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BEISBOL 007

Cronicas de Andrés Pascual

¿CARDENAL INMORTAL DEL BEISBOL CUBANO? POR SUPUESTO‏

Por Andrés Pascual

        En entrevista que le brindó a ESPN en el 2001 Pete Rose declaró: "…usted podía entrar al clubhouse y oír el zzzzzzzzzz…del taladro, era José Cardenal encorchando bates; yo batee una vez con uno así…" pero, más adelante, Rose declara que nunca había bateado con bates alterados. Tal vez lo peor de este hombre para que le limpien una imagen que no aguanta más suciedad por lo de las apuestas y sus colaterales, sea esa forma de complicar y contradecirse.
      Rose perteneció a la llamada Maquinaria Roja, el club que dirigió el recién fallecido Sparky Anderson durante los 70's y sobre el que circularon rumores de "tratamiento" de los bates con acusaciones específicas sobre Joe Morgan por uno que tenía que ver con eliminar el barniz y someterlo a un secado que endurecía la madera sin afectar el peso. Incluso algunos vincularon a Venezuela y especialmente a David Concepción como intermediario de la violación. Solo han sido rumores, no comprobaciones.
      Ningún compañero del gran outfielder cubano, en alguno de los varios clubes que jugó, afirmó nunca que sea verdad lo dicho por The Hustle".
      José Rosario Domecq Cardenal, que prescindió de su primer apellido para no tener que litigar con la marca reconocida del cognac de igual nombre, nació en Matanzas el 7 de octubre de 1943 y fue un descubrimiento de Lázaro Ruiz, el Zar de la pelota juvenil cubana durante la década de los cincuentas, un director-instructor de prestigio y capacidad indiscutibles y con el ojo clínico natural de quien fue buscatalentos por muchos años para organizaciones de grandes ligas muy vinculado al inmortal Alex Pompez.
       Lázaro colocó al joven de solo 14 años en uno de los dos grandes equipos de peloteros juveniles de su propiedad en La Habana, al lado de estrellas en embrión como Luis Tiant, Marcelino Lopez, Bert Campaneris, Tito Fuentes o Habichuelas Gómez…el Mantilla, un verdadero trabuco en esa categoría en toda Cuba.
       El apellido de Cheíto, como le llaman, era conocido en el beisbol profesional cubano porque Pedro "Tronquito", un buen bateador y outfielder del Habana en la Liga Invernal, era su hermano.
      José Cardenal fue firmado en 1960 para los Gigantes por Alex Pompez con Lázaro como intermediario en una sesión de pruebas de las que todavía se queja Campaneris, porque "Lazaro no lo convocó", claro, Campy no era lo que se conoció después; sino un joven de 17 años, 5'7 y 145 libras de peso que, como receptor, a pesar de haber integrado el equipo Cuba amateur en 1961, nadie estaba dispuesto a arriesgar su dinero con él, porque podía convertirse en un colosal desperdicio. 
       Entonces el joven matancero debutó con los Gigantes de San Francisco el 14 de abril de 1963 como corredor suplente contra los Cubs. En las temporadas 63 y 64 solo jugo 29 juegos; ni Cardenal ni Mateíto Alou pudieron perforar la barrera que representaban Willie Mays, Willie McCovey y Felipe Alou como outfielders del club de la bahía al Oeste del país.
       En 1964 los Gigantes lo enviaron a los Angelinos de California permaneciendo con estos entre 1965-67 y desde el cual le adquirió el Cleveland para las temporadas 68 y 69.
       La década de los 70's jugó para cinco clubes diferentes: Cardenales, 70-71; Cerveceros de Milwakee en la segunda mitad de 1971; Cachorros de Chicago, 72-77; Filis de Filadelfia, 78 y 79 y Mets de Nueva York, 1979-80 (primera mitad de la temporada de 1980), para concluir la segunda parte con los Reales de Kansas City, a los que llegó en el momento justo para ser elegible al roster a la Serie Mundial de ese año contra los Filis.
       El cubano es uno de cinco peloteros que concluyeron su carrera con una aparición al bate en una Serie Mundial: su hit en el 9no. inning del 6to. juego en 1980 llenó las bases y representó la carrera del empate, dando esperanza adicional a los Reales de realizar un regreso a la línea con el juego 1-4 en contra; pero Tug McGraw, de relevo, ponchó a Willie Wilson para liquidar el intento de rebelión del equipo de la liga americana y concluir dramáticamente las angustias de los representantes del Viejo Circuito.
      Con promedio general de .275 en 18 temporadas en las Mayores, 1913 hits; 138 jonrones; 775 carreras impulsadas y 139 bases robadas; en un año empató el récord para un jardinero de dos dobles jugadas sin asistencia; nueve temporadas de 20 o más dobles y 20 bases robadas, cuatro de estas en uniforme Cubs.
       Fue en Chicago que logró sus mejores números por campaña: 17 jonrones en 1972; dobles, 35 en 1974; anotadas, 96 en 1972; hits, 182 en 1975; porcentaje de embasamiento .397 en 1975; y promedio de bases recorridas con .454 en 1972.
      Una curiosidad, cuando Bert Campaneris jugó las 9 posiciones para los Atleticos de Kansas City en 1965, al primer bateador que enfrentó como pitcher fue a Cardenal, que le bateó rolling por segunda para un fácil out.
      Bateador natural de líneas, fue nombrado jugador más valioso de los Oseznos en 1973 y el 2 de mayo de 1976 empató y decidió uno de los mas dramáticos juegos en la historia de la franquicia, al igualar el desafío contra los Gigantes con un jonrón de dos carreras en el noveno y decidirlo con doble también de un par de anotaciones en el episodio catorce. El marcador final fue 7-6.
      El 25 de abril de 1976, cuando Rick Monday logró arrebatarle la bandera a un grupo de facinerosos antiamericanos que pretendían quemarla en el right-center del Dodger Stadium, el leftfielder de los Cubs de Chicago de tan memorable y patriótico juego fue José Cardenal.
      Con 5'9 y 165 libras en su mejor momento, podía batear con poder y tenía una velocidad y una explosividad notables, tanto en bases como hacia primera.
      Dieciocho campañas en el Big Show sin nunca haber descendido a Ligas Menores hablan por sí solo de la estelaridad del matancero. Cardenal ocupa el # 56 entre los mejores peloteros de los Cubs de Chicago, que le hacen una de las grandes adquisiciones en la historia del club, al que llegó en cambio que envolvió a 4 jugadores con los Cerveceros de Milwakee, el 3 de diciembre de 1971.
     Cardenal es uno de los jugadores cubanos considerables entre los 10 mejores de posición que haya producido la Isla y, posiblemente, entre los 25 mejores producidos por Hispanoamérica ajenos al esteroide o a la sospecha.


Pie de grabado: Es norma que este peloterazo permanezca en el olvido por quién sabe qué razones


EL BATEO EN LA MEDIA HISTÓRICA‏

Por Andrés Pascual

      El problema del uso (y abuso) de sustancias prohibidas tiene dos valores diferentes: reanimar el interés por el juego cuando la edad y las lesiones influyen para crear el hastío que representa la señal a la puerta que da al retiro. Este es el verdadero efecto del componente químico, más que batazos de dimensiones siderales.
     Como que es un analgésico de probado éxito, pues ayuda a sobreponerse a dolores por lesiones que, de otra forma, no se pudiera y también conducirían a la jubilación.
     Cuando a Mark McGwire le preguntaron hace más de 10 años en qué radicaba su éxito al bate, dijo que se había operado "la vista" y nadie lo puso en dudas por los jonrones de Sammy Sosa o por la temporada de más de 55 de Luis González o de Brian Anderson. Se decía por aquella época que Mark tenía una rodilla destrozada desde que estaba en Oakland; sin embargo, cuando Larussa "le coge cariño a alguien", no solo pone rodilla en tierra, sino que hay que matarlo por el casi hijo: lo llevó para San Luis y lo puso todos los días, aunque lo ridiculizó cuando mandó  un emergente a dar "el "ultimo palo" por el tipo en un play-off. Tanto lo quiere que influyó en su contratación por los Cardenales como trainer de bateo y Pujol fue su único defensor dentro del equipo por la medida, recíproca de los super-comentarios del tampeño sobre el dominicano que, nadie sabe si hasta más exagerados que lo fabuloso de su carrera como pelotero.
     Pero hay otro efecto en el problema de las sustancias prohibidas, que es el miedo a que lo sorprendan con un "examen al azar" y arroje positivo, no solo penalizado ahora, sino capaz de provocar bochorno y si la prensa se mantiene en 7 ½, capaz de invalidar para siempre la elección a Cooperstown de un "super de súperes" biónico y estrafalario.
     ¿Qué pasa cuando se suspende el analgésico estimulante? Sin ir muy lejos, los dolores son insoportables, el cuerpo es propenso a lesiones nuevas y a reciclar las crónicas y, muy importante, se pierden las ganas por jugar.
     ¿Por qué es necesario que se den a conocer todos los peloteros que han dado positivo? Porque, a pesar de que las Oficinas del Beisbol Organizado como que se hacen los preocupados por el golpe bajo a la credibilidad que ayudaron a dar, tienen que ofrecer una explicación por el sospechoso bajo rendimiento de algunos estelares de gran demanda y dinero y por el asomo de lesiones y dolores cada vez que caminan alrededor de la base que juegan esos jugadores con frecuencia preocupante.
     Las Ligas Mayores deberían perder el miedo a hablar, ya la realidad agobia y más de lo que han hecho contra el beisbol es imposible; pero el caso de Alex Rodríguez y de otros que no están rindiendo como acostumbraron a un publico que se dejó engañar alegándose 'lesiones"; más que sospechas, son evidencias.


  ¿ Que le pasa a Albert Pujols ?

MUSIAL, EL BATEADOR DE LOS 50’s‏


Por Andrés Pascual

       Durante la década de los cincuentas se produjo lo que llaman los analistas americanos del beisbol un "booming batters" o auge de los bateadores. 
       Funcionando a todo tren la integración racial se incorporaron al Beisbol Organizado todas las figuras sepias de importancia tanto americanas como del Caribe, garantizando la presencia en Grandes Ligas de artilleros como Mays, Aaron, Banks, Miñoso, Clemente o  Frank Robinson los que, junto a Williams, a Mantle, a Sievers, a Rosen, a Ashburn, a Snider o a Colavito, aseguraron el espectáculo, siempre complaciente, de la masacre relativa al pitcheo de ambas ligas. Sin embargo, por el "pitcheo inteligente de control", el monticulista continuó mandando las acciones. 
      La recuperación de la moda "estilo años veinte" no produjo el deprimente espectáculo del desplome de la serpentina, como sucedió durante el experimento esteroides; sencillamente, el regreso del bateo a niveles interesantes y su coexistencia de importancia con el pitcheo hizo más fuerte a aquella pelota, que no fue afectado por crisis que le cuestionaranni la credibilidad ni la permanencia en el gusto popular ni la personalidad, por lo que bien pudiera entenderse el fenómeno con el estribillo de una guaracha del dúo de comediantes cubanos Pototo y Filomeno: "entren, que caben tres".
      Dentro de todos los artilleros de clase y prestigio de una era única para el beisbol, ¿Quién fue el mejor de todos?
      Los números, fríos, pero guarismos al fin y al cabo, entretenimiento del americano promedio como crucigrama de solución diaria casi religiosa, dicen que el mejor bateador de los 50's fue el inmortal Stan Musial, por la excelencia de su ubicación entre los diez primeros de cada uno de los departamentos de importancia.
       Este individuo, que debería ser colocado entre los cinco mejores de todos los tiempos y por poco no es elegido al Team del Siglo, porque a alguno, de cuestionable y sospechosa cantidad de jonrones con la ayuda del laboratorio lo prefirieron, más que para abochornar al juego y a la historia para pisotearlos, debería estar inmediatamente después de Ruth, de Cobb, de Williams y abrazado con Gehrig como los más grandes artilleros jamás vistos.
      Con respecto al lugar en que se ubica Stan Musial entre los diez primeros por departamentos de importancia en el bateo, además de nombrarse al primero, esta es la prueba contundente y demoledora de todo lo dicho:

JONRONES:                                                               OPS:
Snider 326                                                                   Musial, 1ero .989
Musial, 3ero, 266

IMPULSADAS:                                                          JUEGOS JUGADOS:
Snider  1031                                                                Ashburn  1523                                                                
Musial, 3ero, 972                                                        Musial, 3ero, 1456

HITS:
Ashburn 1875
Musial, 2do, 1771

PROMEDIO:
Musial, 1ero .330

SLUGGING:
Snider .569
Musial, 2do .568

ANOTADAS
Snider  970
Musial, 3ero, 948

DOBLES:
Musial, 1ero, 356

TRIPLES:
Ashburn  82
Musial, 4to, 61

OBA:
Musial, 1ero .421

TORRIENTE, EL JUEGO DE SU VIDA

Por Andrés Pascual

       La notoriedad ganada por la actuación en un juego de pelota no es frecuente en los anales del beisbol; sin embargo, ha ocurrido…
       Generalmente, los llamados "héroes de un solo día", capaces de hazañas memorables una sola vez, no han tenido etiqueta estelar ni, mucho menos, importancia inmortal.
        El juego perfecto de 1956 en la Serie Mundial Yanquis-Dodgers lo tiró un pitcher mediocre, Don Larsen, cuya única relación con Cooperstown hubiera sido un tour con sus nietos.
        Edmundo Amorós trasciende como "el cubano que hizo la gran atrapada" durante el 7mo juego de la Serie Mundial de 1955, que concluyó en doble matanza y funcionó como el célebre cubo de agua fría sobre el ánimo de los Mulos.
         El venezolano Daniel Canónico alcanzó la categoría de "Héroe Nacional" porque le ganó a Cuba el decisivo de la Serie Mundial Amateur de 1941, celebrada en La Habana. El zurdo Adán Morales, que blanqueó a los antillanos 0-1 en los Centroamericanos de San Juan en 1966, casi emula al Chino, pero el torneo lo ganaron los cubanos.
         No siempre el papel ha sido heroico: en 1908, el jugador más joven de ambos circuitos, Fred Merkle, dejó de pisar la segunda base en el juego de desempate del campeonato contra los Cubs de Chicago, con lo que se mantuvo el empate 1-1, como que el juego se suspendió por oscuridad, al día siguiente los de Illinois vencieron, asegurando el boleto al último Clásico de Octubre que han ganado hasta hoy. A Merkle se le conoce como "el tipo de la marfilada".
          Batear 3 jonrones en un encuentro no es motivo de fama trascendental; en la historia del beisbol ya hay hasta 4 conectados en un juego por 12 jugadores.
           El primer bateador de tres  jonrones en la Liga Cubana fue Cool Papa Bell a principios de los 30's; después, Dick Sisler a mediados de los 40's, mientras Leonardo Cárdenas y Borrego Alvarez lo repetían en diciembre de 1958.
            Cristóbal Torriente nació en Cienfuegos, Las Villas, de profesión herrero. Santero que no podía jugar sin media mano de Obatalá. Amante de la música, de las noches de Harlem y de La Habana, del alcohol.
            Cuando en noviembre de 1920 Abel Linares (propietario de ambos clubes Habana y Almendares), decidió invitar a los Gigantes de Nueva York para efectuar una serie de exhibición contra los Alacranes en el Almendares Park II, posibilitada, además de por el dinero, porque John McGraw pasaba los inviernos en Cuba y por su estrecha amistad con José Raúl Capablanca, los inquilinos de Polo Grounds viajaron a la Isla con Babe Ruth como figura de atracción, que había iniciado "la era de la bola viva" al quebrar ese año su propio récord de 29 jonrones (con Boston, 1919) por 54 con los Yanquis.
             Torriente, el mejor jugador cubano de la época y uno de los mejores de Pre Ligas Negras y de Ligas Negras, logró conectar 3 jonrones y un doble en el primer juego de la serie; mientras, el Bambino no logró hacer nada meritorio en el partido. Después Torri no volvió a dar jonrones y Ruth conectó dos, concluyendo mejor la serie.
             El caso de Torriente tal vez sea único en cuanto a que tres jonrones trasciendan la memoria histórica y contribuyan a facturar una leyenda de un solo juego de forma absurda: ese partido, por lo que la mayoría de los cubanos reconocen a Torriente, fue importante por la presencia de Ruth con los Gigantes; es decir, el Sultán de la Estaca posibilitó que a Torriente se le reconozca como al bateador que lo superó, en igual medida que ha obstaculizado, por su influencia, que sus compatriotas lo vean como lo que fue: el mejor pelotero criollo de la primera mitad del siglo pasado por encima de cualquiera e incluyo a Dihigo.
               El mejor trío de outfielders de Ligas Negras junto a Jelly Gardner y a Jimmy Lyons con Indianapolis ABC y el único pelotero no americano regular en All Stars del circuito sepia junto a Oscar Charleston y Turkey Stearnes, con Monty Irving de suplente deberían explicar la clase de Torriente.
               El poco reconocimiento o la incredulidad sobre la clase del outfielder cuando se compara con otros cubanos, sobre todo con Dihigo, es producto de que a este extraordinario jugador solo se le vio en su país y en Estados Unidos; mientras que Dihigo, incluso Oms, fueron nómadas del beisbol. Si Torriente hubiera jugado en México, Venezuela…con seguridad que estuviera en esos Salones de la Fama también. Si se demoró tanto para entrar a Cooperstown fue porque le arrastraron una injusticia que se solucionó el mismo año en que ocurrió el incidente, de lo contrario, hubiera entrado al recinto en los primeros cinco años de actividad del extinto Comité de Ligas Negras.
Pie de grabado: Un fenómeno del beisbol

HAY COSAS QUE NO SE ENTIENDEN‏



Por Andrés Pascual

       Alexei Ramírez llegó al campo de entrenamiento de los Medias Blancas de Chicago y, no conforme con probarse, en lo que pareció una decisión descabellada del director Ossie Guillén, integró la plantilla oficial de 25 jugadores y, en aparente peor movimiento aún, el controversial venezolano le dio la oportunidad de juego diario en los jardines y en el cuadro interior hasta que lo designó dueño absoluto del campo corto; tan lejos fue Ossie que un slump inicial del cubano, considerable tal vez por otros como más exagerado que lo prudentemente admisible, en el mejor estilo de los grandes artilleros de la historia, Alexei la pasó jugando, ni en el banco ni en Ligas Menores, de las que jamás ha oído ni el nombre.
        ¿Qué ocurrió con Ramírez? ¿Será un caso único, digno de estudio por un equipo de sicólogos creado al efecto? Porque, no solo "llegó y vio", sino que, como jugó, es perfectamente adecuado el concepto de "triunfó".
        Tony Oliva ganó campeonatos de bateo en sus primeros dos años en Grandes Ligas de tres que obtuvo; pero jugó tres campañas en Ligas Menores en el programa de adaptación y aprendizaje ¿Entonces…? Nadie, hasta ahora, puede explicar lo que ocurrió para que el pinareño continuara con la misma confianza y seguridad, si cabe, que la que tenía cuando jugaba para los equipos vueltabajeros de Series Nacionales; el ano del "jinx" o peligroso segundo del jugador,  no lució de tal forma que lo derrumbara el juego de liga grande ni el pitcheo considerado el mejor del mundo, ¿Qué pudiera desplomarse este año? Es dudoso, porque, a fin de cuentas, el cubano, que tiende a comenzar mal ofensivamente y subir el nivel de bateo a medida que avanza la temporada, conoce mejor a los lanzadores de la liga, por lo demás…
       Pero llegó Aroldis Chapman, con un mundo de condiciones y otro de esperanzas y el coach de lanzadores de los Rojos de Cincinnatti, Bryan Price, dijo que no sabía cuándo podía subir al club matriz el supersónico zurdo; porque, "no pudimos ver cómo reaccionaban los bateadores enfrentándolo por segunda vez", o "porque le faltan muchas entradas de ligas menores" y "porque hay que verlo ante la adversidad y las situaciones complicadas".
       Sobre la primera apertura que hizo el cubano en Triple A, Price confesó que les agradó lo que vieron: lanzó como le indicaron, tiró strikes (55 de 85 envíos) y ponchó a 9 en 4 entradas.
       Bien, si Chapman necesitaba todo esto para llegar a Grandes Ligas, lo que no le exigieron a José Contreras en Nueva York solo porque tenía más de 10 anos de edad que la promesa del Cinci; si Chapman era una pieza más brillante para el equipo de Castro que Ramírez, porque el lanzador fue no solo el primero de la rotación, sino la seguridad del triunfo del equipo, ¿Cómo Alexei Ramírez llegó a las Mayores y, "como Pedro por su casa", no solo conocía el lugar del cuarto de baño, sino hasta lo que se cocinaba ese día? .



Pie de grabado: La carrera meteórica de Alexei es un enigma

¿REYES PARA MVP? NO WAY…‏

Por Andrés Pascual

       El premio al jugador más valioso se lo otorgan en relación con su club: lo que más importancia haya tenido para un equipo ni por sus estadísticas ni complacencia del público. Muchas veces lo han obtenido peloteros que no estuvieron en la Serie Mundial ni en los playoff, peor aún, ni con posibilidades de 1era. División ¿Será posible esto? Si, porque, dentro de la modestia de una novena, una actuación manifiesta de empuje, de ganas con algún número positivo logrado cuando las gradas escasean del fanático que aplauda; cuando se sabe que la noche anterior no se reflejará con importancia en titulares llamativos, mantener el interés, jugar como si el estadio estuviera repleto y con todas las cámaras de televisión del mundo allí, es un espectáculo fascinante y alentador para el club, para el fanático y para el propio juego. Eso es lo que se premia: la decencia y el cumplimiento del compromiso con el público, el respeto por la responsabilidad debida ante el trabajo como debe ser, al 100 % más que la relevancia por un champion bate.
       Babe Ruth solo ganó un MVP, que no fue el año de los 60 jonrones, en una época en la cual había que jugar a matarse con bateadores de .400 o de .398 como Lefty O'Doul; tiempos aquellos con jugadores de traje sucio por su inclinación a buscar la base inmediata, que siempre estaban "regados en bases" y jugando duro ¿Romántica? Tal vez, pero, con más acierto: la época de un deporte de hombres jugado por hombres al máximo de sus posibilidades. Nunca fue mejor pagado el dinero que a Luke Appling, o a Paul Waner, o a Joe Sewell, o a toda la constelación de verdaderos jugadores período 1915-1990 en el pasatiempo.
       Ha sido común leer o escuchar durante estos días sobre las posibilidades que tiene el shortstop dominicano de los Mets de Nueva York, José Reyes, de ganar el premio al Más Valioso; incluso algunos cronistas sancionan que "lo merece".
       Vamos a ver, durante buena parte de la temporada, Reyes ha coqueteado con promedios superiores a .330 y se ha movido en la cuerda floja, con buen paso y equilibrio, desde la posición cimera de la tabla de bateadores del Viejo Circuito.
       Está bien, pero, de acuerdo a lo que significa ese trofeo; de acuerdo a las razones por las que se lo entregaron a algunos y se lo han negado a muchos ¿Debería obtenerlo este jugador?
      Reyes ha jugado para un club de gran expectativa, porque es el representante de Nueva York en la Liga Nacional, que arrastra muchísimos fanáticos de otras tantas nacionalidades incluso; pero ha traicionado al "respetable", a sus seguidores, a la gerencia y al propio beisbol con el juego que ha desplegado. A pesar de sus guarismos, si no se juega como dije antes, dejando el pellejo en el terreno y con el alma detrás de la intención, pues son fríos, como dijera alguna vez Eladio Secades, "mienten si se les compara con la forma como se jugó". 
       Esta campaña la administración de los Mets necesitó utilizar amonestaciones orales, por fuertes y esclarecedores, indignos de profesionales del pasatiempo americano a los que se les dirigió. 
       El beisbol, como cualquier deporte, es espejo en la formación de niños y jóvenes, buena o mala influencia de acuerdo a lo que proyecte el pelotero, lo que una mayoría exagerada no entienden hoy; o no quieren hacerlo y, por lo que se ve, nadie está en disposición de imponérselos como razón de la existencia del gran deporte americano.
       Cuando el propietario del club usó las palabras más duras para referirse a jugadores que, por su juego con números y sin alma no metían el cuerpo e invitaban al resto al desorden y al desinterés, como que uno de ellos era el torpedero dominicano José Reyes, pues no debería ni pasar por la mente de nadie que este individuo deba recibir el MVP: la vagancia, la casi conspiración contra un deporte que trata de reponerse de un capítulo negro que tiene en dudas su credibilidad, no se puede premiar con lo que significa lo contrario de esa actitud, a menos que el juego le importe un pepino a quien piense lo contrario.



Jose Reyes, unplugged. « Talk of New York (T.O.N.Y) Sports | http://tonysports.wordpress.com/2009/12...
 Si a José Reyes le dan el MVP cualquier pecador merece Cooperstown

EL RECURSO DE LA HUELGA EN EL DEPORTE PROFESIONAL

Por Andrés Pascual

       A raíz de la huelga de jugadores de las Grandes Ligas en 1994, un amigo me escribió desde Cuba lo siguiente: "Que vengan pa'cá, pa'que vean lo que es bueno…" criterio equivocado, pero utilizado allá a la hora de desacreditar el paro con su tragedia como experiencia. 
      Lo que se le olvidó a muchos cubanos; otros, ni lo saben, es que la huelga es un derecho del trabajador capitalista, por mucho que cueste llamar así a millonarios en toda la extensión de la palabra.
      Lo que mi amigo debió cuestionarse fue ¿Por qué los de aquí no hacen eso? Bueno, porque el dueño de los equipos, de los bates, del público, del estadio, del MININT  y de las FAR es el mismo; por lo tanto no hay libertad de expresión ni de asociación, tampoco el Sindicato de Peloteros y la dictadura no les paga por jugar. Hace 50 años que aceptaron entusiasmados la etiqueta de amateurs y la tiranía, respetuosa al máximo del ideal del Barón Pierre de Coubertein, no contamina al aficionado pagándole por jugar pelota, que queda en el marco de "actividad sana y desinteresada para prepararse ante la tarea mayor de un revolucionario: enfrentar al imperialismo yanqui cuando invada".
      Sin embargo, la huelga en el beisbol desembocó en una casi catástrofe, porque, para recuperar al público airado, se produjo el contubernio Sindicato-Beisbol Organizado con el Comisionado como llave capaz de abrir una gaveta llena de cucarachas, que trajo como consecuencias "la vista gorda" ante el uso de las sustancias prohibidas para favorecer las atractivas carreras de jonrones, mácula que manchó el expediente de muchos peloteros por la evidencia o por las sospechas y, todos juntos, la credibilidad de una era del beisbol.
       La NBA está en huelga, la Liga Española de balompié, durante las dos primeras fechas, también; hace poco lograron acuerdos en la NFL y, como si no alcanzara el postre, el boxeador Kelly Pavlik se negó a pelear hace dos semanas, porque "se siente abusado por sus manejadores"; pero ¿Qué es esto?
        Sin ánimo de socavar el espíritu de libertad de todo tipo que tienen los obreros capitalistas, nadie puede negar que una huelga erosiona la base moral, incluso económica de las entidades en pugna, con afectaciones graves a terceros que se encargan de asegurar la marcha exitosa del espectáculo, pero que necesitan el dinero en pago por el servicio, desde la hotelería al sector de los viajes; además, le crea un malestar especial a quien no puede lesionarse de ninguna manera: el publico.
         Cuando el fanático del beisbol, del baloncesto, del balompié…se decida a hacerse sentir por el abuso de las huelgas, no será necesario "que los manden pa'lla" como solucionó el dilema mi socio cubano, desde ese momento van a entender los implicados, del deporte que sea, que este peligroso asunto no es de "tío, pásame el río".
El recurso de la huelga en el deporte profesional

EL DESASTRE DE LOS MARLINS

Por Andrés Pascual
Si
bien el Titanic se hundió por el choque contra el gran iceberg del Mar del
Norte; los Marlins se han hundido en las frías profundidades del sótano del
Este de la Americana por una bacteria, a fin de cuentas, diferencia y
aproximación de sentido.
Cuando
botaron a Fredi González, que había cumplido una actuación meritoria en el
2009, se sentaron las bases de lo que vendría: con la justificación de bajo
rendimiento apoyada por el rechazo popular de los  que no están en el dugout para saber la razón
de un movimiento, se coqueteaba con el proteccionismo irresponsable a jugadores
que, nadie lo dude, no lo merecen. No ha sido paternalismo, en realidad nadie
sabe cómo llamarlo.
Entonces subieron a Edwin Rodríguez, que demostró ser un buen manager
estratégico, pero prefirió apartarse de la condición objetiva de "motivador"
para caer en los brazos de la política de la gerencia, por lo que entendió que,
"con fulano mejor no meterse". Motivador no es llevarse bien con el grupo de
jugadores, sino hacerlos jugar con pasión, lograr que cada uno cumpla al 100%
la responsabilidad exigida que le posibilite al club alcanzar el juego de
conjunto.
Y el
club anda sin líder, porque un jugador temperamental como Hanley Ramírez se
encargó de arrancarle el corazón a un equipo que, si bien no prometía la
división, por lo menos hubiera podido hacer un papel decoroso.
Y
sin liderazgo y con problemas intestinos de rechazo colectivo entre sí, con
cuestionamientos de la forma como se debe cumplir el papel dentro del grupo,
con un verdadero Viet Nam en el clubhouse, pues no hay team work ni
posibilidades parecidas a lo decoroso.
Botaron a Edwin, que renunció por la certeza de que le quedaban horas
como timonel; enviaron a Morrison, que no se queda callado ante lo que
considere digno de criticarse, a las Menores…y dejaron a Hanley ahí, cuando se
sabe que los problemas de personalidad, de egos desmedidos no se curan y
atentan contra el normal funcionamiento de todo en el club
El
próximo año inaugurarán estadio, incluso nombre: los Marlins de Miami, pero si
no logran controlar la disciplina, la entrega individual y el interés por el
juego ganador; si no le aplican el antibiótico a la bacteria que está
destruyendo al club, poco podrán hacer y, es histórico, "si ganan, el público
va"; si no, a pesar del estadio nuevo, volverán a jugar con las gradas vacías,
haciendo un desperdicio el dinero del contribuyente para que juegue pelota un
club cuya gerencia, "única responsable del desastre de este año", no lo merece.

YANQUI ESTADIO Y LA MISTICA PERDIDA‏

Por Andrés Pascual

       Lo místico se relaciona con lo esencialmente religioso, una de las dos corrientes de la poesía renacentistas; la otra, lo lírico: el místico Fray Luis de León, el del poema bello y sabio "Vida Retirada"
       En su concepción más populachera, místico puede ser tener algo que lo haga interesante en carácter casi misterioso y hasta ocultista.
       Mi hijo Sergio, que no ha visto jugadores de los Yanquis más allá de Jeter, Alex Rodríguez o Posada, pero que es un yanquista rabioso, visitó varias veces el demolido y original Yanqui Estadio y ha estado otras tantas en el nuevo y monumental que "el dinero de los Steinbrenner ayudó a construir".
        Sin embargo, a pesar de que no lee sobre los Yanquis que "sí lo fueron de verdad" como le he sugerido, me dijo algo hace poco que me puso a pensar y dio origen a este trabajo: "…muy bonito, muy amplio, muy cómodo, pero le faltan los fantasmas…"
        Es que hay una gran diferencia entre los dos parques: una visita al nuevo estadio no puede revivir la grandeza histórica del club más grande del deporte profesional americano; la sensación esotérica, el sueño con fantasmas agradables de la infancia, la juventud…concluyó por obra y gracia de la influencia del tiempo actual: "Aquí pudo haber estado parado Babe Ruth"; o "Tal vez por allá abordaron un taxi juntos Yogi, The Mick, Billy y Whitey…" 
        Esa mística, nostalgia de épocas, es lo que no se puede reasentar en la nueva casa de los Mulos de factura reciente; por lo que, desde el día de su inauguración, falta en el Bronx.
        En Yanqui Estadio, porque solamente hubo uno, cobraban vida las hazañas de los jugadores inolvidables; allí escribieron una parte importante de la historia del beisbol Ruth, Gehrig, Lazzery, Dimaggio, Mantle, Lefty Gómez, Bill Dickey, Tommy Heinrich, Wayte Hoyt…el juego perfecto de Larsen fue allí y la atrapada de Amorós que ayudó al Brooklin a ganar la Serie Mundial de 1955 también.
        ¿Cuántos momentos inolvidables, verdaderamente estelares para el pasatiempo, encerraba ese castillo? 
        Tampoco habrá otro Robinson, otro Joe Louis, otro Marciano…que peleen en el nuevo parque. Con el boricua Miguel Coto y un estudiante para Rabí, Yuri Foreman, el intento por traer otra vez el boxeo al parque de pelota no es una celebración al "hijo pródigo", que se concibió en 1925 gracias a que el promotor Tex Rickert logró convencer al Coronel Jack Ruppert, entonces dueño de la gran franquicia, para presentar boxeo de primer nivel en la instalación; reeditar el acontecimiento exitoso de décadas pasadas en el nuevo complejo fue, más que un fracaso, una profanación.
         El nuevo Yanqui Estadio tiene que hacer sus propios fantasmas; elaborar su mística y echar a girar su propia rueda de la historia, para lo que necesitan tanto tiempo como poco de vida nos queda a muchos para verlo.
         La mística, los viejos y buenos fantasmas no se pueden trasladar de morada. Los Yanquis enterraron su historia en el viejo parque para siempre.
         La nueva leyenda la iniciaron con el pie izquierdo, a través del capítulo negro de que su mejor jugador es convicto de uno de los delitos más bochornosos y peligrosos para el beisbol de todos los tiempos, los esteroides; de hecho, arrancaron mal y por la vía equivocada. Al nuevo estadio deberían cambiarle el nombre, ya no son los Yanquis…el mercantilismo mato la pasión y cualquier intento de sobrevivir al severo juicio de quien no perdona errores, la historia, será un fracaso.


Aquí se hizo la historia, se consiguió la mística grandiosa

UN EDITOR DEPORTIVO CUBANO Y LOS YANKEES DE 1961‏

Por Andrés Pascual

       En 1961 los Yanquis asistían a su Serie Mundial numero 26; por primera vez, desde 1949, no estaría El Viejo Profesor, Casey Stengel, al mando del club en el terreno: un ex catcher suplente y ex coach, Ralph Houk, sería el encargado de dirigir.
       La sustitución de Stengel por la gerencia neoyorquina fue considerada por la prensa como "penosa e injusta"; porque Casey ganó la Liga Americana el año anterior y no ganó la Serie Mundial; pero, cayó batallando en 7 juegos.
      En frente de los Bombarderos del Bronx no estarían los Filibusteros de Groat, Clemente y Mazeroski; sino los Rojos de Cincinnatti, que tenían buen bateo liderado por Jerry Linch, Gordon Coleman, Vada Pinson y Frank Robinson; sin embargo, ninguno de los cuatro hizo algo notable como para ser considerado en capítulo especial a la hora de recontar acontecimientos dignos de estrellas en la historia del evento.
    Todavía los Patirrojos no tenían listo para encabezar su staff al tremendísimo Jim Maloney, uno de los grandes pitchers derechos de ambas ligas del período 1963-1970, de una gran velocidad y una tremenda curva: Maloney solo actuó en 2/3 de inning de un juego y permitió 4 hits y 2 carreras limpias para 27.00 clp.
    Por el Cincinnati actuaron en la Serie Mundial el infilder venezolano Elio Chacon(hijo del inmortal shortstop cubano Pelayo) y el entonces prometedor shortstop Leonardo Cárdenas, que lograría el apodo de Mr. Automatic por parte de la prensa del sector y que era un buen bateador para la posición con aceptable poder. Cárdenas bateo de 3-1 en la Serie, un tubey a Bill Stafford en el tercer juego.
    Los Yanquis ganaron en 5 juegos y la ausencia por lesión de Mickey Mantle fue cubierta exitosamente por el panameño Héctor López quien, al jugar el rightfield, permitió que Roger Maris trabajara en el centro. Maris fue un tremendo jugador defensivo, labor que opacó su famosa campaña de 61 jonrones ese año y López tuvo una gran serie con 7 carreras impulsadas, 5 de ellas en el 5to juego y promedio de .333
       Rai García fue durante mas de 10 años el editor deportivo del diario habanero Prensa Libre, uno de los valores de la prensa del sector hasta 1961, fallecido hace poco en la Isla del Encanto, a quien el pueblo de Puerto Rico sepultó, igual que a Rene Molina, como a un hijo.
       El sobrenombre de Yanquis de la novena del Bronx cobró un especial significado político, de acuerdo a circunstancias evidentes como el inicio de la penetración soviética en el país; entonces se puede decir que, nunca como en esa época ni después, tuvieron tantos cubanos  inclinación por el club del Bronx: ¿Cómo están los Yanquis? o, ¡A esos Yanquis no hay quien les gane! Eran las frases que se escuchaban y que provocaban la ira silenciosa de los castro-comunistas…
       Entonces se produce la cuarta victoria de los Mulos en el quino juego y Rai García, anticomunista, abrió la tirada de Prensa Libre con el siguiente título alusivo a la Serie Mundial; pero a gusto del consumidor en cuanto a intención y en portada: "¡Yanquis apalean a Rojos!"
       Poco después, Rai aterrizaba en Miami con su familia como escala hacia su residencia definitiva en Puerto Rico, donde se le considera junto a Rene Molina, Fernando Heydrich, Ramiro Martínez y Felo Ramírez, los "revolucionadores" de la prensa deportiva en la Isla. 
     Rai no volvió a Cuba y el fanático de la era castrista perdió la posibilidad de leer y escuchar a un brillante miembro del sector deportivo cubano que, junto a los otros exiliados de la crónica, que sumaron más de 20 entre narradores y prensa escrita, dejaron huella trascendental como verdaderas leyendas, dentro y fuera de Cuba
Otro gran cronista que marchó al exilio obligado e involuntario

DEL ARCHIVO OLVIDADO DE CANDELARIO CANDELA‏

Por Andrés Pascual

       El pitcher derecho Ton Cheney implantó el récord de 21 ponches propinados en juego de 16 entradas en 1962 contra los Orioles de Baltimore lanzando para los Senadores de Washington. Los 228 envíos que hizo le paralizarían el corazón a cualquier lanzador de hoy que, a veces con 95, están mirando al manager en el banco para que les apliquen la grúa.
       En 1960, Gene Baker, primer jugador negro firmado por los Cubs de Chicago en 1953, era suplente de cuadro de los Piratas de Pittsburg; Baker, un ex pelotero de Ligas Negras, fue el primer jugador sepia en dirigir en el Beisbol Organizado al ser contratado por el Pittsburg para que se hiciera cargo del Batavia; también fue coach del Columbus y el segundo negro, después de Buck O'Neill, en hacerlo en Grandes Ligas a través del departamento de pitcheo de los Piratas. Cuando Danny Murtaugh fue suspendido por dos juegos en 1960, Baker lo sustituyó de forma interina, por lo que puede considerarse como el primer manager negro y el segundo de minorías (Mike González, cubano, el primero) en Grandes Ligas.
      El descendiente de españoles y líder de los lanzadores de la Liga Americana en ganados y perdidos (16-3) con los Medias Blancas de Chicago en 1954, el cubano Sandalio Consuegra, está reconocido por Fast and Feats como "el primer negro" en obtener ese premio en Grandes Ligas. El también cubano Orlando Peña cuenta para la publicación como el primer jugador sepia que ganara un liderazgo negativo cuando perdió 20 encuentros, en 1963, actuando con los Atléticos de Kansas City. Ni Consuegra, q.e.p.d. ni Peña son negros, por lo menos como lo vemos nosotros.
      El torpedero Dick Groat, que ganó el campeonato de bateadores de la Liga Nacional y el premio al JMV en 1960 con los Piratas, tiene dos anillos de Serie Mundial: 1960 con los Bucaneros y 1964 con los Cardenales. Lo que se comenta poco es que fue All American dos veces por la Universidad de Duke y que el alto centro docente retiró su # 10 en 1962. Groat jugó un año en la NBA con los Pistons de Fort Wayne y fue exaltado al Salón de la Fama del Baloncesto Colegial Nacional en el 2007, en la misma ceremonia que Lew Alcindor (Karim Abdul Jabbar)
      El campocorto Dick Schofield, que jugó para varios equipos en Grandes Ligas, es el abuelo del millonario de factura reciente por obra y gracia de los Nacionales de Washington, Jason Werth.
      El récord de dobleplays en la primera base lo tiene un ex jugador que ganó dos campeonatos de bateo con los antiguos Senadores de Washington, Mickey Vernon, con 2044.
      El inicialista Dick Stuart, un jonronero de la época cuando no se utilizaban esteroides, recibió una ovación estruendosa cuando logró atrapar una envoltura de perros calientes que flotaba en el aire. Así era de malo a la defensa.
      Cuando Monchy de Arcos, Administador General del Almendares, le presentó al veloz jardinero de Matanzas Angel Scull, q.e.p.d, al manager Fermín Guerra, también fallecido, el Isleño esperó que ambos se fueran, entonces llamó al catcher Andrés Fleitas y le dijo: "Ves lo que te digo, ahora me mandaron un jockey…" Estrictamente verídico, así me lo contó el ex catcher del Almendares y del Hershey de la Unión Atlética.
       Si algún pitcher importado lució como el inmortal que realmente es en la Liga Cubana fue Jim Bunning con los Tigres del Marianao en la justa 1956-57, a los que condujo a la victoria en la Serie del Caribe con la contribución del habanero Miguel Fornieles. Ambos ganaron 11 juegos ese año para los Felinos. Bunning tiró un juego perfecto contra los Mets de Nueva York, actuando por los Filis de Filadelfia, el 21 de junio de1964, Día de los Padres, que concluyó 6-0
       Por hoy está bueno, ¿Mañana? A pesar de que a la ley americana de estos tiempos no le gusta, si Dios quiere.





      Pie de grabado: Gene Baker fue el 2do manager de minoría en GL

LENGUA, PRENSA, LIBRO NEGRO Y MAJOR LEAGUES‏

LENGUA, PRENSA, LIBRO NEGRO Y MAJOR LEAGUES

 

Por Andrés Pascual

 

       La lengua es uno de los más atractivos derechos humanos, no el conjunto de signos con que se nombran los objetos de la realidad ejecutada por el habla; sino la perspectiva de poder decir lo que se piensa sin temor a represalias. Siempre hay que poner como ejemplo que, en la discusión entre un cubano castrista y otro opositor, la ratificación de libertad de expresión, elemento indudable de la democracia, la ratifica la frase "aquí le miento la madre al presidente y no me sucede nada…" (aquí es fuera de Cuba, preferentemente en EUA).

       Sin embargo, para acreditar el pecado del extrovertido, se puede utilizar la moraleja popular de "al lechero no lo mataron por echarle agua a la leche…"

       Filosofía aparte, las oficinas de Grandes Ligas, sobre todo desde que botaron a Fay Vincent, ni son demócratas ni le permiten a todo el mundo que digan lo que quieran, aunque sea en beneficio del deporte. Como que están estrechamente relacionadas con algunos dueños, pues hacen la vista gorda cada vez que hay represalias de ciertos clubes con actitudes demoledoras contra el derecho individual a la libre expresión. Como en toda dictadura, a la víctima la encubren como "problemático", volátil o inventan una razón para salirse con la suya. Es como un culto medieval en función de "cacería de brujas" por exagerado que parezca.

      El Beisbol Organizado no sabe cómo manejar el asunto de la "agencia libre", que puede dejar huérfano y fuera de la competencia a un club de poco caudal económico de una campaña para otra, porque no solo pierde a un jugador, si no que lo firman los de gran mercado, con contratos multianuales contribuyentes a que el individuo juegue al 100 % durante el primero y el último año que, no es noticia, pone el nivel de grandes ligas en el de la extinta clase B de antes; pero la exagerada ampliación es una creación de las Oficinas, así como la proposición para extender los play-off previos a la Serie Mundial también.

      No hace mucho leí que están manejando firmar a un pelotero a partir de los 25 años para tenerlo más tiempo en la franquicia inicial. Una estupidez porque, a los efectos del tiempo necesario para acreditarse como mercenario, es lo mismo y solo contribuirían a atrasar el desarrollo y el período de su rendimiento óptimo que, según parámetros estudiados, es entre 25-35 años de juego en las Mayores.

      Pero hay otra forma indecente, deshonesta y digna de ponerse en tela de juicio como lo que es: un abuso laboral prepotente de los dueños para obstaculizar la libre determinación de acceder a la agencia libre del atleta, enviándolo a las Menores e interrumpiendo el tiempo de servicio que, prácticamente, deberá comenzar de cero.

      Cris Coghlan fue, aparentemente, una víctima de la administración de los Marlins al enviarlo a Triple-A sin tenerle en cuenta su Novato del Año ni sus condiciones para el juego; sobre la mesa no estuvo nunca esperar por su recuperación que, por joven y por prometedor familiarizado con el pitcheo del circuito, se produciría sobre el juego diario…pero contrataron a Mike Cameron. La "maraña" con la agencia libre del joven funciona a todo tren. Al momento de la remoción de nivel, Coghlan bateaba .230, pero con 20 dobles, 1 triple y 5 jonrones en 269 veces al bate.

       Logan Morrison es el pelotero más completo de la Organización de Jeffrey Loria. Bateaba tercero en el orden en un juego hoy y, mañana, estaba vestido con el traje de un equipo de Triple A; tenía números como .249, 21 dobles, 3 triples y 17 cuadrangulares más 60 carreras impulsadas en 362 comparecencias al home ¿Cuántos jugadores hay en la alineación regular con esos guarismos?

         Ninguna justificación con respecto a la actuación del outfielder este año es aceptable; pero existen cosas…

         Morrison ha demostrado también una preocupación marcada con respecto a la actuación del club y, por supuesto, ha considerado la incidencia de algún jugador, incluso de movimientos de la oficina, como pilares en el desastre generalizado en que han convertido al equipo los malos pasos administrativos; o la vista gorda y los oídos sordos a llamar la atención de quien todo el mundo sabe que atenta contra el team work por lo poco que contribuye, por lo apático de su juego y por lo temperamental que es.

          El equipo no tiene líder ni team work, pero, cuando Logan Morrison fue sacado de circulación por decir tres verdades sobre Hanley Ramirez; o sobre el cambio de Mallee por Eduardo Pérez; o cuando criticó con razón a Brian Sabean, olvidó algo para su protección y beneficio: que las Grandes Ligas castigan a quien exprese lo que piensa, sobre todo si son verdades, porque no hay concepto de democracia y, el libertinaje manifiesto, solo es patrimonio de las Oficinas y de los dueños…Desde enviarlo a Triple A hasta incluirlo en el simbólico Libro Negro, todo están dispuestos a hacer con tal de salirse con la suya; es decir, de taparse los "agujeros negros" unos a otros. Lo peor, muy poca prensa está a la disposición de los jugadores para crear el estado de opinión justo y favorable al indefenso a la hora de la verdad.

 

¿Quien expulso el profesionalismo de Cuba?‏


Por Andrés Pascual

        Hace mas de diez anos que escribí sobre este tema en mi columna en el Diario las Américas; sin embargo, hace tres que regresé al asunto en Beisbolazos, revista de Puerto Rico del historiador y comentarista Edwin “Kako” Vázquez, cuando Jorge Alfonso, plumífero “del brazo equivocado” y siempre tan parcial a favor del castro-comunismo y la sección de comentarios de la COCO Radio, escribieron unos increíbles y tendenciosos artículos que, hoy, solo pueden ser posibles porque, cada día, la población cubana que presenció los acontecimientos con el deporte profesional decrece; lo que quiere decir que, con el desgano que muestra la población nacida o criada ya dentro de los contornos temporales de la barbarie por la historia patria, todo puede ser; ahora, lo que es inaceptable es que gente que vivieron esa época, que conozcan todos los acontecimientos, todavía duden y pregunten ¿Qué paso? “Porque pueden existir dos versiones…”
    ¿Cuántos desconocen estas palabras escritas por Castro a Celia Sánchez en 1958?: “mi guerra no ha empezado aún…será contra los americanos cuando esto acabe. Sierra Maestra…” ¿Cómo debe entenderse lo anterior, sino como una declaración de guerra anticipada a Playa Girón y a los alzamientos en el Occidente y Centro del país “preparados por la CIA”?
     Los fusilamientos, el inicio del más bestial presidio político de la historia de América, en el cual lo interesante no fueron los años de sancion (hasta 330) a que condenaron; sino los obligados a cumplir: 275,000 cubanos con mas de 15  y, hasta hoy, un millón en total con la experiencia carcelaria política; los robos de la propiedad privada encubiertos bajo la novísima forma entonces de “nacionalización”, dentro de esta, la expropiación y suspensión de más de 15 periódicos diarios y vespertinos de gran tirada solo en La Habana; la confiscación y destrucción de más de 8 revistas, incluyendo a Bohemia, que era un símbolo nacional; 6 emisoras de televisión con una a color y más 30 emisoras de radio libres, solo en La Habana; la imposición de una ideología basada en la mentira y la exageración de detalles que, viéndolo bien, no existían; la creación de las bases para destruir al país moralmente a partir del pisoteo de la sagrada familia; el ateísmo guevarista; la supresión abrupta del ritmo de vida infantil y juvenil por la aceleración de la madurez de niños y jóvenes para comenzar a utilizarlos con propósitos anticubanos a través de la ideología…pocos niños de la era castrista se criaron con “Piel de Onagro” debajo de sus almohadas…la ejecución en la hoguera de muñecos alegóricos al Tio Sam, profanando cementerios con más odio e inspirando tanto terror como la Santa Inquisición…nada de esto había ocurrido cuando el tirano le escribió aquella carta a Celia Sánchez y otras muchísimas cosas que están en blancas y negras en volúmenes que solo se aceptaría no leer por la tristeza y el dolor que genera revivir un asesinato público contra una nacionalidad que valía mucho más que los carniceros de mentalidad bárbara a quienes aún apoya y aplaude un mundo que en nada se diferencia de aquella población que, hace 52 años, creyó que sabía tanto como para dejar olvidada quién sabe dónde, la cautela y el razonamiento objetivo al apostar cuanto tenían al potro malo de verdad: Castro no fía en sus bodegas…fiaba el dueño que tuvo que soportar cómo gozaron con que le quitaran la propiedad, solo por ver cumplido el placer morboso de la envidia el elemento inútil e inoperante socialmente hablando;
      Pero cualquier país del mundo tiene mayoría de pobres y, dentro de este sector, de lacras, de vagos, de perdedores; pero perdedores peligrosos; o, ¿Quién cree que Ramiro Valdés ni Guillermo García eran exitosos en el sentido noble del término? Ladrones sí; asesinos inmejorables ante la historia, sí…
       La pelota profesional cubana fue un imperio en la región; una inversión privada y mejorada cada año para total disfrute del público y, desde luego, para que pudiera dejar dividendos que conformaran a jugadores, dueños, promoción…entonces, si se sabe que el robo de la propiedad privada de los medios de producción en Cuba tuvo que ver con hacer al dictador el hombre más rico del mundo; si ese robo tuvo como objetivo cerrar todas las puertas de respiro democrático y que una de ellas, porque crea un estado de independencia en un sector poblacional por la acumulación de riquezas, es la propiedad privada en el país, ¿Quién puede pensar que algo tan sensible como el beisbol profesional para Cuba podía quedar en pie?
      El autoritarismo y el control absoluto de la población sellaron el destino del negocio particular en Cuba y con este la capacidad de emprendimiento y las ganas de superación para ser alguien competitivo; la formación cultural y la preparación del pueblo estaba ajena a intereses de disfrute personal, así que un médico se convertiría en un fusil más de ataque al imperialismo por la vía ideológica; pero un pelotero y un boxeador también. En lo material, los tres en andrajos materiales y morales capaces de hacer cualquier cosa por sobrevivir: desde vender croquetas, a arreglar juegos por dinero…
      El profesionalismo deportivo cayó arrastrado por la marea destructora que asola al país…
      El beisbol cubano profesional cumplió, desde finales del siglo antepasado, el papel de embajador y estabilizador de la amistad y el mutuo reconocimiento y respeto entre los pueblos, leyó bien, “los pueblos”, de Cuba y Estados Unidos por compartirse diamantes beisboleros en ambos países; significativamente, el primer tipo de beisbol integrado del mundo, la Liga Cubana de Beisbol Profesional, aceptó a los jugadores negros americanos desde inicios de 1900 y, el circuito pre-Ligas Negras o las propias Ligas Negras, permitían como únicos jugadores blancos a los cubanos, porque aceptaban a los negros americanos en sus campeonatos.
      Ahora, teniendo en cuenta que la dictadura castrocomunista preparaba una guerra a muerte desde 1958, ya en borrador con la carta de marras contra Estados Unidos, ¿Podría quedar en pie algo tan importante que se constituyó en elemento de importancia capital de la identidad nacional, por tanto, de la configuración de la personalidad del cubano, que mantuviera las bases creadas de admiración y entendimiento entre los dos pueblos? Bajo ninguna circunstancia; con la política de odio enfermizo y vicioso contra el vecino del Norte, la pelota profesional nada tenía que hacer en el nuevo esquema de destrucción y pisoteo de la dignidad nacional que se preparaba.
     Entonces un día se hicieron disparos al aire por un grupo de “barbudos” que, algunos plomos, rozaron sin gravedad al torpedero cubano de los Cubans Leonardo Cárdenas y a algunos miembros, como Frank Verdi, de los Alas Rojas de Rochester, ¿Sería una casualidad? ¿Realmente festejaban una fecha triste y sangrienta como son todas las efemérides castro-comunistas? No, fue una provocación de alto perfil con intención terrorista; fue la forma de crear las bases para que Frank Schaugnessy, Presidente de la Liga Internacional y el entonces Secretario de Estado, Cristian Herter, comenzaran a entender que el grado de hostilidad castro-comunista sobrepasaba el límite razonablemente aceptable.
    Entonces Gus Triandos, catcher de los Orioles de Baltimore que había jugado en la Liga Cubana, se negó a acompañar al club al spring training en La Habana en 1960, alegando que “no iré por mi propia seguridad”, lo que respaldó el shortstop cubano Willy Miranda y el club entendió y suspendió el viaje.
      Tanto manipuló la ya prensa oficialista el asunto que, el cronista Eladio Secades, a quien nadie podría acusar de castrista, escribió en su columna de Bohemia, Tres Verdades, un artículo titulado “Campaña de injusto descrédito” contra la acción tomada por el team de Grandes Ligas y contra el propio Triandos; pero, a mediados de año, la Secretaría de Estado y la Liga Internacional, por el incremento de la hostilidad innegable hacia Estados Unidos, retira la franquicia de Bobby Maduro de La Habana y la reasienta en Jersey City con lo que espantó Castro también el sueño convertido en slogan de “Un paso más y llegamos”; pero con una campaña redoblada con intención de culpar al Norte por la acción y otra vez volvió a confundirse el maestro Secades y escribió, de nuevo en Bohemia y en su columna, otro artículo totalmente divorciado de la realidad, cuyo título fue: “Un atropello la expulsión de los Cubans”, en realidad, por la parte americana, el traslado (no expulsión) fue por la acciones terroristas antiamericanas del castrismo, forma indigna y encubierta para comenzar a descabezar a los profesionales cubanos.
      El último campeonato invernal se jugó de milagro, los peloteros aceptaron hacerlo por la mitad de su salario. Un jugador de Grandes Ligas ganaba entonces en Cuba 1500 ó más y, en el caso de Orestes Miñoso, su salario era de 3,000 mensuales; el salario mínimo para peloteros de clasificaciones menores iniciaba en 500 dólares; pero, bajo presión político-militar, que incluía la instalación de ametralladoras en los dugouts, muchas veces; con Ciso Camejo, Presidente de la Liga Cubana aterrorizado y sin respuestas por el miedo, se jugó uno de los mejores campeonatos cubanos de todos los tiempos y de los mas reñidos, que cumplió, a pesar de los obstáculos crecientes y sus amenazas, la totalidad del calendario. Un verdadero éxito en lo deportivo y en lo artístico y un sonado fracaso económico, porque el público le dio la espalda al grupo de mejores peloteros en gran mayoría de la región, constituidos en un evento solo con talento nacional: “El Campeonato sin Refuerzos”, despedida del gran beisbol de Cuba, aquel que hizo la historia trascendental.
      Entonces, con jugadores cuyo talento en mayoría no clasificaba para actuar en el profesionalismo, verdaderos descartes del beisbol profesional cubano, algunos mayores ya como para darle lucimiento a algo tan grandioso como el champion invernal y procedentes muchos de Pedro Betancourt, de la Unión Atlética o del Centro y el Oriente del país, inició Castro su primera Serie Nacional en febrero de 1962, con desborde popular en las gradas de los mismos que le habían dado la espalda solo un año antes a los mejores peloteros del mundo ajenos a Estados Unidos y a un torneo solo inferior a las Grandes Ligas.
      En el medio, la constante detención y multas a los peloteros que llevaban sus autos desde Estados Unidos y, costumbre de 40 años, les mantenían la chapa americana; o el registro constante de cualquier jugador por elementos policiales con el fin de disgustarlos y atemorizarlos y, durante 1960-61, la presión sobre los peloteros tratando de convencerlos para que abandonaran el profesionalismo y se quedaran a construir un “nuevo y libre tipo de beisbol” que, ya se sabe todo lo nuevo y libre que es.
      Intentos febriles del legendario Mike González, que incluyeron viajes a Monterrey pretendiendo agrupar a algunos peloteros para el campeonato 1961-62, resultaron infructuosos: Castro decretó ninguna ayuda para el profesionalismo y ya no existía en el país el negocio grande que promovía el apoyo de la estructura; además, los dueños de clubes como Guille Alonso y Cucho Rodríguez habían perdido sus propiedades e influencia, o el urbanista Bobby Maduro y los restantes ejecutivos que, desde finales del sesenta o principios de 1961, ya estaban en Estados Unidos o en Puerto Rico.
      ¿Queé trajo como consecuencias la expulsión arbitraria y por decreto del beisbol profesional de Cuba por la reacción comunista? Bueno, el debilitamiento de la estructura beisbolera nacional; el decrecimiento de la cantera nacional por la competencia que ha enfrentado el beisbol ante otros deportes lo que, a efectos de una población inferior a 15 millones, ha lesionado seriamente la participación en la pelota; la pretensión de imponer el balompié con justificaciones personales del dictador como: “hay que practicar balompié, que la pelota ni prepara ni forma como exige la Revolución…” Expresión que escupió en Pinar del Río, en la sede universitaria, previo al acto por el 1ero. de mayo en 1988.
     Lo otro que causó el castro-comunismo es que nadie sabe cuántos jugadores, entre 1962-presente, han dejado de actuar en Grandes Ligas con valores de mercado muy superiores, posiblemente, a todos los  del resto de países del área; cuántas llamadas desde Cooperstown se han dejado de hacer informándole a un compatriota más que entraba al recinto de los inmortales. Y que ninguno, desde 1960 con el exilio de Napoleón Reyes, hubiera tenido que huir o exiliarse y después, con total y absoluta amoralidad, el que dijo que “se había impuesto la pelota libre sobre la pelota esclava”, les tildara de cobardes, de traidores o de desertores por el solo hecho de decidir a su favor dónde colocar su talento como cumplimiento de un derecho que solo Dios otorga.


Con mentiras como esta han impuesto su gestion desoladora




LA IRA: DE BILLY MARTIN A CARLOS ZAMBRANO‏




Por Andrés Pascual

        La “ira” es uno de los “Siete Pecados Capitales” según los designios bíblicos; de cumplimiento obligatorio en la estancia del pelotero en la tierra para asegurarse su entrada a Cooperstown, especie de Paraíso a donde será elegido para evitar que su “alma vague en pena por siempre jamás” por los vericuetos del sórdido Purgatorio por pecados que nadie ve y con virtudes que resaltan, como ocurre con Orestes Miñoso, David Concepción, Al Oliver, Babe Hermann, Luis Tiant, Lefty O’Doul, Tony Oliva, o como les ocurrió a Luque y a Alejandro Oms…
      Para tener acceso al Templo tiene que, prácticamente, nacer sin “ira” si no es un blanco “anglo” o, desde los últimos 40 años, negro de minoría americana; pero la ira es mala acompañante y peor consejera, que ejemplos sobran.
      Si entre el ayer-hoy del beisbol de grandes ligas tuviera que nombrar una similitud entre dos jugadores ¡Una sola! no dudaría en seleccionar las conductas de Billy Martin y del pitcher venezolano Carlos Zambrano; aunque en realidad no son similares, sino parecidas y, el punto donde se cruzan estos caracteres volátiles e irracionales, si cabe, es en la facilidad para estallar airados al extremo de agredir, no verbalmente, sino con lo que tengan a su alcance.
       Martin, recordado segunda base de los Yanquis y de otros equipos, manager que adquirió más fama por discutir “furiosamente” que por ganar campeonatos, era un individuo de complexión menuda comparado con Mantle; una vez que los Mulos jugaban contra Cleveland, un serpentinero novato le pegó una bola y casi se faja con él; pero la intervención del árbitro evitó el derroche de liquido escarlata; después del juego, llamó al joven en buena forma como para arreglar el asunto amistosamente y cuando el tipo estuvo a un pie casi, le tiró una derecha que ni las de Joe Louis. El golpe fue tan grave que hubo que operarle la nariz al infeliz y en esto se combinaron la sorpresa traidora y la fuerza del impacto.
       Ese incidente terminó con la paciencia de la Organización y Martin fue enviado a otro club con más urgencia que la respuesta del 911.
      Hacía tiempo que un grupo de sicólogos, contratado por los Yanquis, había considerado que la conducta del ex intermedista estaba erosionando la personalidad de Mickey Mantle por su influencia en el artillero en la adicción al licor, a la juerga nocturna y a las peleas casi tumultuarias en cabarets neoyorquinos, que no lograron parar a tiempo y los resultados fueron catastróficos para el nombre en sociedad de “El Cometa de Commerce”.
       Carlos Zambrano, uno de los lanzadores de más condiciones físicas para el juego, de velocidad, de buen slider… es un “iracundo” del tiempo actual; ese si le hace honor al apelativo, no como el grupo musical de los 70’s que cantaba canciones que tenían que ver con lágrimas rodando y cosas de esas…
       El venezolano es un gigante de más de 6’ pies y 250 libras de músculo y algo de grasa “entreverá”; lo mismo rompe un cristal, que una puerta, que acaba con el dugout o el clubhouse…muy importante, gana millones; pero, de un tiempo a esta parte, rinde para pesetas de acuerdo a su nombre y a su salario; a pesar de un cero hit cero carreras. Se frustra con facilidad y entonces aflora la “ira” famosa en carácter de tromba destructora, que se mide en señalar a cualquiera como el causante de su inefectividad.
       Me parece que a Zambrano lo tienen considerado en rango de loco, porque hace unos 3 años de años declaró que en el club “no se metía el cuerpo”, que debe entenderse como que “se tirá un maja’ y esa bola pasó por el centro y nadie le tiró. Igual que aquel comentario de Vizquel después de la derrota del Cleveland ante los Marlins en que acusó de lo mismo a Manny Ramírez, sin investigaciones ni trascendencia. Cuando este tipo de jugador habla fuerte, tal vez descubra cosas tabú para la franquicia y para las oficinas del Beisbol Organizado. Vizquel es tranquilo, asentado, compartidor… acaso el mejor shortstop de todos los tiempos, entonces no se le provoca para no alimentar el fuego; pero el pitcher de los Cubs...
      Hace dos temporadas, al pitcher venezolano le aplicaron una medida de tiempos modernos al enviarlo “a pasar un curso” de control de la ira; es decir, lo que requirió un correctivo ejemplarizante, lo premiaron con el descanso en el aula inoperante: especie de aplicación de mercuro cromo sobre una llaga de pierna gangrenosa.
       Hoy hay escuelas para controlarlo todo: la adicción a la bebida con Alcohólicos Anónimos; a la droga con mil centros como el Betty Ford y así…
      Muy extraño,  la academia es “para controlar la ira”, no para erradicarla y dicen que el pitcher venezolano aprobó con notas de excelencia…después de eso, cada vez que no ha dado strikes; o cuando ha lanzado alguno y pasó de línea como un cohete rumbo a los jardines, la ira ha regresado ratificando la inutilidad de la academia o lo pésimo del personal docente del centro.
       Esas escuelas, como la de DUI, son buenas solo para “tumbar” dinero.
       Cualquier mortal sabe que la ira natural, que es ancestro genético, nace de situaciones de desespero o como reacciones a estímulos identificados (y rechazados) como enemigos; por eso aquí un tipo desempleado mata a media humanidad, porque se reconoció víctima de ella y la culpa como generadora de sus males erróneamente; pero, ¿Será ese el caso de Zambrano? ¿Quién sabe?   
        Lo último en el sainete Zambrano-Cubs fue su anuncio de retiro prematuro, irresponsable e irracional, que luego desmintió a la carrera su agente, a lo que la Organización le respondió como S & P al manejo de la deuda americana: degradándolo.
       El club se está cansando de este tipo especial e irregular de chantaje por lo que le han puesto un fuerte castigo de suspensión sin sueldo, aparentemente, tiene asiento separado en el Purgatorio. Si sigue así, ni “el médico chino” lo salva.
      

 Pie de grabado: Tanta “ira” cansa

RAZONES DE UNA INJUSTICIA: MIÑOSO Y COOPERSTOWN‏


Por Andrés Pascual

      Nunca, cuando he escrito sobre el caso Miñoso y Cooperstown, lo he hecho sobre la base de establecer paralelos basados en, “el mío es mejor…” no, los jugadores que se emplean para “compararlos” con El Idolo de Perico en cuanto a la estancia debida de “ellos o yo” en el recinto sagrado, son merecedores del lugar que ocupan; el problema es que el cubano debe estar allí y, desde esa posición, es que se debe organizar la “protesta”.
      Hay que tener en cuenta que, con la excepción de Larry Doby, primer negro en jugar en la Liga Americana que firmó a los 23 años en 1947, el resto que comparan con el cubano sufrió también del “síndrome de la edad”, porque debieron estar 8, 9, quizás 10 años antes en los circuitos mayores y, en el caso de Campanella, lo obligó al retiro el trágico accidente que le dejó parapléjico; por lo que el tremendísimo bateador solo actuó en 10 campañas; Jackie Robinson vio acción en otras 10; pero, por si fuera poco, un pelotero del que nadie habla, que también llegó tarde y que la fractura de una pierna le redujo las habilidades, Luke Easter, nunca se ha considerado con posibilidades.
         En Grandes Ligas, en el período 1949-54, conectó jonrones bestiales de más de 400 pies, como uno en Cleveland a 477, igualado por Mickey Mantle en 1953. Easter nació en 1915 y falleció en 1973 asesinado por un ladrón.
         Todavía queda un exponente al que se le hizo justicia en el en el grupo del 2006 y que solo jugó meses con los Carmelitas del San Luis y me refiero a Willard “Home run” Brown, considerado el gran bateador negro de los 40’s y el de más poder de jonrón.
         Y está afuera un cubano que, posiblemente, haya sido mejor bateador que todos los mencionados y ni en el grupo amplísimo del 2006 logró que se le hiciera justicia: el Caballero Alejandro Oms. Parece que, por la extrema y sospechosa miopía de estos personajillos del Comité de Veteranos, Oms estará ausente por siempre.
       Tal vez haya más injusticias de las que uno cree y hasta blancos, como Cecil Travis, Babe Herman o Lefty O’Doul, con números sobrados, faltan.
       El caso Miñoso tiene tela por donde cortar que a muchos no les gustaría escuchar: primero, que sus números son insuficientes, sin entrar en comparaciones con los que ya están allí; segundo, que estuvo poco tiempo en Ligas Negras (así, “negras”, que la construcción “de color”  es ofensiva, porque no define “persona” y  su traduccin en inglés sería “COLORED”) y, tercero, que por el capricho de alcanzar décadas como jugador, cayó del promedio de .300, necesario si no hay más de 1,500 empujadas, 500 jonrones u otros guarismos combinados para poder vivir con comodidad y esperanza.
      Como he escrito siempre cada vez que he abordado el caso Miñoso y Cooperstown, si bien sus números no son impresionantes, se mantuvo 8 años en el exigido “carácter de liderazgo”; lideró varios departamentos ofensivos a través de los 50’s; ganó Guante de Oro y asistió a más Juegos de Estrellas que Peruchín Cepeda (no lo comparo con el boricua)
     Pero, más importante: su pimienta, su juego siempre agresivo de pie en el acelerador, a matarse, de traje sucio, su pasión, su entrega absoluta por la franela y su magnetismo personal, facetas que identifican al inmortal, son las razones para que esté en Cooperstown.
     Sin embargo, a mi modo de ver, Miñoso no estará nunca en Cooperstown (a menos que ocurra el tan manoseado “milagro), porque no integra la legión de ex jugadores de raza negra que, como recalcitrantes de la sociedad americana y amparados en el liberalismo más absoluto y radical, todavía no perdonan civilizadamente el pasado.
     Miñoso nunca ha hecho quórum en esta estúpida forma de racismo moderno que es el revanchismo; entonces, ¿Qué queda, si no considerar al criollo un permanente Tío Tom de las circunstancias?
    Minoso es un hijo de su patria libre y la dictadura castrista, tan protegida por los liberales de aquí, blancos y negros, lo masacró económicamente al robarle todo su dinero invertido.
    Por tal razón, el Idolo Nacional Cubano del Béisbol no ha cerrado filas nunca al lado de quienes pretendieron destruirlo.
    Desde Hank Aaron (que ha viajado a Cuba a legitimar a la tiranía) hasta el último negro que integra el Comité de Veteranos, más otros blancos, le han cobran así lo que, como actitud de decencia; incluso patriótica, han hecho degenerar en sumisión al blanco.
       Ojala que no; pero, si esto es como pienso, Miñoso solo será un inmortal en el corazón de los cubanos; ante circunstancias como estas, Cooperstown es un lugar muy insignificante para acoger la grandiosidad, la vergüenza y la moral de un jugador como Minnie.




Miñoso es un inmortal, quieranlo o no los Padrecitos del recinto

 

LOS “AFRO-LATINOS” EN JUEGOS DE ESTRELLAS DE LIGAS NEGRAS‏

Por Andrés Pascual

       Los Juegos de Estrellas de Ligas Negras se efectuaron a partir de 1933 hasta 1962, con el nombre de enfrentamientos Este-Oeste; hubo temporadas en las que se jugaron dos, lo que fue hecho por las Grandes Ligas también en 1959-1962.
       Si bien la mayoría abrumadora de jugadores y los únicos coaches y managers de la región fueron cubanos, también integraron los rosters del circuito sepia grandes peloteros de otros países caribeños como Pancho Coimbre, Perucho Cepeda, Millito Navarro, Canena Márquez, Horacio Martínez o Tetelo Vargas. Incluso algunos de ellos pudieron jugar en los Juegos de Estrellas.
        Sin embargo, porque la liga cubana nació integrada, que reafirmó su carácter como negocio que pagaba por sus servicios a partir de 1900, a los únicos jugadores blancos que se les autorizó a jugar en Ligas Negras fue a los cubanos, porque acogieron en sus campeonatos profesionales no solo a los negros nativos, sino americanos también, desde la primera década del siglo pasado, lo que posibilitó que Rube Foster o John H Lloyd pudieran ser disfrutados por el público habanero.
        Los Juegos de Estrellas de Ligas Negras no siempre contaron con un jugador sepia de países del Caribe, incluso varias estrellas importantes en el circuito como Cristóbal Torriente, Pablo Mesa, Strike González, Bombín Pedroso, Pelayo Chacón, Mayarí Montalvo, Anguila Bustamante, Bienvenido Jiménez, Valentín Dreke, Julián Castillo o José de la Caridad Méndez no participaron, porque ya no jugaban, incluso habían fallecido (Méndez), cuando comenzaron a efectuarse.
        En 1933, en el estadio Comiskey Park, de los Medias Blancas de Chicago, se inaugura el primer “choque entre astros del East contra el West”, el juego lo ganó el West 11-7, con el Salón de la Fama desde 1996 y hermanastro de Rube, Padre de las Ligas Negras, Bill Foster, del Chicago Lelands, en la trinchera vencedora y por los perdedores Sam Sreeter, del Pittsburg Crawford. Ningún jugador negro de países hispanos fue seleccionado.
       En 1934, también en Comiskey Park, Satchel Paige, del Pittsburg Crawford-East, ganó 1-0 contra Bill Foster del Chicago-West. Tampoco hubo participación de negros hispanos.
       En 1935 volvió el Comiskey Park a servirle de escenario al juego y de nuevo se impuso el West con pizarra de 11-8; Sug Cornelius, por el Chicago-West, fue el ganador, mientras que el centerfielder y tercer bate del East, Martín Dihigo, representando a los New York Cubans, cargó con la derrota como relevo. Alejandro Oms, también de los New York Cubans, bateó 5to. y jugó el right-field por los perdedores; LuisTiant Sr. fue seleccionado como pitcher por el Aguilas de Newark, pero no vio acción.
        En 1936, el East ganó 10-2 con Leroy Matlock, del Pittsburg Crawford en el box y Sug Cornelius, del Chicago, saliendo por la puerta de atrás. No hubo afro hispanos seleccionados. Comiskey Park
        Barney Morris, del Pittsburg Crawford-East, venció al inmortal Hilton Smith, del Kansas City Monarchs-West, 7-2 en 1937. Tampoco seleccionaron a ningún jugador negro de la region. Comiskey Park.
        1938 tampoco contó con la participación de negros del área y el West le ganó 5-4 al East con Hilton Smith, del Kansas City, como pitcher triunfador y Edsall Walker, del Homestead Grays, como perdedor.
         En 1939 se jugaron por primera vez 2 encuentros: en el inicial en el Comiskey Park, el West sometió al East 4-2 con Ted “Dobleduty” Radcliffe como ganador, representando al Memphis y Roy Partlow, perdedor, por el Homestead Grays; ningún negro de la región caribeña fue seleccionado. En Yanqui Estadio, el East masacró 10-2 a su contraparte con Bill Byrd, del Baltimore Elite Giants como triunfador y Smoky Owens, del Cleveland Buckeyes, como perdedor. Cando López, de los NewYork Cubans, jugó como suplente en el rightfield.
         En 1940, en Comiskey Park, el East ganó 11-0 con Gene Bremmer, del Memphis, en el box; mientras perdía Henry McHenry, del Filadelfia. Alejandro Crespo, leftfielder suplente y el dominicano Horacio Martínez, shortstop y segundo bate abridor, representaron a los NewYork Cubans.
         El Elegante Terris McDuffie, del Homestead Grays-E, se llevó la victoria en 1941 en el sempiterno Comiskey Park; mientras Hilton Smith cargaba con el revés con marcador 3-8. El boricua Pancho Coimbre abrió en el right como segundo bate por los New York Cubans, mientras el dominicano Horacio Martinez lo hacía como torpedero y séptimo en el line-up.
        En 1942 se celebraron dos juegos; el 1ero, en Comiskey Park, lo ganó Jonas Gaines por el Baltimore-E 5-2, el pitcher perdedor fue Satchel Paige por los Monarchs. Herberto Blanco, intermedista de los New York Cubans, corrió de emergente en el 8vo y el dominicano Tetelo Vargas abrió en el center y como 8vo bate
        El 2do de la temporada fue en el Municipal Stadium y el East volvió a imponerse 9-2 con Gene Smith, de los Yankees Negros de Nueva York en el box, mientras la derrota se la acreditaban a Gene Bremen, del Cincinnatti. De nuevo Heberto Blanco fue seleccionado como suplente y el quiqueyano Tetelo Vargas regresó como 8vo bate y jardinero central, ambos por los NYC.
        Satchel Paige, por el Kansas City, gano para el West el de 1943 con score 2-1 en el Comiskey Park, el pitcher derrotado fue Dave Barnhill, de los NYC. El dominicano Horacio Martínez volvió a abrir como shortstop y 8vo bate por el East y su paisano Tetelo Vargas como suplente en el center. De la plantilla de los NYC los dos.
         En 1944, en Comiskey Park, Gentry Jessup, del Chicago, ganó para el West 7-4 y Carranza Howard, del club de Alex Pompez, fue el derrotado. El boricua Pancho Coimbre abrió como tercer bate en el right de los perdedores y el dominicano Horacio Martínez fue seleccionado como torpedero suplente. Ambos por los NYC.
         En 1945 se produjo otra victoria del West, esta vez 9-6, fue en el Comiskey Park y Verdel Mathis, del Baltimore, se apuntó la victoria y Tom Glover, del Memphis, la derrota. A Horacio Martínez, shortstop y a Rogelio “Mantecao” Linares, rightfielder, los convocaron como suplentes, a Martín Dihigo como pitcher, los 3 de la plantilla de los NYC.
         En 1946 se efectuaron 2 juegos nuevamente: el primero se jugó en el Griffith Stadium, home de los Senadores de la Americana y del Homestead Grays, el East ganó 6-3 con Bill Byrd, del Baltimore, como relevista, a Vibert “Webbo” Clarke le apuntaron la derrota. Silvio García actuó como torpedero suplente y Fernando “Bicho” Díaz Pedroso, bateó de emergente. Los dos de los NYC.
         Al Comiskey Park regresaron a jugar el 2do de la temporada y el West ganó 4-1 con Félix Evans, Memphis, como abridor y ganador, mientras que el veterano Bill Byrd, Baltimore, salía derrotado. Silvio García, de los NYC, abrió como 8vo en el line-up y torpedero.
         El 1er juego de 1947 volvió a tener al Comiskey como escenario y al West imponiéndose 5-2. Ganó Dan Bankhead, del Memphis; lo perdió Max Manning, del Newark. José Luis “Macho” Colás abrió como 6to bate  y leftfielder por el Memphis-W; mientras Silvio García, torpedero y 5to; Claro Duany, rightfielder, 6to y Orestes Miñoso, tercera base y 7mo iniciaban por  los NYC-E. El boricua Luis Angel “Canena” Márquez, del Homestead Grays, fue suplente. Como dato de trivia, en este juego fue seleccionado para abrir en la inicial y 8vo bate del Memphis, el famoso baloncestista del Harleem Globe Trotters “Goose” Tatum. En ambos juegos actuó como coach José María Fernández, manager de los NYC-E
        A Polo Grounds llevaron el 2do juego de la temporada de 1947. En la casa de John McGraw, que tanto presionó desde 1904 para incluir negros en las Grandes Ligas, el West ganó 8-2 con Ford Smith, del Kansas City, como pitcher ganador y Rufus Lewis, Newark, el perdedor. José L Colás, Memphis-W, abrió el encuentro como 6to bate y jardinero izquierdo. Silvio García, esta vez como segunda base y 5to; Orestes Miñoso, tercera base y 7mo, de los NYC, así como el puertorriqueño Canena Márquez, del Homestead, en el jardín derecho y 6to abrieron por los perdedores. El itsmeño Leon Kellman fue sustituto de la 3era base por Cleveland-W y Luis Tiant Sr, NCY-E, asistió como pitcher.
        El primer juego de 1948 se desarrolló en Comiskey Park y el West salió por la puerta ancha con Bill Powell, de los Barones de Birmingham, como ganador y Rufus Lewis, del Newark, como perdedor. Regresaron el boricua Canena Márquez, del Homestead, como centerfielder y primer bate y Orestes Miñoso, de los NYC, como antesalista y tercero, a la alineación abridora del East.
        En Yankee Stadium celebraron el 2do juego del año y el East salió ganando 6-1, Max Manning, de los Aguilas de Newark fue el triunfador y Webbo Clarke, del Cleveland Buckeyes, el perdedor. Canena Márquez, boricua del Homestead, como primer bateador y jardinero central y Orestes Miñoso, antesalista y segundo al bate por los NYC, abrieron el juego. El panameño León Kellman, del Cleveland, fue suplente de la 3ra almohada; José L Colás bateó como emergente por el Memphis y el quisqueyano Roberto Vargas, del Chicago, como pitcher.
        En 1949 el juego regresó al Comiskey Park y el East se impuso 4-0; Bob Griffith, del Filadelfia, fue el ganador y Gene Richardson, del Kansas City, el derrotado. Perico Formental abrió como jardinero central y 3er. bate del Memphis-W, mientras Bicho Pedroso iniciaba en la misma posición y segundo bate representando a los NYC-E; Orlando Varona fue suplente del shortstop por el Memphis.
        En 1950, el West le ganó al East en Comiskey Park 5-3; ganó Connie Johnson, del Kansas City y perdió Raúl Galata, del Indianápolis. Este pitcher, junto a Martin Dihigo en 1935, fueron los únicos afro-hispanos (cubanos los dos) que se vieron envueltos en una decisión en la historia de estos juegos, ambas derrotas.
        Con pocas estrellas del período de relativa fuerza del circuito sepia, el de 1951 se jugó de nuevo en la casa del Chicago White Sox, donde el East venció 3-1, con Kelly Searce, del Baltimore, como ganador y otra vez el veterano Webbo Clarke como derrotado en fase de relevista. “Macho” Colás, del Memphis-W, abrió como centerfielder y tercer bate mientras Gilberto Varona, su compañero en el club de Tennesse, fue suplente del inicialista.
        En 1952 el West sometió al East 7-3 con Dick Pillips, del Kansas, como ganador y Groundhog Thompson, del Birmingham, cargando con el revés. Manuel Valdés, del Memphis, abrió como segunda base y octavo bate y Gilberto Varona, Memphis, fue suplente del inicialista. Comiskey Park.
        En 1953 el West ganó 5-1 con Sam “Buddy” Woods, de los Monarchs, como vencedor y Willie Gaines, Indianápolis, como perdedor. El catcher Juan Armenteros y el inicialista Frank “Panchón” Herrera, por el Kansas City, fueron escogidos como suplentes. Como trivia, en este juego actuó como torpedero y 4to bate por los ganadores Ernie Banks, que jugaba por los Monarchs. Comiskey Park.
       Para el juego de 1954 en Comiskey Park, solo se informa que ganó el West 8-4 con Hank Mason acreditado con la victoria y Andy Carpenter el derrotado.
        En 1960, el catcher Paulino Casanova asistió al Juego de Estrellas representando al Indianápolis Clowns. En 1961, el juego lo perdió por el Monarchs-W Satchel Paig.
         El último de estos juegos se celebró en 1962 y, como todos desde 1954, no se maneja información de participantes.
         Las nacionalidades informadas han sido las de jugadores no cubanos solamente.


 Orestes Miñoso jugó como un super estrella en Ligas Negras.
Horacio Martínez fue un shortstop de clase durante los 40’s

BEISBOL AMATEUR CUBANO DECADA DE LOS 50’s

Por Andrés Pascual
         ¿Qué tan bueno fue el beisbol de la Liga Nacional Amateur (su nombre verdadero), adscrita a la Unión Atlética desde 1922, con respecto al período 1939-1944?         Verdaderamente, no arrastraba las cantidades de fanáticos que hubieran deseado, pero eso tampoco lo hacían todos los clubes del circuito período anterior, sino los mejores; porque el Loma, con Wito Alomá, no llevaba multitudes a los stands ni el Asociación de Colonos, por bueno que fuera Leandro Pazos; pero, en sentido general, tenían menos público y generó menos interés que el de finales de los 30’s hasta 1944           ¿Por qué decreció el interés fanático por el circuito unionista? Pues porque el público se saturó de beisbol: desde 1946, el verano con los Havana Cubans en la Liga de la Florida; inmediatamente después, aparecieron los Cañeros, nada más ni nada menos que en la Liga Internacional…          A partir de 1947, por la zafra monumental de Carlos Prío, el despegue definitivo de la poderosa Liga Cubana de Beisbol Invernal, el Champion, con mucho más poder económico que cuando comenzó a imponerse en el espectro nacional en 1943, que inició con la absorción de los jugadores amateurs.          Después de 1947 fue que comenzó el Beisbol Organizado a autorizar a sus jugadores a participar en el premio profesional, por lo que se fortaleció sobremanera el campeonato.          El vuelco casi absoluto de la prensa y el radio sobre los profesionales hizo una diferencia notable y, cuando apareció la televisión, se iniciaron las transmisiones de las grandes ligas no solo de la Serie Mundial, sino de juegos del campeonato regular de la Americana o de la Nacional también, además de los Cubans.           Con tan poca atención mediática, ¿Qué podía esperar la Unión Atlética, además de desarrollar anualmente su corto calendario de verano casi con indiferencia del periódico, el radio y la televisión? Sin embargo, hubo veces que se produjo la transmisión televisiva de un primer juego amateur en el Estadio del Cerro, seguido por otro de los Cubans Sugar Kings como colofón. Realmente, el radio le daba un poco de más cobertura al amateurismo.           Pero no todos los clubes del circuito aficionado estuvieron huérfanos del apoyo popular, los cincuentas fueron años de esplendor para los clubes “del interior” como el Santiago de las Vegas, el Artemisa, el Liceo o el Casino de Guines, por solo destacar cuatro que mantuvieron, incluso superaron, los índices de apoyo popular con la asistencia al estadio, como home club o como visitador, de sus años en el período 1939-44.          Después de 1947, muchos jugadores del circuito amateur saltaron y, sin margen a dudas, fueron superiores a los del periodo considerado como la Edad de Oro: Miguel Fornieles, estrella del Atlético de Cuba entre 1948-50, no tenía algo que envidiarle a ningún pitcher anterior en los amateurs; ni Cuqui Rojas como intermedista; Willy Miranda, del Teléfonos, fue mucho mejor que todos los shortstops anteriores, igual que Lorencito Fernández; como Miguel de la Hoz, Liceo de Guines, no hubo ningún utility ni antesalista entre los 30’s y los 40’s, ni ningún outfielder fue como Leo Posada, del Fortuna, pero Mario González, Pancho Villa Armas, Luis Olivares, Carlos Balvidares o Quinco Rodríguez tampoco eran mendigos de clase ante nadie en la historia del amateurismo cubano verdadero: 1914-1959.         Por circunstancias ajenas al terreno de juego y porque no se demoraban lo que sus antecesores en el amateurismo, fue que se pone en duda la clase del jugador de los 50’s; por regla general, son desconocidos en el nivel de aficionados por casi todo el mundo, que cree que la pelota de la Unión Atlética concluyó cuando saltaron Marrero, Moreno, Natilla, Limonar o Consuegra…

 

Mike de la Hoz fue shortstop del Liceo de Guines

NO SE PUEDE DESCUBRIR LO QUE YA EXISTIA

Por Andrés Pascual
       Tanto se han ido a pique los valores “instinto, intuición e inteligencia” en el beisbol americano que conceptos manejados hasta en “la manigua” en Cuba se convierten en una especie de noticia superior a la que recibió Fernando de Aragón cuando Colón le hablódel descubrimiento de Améica. Manigua en Cuba significa mala pelota, técnicamente hablando.       El asunto es que el periodista Ben Walker, reportero de AP, se quedó pasmado cuando Ron Washington le habló de “secretos” que estaba aplicando para un mejor desempeño en el terreno, aspectos que pertenecen al histórico “juego inteligente” de las Grandes Ligas.        Según el director de los Vigilantes de Texas, gracias a la tecnología, están al tanto de aspectos como el árbitro que trabajará en el plato en el juego del día; la zona que le gusta para cantar strikes y la que no procede a decretarlos; así como del temperamento y la disposición para expulsar jugadores y al tiempo que las ejecuta.         ¿Cuál es la razón por la que un cronista deportivo escribe un material así? Bueno, tal vez sea porque el fanático de hoy, atento solo al jonrón, desconoce no ese aspecto; sino muchos más que han hecho del beisbol una joya deportiva; segundo, porque a fuerza de no usarse como complemento para ganar en la pelota de hoy, hasta algún que otro director haya olvidado que eso de nuevo no tiene ni la “n”; a pesar de, como dijo Washington, la tan llevada y traída tecnología, buena para algunas cosas e improcedente en otras, por lo menos en el beisbol.         En el curso de la historia, los lanzadores “inteligentes” han usado todos los recursos que les proporcione dominar. En la Cuba castrista y hasta finales de los 70’s, los serpentineros eran inteligentes, un residuo conceptual del profesional, porque habían alcanzado a ver la Liga Cubana por lo menos el último año.         Jesús Guerra, un monticulista derecho que jugó para Pinar del Río y para el equipo Cuba, era capaz de actuar con el árbitro del plato ese día; este pitcher no solo conocía las debilidades y el temperamento de bateadores como Antonio Muñoz, al que le demoraba los envíos, lo desesperaba y lo ponía out con facilidad; sino que mantenía control sobre la zona de strike del árbitro que actuaba en un juego y, como Guerra, casi todos los lanzadores de su generación en Cuba.          Varios de los directores de aquellos años en la Isla tenían la chispa para adivinar si un umpire era capaz de expulsar rápido o no en medio de una discusión, como también que Panchito Fernández Cortón hacía valer la máxima de la pelota profesional histórica (hoy olvidada por los magistrados de turno) de “el público no paga para verme; sino al jugador estrella” (palabras del Hall of Famer Babe Pinelli cuando, alguna vez, no botó a Williams) expulsando, si lo necesitaba, a alguien del banco de ningún nombre ni trascendencia del equipo problemático; porque “¿Cómo vas a sacar a Armando Capiró?” “¿Quién crees que eres?” y, realmente, expulsar un jugador que no decidiera calmaba los ánimos; pero, ¿Expulsar un estrella? Y hay árbitros que les gusta expulsar a ese tipo de pelotero para robar protagonismo y debilitar el pasatiempo.          La entrevista que le descubrió a Walker como comentarista estos “secretos matusalénicos del beisbol” se titula: “En las Mayores dan seguimiento a los árbitros” y se publicá el ante-pasado 11 de mayo.

 

Armando Maestri

ANTONIO, LO PRIMERO ES “LA FAMIGLIA”‏

Por Andrés Pascual

     A nadie le interesan los nombres que componen la dirigencia de la IBAF; a nadie menos a los cubanos…
     Antonio Castro, hijo del dictador, dueño del beisbol nacional como derecho que tienen todos los familiares y allegados del sátrapa de apropiarse del renglón nacional que quieran, (hasta ahora se salva la Dalia Negra, Alfredo Guevara, porque ninguno ha mostrado inclinación por el cine); o Alicia Alonso, porque a Mariela le gusta más jugar a las hembras “machitos”; entonces le regalaron los homosexuales y las lesbianas…bueno, a Antonio lo eligieron hace varios meses vicepresidente de la desprestigiada Federación Internacional de Beisbol, que no supo representar dignamente al beisbol internacional amateur ante el enemigo del deporte aficionado, la transnacional del consumo, por lo que sucumbió ante la contaminación del Olimpismo de tal forma que ni este existe ni el postulado del Barón Pierre de Coubertein es válido ya.
    Resulta que Antonio era el vice de la Federación de Castro y fue elegido al supuesto alto mando internacional sin tomarse en cuenta para nada al presidente de la instancia en Cuba. Tal vez sea porque ese cargo requiere “mucho avión” y lo que se llama confiar, el hermano prefiere al sobrino para no levantarse un día con una sorpresa desagradable de deserción, que bastante han tenido…
      Ricardo Fraccari, presidente de la Federación Italiana, fue elegido presidente de la FIB, con lo que se rememora la “era Notari” en el beisbol amateur.
      ¿Qué hace Antonio Castro ahí? ¿Qué tan ducho puede ser un “un don nadie” en asuntos del beisbol internacional como para aceptar un cargo que tiene aptitudes diplomáticas incluidas? ¿De cuánto dinero robado del erario por la familia Castro fue necesario disponer para “comprar” el puesto del hijo y sobrino? Ahora, ¿Quería Antonio ese puesto? Tal vez.
      El boricua Israel Jordán vota por cualquier cosa a favor de Castro, ni lee; puede ser capaz de firmar su sentencia de muerte sin saberlo, siempre que sea propuesto desde La Habana…uno a favor.
      Lo demás era cosa de convencer al resto, con poder de voto, de lo necesario de complacer al tirano con su presencia en el foro a través de su hijo. Castro, a fin de cuentas, no es un voto, son todos los de sus aliados que superan con creces a cualquier otro grupo y no solo en el beisbol. Lo otro, puede disponer de un diezmo anual para salvar de la asfixia lo mismo a la Federación que a un torneo…lo hizo antes.
       Ahora, todo debe verse de acuerdo a las circunstancias: sin voluntad para componer un deporte que ya se cayó a pedazos en Cuba, hay que calmar al único público del mundo al cual no se le puede llamar respetable con, quizás, arreglos con la Federación por torneos convocados bajo prohibición de profesionales de ninguna categoría, lo que no podría ocurrir en un evento como el nocivo Clásico, único que quedaría en manos del profesionalismo; si, a fin de cuentas, como que ya el beisbol no es olímpico, pues tienen las manos libres como federación para regresar a los tiempos en que Castro exigía lo que le daba la gana y pagaba árbitros que decidieran a su favor si era necesario, con los estrategas del calendario haciendo estos de tal forma que siempre le beneficiaban.
      Esta es la era de total injerencia y control de la FIB por el tirano, ¿Qué Antonio no está capacitado para la puja política en niveles estelares? ¿Y qué? Ese individuo solo será presencia visible ahí, el cerebro de la gestión estará encima de él, moviéndolo a través de los cordeles del polichinela.
       Las palabras de Ricardo Fraccari después que se le eligió fueron: “La Nostra Deve Essere la Casa di Tute la Federacione”, apuesto a que cualquiera se imagina a Vito Corleone en el discurso ante todos los Capos, condonando deudas por el asesinato de Santino…
      A fin de cuentas, un ex yerno de Raúl es un descendiente creo que de Joe Bonano, uno de los cinco grandes…ya saben cómo moverse en Italia y manejar a cierto tipo de italiano.
      

ATMÓSFERA RARA Y PELIGROSA‏


Por Andrés Pascual

      Al magistrado, porque debe impartir justicia sin ninguna influencia ajena a la verdad de los hechos, se le respetó siempre en cualquier instancia, a tal extremo que, los hombres de negro y birrete en lo civil-contencioso, casi eran temidos, aun por los que podían mostrar un expediente limpio como ciudadanos de estricto carácter en el cumplimiento de la ley.
      En lo deportivo, a los hombres que deben decidir sobre la validez de la actividad, también se les nombra árbitros, umpires, referís, jueces…
      Ya queda poco por decirse sobre las bondades de la agencia libre con los jugadores: los millones están ahí, los contratos a largo plazo están ahí, el mercenarismo deportivo está ahí…hasta los esteroides están ahí.
      De lo nocivo del “logro” presentado en sociedad por Curt Flood, se puede escribir bastante, pero falta mucho camino por recorrer en cuanto a todo lo que significa en la decadencia de un pasatiempo que, por la baja permanente en los ratings del principal acontecimiento del espectáculo, la Serie Mundial, nadie puede arriesgarse a llamarlo pasatiempo nacional.
       A la expansión se le culpa cono una de las incidencias en la pérdida de la calidad del beisbol de Grandes Ligas: muchos equipos, muchos jugadores, mala pelota…quizás, y a nadie se le puede acusar de nostálgico por “el buen tiempo ido” ni como un loco ni como un irresponsable, cualquiera que lo diga tiene razón, porque están actuando muchos peloteros no solo apurados para el nivel, sin experiencia, sino sin la clase que exige este nivel de competencia, que provoca, a la vez, una catástrofe en las Menores, fracturando todas las clasificaciones.
       También por la expansión es que existen más umpires en grandes ligas, muchos de los cuales no están preparados para el nivel de juego, incluso no entienden ni lo que significa la proyección histórica de las Mayores; sencillamente, son malos, pero altaneros, capaces de imponer su equivocación supina como decisiones personales dignas de Robespierre ante el Ministerio de Salubridad en 1791 en Francia, con lo que embarcan lo mismo a un bateador, que a un pitcher que tiraba un juego perfecto, que a un club que lucha por la postemporada.
        ¿La víctima-victimario?, el jugador de los tiempos modernos, protegido por una Asociación Laboral considerada más poderosa que Teamster, porque sus clientes-miembros son millonarios; respaldado por la Agencia Libre, que le abre espacios a su sueño hecho realidad de ser “amo y señor de su destino”, representado por pícaros, a la caza de cualquier hendija por donde colarse y, como la termita, destruir las bases del Beisbol Organizado.
       El incidente del catcher de los Cardenales Yadier Molina, que explotó contra un umpire sin ningún tipo de respeto por la “ley”, es el reflejo de la situación en que está el juego hoy: él sabe que el tipo solo puede suspenderlo unos jueguitos y, si las Oficinas del Beisbol Organizado lo multan, más gasta en un restaurante que la cantidad que desembolsará por la penalidad.
       ¿A dónde va aparar todo esto? Al basurero, entre millones, liberales y ladrones anda un juego que está condenado desde arriba.