Blogia
BEISBOL 007

Cronicas de Andrés Pascual

CRITICAR AL CASTROCOMUNISMO…SIEMPRE

Por Andrés Pascual

Cuando Vigilia Mambisa rompe discos de artistas que vienen a reafirmarle su apoyo tácito a la tiranía y a llevarle los dólares como pago del diezmo inmoral por el viajecito, sencillamente ejecutan un acto legal de acuerdo a lo que son las instituciones en países libres, porque ejercen el derecho de manifestar su rechazo a quienes la apoyan; pero, cuando los grupos creados al efecto rompieron cabezas, sacaron ojos y hasta mataron durante los acontecimientos de 1980, que llamaron actos de repudio contra personas que ejercían su derecho a la libertad de movimiento, nadie los defendió en las calles de Cuba gritándoles asesinos a los sicarios ni enfrentándolos y lo eran materialmente hablando; igual que cuando agreden cobardemente a las Damas de Blanco… ¿Acaso existe otro calificativo para nombrarlos? Por favor, no utilice el cliché de "agente de la CIA" o "elemento pagado por el imperialismo" ni para las Damas ni para el Regimiento Mambí de Miguel Saavedra, que son 50 años y el casete de mentiras, por el amplio conocimiento en todo el mundo de la maldad del régimen, necesita ser renovado.
Criticar dentro de Cuba o fuera de ella a ese régimen bárbaro, esclavista y criminal no es una posición política a la usanza; si no una defensa de intereses propios y colectivos a través de la denuncia personal y/o colectiva.
Lo político es otra cosa de la que solo se puede hablar en Estados de Derecho donde la democracia y la soberanía imperen sobre el pisoteo de la dignidad y la moral ciudadana, que no por gusto el primer pensamiento martiano es el que reza: "Quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de todos los cubanos a la dignidad plena del hombre", antítesis conceptual y material de todo lo que esa horda que se apoderó de Cuba en 1959 ha hecho.
Luego, criticar las formas como el dictador ha ido destruyendo el pasatiempo nacional que, para el cubano, más que un deporte es una parte importante de la tradición y el folclore, indisolublemente ligado a su identidad, tampoco es un acto político; sino un reclamo obligad, a través de uno de sus sostenes: la historia.
Para conseguir un tipo de cubano abiertamente simpatizante de la ideología maligna que es el castrocomunismo; o para mantener confundidos y manejarlos como ha querido durante casi medio siglo al resto, la tiranía eliminó la historia patria… Porque ni están en capacidad de competir con el pasado glorioso republicano ni tienen la voluntad de hacerlo; por tal razón, ese pasado suprimido, que crea un cubano lastimosamente a medias, es el principal fiscal acusador de la dictadura castrista, precisamente, porque, al desproveer del conocimiento de la historia gloriosa al pueblo de hoy en Cuba, han cometido el crimen de casi dejar sin alma máter al nacional nacido y criado en los últimos 48 años en la Isla.
Castro eliminó el beisbol profesional de acuerdo a intereses de la centralización y el control estatal-personal de la operación económica, porque la actividad era privada; también porque no era posible mantener un deporte que fue el principal nexo de amistad y acercamiento entre los pueblos de Cuba y Estados Unidos al compartir mutuamente diamantes beisboleros a ambos lados del Estrecho de la Florida, mientras lo que se pretendía era alimentar el odio vicioso y enfermizo hacia el pueblo vecino.
No, decir estas cosas no es mezclar lo político con lo deportivo, como tampoco lo es desvestir el santo de la importancia suprema del deporte amateur ante el profesional creado por el castrismo, que lleva al cubano de hoy, a veces, a expresar criterios más que poco realistas, ridículos; porque Mohamed Alí no es recordado ni famoso por la medalla olímpica de Roma ni José "Chegui" Torres es vigente por su derrota en la final olímpica de peso mediano ante Lazlo Pap, que pudiera serlo, porque al boricua le robaron la pelea y con esta la medalla de oro; a Leonard nadie lo recuerda por el cuero que le dio a Aldama en 1976 en Montreal ni a Leon Spink por el nocao que le dio a Sixto Soria en la misma competencia; tampoco a Terry Francona porque bateó de 11-9 contra el pitcheo cubano en 1978 y 1979 ni a Tito Fuentes por lo que hizo como titular de la segunda base cubana en Costa Rica-61 ni a Frank Thomas por darle un jonrón a Rogelio García en el Cerro en 1988 ni a Robin Ventura porque impuso record de carreras empujadas en Italia, también en 1988, en una Serie Mundial Amateur con 29… ¿Por que? Porque el amateurismo, en los deportes con circuito profesional, solo es un trampolín hacia los profesionales, que dan fama y fortuna y, en estos tiempos, en que la transnacional del consumo se apoderó del olimpismo, más que nunca.
El recuerdo de la figura del pasado está acondicionada a circunstancias de interés ideológico en Cuba: se conoce a Marrero porque se quedó allá; pero no al tercera base de los equipos Cuba para los cuales pitcheaba el Guajiro, que también se quedó y ya murió, cuyo juego alcanzó al profesionalismo por la vía de los Monjes Grises del Marianao y de los Senadores de Washington y hablo de Luis Suárez, la Muralla Guantanamera; en Cuba se borró el nombre del más grande pelotero amateur de la Isla en todos los tiempos, Antonio "Quilla" Valdés, porque se exilió y falleció en Miami; pero nadie de estas generaciones conoce a Mario González, uno de los mejores bateadores amateurs de la historia del beisbol cubano, porque también abandonó el país; sin embargo, de Cuba nunca se fueron Pancho Villa Armas, Luis Olivares, Jorocón García ni Tomás Echevarría y tampoco se les menciona… ¿Por qué razón, sino porque fueron estrellas del poderoso beisbol amateur de antes del castrismo; "gaveta que no se puede abrir, porque también tiene cucarachas"?
A finales de los setentas, Armando Acosta, entonces primer secretario del PCC provincial en Oriente, le celebró una fiesta de 15 años a una hija con más fastuosidad que la de un millonario americano y, porque el equipo Vegueros estaba en Santiago, fueron invitados el manager y dos coaches blancos, ni el equipo ni un coach negro, Primitivo Díaz, lo fueron.
Armando Acosta era un buen fanático del beisbol que hacía valer su poder político, por tal razón, entraba a la Comisión y le decía a Servio Borges que quería un viaje para uno de los suyos, de esa forma viajó Modesto Larduet, "el catcher que se cruzaba solo".
Al pitcher zurdo Gerardo "Puppy" Hernández, sobrino de Jorge García Bango, lo llevaron a un equipo Cuba juvenil por órdenes del tío. Arnaldo Milián funcionaba mejor a favor del pelotero villareño.
A principios de los 80’s, un miembro de la Comisión de Ciudad Habana fue expulsado, con retiro del carné de Partido, porque le puso Nolan a un hijo; pero al joven Yasser Gómez nadie le impedirá jugar profesionalmente porque a sus padres se les haya ocurrido ponerle un nombre usual en el radicalismo extremista musulmán; ni a Vladimir Núñez le cerraron puertas porque le hayan colocado el del asesino conocido como Lenin.
A Pedro Jova le inventaron un robo para separarlo del beisbol y al pinareño José Cano un robo y un comentario de homosexual.
Oscar Fernandez Mell le dijo a Armando Capiró, a principios de 1980 que, "Si quieres no juegues más, que mientras yo esté aquí tu no regresas a la Nacional…"
A Juan Castro, que lo retiraron obligado con Casanova en 1988, le dio un infarto en el aeropuerto de Corea del Sur, porque fue allí y con las maletas hechas, que le dijeron que no iba a la Olimpíada de Pekín.
A Cheíto Rodríguez lo liquidaron por un par de miserables dólares, porque nunca fue del agrado de la camarilla.
A Anglada lo complicaron con el grupo que entregó juegos en 1981-82, porque creían que Garbey lo había "convencido" para que abandonara el infierno que venden como paraíso.
A Bobby Salamanca, defensor del profesionalismo permanentemente hasta que falleció, le aplicaron tratamiento de enfermo mental en Mazorra; porque: "únicamente un loco podía pensar así"
Sin embargo, hay quienes de forma encubierta y como elementos de Castro, desde Cuba o desde cualquier otra parte, normalmente y sin pena, cada vez que se produce la denuncia obligatoria contra el castrismo en el deporte, aluden a la "mezcla del beisbol con la política"; otros, confundidos o militantes, defienden lo indefendible con "rabian con los logros de la robolución"
La "robolución" no tiene logros deportivos ni de ninguna índole, para deportes ajenos al boxeo y a la pelota se crearon los laboratorios, que son vitrinas y, para todos en sentido general, se ha usado el dinero necesario para darle leche a la población más allá de 7 años; o malanga por la libre y barata a jóvenes y viejos por igual.
Estos defensores del castrismo, de sus logros, sobre todo en la pelota y en el boxeo, no tienen en cuenta que, en 1962, el dictador se refirió " al triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava"; con lo que, aparentemente, liberó el beisbol, pero esclavizó a los jugadores e incluyo aquí a los boxeadores; la protesta o la incomodidad debería ser contra Castro y esa pandilla de desalmados…aunque tal vez se esté pidiendo demasiado.
Es una falta de respeto reclamarle a cualquier cubano porque critique la forma como el castrismo ha debilitado al beisbol por casi 50 años; pero es una falta mayor acusar a quien desee que esos equipos pierdan, porque no son representantes de la patria. Quien no lo crea, quien no reconozca que son propiedad absoluta del dictador y en función o instrumento de algo muy ajeno al juego, que medite sobre esto: el tirano le dispensó una "reflexión" a los boxeadores y peloteros que huyen de semejante barbaridad y los acusó de traidores, como si fuera poco, se abrogó el derecho de negarles, por siempre jamás y públicamente, el derecho a visitar su patria…
Traidores-desertores hombres que solo decidieron rebelarse por cuenta propia, a través de la huída, para hacer valer el derecho humano que consiste en ser dueño absoluto de sus decisiones personales, cualesquiera que sean.
El castrismo es, para el atleta de los últimos 45 años en Cuba, una barrera más injusta y criminal que la racial del Beisbol Organizado, porque aquellos negros tenían su beisbol y la posibilidad de viajar a donde quisieran fuera de Estados Unidos a jugar pelota y cobrar por ello y, después, regresar sin problemas.
Hay que ser indigno e indecente para llamar "político" a la queja por una población que es pisoteada de una y mil formas; pero hay que ser amoral para defender cualquier cosa de lo que ese régimen hizo, hace o hará…con el beisbol y con el país completo.

ambrosia-fortuna-l-suarez-f.jpg
A Luis Suárez nadie lo conoce en Cuba

LOS YANQUIS DE NUEVA YORK 1921-1964: IMPERIO Y DINASTIA‏

Por Andrés Pascual
 
       Los Yanquis de Nueva York no son la franquicia que mas inquilinos tienen en Cooperstown, esa distinción es patrimonio de los Gigantes, que una vez también representaron a la Ciudad de los Rascacielos en la Liga Nacional; pero "los Yanquis siempre eran los Yanquis".
        Babe Ruth llegó a Nueva York porque la gerencia de los Medias Rojas de Boston se cansó de soportar la conducta irregular y díscola del gran pelotero: una noche sí y otra también, el Babe mantenía ocupada a la oficina del club intercediendo por él en cuanta estación de policía existía en la ciudad. Esa es la verdadera historia de la venta que dio origen a "la maldición" superada en el 2004.
        La aparición de molestias en su brazo de lanzar, por entonces uno de los más efectivos pitchers zurdos de ambas ligas, provocó que fuera movido al outfield. Tal maniobra dio como resultado que naciera no solo el mejor bateador de todos los tiempos; sino el más grande pelotero de la historia del juego…Corría 1920 y, con la llegada de Ruth, también nacieron los Yanquis de Nueva York a la fama en el pasatiempo nacional americano.
         En 1921, Babe Ruth conectó el jonrón # 121 de su carrera, con el que se colocaba a la cabeza de este departamento por primera vez entre todos los jonroneros de la historia de las Grandes Ligas; sin embargo, para la prensa, el acontecimiento fue opacado por otro resultante del mismo cuadrangular, pues la noticia la constituyó que la bola viajó 573 pies del home,  un verdadero "robo de titulares".
        En 1921, los Yanquis ganaron la Liga Americana; asistieron a la Serie Mundial contra sus vecinos Gigantes de Nueva York y perdieron 3-5(entonces la serie se jugaba a 8 juegos con el primero que alcanzara 5 campeón); pero, ese año, con Ruth, Home Run Baker, Bob Meusel, Rip Collins, Elmer Miller, Roger Peckinpaugh, Wally Pip, Waite Hoyt, Aaron Ward, Jack Quinn, Mike McNally, Al DeVormer, Carl Mays y Wally Schang,nació el más grande club deportivo de la historia que, en poco tiempo, ganaría los calificativos de los Mulos de Manhattan, los Bombarderos del Bronx o la Fila de los Asesinos; a partir de que fijaran residencia definitiva en la celebre barriada neoyorquina, donde inauguraron Yanqui Estadio en 1923…
        Cuando los Medias Rojas de Boston ganaron la Serie Mundial de 1918, detrás del club estaba Ed Barrow quien, con su inteligencia y movilidad maestra, logró la hazaña; pero, cuando hizo lo mismo para los Yanquis de Nueva York,  hizo la historia…entre 1921 y 1945, a través de compras, de cambios…moldeó el primer club de la gran etapa de los inquilinos del Yanqui Estadio, en trabajo mancomunado con el entusiata propietario de la franquicia, el coronel Jacob Ruppert, que construyó el estadio famoso.
        La década de los 20's fue testigo de la fama en espiral de los Yanquis; sobre todo, a partir de 1925, cuando ingresó al club Columbia Lou, el inmortal Caballo de Hierro Lou Gehrig, un inicialista cuyo sello de distinción fue impulsar carreras, batear extrabases y conectar sobre .330, y quien formó, junto a Babe Ruth, el más grande dúo de bateadores en "el clutch" de todos los tiempos, .
        La llegada de Herbert Pennock, un pitcher que también "le tumbaron" al Boston, fortaleció a los Yanquis en el departamento del pitcheo y trilló el camino del serpentinero hacia el Salón de la Fama; igual sucedió con Wayte Hoyt.
        Entre 1921 y 1928, los Yanquis estuvieron en 6 Series Mundiales con saldo parejo de 3 y 3, dos de las derrotas contra sus vecinos de Polo Grounds, los Gigantes de John McGraw.
        Sin embargo, en 1929, 30 y 31, los Bombarderos debieron enfrentar, con resultados perdedores, el reto de unos poderosíimos Elefantes Blancos o Atléticos de Filadelfia del legendario Connie Mack, quienes lograron establecer durante esos años un team prácticamente imbatible y que solo la incapacidad financiera de Mack para poder pagar a sus estrellas, le obligó a desbandarlo hacia Detroit y Boston Medias Rojas; nadie sabe cuál hubiera sido el curso de la Liga Americana a travás de por lo menos diez años, si ese equipo hubiera continuado unido: Jimmie Foxx, Ben Chapman, Mulo Haas, Jimmy Dykes, Al Simmons, Mickey Cochrane, Joe Boley, Max Bishop…y con el increíble Lefty Grove, Jack Quinn, Howard Ehmke, Rube Walberg  o George Earnshow en la serpentina, eran la médula de aquel gran club de Filadelfia…
      Posiblemento aquellos Atléticos de Filadelfia hayan sido el primer club de la era moderna en desmembrarse por problemas financieros relativos a la nómina de pagos, porque tenían una gran cantidad de superestrellas, que casi todos descansan en Cooperstown.
      La última Serie Mundial de Babe Ruth con los Yanquis, 1932, en que los Mulos barrieron a los Cubs de Chicago en 4 juegos, fue en la que produjo el célebre hecho en que el Bambino señaló hacia lo profundo del rightcenter, lanzando Charles Root y allá, en lo profundo del graderío, metió la pelota de línea.
      En 1936, regresaron los Yanquis a la Serie Mundial, lo hicieron con un joven recluta italoamericano que había brillado con los Focas de San Francisco de la Liga de la Costa del Pacifico, donde había hecho la friolera de 17 errores en un doble juego como shortstop; pero también bateó de hit durante 61 juegos consecutivos…
      Joe Dimaggio se convirtió en el centerfielder de los Mulos de Manhattan y fue alrededor de este jugador que se hizo la verdadera historia de imbatibilidad del club, por su juego seguro y elegante y por su bateo poderoso y oportuno, que echó a rodar la leyenda, reforzada por Bob Feller, consistente en que, "…si Joe llegaba en situación comprometida, los Yanquis sabían que ganaban y tú que estabas perdido…"
       Dimaggio fue el más brillante, impactante e importante jugador de los Yanquis en todos los tiempos y se rodeó de un grupo de peloteros que, algunos, están Cooperstown; el último, Joe Gordon; pero, en sentido general, aquellos Yanquis de durante cuatro décadas eran, más que constelaciones de estrellas, clubes que hicieron del juego inteligente, corajudo y del "team work", la verdadera clave de su éxito sostenido.
        Jugadores como Charles "King Kong" Keller, Tommy Heinrich, Frank Crossetti, Tony Lazzeri, Lefty Gómez, Red Rolfe, Johnny Murphy, Phil Rizzuto, Jake Powell, Red Ruffing, Monte Pearson, George Stirnweiss, Nick Etten, Atley Donald… alternativamente, fueron el apoyo de Joe Dimaggio para consolidar la historia del club y la suya propia.
       La importancia y la popularidad del ítaloamericano era tanta que, en 1939, cuando le robaron unos rateros de poca monta su bate, Vito Genovesse colocó en los bares del bajo mundo neoyorquino el aviso "a quien pueda interesar", que consistió en "Devuélvanle el bate al muchacho" y, a la 12 ½ de ese día, cuatro horas después de salir la amenaza, apareció el bate en el clubhouse del equipo.
      Sin embargo, Dimaggio no pudo, no quiso o no supo protegerse del rumor amarillista fuera del terreno, relacionado sobre todo con que casara con dos actrices de Hollywood, una de ellas, la despampanante Marilyn Monroe, quien sintió en carne propia la derrota que le infrigió su esposo en popularidad en Japón cuando, en viaje que hicieran juntos a la tierra del Lejano Oriente, percibió que el interés por saludar y entrevistar a Joe era superior al que existía por ella. Dimaggio declaró en 1967 que Marilyn fue la única persona por la que estaba dispuesto a dar la vida y, durante toda su existencia posterior a la controversial muerte de la actriz en 1962, mandó a colocar flores diariamente en su tumba.
      Sin embargo, un exagerado incidente se produjo cuando trató de demandar al dúo Simon and Garfunkel por mencionarlo en su clásica canción Pop "Senora Robinson"; aunque, poco después, retiro la demanda.
        Entre 1936 y 1951, los Yanquis asistieron a 11 Series Mundiales con nueve de ellas ganadas.
       Para la última campaña de Joe Dimaggio con el club, 1951, llego de Oklahoma el hijo de un minero de solo 20 años, el padre, fanático del béisbol y jugador amateur de la receptoría, le puso Mickey en honor a su héroe, el inmortal  catcher Mickey Chochrane,
       Mantle simbolizó la circunstancia de hacerle ver a todo el mundo que el club siempre tenía el relevo ideal en clase deportiva y en atractivo para las multitudes. Ya estaba, desde 1947, el inefable Yogi Berra, material de Cooperstown desde que entró a las Grandes Ligas y, por cinco años más, sería su compañero el pimentoso The Scooter, Phil Rizzuto; desde 1949 el ex infante de marina Hank Bauer se había convertido en una pieza valiosa para los Mulos; ese año adquirieron por cinco temporadas a uno de los más grandes artilleros de la historia y Johnny Mize, el verdadero y único Big Cat del béisbol, les ayudó a llegar y a ganar cinco Series Mundiales consecutivas con su descomunal poder; en 1950 se inició la carrera del pitcher yanqui por excelencia, el tremendísimo zurdo Whitey Ford, el más joven en ganar un juego de Serie Mundial, que concluyó su carrera en 1967 con 236-102; en 1951 comenzó a jugar en el infield de la novena Gil McDougald, a quien le regalaron el Premio al Novato del Año de la Liga Americana en detrimento del legítimo ganador, el cubano Orestes Miñoso.
      Bobby Brown, Doctor en Medicina, jugó dos años de la década de los 50's en la antesala, esperando que se perfilara Andy Carey y Bill "Moose" Skowron, Irvin Noren, Willy Miranda, Gene Woodling, Allie Reynolds, Vic Raschi, Ed Lopat, Charlie Silvera, Tommy Byrne, Bobby Kucks, Bob Grima, Johnny Sain y Bob Turley, con el mediocre Don Larsen, fueron, jugadores mas, jugadores menos, los Yanquis de los cincuentas.
          A Mickey Mantle le llamo Casey Stengel "El mejor pelotero de una sola pierna que haya nacido"; pero fue, más que eso, una verdadera maravilla compitiendo contra otros en condiciones de desigualdad física.
          El famoso número 7 era una demoledora combinación de poder con velocidad nunca igualada en las Mayores; capaz de cronometrar 3.3 de home a primera y colocar la bola a 565 pies, que no eran 900 por los aleros de los estadios, que pararon algunos batazos que tomaban altura en ese momento.
          La decencia y el alto concepto de la moral de juego, le hacían molestarse cuando le retrataban vendándose las deplorables piernas por motivo de la osteomielitis; o por las secuelas de la grave lesión que sufrió en la Serie Mundial de 1951.
          La extraordinaria faceta de gran compañero de Mantle es recordada en su placa de Cooperstown con la inscripción "The Great Teammate"..
          Billy Martin es una de las figuras significativas y trascendentales de su época en los Mulos de Manhattan: gran fildeador en segunda base, de inteligencia poco común para jugar la posición, del que se considera su atrapada de un fly al cuadro en 1952 contra el Brooklin como la más grande hecha por infieldar alguno en Series Mundiales.
          Adicto a la bohemia y a la vida nocturna de la gran ciudad, su tendencia a la bebida arrastró a Mantle, al extremo de que el mal hepático que le costó la vida al artillero, se originó en  ningún control del vicio durante casi toda su vida.
         Billy Marti, debio abandonar a los Yanquis por la via del cambio, porque entendieron que le ocasionaba un gran dano al juego y a la imagen de Mickey Mantle y ni Stengel, a pesar de que lo llamaban el Muchacho de Casey, pudo parar el traslado del beligerante a otro club.
       En 1955, desde el Toronto de la Liga Internacional Triple-A, llegó el catcher-outfielder Elston Howard, persona decente y excelente como jugador, quien se convirtió en el primer pelotero de raza negra en la Organización, privilegio que debió ser del boricua Victor Pellot Power, acaso el mejor inicialista defensivo de la historia y un bateador con autoridad; pero, para no forzar la situación con un negro latino, decidieron enviarlo a los Atléticos de Kansas City, entonces considerada una Organización fantasma, especie de sucursal de lujo de los Yanquis en las propias Grandes Ligas.
       Elston Howard tuvo una gran carrera con el club hasta que decidieron, en 1966, enviarlo al Boston; por su parte, Victor Pellot hizo su historia con los Atléticos, con el Cleveland y con el Minnesotta
       La moral deportiva de Howard y su contribución al team work, le hizo parte fundamental a la hora del recuento, de los grandes jugadores que vistieron la franela rayada.
       Murió joven (49 años) de un ataque cardíaco y fue llorado por todos sus ex compañeros y por la edición yanqui de 1980.
       A los sesentas entraron los Yanquis con Roger Maris como un-dos con Mantle y perdieron la Serie Mundial por el jonrón de Mazerotski; sin embargo, en 1961, se combinaron el llamado dúo MM para 115 jonrones (fue el ano de los 61 de Roger, más 54 de Mantle) y le ganaron la Serie Mundial al Cincinnatti; el relevo del boricua Tite Arroyo fue decisivo y la contribución del itsmeño Héctor López también. El infield, a base de Cletis Boyer, Tony Kubek, Bobby Richardson y Joe Pepitone era uno de los mejores en Grandes Ligas entonces.
      Entre 1951 y 1960, los Yanquis estuvieron en 8 Series Mundiales con 6 de ellas ganadas. Con nuevas caras como Tom Tresh, Johnny Blanchard, Pete Daley, Steve Mikelssen, Al Downing, Bill Stafford, el controversial Jim B   outon…y sus principales estrellas avejentados y adoloridos, al borde del retiro muchos, no pudieron mantener su sello legítimo e indiscutible de símbolo del béisbol para las campañas posteriores a 1964.
      Entonces estuvieron en Otubre entre 1960 y 1964 y, a ganar la Liga Americana ese último año, los ayudó el cubano Pedro Ramos con 13 relevos magistrales.
      En 1965 los adquirió la enpresa Times-Warner y terminaron en último lugar, invirtiendo la cifra de ganados y perdidos del derecho Mel Stottelemire quien, de 20-12 en el 64, cayó a 12-20 el siguiente. Comenzaba el calvario de 12 temporadas perdedoras de los ahora llamados Pencos del Bronx, tratamiento injusto del público más apasionado, poco conocedor y agresivo del béisbol americano, el neoyorquino…
       La caída del sistema de sucursales de los Yanquis, que ocasionó la imposibilidad de tener acceso a otras estrellas jóvenes de factura casera como Dimaggio, Mantle, Berra… unido a que Charles O. Finley decidió dejar de ser una sucursal de los Bombarderos, aceleró la decadencia del club, que duró la eternidad de 12 años sin asistir a Series Mundiales 1965-76 y 13 para volver a ganar otra 1965-1977.
        Los Yanquis tendrían una etapa peor que el periodo 1965-76 y se produjo entre 1982 y 1996, en que no aportaron nada de su juego tradicional al béisbol de Grandes Ligas; aunque tuvieron jugadores como Dave Winfield o Don Mattingly y, durante el inicio de los noventas, inició su carrera el último gran pelotero de los Yanquis desde Mantle y Berra: Dereck Jeter el que, como Bernie Williams y Mariano Rivera, tienen el sello indiscutible y clásico del jugador histórico del club.
        Un clásico capitán desde que llegó, Jeter es un jugador más completo que Alex Rodríguez, más importante por su oportunidad y de factura yanqui de la gorra a los spikes; el alma de estos deprimentes Bombarderos de hoy que, lo mismo le elevan la adrenalina a sus fanáticos a niveles insospechados, que le dejan caer la moral tan bajo que se puede barrer.
        Desde Miller Huggins, pasando por Joe McCarthy y Bucky Harris hasta el Viejo Pofesor de las cinco Series Mundiales ganadas consecutivamente, Casey Stengel, no ha habido tampoco managers que se destacaran en el sentido de grandeza como los anteriores: el espectáculo de Billy Martin fue realmente eso, a la manera de sus condiciones como jugador, opacadas por la imposibilidad de controlar su personalidad basada en la pelea, aun con los de su equipo, como sucedió con Reggie Jackson.
          Como curiosidad, Bob Lemon, ex pitcher del staff de estrellas de los Indios de Cleveland 1947-1956, miembro del Salón de la Fama, en 2 temporadas dirigiendo al club nunca lo hizo en Yanqui Estadio, porque coincidió con la etapa de remodelación del  coloso del Bronx que provocó que los Yanquis jugaran en Nueva Jersey. Lo mejor de las últimas 50 temporadas, a pesar del pasivo Joe Torre, fue Ralph Houk en 1961-63.
         Si me preguntaran si los Yanquis de hoy existen, no tendría a menos decir que como una caricatura del gran club que es el propietario del 50 % de la historia de las Grandes Ligas, del más importante, costoso y famoso equipo deportivo del mundo.
         A pesar de Alex Rodríguez, estos Yanquis, cuya única pieza valiosa es Dereck Jeter, no solo han perdido la credibilidad, sino la moral y la vergüenza deportiva, obligatorias para mantener en la cúspide semejante franquicia.
 

FIELES A SU HISTORIA‏



Por Andrés Pascual

       Fíjese que los Filis de Filadelfia, que se fundaron hace 128 años (1893), son el club con más tiempo asentados en una ciudad sin cambiar el nombre original; por eso, porque son una franquicia realmente veterana y tradicional, con más penas que glorias para una fanaticada que no los abandona nunca y han tenido motivos de sobra, pues nadie los iguala en juegos perdidos.
      Treinta y cinco jugadores que han vestido la franela roja y blanca son inmortales, incluyendo al boricua Tany Pérez; pero Alexander, Kid Nichols, Dave Bancroft, Chief Bender, Ed Delahanty, Hughie Jennings, Chuck Klein, Lajoie, Eppa Rixey o Hack Wilson también y, de tiempos más o menos modernos, Mike Schmidt, Carlton, Robin Roberts o Richie Ashburn los acompañan.
      Tienen una historia negra moderna de "fatales", el caso es que padecen de un extraño complejo que les hizo meterse en una racha perdedora a principios de los 60's (23 derrotas seguidas en 1961) que, si hubiera sido en Sao Paulo con el Santos, no hubiera quedado un paulista que no se hubiera suicidado; pero aquí no: es Filadelfia, en Estados Unidos y el fanatismo beisbolero no arrastra a tanta barbarie como el balompié; además, un McDonald costaba centavos creo, por lo que no había vocación para convertir el pasatiempo en un puente al infierno. A aquel club lo dirigió Gene Mauch, que lo había hecho en la Pequeña Serie Mundial de La Habana con el perdedor Minneapolis contra los Cubans. Fue el que botó de los Filis y lo colocó en el "libro negro" a Panchón Herrera, porque no le caían bien los cubanos y el inicialista no pudo volver a las Grandes Ligas jamás con clase de sobra.
       De ese terrible 1961, rebotaron con esperanzas, sobre todo, porque aparecieron Johnny Callison, Richie Allen, Cuqui Rojas y sus paisanos Tony Taylor y el Haitiano González y los pitchers Cris Short y Ray Culp. El Día de los Padres de 1964, Jim Bunning lanzó un juego perfecto contra los Mets de Nueva York, que salvó Taylor en el 8vo con una zambullida hacia primera.
       En 1964 desperdiciaron una ventaja de 6 ½ en primer lugar en septiembre. Oiga esto, en segundo venía la nave cardenal, que tiene otra historia al revés de los "cuáqueros": "si abres una hendija, se cuelan", por lo que desplazaron al Filadelfia y estuvieron en el Clásico de Octubre contra la edición, aunque avejentada y adolorida, de los últimos Mulos de Manhattan con categoría gloriosa.
        Después ganaron en 1982 contra Kansas City y en el 2008 contra Tampa. En 1915 ganaron un solo juego en la Serie Mundial, a la cuenta del maestro Pete Alexander. Claro que no son el peor club en la historia de las Grandes Ligas, solo digo que se ponen fatales, la mayoría de las veces pasa algo para que los sorprendan…
        Ahora fue Carpenter con un pitcheo soberbio el que los sometió sin carreras y tres hits, derrota a la cuenta de Roy Halladay, que tiro igual, pero "se puso fatal".
         Los Cardenales ganaron porque su historia es una rara combinación de jugadores valiosos con alto perfil de heroísmo, son la Pandilla del Gasómetro, que dejaron a Ted Williams sin anillo de campeón por un corring suicida y espectacular de Enos Slaugther en 1946 y un staff en que todos sus lanzadores fueron zurdos. Este club tiene récord de 3-1 contra los Yanquis en Series Mundiales.
         Si pasa el San Luis, pues se garantiza la guerra; si contra Detroit, pues hay historia; sobre todo, un capítulo pendiente de 1968, cuando Curt Flood le partió tarde a un batazo al center y Gibson perdió uno que dio "grima".
         Una Serie Mundial Detroit-San Luis puede resultar taquillera; otra, un fracaso económico aunque resulte un éxito en lo artístico y en lo deportivo.
          Por ahora, la historia se reafirmó otra vez: el famoso staff del Filadelfia no estará en la Serie Mundial; los increíbles Cardenales siguen vivos y los Yanquis, bien gracias, con la justificación, siempre a mano de los clubes sin mérito ni historia de:   "veremos qué pasa el año próximo".
Todavía están en la pelea… 

EL JUEGO INTELIGENTE Y LOS YANQUIS DE NUEVA YORK

Durante los 50’s, los Yanquis no eran el club más poderoso de las grandes ligas, sino los que mejor jugaban.
Conversando con el ex pitcher cubano Pedro Ramos sobre su año y medio como relevista de los Mulos, el vueltabajero me confesó que: "…fue con ellos que aprendí a jugar…" y el tipo que habló así era, en 1964, un veterano de 10 campañas en las Mayores con Washington, Minnesotta y Cleveland.
En 1956 los Yanquis de Nueva York disponían de 3 jugadores que están en Cooperstown: Mantle, Berra y Whitey Ford y de un cuarto que concluyó ese año su brillante carrera como shorstop, también miembro del recinto: Phil Rizzuto.
Esa campaña, la línea central que jugó por el Brooklin en la Serie Mundial es inquilina absoluta del Salón de la Fama: Campanella, Jackie Robinson, Pee-Wee Reese y Duke Snider; pero Sandy Koufax y Don Drysdale también lo son. Ambos managers son inmortales: Water Alston y Casey Stengel.
Los representantes del Viejo Circuito tenían mejores peloteros que los Bombarderos en el resto de las posiciones y mejor pitcheo: Gil Hodges-Moose Skowron, Carl Furillo-Hank Bauer, menos en el left y en la tercera con McDougal-Charles Neal.
En 1975, el ex pitcher de Ligas Negras Don Newcombs dijo desvergonzadamente, para apoyar la política de Fidel Castro que: "…aquellos cubanos me daban cucarachas para comer…" cuando fue contratado para jugar en el champion, sin embargo, ganó 27 juegos para el Brooklin en 1956 y se le desaparecieron los escrúpulos al acceder a acompañar al Cincinnatti a La Habana para cumplir con el spring training en 1959.
También la Serie Mundial de 1956, Don Larsen, un paquete como pitcher, tiró un juego perfecto contra los Dodgers en el único playoff que se jugaba antes de 1969: el Clásico de Octubre.
Y los Yanquis ganaron uno de la barbaridad de eventos de ese tipo a que acostumbraron a la más exigente fanaticada posible durante 43 años.
Durante los 50’s, sobre todo entre 1953-1960, el "coco" de los Mulos en el Joven Circuito era el Detroit que, pese a ser un club joven y equilibrado, no estuvieron en serie mundial; pero su pitcher estrella durante esa era, Frank Lary, exhibe el mejor récord de lanzador alguno contra los antiguos Bombarderos del Bronx con 28-13. Y Al Kaline los vapuleaba.
¿Qué tienen los Yanquis de hoy, que acaban de perder contra los Bengaleses de Miguel Cabrera, Verlander y Leyland? Depende, comparado con sus oponentes en la Americana, mucho miedo a caer por la presión que exige emular el nombre de un club del cual estas ediciones distan años luz, con muchos nombres de los que solo valen lo que cobran Dereck Jeter, Robinson Canó y Mariano Rivera. Lo demás, grandeza, coraje, espíritu heroico, debe considerarse como "lo que no tienen".
Una serie corta la pierde cualquiera, pero ese lujo no se lo pueden dar los inquilinos del Bronx ni con tanta frecuencia, porque un pelotero suyo, uno solo, cobra más por un swing en el círculo de espera que el valor de 2 equipos de 1956.
Alex Rodríguez, como símbolo del club más frustrante de la historia del pasatiempo, concluyó una noche perfecta de 0-4 con tres ponches abanicando la brisa y como si con él no fuera.
Mañana estará su foto en los tabloides del espectáculo con otra actriz, a la que le relacionarán sentimentalmente por un par de semanas, y nadie se acordará del deprimente espectáculo al tirarle al tercero contra el Detroit…
Verdad que a Mickey Mantle y a Roger Maris los fotografiaron una vez con Doris Day y Cary Grant en el dugout en 1962; pero, minutos antes, The Great Teammate se la había metido a 455 entre left y center a Hank Aguirre (16-8, 2.21), en el antiguo Briggs Stadium de Detroit, decidiendo el juego que los metía en la Serie Mundial contra los Gigantes de San Francisco que, como acostumbraban, ganaron…nada, cosas de los tiempos; eso si, los de hoy, malos, muy malos.

images?q=tbn:ANd9GcT9jTUAtTMFsz6QcCe_vgV5bcnNoBgxXUXkplpBe2werCw5ko0fWRXzvOvN
Doris Day cantaba mejor que Madonna y Cary Grant era mejor y más elegante que Tom Cruise

¡ Dame a ese, al descalzo....¡‏

Por Andrés Pascual

      Así lo pedían en "los pitenes" en Pickens County, Carolina del Sur, porque el muchacho jugaba sin zapatos. Allí nació, el 16 de julio de 1889, Joe Jackson, a quien muchísimos cronistas, ex jugadores y fanaticos consideran "lo más completo que pisó un terreno de pelota"; para ser realistas, a Jackson hay que colocarlo en una lista de tres, lo mismo como bateador que como jugador de las famosas cinco herramientas, al lado de ¿Quién? Bueno, estas cosas son a gusto del consumidor, en mi caso, de Willie Mays y de Ty Cobb. En 13 años .356 dicen bastante.
      En Grandes Ligas debutó con los Elefantes Blancos de Connie Mack con breves apariciones en 1908 y 1909; en 1910 fue cambiado a Cleveland y no vio mucha acción; pero, en 1911, su primera temporada completa, bateó .408 y no obtuvo el campeonato de bateadores porque Cobb produjo para .420; en 1912 lideró la liga en triples y en hits y bateó para .395; en 1913, promedió .373 y se adueñó del casillero de dobles y de slugging. 
      En 1914 su promedio se deslizó a .338 y le enviaron a los Medias Blancas de Chicago, al feudo de Charles Comiskey y en 1916 encabezó otra vez la liga en triples; en 1920 copó de nuevo los triples y promedió .382, fue su último año como jugador en Grandes Ligas.
      Jackson fue un jugador de la era de la bola muerta, llamada así por el pobre rebote acorde con la contextura de la pelota; pero se le considera un bateador de poder por su producción de dobles y triples. Máxima inspiración en la construcción del swing de Babe Ruth, que lo copió, con las piernas unidas y cayendo encima de la bola con todo el peso del cuerpo; pero con accionar perfecto de muñecas.
     Eddie Collins, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, le dijo a Ted Williams cuando fue su coach: "Lo único parecido a Jackson que he visto eres tú…" y Williams, que sentía gran respeto por el ex intermedista y se auto-reconocía como el bateador que realmente era, supo desde ese momento a qué atenerse en su concepción del outfielder caído en desgracia por el Escándalo de 1919.
     Nadie tiene justificación moral por el arreglo de juegos; pero los jugadores que entregaron la Serie Mundial contra el Cincinnatti en 1919, se cansaron de solicitarle aumentos mucho menos que generosos al repugnante dueño del Chicago. Entonces un grupo de apostadores de la ciudad, la más corrupta del mundo incluso hoy, encabezado por el raquetero judío Al Rothstein, los convenció.
     Nadie sabe cómo pudieron acercarse a Shoeless, pero lo hicieron…a un pelotero que le gustaba jugar y que jugaba con el alma, quien, además, estaba consciente de su papel de ídolo de la infancia y de la juventud de la ciudad.
     Alrededor de Jackson y del capítulo escandaloso que sacudió al beisbol circulan dos historias: la primera, que no aceptó el dinero; la segunda, que lo tomó y, cuando lo quiso devolver, no se lo aceptaron. Ahora, lo que sí fue verdad, el jugador comentó con Comiskey lo que ocurriría y este no tomó cartas en el asunto, cubriendo con su inmovilidad y apatía la acción delictiva; mientras, nunca fue investigado por semejante actitud. 
    En 1920 un Gran Jurado juzgó la ofensa y Jackson se declaró inocente y salió absuelto; pero el gobierno intervino y, además de nombrar a un congresista del Comité de Relaciones Exteriores como supervisor del capítulo moral en el juego, impusieron a Ken Mountains Landis, un juez serio y recto en su profesión, como Comisionado del Beisbol de Grandes Ligas. 
     A pesar de que fueron eximidos por el juzgado civil, la primera acción de Landis, conocido como El Juez que Salvó al Beisbol por la medida, fue separar de por vida a los ocho acusados en la entrega.
    Landis, durante los 20's, se encargó de limpiar a Ty Cobb y a Babe Ruth de acusaciones por arreglos de juegos. Años después, el Melocotón de Georgia respondería en entrevista biográfica que: "Yo amaba mucho al juego como para hacer eso; pero, ¿Consideras lógico que un millonario entregue por un par de dólares?,  ¿Cuánto se necesitaba para comprometer a Ty Cobb?
     La forma como Jackson jugó aquella Serie Mundial, sin errores, con .375, con 3 dobles un triple, un jonrón y como líder en impulsadas de su equipo, no evidencian un juego "entregado". 
     La mejor defensa del outfielder la hizo Ted Williams, su más grande admirador: "Joe, que no hizo nada, pagó su sentencia y porque no se pueda resucitar a Landis (de acuerdo a que debe ser el mismo Comisionado que suspenda quien revise y limpie) no puede andar así eternamente…me da asco cada vez que veo debajo de mi placa y a pocos centímetros la de Comiskey y el Descalzo todavía esperando afuera."  
     Shoeless falleció en su pueblo natal el 5 de diciembre de 1951.

El swing de Ruth fue la combinación Cobb-Jackson 

UNA SERIE MUNDIAL SIN RIVALIDAD HISTORICA‏

Por Andrés Pascual

       Una de las cosas que "vende" en octubre en cuanto a la Serie Mundial es la "rivalidad"; claro, la crónica de esta época se limita a mencionar la palabra, dejando engavetadas las anécdotas, fotos e imágenes fílmicas de los enfrentamientos entre clubes que se han medido una buena cantidad de veces como para hacer interesante el choque, ¿Por qué  lo hacen? ¿Quién sabe! Pero es parte de la diferencia con el diarismo de antes: estos, sin la computadora y otros recursos modernos, serían "niños de biberón", a los que la historia del deporte les importa menos que una vaca muerta.
      Los Filis de Filadelfia estuvieron por primera vez en una Serie Mundial en 1915 y perdieron  4 juegos por 1 contra los Medias Rojas de Boston; el club que representó a la ciudad cuáquera tenía un gran conjunto, peloteros con rango de inmortales como Pete Alexander y Eppa Rixey en el pitcheo, o con jugadores de posición del calibre de Dave Bancroft, Ed Burns, Gawy Cravath, Fred Luderus o Bert Niehoff; pero no pudieron contra el Boston, que estuvo liderado por Tris Speaker, al que todavía lo señalan algunos como al mejor centerfielder de todos los tiempos, Harry Hooper, Everett Scott, Larry Gardner o Duffy Lewis y los pitchers Rube Foster, Dutch Leonard y Ernie Shore repartiéndose el trabajo y las cuatro victorias que obtuvieron. 
      En aquella Serie Mundial Babe Ruth fue una vez al bate como emergente y falló en elevado a segunda. WoodrowWilson, entonces presidente de Estados Unidos, fue invitado a realizar el primer lanzamiento del Clásico de Octubre, con lo que se convirtió en el primer mandatario en hacerlo.
      Los Filis necesitaron jugar hasta el día final de la temporada de 1950 para poder ganar el campeonato de la Liga Nacional contra los Dodgers de Brooklin en 11 peleados innings. Y fue un jonrón de Dick Sisler, hijo del primera base George, inmortal de Cooperstown, lo que decretó la victoria de Filadelfia en aquel memorable juego.
      A la novena de los Filis de Filadelfia, porque eran un grupo de jóvenes y talentosos jugadores, les apodaron "The Whiz Kids", entre estos, el centerfielder Richie Ashburn, cuyo nombre descansa en Cooperstown; Del Enis, su principal slugger; Stan Lopata, catcher respetado; Granny Hammer, Willie "Cabeza de Pudín" Jones, Andy Seminick o Eddie Waitkus y, como lanzadores, uno de los mejores pitchers derechos de todos los tiempos: Robin Roberts, con Jim Konstanty, que ese ano ganó el MVP por un trabajo fuera de liga en 74 apariciones de relevo, Russ Meyer, Bob Miller y Ken Heintzelman completando el staff.
      Como que el pitcheo estaba ligeramente agotado para el primer choque de la Serie Mundial por el exceso de trabajo, el manager Eddy Sawyer le dio la responsabilidad de abrir a Konstanty en la que sería su primera apertura del año…
      Los Yanquis de 1950 estaban dirigidos por el Viejo Profesor Casey Stengel y su roster metía miedo: Joe Dimaggio, Yogi Berra, Bobby "El Doctor" Brown, Phil Rizzuto, Johnny Mize, Hank Bauer, Gene Woodling o Jerry Coleman entre otros… La serpentina estaban a cargo de Allie Reynolds, de un ganador de 21 juegos, Vic Rachi, de Ed Lopat, de Tom Ferrick y de un novato que se convirtió en el pitcher más joven en abrir y ganar un juego de Serie Mundial: Whitey Ford, el símbolo del pitcheo de los Mulos de Manhattan. Estos cinco lanzadores se repartieron las cuatro apariciones y las cuatro victorias, con excepción de Lopat, que no ganó: 4-0 y 0.74 clp logró el extraordinario staff de la era grandiosa de los Yanquis de Nueva York, una barbaridad de equipo.
    Konstanty lanzó bien el primer juego, pero fue relevado en el 8vo y perdieron 0-1 por doble de Brown y dos flys de sacrificio consecutivos. 
    Pára el segundo juego, los Yanquis ganaron con otro apretado marcador de 1-0, esta vez AllieReynolds se impuso a Robin Roberts.
    Igual de peleado fue el tercer partido, con los Filis utilizando a Heintzelman, Konstanty y Meyer y los Yanquis a Ed Lopat y a Ferrick, que se llevó el triunfo. Fue otra barrida de los Yanquis que, como era la norma entonces, mantuvieron el trofeo en Yanqui Estadio.
    Los Yanquis y los Filis tienen la posibilidad del "frente a frente" si ganan sus ligas este año.
    Ahora, si logran estar en el Clásico de Octubre, me da la impresión de que ganaría el que mejor pitcheo demuestre sobre el terreno; a pesar de que ambos clubes tienen una respetable artillería.
    A pesar de que tanto los Yanquis como los Filis son franquicias tradicionales y veteranas con gran apoyo de sus fanáticos, no tienen rivalidad histórica. 
    Caso de encontrarse en la Serie Mundial, a pesar de que no hay un legado de pelea que lo acredite y los Mulos no serían favoritos por el tremendo staff de los Filis; porque son dos clubes poderosos, quizás los más fuertes del beisbol, más el ansia de volver a tener a los Yanquis en el evento que, como indica la experiencia, sin ellos no hay rating, pues la serie podría no ser solo buena, sino necesaria a los efectos de mantener vivo a un pasatiempo que casi boquea.




Pete Alexander ganó un juego en 1915 para los Filis

CUANDO NO GANA NUESTRO EQUIPO‏



Por Andrés Pascual

       Leí, escrito por un cronista americano de ESPN, que Tampa llegaba "cansado" al playoff inicial, ¿Será posible, Señor, leer algo así?       
      El dilema histórico es que, mientras la victoria es hija de la promiscuidad por la cantidad de padres que la engendran, la derrota es huérfana. 
     Tampa "cansado", es decir, en juego porque no se ha enfriado por el descanso del que asegura con antelación algo más que prudente, quizás signifique "perdieron sin competir" para algunos; pero ya metieron el primer "papazo".
      En Boston le tiraron las puertas en el hocico a Terry Francona y de nuevo aflora el viejo concepto que, posiblemente, haya que adecuar a esta realidad: "con la derrota se borran las glorias y se ponen en entredicho hasta las memorias".
      En el beisbol, cuando no gana el mío, no importa cómo fue el comportamiento contrario: esa novena solo podía caer por errores del manager, que demoró al abridor y, como si no fuera suficiente, trajo a un relevo poco confiable. O porque no tocó una bola en el sexto…o porque las oficinas no previeron la debilidad del banco para una jornada tan larga como 162 juegos…
      El caso es que pocos miran hacia donde se debe; hacia lo que hizo el ganador por cuenta propia; hacia la forma como empleó a su favor cada error del contrario, porque se han dado casos en que un club cometió tantos errores en uno, dos, tres juegos como para hacerlo moralmente desmerecedor del triunfo, sin embargo, el perdedor no pudo o no supo sacar provecho y cayó "sin botas".
     Casi siempre, los equipos que se cuelan por "el hueco de una aguja" a la fiesta que no se les invitó son muy peligrosos, por aquello de jugar sin la presión de los que tienen las billeteras tan abultadas que no cabe un miserable centavo y no "pueden perder".
      El Boston no podía perder y, como no pueden botar a 15 jugadores y a media oficina ni cambiar la mentalidad enfermiza de su fanaticada, pues resolvieron el problema convirtiendo en chivo expiatorio a Terry Francona. Siempre ha sido así. 
     La cesantía de Casey Stengel en 1960, después de perder la Serie mundial contra los Bucaneros en 7 juegos, es un referente: de nada le valió al Viejo Profesor ganar la Liga Americana; porque, lo rutinario, lo religioso casi es sacrificar más que justificar lo que se tiene a mano o haga menos vulnerable al equipo y para eso existe el manager, posición decisiva por la que los dueños dan la impresión de tratar de imponer que cualquiera puede serlo.
      Entonces al Tampa se le puede considerar "eléctrico", calificativo que emplean para el que "nunca debió estar ahí" y que les convierte en un peligro, porque muy poca gente analiza la forma como jugaron los floridanos, con la pasión y el coraje que lo hicieron. Por lo general, el camino de estas novenas que se cuelan termina en la Serie Mundial y hasta ganándolas desde el comodín.
      Sería mas prudente, más decente y más consecuente con la realidad histórica del beisbol que, en vez de culpar al Boston por lo que no pudo hacer, se reconozca la labor de la dirección y de los jugadores de Tampa, de su público, quienes, porque pasaron a la postemporada y de la forma como lo lograron, jugaron como si estuvieran defendiendo el campeonato mundial y la victoria en el primer juego contra Texas, acaso vaya demostrando que pudieran serlo.


La reacción oportuna de Longoria es peligrosa por el momento en que llega

¿VERLANDER, CABRERA O ELLSBURY PARA MVP?‏



Por Andrés Pascual

       Va estar candente la votación por el MVP este año, yo creo que se lo deben dar a Jacoby Ellsbury, pero esa es mi opinión que, como la del muerto, "no cuenta".
        Por ejemplo, ahí está Jason Verlander, un  tipo que su única temporada perdedora fue la del 2008 con 11-17 durante 7 campañas y cerró esta con la Triple Corona del pitcheo. 
        Ante un caso como este es muy difícil votar por otro, hay que reconocerlo: líder en ganados con 24, en juegos abiertos con 34 y en efectividad con 2.40, además, llegó primero en promedio de ganados con .828, en innings trabajados con 251 y  abanicó a 250, más que todos los del Joven Circuito.
        Ya aseguró el Cy Young, pero no juega todos los días y, aunque su club haya ganado la división, creo que otorgarle el MVP sería injusto con otros jugadores, porque no tienen otro similar. Y sé que muchos no piensan así y a cada rato algunos escriben un manual sobre las razones por las que un pitcher, si tiene números y estos son de peso en la contribución al lugar como terminó su club, debe obtenerlo
         Está "el Monstruo" Miguel Cabrera, un ser humano cuya parada final debe ser Cooperstown (salvo imponderables), que parece que nació para batear y que, por lo que aparenta, una vez que el Señor le quitó la categoría de semidios a Pujols pudiera ser "el mejor bateador del beisbol", es la otra opción de interés para discutirle a Ellsbury la elegibilidad como Más Valioso; sin embargo, aunque tanto Cabrera como Verlander integran un roster que estará en los playoffs, el inicialista empujó las mismas carreras que el outfielder del Boston y conectó 2 jonrones menos.
         El venezolano, champion bate de la Liga Americana con .343 no es solo un extraordinario bateador, sino un clutch de absoluto respeto.
         Si me inclino por Jacoby Ellsbury como el Más Valioso, es por efecto de que el tipo hizo maravillas fildeando en el ampilo jardín central del Fenway Park también, salvando más de un juego para el Boston; además, sus guarismos de embasamiento y slugging son parecidos a los del paisano de Vidal López.
         La diferencia mayor, decisiva a mi modo de ver por Ellsbury, radica en que este joven puso sus números como primer bate de su club, mientras Cabrera bateó cuarto durante toda la temporada.



Los esteroides habían borrado la posibilidad de una temporada así

EL REGRESO DEL BAMBINO‏



 
Por Andrés Pascual
 
       Lo mismo da que hayan sido amarrados "pata y mano" por Bob Gibson en la Serie Mundial de 1967; que hayan desperdiciado el efecto ganador por demoralizante del "jonrón brujo" de Carlton Fisks en 1975; que a Bill Buckner lo haya "rajado como a una caña brava" un rolling fácil en el ultimo juego de la Serie Mundial de 1986; o que un club que da lástima como alineación de grandes ligas los haya eliminado de toda opción de pre-temporada este año: los Medias Rojas de Boston se fueron a sus casas "con el rabo entre las piernas" y la interrogante ¿Acaso regresó la maldición?
       Tal vez de un tiempo a esta parte sea "la maldición de Manny Ramírez", que se cansó de empujar la que "hacía falta".
       En el feudo demócrata, territorio Kennedy, por la amistad que tienen algunos de sus políticos con Fidel Castro, deberían tener en su agenda en el próximo viaje a La Habana alquilar un buen babalao, brujero que asesora sobre "daños y cosas esotéricas ligadas a Africa", por 40 ó 50,000 dólares; en definitiva, los llamados "sacerdotes Ifá" son cuenta-propistas (y no tan cuenta), del Ministerio de Cultura del régimen (y del MININT también)… quizás Luis Tiant los pudiera ayudar en eso, ¿Quién sabe? El protagonista del documental El Hijo Pródigo, hecho para que ni el Diablo le pueda impedir entrar a Cooperstown en el próximo round, no solo es un gran cabildero, como Tony Oliva, en contra del embargo; sino alguien que se crió en un barrio donde casi todo el mundo "camina pa'l chapea'o" afro-religiosamente hablando.
        Bueno, al terreno de juego: ¿Por qué eliminaron al Boston? Al modo mío de ver las cosas, porque se convirtió en un gran team solo para la gradería; porque perdieron 6 consecutivos abriendo la temporada y con dos de esos ganados hubieran asegurado el día anterior sin sobresalto.
        Rachas perdedoras como la de los Medias Rojas ratifican que, en el juego, cualquier mes cuenta, así que aquello de  "abril y mayo no existen para septiembre" es tan descabellado como creer que un pitcher puede ser un gran lanzador solo con el dedo anular.
        Pero este club no pudo jugar al final de acuerdo a lo abultado de su billetera y la guerra con los Yanquis consume hasta el último alpiste de su pasión. Parece que las novenas del Boston las hacen para ganarle a los Mulos: aunque se lleven el banderín de la Americana, si no le ganan a los inquilinos del Bronx, la victoria no tiene sabor, muy parecido a aquellos equipos de Fidel Castro de los 70's y los 80's que estaban obligados a ganarle a los americanos en igual forma que el campeonato, si perdían con los yanquis, no había vacaciones en Varadero, aunque le hubieran anotado 100 al resto en cada juego. Y jugar así genera tal presión que, a veces, la caldera explota.
        Adrián González, que tuvo una gran campaña, no pudo mantener su paso durante los juegos finales de acuerdo a como bateó durante todo el año y el casi slump se presentó en el momento menos oportuno.
        David Ortiz reverdeció laureles y, como los "muertos vivientes" de la noche conocida, salió de su tumba con etiqueta renovada y entregó una de sus mejores temporadas, porque hubo momentos en que solo él sacó la cara ofensivamente desde el 6to-7mo turno al bate; después, en el clutch, continuó produciendo igual.
        La derrota ante los Orioles eliminó al Boston, pero perdieron el pase a los playoff, tal vez, como resultado de un cúmulo de problemas interiores que se darán a conocer en cualquier momento; por ahora, el rumor es que Theo Epstein pudiera irse a los Cubs de Chicago.
        Sin embargo, por lo menos en el juego que cerró la campaña, los de Maryland jugaron como aquel club de los 4 ases del pitcheo que tenía, además, a Frank Robinson, a Brooks y a Boog Powell como inspiración.
         ¿Cuántos bateadores del Boston tuvieron una verdadera temporada de leyenda? Al modo mío de ver las cosas, solo Jacoby Ellsbury, que compareció al home-plate 660 veces y conectó 212 hits; no conforme, 46 fueron dobles, 5 triples y 32 jonrones. Anotó 119 y empujó a 105 con promedio de .321, si alguien quisiera más, su promedio de embasamiento fue de .376, su  slugging de .552 y .928 en total. Hay que recordar que, ante el decepcionante desempeño del refuerzo Carl Cawford, Ellsbury se hizo cargo del primer bate y logró robar 39 bases.
          Si los cegatos de la Asociación de Cronistas del Beisbol no compran espejuelos para poder leer mejor los números del centerfielder, deberían desahuciarlos del oculista y enviarlos al siquiatra: Jacoby es la principal selección al MVP de este año.
          Pero hay que reconocer que, al crearse la inestabilidad en la parte alta del line-up por la baja producción de Crawford, de quien esperaban 45 ó más bases robadas, promedio sobre trescientos y el aceptable bateo con poder que lo identifica más sus excelentes números históricos de embasamiento y anotadas, pues esa novena perdió parte de su poder en el papel.
          Después de Jacoby, Pedroia, Adrián y Ortiz, más Scutaro con un aceptable .299, fueron los únicos que hicieron algo digno de destacarse en la ofensiva del club.
          Tim Wakefield fue una figura de museo todo el año, dio la impresión que lo tenían en el staff como vitrina para mostrar al tipo que tira knucleball cuando su lugar debió ser en la Instruccional como maestro de novatos.
          Claro que existen otros aspectos, la parte del pitcheo abridor ajeno a Wakefield, las lesiones…por, hoy, lo que dije, sobra.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Pie de grabado: Sería una injusticia mayúscula dejar a Ellsbury sin el MVP 
 
 
 
 
 

LA UNICA OPCION GANADORA, OSSIE GUILLEN‏



Ozzie Guillen :: Mark Cunningham/Getty Images | http://sportsillustrated.cnn.com/2010/extramustard/h...
LA UNICA OPCION GANADORA, OSSIE GUILLEN

Por Andrés Pascual

       La gerencia de los Marlins acaba de dar un paso convincente, con respecto al mundo de promesas que ofrecen para la próxima campaña, con la contratación de Ossie Guillén como manager del club.
       Claro, el tipo no es un mago, por lo que hay que poner en sus manos el equipo que pueda competir; es decir, tienen que adecentar algunos departamentos del juego que lo necesitan con billetes. No puede quedar en el proyecto de exhibir al primer hispano que ganó una Serie Mundial con un team que pertenecía al capítulo negro de las maldiciones o cosas por el estilo; sino proyectarlo como el dirigente carismático, luchador y ganador que realmente es. Tener a Guillén ahí no es solo un lujo; sino un compromiso con el propio director y…con el fanático.
       Dentro del caudal de fantasías que propone el beisbol, siempre hay una relacionada con el público: cada asistente al estadio es un manager "de galería" por lo que, posiblemente, el 75 % de todos los asiduos al juego de pelota sepan "tanto como el director y más", porque este juego es así, controversial y difícil, que no por gusto sus reglas son un libro con más páginas que Papa Goriot; pero el fanático no está en el dugout ni conoce cómo se clasifican los timoneles del pasatiempo.
        Guillén es un manager al que, cuando pasen más años, la crónica americana del sector lo va a tratar como controversial en igual medida que legendario, porque convirtió en ganador a un club que hizo historia por su sempiterna costumbre de perder.
         A la hora de valorar a un manager hay que saber en cuál grupo se le coloca, si en el de los que hace jugar a matarse al club y todos contentos,  clasificados como "motivadores", o en el de los "estrategas", máquinas de dirección casi computarizadas, que ordenan la jugada que mejor complazca a la clientela. La historia del pasatiempo demuestra que cada manager clasifica como uno u otro tipo de dirigente; sin embargo Ossie, motivador por excelencia, tiene la personalidad que exige una novena como los Marlins que, precisamente, tuvo graves problemas con la dirección en el terreno.
        ¿Por qué es importante Guillén en Miami? Porque, con el retiro de Bobby Cox y Lou Piniella, queda como "el otro gran manager motivador" probado y con gallardete de Serie Mundial a su haber.
        Habrá quienes dirán que un manager del San Francisco u otro por Arizona; sin embargo, motivador, lo que significa influir en el carácter de un témpano de hielo hasta derretirlo; o en un jugador apático, incluso poco corajudo hasta hacerlo jugar como lo hacía Ty Cobb, es este individuo.
        En el curriculo profesional de Ossie Guillén hay dos cosas notables para entender la razón de su éxito: exprimió lo que quedaba de competidor en el alma y en el brazo del pitcher cubano José Ariel Contreras y se negó a jugar al tradicionalismo con otro criollo, Alexei Ramírez, cuando todo el mundo pensó que era una locura mantenerlo en el club, incluso como regular en medio de una racha mala como debutante, sin que nunca pisara un terreno de liga menor.
         El tipo discute, pero por lo que cree que debe hacer: no se quedó callado ante críticas que, en algunas oportunidades, escapaban del marco deportivo. Yo espero que continúe así, porque esa es su carta de presentación, como la fue de Leo Durocher, más famoso por sus perretas que por su clase como dirigente (que la tuvo) y no por gusto le llamaban "Lipidia".
         En la historia del beisbol, los grandes managers, por lo general, han sido catchers o jugadores de cuadro y Casey Stengel. Ossie Guillén no solo fue un buen jugador de infield, sino uno de los mejores shortstops de su era y de los más inteligentes.
         En lo que no debe aflorar la crítica destructiva, como he escuchado o leído de algunos ya, es en sacar del marco del beisbol al venezolano para depositarlo en los brazos de la censura ácida, cuestionándole su posición política. Para eso, para recitar manuales de cómo arreglar lo que ellos mismos ayudaron a destruir, están los representantes de la comunidad venezolana, incluso la cubana, asidua asistente al talk-show de primetime en Miami, o la llamada oposición dentro de su país.
         Pero, "por si las moscas", como que he venido siguiendo a Guillén desde que se inició de coach de los sur-floridanos hasta hoy, pues he leído sus opiniones sobre el asunto "candente" que, una vez que un país da el mal paso, se le convertirá en un flagelo polarizado para siempre y me ha gustado su posición.
         Ninguna opción hubiera sido más ejemplarizante que la de Guillén para mover un club que necesita líder, team work y el manager que influya para que esos prospectazos jueguen como Dios manda: con ganas y convencidos de lo que pueden ser capaces.
         Por lo menos al asegurar al paisano de Aparicio, las oficinas del club dan la impresión de que están en disposición de cumplir lo que prometen y de que merecen el estadio nuevo.





¿SE ESTARA DESPIDIENDO EL BEISBOL DE CUBA?

 

 

Por Andrés Pascual

 

      Cuando el tirano pretendió brindar cátedra sobre béisbol, en una de sus cantaletas diarias llamadas "reflexiones" escribió que Cuba tenia, prácticamente, que aprender a jugar a la pelota y "…jugar como Japón; pitchear como lo hacen los japoneses…" La cosa es tan grave que, aparentemente, tendrán que combinar lo japonés con lo holandés a ver qué pasa.

      Es increíble que este atorrante diga semejantes estupideces sin ningún tipo de pena; sin embargo, ese comportamiento, ridículo de marras tan repetidas es, más que estupidez, la mala idea y la utilización de las circunstancias para manipularlas a su favor y en contra del béisbol, que nadie lo dude.

      Si ayer el propio Castro sugirió jugar "a lo japonés" por dos banderillas que le clavaron en el lomo los nipones durante el último clásico con Ichiro en el line-up, ¿Por qué no escribe ahora, que lo rutinario es apostarle en contra?

     Antes era un pecado perder con colegiales americanos, porque representaban al imperialismo en el terreno; hoy la tortilla se viró de tal forma que tiene que comérsela quemada: el flagelo se amplió a la categoría "profesionales"; contra profesionales, aunque de circuitos menores los verdugos, menudo y trágico problema el que tienen en el horizonte los peloteros castristas y el béisbol como deporte; porque, si algo saben allá los que conducen por el camino de la estupidez supina al pueblo con propósitos de manipulación ideológica, es que más nunca se podrá hablar de fuerza cubana en la pelota…

     ¿La culpa? De la tiranía, del comunismo…que saquen cuentas chinas ahora sobre esta o aquella superioridad de un sistema sobre otro aplicado al deporte, como hacían cuando le ganaban a equipos de peloteros incipientes de Estados Unidos; o a grupos de amigos de países hispanos que compraban un pasaje y la iban a pasar bien en un campeonato que la prensa castrista le presentaba al público adoctrinado como "el Juego de Estrellas de Grandes Ligas de 1933"; o como la serie decisiva de tres juegos jugada en la Tropical en 1946 entre  Habana y Almendares.

     Pero el momento no es de celebrar nada; yo diría que, como cubanos que sí amamos a Cuba de verdad y de frente, que nos duele Cuba; como cubanos que veneramos el deporte nacional como lo más grande que le sucedió al entretenimiento en la Isla en toda su historia; por lo menos, si no se ha de llorar con lágrimas francas esas derrotas, ha de abrírsele espacio a la meditación en la más seria actitud posible por un solo motivo: como que esas derrotas del equipo de Castro están cerrando el ciclo del béisbol en el país; tal vez entonces sea el momento de escuchar un réquiem dedicado a la leyenda que fue la pelota cubana, en el estado terminal e irreversible del enfermo desahuciado, que digo, condenado…


 

Ya no hay pitchers como este en Cuba, Rogelio García

 


MENTIRAS DE GRANDES LIGAS

MENTIRAS DE GRANDES LIGAS

 

Por Andrés Pascual

 

       Muchos jugadores que han recibido  salarios exhuberantes corrieron el riesgo de bajar su ritmo de juego hasta que no se repusieron del "shock" emocional ocasionado por  tener que rendir para tales cantidades de dinero que, como compromiso, ha sido superior al que establecieron con un público nuevo: jugar para 146 millones de dólares es más serio que batear sobre .300 para 30,000 fanáticos en Fenway Park el año del debut, porque hay que hacerlo durante varias campañas y acompañar el promedio con otros guarismos de interés. El último de la lista es Carl Crawford, el refuerzo de oro con que contó el club de Ted Williams pre-temporada. Tal vez la baja en el rendimiento de este jugador este asociada, junto a otros factores, con el peligroso último tramo por concluir para el team que pudiera dejarlos fuera del "majarete" como postre o postemporada.

       Quizás el outfielder hubiera jugado por menos; sin embargo, el salario se lo puso Brian Cashman, que reconoció en entrevista concedida al canal Yes que mintió sobre la oferta a un pelotero en el que no estaban realmente interesados; o, por lo menos, tan interesados.

       No solo fue el Boston quien pagó la novatada al subir la parada; sino el propio pelotero, que decepcionó a un público que exige tan descabelladamente por lo de la guerra con los Yanquis, que provoca preocupación por esa especia de "delirius tremens" sin control que aparentan.

        Dicen que eso le sucedió a los propios Yanquis con Alex Rodríguez, que hubiera podido ser adquirido por menos y los apostadores mentirosos (uno de ellos el propio Boston) le colocaron en tal nivel el salario que, a mi modo de ver, pudieran transcurrir 50 años para que se iguale ese contrato.

        La otra mentira de liga mayor tiene que ver con el cerrador de los Marlins, Leo Núñez, que dio positivo a la acusación de ser quien realmente no era y a la de declarar la edad que realmente no tiene. Eso, aquí, es lo que se considera un pecado más grande que el original.

        En República Dominicana, aparentemente, es necesario firmar al día siguiente de nacer y con 10 testigos presentes; sin embargo, los cubanos que llegan enviados por la tiranía, con cambios de edad practicados por el propio régimen al confeccionarle certificaciones de nacimiento alteradas muchas veces, campean por su irrespeto como les da la gana en el Beisbol Organizado y no se puede hacer nada.

        Y que conste, los cubanos de etiqueta castrista no son ni la chancleta de los paisanos de Balaguer, ni los que están aquí ni los que quedan allá; pero así es la vida y son las leyes; además, no es lo mismo cuando miente Castro sin chapucería, que un pobre infeliz de estos que se lo juega todo por tratar de ser alguien en el beisbol profesional americano y comete la imprudencia por cuenta propia.

  

 

Leo Núñez tira una entrada y obtiene su quinto rescate - Listín ... | http://www.listindiario.com.do...

Pie de grabado: Núñez se puso fatal


LOS 5 MEJORES PITCHERS HISPANOS “EVER”‏

Por Andrés Pascual

 

       El pasado 15 de septiembre, José M Romero (desconozco su nacionalidad), publicó en MLB.com una colaboración especial cuyo título es, "Los cinco mejores pitchers latinos retirados", ranking, según sus propias palabras, en honor al Mes de la Herencia Hispana en Estados Unidos.

       Con esa tendencia que tenemos los cubanos a molestarnos por todo lo que no nos considere "Reyes del Azúcar", pues el maldito escalafón levantó ronchas en los veteranos de la Mayor de Las Antillas que conocen todo del beisbol nuestro. En los de nueva edición no, esos no conocen los anales del beisbol en Cuba más allá del Industriales o de Omar Linares y, lo peor, no les interesa defender un pasado que les es ajeno por apatía, por desgano, por coincidencia de criterios que ni explicar pueden, o por el divorcio absoluto con la historia que les impusieron, pero que ni esfuerzos hacen por condonar la deuda moral con la patria recuperando para sí la historia verdadera.

        Para escoger a esos cinco lanzadores, el autor de la nota se valió de varias figuras prestigiosas "con amplio dominio del beisbol latino"; aunque, por experiencia sé, que resulta engañoso el término "conocedores de ese tipo de pelota"; a fin de cuentas, pocos americanos pueden hablar con autoridad sobre la pelota cubana, a pesar de sus libros y el nombre que le acredite por escribir en un medio famoso. Tito Rondón, verdadero historiador que sí sabe del "beisbol", con seguridad concuerda conmigo.

       Según el material, el primer pitcher hispano (rango de big leaguer, por supuesto), es el Dandy de Quisqueya, Juan Marichal, con Pedro Martínez en segundo y yo diría que, si alguien invirtiera los lugares, también funcionaba la selección: el Mariscal de los Gigantes ganó más juegos, aunque ningún Cy Young, mientras Pedro tiene tres adornitos en su vitrina. A mi modo de ver, con estas selecciones debe estar todo el mundo de acuerdo.

       Después, Luis Tiant jr en tercero, con Denis Martínez y Fernando Valenzuela cerrando el quinteto en ese orden

        En lo único que no coincido con el Five Top, es en colocar a Valenzuela sobre Mike Cuellar; ni a la fuerza se puede meter a La Habana en Guanabacoa y, si acaso se hizo porque el mexicano movió a Los Angeles tras los Dodgers con la "Fernandomanía", esto no debe ser un escalafón por méritos sociológico, sino de resultados deportivos.

        Con algo que disiento del material de MLB.com, es con la velada sugerencia de que Alex Pompez, previo a la tarea de scout de Joe Cambria para los Senadores de Washington desde Cuba, funcionó como la llave de la puerta que da al beisbol americano  para los hispanos, en detrimento del individuo a quien más hay que agradecerle: Abel Linares.

         El nombre del beisbol cubano debería ser Abel Linares, sin él no hubiera sido posible mantener al juego en el orden de pasatiempo nacional hasta los 60's, porque fue quien impuso a la pelota sobre el balompié en la preferencia del público habanero durante los 20's; dueño del Almendares Park y motivador de las Series Americanas junto a Tinti Molina, que llevaban a jugar a Cuba, contra selecciones o clubes cubanos, a similares de Grandes Ligas, de Triple A, o del beisbol sepia independiente pre-ligas negras; propietario del Habana y del Almendares, colocó en Ligas Negras a los Cubans Stars en 1920 con la ayuda de Tinti Molina, antes de cualquier participación de Pompez, que se inició después, con clubes de nombre cubano como el propio Cubans Stars o los NewYork Cubans del Este.

         Por lo demás, creo que esa selección está bien. El cubano debe recordar siempre que, si de algo no tienen la culpa ni el cronista ni el pelotero del área, es de que, en 1961, con la total anuencia del pueblo, el tirano liquidara por decreto el beisbol profesional y, 49 años son suficientes como para que de nuestra pelota de ayer solo queden gratos recuerdos, mayormente en ajenos.

         Las cosas van a continuar peores para la historia del beisbol nacional, si no lo cree, escuche: este mes hay varias efemérides de jugadores importantes para la verdadera gloria de Cuba; sin embargo, los cronistas recién llegados o casi, supuestos relevos de la vieja guardia, se entretienen en difundir el retiro de Norge Luis Vera y las noticias sobre Agustín Marquetti o el Industriales. Si estos señores funcionan así, no hay ningún derecho a juzgar a quien, sin ser cubano, haga las cosas como crea…Por lo menos yo veo esto así.

  

  

 

Juan Marichal | 1960 - Back in Time: July 19 - Photos - SI Vault | http://sportsillustrated.cnn.com/...
El mejor pitcher hispano en Grandes Ligas, Marichal


 

ESA PROPOSICION OFENDE AL PREMIO CLEMENTE‏

ESA PROPOSICION OFENDE AL PREMIO CLEMENTE

 

Por Andrés Pascual

 

       La creación de premios al mérito otorgados a jugadores activos por su actuación en el terreno de juego, incluye a quien haya sido adicto a la cocaína, o al bebedor empedernido que se regeneró: MVP's, CY YOUNG's…y Josh Hamilton es un claro y reciente ejemplo; incluso, si la conducta del individuo que olió, fumó o bebió es tan positiva que aceptó con honestidad y valor sus vicios superados, pudiera ser que otros premios, con esencia sublime para la moral social, también le hagan digno de recibirlos.

      En estos tiempos, creado por la familia del ex jugador y avalado por las oficinas de las ligas mayores, existe el premio Roberto Clemente, mezcla de condiciones y resultados extraordinarios en el juego, con la conducta obligatoria que proyecte al pelotero como un ejemplo vivo de la personalidad del individuo; es decir, de hechos y trascendencia verdaderamente positivas para la sociedad, comenzando por la niñez y la juventud. Viéndolo bien, el premio Clemente no es cualquier cosa, por eso deben cuidarlo quienes proponen a sus jugadores como candidatos dentro de los clubes de ambos circuitos.

      Según ex peloteros cubanos que gozaron de su amistad como el Haitiano González, Tony Taylor, Orlando Peña o Mike de la Hoz, el Idolo de Carolina no solo fue acaso el más grande pelotero hispano jamás visto en Grandes Ligas, sino una persona diáfana, caballerosa, responsable y honesta, al que le preocupaba la injusticia con el ajeno como si fuera con él mismo. La forma como perdió la vida es principio definitivo de una leyenda que no admite competencia ni hoy ni, por lo saqueado que está el baúl de la moral ciudadana, posiblemente mañana tampoco.

      Debo confesar que, cuando leí los nombres propuestos para el premio por equipos, pensé que existen clubes a los que les gusta causar bromas; o que tienen confusión de fechas con respecto al llamado Día de los Inocentes quienes habilitaron su proposición; solo por esas razones se puede aceptar que los Medias Rojas de Boston tengan a David Ortiz como candidato al galardón.

      ¿Qué pasó allí? ¿Acaso no hay jugadores dignos del pergamino como para poner a competir a alguien que no lo merece?

      Ortiz no solo fue informado como positivo a sustancias prohibidas; sino que, como hicieron otros, negó la evidencia de primera mano.

       Si alguien en Boston cree que el premio debe obtenerlo ese pelotero, con una condición negativa de personalidad y conducta que contradice la del jugador cuyo nombre lleva, entonces no debe ser el de Roberto Clemente el que lleve la distinción…

       Para tipos como los que actuaron así en función de "comisión electoral", el premio debería llamarse Rubén Rivera, que se robó un bate y un guante, o José Canseco, Barry Bonds o Mark McGwire y nadie se pondría bravo.

  

 

 

 

 

listin diario nueva york david ortiz y manny ramirez figuran dentro de ... | http://lastardesconluis...

OTRA VEZ LA MOFETA EN LAS TERNAS‏



Por Andrés Pascual

       A Manny Ramírez no se le debe ni invitar a un tour gratis por Cooperstown, poco a poco está acumulando suficientes deméritos como para jugar su papel de verdadero apestado en el beisbol.
       No solo fue que golpeara a su esposa; sino la forma como le arrebató de las manos los micrófonos a dos reporteros de televisión, echando uno por la ventanilla de su carro, mientras su hermana impidió que repitiera con el otro.
       Uno de los periodistas, por lo menos, es mujer, Ana Cuervo. Si no corre el dinero como sucede muchas veces, la fiscalía no debe tener ningún impedimento para echarle un carretón de años restrictivos de todo a este tipo y hasta su tiempo en prisión; pero ya se sabe cómo son ciertas cosas en este país cuando hay "Money". La reacción contra la prensa acusa al ex jugador no por su personalidad irascible, si no por su conducta cobarde y, posiblemente, acomplejada.
        Entre los esteroides, su comportamiento marginal en grandes ligas más la violencia domestica y la que no es, este individuo, de Cooperstown, solo debe saber que existe un pueblito en Nueva York con ese nombre.
       Ni entrar a ver la galería de fotos se le debe permitir a esta mofeta que se reinventa cada vez que la oportunidad lo amerita…para mal suyo y de alguien más.




CINCINNATTI Y LAS LIGAS NEGRAS‏

Por Andrés Pascual

       Los Cubans Stars se fundaron en La Habana en 1920, se mudaron a Cincinnatti en 1921 y se asentaron definitivamente en Nueva York a partir de 1922, por lo que fueron el primer equipo de Ligas Negras en utilizar al antiguo estadio Redland de la ciudad de Ohio como home-team; sin embargo, porque jugaron en el Toledo BlueStockings de la Liga Noroccidental entre 1883-84, dos de los pioneros del beisbol sepia en Grandes Ligas, los hermanos Welday y Mooses Walker, cuentan para los historiadores, pero como individualidades.
         Entre 1934-37 jugaron los Tigres quienes, este último año, se convirtieron en el Memphis. El club llegó a tener niveles de asistencia entre 10,000 y 15,000 por la cantidad de fanáticos blancos que iban a sus juegos, que superaba varias veces al de team del Viejo Circuito en ocasiones.
       En 1942 jugó allí el Buckeyes, que se fueron a Cleveland en 1943 y, entre 1943-45, los Clowns se convirtieron en los nuevos inquilinos del Crosley Field.
       Los Payasos eran propiedad de Abe Saperstein, dueño y fundador de los Trotamundos de Harlem del baloncesto, que fue quien indujo a Goose Tatum, legendario baloncestista de los Magos, a que jugara beisbol en el circuito sepia; como dato de interés, la primera mujer firmada como profesional del beisbol en plantilla de un equipo, Toni Stone, fue contratada por esta novena en 1952 y Hank Aaron fue firmado para los Bravos como shortstop de ese club.
       Haciendo honor a su nombre con esencia circense, los Clowns lograron concurrencias hasta de 20,000 fanáticos, porque incluían shows de captura de puercos aceitados o a un catcher que hacía maravillas recibiendo desde una mecedora; así como carreras de distancias cortas entre profesionales y público. En 1946, se fueron a Indiannapolis donde estuvieron hasta 1962; no obstante, regresaban al Crosley para algunos juegos contra equipos de interés como los Monarcas de Kansas City.
       Sin embargo, a pesar de la popularidad del beisbol de Ligas Negras entre los blancos de la ciudad, los Patirrojos fueron uno de los últimos clubes en integrarse racialmente, cuando contrataron al comodín de outfield y primera base Chuck Harmon en 1954.
       Fue con August Herrmann, Presidente de los Rojos entre 1902-28, que llegaron los Cubans Stars al Redland Field, responsable tambien por la firma de los cubanos Rafael Almeida y Armando Marsans en 1911 y que tuvo a Adolfo Luque como uno de sus estrellas del pitcheo durante 15 años, incluyendo el del Escándalo de la Serie Mundial de 1919 por la entrega de juegos de 8 peloteros del Chicago Medias Blancas; ni bajo la propiedad de CJ Mc Diarmid, 1927-28 ni con Sydney Weil, 1929-33, hubo equipos de Ligas Negras en Cincinnatti. 
        Cuando el industrial del automóvil, inventor y promotor Powell Crosley compró a los Rojos en 1934, le cambió el nombre al estadio Redland por el de Crosley Field y regresó el beisbol sepia a la ciudad para esa temporada.
        Los equipos de Ligas Negras jugaban durante los fines de semana desde que comenzaron a utilizar los parques del Beisbol Organizado, por lo general, mientras el club de Grandes Ligas cumplía su calendario de visitadores.
        Algunos datos de interés utilizados para este material se le agradecen al sitio CROSLEY-FIELD.com del club de Grandes Ligas Patirrojos de Cincinnatti.



Fue con Herrmann que jugó un club de ligas negras en el terreno de los Rojos

¿A DÓNDE QUIEREN LLEGAR?‏



Por Andrés Pascual

       Axioma # 1 del beisbol: "No gana el mejor en la plantilla; sino el que mejor juegue en el terreno…" Principio y final de cualquier discusión sobre el tema.
       Muchas veces, a través de su historia, las ediciones de los Yanquis no fueron "el mejor club con más estrellas que las que tiene el firmamento…" pero eran los que mejor jugaban al beisbol en todas las Grandes Ligas: máquinas de pensar y actuar, si se pudiera considerar así, "a la perfección", para un empleo que siempre se ha pagado bien y que hoy es una grosería en la que nadie puede equilibrar lo que se gana con la clase profesional ni, a veces, con el esfuerzo personal de una cantidad que alarma.
       Chuck Manuel es un manager que se vale de lo que sea para ganar, no tiene en cuenta el constante manoseo de la media sobre los Filis en base a "una constelación de superestrellas" que, en el caso de esta novena, nadie sabe la razón por la que califican a todo el club con un concepto que está lejos del alcance del 90 % de los jugadores que han vestido uniforme de equipos de liga mayor en la historia. Posiblemente, en los anales del Beisbol Organizado, el fanático haya podido disfrutar de un verdadero super-estrella luego de digerir 100 estrellas, 200 buenos peloteros, 300 mediocres y 1,000 paquetes, incrementado (o disminuido) con la expansión por el mercantilismo nocivo y el relajo de oficinas sin amor ni pasión por el deporte y con un equipo de picapleitos favorable a los peloteros que mejor ni hablar.
       Hace pocos días leí en el Diario las Américas, escrito por John Holmes, una crítica a la forma como maneja a sus jugadores el director del Filadelfia, nada más y nada menos que de parte del General Manager Rubén Amaro jr, al que respaldaba su padre, de igual nombre.
       Según "el gerente", Manuel no quiere descansar a sus regulares y no se explica la razón. Amaro quiere que los titulares lleguen bien descansados a los play-offs y que los reservistas tengan juego ¿obligado?
       Incluso le sugiere que mueva la rotación de picheo de forma contraindicada, porque eso sería, para que Halladay no tenga que actuar de día por las altas temperaturas, sobre todo en Miami.
       Las cosas del deporte profesional moderno están de ampanga: un boxeador que modela trajes de baño al borde de la pelea mas importante de su carrera; peloteros que piden lentes de contacto de colores por afectación del sol (Whitey Lockman, ex inicialista de los Gigantes durante la primera mitad de los 50's, era albino y ni espejuelos oscuros usaba) y gerentes que piden que se alteren los turnos de pitcheo por caprichos del modernismo poco serio y menos responsable para un fanático en nada comparable al del "buen tiempo ido" por la forma como se deja manipular.
      Revise la historia de los clubes que ganaron su liga con antelación más que prudente y descansaron a sus peloteros principales para que compruebe que se impusieron menos veces que los que lo hicieron sobre la raya, con sus jugadores no cansados, sino en juego y mejor preparados (activos, calientes y enfocados) para el compromiso posterior; aunque enfrentaran a "un trabuco de super-estrellas".
      Regrese a los anales del beisbol y podrá comprobar que lo de la rotación de pitcheo es un asunto tan delicado para las posibilidades de un club que, una alteración obligada por circunstancias razonables como enfermedad, lesión o ausencia de un juego por motivos familiares, puede afectar no solo al pitcher involucrado, sino a otros del departamento, porque "un cualquiera" tal vez tenga que enfrentar al mejor de la oposición con el posible desastre para el equipo que experimenta; en el caso de Halladay, no es "uno ahí", sino lo mejor con que cuenta ese staff realmente profundo.
       Amaro conoce esto, ahora ¿Por qué se lo trató de imponer como crítica ácida, a través de la prensa, a un manager que lo está haciendo bien, como la lógica indica? Eso fue lo que no dijo y sería lo interesante conocer.



 Amaro quiere "double platoon" en los Filis

SI GANAN EL PUBLICO VA‏



Por Andrés Pascual

       Deben ser muy pocos los clubes en los anales de las Grandes Ligas que hayan tenido un día tan malo en la asistencia del público como los Marlins hace menos de dos meses: alrededor de 300 fanáticos en las gradas para ver un equipo del Viejo Circuito no es para preocuparse como gerencia; sino para abochornarse como Organización.
       Sin embargo, el próximo año cambian nombre e inauguran estadio con "team nuevo", según le escuche decir a un representante para el mercado hispano de un club que no lo es ni aunque le pongan Venezuela.
       Esto de la baja concurrencia al beisbol no es noticia ni para el Caribe: en 1954, el editor y cronista deportivo del Diario la Marina de La Habana, Eladio Secades, se hacía eco de un survey entre fanáticos llevado a cabo por el periódico El Imparcial de Puerto Rico, buscando solucionar lo que, en aquella época, era un fenómeno preocupante.
       ¿Acaso perdía popularidad el pasatiempo cuando comenzaba Clemente y Víctor Pellot era el mejor prospecto de los Yanquis de Nueva York en Triple A? Ese año Rubén Gómez contribuyó a la victoria de los Gigantes de Nueva York, que concluyó cuando pisotearon la moral del staff "del siglo" de los Indios de Cleveland y el Caguas ganó la Serie del Caribe, ¿Entonces?
       En aquella época no existía para el jugador boricua, de forma tan acentuada, la discrepancia con respecto al draft colegial como se justifica hoy; pero la Liga vio "una preocupante pérdida de interés…", discutible en los niveles del tiempo actual, cuando sí existe poco interés y, como en Cuba con el balompié impuesto; el beisbol cede terreno en la tierra de los Alomar, aunque de forma voluntaria, por el baloncesto.
       Miami no es una ciudad que puede cuidar como merece la salud de una franquicia de Liga Grande, porque no es una plaza beisbolera de alto perfil; no es, digamos, Filadelfia, San Luis, Chicago, Los Angeles, Nueva York, Cincinnatti…que nunca ven amenazada la permanencia de sus equipos en sus estadios por circunstancias de asistencia.
        Por veteranas, por tradicionales, esas ciudades le son fieles a sus clubes "en las buenas y en las malas" y, que conste, hay equipos con más malas que buenas; si no fuera así, hace rato que los Cubs estuvieran en la Luna.
        En el Sur de la Florida han ocupado lugar equipos de todo tipo de beisbol, desde negros en los 30's, hasta dos en la Liga de la Florida durante los 50's. Pero también tuvieron a unos Marlins de Miami en la Liga Internacional Triple A de la era de los Cubans Sugar Kings que, ni con Satchel Paige en el box como atracción de taquilla lograban convencer a nadie de que podían para empeños superiores. Fue la época del boxeo en el Convention Center, del Gym de la calle 5ta en Miami Beach y de Cris y Anglo Dundee promoviendo y preparando atletas, con Hank Kaplan moviendo cielo y tierra con su capacidad organizativa sin igual y su sabiduría en niveles de leyenda como Sócrates de Fistiana.
        Claro que hoy existe una población en la ciudad que es llamativa a efectos de su composición por países, algunos con el beisbol como deporte nacional; pero los precios y el crecimiento de una comunidad cubana que encaja más en el fanatismo balompédico, engaña; además, salvo en algunos lugares de Cuba, al cubano le gusta más hablar de pelota que ir al estadio y los precios son un divorcio absoluto con la intención de disfrutar el deporte "en el terreno" y está la televisión…
         Aquí escapa a ese designio el beisbol colegial, que sí arrastra un tipo de público fiel por tradición, pero con el que no se puede copar el interés general como oferta de alto perfil que ofrezca dividendos más que aceptables, precisamente, por su status.
         Para que los Marlins vean el estadio nuevo con concurrencias decentes sostenidas, no de abarrote, tienen que ganar con un club atractivo en el terreno y en esto la responsabilidad es totalmente de la gerencia que, en los últimos años, han actuado al revés de lo que se supone sea el objetivo supremo.
         De nuevo con Eladio Secades: cuando Bobby Maduro creyó que engañaba a todo el mundo al venderle al Cincinnatti al Haitiano González, a Leonardo Cárdenas y a Borrego Alvarez, después de ganar la Pequeña Serie Mundial de 1959, y pregonar que "el próximo será mejor" (no pudo haber sido peor, pues la tiranía provocó el traslado a Jersey City), el maestro del diarismo deportivo cubano le ripostó con un comentario incisivo en su columna de Bohemia que tituló "Si ganan el público va, si no…", que se me ocurrió utilizar hoy porque, salvo ciertas diferencias, existen las aproximaciones entre los Reyes del Azúcar de hace 52 años con estos Agujas del Ese del Viejo Circuito que ratifican el carácter puramente mercantilista, a despecho del público, como el compromiso tal vez único y principal de ambas gerencias.


 Secades siempre es un referente para el tiempo actual

EL PREMIO MVP EN LA LIGA CUBANA



Por Andrés Pascual

      Como en todas las facetas del beisbol, el cubano fue el 2do a nivel mundial que premió al jugador más valioso a su club con el gallardete, bueno como refuezo de la labor que, si los números son acreditables, lo ayuden a ingresar al Salón de la Fama de la nacionalidad que lo elija. 
      El reconocimiento se concedió por primera vez en el champion cubano en la campaña 27-28 hasta 1960-61, cuando, bajo decreto ordenanza del propio tirano, conocido como Ley de Abolición del Deporte Profesional, no solo descabezó el mejor y más importante campeonato de este juego ajeno a las fronteras de Estados Unidos, sino "a la niña de los ojos del deporte nacional"; porque, nadie lo dude, el  una vez pasatiempo nacional, por las presiones desde 1962 para borrarlo como interés de distracción masiva,  sin equivocaciones, se acabó allí a la manera histórica de "cantera con ribetes internacionales" y, si perdió esa grandeza, que incluía la proyección e influencia en la región; pues, sencillamente, lo liquidaron en Cuba: un beisbol de segunda ni importa ni merece un tratamiento especial del erudito como no sea en el análisis político del sector deportivo por una hecatombe con efecto de "noche nuclear casi eterna" en la sociedad cubana.
       Unicamente dejó de entregarse el premio MVP en la Liga Invernal en las campañas 31-32, 32-33 y 33-34 por circunstancias de índole económica que afectaron el desarrollo normal del evento.
       Para exhibir el primer galardón fue escogido el Inmortal Martín Dihigo, que ganaría otros tres, con lo que fue el único al que le dieron más de un trío en la historia del diploma de consagrado anual en aquel beisbol: 27-28, jugando para el Haban; 35-36, para el Santa Clara; 36-37, Mariano y, 41-42, de nuevo con los Leones.
       Con un par de premios están el importado, estrella norteamericano de Ligas Negras, Willie "El Diablo" Wells en 1929-30 (Cienfuegos) y 1939-40 (Almendares). Lázaro Salazar, "El Príncipe del barrio Belén", en 34-35 (Marianao-Almendares) y 37-38 (Almendares). Gilberto Torres en 40-41 con el Habana y en 1943-44 también con los Leones y Orestes Miñoso en 1952-53 y 56-57, ambas veces con los Tigres del Mariano.
       El resto, todos uno: Alejandro "El Caballero" Oms, 28-29 (Habana); el poco promocionado Carlos Etchegoyen, 31-32 (Almendares); Alejandro "Patón" Carrasquel, venezolano, 38-39 (club Cuba); Antonio "Pollo" Rodríguez, 42-43 (Almendares); Pedro "Gamo" Pagés, 44-45 (Cienfuegos); Alejandro Crespo, 45-46 (Cienfuegos); Andrés Fleitas,46-47 (Almendares); Conrado "El Premier" Marrero, 47-48 (Almendares); Morrie Martin, 48-49, de Ligas Negras (Almendares); Fermín "El Isleño" Guerra, 49-50 (Almendares); Adrián Zavala, pitcher y Silvio García, shortstop, 50-51 (ambos del Cienfuegos); Bert Haas, 51-52 (Habana); Cliff Fannin, 53-54 (Almendares); Joe Hatten, 54-55 (Almendares); Camilo Pascual, 55-56 (Cienfuegos); Bob Shaw, 57-58 (Marianao); Orlando Peña, 58-59 (Almendares); Raúl Sánchez, 59-60 (Cienfuegos); Pedro Ramos, 60-61 (Cienfuegos).
        En total 14 pitchers ganaron el premio, de estos, 5 importados. Cinco infielders, todos nativos. Nueve outfielders con un embajador noteamericano entre ellos y dos catchers, ambos cubanos.
        Por su versatilidad, tanto Martín Dihigo como Lázaro Salazar y Gilberto Torres se incluyen entre los jugadores de cuadro, los jardineros y los lanzadores, habilitando a Miñoso como infielder-outfielder-catcher, aunque no haya alternado esas funciones sostenidamente.
         Doce premios MVP cayeron en peloteros con uniforme añil; Siete combinados como Petroleros o Elefantes en la franela verde del club de la Perla del Sur; cuatro anaranjados para el Marianao; cinco para los Rojos del Habana; uno para el Cuba y otro para el Santa Clara. 
         Cuando Adrián Zavala compartió el diploma con Silvio García en la campaña 1950-51, inició la temporada con el Habana y la terminó con los Elefantes de Bobby Maduro. Igual que Lázaro Salazar 15 años antes, que empezó con el Marianao y finalizó con el Almendares.

 Pedro Ramos ganó el último premio en 1960-61

LLEGO LA SANCION DE LIVAN POR MLB‏



Por Andrés Pascual

       No hay forma humana de que el Beisbol Organizado me haga pensar de otra forma que no sea mal cuando de algunos cubanos que actúan en Grandes Ligas se trata, uno de ellos, el tremendísimo pitcher derecho Liván Hernández.
       Resulta que al villareño del brazo incansable, pitcher de hierro en tiempos de damas que hacen como que juegan pelota, lo relacionaron con Angelo Millones, un delincuente boricua cuyo principal hobby era traficar drogas y otros entretenimientos de mayor rigor.
       La escueta comunicación de las Oficinas del Comisionado fue que uno de sus representantes viajaría a Puerto Rico con el fin de revisar hasta los calzoncillos del jugador en todos los niveles, instancia legal incluida.
       No hace mucho un amigo cubano, versado en asuntos de jurisprudencia, me escribió desde la Isla del Emcanto y me confesó  que no había forma humana de relacionar al pitcher con lavado de dinero u otro tipo de supuestos delitos como posesiones del delincuente a su nombre.
       No se ha vuelto a utilizar el nombre del criollo otra vez en el caso y Major Leagues, más rápido que la fiscalía, tampoco volvió a comentar el asunto ni nunca dio a conocer el resultado de las entrevistas con el pelotero ni con otras instancias en Borinquen.
       Sin embargo, los Nacionales de Washington acaban de informar que han sacado a Liván Hernández de la rotación por sus 36 años y "para proteger los brazos jóvenes", que lo colocarán en un puesto que nadie conoce como "maestro habilitado sin título ni nombramiento oficial" de esos bisoños (algunos de 31, de 30, de 29 años) y también pudiera ser utilizado como bateador emergente.
       Hasta hoy, el cubano lidera al club en innings lanzados con 170; en ganados con 8; va segundo en ponches con 98 y su promedio de clp es de 4.29 y el de la novena 3.68; mientras al staff del Washington le batean para .259, al hermano del Duque para .258.
       El último juego que tiró el pasado 30 de agosto fue su 8va victoria contra Atlanta 9-2, con trabajo impecable de 7 entradas, 5 hits, 2 carreras, las dos limpias, 3 bases y un ponche.
       Una vez Liván se propuso para representar a Puerto Rico en uno de esos mal llamados Clásicos Mundiales porque "quiero ganarle a Castro" y el propio dictador ripostó con el chantaje de siempre: "si lo llevan no vamos…".
        Liván Hernández no forma parte del grupo de "sospechosos peloteros cuenta-propistas en el exterior" de hoy, manejados desde el Buró Político, que están enviando hacia acá en cantidades exageradas y la Oficina del Comisionado lo conoce, como el propio Dpto de Estado: para Selig es parte de ampliar el negocio a escondidas, de lo que están hablando muy en silencio con la dictadura; para la Administración Obama, otro frente que propicia la violación del embargo autorizado; es decir, permitirlo sin que nadie pueda investigarlo.
         El año próximo el cubano no podrá ser contratado por ningún club y esto es un entredicho, como le ocurrió a Canseco cuando el Montreal, sospechosamente los Nacionales hasta hace poco que fueron propiedad de las Oficinas y de los propietarios de clubes, lo dejó fuera. Entonces estará en la simbólica lista negra que significa apestado.
         Sin entrar en comparaciones, Alex Rodríguez está atado a un notorio traficante de sustancias desde Canadá y las Grandes Ligas amenazan con "hablar con el dominicano"; mientras, pasa el tiempo, el tipo sigue cobrando (no jugando) y nada sucede.
         Hay que tener gandinga para sacar de la rotación, acaso del juego, a un  pitcher cuya actuación este año es buena para triplicarle el millón 250 mil que devenga, lo que no harán; sino que lo suspenden a la silenciosa, posiblemente después que lo presionaron para que "estuviera de acuerdo" en aceptar lo que, evidentemente, es un trato impuesto a la cañona.
          A Liván, con 473 juegos abiertos consecutivos, quinto cubano más ganador en Grandes Ligas, no en Series Nacionales; el mejor pitcher nacido en la Isla sin beisbol profesional, Héroe de Serie Mundial de verdad, ni de Cartagena ni de Los Pocitos; sencillamente, lo mandaron a sacar de circulación como hace el G-2 con quien crea en Cuba y no comparo nada, solo digo y…defiendo al mío



 Lo sacaron de circulación