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BEISBOL 007

BOXEO MUNDIAL

El boxeo y los ‘80 van de la “mano”

Por González Eluney

 

 

La década del 80 para el boxeo, se dice, fue la década de oro. Con impresionantes y recordadas peleas argentinas e internacionales, entre los más grandes exponentes del boxeo, que sin duda, ingresaron por la puerta principal a la historia grande en el pugilismo.
Una década que se caracteriza por la rotura de moldes en cuanto a aspectos sociales, culturales, musicales a nivel nacional e internacional, de la que el boxeo no es ajena. Peleas internacionales que quedarán en el recuerdo de todos, como también la llegada de las grandes bolsas que contenían millones de dólares para los más victoriosos. Argentina no podía quedar afuera de esta gran etapa y con sus grandes boxeadores demostró al mundo que los puños argentinos pegan duro.
Eran los tiempos en que se observaban peleadores como: Leonard, Hearns, Hagler, Durán o Ray Mancini. Sin olvidar al “Flaco explosivo” Alexis Arguello, el mexicano Salvador Sánchez, el noqueador Wilfredo Gómez, Larry Holmes, “Pipino” Cuevas, Spinks y terminamos esa década con la aparición joven, pero terrible y tenaz, de Mike Tyson. Los que se calzaban la camiseta celeste y blanca hicieron notar sus duros golpes: Santos Benigno Laciar, Juan Martín Coggi, Jaun Domingo “Martillo” Roldán, Gustavo Ballas, Ubaldo Néstor Sacco y Víctor Palma, entre los más destacados.
Memorables sucesos boxísticos como la pelea entre Thommy Hearns y Marvin Hagler, Roberto “Mano de Piedra” Durán y Sugar Ray Leonard, Durán enfrentando a Pipino Cuevas, Leonard contra Hagler, Hearns frente a Durán, Spinks ante Holmes, Benitez vs Durán, entre otras. Se observaron acumular triunfos y coronas, Benitez tres, Hearns cuatro, Durán cuatro, Leonard cinco.

En el principio de la década en la patria argentina se connotaba un aire de represión y escasa libertad que mantenía la Dictadura Militar, artífice de la gran desaparición de mentes inocentes y la pérdida de almas jóvenes que dejó la Guerra de Las Malvinas en el año 1982. Con el regreso de la Democracia en el año 1983, en manos de Ricardo Alfonsín, el país recuperó las ganas de luchar por su futuro.
Aparecieron marcas que quedaron calcadas en el suelo argentino con las victorias de Falucho Laciar, un cordobés nacido en el año 1959, respetuoso, serio, pero demoledor. Obtuvo el título Mundial de laAsociación Mundial de Boxeo en la categoría Mosca en 1981, 1982-1985 y construyó una exitosa carrera a lo largo de la década, consagrándose también en la categoría Supermosca de la Confederación Mundial de Boxeo en 1987-1988, así con dos coronas, Mosca y Súpermosca, que defendió con éxito en ocho ocasiones.
Por su parte, Juan Martín Coggi, apodado “Látigo”, se alzó en 1987 con el título Welter Junior; a este último lo retuvo en cuatro combates y lo reconquistó para conservarlo en otras seis defensas. Los campeones Mundiales, Pluma jr de la AMB en 1980-1982, Sergio Víctor Palma; Gallo jr en 1981, Gustavo Ballas; y Welter jr en 1985-1986, Néstor Sacco.
A nivel internacional produjo un shock, la muerte del glorioso Dempsey en el año 1983, que queda en la memoria, entre otras, con esa pelea ante Luis Ángel Firpo. Un momento del boxeo en el que enfrenta un cambio en cuanto a la dimensiones de las peleas: La extensión de los combates y los rounds. En 1982, el Consejo Mundial de Boxeo tomó la iniciativa, seguida luego por las demás organizaciones, de reducir la duración de los combates por título de 15 a 12 rounds. Hecho posterior a la muerte del boxeador Duk Koo Kim a consecuencia del daño cerebral sufrido en una pelea, contra el campeón Ray "Boom Boom" Mancini, en ese mismo año. Esta situación fue tomada por el cantante Mark Kozelek, que dedicó un tema al boxeador fallecido, con una duración de 14 minutos, igual cantidad de rounds que soportó el coreano.
La increíble aparición de Mike Tyson, que con tan solo 20 años, se convirtió en el boxeador más joven de la historia en conseguir un título mundial de los pesos pesados cuando el 22 de noviembre de 1986 ganó el título de la WBC ante Trevor Berbick. Se le dedicaron películas como Tyson en 1995, The Hangover en 2009 y documentales que relatan su vida. Pero no se olvida que en 1988, Ray Charles "Sugar" Leonard fue el primer boxeador en lograr dos títulos del mundo en un mismo combate: la de los Súper Medianos que estaba vacante, y la de los Medio Pesados que le arrebató por KO Técnico al canadiense Donny Lalonde.

De esta manera concluye una etapa fundamental en el camino de un deporte que es aclamado por gran cantidad de espectadores y protagonistas mismos. Desde lo más alto, alzados en la gloria y desde lo más bajo, besando la lona, dentro de un cuadrilátero que se transforma en una jaula que enfrenta dos lados de la moneda. Pero que, asimismo, se interrelaciona con un contexto que influye de manera concreta inmortalizando grandes auges en el boxeo que perduran en el tiempo y la memoria.


La legendaria ponzoña del 'Alacrán' Torres

MÉRIDA, Yuc.- El boxeador michoacano protagonizó en 1968, contra el tailandés Chionoi, uno de los combates más brutales de todos los tiempos.

 

MÉRIDA, Yuc.- Cuando se habla de grandes ponchadores del pugilismo mexicano de antaño, no se puede dejar de mencionar al michoacano-tapatío Efrén Torres González, apodado "El Alacrán" por la "ponzoña" que cargaba en ambos puños.

El "arácnido", nacido en La Palma, Michoacán, pero que creció y se hizo boxeador en Guadalajara, Jalisco, falleció la semana pasada a los 66 años de edad, víctima de un paro cardiaco. Torres González provenía de una familia de boxeadores: su hermano Moisés "Moi" Torres era un ponchador de peso pluma que destacó sólo a nivel nacional y su hermano menor, Jorge "Alacrancito" Torres, éste nacido en la Perla Tapatía, era un estilista que combatió con los mejores moscas y gallos del país.

Bajo la batuta de Angel Casillas, la promoción de don Pablo B. Ochoa y, sobre todo, apoyado de su letal pegada -tenía un mortífero gancho izquierdo-, Torres alcanzó los títulos nacional y mundial de peso mosca.

La primera vez que tuve la oportunidad de verlo actuar fue en agosto 7 de 1966, en la Plaza México. Yo tenía 7 años de edad y mi papá, don Eduardo Amer González (qepd) me llevó de la mano junto con mi hermano Eduardo, entonces de 11 años, a esa magna función aprovechando unas vacaciones en la capital del país.

Me acuerdo perfectamente, en la estelar Vicente Saldívar "El Zurdo de Oro" retuvo por decisión en 15 asaltos el cetro mundial pluma ante el japonés Mitsunori Seki; en la semifinal, el entonces campeón pluma de México Mario Díaz le ganó por puntos al chino-estadunidese Richie Sue, y el entonces gran novato invicto Rubén Olivares noqueó en 3 asaltos a Oscar Rivas.

Esa tarde-noche el copetón michoacano fulminó en un par de asaltos a Luis "Zorrita" González para refrendar la corona nacional mosca, título que poseía desde 1963 tras noquear en 6 giros a Carlos Gómez. Fue impresionante la demostración de poder del arácnido, ya que González quedó semiconmocionado. Fue un nócaut terrible.

Tras esa pelea, el purépecha se enfiló a una oportunidad por el cetro mundial mosca avalado por la AMB, ante el habilidoso argentino Horacio Enrique Accavallo, en el estadio "Luna Park" de Buenos Aires. El che envolvió con su incómodo boxeo al arácnido y terminó venciéndolo por decisión en 12 vueltas. 

Torres tuvo su némesis en el recio japonés y verdugo de mexicanos Hiroyuki Ebihara, ex campeón mundial de las 112 libras, quien lo derrotó en un par de ocasiones por decisión en California. El ojos de rayita, que sería después monarca del mundo por la AMB, le tenía tomada la medida al "jalsiciense".

El vencedor, a sus rodillas

Pero la leyenda del "Alacrán" Torres empezó a tomar mayores dimensiones luego de aquella primera memorable batalla contra el tailandés Chartchai Chionoi en enero 28 de 1968 en el ya desaparecido Toreo de Cuatro Caminos. Fue un combate salvaje, en donde tanto el mexicano como el asiático se dieron con tubo y sólo faltó que se golpearan con la cubeta. 

La brutal contienda terminó después de 13 encarnizados asaltos cuando Torres ya no pudo continuar debido a un peligroso corte en la ceja izquierda. El médico del ring. Dr. Gilberto Bolaños Cacho, ya no permitió que el "tapatío" continuara en la feroz batalla. Chionoi tampoco salió bien librado, tenía el rostro tumefacto. 

Al decretarse el KOT a favor del oriundo del reino del Siam, éste, derramando lágrimas, cayó a los pies del "Alacrán", abrazando las extremidades inferiores del mexicano, como rindiéndole pleitesía por la gran pelea que había ofrecido el retador. Por cierto, esta función fue la primera a colores que se transmitió por TV en nuestro país.

Un año después se efectuó la esperada revancha, en febrero 23 de 1969, siempre en El Toreo de la capital del país, y esta vez Torres se impuso por KOT en el octavo episodio, cuando Chionoi no pudo seguir en la refriega porque tenía ambos ojos semicerrados.

Tras una gris defensa ante el japonés Susumu Hanagata en Guadalajara, al que venció por decisión a fines de ese año, "El Alacrán" dejó la corona en 1970 en Bangkok en la tercera confrontación con Chionoi, quien ganó por decisión. Torres se vio muy mal en esa pelea.

Contra El Púas

A partir de entonces, Torres intentó hacer campaña en la división inmediata superior, enfrentando en Tijuana al veterano ex campeón nacional gallo el tepiteño José "Huitlacoche" Medel, al que le aplicó anestesia en 4 asaltos, pero luego sostuvo otro combate de alarido contra el barretero de Tula, Julio Guerrero, perdiendo por decisión, para luego ser salvajemente noqueado en 4 giros por el entonces campeón mundial Rubén Olivares, en Guadalajara, en pelea fuera de título. 

Fue un nócaut pavoroso, porque en el momento que Torres entraba al ataque, "El Púas" lo recibió de cáunter con un zurdazo a la mandíbula que dejó "groggy" por unos segundos al copetón, que se meció dramáticamente hacia atrás y hacia delante, hasta irse de bruces a la lona, golpeándose el rostro en el tapiz. Estaba totalmente fulminado.

El "Alacrán" todavía sostuvo una pelea más, en abril de 1972, en Guadalajara, ante el desconocido japonés Isao Kimura, al que liquidó en un par de asaltos. Ahí colgó los guantes para siempre, pero ya su historia estaba escrita con sangre y mucha dinamita.

40 años de una leyenda llamada "Kid Pambelé"

 

Un hombre al que muchos llaman ‘Pambelé’ hizo que la historia del deporte en Colombia cambiara rotundamente.El primer título mundial en boxeo conseguido para este país por parte de un humilde palenquero que había vendido cigarrillos y que se dedicaba a embetunar zapatos en Cartagena, sorprendió a país entero.

Eso fue el 28 de octubre de 1972, cuando con sus poderosos puños despojó del título mundial de los welter junior (140 libras) al istmeño Alfonso “Pepermint” Frázer en el Gimnasio Nuevo Panamá. (Lea más sobre Pambelé)

Desde entonces, hace 40 años, sus nocauts quedaron en retina y su nombre en la memoria de quienes saben lo que significó para Colombia y para el mundo: Antonio Cervantes ‘Kid Pambelé’, el más grande boxeador colombiano de todos los tiempos, sin duda el deportista del siglo pasado y lo que va corriendo de éste.

Cuando el editor de deportes de este diario, Andrés Frías, me designó escribir sobre esta gloria del boxeo, de inmediato se me vinieron a la mente dos situaciones que me hicieron casi decirle que no: la primera es que por ser vecino del Pambe, en Turbaco, sé cómo se porta cuando a veces se siente perseguido por los periodistas.

Y la segunda, cómo podía escribir algo de lo cual yo no viví, como sí muchos colombianos lo hicieron y lo saben describir siempre como lo más grande para el deporte nacional. “Eso debería escribirlo alguien que sí vivió la época y que de seguro le llegará al lector”, fue lo que dije para dentro de mí mientras Frías me miraba.

Al día siguiente me llama a mi celular y me dice: “Ajá, ¿vas a hacer el reportaje?, pero si lo tienes de papayita”, a lo que le respondí: “No hay problema, cuenta con eso”.

Lo más difícil para mí era saber bajo qué condiciones lo podía encontrar, pues muy a pesar de que Pambelé está alejado de las drogas y su esposa Carlina lo cuida con ‘marcación estricta’, sus reacciones cuando ya siente el asedio periodístico lo alteran y en ocasiones se niega a responder.

Llegué a su pequeña finca en el barrio Los Laureles, en Turabco. Amigablemente doña Carlina me reconoció y de inmediato y me saludó. “Siéntate, que él está por allá por el patio”, me dijo.

Al instante veo donde aparece, en pantaloneta y sin camisa. “Qué más, cómo te ha ido. Ya por aquí han venido un poco de periodistas a buscarme”, sentenció algo mal humorado, por lo que enseguida pensé, “ya estará aburrido de tanta preguntadera. Cómo haré para convencerlo”.

Doña Carlina lo nota, se acerca y me dice: “No te preocupes, ahorita le preguntas”.

Ya con un suéter puesto vuelve y le insisto. ‘Toño’ cómo estás, le pregunté nuevamente. “Pues muy bien, gracias a Dios. Estoy recuperándome, aquí en la casa bien juicioso”.

Y cuéntame, qué vas a hacer para estos primeros 40 años de tu primer título mundial, volví a preguntar como para seguir rompiendo el hielo. “Hasta ahora nada, como te digo, estaré aquí en la casa con la familia”, de inmediato se levantó y se fue caminando de forma acelerada y haciendo una serie de movimientos en su cuerpo de manera involuntaria.

Meses atrás se llegó a decir que Pambelé sufría de mal de Parkinson, pero exámenes médicos diagnosticaron que esos “movimientos raros” eran producto de unos medicamentos que se le estaban suministrando, según el informe divulgado por José Luis Cervantes, uno de sus hijos.

Algo que tenía claro era no hablar de los grandes problemas que ha tenido el Pambe producto de las drogas y el alcohol, pues desafortunadamente eso es lo que más sabe la gente de Antonio Cervantes, incluso más allá de las 18 defensas de título mundial que hizo.

“Ese día es algo que nunca podré olvidar. Eso no solamente fue bueno para mí, fue bueno para mi pueblo y para Colombia”, expresó el único pugilista de Colombia en el Salón de la Fama del Boxeo.



Hoy hace 40 años

Quienes recuerdan ese día lo relatan como histórico, un momento prolongado de gloria nunca antes festejado en Colombia, además porque no hubo transmisión por televisión, sino tres días después, relata el periodista de El Colombiano, Santiago Hernández.

El panameño era local y el favorito de todos, pero en el décimo round y luego de caer Alfonso ‘Pepermint’ Frazer en tres oportunidades, fue derrotado de manera categórica y de inmediato una leyenda llamada ‘Kid Pambelé’ se abría paso ante muchos incrédulos de la época. El palenquero venía de sufrir una derrota ante el argentino Nicolino Locche.

En el 73, el pegador ‘gaucho’ quiso enfrentar nuevamente al colombiano y éste vio como nacía el ‘Rey del Boxeo’ en Colombia y fue testigo de cómo se coronaba por segunda vez nuestro máximo campeón tras recibir una paliza, en la categoría welter junior.

“Fue una noche grande y salí a ganar, pese a que ‘Peppermint’ había sido mi compañero de cuerda en Venezuela y estaba en buena condición. Cada quién peleaba por su patria. Tabaquito Sánz y mi apoderado Ramiro Machado tenían la seguridad de la victoria. No cruzamos ni una palabra  dentro del ring, pero lo acabé con tres nocauts”, le relató al veterano comunicador paisa Pablo Arbeláez.

Estewil Quesada, periodista de El Tiempo y una “biblia” del boxeo en Colombia aseguró que “fue los más maravilloso que le sucedió al país y además le enseñó a ganar a los colombianos. Cualquier país del mundo no tiene un Pambelé y ojalá se haga un gran escenario que lleve su nombre”.





Grande el Pambe

Pambelé ganó el título mundial después de competir en 48 peleas.

Defendió su trono en diez ocasiones, durante más de tres años, pero en la undécima, en julio de 1976, perdió el título, por puntos, ante el boxeador puertorriqueño Wilfredo Benítez, quien al no querer darle la revancha a Cervantes, fue despojado del fajín.

Un año después Pambelé recuperó el título al vencer en Maracaibo al argentino Carlos María Jiménez. En esta etapa defendió su título en seis oportunidades, durante otros tres años, al cabo de los cuales, en julio de 1980, lo volvió a perder en Cincinnati (Ohio), ante el norteamericano Aaron Pryor.

Recordando al "Cuyo" Hernández ¿Mánager de borrachos?... Ja, ja, pero fueron campeones e ídolos

Lic. Tomás Kemp 

El Sol de San Luis
12 de noviembre de 2009

 

 

* "La envidia es el rival de los triunfadores". (Reflexión)

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Se crió en barrio bravo en donde había pleitos y sobresalían los abusivos sobre los débiles, pero Dios le dio sabiduría para defenderse y a base de valor y paciencia se convirtió en manager y llegó a formar grandes campeones e ídolos populares que provocaron la envida y odio de los amargados pero bajo el amparo de la Santísima Virgen de Guadalupe se rió de todos al obtener el triunfo y reconocimiento como uno de los mejores dirigentes del boxeo mexicano y del mundo.

Arturo "Cuyo" Hernández, conocido también como "El Tormentoso" por haber sido manager polémico y discutido, es este enorme personaje del mundo del boxeo que al ser criticado que dirigía a boxeadores alcohólicos siempre lo aceptó pero callaba bocas al hacerlos campeones e ídolos.

Nació el 2 de noviembre de 1911 en Juacatlan, Jalisco y murió el 20 de noviembre de 1990 a la edad de 79 años. Desde los seis años de edad radicó con sus padres en la colonia Guerrero en el Distrito Federal, donde se hizo boxeador por necesidad para defenderse de los bravucones. Hizo cerca de 15 peleas sin figurar. Conoció a Don Luis Morales y decidieron hacerse managers. "El Cuyo" fue cubetero de Don Luis, quien hizo y descubrió al primer ídolo de boxeo azteca, Rodolfo "Chango" Casanova, ex nevero de "La Merced". Don Luis se mató en un accidente automovilístico y Don Arturo se quedó para dirigir a Casanova y también al inmenso Luis Villanueva "Kid Azteca" quien era manejado por "El Chilero" Carrillo, quien fue el brazo derecho de "Cuyo".

Se convirtió en leyenda por haber dirigido a tres grandes ídolos: Casanova, José "Toluco" López y Rubén Olivares. Los dos primeros fallecidos por el alcoholismo y en la miseria. Los miles de pesos que ganaron los gastaron en la vida mundana. Olivares quien fue campeón mundial gallo y pluma, también aficionado a la "copita" no tiene lo que debería de tener. Casanova fue monarca de México en los 53-500 kilos y en pluma. "El Indio de Oro", sólo fue en gallo a nivel nacional. Ellos tres juntos con Raúl "Ratón" Macías (Q.E.P.D) son los boxeadores más queridos de la afición, es caso especial "El Ratón" porque llevó una vida ordenada.

La mayor satisfacción de Don Arturo es haber realizado como campeones del universo e invictos a Olivares, Alfonso Zamora, Carlos Zarate y Ricardo "Finito" López. También Lupe Pintor, Rafael "Bazooka" Limón y dirigió durante tres años al mejor peso gallo mundial de todos los tiempos el bajacaliforniano Manuel Ortiz (se dice que es potosino). Nadie ha igualado esa hazaña.

Como campeones nacionales formo a Julián Villegas, Memo Valero, Rodolfo Ramírez "El Rielero", Panchito Villa, Carlos Malacara, Fili Nava, "El Zurdo de Tacubaya", Nicolás Morán, Ricardo Manzanillo, "Bombín" Padilla, Raúl Rodríguez y muchos más. Estuvo en la esquina cuando se coronó campeón mundial pluma el nicaragüense Alexis Arguello, quien noqueó en una pelea que perdía ante Rubén Olivares, quien era manejado por Don Pancho Rosales y le quitó el cetro.

Siempre dijo que la cualidad mayor para ser destacado manager es ver primeramente si el peleador tiene necesidad de vencer la pobreza.

La mayoría son de barrio y pobres tienen facultades y capacidad para asimilar los secretos y puntos finos del boxeo lo que les da mentalidad de triunfador y fortalecimientos físicos. También seleccionar los rivales para evitar la derrota y que no se desanimen.

Puso como ejemplo la carrera inicial de Olivares, quien se enfrentó a adversarios no peligrosos y fue bien administrado para después ser campeón mundial.

Don Arturo fue muy discutido porque decía las verdades a personas amargadas que tienen años en este oficio o en otras disciplinas deportivas donde no han sobresalido y por eso muchos sin medir consecuencias piensan que sus peleadores que con 10 triunfos ya están listos para disputar un campeonato mundial como paso con Raymundo "Battling" Torres al enfrenarlo al puertorriqueño Carlos Ortiz quien lo noqueó y dejó "tocado", igual sucedió con Ricardo "Pajarito" Moreno y otros más.

"Battling" era potosino de Cerritos, S.L.P., pero creado en Reynosa, donde fue asesinado a tiros cuando viajaba en su automóvil el 10 de noviembre de 1972. Tenía 31 años de edad, casado con tres hijos.

"El Toluco" Lopez y Raúl "Ratón" Macías fueron formados por don Pepe Hernández, tambien ya fallecido, pero sus peleadores sabían que tenían madera para llegar alto y don Pepe no tenía relaciones por eso decidieron dejarlo. "El Toluco" se fue con Don Arturo y "El Ratón", con Don Pancho. En ese tiempo de 1960 a 1970 también figuró Eleuterio "La Coneja" López, ex cubetero del "Cuyo", quien hizo campeón mundial a Chucho Castillo y monarca ligero de México al grandioso Alfredo "Canelo" Urbina. Estaba tambien Alfredo "Negro" Pérez, ex ayudante de Rosales, quien hizo a Vicente "Zurdo" Saldivar, campeón mundial pluma, Don Cristóbal Rosas quien llevó a la cúspide al inmenso Salvador Sánchez, etc, etc.

¿Entonces usted fue manager de boxeadores borrachos ?... Don Arturo soltó la carcajada aceptando que sí, pero que hizo a varios ídolos y campeones universales. Pocos son los managers que tienen esta satisfacción "refirió" sonriente.

La pelea del "Toluco" y "El Ratón" nunca se hizo precisamente porque Don Pancho Rosales sabía que José era tremendo fajador con dinamita en ambos puños y Raúl tenia mucha clase pero todavía no estaba preparado para hacerle frente al "Indio de Oro". La afición pedía este match pero nunca se montó porque Rosales manejaba cuidadosamente la carrera del tepiteño y esperó al empresario Parnassus para disputar la corona al francés Halimi quien ganó por decisión a Raúl en "La noche triste del boxeo mexicano" el 6 de noviembre de 1957 en Los Ángeles, California. 

"El Cuyo" Hernández recordó a Mario Moreno "Cantinflas", enorme cómico a nivel internacional salido de las carpas del barrio y quien tambien fue boxeador pero malo, decidió dejar los guantes para aprovechar el don que le dio el Todopoderoso de hacer reír a la gente. Don Arturo siempre agradeció la ayuda que "Cantinflas" le brindó para hacer funciones de box en "Frontón México" cuando tuvo problemas con la empresa de Lutteroth.

De Olivares refería que fue ingrato porque cuando fue campeón del mundo y ganó miles de dólares decidió irse con Pancho Rosales, al decir que lo estaba robando. "Eso dicen todos los boxeadores cuando llegan al estrellato se olvidan que fueron humildes en sus inicios y luego la fama y la riqueza los marea. Chucho Castillo también llegó a decir que "La Coneja" lo explotaba. Son gajes del oficio. Siempre aconsejados por personas envidiosas y amargadas".

Sobre la vida del boxeador decía que en los más de 50 años que estuvo como "hombre de la toalla" siempre admiró a los que suben al ring porque se juegan el físico para ganar dinero y por eso nunca ha visto a jóvenes ricos que deseen ser boxeadores con excepción de Edel Ojeda que fue campeón gallo de México, para pagar su carrera en el Politécnico como ingeniero en refrigeración, en cambio nadar o patear un balón es un placer y en el ring es recibir y dar golpes.

Entre sus mejores boxeadores estuvo el "Toluco" López por ordenado en el ring y por obedecer las órdenes y Memo Valero con una clase y técnica mejor que "El Ratón". Lástima que no aguantaba. "El Toluco" tuvo la oportunidad de ser campeón del mundo. Yo tenia el contrato firmando por Parnassus para enfrentar a Halimi después que el francés derrotó a Macías pero José se perdió en las cantinas durante más de un mes y fue José Becerra quien aprovechó la oportunidad y fue campeón mundial el 8 de abril de 1959 y tampoco Rosales quiso darle la oportunidad a mi peleador".

"En la actualidad los boxeadores ganan bolsas millonarias por la televisión. Antes sólo recibían lo de la taquilla. Kid Azteca peleó mucho pero no fue rico. Vivía bien sin lujos. Hoy es diferente". Breve semblanza de este enorme manejador de boxeo y fajador de titanes del ring e ídolos que por su polémica en varias ocasiones fue suspendido por la H. Comisión de Box y Lucha del Distrito Federal, que entonces presidía el periodista Don Luis Spota porque "El Cuyo" le decía que no sabia nada del arte de fistiana (golpes).

Sobre sus peleadores que murieron en la miseria por no dominar placeres mundanos algunos se arrepintieron y Dios perdona porque el Salvador del Mundo siempre tiene los brazos abiertos para recibir un corazón arrepentido ¡Descanse en Paz!

Ratón Macías, hijo del barrio

A

A los ocho años vendía periódicos, boleaba zapatos y cargaba los guantes de sus hermanos mayores. Sus padres llegaron de Guanajuato a la Ciudad de México, él nació en Héroes de Granaditas 119, en Tepito, un 28 de julio de 1934. Con pocas peleas de amateur llamó la atención lo suficiente como para ser seleccionado en 1950 durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Guatemala. En Argentina, durante los Panamericanos trajo medalla de bronce y fue a Helsinki, a las Olimpiadas, donde fue derrotado por el soviético Gennady Garbuzov, en una polémica decisión, en la que todo México consideró un robo para el Ratón. Cuando regresó a México, el aeropuerto estaba repleto de gente que lo fue a recibir como si se tratara de un medallista de oro. El apodo fue por su tamaño y velocidad para escapar de los gandallas y sus ataques, lo vio Pepe Hernández que era mánager en el gimnasio de los baños Gloria, donde le pusieron el apodo. “Parece un ratoncito y es bueno para no dejarse pegar”, decían. Lució en los guantes de oro en 1948; también ganó el campeonato del DF en peso mosca. Otra versión de su apodo narra que fue Adolfo “El Negro” Pérez, quien le dio el sobrenombre. “El Negro”, ex mánager de Vicente Saldívar y ayudante de Don Pancho Rosales, lo bautizó como “Ratón”, porque se pasaba por las piernas de los que hacían guantes. La versión del propio Macías, dice: “Había un peso completo que pesaba 120 kilos y yo tenía que saltar para pegarle. Era muy lento y me le metía por debajo de las piernas y le daba sus nalgadas. Mis mánagers decían, mírelo, si hasta parece un ratón.”



 

Ganó su primer campeonato el 17 de octubre de 1953, luego de vencer por puntos a Beto Couray por el título nacional mexicano de peso gallo. Royal Crown Cola, un refresco que venía a hacer competencia, tenía una  promoción en la que usaba al Ratón:  había botellas que tenían premio en la tapa, bajo el corcho algunas tenían la leyenda: “Ratón paga.” Llegó a ganar 100 mil pesos por combate.

B

 

Es febrero de 1959, estamos en la Arena México, el Ratón se ha impuesto después de diez rounds, a Ernesto Parra. El Ratón Macías toma el micrófono y anuncia su retiro. A la semana muere su madre, el pretexto por el que decidió retirarse de los encordados, ya que sufría de fuertes depresiones cada vez que su hijo subía al ring.

“Le prometí a mi jefecita que me iba a retirar para que estuviera tranquila y a la semana que anuncié el adiós, dejó de existir.”

C

Antes de que existiera la venta de boletos por teléfono o Internet, 1954, el Ratón vendió en sólo dos horas 55 mil boletos para su pelea contra Nate Brooks. Ese día llovió, como casi todos los días épicos, y México estrenaba campeón gallo de Norteamérica. En 1955 conquistó el título mundial gallo de la NBA, al noquear al tailandés Chamroen Sonkitrat, en el Crow Palace de San Francisco. Su regreso a la Ciudad de México provocó un tumulto en el aeropuerto, cientos de policías tuvieron que rescatar al ídolo de México, su vehículo fue escoltado por motociclistas hasta su casa en Héroes de Granaditas, invadida por alrededor de 10 mil fanáticos que gritaban su nombre y celebraban con baile, mariachi, Ron Potrero y Cerveza Caballito, patrocinadores del festejo.

D

Es apenas el tercer round. Billy Peackok vs El Ratón. Los radios de todo el país se encuentran encendidos y todos sintonizados en la misma frecuencia, las abuelitas han prendido veladoras a los pies de la Virgen de Guadalupe y se mantienen cerca de ellas, con las manos juntas, rezando para que Ratón salga de esta pelea con el puño arriba. Es 16 de junio de 1955. Peackok ha insistido con ganchos de izquierda sobre la mandíbula del mexicano. El hombre de raza negra se nota superior sobre el ring. Al Ratón le gusta bailar. No tiene otro vicio. Deporte, familia y baile. A las nueve de la noche ya está en casa, para levantarse a las cinco y entrenar. Sus lugares preferidos para bailar son el Fénix, Los Ángeles, El Chamberí, El Antillano y El Pabellón, a los que asiste un día por semana a cada uno, para ayudarse a mantener el peso. Un danzón está dedicado en su honor:“Este es el danzón que le gustó al Ratón”. Estamos en el tercer round, la quijada del Ratón ha sido masacrada con una zurda violenta que ya lo ha mandado a la lona y lo tiene contra las cuerdas. Tuvo una carrera corta, de sólo 40 peleas, se codeó con personajes como Pedro Infante, María Félix, Cantinflas y Agustín Lara. “Fue el único que estuvo cerca de mí el día en que me llevaron a la cárcel… Me trajo de comer”, cuenta el presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán. Es el tercer round, ya ha caído el Ratón, se puso de pie y el referí limpió los guantes y le autorizó seguir. Falleció el 23 de marzo de 2009 víctima del cáncer de próstata. Su último adiós en la Basílica de Guadalupe, al igual que sus combates, fue atestiguado por miles de seguidores. Tras el retiro, el Ratón estudió actuación en la academia de Andrés Soler y protagonizó “El Ratón”. Hizo otras cinco películas. También se dedicó a la política: fue diputado federal suplente. En 1966 ocupó varios puestos en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI y fue secretario del Deporte en el DDF. La izquierda de Peackok ha conectado tres veces más. El ratón tira golpes rápidos abajo, tratando de bajarle la velocidad y fuerza a su rival que, agazapado en su guardia, espera el momento de atacar; cuando lo hace el Ratón cae con la mandíbula rota en tres pedazos. Cae y el referí cuenta mientras el ídolo yace en posición fetal. Le cuentan. Ese día perdió el invicto y México entero lloró.

A pesar del descalabro, unos diez mil seguidores fueron a recibirlo al aeropuerto. Macías apenas esbozó una sonrisa. “Todo se lo debo a mi mánager y a la Virgencita de Guadalupe.”

(*) Adrián Román es un poeta vigoroso, además de un cronista nato de los lugares recónditos y poco accesibles, tanto de la Ciudad de México como de otras geografías. Su prosa rítmica, atractiva y certera acompaña en esta ocasión a una serie de fotografías que Tomás Montero Torres le tomó a este vertiginoso boxeador, en 1954. En el Archivo Tomás Montero Torres nos sentimos muy honrados de contar con su colaboración, que nos contagia de energía y frescura.

Oscar cumple 40

Mega estrella del boxeo, promotor exitoso, encarna al Gran Sueño Americano

Boxeo

BUENOS AIRES -- Oscar, el Golden Boy, cumple 40 años. Sigue siendo el referente de una generación que se crió frente a la televisión viendo sus conquistas en los cuadriláteros y su sonrisa de manual. Seguramente, cuando Oscar De La Hoya levante su copa para brindar, recordará que alguna vez puedo decir de sí mismo: "El Mundo es Tuyo". Como un personaje del Gran Sueño Americano, nació en la pobreza, acarició la gloria, la fama y el dinero pero tampoco dejó de ser salpicado por el lodo del escándalo, ni atrapado por les garras de sus propios fantasmas.Oscar De La Hoya nació en Montebello, en el East Los Ángeles un 4 de febrero de 1973. De familia muy humilde, se calzó los guantes para aprender a defenderse, a instancias de su padre, Joel, que había sido boxeador, quien a su vez era también hijo de un boxeador. No se sabrá si Oscar eligió el boxeo, si el boxeo lo eligió a él o si fue su padre quien lo hizo elegir.
Tenía 16 años cuando ganó su primer título importante, el Campeonato Nacional Guantes de Oro de 1989, en las 126 libras. Y, desde ese momento, lo suyo fue crecimiento permanente, aunque no todas fueron alegrías. Un año después su madre, Cecilia González, murió de cáncer y él juró cumplir con el sueño materno de que fuera campeón olímpico. Para cuando llegaron los Juegos de Barcelona (1992), era uno de los principales candidatos del equipo norteamericano. No sólo eso, porque en la pelea final se tomó la revancha del alemán Marco Rudolph, quien lo había derrotado en el último combate del Mundial de Sídney, Australia, 1991.
Oscar De La Hoya, a los 19, lo tenía todo: una sonrisa contagiosa, una historia enternecedora, talento, buen boxeo y una medalla dorada en las 135 libras. La única que consiguió el boxeo norteamericano en Barcelona y que Oscar llevó a la tumba de su madre. En el ring, festejó portando dos banderas, la norteamericana y la de México. Cuando debutó como profesional sumaba 223 victorias y 5 derrotas. Lo conducían Robert Middleman y Steve Nelson, pero muy pronto, se cruzó en su camino Bob Arum. Su primer combate rentado fue ante Lamar Williams (5-1) el 23 de noviembre de 1992 en el Great Western Forum, por una bolsa de ¡150 mil dólares! Teniendo en cuenta que la pelea duró 1 minutos 42 segundos, ganó un poco más de 75 mil dólares por minuto, con lo que seguramente, logró ser el debutante mejor pago de la historia del boxeo.
Hoy, Oscar, titular de Golden Boy Promotions, es el principal competidor de Bob, titular de Top Rank, quien a los 81, no podría negar que su alumno aprendió bien todas las lecciones. Es que seguramente, si Arum no le enseñó mucho a Oscar, debería ser cierto que Oscar aprendió muchísimo de Bob. No sería justo afirmar que solamente se trató de la habilidad de Arum en armarle una carrera, puesto que también sería una manera de quitarle méritos al boxeador, pero de la mano de Arum, Oscar creció firmemente. A los 21, logró su primer campeonato mundial, el súper pluma de la WBO, cuando venció a Jimmi Bredahl, por KOT en 10, el 5 de marzo de 1994. Arum se preocupó de darle lustre y brillo al viejo Olympic Auditorium, en el barrio bravo del East Los Angeles, para coronar allí a su nueva joya...
En el ring era un peleador clásico, de izquierda extendida --en realidad es zurdo-- y derecha amenazante. Con un metro 79cm, poseía en el ring una altura considerable. Tenía su propio golpe, "El 45" por los grados del ángulo en que lanzaba su izquierda al cuerpo o a la cabeza. En los comienzos fue entrenado por Robert Alcázar, que era además, su amigo de la infancia, pero luego Rafael Mendoza le sugirió un cambio y comenzó a entrenar junto a Jesús Rivero, uno de los más finos entrenadores mexicanos. Fue así el comienzo de un desfile de grandes nombres para su esquina, desde Freddie Roach al gran Ignacio Beristaín, pasando hasta por Ángelo Dundee, Gil Clancy, Emmanuel Steward y Floyd Mayweather padre.
La relación con Bob Arum se terminó y como no podía ser de otra manera, Oscar le dio forma a su nueva empresa como promotor, Golden Boy Promotions, en 2001. Como lo hizo Ray Leonard en su momento, también él comenzó a promover peleas. Era algo que se venía venir, puesto que Oscar jamás descuidó la parte financiera de su carrera profesional, algo totalmente lógico si se tiene en cuenta que, de acuerdo con un estudio, en su campaña totalizó un ingreso bruto solamente por pay per view- de 680 millones de dólares, con un total acumulado de casi 14 millones de abonados.
Si es cierto que Arum construyó con él una buena campaña --eligiendo, en muchos casos, a boxeadores con un pasado más importante que su futuro o con nombres que ya no eran tan rutilantes-- tampoco sería justo olvidar a rivales que pudieron ser complicados como Miguel Ángel González o Pernell Whitaker, quien le provocó una caída y le hizo transpirar la gota gorda en 1997. Ganó por puntos ante las quejas de Whitaker, quien se sintió robado. Se habló de una revancha que jamás se realizó. Su capacidad para hablar en los dos idiomas o su tendencia a subir con ambas banderas, se convirtieron en un fuerte imán para el público hispanoparlante, a favor o en contra. Los mexicanos se enfilaban detrás de Julio César Chávez, considerando a Oscar como un "Pocho", esto es un norteamericano con el maquillaje mexicano. Eso sí, a la hora de encender televisores, Oscar siempre fue una atracción indiscutida.
Bob Arum montó el choque entre la figura ascendente y de alto poder de convocatoria, como Oscar De La Hoya, ante el gran ídolo de México, Julio César Chávez quien a los 33, o sea diez años más que su rival, debería tomar el examen final para Oscar. La pelea, celebrada en el estadio abierto del Caesars Palace de Las Vegas, el 7 de junio de 1996, provocó una gran expectativa. Solamente que, prácticamente desde el primer asalto, Chávez sangró tanto de una ceja que el combate fue detenido por Joe Cortez en el cuarto round. Oscar, de esa manera, se alzó con el campeonato súper ligero del CMB. Chávez sumó su segunda derrota con 96 victorias y un empate. Tras la pelea, a la mañana siguiente y en una charla semi informal con la gente de la prensa, este periodista le preguntó a Bob Arum qué había de cierto en el rumor que afirmaba que Chávez había peleado con una herida fresca. Arum lo negó rotundamente, pero con el tiempo, se supo que, efectivamente, había sido así. En el record de Oscar figuraba ahora una victoria frente a uno de los más grandes peleadores latinos de todos los tiempos. La revancha, llevada a cabo el 18 de septiembre de 1998, fue una victoria para Oscar: Chávez no salió a pelear al noveno asalto, superado por la velocidad y la dureza y de los golpes de su rival.
Ya para ese entonces, se había creado la Fundación Oscar De La Hoya (1995), que incluyen una escuela secundaria, un Centro de Investigaciones para el cáncer --que lleva el nombre de su madre, Cecilia González-- y un centro médico para niños. Mientras sus críticos más agudos insistían en que no le había ganado a Pernell Withaker, o que ante Ike Quartey (1993) también fue beneficiado por los jurados, De La Hoya asumió el 18 de septiembre de 1999, uno de sus más importantes desafíos ante el también invicto Félix "Tito" Trinidad, representado por Don King, en lo que se llamó "La Pelea del Milenio", organizada por Bob Arum. El choque con Trinidad superó ampliamente cualquier expectativa: 1 millón 400 mil abonos. Las entradas de la pelea se esfumaron en 24 horas. La pelea fue por los títulos welter WBA, en poder de Oscar, e IBF, que portaba Trinidad.
Leonard necesitó de un Thomas Hearns o un Roberto Durán para demostrar de todo lo que era capaz. De La Hoya tuvo, ante Trinidad, la gran oportunidad de mostrar hasta qué punto podía ser un gran campeón, en una pelea de la que, ya se dijo, hubo una tremenda expectativa. Este periodista estuvo allí y cuando terminó el combate, tenía al menos, dos certezas: una, que había ganado Oscar; dos, que De La Hoya había cometido un grave error en regalar los últimos tres asaltos, bailoteando en retroceso en lugar de cerrar la pelea. "Nunca se regalan los últimos asaltos, jamás", nos dijo Leonard a propósito de esa noche. Lo cierto es que ganó Tito Trinidad: dos jurados lo vieron por estrecho margen (115-113 y 115-114, y el restante dio empate en 114) y aunque Oscar se llevó un mínimo asegurado de 21 millones de dólares, se quedó sin la gloria. Gil Clancy, por entonces en su rincón, habría sido quien dio la orden de retroceder en los asaltos finales. Sea como sea, ya no estuvo más en el rincón de Oscar.
Aquella noche de Las Vegas, cuando perdió ante Trinidad, fue medido en sus palabras. Algo que, todavía hoy, mantiene como promotor. Cuando presentó la pelea en la que El Canelo Álvarez -una de sus estrellas, junto a Adrien Broner o Danny García, entre muchos otros- venció a Josesito López, aseguró que "Esta ha sido una conferencia de prensa de boxeo, sin malas palabras y sin insultos, entre boxeadores profesionales que se expresan con los guantes puestos y no con bravuconadas". Ese estilo, siempre políticamente correcto, sumado a su sonrisa, lo convirtieron en algo más que un boxeador, tanto que en muchas de sus peleas, una multitud de jovencitas lo seguían como si fuera un ídolo del pop.
Dónde termina el boxeador y empieza el hombre, dónde está la persona y en dónde se encuentra al profesional es, muchas veces, un misterio. En el 2000, como si la fama del boxeo no le bastara, cantó en un álbum que fue candidato para un Grammy. Fue en el mismo año que perdió ante Sugar Shane Mosley. Y aunque luego venció a Javier Castillejo, logró una de sus mejores actuaciones cuando peleó como un torero frente al toro y dominó ampliamente a Fernando Vargas -quien en el 2000 había recibido un tremendo castigo ante Tito Trinidad-, hasta que lo venció por KOT 11 el 14 de septiembre de 2002, título súper welter WBA y también súper campeón de esa entidad.
El empresario y el boxeador no siempre pueden caminar juntos, sobre todo cuando están en el mismo cuerpo. Cuando aceptó pelear con Bernard Hopkins por el campeonato mundial de peso mediano, en septiembre de 2004, pareció casi un despropósito, porque había una gran diferencia de físicos. Hopkins, un mediano natural, terminó noqueándolo de una mano a las costillas. Oscar, mientras se retorcía en la lona, lamentó su derrota en una pelea que él mismo había promovido, generando solamente en pay per view un total de 56 millones de dólares. Hopkins capturó la porción WBO de los medianos que tenía De La Hoya título logrado frente a Félix Sturm en junio de ese mismo año- y lo agregó sus cinturones WBC, IBF y WBA. Unos meses después, Oscar lo sumó a su equipo en Golden Boy Promotions, empresa que continúa creciendo en el mundo del boxeo.
Sí, el mundo fue suyo en algún momento, cómo que no. Hoy es un empresario más que importante, que posee la revista The Ring, y tiene importantes inversiones en el equipo de los Houston Dynamos de fútbol, entre otras tantas. Se retiró, en el 2009, tras haber perdido peleas que fueron excelentes negocios, pero con derrotas casi anunciadas frente a Floyd Mayweather o Manny Pacquiao. Es cierto también que frente a Floyd se llevó 43 millones de dólares y que se generaron 19 millones por venta de entradas y 120 por pay per view con más de 2 millones de abonados. Lo que se dice un negocio redondo, más allá de la derrota.
Su último combate fue ante Manny Pacquiao: derrota por retiro en el octavo asalto, el 6 de diciembre de 2008. Realizó un total de 45 encuentros, de los cuales se impuso en 39 (30 antes del límite) y perdió 6, 2 antes del límite, todos ellos ante campeones mundiales. Enfrentó en total a 17 campeones del mundo, y fue campeón en seis categorías diferentes. Súper pluma, ligero, welter junior, welter, súper welter y mediano.
Protagonizó un escándalo en las redes sociales, cuando lo mostraron vestido de mujer, aceptó públicamente que se debió tratar en el 2011 para superar problemas muy serios de adicción a las drogas y al alcohol y que aquellas fotos fueron, efectivamente, reales. "Estoy cansado de mentir, de mentirle a la gente y de mentirme a mí mismo", dijo ante las cámaras de Univisión. Casado con la cantante puertorriqueña Millie Corretjer, con quien tiene dos hijos, debió enfrentar sus propios fantasmas y debilidades, expuestas públicamente. Fue junto a ella cuando anunció que colgaba definitivamente los guantes, en el Staples Center de Los Ángeles, el 14 de abril de 2009.
Hoy, a los 40, Oscar ya ha conocido el cielo y el infierno. Su actitud política y formal cuando se para frente a un escenario para anunciar sus veladas como promotor, su sonrisa de siempre y su actitud hacia los boxeadores, hacen pensar que tiene todavía mucho por hacer como promotor. El Golden Boy cumple 40, pero se puede decir que ha vivido muchas vidas y muchas alegrías, pero también muchos dramas. Decía el poeta Rudyard Kipling que se llega a ser Hombre cuando uno puede enfrentarse al éxito y al fracaso, "Esos dos impostores". Hoy, a los 40, Oscar sabe lo que es eso y, seguramente, también ya sabe lo que quiere.

Carlos Irusta
ESPN.com

Fallece el pugilista cubano Florentino Fernández

 

 

El cubano Florentino Fernández, uno de los boxeadores con mayor pegada en la historia del boxeo profesional, murió el lunes en horas del mediodía de un ataque al corazón en la ciudad de Miami. Tenía 76 años de edad.

Nacido en Santiago de Cuba el 7 de marzo de 1936, Fernández debutó en el boxeo profesional en 1956 en el Palacio de Deportes de La Habana, venciendo por nocaut en tres asaltos a Pastor Burke.

Luego de 24 triunfos consecutivos y 18 de ellos por nocauts, Florentino viajó a Nueva York para enfrentarse el 19 de junio de 1959 en el Madison Square Garden a Stefan Redl, a quien fulminó en el séptimo asalto.

Su primera derrota la sufrió frente a Rocky Kalingo, el 23 de noviembre en Caracas, Venezuela. Pero el cubano se vengó de este revés y en la revancha derrotó a Kalingo un mes después en cartelera celebrada en la capital cubana.

“Fue un gran amigo de mi familia y una de sus peleas contra Juan Carlos “Rockie’’ Rivero fue organizada por mi padre’’, indicó el promotor de boxeo “Tuto’’ Zabala Jr. “Después de su retiro pasaba al menos dos veces por semana por la oficina de mi viejo y lo recuerdo como una persona sencilla. Lo admiré mucho’’.

Uno de sus memorables combates lo realizó ante el norteamericano Emile Griffith, con quien perdió el 25 de agosto de 1960 por decisión unánime en 10 asaltos, en el Garden de Nueva York.

El cubano se repuso del revés ante Griffith noqueando con su temible gancho de izquierda a sus tres próximos oponentes para ganarse el derecho a discutir la faja de los medianos de la Asociación Nacional de Boxeo frente al campeón estadounidense Gene Fullmer.

Fernández, conocido como “El Toro’’, perdió con Fullmer un controversial pleito por decisión dividida en Ogden, Utah, el 5 de agosto de 1961. El juez Del Markham le dio el veredicto al cubano 145-143,mientras que el árbitro Ken Shulsen y el juez Norman Jorgensen anotaron la pelea a favor del norteamericano 145-142 y 148-140.

Para muchos expertos de la época, Florentino mereció ser campeón mundial en este combate. Pero los jueces no lo favorecieron, impidiendo que el cubano alcanzara la corona mediana. El santiaguero pidió la revancha, pero no recibió la oportunidad.

“Con Florentino se va uno de los últimos exponentes de una generación dorada de púgiles cubanos que brillaron en las décadas del cincuenta y sesenta”, dijo el historiador de boxeo Enrique Encinosa.

“No pudo lograr el título del mundo, pero peleó contra los mejores peleadores de su época y en una ocasión contra Gene Fullmer le robaron la corona mundial. Florentino fue un campeón como ser humano’’.

Cuando Cuba prohibió el boxeo profesional, Fernández se trasladó a Estados Unidos para residir en Miami Beach, Florida, donde se convirtió en un favorito de los fanáticos en la televisión por su valor dentro del cuadrilátero y por su potente pegada.

Fernández, también conocido como “Floro’’, perdió frente a otros dos rivales de calidad como fueron los campeones Dick Tiger y Rubin Carter. También se llevó una importante victoria el 25 de mayo de 1963 en el Estadio Hiram Bithorn, en San Juan, Puerto Rico, frente al ídolo local José Torres.

De igual forma, superó por nocaut al monarca mediano Jimmy Williams.

“De haber peleado en esta época hubiera sido campeón mundial’’, señaló el entrenador cubano Roberto Quesada.

“Pocos pugilistas han tenido la pegada de Florentino. La última vez que lo ví fue hace un mes y me duele mucho su muerte’’.

Cuando parecía que Fernández estaba al borde de otra oportunidad por el título de peso semipesado contra el campeón Bob Foster, el antillano fue detenido en el décimo asalto por Vernon McIntosh, el 18 de julio de 1972. Este fue su último combate.

La revista Ring Magazine lo ubicó en el 2003 entre los 100 boxeadores con mayor pegada en la historia del boxeo. Su récord global fue de 50 victorias (43 por KO), 16 derrotas y dos empates. Pero algunos de sus reveses fueron por decisiones controversiales y otros llegaron en la etapa final de su carrera.

Luego de su retiro, el santiaguero estuvo de entrenador de boxeadores aficionados en el Gimnasio Elizabeth Virrick, en Coconut Grove, Florida.

Los servicios fúnebres de Florentino Fernández se darán a conocer en la próxima edición de este diario. / Agencias

 

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Márquez destrona a Pacquiao

Márquez, tras asestar el último golpe a Pacquiao. | Reuters

 

El púgil mexicano tumba al fin a a su gran rival tras alcanzar su rostro con una derecha brutal en el sexto asalto

 

El mexicano Juan Manuel Márquez hizo historia al vencer por nocáut espectacular en el sexto asalto al filipino Manny Pacquiao en la cuarta y decisiva pelea dentro del peso welter que ambos púgiles protagonizaban en su carrera profesional.

Márquez, que perdía a los puntos y había recibido un duro castigo por parte de Pacquiao antes que sonase la campana para finalizar el sexto asalto, colocó una derecha brutal a la contra que llevó directa a la cara del excampeón del mundo filipino que se se desplomó por completo en la lona.

Los cuidadores de Pacquiao tardaron varios minutos antes que pudiesen recuperarlo mientras que Márquez, de 39 años, se subía sobre las cuerdas para celebrar el gran triunfo mientras su rostro mostraba los efectos del gran castigo recibido.

Pacquiao, de 33 años, que había ganado las dos peleas anteriores y otra fue nula, esta vez, en la decisiva, no pudo superar al verdadero verdugo de su brillante carrera profesional.

Pacquiao y Márquez empataron en la primera confrontación mutua (2004). La segunda (2008) y tercera (2011) fueron triunfos para el filipino; todas en controvertidas decisiones después de 12 asaltos.

Márquez, que se llevó una bolsa de 10 millones de dólares, por 25 de Pacquiao dejo su marca en 55-6-1 y 40 nocáuts. Mientras que Pacquiao, que con su segunda derrota consecutiva pone en peligro la deseada ante el estadounidense invicto Floyd Mayweather Jr., la bajó 54-5-2, 38 triunfos por la vía rápida.

'Lancé el golpe perfecto'

"Sabía que Manny podía dejarme fuera de combate en cualquier momento", comentó Márquez después de la pelea. "Lo que sucedió es que lancé el golpe perfecto, que no fue sólo producto de la suerte sino de haberlo entrenado y trabajado durante mucho tiempo", explicó.

Tan perfecto y demoledor que dejó durante más de dos minutos inmovilizado boca abajo a uno de los grandes boxeadores de la historia, congresista por Filipinas y una auténtica estrella mundial, que desde el 2004 le había generado las mayores decepciones profesionales.

Márquez reconoció que la caída que sufrió en el quinto asalto no le ayudó, pero aprendió la lección y salió con la guardia mucho mejor y sin bajar los brazos. "Me pilló con la mano baja", comentó. "Fue un error y lo corregimos desde la esquina", admitió.

Márquez, campeón del mundo en cuatro divisiones de pesos diferentes, explicó que al margen de trabajar el golpe de derecha también tuvo que hacer una gran labor en otros aspectos de su boxeo. "El cambio de ritmo era muy importante porque sabíamos que iba a salir agresivo, así que nuestro boxeo debía ser más técnico y eso fue lo que trabajé", valoró Márquez.

"Sabíamos que iba a ser un combate muy difícil, pero no imposible y trabajamos con esa confianza, al mejorar la fuerza física y la velocidad y el resultado no pudo ser mejor", añadió Márquez, que reconoció más tarde la trayectoria de su rival. "Al abrazarnos le dije que era un gran boxeador", destacó. "No he olvidado que me mandó a la lona cuatro veces en los tres combates anteriores".

En cuanto a la posibilidad de una quinta pelea revancha, Márquez dijo que era pronto para tomar una decisión, pero después de descansar y hablar con su familia tomaría la mejor decisión para todos, aunque ya es consciente que sería la más lucrativa de su brillante carrera deportiva. "Ahora sólo quiero descansar, recuperarme de todo el esfuerzo realizado, y disfrutar de la pelea que siempre soñé que quería, deseaba y necesitaba ganar", concluyó.

Cotto fracasó en su intento por convertirse en campeón superwelter

Austin Trout retuvo su título de la AMB y venció al puertorriqueño en 12 asaltos dentro del evento que se llevó acabo en el Madison Square Garden

 

Austin Trout controló la pelea desde el principio y apabulló al final al puertorriqueño Miguel Cotto para vencerlo el sábado por decisión unánime en 12 asaltos, con lo que retuvo el título súper welter de la AMB en el Madison Square Garden.

Trout (26-0) le dejó el rostro golpeado e hinchado a Cotto luego de incrementar la presión en los últimos dos episodios para controlar en definitivo la puntuación. Cotto (37-4) perdió su segundo combate consecutivo luego de dejar ir una parte del título súper welter en mayo contra Floyd Mayweather Jr.

Durante mucho tiempo Cotto fue el campeón indiscutible de la escena boxística de Nueva York, al ganarsiete de sus peleas en el Garden, más una en el Yankee Stadium.

Sin embargo, Trout nunca vaciló incluso a pesar de que la gente estuvo en su contra desde el principio. Dos jueces calificaron el combate 117-111, y el tercero anotó 119-109.

Trout, apodado "No doubt" ("Sin duda"), cumplió en la pelea más importante de su carrera. El suplente olímpico de Estados Unidos en 2004 tenía un campeonato en Texas y otro en Nuevo México, y era relativamente desconocido en el panorama nacional.

"Me he estado preparando para esta pelea toda mi vida", dijo. "Pelear con alguien como Miguel Cotto es un sueño hecho realidad para alguien como yo que esperaba su gran oportunidad. Tenía que mostrarle que yo era el mejor y empujarlo hacia atrás un par de veces. Seguí empujándolo hacia atrás para demostrarle que no tenía ninguna ventaja ahí".

Trout se llevó la puntuación con golpes fuertes a la cabeza y jabs implacables que sacudieron a Cotto.


Elogio al hombre de la máscara

 

 

Mezclar dos idiomas requiere talento. Mezclar dos culturas, más todavía. Mezclar dos personalidades contrastantes sobre un ring de boxeo puede llegar a ser una tarea arriesgada y hasta peligrosa.
Pero los deportistas realmente grandes, los que trascienden el ámbito de su desempeño profesional, desarrollan la habilidad de saltar de un extremo al otro con la maña de un prestidigitador, con la mágica destreza de un héroe enmascarado que nunca termina de develar su verdadero rostro.
Héctor "Macho" Camacho era el hombre de las mil máscaras, que es lo mismo que decir el hombre de los mil rostros. Su rostro aniñado y hasta angelical, con su rulo casi infantil colgando sobre su frente y su eterna sonrisa, contrastaba con la imponencia viril de su apodo. Sus declamaciones tenían aire de desafío arremetedor, pero eran una mera cortina para incitar la verdadera provocación de parte de sus rivales para luego contragolpear con retruques certeros y a menudo hilarantes. Como cualquier gran mago, el truco de Camacho era hacerle creer a sus partenaires que eran ellos quienes elegían la carta secreta que luego él adivinaría, cuando la carta ya estaba elegida y jugada de antemano.
Ese era el Camacho que conocimos: un maestro del engaño y la duplicidad. Entraba al ring disfrazado de gladiador, y cuando todos esperaban que honrara su disfraz arremetiendo contra su rival con la fuerza de una horda de romanos enfurecidos, se transformaba en torero y en esgrimista, llevando a sus rivales a pelear en su propio terreno, a su propia fosa llena de leones y cocodrilos. Así como respondía mezclando palabras en inglés si le hablaban en español, y viceversa, Camacho nunca mostraba un mismo rostro sobre el ring. Siempre se reservaba el derecho de hacer un último cambio de vestuario allí sobre el ensogado, a la vista de todos, y dejar a su rival y al público adivinando qué personaje estaban viendo en cada momento.
Y así como convivían en él dos lenguajes opuestos, el del Barrio neoyorquino y el del caserío boricua, convivían en su vida de deportista dos estereotipos opuestos pero que abrevaban en una misma fuente. El fiestero incorruptible cohabitaba el cuerpo del deportista de disciplina espartana y de entrenamiento estricto. Solo así se comprende su longevidad sobre el ring, en la que superó incluso a muchos de sus verdugos, siempre rindiendo de manera pareja durante toda la distancia del combate. En su vida personal, la hora de entrenar y la de vivir la vida loca eran dos terrenos diferentes, casi dos ámbitos completamente disímiles. Solo hacía falta un cambio de máscara, y Camacho dejaba de ser el parrandero incorregible para ser una máquina de tirar golpes y anotar desde todos los ángulos, boxeando con soltura ante oponentes de pegada temible sin amilanarse.Y es que hay algo que usualmente se nos escapa en el análisis de los púgiles habladores y declamadores: el miedo al ridículo los impulsa a dar el paso adicional que los otros piensan que no necesitan. Camacho, consciente de la desproporción entre su aspecto físico y su apodo, conocedor del efecto enervante de su verborragia (plasmada en un capítulo entero de un libro de 35 capítulos dedicados a rescatar citas célebres de boxeadores de todo el mundo), y sabedor del poder de atracción de su altisonancia arrogante (que actúa como convocante tanto para quienes desean verlo ganar como para quienes ansían ver cómo le cierran la boca a golpes de puño), Camacho ponía el esfuerzo extra que lo hacía separaba del grupo de élite y lo ponía, junto con su enorme habilidad boxística, en otra categoría.
Su manera de caminar el ring era algo inimitable, y a la vez básico en un boxeador. Nunca estaba fuera de balance, nunca recibía un puño sin estar ya encaminado a la dirección contraria de la potencia del golpe, y siempre conocía el momento justo para potenciar sus propios golpes dando el paso atrás y usando la inercia de la arremetida del rival para duplicar su propia pegada. La combinación con la que derribó a un temible pegador y durísimo aguantador como José Luis Ramírez es apenas una de las muchas ilustraciones de las habilidades que Camacho desplegó sobre el ring. Ocultas para el fanático casual bajo el manto de la hipérbole continua que fue su vida, esas habilidades boxísticas que exhibía con una fluidez nunca vista fueron el deleite del conocedor fino del arte pugilístico, y las marcas más indelebles de su legado.
Cuenta una de sus muchas leyendas que Camacho estaba desaparecido sin aviso apenas unas horas antes de un combate importante en el Madison Square Garden de su Nueva York adoptiva. A falta de celulares y otros medios de rastreo de nuestra época actual, el desesperado promotor del evento salió a recorrer las calles de East Harlem a preguntar por su paradero. Luego de varias averiguaciones y direcciones en falso, vislumbra a un personaje de traje blanco cargando un enorme equipo de audio sobre un hombro, con el sonido al máximo, piropeando a las señoritas y saludando a los transeúntes a los gritos. Camacho fue despojado del equipo de música, subido a empellones al auto, llevado al estadio, y empujado hacia el ring, donde ganó su combate por puntos. No hace falta adivinar mucho para saber qué es lo que hizo (o mejor dicho, continuó haciendo) Camacho inmediatamente después de ese combate.
Las balas nos quitaron la última chance de conocer el verdadero rostro de Camacho. Sabemos que era padre dedicado, boxeador dedicado, showman incansable, playboy incorregible. Pero la proporción exacta de los ingredientes que componían esa mezcla quedará perdida en el tiempo. La última máscara del Macho Man from East Harlem quedará oculta en un rincón inhallable de su profunda bolsa de trucos.
Pero eso sí: si algún día transitamos por las calles del Más Allá y vemos a un personaje de traje blanco cargando un gigantesco radiograbador a todo volumen y gritando exorbitancias en dos idiomas, no nos hará falta verle la cara para saber de quién se trata.

Diego Morilla

Ultiminio Ramos. El ídolo de Matanzas.

 

 

 

Por Edwin “Kako” Vázquez
Cuando se habla del boxeo latinoamericano el paladar boxístico se llena de un sabor inconfundible y una nostalgia inverosímil. Muchos cuadriláteros del mundo escribieron historias y leyendas que aún son recordadas y viven en nuestros corazones. La historia de Ultiminio Ramos fue uno de ellas, un gran trabajador de este deporte y que fue campeón de los pesos plumas.

El pertenece al grupo de cubanos que fueron campeones mundiales. Ramos de una familia humilde de Matanzas, Cuba se interesó por el boxeo por que uno de sus hermanos José, ya había hecho incursiones en el ring. En el terreno de baseball Campo Marzo había un lugar para entrenarse en su nativa cuidad matancera, y Ultiminio comenzó a cruzar guantes contra individuos de mayor peso casi siempre.

Le gustaba el boxeo pero no tenía quién lo enseñara. Hubo un programa de boxeo al que asintieron varios notables boxeadores profesionales y Ultiminio decidió a partir de esa fecha dedicarse al ring y su padre habló con un ex boxeador español, Mariano Arilla, para que entrenara al muchacho y así comenzó la carrera del que sería campeón mundial.

Junto a Arilla también trabajó mucho con Ramos el masajista matancero Santiago García. Y como resultado de todo esto llegó a manos de Benito Fernández, un deportista entusiasta, el muchacho que llevaba de Matanzas la clase y necesitaba en La Habana la mano que lo guiara. Benito Fernández dio el toque final al prometedor pugilista en cuanto a relaciones y así comenzó a repartir golpes el jovencito.

Exhibió siempre un gran poder de aguante, de pegada, velocidad en las dos manos para castigar al contrario excelentes piernas. Tenía estilo, arte y valentía. Esa facultades convirtieron a “Sugar” Ramos en un boxeador de los mejores de Cuba en su época. A partir del año 1958 Ultiminio se hace ya de una reputación indiscutible a base de triunfos por nocaut, pues alcanza siete triunfos seguidos por esa vía.

Tomado de la mano por Benito Fernández el muchacho pelea como estelarista y en 1959 se confirma su grandeza como promesa del ring no obstante el resultado fatal de la pelea con José (“El tigre”) Blanco, a quien noqueó en ocho rounds y como consecuencia de los golpes falleció.

Todavía el boxeo profesional no había sido abolido en Cuba a principios del año 1960 y Ramos fue llevado a una pelea a doce rounds con Orlando Castillo por el campeonato cubano de los pesos plumas y salió airoso. Campeón, consiguió siete victorias por nocaut, su primera salida al extranjero fue en enero 23 de1961 a Panamá, donde noquea a Jesús Santamaría.

Gustaba Ultiminio por su buena dedicación al entrenamiento, por la rapidez de sus dos manos, por el buen boxeo acompañado de una tremenda pegada para un hombre de su peso.

…decidió radicarse en México a partir el 1961 y allí siguió su cadena victoriosa manteniendo su invicto, con sólo dos empates en el camino y perfilándose como aspirante a la corona.

Ya había derrotado a hombres de fama como Baby Vázquez, Eloy Sánchez, Rafui King, y llegó el día grande de su pelea por la corona mundial frente a Davey Moore, en Los Ángeles. Ultiminio se convirtió en campeón noqueando en diez asaltos a Davey Moore, quien falleció a consecuencia del castigo sufrido ante el cubano. “Para mi fue desastroza aquella noche que me convertí en campeón mundial, no pude disfrutar la victoria, al saber que había muerto mi rival, Davey Moore, eso me afectó emocionalmente y no pude olvidar”.

Video del combate de Ultiminio “Sugar” Ramos vs Davey Moore

Ultiminio defendió el título con éxito frente a Rafu King y Mitsunori Seki además de ganar otras peleas fuera del campeonato, hasta que Vicente Saldivar lo noqueó en doce rounds en México para arrebatarle la faja. Siguió peleando en 1965 y terminó en 1967 cuando Carlos Ortíz lo noqueó en cuatro rounds en San Juan.

Después de su primera retirada, cuando lo noqueó Ortíz en cuatro rounds en julio de 1967 en pelea por el campeonato ligero, Ramos estuvo inactivo en boxeo el año 1968. Pero en 1969 decidió regresar al ring, entonces como peso ligero para salir victorioso noqueando a Rudy Gonzales en México en dos rounds.

Triunfó en otras dos peleas noqueando a Chango Carmona y Germán Gastelbondo. Ya en 1970 se hacían preparativos para mejores peleas y derrotó a Raúl Rojas, pero perdió con Mando Ramos. Definitivamente no era el mismo.

En abril 25 de 1972 lo noqueó en diez rounds César Sinda en Los Angeles, y esta vez si que el ex campeón no tuvo otra alternativa que retirarse del boxeo. Ultiminio (Sugar Ramos) y Zequiera nació en diciembre2 de 1941 en la ciudad de Matanzas, Cuba. Su actuación como pugilista aficionado fue breve y sin trascendencia. Ganó 39 por nocaut, 14 por decisión, empató cuatro peleas, perdió dos por decisión, una por foul, y fue noqueado en cuatro ocasiones. Inició su carrera en octubre 5 de 1957 y la finalizó en abril de 1972.

Fuente: http://www.conexioncubana.net

 

sugar

"Chocolatito" Gonzalez vence al mexicano Estrada

 

El nicaragüense Román “Chocolatito” González defendió por cuarta vez su título minimosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), al derrotar por decisión unánime al aguerrido retador mexicano Juan Francisco “Gallo” Estrada, este sábado por la noche en uno de los principales combates de una cartelera que la empresa Zanfer Boxing organizó en el Sports Arena de Los Ángeles, California, Estados Unidos.
La pelea fue más difícil de lo esperado para González, porque el “Gallo” Estrada nunca cedió terreno, atacó y presionó a un campeón nicaragüense que poco a poco fue sacando la pelea aprovechando su experiencia y gran capacidad de ataque al cuerpo.
Al final, González se impuso en las tres tarjetas de los jueces con ventajas de 118-110, 116-112 y 116-112, para elevar su record a 34-0, con 28 nocauts, mientras que Estrada cayó a 22-2,. con 18 nocauts.
Sin embargo, fue claro el enorme grado de exigencia que impuso Estrada toda la noche. Lanzó golpes, presionó y aunque siempre el campeón nicaragüense fue hacia adelante en su ataque, el mexicano mostró resistencia para atacar en reversa al pinolero, que sin duda alguna es uno de los mejores pesos chicos del mundo libra por libra.

Brian Viloria noqueó a Tyson Márquez en el 10°

 

lunes, 19 de noviembre de 2012 - El hawaiano nacionalizado estadounidense, Brian Viloria, derrotó al mexicano Hernán “Tyson” Márquez por nocaut en el 10°, round y unificó las coronas mosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y Organización Mundial (OMB), en una pelea disputada en el Sports Arenas de Los Angeles, California.

Tras un castigo importante y un claro cross de izquierda de Viloria sobre Márquez, éste cayó a la lona y tras incorporarse volvió a ser castigado, lo que obligó al árbitro a detener el combate al minuto del décimo asalto. 

Viloria había tirado a Márquez en el primero y quinto round. Pero el mexicano había reaccionado y también mandó  al piso a Viloria. 

La pelea resultó emocionante como se esperaba y correspondió a las expectativas, con constantes golpes de ambos gladiadores, para el mayor agrado de la asistencia presente. Es que desde el inicio hubo explosividad.

Supremacía absoluta de Broner

 

Luego de una paliza que duró ocho asaltos, el invicto y gran favorito Adrien Broner ( 25-0 con 21 KOs) se adueñó del cinturón de los ligeros del CMB al vencer por KO técnico al mexicano Antonio Demarco (29-3 con 21 KOs) . Fue la pelea estelar de un programa de la cadena HBO en la ciudad de Atlantic City (NJ).La victoria de Broner en ningún momento estuvo en peligro y a la misma llegó gracias a los atributos naturales de este joven campeón, al cual muchos ya vaticinan como la futura gran estrella del boxeo mundial: velocidad, hermética defensa, convicción, personalidad y mucha técnica.Ante todo eso, se esperaba que Antonio Demarco opusiera su poder de KO, aguante y confianza, pero careció de todo ello. Había dos escenarios posibles para un buen desempeño del mexicano: presión permanente y combinaciones por dentro o un estilo similar que le dio buen resultado a Daniel Ponce De León cuando perdió en controversial pelea ante Broner: distancia, golpes desde los ángulos y mantenerse alejado del espacio corto donde el estadounidense parece inexpugnable.

Demarco no se ajustó a este último ni tampoco pudo poner en práctica el primero. Jamás consiguió romper la defensa del estadounidense y su estilo frontal le facilitó las cosas al nuevo campeón. Cada vez que intento llegar con su izquierda, quedo abierto para el contragolpe. Los impactos duros sobre su humanidad lo fueron minando. Broner golpeó al cuerpo con justeza y se vio facilitado por la errada decisión de su rival de ir a buscar la pelea en corto. Ya en el quinto asalto todos sabían en que terminaría el combate y tal vez la esquina de Demarco debió haber parado el pleito ya en el sexto asalto.El nuevo campeón de los ligeros salvó el examen que todos esperaban que lo pudiera complicar. Broner es arrogante y eso molesta, pero sobre el cuadrilátero sabe muy bien lo que debe hacer para ganar. Lo demostró su primer asalto en el cual no se regaló, respetó a su rival y se mostró cauteloso hasta saber qué plan de batalla debería adoptar.Luego utilizó el jab, esperó tranquilo sin arriesgar, se quitó los pocos golpes que llegaban manejando sus hombros al estilo Mayweather y fue conectando en forma precisa, minando la resistencia del oponente. Su ritmo empezó a crecer en el tercer episodio y cuando tuvo la distancia adecuada castigo arriba, abajo y con ganchos a las zonas medias.El final de la pelea llegó al minuto y cuarenta y nueve segundos del octavo asalto, cuando tras una serie de golpes muy duros, un maltrecho Demarco se fue a la lona y desde allí miró a su esquina como pidiendo disculpas. La historia de su tercera defensa había finalizado con una durísima derrota.Broner es nuevo campeón y desde ahora el hombre a vencer. El dice que está listo para todo y avisó que deberemos acostumbrarnos en el futuro a verlo liquidar a todo el que se ponga por delante. Una arrogancia que por lo pronto está justificada y a la cual también deberemos acostumbrarnos.

Bernardo Pilatti

CARMEN BASILIO IN MEMORIAM (1927-2012)

CARMEN BASILIO IN MEMORIAM (1927-2012)

 

 

Por Andrés Pascual

 

El período 1940-1960 fue pródigo en figuras de clase, de responsabilidad y de un elevado concepto del carácter heroico en Fistiana.

 

La nostalgia de épocas anteriores, o el fanatismo absoluto producto del desarrollo de los medios de difusión, desvían la atención de las hazañas de los gladiadores de aquel momento con frecuencia alarmante.

 

El fanatico de hoy desconoce a IkeWilliams, a Bob Montgomery, a Barney Ross, a Gil Turner…porque tiene al alcance de la mano la televisión en colores “en vivo y en directo”, contra las viejas y gastadas películas en el deprimente blanco y negro sin retoques.

 

Pareciera como que el boxeo lo inventaron Don King, Bob Arum y José Sulaimán, promotores los dos primeros y Presidente el tercero de la 2da más vieja organización en existencia, el Consejo Mundial, por lo tanto, las caras mas visibles del show de hoy.

 

La negligencia de figuras como las que mencioné antes, acaparadoras de todo el poder y la visibilidad del boxeo actual, tienen al pugilismo en franco estado de cuenta de protección en la lona sin posibilidades de recuperación ni a corto ni a mediano plazo.

 

Carmen Basilio, el Idolo de Syracuse, recogedor de cebollas en una granja de la localidad antes de ser boxeador, gano las fajas welter y mediana sin ser un noqueador de punch homicida; sin tener la velocidad de un rayo en sus movimientos ni la filigrana técnica de Sugar Ray Robinson; pero con el instinto y la intuición capaces de colocarlo entre los mejores de todos los tiempos, ademas, le sobraba lo que le dijo Angelo Dundee, uno de sus entrenadores, al cronista del Gordon Globe, Gordon Marino: “…nunca hubo otro peleador con mas determinación que Carmen Basilio”

 

A este hombre lo impulsó a la grandeza su codicia, su hambre por la presa en el cuadrilátero para lograr su objetivo; le respaldaron la fortaleza y la resistencia que se pusieron a prueba en cada uno de sus pleitos. No por gusto dividió honores con Robinson en peleas consideradas entre las grandes batallas del ring de la historia.

 

Basilio le dio una lección a Robinson de lo que era el fajador clásico: el pleito que ganó lo terminó con un ojo completamente cerrado por efecto de los golpes del Profesror; pero, en la pelea adentro, lo castigó tanto y tan duro que le provocó lesiones en la región lumbosacra que le minaron la velocidad y la capacidad de respuesta al Azúcar de Harlem.

 

El primer tercio de la carrera de Basilio no tuvo espectacularidad y se distinguió por el exceso de lesiones en las manos… luego de superarlas, se inscribió con autoridad entre los inmortales del periodo como Fullmer, Gavilán o el propio Robinson.

 

En la historia del boxeo, si alguien dejó huella indeleble fue “el recogedor de cebollas de Syracuse”, el hijo de inmigrantes italianos que nunca se puede dejar fuera cuando se pase revista a la grandeza del ring de todas las épocas.

 

Carmen Basilio, se fue otro campeón

 

 

 

Uno de los más grandes boxeadores de todos los tiempos, el ex campeón welter y mediano Carmen Basilio, falleció este miércoles a partir de complicaciones tras una neumonía. Tenía 85 años.
El Salón Internacional de la Fama del Boxeo, en el cual fue presentado como parte de la clase inaugural de 1990 en Canastota, N.Y., anunció que Basilio falleció en el Hospital General de Rochester.
Canastota es un pequeño pueblo en las afueras de Syracuse, que era la ciudad natal de Basilio. Fue por esa razón, y también a instancias de su sobrino y ex campeón de peso welter Billy Backus, que el Salón de la Fama se ubicó ahí, debido al aporte de sus fanáticos.
"Carmen puso a Canastota en el mapa mundial del boxeo y le dio a los residentes de la comunidad un sentido de orgullo que no se puede igualar en ninguna parte del mundo", dijo el director ejecutivo del Salón de la Fama, Edward Brophy. "Durante las décadas del 1950s y 1960s Carmen fue el ídolo de todos. Se hablaba de Carmen en los cafés, en las tiendas, en las estaciones de servicio y en las peluquerías. Y todavía se habla de él. Fue querido, respetado e idolatrado. Su carrera y sus recuerdos durarán para siempre en la ciudad de Canastota".
Brophy dijo que las banderas frente al Salón de la Fama se izarán a media asta en su honor.
Basilio nació en Canastota el 2 de abril de 1927, y eventualmente se hizo de una carrera llena de excitantes combates y victorias significativas, incluyendo su famoso triunfo sorpresivo ante el gran Sugar Ray Robinson, reconocido como el mejor peleador de la historia del boxeo en todos los pesos. Basilio, quien terminó su carrera con un record de 56-16-7 con 27 nocauts durante una carrera de 13 años que abarcó entre 1948 y 1961, fue uno de los peleadores más populares de la década del 1950s. En 1955, Basilio ganó el título welter al noquear a Tony DeMarco en el 12do round en Syracuse. Más tarde ese mismo año, nuevamente noqueó a DeMarco en el 12do round de su revancha para retener el título.
En su siguiente pelea, en marzo de 1956, Basilio perdió el campeonato con una decisión adversa en 15 rounds ante Johnny Saxton. Pero Basilio enfrentó a Saxton en una revancha inmediata y lo noqueó en el noveno asalto para recuperar su campeonato. En el tercer combate entre ambos, en febrero de 1957, Basilio noqueó a Saxton en el segundo round para retener el título mundial.
Pero luego llegó la victoria más significativa y memorable de Basilio cuando en septiembre de 1957 subió al peso mediano y se adjudicó un fallo dividido en 15 asaltos ante Robinson para quedarse con el título de las 160 libras en el Yankee Stadium. Fue una batalla brutal, y fue ampliamente considerada una de las mejores peleas en la historia del boxeo.
Pero en la revancha inmediata en marzo de 1958 Basilio perdió por puntos y devolvió así el título a Robinson en el Chicago Stadium, pero demostró tener el enorme corazón y la gran quijada que lo representaban tan bien como peleador.
Larry Merchant, analista de HBO y miembro del Salón de la Fama en 2009, cubrió boxeo durante décadas como periodista en Nueva York y Filadelfia, pero la primera pelea grande que cubrió en su vida fue Basilio-Robinson I, y también cubrió la revancha.

"Por ser alguien que pensaba que Robinson era lo mejor de lo mejor, me sorprendí de ver en la primera pelea lo fuerte que era Basilio al subir desde el peso welter al mediano", dijo Merchant. "La imagen del peleador aguerrido y agresivo de hoy es de un tipo que entra para recibir dos golpes con tal de conectar uno. Basilio era el tipo de peleador astuto pero agresivo. A él lo conectaban pero podía aguantar golpes, y siempre supo qué es lo que hacía. Sabía cómo meterse por dentro y pelear bien".
Las peleas entre Basilio y Robinson fueron de lo más grande que ofreció el deporte en esos tiempos, dijo Merchant.
"La primera pelea entre ellos fue mi primera pelea grande", dijo Merchant. "(Ernest) Hemmingway y (Joe) DiMaggio estaban en el ringside. Fue ese tipo de evento. En la revancha, Robinson le rompió el ojo a Basilio con su jab y éste lució como un ogro con un solo ojo durante el resto del combate, pero de algún modo se las arregló para sobrevivir y hacer una buena pelea, aún cuando peleó. Era un tipo de lo más duro. Si le dabas la mano era como apretar una barra de acero.
"Era uno de esos típicos potros italianos de esa era junto a Jake LaMotta, Rocky Graziano y Rocky Marciano. La gente lo idolatró tanto que hicieron el Salón de la Fama en su ciudad natal".
Además de Robinson, Basilio también derrotó a oponentes de primer nivel como Lew Jenkins, Ike Williams, Billy Graham, Gil Turner, Art Aragon, Gaspar Ortega y Don Jordan.
Basilio también recibió una buena cantidad de premios. Participó en un tremendo total de cinco peleas del año de la revista The Ring: 1955 (DeMarco II), 1956 (Saxton II), 1957 (Robinson I), 1958 (Robinson II) y 1959 (Gene Fullmer I).
En 1957, Basilio fue nombrado como peleador del año de la revista The Ring. En 1953 perdió por puntos en un desafío poco exitoso ante el campeón welter Kid Gavilán, pero el segundo asalto (en el que Basilio anotó una caída) fue nombrado como el round del año de la revista The Ring.
Basilio peleó en tres ocasiones más por el título mediano después de su reinado. En 1959, Fullmer lo noqueó en el 14to asalto y luego lo noqueó en el 12do de su revancha en 1960. En 1961, en su último combate, Basilio perdió una pelea por decisión al desafiar al campeón de peso mediano Paul Pender.
"Carmen fue el más conocido y famoso de los hijos de la ciudad de Canastota", dijo Mike Milmoe, miembro del Salón de la Fama y editor del diario Canastota Bee Journal durante los días de Carmen como boxeador. "Él le dio credibilidad al Salón de la Fama del boxeo en sus años formatives con su participación y su aporte. Cuando recibió el Premio Hickok como Atleta Profesional del Año en 1957 luego de derrotar a Sugar Ray Robinson por el título de peso mediano, atrajo el reconocimiento mundial a su comunidad. Donde quiera que viviera o estuviese de visita, su corazón siempre estuvo en Canastota. Era un personaje maravilloso, y el mejor embajador de nuestra comunidad".
Tras su retiro del boxeo, Basilio, un ex marine, fue maestro de educación física en el Le Moyne College y vocero de la empresa cervecera Genesee.

Se retira Iván Iron Boy Calderón

 

Iván Iron Boy Calderón, quien ganara títulos mundiales en dos divisiones sin ser seriamente desafiado como uno de los mejores boxeadores puros de su generación, anunció su retiro el lunes pasado.
Calderón, de 37 años, realizó el anuncio tres semanas después de que el campeón de peso paja Moisés Fuentes lo noqueara en el quinto asalto de un desafío por el título que alguna vez tuvo en sus manos.
Calderón, miembro del equipo olímpico del 2000 para Puerto Rico, realizó el anuncio en el Gimnasio Municipal de Boxeo Amelia de su ciudad natal de Guaynabo, Puerto Rico. Calderón planea trabajar como entrenador y administrador de ese gimnasio.
"Esto fue difícil porque el boxeo es algo que yo amo, pero quiero decir que estoy haciendo esto no por ser viejo o estar cansado. Estoy haciendo esto porque quiero trabajar con los niños y los jóvenes, llevándoles mi conocimiento y mis consejos", dijo Calderón en una ceremonia en la que participaron su familia, sus entrenadores José "Cheche" Sánchez y Félix Pagán Pintor, el alcaide de Guaynabo Hector O'Neill, el presidente de la OMB Francisco "Paco" Valcárcel y varios peleadores puertorriqueños de primer nivel, incluyendo el campeón mundial de peso ligero Román "Rocky" Martínez y los ex campeones Juan Manuel López y Wilfredo Vázquez Jr.
"Quiero ser un ejemplo para mis compañeros boxeadores, para que sepan que cuando llegó la hora (de retirarse) es porque llegó la hora, sin importar si somos ricos o pobres. La salud es lo que importa. Yo quiero agradecerle a todos (mis fanáticos)".
Calderón (35-3-1, 6 KOs) se hizo profesional en febrero del 2001 y rápidamente subió por los rankings de la división de peso paja en las 105 libras, la más pequeña del boxeo. A pesar de su escaso tamaño y falta de potencia, Calderón se transformó en un peso pesado en lo referente a las críticas por ser tan elusivo y veloz como para dominar una de las divisiones más ligeras del pugilismo. Es actualmente considerado el mejor peleador en la historia del peso paja después del miembro del Salón de la Fama Ricardo López, de México.
Con dos dominantes reinados en dos divisiones y años siendo clasificado por muchos entre los mejores peleadores libra por libra en el mundo, Calderón es probablemente un futuro miembro del Salón de la Fama.
El promotor de Top Rank Bob Arum, quien firmó a Calderón al salir del amateurismo junto con su compañero en el equipo olímpico Miguel Cotto, y quien co-promovió a Calderón junto a los hermanos Peter e Iván Rivera de la empresa PR Best Boxing durante la mayor parte de su carrera, cree que Calderón se merece ser votado en el Salón de la Fama cuando sea elegible dentro de cinco años.
"Durante algunos años fue el mejor boxeador en el mundo del boxeo", dijo Arum. "Creo que es merecedor del Salón de la Fama. Ciertamente lo es. Sus logros igualan al de otro peleador que yo he promovido como Michael Carbajal, quien ya está en el Salón de la Fama, y con toda justicia. Y pienso que Calderón también debería estar ahí".
En su 16ta pelea en mayo del 2003, Calderón dominó a Eduardo Ray Márquez con un nocaut técnico en nueve asaltos para quedarse con la versión OMB del título de peso paja en la cartelera previa al combate entre Oscar De La Hoya y Yory Boy Campas en Las Vegas.
Calderón, una presencia regular en las grandes carteleras de Top Rank en pay-per-view debido a su popularidad en Puerto Rico, terminó defendiendo el título en 11 ocasiones, ganando cada defensa de manera dominante, antes de dejar vacante el título y subir a la división de peso mosca en las 108 libras. Durante su reinado en el peso paja, Calderón defendió su campeonato ante los mejores peleadores que le ofreció la división, incluyendo cinco ex campeones mundiales como Alex "Nene" Sánchez, Edgar Cárdenas, Roberto Leyva, Daniel Reyes e Isaac Bustos.
En 2007, en su primera pelea en el peso mosca junior, Calderón sobrevivió una caída y superó por puntos a Hugo Cázares para ganar un título en su segunda división. Defendió su versión del campeonato OMB en seis oportunidades, incluyendo una victoria ante Cázares en la revancha, y luego ante el ex campeón Nelson Dieppa y Rodel Mayol. Enfrentó a Mayol dos veces en 2009, reteniendo el título tras un empate técnico en seis asaltos (la primera mancha en su récord) antes de ganar por decisión técnica en seis asaltos en una revancha inmediata.
En 2010, Calderón se topó con Giovani Segura de México en una pelea de unificación. Calderón era un boxeador estelar, y Segura era el fajador frontal con potencia destructora. En una pelea que fue candidata a la mejor del año, Segura, mucho más grande y fuerte, arrastró a Calderón, con marca de 34-0-1 en ese momento, a una pelea en rango corto y eventualmente lo noqueó en el octavo round.
A pesar de que Calderón claramente no era lo que había sido cuando estaba en su mejor momento, terminó enfrentando a Segura en una revancha en su siguiente pelea en abril del 2011, y fue aplastado en el tercer round.
Calderón regresó a la división de peso paja en octubre pasado para quedarse con un fallo dividido ante un oponente de flojo currículum como Felipe Rivas y luego se tomó un año libre antes de ser noqueado por el mexicano Fuentes el 6 de octubre en Puerto Rico.
Pero durante sus mejores días, una victoria amplia por puntos por parte de Calderón era la apuesta más segura que podía ofrecer cualquier deporte.
"Era delicioso verlo porque se enorgullecía de su habilidad", dijo Arum. "En otras palabras, era alguien que amaba al boxeo por su valor como deporte. Cuando hablamos de la 'dulce ciencia', él practicaba justamente eso. No era un gran pegador. Toda su habilidad reposaba en ser un boxeador absolutamente súper increíble, y él se lució en eso. Era un tipo pequeño, pero se lo apreciaba por el arte de su boxeo".

 

 

García volvió a vencer a Morales

 

Danny García noqueó a Erik El Terrible Morales en el cuarto round de su pelea en el nuevo Barclays Center de Brooklyn, Nueva York, y retuvo sus títulos welter Jr. de la Asociación Mundial y del Consejo Mundial de Boxeo.
Tras el combate, Morales anunció que se despedirá del boxeo en su natal Tijuana, México.
"Me preparé muy bien, no había razones por la cual decir que no podía ganar la pelea, pero no pude", dijo Morales. "Quiero agradecerle a todos los que me han apoyado durante todos estos años y quiero decirles que esta fue mi última pelea en Estados Unidos. Quiero decir adiós en Tijuana".
García (25-0, 16 nocauts) fue el mejor peleador durante el tiempo que duró la pelea, una revancha del encuentro del pasado mes de marzo, el cual ganó por clara decisión unánime.
La contienda fue de un solo lado, con dominio de García desde el campanazo inicial con su velocidad de golpeo ante Morales.
Luego de un tranquilo arranque en los dos primeros episodios, García comenzó a tundir a Morales con series de golpes al cuerpo en el tercer asalto.
García siguió golpeando a Morales en el cuarto y terminó pronto para sumar el 16º nocaut en su carrera.
En las acciones del cuarto asalto, un gancho de izquierda de García envió al Terrible Morales encima de las cuerdas y casi se sale del cuadrilátero, lo que provocó la rápida intervención de su esquina para asistirlo y esta intervención obligó al referee, Benjy Esteves Jr. a decretar el nocaut al 1:23.
En seguida de pegarle a Morales en la parte derecha de la cabeza con un duro gancho de izquierda, García subió a las cuerdas para celebrar mientras esperaba el anuncio oficial.
Nacido hace 24 años en Filadelfia, García consiguió su segundo nocaut en el cuarto asalto en tres meses. El 14 de julio venció así a Amir Khan en la primera defensa de su título.
Morales (52-9) no pasó este mes dos pruebas clínicas al azar debido al suplemento alimenticio clembuterol. Dijo que el resultado se debió a comida contaminada, y luego aprobó un tercer examen esta semana, con lo que pudo pelear el sábado.
En la primera pelea en marzo, García mandó a la lona Morales en el 11º asalto y ganó un título vacante en el peso welter junior, que había quedado vacante el día anterior a la ceremonia de pesaje, cuando Morales pesó 142 libras, dos por encima del límite de la división.
Fue una clara victoria para García, sin controversias y sin gritos para una revancha. Lo único que muchos pidieron después de la pelea fue que el ex titular en cuatro divisiones, Morales, la leyenda mexicana y una fija para la primera votación del Salón de la Fama, quien además ya ha pasado su mejor momento, se retire finalmente.
Morales, con el rostro marcado y abatido, admitió que perdió y le dijo que iba a pensar en retirarse.
Pero lo anterior no duró mucho tiempo y regresó a los 36 años, gracias a la cláusula de revancha que tenía en su contrato.
En la semifinal en la que no estuvo en juego el título welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el estadounidense Paulie Malignaggi se impuso por fallo dividido al mexiquense Pablo César Cano, quien no dio el límite de 147 libras el viernes.
La pelea fue bastante cerrada, con Malignaggi sacando lo mejor en la primera parte, pero con Cano reaccionando de tal manera que incluso envió a la lona a Malignaggi en el round 11, con una certera derecha en su mentón de Paul, para que lo salvara la campana.
Malignaggi fue el ganador en las tarjetas por 114-113 y 114-113, mientras que un tercer juez anotó 118-109 a favor de Cano.
Malignaggi mejoró su récord a 32-4, mientras Cano quedó con 25-2-1.

DeMarco liquidó a Molina en un round

OAKLAND -- El final perfecto esperado por HBO era que el ganador de la pelea entre el campeón ligero Antonio DeMarco y el retador mandatorio John Molina terminara el sábado en buen estado físico y sin lesiones, para que pudiera regresar al ring el 3 de noviembre para defender su título ante Adrien Broner, que tiene fecha con la cadena, pero aún no tiene oponente.
DeMarco hizo que eso fuera posible de forma impresionante, deteniendo a Molina en tan sólo 44 segundos en el Oracle Arena, en la cartelera encabezada por Andre Ward-Chad Dawson.
Lo que muchos veían como un duelo parejo y a la vez una pelea emocionante, terminó tan rápido como empezó.
DeMarco, que estaba haciendo la segunda defensa de su título, tambaleó a Molina con una recta de izquierda casi inmediatamente de empezado el round, enviándolo contra las cuerdas. Molina se cubrió en la esquina tratando de evitar los golpes, pero DeMarco continuó disparando golpe tras golpe.
Molina conectó una docena de golpes que no fueron contestados por Molina, obligando al referí Jack Reiss a detener el combate.
"He estado trabajando para esto por mucho tiempo, hemos estado trabajando muy duro", dijo DeMarco. "Molina es un tipo muy fuerte. Yo soy un tipo totalmente diferente en el ring. Lastimo a los rivals y luego los termino".
Fue un sorpresivo final para Molina (24-2, 19 KOs), 29, de Covina, Calif., que vio terminada una racha de seis victorias consecutivas.
"Lo agarraron en el primer round con un zurdazo y quedó mareado", dijo Joe Goossen, entrenador de Molina. "Luego DeMarco tiró un montón de golpes. John debió poner la rodilla en la lona, pero es difícil pensar cuando uno está en esa situación".
DeMarco (28-2-1, 21 KOs), 26, de México, ganó su cinturón de las 135 libras en octubre de manera dramática, estando atrás en las tarjetas después de 10 rounds, pero se recuperó para noquear a Jorge Linares en forma espectacular.
Hizo su primera defensa en su natal México en marzo, sumando una victoria por nocaut en el quinto asalto ante Miguel Román.
Ahora, DeMarco dice que está listo y dispuesto a enfrentarse a Broner.
"Estoy más que dispuesto a enfrentarme a Broner", dijo. "Esa sería una gran pelea. Le peleo mañana mismo si él quiere".
El vicepresidente de HBO Kery Davis dijo que tratará de arreglar la pelea de DeMarco-Broner con los promotores lo antes posible.

Cotto confirma pelea con Trout

 

La posible pelea entre Miguel Cotto y Manny Pacquiao, a finales de este año, se ha esfumado. Ya que el propio boxeador boricua declaró, vía su cuenta oficial de Twitter, que su próximo rival para el 1 de diciembre será Austin Trout.
"Oficialmente quiero anunciar que mi pelea del 1 de diciembre en el Madison Square Garden será con el invicto campeón Súper Welter de la AMB Austin Trout", escribió Cotto a través de su cuenta @RealMiguelCotto.Con lo que todos los rumores sobre un segundo enfrentamiento con el filipino se acabaron. Por su parte, el CEO de Golden Boy Promotions, Richard Schaefer, confirmó a ringTV.com que la batalla se dará en el inmueble de Nueva York. Cotto (37-3-0, 30 KOs) enfrentó el pasado 5 de mayo a Floyd Mayweather Jr. (42-0-0, 26 KOs) en el MGM de Las Vegas, donde el estadounidense le ganó al nacido en Caguas, Puerto Rico, por decisión unánime. Al finalizar el combate, Money Mayweather Jr. declaró que Cotto fue el boxeador más duro que ha enfrentado en toda su carrera.