraclase que terminaría aquella serie con 3 jonrones y el mejor jonronero de la historia solo conectaría 2. Además, el criollo negro acumuló en la serie un average de .378, por .345 el legendario rival, y un slugging de .757.

A partir de allí, Ruth sintió una gran admiración por él, aunque no le hizo gracia que le llamaran el Babe Ruth Cubano. Como tantos otros, cargando una calidad insuperable, Torriente no pudo actuar en Grandes Ligas por el color de la piel. De todas formas, un tanto airado y en tono de chanza, al finalizar el juego, Ruth declaró: “Era tan negro como una tonelada y media de carbón en un sótano oscuro”, para acto seguido afirmar: ‘Si pudiera llevarme al lanzador José de la Caridad Méndez y al jonronero Cristóbal Torriente para mi equipo, ganaríamos el gallardete comenzando el mes de septiembre y después nos iríamos a pescar’…”[5]

Por si fuera poco, Torriente, que logró llevar a su casa una suma no despreciable de dinero aquella tarde, también venció a Ruth ante los micrófonos. Al final del encuentro, cuestionado sobre su actuación y la presencia del gran jugador norteamericano, respondió huidizo, con humildad y parsimonia. A él le recogieron 246 pesos, que posiblemente dilapidaría entre bares, cantinas y mujeres, mientras Ruth cobraría, centavo a centavo, sus 2 000 dólares, y se iría a un hotel de lujo.

Se dice que aquella tarde se llevó a casa 246 pesos, recogidos entre el público por sus compañeros. También que, al abandonar el terreno, Torriente fue asaltado por una batería de periodistas y fotógrafos, a lo que el cienfueguero sugirió con la mayor naturalidad del mundo: “¿Por qué a mí? Busquen a Ruth. Él lo hace a menudo, lo mío fue hoy…”

Por la incomparable tarde, los comentaristas comenzaron a llamarlo El Bambino Cubano: Según Andrés Pascual en Cristobal Torriente El Herrero de Cienfuegos, ABOGADA.COM. 2008: “Pedro Galiana, legendario diarista deportivo que le vio jugar y alcanzó a seguir en Grandes Ligas las carreras de Tani Pérez y Tony Oliva, además de Miñoso, escribió en su columna Desde el bullpen, en periódico de Nueva York, en 1969: ‘En mi libro, el mejor pelotero cubano de todos los tiempos es Torriente y sin discusión… que no vengan los neófitos con números de ultima hora que yo los he visto a todos desde Méndez. Torriente fue increíble…”

En 1925 había participado, defendiendo el jardín central, con el All Cubans, en la Copa López del Valle, donde estuvo presente el Juez Landis, Comisionado de las Grandes Ligas, un acérrimo defensor de la segregación racial en el béisbol, quien no pudo menos que celebrar su juego.

A pesar de acumular tanta gloria en los terrenos, su vida personal no fue más que un laberinto donde se depositaban las execrables desventuras del alcohol, sembradas en una personalidad que nunca logró serle esquiva y, quizás, tampoco se lo propuso. Lástima de hombre grande que no supo cuidarse, y murió tuberculoso a los 43 años de edad, en extrema pobreza. Su cadáver fue enviado a La Habana, donde se le dio sepultura, envuelto en una bandera cubana.

En 1939, año de su fundación, fue elevado al Salón de la Fama del Béisbol Cubano. En 2006, a pesar de no jugar en las Grandes Ligas por el color de su piel, fue electo al Salón de la Fama de Cooperstown, junto a José de la Caridad Méndez y Alejandro Pompez.

Liga Profesional Cubana:

VB H AVE CA BR

1402494.352271112

Récords:

-2do. en average de por vida en la Liga Profesional Cubana (.352), solo superado por el norteamericano Oscar Charleston (.360).

-5to. en bases robadas (112.

-5to. en triples (39).

-Fue quien más veces encabezó los triples (5): 1914-1915 (5), 1915-1916 (6), 1919-1920 (5), 1920-1921 (4) y 1921 (1).

-El que más veces encabezó las carreras anotadas (4): 1914-1915 (33), 1915-1916 (41), 1920-1921 (19) y 1922-1923 (37).

-Conectó tres triples el 12 de enero de 1921, un récord empatado.

-Cinco veces lideró los jonrones: 1913-1914 (2), 1915-1916 (2), 1919-1920 (1), 1920-1921 (1) y 1922-1923 (4).

-Encabezó las bases robadas en cuatro campañas: 1915-1916 (28), 1919-1920 (10), 1922-1923 (15) y 1923-1924 (5).

-En tres ocasiones quedó al frente en hits: 1914-1915 (48), 1915-1916 (56), y 1922-1923 (61).

-Dos años resultó líder de los bateadores: 1914-1915 (.387) y 1919-1920 (.360).

-En 1914-1915 fue quien más veces fue al bate (124).

-Se hizo célebre cuando conectó 3 jonrones contra los New York Giants, que contaban con Babe Ruth, el 5 de noviembre de 1920.

Otros se han destacado intra e inter fronteras, supieron conquistar a las multitudes y, quizás, hasta se creyeron por encima de los mortales. Pero de Torriente siempre habrá que recordar su entrega al terreno sin miramientos, a veces acompañado por cierto desdén y con la mirada fija en los lanzadores, a quienes estudió para enfrentarlos y logró doblegar en la inmensidad de sus viajes al plato. Y ellos se sentían minimizados, porque allí se gestaba un inmortal.

Fuentes:

(Severo Nieto, Alfredo Santana, Raúl Diez Muro, Félix Julio Alfonso López, Roberto González Echevarría, Jesús Alberto Rubio, Ángel Torres, Edwin Kako Vázquez, Jorge Alfonso, Andrés Pascual, Elio Menéndez, Marino Martínez, Juan F. Pérez, James A. Riley, Peter Bjarkman, Norberto Codina, Pedro Galiana, James D. Cockroft, Fernando Rodríguez Álvarez, Yasel Porto Gómez, Adonhay Villaverde Blanco, y otras).

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Verano de 2013.

COOL PAPA BELL / BIOGRAFIA

Cool Papa Bell St. Louis Stars

La Liga Negra de 1922-46; Las Estrellas de St. Louis, Los Crawfords de Pittsburgh, Los Lobos de Detroit, Los Monarcas de Kansas City, Los Gigantes Americanos de Chicago, Las Medias Rojas de Memphis y Los Homestead Grays… Cool Papa Bell puede haber sido el corredor de bases más rápido de su tiempo, y, tal vez, de todos los tiempos.

Se le acredita el robo de 175 bases en 1933 y se dice que una vez recorrió las bases en 12 segundos. (El récord oficial es de 13.3 segundos, establecido por Evar Swanson de los Rojos en 1931). Bell anotó desde la primera con un sacrifio durante un juego de exhibición contra las ligas mayores en 1940. Satchel Paige dió un toque de bola a la segunda, luego, tras ver la tercera descubierta, Bell despegó, El receptor Roy Partee lo persiguió, pero Bell se le escapó y se deslizó a home; en aquel tiempo tenía 45 años de edad.
Originalmente derecho, Bell se autoenseñó a batear desde la derecha así como de la izquierda y se le acredita con batear .437 para Torreon de la Liga Mejicana en 1940. A lo largo de una temporada de 89 juegos, lidereó a la liga en carreras (119), batazos (167), triples (15), cuadrangulares (12) y carreras empujadas (79). De acuerdo con archivos incompletos, bateó .407 en 1944 y .402 en 1946.


Bill Veeck dijo, “Defensivamente hablando, él fue igual que Tris Speaker, Joe DiMaggio o Willie Mays.” El pionero del baloncesto profesional y béisbol Eddie Gottlieb dijo, “Si él hubiése jugado en las ligas mayores, le hubiésemos recordado a los fanáticos a Willie Keeler como bateador y Ty Cobb como corredor de bases – y él pudo haberlos superado a ambos.”
Nacido en Starkville, Mississippi, James Bell jugó pelota semi-pro con cuatro de sus hermanos en los Cubs de Compton Hill en San Luis, entrando en principio como un lanzador zurdo. Luego de un juego particularmente fuerte en 1922, San Luis lo firmó por $90 al mes y lo reubicó al jardín para aventajarse de su velocidad a diario.


Apodado Cool Papa por su temple de hombre imperturbable, se desempeñó a su altura las pocas veces que jugó contra la oposición de ligas mayores. En 1929 él y otras estrellas de color arremetieron contra un equipo encabezado por Charlie Gehringer, Al Simmons y Heinie Manush (todos del Salón de la Fama), y ganó seis de ocho juegos.


Cuando se habían acabado sus días de juego, Bell tuvo que ver con el desarrollo de Ernie Banks y otros. Banks le atribuye el crédito a Bell de haberlo sacado de los solares de Texas a Kansas City, y tanto Lou Brock como Maury Wills le dan a Bell el crédito por ayudarlos a robar bases. Fue elegido al Salon de la Fama en 1974

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EL CABALLERO OMS, Feliberto Pérez Del Sol.

Cuando se comenta sobre el beisbol de todos los tiempos en Santa Clara, un nombre se desliza en los labios de muchos. Francisco Alejandro Oms Cosme, quien nació en esta ciudad, el 13 de marzo de 1895, fueron sus padres Ricardo Oms Machado y Juana Prudencia Cosme. Como fue bautizado en la pila de la Parroquial Mayor ostenta la condición indisoluble de “pilongo”.

De raza negra y por demás humilde se codeó con el ambiente de la “Boulanger Park” y se inició en las lides beisboleras practicadas en solares y terrenos yermos de su pueblo natal. Dotado de habilidades para jugar pelota, integró los “team” Boston y Chicago, que jugaban en un terreno situado a un lateral del cementerio local santaclareño.

Saltó al profesionalismo el año 1922, vestido con el uniforme del equipo Santa Clara, con este debutó en la Liga Cubana de Beisbol, donde sus cualidades físicas mostraron un buen rendimiento. Era un zurdo de gran poder al bate, ágil de manos y pies, terminó aquella temporada con astronómico promedio de 436.

Se le llamó “El Caballero Oms”, sobrenombre que unos afirman se debió a su manera de comportarse en el ámbito social y otros lo atribuyen, a la forma elegante con que se desempeñó en este deporte, además jamás protestó una decisión de los árbitros. Una u otra razón para el calificativo es incuestionable, pues pasó a la posteridad como todo un caballero entre los grandes.

La temporada de 1923-1924, fue igual de pródiga para este jardinero izquierdo, con “Los Leopardos de Santa Clara, bajo la pupila de “Tintí” Molina. Acumuló un average de 381, donde además su club hubo de sacar una diferencia de 11 juegos y medios de ventaja al Habana de Adolfo Luque, 18 al Almendares y 20 y medio a Marianao.

Fue tanto el desempeño y empuje de Los Leopardos, que el campeonato se vió obligado a parar prematuramente. Los aficionados perdieron todo interés. Por otra parte John Mc Grawn, manager de los Gigantes de Nueva York, declaró: “… el Caballero Oms, Oscar Charlestón, y Pablo Mesa son los mejores jardineros que he visto en mi vida…”.

Varios torneos del área caribeña sintieron en sus gramas la presencia de Oms, como Venezuela, México, Puerto Rico y Santo Domingo. Todavía los historiadores y expertos en este deporte de esas naciones se ufanan de esto. Pero sin lugar a dudas fue en las Ligas Negras Estadounidenses donde alcanzó su mayor gloria.

En un juego pactado entre selecciones de jugadores negros y de Grandes Ligas, en octubre de 1927, en el Yankee Stadium de New York fue el escenario propicio, para que “Babe” Ruth conociera al cubano. Que ese propio año en el circuito beisbolero negro, Oms fabricó un record de 50 jonrones.

Ya en el ocaso de su carrera se le vió jugar, en topes de exhibición con miembros del equipo Santa Clara, en La Liga Interprovincial Amateur. Alejandro Oms se desempeñó igualmente de forma destacada en La Liga Inter-Barrios de esta ciudad, que se desarrolló en el entonces “Chávez Park”, coincidentemente, paralelo al campo santo.

Durante la campaña 1945-1946, perteneció al equipo Cienfuegos y con los sureños pisó por última vez un césped deportivo. La grama del antiguo Gran Stadium del Cerro, hoy Latinoamericano posee este privilegio. Tras esto, abatido por la tuberculosis nunca más ejerció el deporte de las bolas y los strikes, falleció en La Habana, el 9 de noviembre de 1946.

Por acuerdo del Ayuntamiento de Santa Clara, a finales de la década del 40 del pasado siglo, a la calle Sin Nombre de esta urbe, se le denominó Alejandro Oms. El alcalde municipal por entonces, doctor Juan Artiles López efectuó junto a concejales y pueblo en general una peregrinación hasta su tumba, en 1950.

En aquella época fueron numerosos los intentos de nombrar Alejandro Oms al antiguo Stadium Santa Clara, por su condición especial de hijo de esta tierra. Ubicado en la Carretera Central, banda Esperanza, el citado parque de pelota desapareció para dar paso al desarrollo urbanístico de la capital de la provincia Las Villas.

Cuando en los años 60, del pasado siglo XX, la llamada Revolución Cubana comenzó a construir un nuevo estadio beisbolero, el reclamó popular abogaba por nombrarlo Alejandro Oms. La cuestión devino desavenencia entre el primer y segundo secretario del Partido Comunista de Cuba, Arnaldo Milián Castro en desacuerdo y Andrés Veitía Pingüe, a favor.

Por desgracia para la memoria histórica y la afición de béisbol en la región central del país, el líder máximo de la revolución totalitaria Fidel Castro Ruz tomó cartas en el asunto. El dirigente cubano decidió nombrar al nuevo estadio “Augusto Cesar Sandino”, por un guerrillero nicaragüense que nunca jugo pelota en toda su vida, eso fue en 1966.

Al conmemorarse el 50 aniversario de su deceso, un grupo entusiasta de sus admiradores, fundaron en el pueblo que le vió nacer la Peña Deportiva “Alejandro Oms”. La misma se reúne los domingos en el Parque Vidal, frente al hotel Santa Clara Libre, además colocó una tarja conmemorativa en San Cristóbal # 86.

Es un real agravio para el pueblo de esta ciudad, que la casa natal de este extraordinario atleta, que siempre sintió un indiscutible amor por su terruño, no la hayan convertido en un museo conmemorativo. Y que actualmente la ocupe el oficialista comité provincial del Sindicato Nacional de Trabajadores Tabacaleros (SNTT).

Corría el 15 de mayo del 2000, cuando el diario La Prensa, de Nueva York, publicó la relación de los 100 mejores jugadores de beisbol latinoamericanos, del pasado siglo XX. Ocho de ellos habían desfilado por Las Ligas Negras. El santaclareño Caballero Oms se encontró en el selecto grupo, junto a otros compatriotas como Martín Dihigo y Cristóbal Torriente.

Lou Brock / BIOGRAFIA

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En 1978 la LN anunció que su líder anual de bases robadas recibiría el Premio Lou Brock, convirtiéndo a Brock en el primer jugador activo en tener una premiación que llevaba su nombre. El más grande robador de bases que el béisbol había producido hasta ese entonces, Lou pasó a romper el récord “moderno” de 891 de Ty Cobb con 938 (Billy Hamilton tuvo 912 en 1888-1901) aunque el récord fue eventualmente opacado por Rickey Henderson.
Brock se aseguró de tener numerosas oportunidades de correr al hacerse miembro del exclusivo club de bateo de 3,000 hits (3,023) y terminando una carrera de diecinueve años con siete temporadas de .300 y un promedio de bateo de por vida de .293. En 1968 lidereó a la liga en dobles, triples y robadas, el primer jugador de Liga Nacional en lograr esta hazaña desde que Honus Wagner lo hizo en 1908.
Lou podía correr, batear y hasta batear con fuerza en ocasiones; en 1967 lidereó a los Cardenales en hits de bases extras y empujó 76 carreras como primer bate. Cuando jóven con los Cachorros de Chicago, Brock hasta conectó un cuadrangular hacia el jardin central del Polo Grounds, una hazaña asombrante lograda sólo en una ocasión anterior, por el cuandrangulero certificado Joe Adcock.
Luego de ser cambiado de los Cachorros a los Cardenales por Ernie Broglio en junio de 1964, bateó .348 y anotó 81 carreras en 103 juegos; durante la carrera, cuando los Filis doblaron, bateó .461 para ayudar a los Cardenales a ganar su primer campeonato en dieciocho años. Aunque bateó .300, 1964 resultaría su serie ofensiva más pobre. En 1967 bateó .414 con 12 hits, se robó un récord de 7 bases y tuvo de 4-4 en el Juego Uno. Un año más tarde, se robó 7 bases nuevamente y mejoró a .464 con 13 hits, empatando el récord de Bobby Richardson, sus 14 robadas son un récord en la Serie Mundial, empatando con Eddie Collins.
En 1966 rompió el agarre de Maury Wills en el campeonato de bases robadas con 74 robos. Esta última fue la primera de cuatro coronas consecutivas de robos de base y, luego de que Bobby Tolan interrumpiera su hilo en 1970, Lou ganó cuatro consecutivas más. En 1974 aplastó la marca de temporada de Maury Wills de 104 bases robadas, terminando en 118, y fue nombrado Hombre del Año por el Sporting News, Fue elegido al Salón de la Fama en 1985.

Mickey Mantle / BIOGRAFIA

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A pesar de una infección de hueso crónica en sus piernas y operaciones en ambas rodillas, Mickey Mantle se convirtió el bateador ambidextro más poderoso del beisbol, bateando 536 cuadrangulares en la temporada regular y estableciendo un record de Serie Mundial con 18 más.
Nombrado por Mickey Cochrane, el jugador favorito de su padre, Mantle aprendió a batear de ambos lados a la edad de cinco y fue una estrella de béisbol y fútbol de secundaria, desarrollando osteomielitis después de dislocarse una pierna en un juego de fútbol. Luego de una corta (y errática) carrera como paracorto de ligas menores, se convirtió en el jardinero regular de los Yankees antes de su vigésimo cumpleaños. Sufrió su primera lesión seria durante la Serie del 1951 y requirió cirugía para un cartílago de la rodilla rasgado.
Joe DiMaggio se retiró ese Otoño, y Mantle se movió al jardín central, bateando .311 en 142 juegos. Encabezó la liga en cuadrangulares (37) en 1955 y, un año más tarde, ganó la Triple Corona, conectando 52 cuadrangulares, empujando 130 carreras y bateando .353. El único jugador además de Jimmie Foxx en batear 50 cuadrangulares y ganar un título de bateo, Mantle ganó el premio de JMV y brilló en la Serie Mundial, bateando tres cuadrangulares cuando los Yankees derrotaron a los Dodgers en siete juegos.
En 1957 fue elegido nuevamente JMV al batear .365. Ganó la corona de cuadrangulares nuevamente en 1958 (42) y 1960 (40), finalizando segundo detrás de los 61 cuadrangualres de Roger Maris en 1961 con 54. Mantle fue nombrado JMV por tercera vez en 1962 cuando bateó .321. El 54 de Junio de 1963, se rompió su pie izquierdo en Baltimore, terminando una temporada en la cual tuvo 15 cuadrangulares en 172 turnos al bate, aunque retornó a tiempo para disparar un cuadrangular en la Serie Mundial.
Su elección personal para el cuadrangular más memorable fue el que le conectó a Barney Schultz de los Cardenales en la novena entrada en 1964, el cual rompió el record de Babe Ruth para más cuadrangulares de por vida en Serie Mundial y ganó el juego tres. Mickey siguió para conectar dos más en esa Serie, su última, y terminó su décima Serie con 18 cuadrangulares, 42 carreras anotadas, 123 bases totales, y 40 impulsadas – todos records.
A pesar de sus lesiones, Mantle posee el record de los Yankees de juegos jugados – 2,401. Se retiró durante el entrenamiento de primavera en 1969, y, el 8 de Junio, recibió una ovación de pie de 10 minutos en el Yankee Stadium. Fue elegido al Salón de la Fama en 1974.

Joe Morgan / BIOGRAFIA

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Cuando la Gran Maquinaria Roja estaba en funcionamiento en la década de los 70s, Joe Morgan era su generador. Se embasaba un 41 por ciento de las veces, y en un equipo en el que también estaban Johnny Bench y Pete Rose fue seleccionado Jugador Más Valioso tanto en 1975 como en 1976.
De 1972 a 1977, tuvo un promedio de 60 bases robadas, anotó más de 100 carreras cada año, y promedió 21 cuadrangulares y 84 carreras impulsadas con un promedio al bate de .301. Además, “Little Joe” ganó Guantes de Oro entre 1973 y 1977. A lo largo de 22 años ayudó sus compañeros de equipo a obtener seis títulos divisionales, cuatro campeonatos y dos series mundiales.
Nacido en Bonham, Texas, Morgan firmó con los Astros y fue seleccionado Novato del Año de la LN en 1965 por The Sporting News. Cambiado a Cincinnati antes de la temporada de 1972, encabezó los segunda base de la Liga Nacional en outs y fildeo y lidereó la liga en transferencias (115) y carreras anotadas (122).
En 1975 bateó .327, encabezó todos los segunda base en porcentaje de fildeo, y se robó 67 bases para ser nombrado JMV (agregó seis robos en la postemporada). Morgan ganó el tercer juego de la Serie Mundial con un sencillo en la parta baja de la décima entrada y el séptimo partido con un sencillo en la parta alta de la novena para dar a los Rojos su primer título en 35 años.
Los Rojos repitieron en 1976 y Morgan se convirtió en el primer jugador desde Ernie Banks en ganar premios JMV dos años seguidos. Little Joe ganó el título de slugging (.576) y fue líder en carreras impulsadas (111), carreras anotadas (113), y robos (60). Morgan estableció un récord para un segunda base en 1977, cometiendo apenas 5 errores, pero se quedó rezagado ofensivamente en 1978 y 1979. Ayudó a los Astros a ganar su división en 1980 y tuvo dos años sólidos más con los Gigantes de San Francisco. Al reunirse con Pete Rose y Tony Pérez en Filadelfia en 1983, disparó 16 cuadrangulares para ayudar los Filis a obtener el título y dio dos jonrones en la Serie Mundial.
Se retiró en 1984 con Oakland reemplazando a Rogers Hornsby como el segunda base más prolífico en materia de jonrones de todos los tiempos (268). Morgan fue seleccionado en el primer año para el Salón de la Fama, y se ha convertido también en un narrador exitoso para ESPN.

Willie McCovey / BIOGRAFIA

 

El hombre que dejó su corazón en San Francisco no fue Tony Bennet sinó Willie “Stretch” McCovey. Después de tres temporadas en San Diego y 11 juegos en Oakland, McCovey retornó el día inaugural de 1977 y recibió una ovación de pie que lo llevó hasta las lágrimas.El le respondió a los fanáticos batenado 28 cuadrangulares a la edad de treintiocho años y fue nombrado el jugador “Regreso del Año”.
La historia de amor empezó el 30 de Julio de 1959, cuando McCovey hizo un debut espectacular. Llamado de Phoenix, donde estaba siendo tutoreado por Ted Williams, McCovey se fue de 4-4 contra Robin Roberts con dos sencillos y dos triples, Pero había un problema. Los Gigantes ya tenían un primera base, Orlando Cepeda, que había sido nombrado Novato del Año el año anterior. McCovey ganó el mismo honor en 1959 bateando .354, y los dos estuvieron como el serrucho para alante y para atrás entre la primera base y el jardín; Cepeda tuvo la primera base hasta que se lesionó en 1965, entonces fue cambiado a los Cardenales.
Para entonces McCovey era una estrella, habiendo encabezado la liga con 44 cuadrangulares en 1963. Cuando retornó a primera base por tiempo completo, Willie lidereó la liga en 1968 con 36 cuadrangulares, 105 empujadas, y un promedio de slugging de .545. Para repetir, encabezó las mismas categorías en 1969 con números hasta mejores: 45 cuadrangulares, 126 empujadas y .656 de promedio de slugging.
Los lanzadores de la LN, en vez de lanzarle a McCovey en 1970, decidieron darle bases por bolas, 137 veces, la mayor de la liga, incluyeno una cifra record de 45 bases por bolas intencionales. “Stretch” (por su capacidad de mantener un pie en la base y alcanzar tiros fuera de la marca)de todos modos bateó 39 cuadrangulares y encabezó la liga en slugging por tercer año seguido.
Una serie de lesiones lo plagaron en los años 70, y cuando podía jugar, los lanzadores continuaron lanzadole afuera. Los Gigantes lo cambiaron y jugó para tres equipos sin dejar California. Cuando colgó las zapatillas en 1980, McCovey había jugado en cuatro décadas y bateado 521 cuadrangulares para empatar con Ted Williams, su ídolo y antiguo mentor, para el noveno lugar en la lista de todos los tiempos. También estableció el record de por vida de la LN para cuadrangulares con las bases llenas (18), segundo sólo de los 23 de Lou Gehrig. Fue elegido al Salón de la Fama en 1985.

Cal Ripken Jr / BIOGRAFIA

 

Aunque Carl Ripken no hubiera sido un jugador extraordinariamente carismático, querido y respetado, más aún por su lealtad a un equipo de mediano éxito, su nombre estaría inmortalizado solo por haber roto el récord legendario de juegos consecutivos que poseía Lou Gehrig desde 1939.

Pero además fue un jugador sencillo, cuya popularidad se muestra en las diecinueve veces que fue elegido para el Juego de las Estrellas

Su actividad extradeportiva es también destacada: después de sobrepasar el famoso récord comenzó a apoyar la investigación para la cura de la enfermedad de Lou Gehrig, ha hecho campañas contra el uso del tabaco y numerosas obras comunitarias.

La racha de más juegos consecutivos comenzó el 30 de mayo de 1982; dentro de ese periodo, además, logró una marca no oficial de 8,243innings jugados sin parar desde el 5 de junio de 1982 hasta el 14 de septiembre de 1987.

En ese tiempo, el béisbol en los Estados Unidos había sufrido una de sus peores crisis en el año de 1994 cuando los jugadores se fueron a la huelga. Ya para 1995 la expectativa de alcanzar y dejar atrás el récord histórico de Lou Gehrig era grande, este hito le haría un gran bien al deporte para recuperar las glorias individuales.

El 6 de septiembre, contra los Angels , jugó el partido número 2,131. Cuando al quinto inning su marca ya fue oficial, Ripken corrió alrededor del Camdem Yards en medio de una ovación espectacular y una teleaudiencia enorme a todo lo largo y lo ancho de los Estados Unidos. Se considera como uno de los Grandes Momentos de la historia del béisbol norteamericano.

La racha terminó un 20 de septiembre de 1998 totalizando 2.632 juegos y se ganó el sobrenombre de Iron Man. Su última temporada fue la del 2001. El número que ocupó en su camiseta (8) fue retirado ese mismo año.

Ripken había debutado en el año de 1981. En 1982 jugó la tercera base donde consiguió ser considerado novato del año con un promedio de.264 de bateo, 28 homeruns y 93 carreras impulsadas.

Su éxito inicial no quedó estancado como es usual para un novato: el año 1983 fue considerado el Jugador Más Valioso de la temporada. Sus números acumularon 318 de bateo, 27 cuadrangulares y 102 RBI; incluso su equipo logró llevarse la Serie Mundial de ese año frente a los Philadelphia Phillies. El buen desempeño de Ripken tanto en el campo como en el bateo fue lo que hizo de él una figura destacada para ser un short-stop, posición tradicionalmente defensiva.

Con una carrera tan larga e intensa, posee innumerables records y reconocimientos:

19 veces elegido al Juego de las Estrellas
Campeón de la Serie Mundial de 1983
2 veces ganador de Guante de Oro
8 veces ganador de Silver Slugger
2 veces elegido Jugador Más Valioso
Novato del Año en 1982
Premio Roberto Clemente 1992
Premio Memorial Lou Gehrig 1992
Número 8 retirado de los Orioles de Baltimore
Elegido en el número 78 de los 100 más grandes peloteros de la historia, por The Sporting News en 1999
Elegido al Equipo del Siglo MLB en 1999
Elegido miembro del Salón de la Fama con el 98,53% de los votos, el más alto porcentaje para un jugador de cuadro, y el tercero entre todos los miembros

 

Fue ingresado al Salón de la Fama del Béisbol en 2007.

Dave Winfield / BIOGRAFIA

 

Dave Winfield recibió una segunda oportunidad y la aprovechó a cabalidad.
Asediado por el recuerdo de un desplome ofensivo de 22-1 en la Serie Mundial de 1981 con los Yankees (y la subsiguiente tipificación de él como “Señor Mayo” por parte de George Steinbrenner debido a su incapacidad de producir en octubre), Winfield vino a batear en la undécima entrada del sexto juego en el Clasico de Otoño de 1992 como miembro de los Azulejos de Toronto. Con la pizarra empatada 2 a 2 y dos outs, Winfield disparó un doble por el jardín izquierdo para dar a los Azulejos una ventaja 4 a 2, y ganar posteriormente su primera Serie Mundial.
Fue una dulce reivindicación para un hombre que había ganado siete Guantes de Oro (dos con los Padres, cinco con los Yankees), había sido un Todos Estrellas cada año desde 1977 hasta 1988, inició en el Juego de Estrellas en 1979 y 1981, y en todos los años desde 1983 hasta 1988, y bateó .361 en esos doce juegos.
Conocido como “Daddy Longleg” (Papi Piernas Largas) Winfield, de 6 pies 6 pulgadas de estatura, era un lanzador en la Universidad de Minnesota, terminó su año avanzado con 13 ganados y 1 perdido, bateó .400 y fue escogido Jugador Más Valioso de la Serie Mundial Universitaria. Fue seleccionado por los Halcones de Atlanta de la NBA, las Estrellas de Utah de la ABA, y los Vikingos de Minnesota de la NFL a pesar de que no había jugado futbol en la universidad. Winfield también fue seleccionado por los Padres el 5 de junio de 1973. Igual que Sandy Koufax y Al Kaline, Winfield no tuvo experiencia de liga menor, y realizó su debut en liga mayor dos semanas después.
En 1980, luego de encabezar la Liga Nacional en impulsadas con 118, firmó un contrato como agente libre con los Yankees; sin embargo, una mala interpretación de una cláusula sobre el costo de la vida llevó a Steinbrenner a deberle a Winfield US$7 millones extras y se inició una disputa a fuego lento que llevó al propietario de los Yankees a pagarle a un criminal convicto, Howard Spira, a cambio de información supuestamente perjudicial relacionada con Winfield. Por el contrario, el daño cayo sobre Steinbrenner, quien fue proscrito del beisbol por el Comisionado Fay Vincent.
A pesar de sus problemas con Steinbrenner, Winfield impulsó 100 carreras o más desde 1982 hasta 1986, el primer Yankee en conseguir esa cifra en cinco temporadas consecutivas desde Joe DiMaggio.
En 1984, Winfield conscientemente redujo su swing en un intento por ganar un título de bateo y estuvo cerca, bateó .340 y terminó tres puntos por debajo de Don Mattingly. Debido a una cirugía en la espalda perdió la temporada de 1989; entró al equipo de los Angeles en 1990. Con los Angelinos impulsó 72 carreras en 112 juegos y obtuvo el premio del Regreso del Año.
Terminó su carrera en 1995 con Cleveland, finalizando con 465 jonrones, en el noveno lugar detrás de Stan Musial y Willie Stargell en la lista de Todos los Tiempos.
En 1996, Winfield entró a la cabina de transmisión como analista para Fox TV.
Fue seleccionado para el Salon de la Fama en el 2001

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George Brett / BIOGRAFIA

George Brett ya era el único jugador en ganar títulos de bateo en tres décadas diferentes, un Todos-Estrellas trece veces, y el último jugador moderno en hacer una carrera seria para batear .400. Hermano menor del lanzador

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 Ken Brett, lidereó a la liga en hits y triples en 1975, repitió en ambas categorias en 1976, y añadió su primer título de bateo ese año, bateando .333 para vencer por un márgen pequeño a Rod Carew y a su compañero de equipo Hal McRae, quien más adelante fue su dirigente. Del 1976 al 1978 los Reales perdieron tres semifinales corridas ante los Yankees a pesar del cuadrangular de tres carreras de Brett en 1976 y sus tres cuadrangulares consecutivos a Catfish Hunter en 1978.

Justo antes del descanso del partido de Estrellas en 1980 Brett estaba bateando .33

7 cuando se lastimó los ligamentos del tobillo intentando robarse una base; sin embargo, se puso caliente en julio y aún más caliente en agosto, bateando de 4-4 en el 17 para alcanzar la cifra mágica de .400. Faltando dos semanas, bajó pero terminó con fuerza (19-10), terminando la temporada en .390, también lidereó a la liga en porcentaje de cuadrangulares (.664) y, no siendo sorpresa para nadie, fue nombrado JMV.

Ese año, los Reales rompieron el maleficio de las semifinales contra los Yankees cuando Brett bateó un cuadrangular en el juego uno y bateó un cuadrangular a Goose Gossage para ga

nar el juego tres. Aunque los Filis derrotaron a KC en una serie de seis juegos, Brett bateó cuadrangulares y bateó de 24-9 en la Serie. Los Reales finalmente ganaron un campeonato en 1985 cuando Brett protagonizó ofensiva y defensivamente; bateó de 5-4 en el juego Siete, le robó a los Cardenales cinco potenciales hits y tuvo de 27-10, anotando cinco carreras.

El 24 de julio de 1983, Brett hizo historia de una manera diferente. Con Nueva York llevándole la delantera a Kansas City 4-3 en la novena entrada en el Estadio Yankee, bateó un cuadrangular con dos outs y un hombre en base para colocar a los Reales en la delantera, 5-4. El dirigente de los Yankees, Billy Martin reclamaba que Brett había que cantarle out y que n

o contaran las carreras porque su bate tenía resina de pino a más de 18 pulgadas de arriba abajo; los árbitros estuvieron de acuerdo, otorgándole la victoria a los Yankees. Los Reales protestaron, sin embargo, el presidente de la LA, Lee MacPhail terminó con el Gran Incidente de la Resina de Pino al anular a sus propios umpires y declarando una reanudación del juego en una fecha futura.

Brett ganó su tercer título de bateo en 1990.Se retiró despues de la temporada de 1993 y se convirtió en miembro de la oficina principal de los Reales.

Luke Appling / Biografia

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Para cuando se había retirado, Luke Appling había bateado .300 o mejor nueve años consecutivos y diez y seis veces en total; había establecido un récord en las ligas mayores al liderear a la Liga Americana en asistencias siete temporadas corridas, y había jugado más jeugos en para corto que cualquier otro jugador de Liga Americana. El hipocondriaco Appling se quejaba con el dirigente de las Medias Blancas Jimmy Dykes, diciéndole “De verdad, Jimmy, me estoy muriendo.” En realidad, al cabo de su larga carrera Appling sólo se fracturó un dedo en 1930 y una pierna en 1938. El apodo de “El Viejo Achaques y Dolores” le fue dado cuando compartía habitación con el entrenador de Chicago. Los que compartían habitaciones (roomies) llegaban al Parque Comiskey temprano, y Appling le guiñaba en la mesa de masajes; sus compañeros informaron que le estaban dando “tratamientos especiales por un músculo lesionado.”

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Lucius Benjamin Appling, era lo suficientemente saludable para considerar jugar pro football luego de jugar como fullback en gethrope College, pero en vez de ello, se unió a los Atlanta Crackers. Luego de batear .326 en 104 juegos, fué informado de que los Cubs habían comprado su contrato, sin embargo, Bill Veeck, (padre), lo pensó dos veces, y Appling pasó a las Medias Blancas de Chicago. Veeck habría sentido gran alivio cuando el novato inició el 1931 0-para-28 y cometía un error cada dos días; el dirigente Lew Fonseca intentó intercambiarlo pero no tuvo éxito. Le dijo a Appling, “Jugarás 154 juegos si bateas .154 y fildeas .154.” Al 1933, Luke llevaba la delantera de la Liga Americana en errores primero del récord de cinco veces, pero también empató con Billy Rogell para el liderazgo en riesgos totales y bateó .322.
En 1936 fue 4-para-4 el último día de la temporada para convertirse en el primer para corto en ganar el título de bateo. Ganó un segundo en 1943 (.328) antes de ingresar al servicio militar. Al 1949, se había convertido, con 42 años de edad, en el mejor para corto regular en la historia del béisbol. Eclipsó el récord de Rabbit Maranville de 2,154 juegos , y se retiró con un promedio bate de carrera de .310. Appling ganó campeonatos dirigiendo a Memphis (Asociación Sureña) y a Indianapolis (Asociación Americana) y dirigió a los A’s de Kansas City en 1967. Elegido al Salón de la Fama en 1964, apareció en el Juego de Estrellas Cracker Jack en 1984, logrando un cuadrangular a la edad de 75 años contra Warren Spahn.

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