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BEISBOL 007

Cronicas de Andrés Pascual

GUILLEN ES LA MEJOR ADQUISICION‏

Por Andrés Pascual

 

Todo lo que los Marlins puedan hacer para la venidera temporada, está en las manos de Ossie Guillen: los jugadores de disciplina probada, como Gaby Sánchez o Logan Morrison; o los considerables en el rango de "mala influencia", como Hanley Ramírez o José Reyes.

 

Se ha filtrado que Ramírez no quiere jugar en el campocorto y, si es verdad, pues la situación es complicada para poder dirigirlo, entonces lo mejor pudera ser cambiarlo de equipo, a fin de cuentas, se sometió a una intervención quirúrgica en un hombro y está por verse si afecta su rendimiento.

 

De los recién llegados Bell, el cerrador, fue una gran movida en el mercado; pero es el zurdo Mark Buehrle el que trae un impresionante comportamiento a través de sus 12 años como liga grande: 10 campañas consecutivas con más de 200 entradas trabajadas en una era en que los pitchers viven en la lista de lesionados; además, sus 161 victorias y su promedio de carreras limpias inferior a 3.70, le hacen un contribuyente poderoso a la causa del club que estrenará estadio, nombre y uniformes a partir de abril de la próxima temporada.

 

Como un club preparado para jugar el beisbol tradicional de velocidad en las bases, encabezados por Bonifacio, Reyes y, si no aparecen contratiempos y decide quedarse, Hanley, si el pitcheo se mantiene saludable y responde como se supone, comenzando por Johnson, los surfloridanos van a dar que hacer en su división, porque, lo que nadie debe dudar: con Guillen hay que jugar a matarse o el cuento se termina en la Liga Mexicana, en Triple A, en el banco o en otro club; eso, que no lo dude nadie.

 


  Guillén sabe cómo controlar problemáticos estilo Hanley o Reyes

 

DE COUGHLAN, PUJOL, KENDRI Y LOS MARLINS‏

Por Andrés Pascual

A pesar de todo lo que han hecho y dicen que les queda por hacer, la gerencia de los Marlins siempre es sospechosa de mentirle al público. Tanto que comprometieron hasta su honor, legalmente, con los fondos para el estadio.

Cuando el prometedor novato Greg Coughlan fue enviado a las Menores, lo justificaron con "bajo rendimiento"; sin embargo, el outfielder había sido el Novato del Año la campaña anterior y sus números, al momento en que lo bajaron, si bien no eran extraordinarios, tampoco merecían ese tratamiento.

La realidad fue que la medida se tomó para interrumpirle el tiempo acumulado hasta poder convertirse en agente libre.

Con Logan Morrison intentaron hacer lo mismo, pero se defendió “como gato boca arriba”. En este caso, quisieron separar del grupo y del acceso a la prensa, a alguien que se interesaba por la salud del juego diario y lo hacía criticando públicamente a cualquiera.

Se comenta que a Al Pujol le propusieron mas de 180 millones, el tour reglamentario y la suculenta cena del manual obligatorio al efecto; también que el quisquellano no aceptó porque no le ofrecieron el contrato multianual que buscaba; entonces, ¿Hasta cuándo querían al ex cardenal en Miami? La verdad, Pujol, si mordía el anzuelo, hubiera sido menos efectivo en cumplir el objetivo de hacer un club fuerte y duradero, que en hacer dinero cuando salieran de el un par de años después.

Si, para que se produzca la contratación de un agente libre se necesita la aprobación de las Oficinas de las Grandes Ligas y del Sindicato de Jugadores, con 15 días hábiles para aprobarlo cada uno (un mes), ¿Cómo se puede creer que Jeffrey Loria tuviera la intención honesta, más que un rumor sensacionalista, de obtener al jugador? El ultimátum de día siguiente que le dieron a Pujol los desmiente.

Pero el dominicano aterrizó en Anaheim, con los Angelitos, donde le dieron el segundo multianual más grande de todos los tiempos...

¿Merece Pujol esa cantidad de dinero durante tantos años? Depende de quienes lo vean, algunos de los que lo creyeron fueron los mercaderes del club del Oeste; en apariencias, con esa cantidad de dinero y por ese tiempo, nadie más estuvo tan interesado.

Ahora, con Pujol hay que esperar a ver si tuvo un año malo de acuerdo a su historial como bateador, porque en el antepasado también tuvo bajas sensibles con respecto a otros; o se trata de la caída en barrena de su curva de rendimiento ofensivo, más significativamente apreciable en los sluggers de números grandes. Si la verdad es lo segundo, Artie Moreno acaba de echar a la basura el valor de un club, o de la Liga Internacional íntegramente.

Lo que queda como perjuicio en todo esto es la carrera de Kendri Morales, de por sí dudosa por la lesión en el tobillo que le ha mantenido año y medio fuera del beisbol; si el cubano se recupera, la mejor opción posible de cualquier club sería adquirirlo, porque, hasta hoy, no solo pudiera ser un bateador estable de entre 35-40 jonrones, 110-120 carreras impulsadas y promedio de .300, sino que ha demostrado la capacidad para no frustrar a nadie bateando en el clutch y, eso, para cualquier club, desde los Yanquis a los Marlins, sería una garantía extraordinaria.

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¿De verdad querían a Pujol aquí?

AL COMITÉ DE VETERANOS HAY QUE GRITARLES‏

Por Andrés Pascual

Para llegar al Hall de la Fama por el Comité de Veteranos no es suficiente haber sido un gran pelotero, eso queda para quien sea elegido durante los 15 años de aspirante regular por la Asociación de Cronistas.

La realidad es que, los jugadores que logran que se les escojan como representantes de lo que ahora se conoce por la Edad de Oro del pasatiempo, dan la impresión de ser una especie de mercancía de segunda, a los que les están haciendo un favor basado en méritos que no tienen, el caso de Ron Santo, que nunca fue competitivo para la Asociación, es el último grito de horror…de tantos.

La historia de las votaciones al recinto está llena de irregularidades nunca ventiladas en público. Sin que clasifique para el manoseado término de “mafia”; sin embargo, este grupo elector es una especie de clan con buenas personas, regulares y ni eso varios de los de más influencia.

Al ex antesalista de los Cubs de Chicago lo acaba de elegir el cabildeo del miembro Billy Williams, quien lo confesó cuando supo lo que, con seguridad, conocía de antemano: “lo hice porque era mi amigo…”

Aparentemente, un lobbysta sólido, categoría Cooperstown, tiene que ser alguien plenamente reconocido como inmortal por su clase atlética; es decir, una personalidad deportiva respetable “de la gorra a los spikes”, aunque en lo respetuoso a veces deje que desear. Lo último no es precisamente algo que identifique a Williams.

Posiblemente no baste ser decente en el sentido exacto del término, parco ante situaciones de escándalos propios o ajenos, incluso que evite la controversia tan del gusto del “amarillismo”; no, el amigo que pretenda conseguirle una entrada “de bolsa negra” a su par tiene que lucharla como se logra este tipo de boleto: con insistencia, con gritería y en disposición de “cantarle la Guantanamera” al que sea necesario.

En el Comité de Veteranos escasea el tipo de gente de influencia decisiva por la parte hispana; peor si se trata de cubanos, porque, y hay que tenerlo muy en cuenta, se habla de gente que no gozan de la aceptación y la popularidad que tienen los castristas, digamos que en individuos como Hank Aaron.

En la prensa hispana que trabaja en el sector en Estados Unidos no existe una representación cubana poderosa ni por el número ni por la personalidad ante acontecimientos de índole histórico; es decir, no hay “autoridades” y los descendientes de cubanos son apáticos ante la posibilidad de ver a Orestes Miñoso en Cooperstown.

Los ex peloteros cubanos del periodo profesional que se exiliaron son huérfanos en nacionalidad, por lo que tampoco tienen la institución (país y gobierno) que les respalde moral y oficialmente. Esta circunstancia se extiende al circuito de la Serie de. Caribe.

Entonces hay que concluir que Miñoso nunca va a estar ahí por dos cosas: la primera, los amigos que puedan “manejar su caso” son exageradamente “buenas personas”, tal vez hasta con temor de que los encasillen en los grupos de “cubanos gritones” a los que se les desea que los boten para la Isla y eso no es “políticamente correcto” de acuerdo a ciertos intereses.

Lo otro, el Idolo del Perico nunca se ha dejado influir por tendencias revanchistas, escondidas en defensas trasnochadas de los derechos de los negros, que escaparon de las manos de esa consigna para descasar en las muy peligrosas de la corriente liberal de izquierda.

Sin embargo, Tiant y Oliva, que cumplen con la importante condición de apoyo al castrismo al abogar por la suspensión del embargo y el derecho a viajar sin restricciones a Cuba, se quedaron fuera. En el caso del habanero, por lo menos para este round, no le sirvieron ni el documental hecho en Marianao ni su amistad con John Kerry ni su apoyo al partido demócrata.

Yo no dudo, otro peligroso y comprometedor entredicho mío, que algunos importantes “viejos” de ese grupo, que también dejó a Jim Kaat fuera con 283 ganados por Santo con 342 jonrones, 1300 impulsadas y .277 de promedio como tercera base, estén elucubrando la creación de un capítulo especial que incluya a Omar Linares y compañía. Por ser como son, nadie debe dudar de que suceda.

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Miñoso no tiene apoyo de “amigos influyentes”

UN SALON DE LA FAMA ES COMO UN TEMPLO‏

Por Andrés Pascual

Los tiempos están de anjá en el beisbol, no solo por las pifias involuntarias o provocadas, que da lo mismo, sino por la confusión que impera en el sector que menos debía: la prensa.

Sin embargo, quizás la media deportiva no esté “tan” confundida, sino que busque inocular veneno entre el público para salvar, especie de cohecho, una era que mejor nunca hubiera existido.

De la forma como manejan algunos cronistas en español, por influencias de otros anglos; o de instituciones destinadas a convertir en laboratorio científico de alta complejidad la simpleza del juego, los nombres de los peloteros caribeños “elegibles” a Cooperstown, da la impresión de que están en una cola de tienda por departamentos para ser atendidos por orden de llegada.

Tal vez hayan cambiado tanto los tiempos con diana en los criterios sobre quién debe ingresar al Salón de la Fama que, para algunos, todo el mundo puede estar ahí.

La reorganización de las formas de elegibilidad al Templo tiene como objetivo convertir en un verdadero relajo la entrada; a fin de cuentas, el beisbol de hoy es exitoso en lo económico y en lo artístico; pero un rotundo fracaso en lo deportivo… ¿Fiscal que acusa a los que han puesto al pasatiempo en lo más bajo del reclamo moral y deportivo? La historia.

Siempre que un jugador se retira con 15 ó más campañas de labor regulares, por lo general, es elegible a los cinco años por esa especie de cortesía hipócrita que, nadie sabe la razón de su existencia, más allá de un cumplido gratificante. El número de votos decidirá después si se queda o sale del escalafón.

En estos días, un periodista americano ha escrito que “este es uno de los años más flojos en cuanto a talento de todos los que conozco”; pero no explica por qué se quedan vacíos algunos rounds para terminar eligiendo al siguiente a alguien que estuvo en la lista el anterior y lo desecharon como “sin méritos suficientes”. Todo es, más que curioso, sospechoso cuando de Cooperstown se trata.

Bernie Williams, que fue un pelotero valioso, modesto, de clase estelar, sin embargo, no reúne lo suficiente para formar parte del Salón de la Fama, para lo que se debe ser mucho más que una estrella, porque, hasta donde sé, nadie le colgado nunca la etiqueta de “super”.

Fernando Valenzuela se defiende a rajatablas por sus parciales, por lo general mexicanos, se basan en el fenómeno de la “Fernandomanía”, pero esto es un capítulo sociológico que no abre puertas para el recinto.

Como contrapartida, el cubano Mike Cuéllar, que fue mejor que el descubrimiento de Corito Varona y nadie defiende su posibilidad; si quiere saber cuántas veces fue mejor el zurdo del Almendares que el pupilo de Tom Lasorda, vaya a los récordes, ¿Cómo se puede nombrar la indefención del astro del Baltimore por parte, sobre todo, de la prensa hispana?

Ni Rubén Sierra ni Edgar Martínez ni Vinicio Castilla son inmortales, buenos peloteros sí, pero no en plano de cohabitantes con Willie Mays o con Roberto Clemente en la memoria superior.

Harold Baines, Al Oliver, Babe Herman (todavía se refieren a sus problemas de fielding), Cecil Travis, Carl Furillo, Gil Hodges, Bob Meusel…no estan ahí; pero, para alimentar el carácter personal, nacional o regional de exigencias, entonces ciertos “científicos”, como Bill James, se aparecen con lo del “share facts”, para explicar que los números sagrados no deben ser patrones fijos de estricto cumplimiento; es decir, bateo sobre .300, 500 jonrones, más de 1550 impulsadas o 300 ganados, ¿Cuál es el objetivo que se persigue? Yo no sé, pero huelo igualar a jugadores solo buenos con los dioses del pasatiempo, incluso sugerir la posibilidad de que los superen. Quizás esa sea la forma de destacar el valor del jugador de “traje sucio”, que se moría en el terreno de juego, pero que, aunque se le reconocía el aporte al club, nunca puede ser colocado por lo mismo con respecto al beisbol como esencia trascendental.

Si se fueran a aplicar factores de rendimiento colateral en vez de números, Pepper Martin, Hank Bauer, Jackie Jensen, Maury Wills, Elston Howard…deberían ser analizados a la luz de la nueva justificación, que se puede, con grandes posibilidades de ser incluídos.

De los hispanos en el Salón de la Fama solo lo son verdaderamente Marichal, Aparicio, Alomar, Carew y Clemente, con los 3 elegidos por las Ligas Negras: Torriente, Méndez y Dihigo por lo que se sabe. Ni Tani ni Cepeda, si se va al fondo del asunto, deberían estar.

Ahora, por los novísimos procedimientos influenciados por los “salvadores de esta era”, por el “share”, Miñoso y Oliva deben estar ahí.

De los todavía activos, al que no vote por Vizquel y por Vladimir Guerrero tienen que crucificarlo por impío

A fin de cuentas, hay que estar atento, no vaya a ser que a Cooperstrown lo conviertan en un motel de la calle Okeechobe en Hialeah, con acceso para todo, por todos y por orden de llegada.

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: Al Oliver no están en Cooperstown

NOMBRES, RÉCORDES Y LIBRACOS‏

Por Andrés Pascual

 

LA RESPUESTA.- En su famoso libro anual "The Handbook", Bill James dice este fin de año que entre los activos hay ocho que deben llegar a Cooperstown: Albert Pujols, Alex Rodríguez, Vladimir Guerrero, Derek Jeter, Ichiro Suzuki, Chipper Jones, Iván Rodríguez y Mariano Rivera. Y él añade dos más de quienes opina "están muy cerca", Jim Thome y Todd Helton. Agrega: "Todos los otros deberán seguir acumulando méritos".

 

Antes, hablo de cuando "los perros podían amarrarse con longanizas", para poder entrar a Cooperstown, no optar por siempre jamás hasta que a la mayoría de los cegatos de la Asociación de Escritores, o a una buena parte del Comité de Veteranos se les ocurra, ciertas marcas personales eran un pasaporte directo al Salón de la Fama, hoy, igual que ha cambiado el beisbol, el jugador y la moral general, por supuesto que no pueden quedar los patrones históricos como dignos de considerarse a la hora de elegir al recinto.

El párrafo que encabeza este material fue tomado de Beisbol 007 y pertenece al cronista y narrador venezolano de amplia trayectoria, Juan Vené.

Si nos atuviéramos a lo que sugiere Bill James, una verdadera autoridad en asuntos de beisbol, en el libro The Handbook, la visión acerca de los méritos para entrar a Cooperstown ha cambiado tanto como el resto del juego para mal: batear 500 jonrones parece cuestionable, una vez que se hace con 600, como ocurre con Jim Thome, porque, según el libraco, "esta muy cerca", que no es igual a "está adentro", que debería ser el tratamiento y significa seguridad en el escalafón; igual sucede con uno de los mejores artilleros de los últimos 20 años y hablo de Todd Helton. Estos dos hombres son inmortales por mucho que James evite decirlo.

Para mí Vladimir Guerrero es un candidato de garantía absoluta a Cooperstown; sin embargo, no tiene 3,000 hits ni 500 jonrones, lo que mantiene como metas muy difíciles de lograr, porque no dependen solo de los batazos que pueda dar, en un momento en que baja la curva de rendimiento ofensivo aceleradamente por la edad y por la frecuencia de las lesiones.

De acuerdo al novísimo criterio de Bill James, posiblemente ni Mel Ott ni Hank Greenberg ni Ralph Kiner estuvieran ahí ni, quizás, Lou Boudreau ni Jimmy Botomley ni…Mickey Mantle, entonces, ¿Qué es un Hall of Famer para este señor de un tiempo a esta parte?

¿Cuál es la razón que justifica que comentaristas y escritores del juego hablen tan inapropiadamente, como el autor de "The Handbook", sobre ciertos asuntos en los últimos tiempos? Al modo mío de ver las cosas, la única que existe son los intereses personales de cualquier índole,  ¿Lo "políticamente correcto" aplicado al caso? Puede ser, pero desafortunado a la hora de imponer popularmente criterios que pueden lesionar la moral del juego, su historia y su influencia en la fanaticada.

Bill James, por su influencia como personalidad en estos asuntos, traza la ruta irregular para que Alex Rodríguez se convierta en inquilino de un recinto que no soporta, decentemente, su presencia ni de visita. Al asumir esta responsabilidad de defensa de lo indefendible, se convierte en el primero que le abre las puertas a una generación que escarnió al juego y que puso en tela de juicio a todos los peloteros de los últimos 20 años.

The Handbook de fin de año acaba de cerrar el capitulo de respeto que siempre adornó a Bill James para convertirlo en un vulgar cabildero de la peligrosa y amoral era del esteroide.

Si este compromiso para "beatificar" el mayor peligro contra su credibilidad por que ha pasado el juego en 92 años, no tiene detrás alguna fuerza motriz interesada, entonces el autor se está volviendo loco.

 

 

 

 

Vladimir Guerrero no se conforma‏

Por Andrés Pascual

 

       Este tipo llegó al baseball de Grandes Ligas como un especimen salido de una de esas fotos de clubes de principios del siglo pasado: slugger de promedios altos, dueño de un brazo poderoso para la posición del rightfield y con velocidad poco usual para robar bases desde sus 6'3 y 215 libras.

Para parecer más un pelotero de estampa antigua, no usa guantes de bateo en las manos y mueve el bate con absoluta autoridad en el home plate. Un bateador extraordinario de wildpitchs.

Guerrero pudiera ser un Hall of Famer en cinco años si anuncia su retiro hoy; pero, todavía, tiene dos metas: batear 500 jonrones y 3,000 hits.

Definitivamente, ya no depende del jugador poder lograrlo, sino del club que esté dispuesto a incluirlo en su róster y darle juego suficiente para que conecte casi 55 jonrones y más de 450 hits, lo que, quizás, no sea fácil.

El gran jugador no es el mismo, entre la edad y las lesiones le mermaron las prodigiosas facultades que le hicieron MVP una vez y que le convirtieron en uno de los más temidos bateadores de ambos circuitos, en los que bateó 13 veces sobre .300.

Si alcanzara un muy poco posible contrato de tres años, todavía debe tener salud para, con temporadas mediocres y sacrificando el promedio general de .318, llegar a las metas o quedarse cerca. Ahora, al Salón de la Fama debe ir, solo un loco o un estúpido pudiera no votar por él cuando llegue la boleta con su nombre.

 


Vladimir Guerrero Of The Angels

¡ESPINO, LEVÁNTATE, QUE YA NO CABE MÁS BOCHORNO!‏

Por Andrés Pascual

 

Resulta que Holanda le ganó a Cuba, según leí, con un equipo sin peloteros que jugaran en Estados Unidos, entonces ¿Con quiénes?

La realidad indica que, al revés de como clasifica ese especie de Standard & Poor al beisbol de los países que lo juegan de acuerdo a su “fuerza” o nivel, el feudo de Castro dista mucho del 1er y 2do lugar con que lo califican y que tanto emplea Peter Bjarkman para “pretender tapar el sol con un dedo”.

A Cuba le falta todo, comenzando por la cantera, quiero decir peloteros para poder incluirse entre los primeros seis países de nivel en el beisbol; sin embargo, a Mexico le sobra talento de grandes ligas, hechos para las Mayores y en juego, ni novatos prometedores ni sueños febriles de propaganda absurda y tendenciosa: el país azteca tiene bateadores, corredores, fildeadores y pitchers que juegan y brillan, muchos de ellos, en ambos circuitos grandes del Beisbol Organizado.

Los peloteros de Castro no juegan con pasión, juegan con miedo a perder, que es otra cosa.

Los mexicanos no juegan ni con pasión ni con miedo, que es peor y les sobra clase y deben existir allá por lo menos 200 mucho mejores para entrenar jugadores y para dirigirlos que lo mejor de Castro; sin embargo, importaron a Víctor Mesa y a varios coaches, representantes de un beisbol catastrófico, para que ayudaran, digamos que al Veracruz a… ¿A qué?

Adrián González, él sólo, vale más y es mejor que todos los peloteros de Castro; entre los pitchers, los mexicanos tienen por lo menos 3 que, si muelen a todos los de la tiranía, incluyendo a los que están por acá, no soportan la comparación con el spike izquierdo de uno de los paisanos de Panchillo, ¿Entonces?

Sin embargo, los clubes campeones de  la Liga del Pacífico juegan a matarse en la Serie del Caribe y lucen mucho mejor que el resto, a veces con más clase en la plantilla; pero en el beisbol no se puede ganar con el nombre, sino con el juego que sea capaz de desplegar el pelotero y esa es la razón por la que no le ganan al club castrista, posiblemente 20 veces inferior a ellos.

Aunque se conoce (afecta a todos los países del área), que un jugador de grandes ligas no puede jugar al 100 % ni si quisiera, porque llegan mal preparados a eventos como el Clásico o los recién concluidos Panamericanos de Guadalajara; además, por protección individual ante lesiones que pudieran afectar carreras cuyo salario mínimo era de 419,000 hasta este nuevo pacto laboral, en que ascendió a 480,000, algo se debe hacer para no continuar pisoteando la moral del jugador profesional del área contra un beisbol pésimo como el castrista, o ante otro que tampoco tiene la clase, una vez hecho equipo nacional, de ninguno de los de la región, como el japonés, incluso el taiwanés o coreano.

Yo hubiera querido ver a Héctor Espino, a Ron y a Moi Camacho, al Diablo Montoya, a Leo Rodríguez, a Ramiro Cuevas, a Celerino, a Aurelio…con posibilidades de enfrentarse a Cuba con la moral del pabellón nacional en juego; sin que me queden dudas, la pasión, la vergüenza y la responsabilidad ante tamaño compromiso la sacaban del fondo de la tierra si era preciso…

 

 

 

 

Eran mejores que los de hoy en todo

Eran mejores que los de hoy en todo

 

UN MVP CONTROVERSIAL Y MERECIDO: VERLANDER



 

 

Por Andrés Pascual

 

Justin Verlander, pitcher de los Tigres de Detroit, fue seleccionado como el Jugador Más Valioso a su club por la Liga Americana en esta recién concluida temporada de 1911.

Los guarismos que tuvo durante la campaña justifican a cualquiera de los cronistas que le favorecieron con el voto.

El tipo ganó la Triple Corona del Pitcheo y tuvo mucha importancia con que su club estuviera en la postemporada.

Para mí, la lucha por el galardón tendría a Jacoby Ellsbury, outfielder del Boston, al inicialista Miguel Cabrera, Detroit y al ganador como máximos contendientes.

Por sus números como primer bate y por su excelente defensiva en el centerfielder del Boston, consideraba que ganaría el premio anual, sin embargo, también entendía que la caída desastrosa del club de Ted Williams, sería una influencia negativa contra Ellsbury.

Mi tercer candidato era Miguel Cabrera, desde mi punto de vista, en capacidad de discutir el mejor bateador con categoría de slugger en el beisbol.

Sin embargo, fue el outfielder del Toronto, José Bautista, el tercer favorecido en el escalafón.

Miguel Cabrera es mucho mejor bateador que Bautista, tan bueno como Pujol una vez que este jugador se ha visto "humanizado" en las últimas dos campañas y no sería extraño verlo en el plano de "otro gran bateador" sin la categoría de casi Dios que exhibió hasta el 2009.

Posblemente Cabrera, con tendencia a convertir el vicio en juerga soportable, herencia española de los países al Sur del Río Grande, se haya visto afectado por el incidente de un DUI que, para ciertas nacionalidades, siempre es reciente para titular de la prensa amarillista.

El problema que yo veo cuando se le entrega a un pitcher un premio como el MVP, no es solo que su contribución haya sido decisiva en la tabla de posiciones, porque solo no hubiera podido lograrlo en alrededor de la cuarta parte de los juegos del club, sino porque, para los bateadores, no existe otro similar al Cy Young, capaz de premiarle como lo mejor de una liga durante 162 juegos en el terreno o entre 580-620 comparecencias a la caja de bateo.

 

 

 



El último campeonato de beisbol profesional cubano‏

Por Andrés Pascual
 
     
El Ultimo Campeonato Profesional Cubano
 No se jugó en el Cerro con los 4 clubes insignias del poderoso "champion"; este torneo tuvo lugar en la provincia Pinar del Río, con la regional PR-2 como sede...

 

Argumentando razones de índole organizativas para el desarrollo agropecuario, la provincia vueltabajera fue dividida en regiones: PR-1, PR-2, PR-3...compuestas cada una por varios municipios vecinos; el municipio San Cristóbal fue la cabecera de la regional PR-2, allí se efectuó el último campeonato de pelota en el cual se les pagó a los jugadores que participaron, utilizando como sedes alternas los municipios Los Palacios y Candelaria.

Felipe Guerra Matos fue un capitán del llamado Ejercito Rebelde de Castro, era un feviente fanático del deporte profesional, por tal razón, el tirano le regaló la DGD o Dirección General de Deportes, que atendía tanto al amateurismo como al profesionalismo; Guerra Matos le organizó una verdadera fiesta de héroes al club Cienfuegos a su arribo de Panamá, luego de ganar la XII Serie del Caribe en el Itsmo y en la sección deportiva de la revista Bohemia, con 10 fotos de Ramoncito Fernández, se le vio junto a los entonces ídolos nacionales del pasatiempo como Camilo Pascual, Haitiano González, Leonardo Cárdenas, Pedro Ramos, Orlando Peña, el manager Tony Castaño, el administrador del club y narrador Gonzalo López Silvero, más los propietarios de los Elefantes "Cucho" Rodríguez Gali y "Guille" Alonso Bermúdez.

 

Si a la conducta a favor de la pelota profesional se le agrega que Guerra Matos tenía por ídolo al boxeador de peso pluma "Pupy" García, quien salió del retiro en 1959 por petición expresa del capitán-represor, pues se concluye que no "haría huesos viejos" al frente del organismo al cual posteriormente llamaron INDER; porque Pupy, fallecido hace 5 años en Miami, conspiró contra Castro, lo que le valió purgar una larga condena y Guerra Matos asistió al funeral del padre del bravo peleador estando ya este en prisión, lo que se consideró un "pecado mortal" por la dictadura incipiente.

Guerra Matos fue sustituido a principios de 1960 por José Llanusa Gobel, que cambió el nombre del departamento al de INDER (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación), Llanusa era un gran lamebotas de Castro que después seria Ministro de Educación y, luego de defenestrado, responsable de una granja porcina; pero este individuo había sido uno de los llamados "Chicos del Vedado Tennis Club", por el que había competido incluso en niveles internacionales en baloncesto.

En 1961, la posibilidad de que no se jugara pelota organizada en ningún nivel fue manejada por la dictadura; ese año, luego de concluido el campeonato invernal, no se efectuó campeonato alguno y había una especie de resentimientos entre Llanusa y Guerra Matos, que fue enviado a la regional PR-2 con el ingeniero agropecuario Rolando Fernandez, a "manejar" la organización de parte del experimento. Rolando Fernández conspiró alrededor de 1963 y fue enviado a prisión por varios años. Falleció de un tumor maligno cerebral a finales de los sesentas.

Una vez en San Cristóbal Guerra Matos y Rolando Fernández, como contrapartida a que Llanusa no tenía planes de un campeonato de pelota y para confrontarlo en medio de un agrio enfrentamiento entre ambos, se dieron a la tarea de organizar un campeonato abierto, con participación de los amateurs disponibles y de los profesionales que estuvieran a manos para tal efecto, así nació el Campeonato Inter-Granjas PR-2, que fue su verdadero nombre, llamado por otros la Liga del Ingeniero o el Campeonato de Guerra Matos.

A finales de septiembre de 1961 comenzaron a llegar a San Cristóbal y los municipios sedes los jugadores, que eran alojados en los hoteles municipales o en casas robadas a gente que se exiliaba y, a algunos, se les "emplantillaban" en fábricas o granjas como empleados que no rendían labor sino como peloteros...Con un majestuoso desfile en el municipio San Cristóbal, el 5 de octubre, echó a andar el último gran campeonato de verdadera fuerza en el beisbol de la Isla, jugándose los fines de semana.

Porque no fue oficial nunca, de acuerdo a la "nueva mentalidad", el evento duró solo diez fechas -hasta la segunda semana de diciembre-, y algunos espadones del castrocomunismo le atacaron por radio y prensa escrita, como el recientemente fallecido narrador Eddy Martin que, en el periódico Revolución hizo un artículo inflamable contra el campeonato que tituló "La pelota profesional en la PR-2 es inadmisible"; u otro del Inmortal Martín Dihigo, manipulado por la tiranía, quien, en su columna "Desde el Pan de Matanzas", tituló otro "A dónde quieren llegar"...

 

Dihigo asistió un fin de semana a San Cristóbal a ver a su hijo Martín jr. que había sido novato de los Cubans Sugar Kings; pero la realidad que su objetivo fue verificar las denuncias de profesionalismo del evento para denunciarlo. Ese día coincidió en el municipio con "Papa Joe" Cambria, en la que  fue la última incursión como "scout" del legendario buscador en Cuba; Cambria firmó por lo menos dos jóvenes para el club Minnesotta aquella tarde; pero no a Tony Oliva, como creen muchos, el poderoso artillero de Corralitos había sido contratado un año antes en un try-out en el estadio Borrego de la capital pinareña y en 1961 no regresó a la Isla, lo que haría en 1974 por motivos familiares.

 

El PR-2, la Granja Experimental, Productos Lácteos, la fabrica de tabacos "El Teli", la granja La Coronela, la granja El Ciego, La Fábrica de Piensos, Deportivo Juan Jorge Soto, Industriales del ABPA y las granjas Taco-Taco y Los Pinos fueron los equipos que salieron al campo a disputar el acaso más fuete campeonato jugado en Cuba posterior al champion de invieno de 1961.Entonces la regional fue un verdadero hervidero de fanáticos de casi toda la provincia y de jugadores amateurs y profesionales inactivos por el impasse creado al efecto: entre los jugadores amateurs que, algunos vieron poca acción por tener competencia profesional al lado, se cuentan Fidel Linares -padre de Omar y de Juan Carlos y un buen pelotero que había actuado bajo las órdenes de Andrés "Titi" Fleitas en los Indios de Araujo de la Liga de Pedro Betancourt-, Pedro Chávez, del Santiago de las Vegas de la Unión Atlética de Amateurs de Cuba y miembro de la escuadra nacional que ganó la Serie Mundial Amateur de ese año en Costa Rica; Enrique Pérez Chaviano, pitcher que también integró la escuadra nacional a Costa Rica; Rigoberto "Tito" Fuentes, posteriormente infielder de Grandes Ligas con una carrera que inició con los Gigantes de San Francisco, que también había asistido a Costa Rica; Eulogio Osorio Patterson, un pelotero oriental que buscaba "meter el cuerpo" a como diera lugar y que había sido rechazado en try-outs para los clubes de la Liga Invernal dos años antes, porque no tenía la clase exigida por el profesionalismo; pero después se destacó en las Series Nacionales con los equipos capitalinos; Vicente Llano, pitcher del Artemisa de la Unión Atlética; Raúl "Cunagua" González, como Llano, también del club que representó a la hermosa "Villa Roja" en el circuito unionista; del Artemisa también el antesalista Andrés Pérez Pino, el outfielder y fuerte bateador Angel "Patón" Acosta y Francisco Bardajill jr. así como un jugador apodado Mayimbe; un sanjuanero llamado Merejos, que pitcheaba a ¾, firmó y logró jugar en Triple-A con la Organización del Minnesotta; "Prieto" Linares, un infielder de la LIga de Pedro Betancourt; José Miguel Pineda, pitcher-inicialista del Bancario Nacional que también asistió a Costa Rica; un zurdito que era un "Zurdazo", del Artesanos y de la PNR, que le dijo "No" a Gonzalo López Silvero cuando le quiso firmar para los Yanquis en 1959 porque, le tenía miedo al profesionalismo basado en que "era muy chiquito", Pastor pitcheó tal vez el mejor juego de ese breve campeonato, al dejar al poderoso Juan Jorge Soto en un hit con 15 ponches...claro, otros destacados aficionados actuaron, pero la memoria o falla o traiciona.

Entro los profesionales que vieron acción allí,, se cuentan el pitcher novato de los Tigres de Marianao Lorenzo "Habichuelas" Gómez; el big-leaguer y siempre bien recordado amigo Frank “Panchón" Herrera, que también dirigió a los Industriales; Emiliano Tellería, un infielder que, en 1962, iba a ser ascendido a Triple-A y decidió quedarse en Cuba, donde rumia su craso error a quienes les tiene confianza; Amado Ibañez, infielder del champion y del Beisbol Organizado en Ligas Menores; Jesus Ayón, que había actuado ese año con el Huntington, en California; Raúl Oros, pitcher de liga menor; Reynold García, infielder fallecido hace pocos años en Miami e hijo del legendario Silvio; Juan Carlos Iglesias, con actuación en Trple A; Rafael Chaterloing, de Ligas Menores; "Moro" Zambrano, Triple A; el 51 o FiftyOne, tam bién de Ligas Menores; Héctor Martínez, que pocos meses después debutaría en Grandes Ligas con los Atléticos de Kansas City; Marcelino Lopez, zurdo de Grandes Ligas  que causó un gran impacto con el Almendares, pero que no llegó a pitchear en San Cristóbal.

Eduardo "Titirite" Cárdenas, que fue eje de escándalo en la Unión Atlética cuando jugó para los Góticos del Fortuna por asuntos de "apuestas"; Maríin Dihigo jr. novato de los Cubans y ni la chancleta del padre; Nelson Morera, Miguel la Rosa, Orlando Centelles, como Dihigo, también novatos de los Cubans; un catcher apodado "Tiburón" que después fue un militar represor de la tiranía; Manolo Sarmiento, veterano pitcher de ligas menores; Rafael "Gallego" Suárez, catcher de bullpen del Almendares y de liga menor que resultó el champion bate en el torneo; jugadores de ligas menores como Jorge Taylor, segunda base y hermano de Tony, además de novato de los Cubans también; el infielder de la Osa y el outfielder de la Nuez...en total, el 78 % de los jugadores fueron o eran profesionales activos.

El campeonato lo encabezaba hasta su suspensión el PR-2, dirigido por el ex-pelotero profesional Roberto Fernández Tápanes, que había sido manager en Panamá, tres años después, Tápanes se convirtió en miembro del glorioso presidio politico cubano y se debe señalar que fue este palaceño nacido en Campo Florido, el responsable máximo de la carrera de Tony Oliva en Cuba, porque le dirigió y "mentoreó" en Los Palacios y le llevó al try-out en el que el artillero zurdo de los Mellizos fue firmado.

Si de algo se debe estar convencido es de que aquel campeonato fue más fuerte que las Series Nacionales, por lo menos que las iniciales de la dictadura; allí se jugó una pelota y actuaron unos peloteros con tal clase que nunca pudieron ser igualados y esa fue la razón por la que desapareció abruptamente del escenario; la tiranía no compite en buena lid por dos razones: ni tiene voluntad de hacerlo ni clase, entonces, destruye, desaparece del escenario al competidor como única forma de obtener la victoria y el profesionalismo, ese ente soberbio y maldito, había que eliminarlo a como diera lugar...

Pie de grabado: Héctor Martínez jugó en el Campeonato Inter-Granjas para Juan J Soto

COBB, GREENBERG, KALINE Y STEARNES SON DETROIT‏

Por Andres Pascual

 

Todas las ciudades veteranas del béisbol de Grandes Ligas, a través de sus diferentes etapas, han contado con jugadores considerables en el rango de trascendentales o símbolos de la franquicia con sede en “el barrio”. La clase atlética; pero, sobre todo su personalidad en el terreno, justificada en el carácter de liderazgo, los colocan en niveles de privilegio y superior a otros a la hora de mencionar nombres que se identifican plenamente con el club; a la vez que este con ellos.
Para los representantes de la ciudad automotriz e incubadora de la Motown Records, estos jugadores son Ty Cobb, Hank Greenberg y Al Kaline para los Tigres, o Turkey Stearnes como reflejo en la pelota sepia.
Ty cobb no solo fue la gran figura de los bengaleses durante la era de la bola muerta y parte de la década de los 20’s, sino que, con Babe Ruth, son los dos peloteros más publicitados de la historia, nivel propagandístico no alcanzado ni por Ted Williams ni por Walter Johnson ni por ningún otro de cualquier época.
Apodado “El Melocotón de Georgia” porque nació en Atlanta y tenía su tez de color rosado-rojiza, es el bateador de más alto promedio ofensivo en toda su carrera con .367. Ganó 12 champion bates y bateó sobre .400 dos veces .420 en 1911 y .409 en 1912.
A través de sus 25 campañas en Grandes Ligas, Cobb obtuvo un sinfín de liderazgos por temporadas y fue dueño del récord de bases robadas en una temporada con 96; su marca de por vida son 892 estafas.
A mediados de los 80’s cayó su récord de hits de 4191, superado por Pete Rose, que lo puso en 4256 en 24 temporadas y muchas más veces al bate.

Cobb asistió a 3 Series Mundiales, todas con Detroit, en las que promedió para un anémico .262 si se considera la clase de bateador que fue…
En esas apariciones en el Clásico de Octubre robó 4 bases, a razón de 2 en 1908 y otras 2 en 1909; pero en 1907 no pudo estafar.
Hank Greenberg fue la gran estrella del Detroit en el período comprendido entre 1930-1946. Bateó .313 de por vida en 13 años y el ultimo lo jugó con los Piratas de Pittsburg. Encabezó 4 veces la Liga Americana en jonrones y 4 en carreras impulsadas.
En 1938 bateó 58 jonrones y en 1937 impulsó 183 carreras; también lideró 2 veces el Joven Circuito en dobles, una en slugging y dos más en bases por bolas recibidas.
Asistió a 4 Series Mundiales en las que promedió .318 con slugging de .624, conectó 7 dobles y 5 jonrones e impulsó a 22 corredores con otras 17 anotadas. Jugó al lado de algunos de los mejores peloteros de todos los tiempos como el catcher Mickey Cochrane y el intermedista Charles Gehringer; además del pitcher zurdo Al Newhouser, todos miembros de Cooperstown.

Al Kaline nació en Baltimore y fue considerado un “baby bonus”, porque lo firmaron en 1952 a los 17 años, al siguiente, 1953, debutó en Grandes Ligas con solo 18 y, a los 20, en 1955, ganó el champion bate de la Liga Americana con .340 de promedio. Fue una estrella desde su etapa colegial que se mantuvo brillando a través de 22 campañas en las Mayores. El año que ganó el campeonato de los bateadores, también se adjudicó el de hits con 200.

El promedio general de Al Kaline en 22 temporadas como jardinero derecho de los felinos fue de .297; pero superó los privilegiados 3000 hits con 3007; impulsó 1587 carreras y anotó 1622; bateó 399 jonrones. Se le reconoce como el más grande jardinero derecho defensivo de todos los tiempos; su seguridad y elegancia al fildear no tienen comparación en la posición del rightfield.
Jugó en la Serie Mundial de 1968 y contribuyó a derrotar a los Cardenales de Bob Gibson al batear para .379 con slugging de .655, dos dobles y dos jonrones; además, anotó 6 e impulsó 8 carreras.
Por los Tigres de Detroit han pasado muchísimos estrellas, algunas pertenecen al Salón de la Fama; pero ninguno tan emblemáticos como los integrantes de este trío que, además de pertenecer a Cooperstown, significan para la historia el nombre y la esencia de los bengaleses.

Turkey Stearnes fue uno de los mejores bateadores del circuito sepia, capaz de producir enormes promedios y considerables cantidades de jonrones, es un inmortal de Cooperstown, por lo que, como Cobb, Greenberg y Kaline, merece un lugar como el 4to. sello distintivo de la ciudad automotriz.

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Pie de grabado: Cobb es el más grande jugador relacionado con Detroit en la historia.

Por los que no pudieron; por los que no pueden jugar aquí

Por Andrés Pascual

 

Fue durante la década de los 80’s del siglo antepasado que Adrian “Cap” Anson, inicialista y principal estrella blanca del bateo del béisbol de la época, se negó a jugar contra el pitcher negro canadiense George Stovey, así se sembró la semilla de la barrera racial, que tomó forma cuando los hermanos negros Fleet y Mooses Walker fueron separados del béisbol grande norteamericano.
Sin embargo, ningún capítulo político constitucional; ningún decreto presidencial acondicionaba a efectos legales de aplicación la segregación en el país, pero el racismo estaba ahí, Jim Crow estaba ahí y la maquinaria del Ku Klux Klan engrasaba su motor de criminal histórico dispuesta a manchar el expediente de la nación americana con sangre inocente de igual color pero bajo piel de matiz diferente.
¿Cómo fue posible que, sin apoyo constitucional, se desarrollara la oposición al jugador negro en el béisbol de los blancos? Sencillamente, por el conocido “Pacto de Caballeros del Béisbol”, que fue la aprobación, por los dueños de clubes, de no permitir negros en sus rosters; el convenio, que fue sellado solo con un apretón de manos, pasó a conocerse como el pacto infame popularmente, lo más lejos de la palabra caballero que haya probado suerte entre los propietarios en el deporte de las bolas y los strikes…

 

Un caudillo entre los miembros del clan de constructores del muro racial, fue el propietario de los Medias Blancas de Chicago Charles Comiskey, que hizo cuanto pudo en vida para evitar la entrada del jugador sepia al Béisbol Organizado: fue el principal opositor a la contratación de Charles Grant (jugó en Cuba), segunda base a quien trataron de imponer los Gigantes como “de sangre india cherokee” y del pitcher cubano José de la Caridad Méndez, a favor de los que hizo presión el manager del club neoyorquino, residente invernal en La Habana, John McGraw.
Sin ánimo de justificar moralmente el hecho, el arreglo de la Serie Mundial de 1919 por ocho jugadores de los Medias Blancas fue de total responsabilidad de Comiskey, porque muchas de sus estrellas, entre estas el mejor pelotero de la época, Joe “Shoeless” Jackson, jugaban por menos de la mitad de lo que valían; incluso Comiskey fue alertado del asunto por el propio Jackson y dejó que se produjera la entrega de juegos para, así, acabar con aquellos peloteros como escarmiento en lo que trascendió como el Escándalo de los Medias Negras.

En 1918, sin embargo, el pitcher negro Jimmy Claxton logró “colarse” en los Oaks de Oakland por dos meses, en lo que, quizás, pudiera considerarse, sin el reconocimiento que tuvo Jackie Robinson en 1947, como la verdadera entrada de un jugador negro al béisbol Organizado; pero, por lo efímero del intento ni que generó una posición de derrumbe de la barrera racial, no es considerada oficialmente como de importancia en el asunto.
La barrera racial, además de amoral e injusta, privó al Béisbol Organizado de su época de ser más fuerte y competitivo por la ausencia del brillante jugador sepia; tan así es que Babe Ruth consideraba a un short stop que actuó 13 temporadas en Cuba, John “Pops” Lloyd, apodado “Bemba de Cuchara” en la Isla, como el mejor jugador que hubiera visto jamás y, cuando le compararon con él, Honus Wagner, la más rutilante estrella del periodo 1899-1919 como jugador de posición desde el campo corto de los Piratas de Pittsburg, declaró que se le  honraba con tal declaración.
Aquellos jugadores negros que tienen un legado histórico para el béisbol americano que cada día sorprende más en magnitud e importancia, dejaron huella trascendental en todo el mundo beisbolero americano, incluso en Japón.

¿Cuántos jugadores negros, desperdicio intencional del muro racial, hubieran estado en condiciones de competir por un puesto en Cooperstown? Nadie lo sabe, pero hay una media por los que integran el recinto y, posiblemente, queden más de 20 con condiciones, entre ellos, por lo menos 3 cubanos, encabezados por Alejandro “El Caballero” Oms, el outfielder villareño que escolta a Torriente por un punto en el promedio de bateo de todos los  tiempos en la Liga Cubana con .350 por .351 del Herrero de la Perla del Sur. Oms se cansó de dar palos en Ligas Negras también.
Pero Valentín Dreke bateó .300 varias veces y quedó sobre el difícil guarismo en promedio de por vida en Ligas Negras; al pitcher derecho Ramón Bragaña acaso se le igualaba, pero, con seguridad, muy pocos le superaban en efectividad; Pablo “Champion” Mesa, considerado junto a Oscar Charleston y Oms como el mejor trío de outfielders que poseyera un club cubano jamás, era un pelotero que pertenecía al firmamento.

Bienvenido Jiménez, “Pata Jorobá”, hubiera pernoctado en estadios de Grandes Ligas quién sabe por cuánto tiempo de no haber existido la prohibición.
Silvio García bateaba más que algunas estrellas blancas de su época y algunos descansan en el Templo de Inmortales.
Pelayo Chacón, Bombín Pedroso, Luis “Anguila” Bustamante, Luis Tiant, Basilio “Brujo” Rosell, Rodolfo y José María Fernández o Julio Rojo,    ¿Quien sabe qué hubieran podido hacer en el béisbol Organizado?

La cantidad de peloteros negros privados de jugar en las Mayores con posibilidades de optar por la inmortalidad absoluta que les ocasionó el racismo a muchos de ellos, solo se compara con esa otra barrera política que le impuso el castrismo al jugador cubano que, deberían hacerlo oficial ya, ha sido una de las causas del debilitamiento general del juego en Grandes Ligas, no solo por la cantidad de jugadores que accedían al Beisbol Organizado desde Cuba; sino porque, el jugador de otros países del Caribe, que se aprovecharon de la circunstancia convertida en decreto político arbitrario, jamás ha igualado al cubano en sentido general de juego.
A pesar de todo, hay que hacer un aparte a la hora de evaluar la fabulosa cantera que perdió el béisbol americano desde el mes de febrero de 1961; porque, nadie lo dude, en el período comprendido entre 1964 -debut de Felix Isasi en Series Nacionales con Occidentales- hasta 1988, en que inician con rango estelar su derrumbe como posibles estrellas de las Mayores Juan Padilla, Germán, o el Duque…dejaron de actuar mil peloteros cubanos en Grandes Ligas los que, a fin de cuentas, posibilitaron que más de la mitad de otras nacionalidades, las que sean, hubieran jugado y jueguen aquí.
Incluso peloteros que no menciona el fanático cubano del béisbol hecho descender a la fuerza y con traspiés de estos tiempos como Eusebio Cruz, Sixto Hernández, Juan Luis Baró, Lázaro Contreras, Lázaro Madera, Ubaldo Alvarez, Florentino Alfonso, Roberto Valdés, Emilio Salgado, Enrique Rossell, Gaspar Legón, Oscar Romero, Evelio Hernández, Lázaro Santana, Felipe Sarduy, Owen Blandino, Enrique Oduardo, Julián Villar, Luis Barreiro, Oscar Rodríguez, Sergio Quesada, Ricardo Ramos, Navajas González, José Luis Alemán, Vicente Díaz, Osvaldo Oliva, Reinaldo Fernández, Fernando García, Alfredito García y muchos más, eran material de grandes ligas de haber tenido la oportunidad que, como cualquier ser humano, merecían.

De igual forma que se trata el asunto del jugador negro durante la prohibición por la barrera racial, se solicita apoyo para manejar el caso cubano; o, ¿Acaso es diferente en injusticia y abuso de poder la barrera socio-político-económica que le impide al pelotero cubano actuar aquí?  ¿Por que no se establece un capitulo de recordación anual sobre la tragedia cubana en el beisbol? ¿Acaso temen una estampida legal del jugador cubano hacia acá que haga peligrar el status de cantera de algunos por ahí?
Yo creo que un día calendariado para la tragedia del béisbol cubano se impone; de lo contrario, no es ni moral ni decente ese número de Jackie Robinson retirado de todos los clubes de Grandes Ligas.

Claro, una fecha así sería otra de acusación al régimen que segrega en la Perla de las Antillas.
Por todos los que por amor al juego han hecho grande el pasatiempo; por aquellos cubanos a los que la barrera racial les impidió actuar en el Béisbol Organizado y por los otros, a los que un tirano y dictador, por designios fatales y propietario de la Isla de Cuba les prohibió y prohíbe, bajo imposición de intereses puramente personales en el asunto jugar en las Mayores, el más grande aplauso y reconocimiento y la promesa, que es deber de cualquier cubano librepensador, de hacer por lograr un día de reafirmación del béisbol nacional, herencia máxima de la identidad nacional, que trascienda como protesta y acusación contra la decadencia hecha gobierno que, en Cuba, aunque lo ha ensayado, no ha podido liquidar de la tradición criolla.

 

 

VALENTIN DREKE AL CENTRO IZQ. JOSE M. FERNANDEZ Y DERECHA MA

VALENTIN DREKE AL CENTRO IZQ. JOSE M. FERNANDEZ Y DERECHA MA

Pudiera no ser Clemente el mejor pelotero hispano‏

Por Andrés Pascual

Hay una norma que huele a conspiración contra los
peloteros cubanos negros que no actuaron en Grandes Ligas y es la de hacer todos
los All-Star hispanos posibles; incluyo la selección del mejor pitcher, mejor
bateador… con jugadores que actuaron en las Mayores; así dejan fuera a más
de 6 propiedad exclusiva de la mayor de Las Antillas… posible por
la escasez de cubanos relacionados con la prensa y me refiero a ESPN y cosas
así, como en los propios clubes del Beisbol Organizado en otras funciones; o por el absoluto desconocimiento de los cubanos que trabajan en
diarios de gran tirada como los de Miami. Es una forma de congraciarse con
las otras nacionalidades que no tuvieron, acaso por eso les interesa poco,
participación de interés ni clase, salvo algunos pocos, en la
pelota mal llamada independiente para proyectarse como jugadores de
actuaciones memorables.
El circuito sepia americano contempló, por las
razones que fuera, a muy pocos jugadores que no fueran de origen cubano;
incluso la única nacionalidad latinoamericana que poseyó clubes en ese beisbol fue la cubana; todavía más atrás, en 1911, el Dr.
José Enríquez logro realidad su sueno de constituir el primer club en el beisbol
americano solo con peloteros cubanos,
el Long Branch, que jugó para la liga New York-New Jersey y ganaron el
campeonato en 1913 con Luque y Miguel Angel González en el róster, a 18 1/2
juegos del segundo lugar.
Otro detallito que se emplea mucho es el de
“Rod Carew es el mejor bateador hispano de todos los tiempos…” ¿Por
qué?
La barrera racial fue tan injusta que, hasta hoy, tenemos que
seguir, por lo menos nosotros los cubanos, aguantando esos paquetes y nadie mira
hacia atrás.
Roberto Clemente fue una estrella de su tiempo; sin embargo, en el
tipo de beisbol que le tocó jugar, el criollo Cristóbal Torriente hizo lo mismo
que él: lo mejor en el rightfield, pero más bateador.
Pelotero de cinco herramientas, bateador de bolas malas, el zurdo de la ciudad de Cienfuegos fue capaz de arrancar elogios como el de C. I. Taylor, manager del
Indiannapolis A.B.C, que dijera una vez: “Si ves a Torriente por la acera de
enfrente puedes decir, sin exageración, que ahí va un team de
pelota…”
Muchos años después de 1920, Frankie Frisch dijo:”Yo estaba en
La Habana con Babe Ruth y otros doce jugadores de los Gigantes de Nueva
York; ocurrió cincuenta años atrás y todavía lo recuerdo claramente, sobre todo a Cristóbal Torriente, un tremendo bateador zurdo que jugaba
en los jardines. Creo que yo actuaba en tercera en cierto momento cuando bateó
de rolling hacia mí y, por instinto, mire el guante buscando la pelota,
que no estaba; sino había hecho un hueco profundo a centímetros escasos de donde cubría; la bola, que casi nadie pudo ver, continuó viaje rumbo al leftfield. Tuve suerte de que no fuera de frente. Torri no solo es uno de los bateadores de más poder que haya visto,
sino que chocaba con la pelota como cualquier otro super-bateador y eso es lo
que fue, un super-bateador. En aquellos días, Torriente era la verdadera
estampa de un pelotero. Nos hubiera gustado sobremanera
traerlo a las Grandes Ligas…”.
En el Chicago American
Giants, de Rube Foster, el tremendísimo outfielder era el bateador de poder, el clutch hitter que no
fallaba, por lo que el manager podía contarle a la prensa después que:
“…Hombres rápidos, que se embasaban, como Jelly Gardner, Jimmy Lyons, Dave
Malarcher o Bingo DeMoss iniciaban el derrumbe de la oposición con sus rollings y
su velocidad para ganar bases extras…entonces venía Torriente, con su clase y
su determinación. Yo siempre decía, “llega que atrás viene Torri y él
terminaba la frase con vamos, que de cerrar me encargo yo y se encargaba
como nadie ni con la seguridad que lo decía…”
Cristobal Torriente
era reconocido como un bateador que disparaba verdaderos
cañonazos hacia todos los ángulos y su poder al bate se comparaba
con Josh Gibson: en el primer Almendares Park, donde las cercas estaban a más de 500
pies, disparó jonrones que cayeron detrás de las bardas sin bola viva,
sin bates especiales ni, mucho menos ,esteroides.

Según Bob Williams, un ex short stop del beisbol sepia, en
la temporada de 1920, mientras jugaba para el Chicago American Giants, Torriente disparó
una línea que le dio a un reloj de 27 pies de altura por encima de la cerca del
centro del terreno, por lo que las manecillas se dispararon y comenzaron a
girar alocadamente sin dirección. Los batazos del cubano eran normalmente de
entre 450, 480 pies según quienes pudieron verlo.
Junto a Jelly Gardner y
Jimmy Lyons formó el mejor outfield del circuito negro en toda su historia y,
como jardinero derecho, tenía manos extraordinarias para fildear, tan buenas que
lo usaron, a pesar de ser zurdo, en segunda, en el short y en tercera, su brazo era un
verdadero cañón y, si no triunfó como pitcher (récord 15-5) en Ligas Negras, se
debió a su extraordinaria clase como bateador; la velocidad del cienfueguero era
comparable a la de los tres mejores en el beisbol de entonces, un verdadero
super-pelotero de las tan manoseadas cinco herramientas.
En 1918 se
unió al Chicago Americans Giants y quitó del jardín central a Oscar Charleston,
que tuvo que irse al left. Ese año el cubano tuvo su bautizo contra
pitchers big leaguers en tierra americana cuando enfrentó a los Piratas de Pittsburgh,
bateándole cuatro hits en dos juegos a Jack Quinn y Dave Jones.
Un año
más tarde, en La Habana, jugando para el Almendares, en un tour por la Isla
contra los Bucaneros, bateó de 18-11, incluyendo un triple, 4 dobles y
2 jonrones a Leo Cadore, Hal Carson, Elmer Ponder y Jeff Pfeffer.

A los Piratas les siguió el escuadrón All-Americans de Jack Quinn,
Torriente terminó la serie con .359 y cuatro jonrones, todos para empatar o
decidir juegos y uno de ellos, conectado a John “Mulo” Watson, épico, de una
distancia superior a 550 pies del home.
Torriente, Gardner y Jimmy Brown
fueron una especie de playboys para el club Chicago American Giants, amaban la vida
bohemia, hasta altas horas de la madrugada, por lo que Fóster acostumbraba a
multarlos y suspenderlos si tenían un mal día; no obstante, una vez reconoció
que eso no pudo hacerlo sino dos veces con el cubano, que no acostumbraba a “días malos” con frecuencia ni por el alcohol ni por el cansancio ni, mucho
menos, por lesiones, que le ocurrían muy raramente y nunca graves.
En 1921
bateó .302 y contribuyó decisivamente a que su club ganara la recién instaurada
Serie Mundial de Ligas Negras contra el Bacharachs de Dick “Cannonball” Redding:
con la serie empatada a tres, decidió con el más largo jonrón jamás
bateado en Dyckman Oval, en el Bronx, que puso el marcador 6-3 a favor de
los Americans Giants en el sexto, entonces se hizo cargo del box y cerró el
juego con tres escones. Ese año con otro enorme estacazo en Shibe Park,
Filadelfia, eliminó al
Hilldale -posterior equipo de Martín Dihigo-, con score de 5-2.

Torriente fue chambion bate en Ligas Negras y su promedio de por vida fue de
.339, acumuló averages de .400 ó más y por encima de .370 varias veces; en la
Liga Cubana, su .351 es el más alto de todos los tiempos, seguido
por otra extraordinaria injusticia de Cooperstown,
Alejandro Oms, con .350.
En 1952, el editor deportivo del Pittsburgh
Courier, Wendell Smith, escogió el más grande outfield negro de todos los tiempos: Monty Irving,
Oscar Charleston y Cristóbal Torriente; pero, para Cum Posey, el zurdo cubano era
el mejor de todos,
En “La Otra Mitad de la Historia del Beisbol”, John B.
Hollway, luego de entrevistar a muchos estrellas negras de hasta finales de la
década de los cuarentas, llega a la conclusión de que: “…Cristóbal Torriente
fue el mejor jugador salido de Cuba que no jugó en Grandes Ligas; mejor que
Dihigo, porque bateaba y corría más y con el poder de dos privilegiados: Babe Ruth
y Josh Gibson. Era un jugador defensivo sin igual en el jardín derecho; pero
jugaba como el mejor en el centro; podía dominar como pitcher y no hacía errores
ni en segunda ni en tercera, a pesar de su condición de zurdo.
En 1969,
el cronista cubano Pedro Galiana, que vio a Torriente y a Dihigo en sus mejores
momentos en este país, dijo: “Eran tan completos como cualquiera de los buenos
de ayer o de hoy; pero el mejor pelotero cubano fue Cristóbal Torriente, sin
discusión, que yo los vi a todos, en Cuba y aquí…”
John H. Lloyd,
apodado “el Honus Wagner sepia” porque en nada era inferior su juego al del
estrella de los Piratas de Pittsburgh declaró, en 1947: “El cubano Torriente, de 5’9 más o menos
y 195 libras, corría más que yo, tenía el brazo de Meusel y fildeaba como Tris
Speaker, ¿Bateando? Busca el mejor que haya y así lo hacía. En Cuba soltó un
rolling al short stop que no me dio tiempo a colocarme bien, me golpeó el
tobillo y levanto un fly de más de 30 pies de alto, cuando caí al suelo, pensé
que me había arrancado el pie y de milagro no me lo arrancó…”
Definitivamente, si para los americanos Satchel Paige cuenta como el mejor pitcher de todos los tiempos y ponen a Gibson a discutir el mejor bateador, ¿Cómo se llama la política de no hacer lo mismo entre hispanos para “separar” y desconocer a los cubanos, que no pudieron jugar en el Beisbol Organizado, de ocupar iguales galardones entre los latinos? Yo lo sé, allá usted si no lo entiende así.

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¿De que crisis en la pelota castrista…? Parte II

Por Andrés Pascual

A un cambio de comisionado en la pelota castrista le llamaron algunos “crisis” y le colocan la coletilla “en la pelota cubana”, hay que tener la cara dura o simplemente llevar todavía alguna “banderilla rosada” en el lomo para llamar cubana a la pelota de la tiranía… Incluso, como parte de la “crisis”, mencionan hasta “un asalto” por personas del Oriente de la Isla a puestos claves en la dirección de la pelota allá…
La pelota cubana no está en crisis, en crisis está la sociedad nacional : una crisis de valores tan grandes como de moral y de identidad.
Algunos plumíferos dicen que “el pelotero cubano no tiene incentivos”; pero ¿Cuándo se los prometió Castro? La imposición de la palabra “aficionados” descartaba todo intento de vivir como profesional de la pelota y establecía que “los logros” en deportes pasaban a
considerarse como actos “épicos y patrióticos” en el sector deportivo; las medallas y trofeos ganados solo eran remunerados con “el cariño y el reconocimiento del Comandante en Jefe”…sin embargo, aunque los peloteros de Castro crean que deben vivir mejor por lo que hacen ni pretenden cambiar el sistema ni conspiran contra el gobierno que les veta la posibilidad de recibir la remuneración que ellos ni esfuerzos hacen por tener ni desertan en masa para demostrar que hay una crisis socio-política total en el país…

No, los peloteros de Castro, desde 1964, tienen otra manera de buscarse el dinerito de la forma más amoral que se conoce: se venden por dinero de apostadores en el terreno de juego, como ha ocurrido con 6 grandes grupos de jugadores informados.
El problema de la pelota de Castro es que no hay participación, precisamente, porque no hay incentivos y el problema comenzó durante los sesentas, cuando el niño cubano practicó otros deportes que daban la posibilidad de viajar con más frecuencia que la pelota al exterior, si se toma en cuenta que era la época
en que Castro no podía competir en el área, campo natural e histórico del beisbol nacional.
El alejamiento de Estados Unidos provocaría el estancamiento a largo plazo y no solo en la pelota…
Ahora bien, los problemas del beisbol en Cuba fueron creados por el tirano a conveniencia y ellos sabían que todo eso pasaría: no era posible que se mantuviera al país con la Liga Cubana y en lazos con el Beisbol Organizado, cuando lo que se pretendía era apoderarse de toda la propiedad privada; no era posible mantener en
la población lazos de fraternidad entre los pueblos cubano y estadounidense, cuando, desde la Sierra Maestra, se creaban las formas con las que se sembraría el odio por parte de la población nacional hacia este país, odio no conocido antes de 1959.
Agustín Marquetti, un inicialista zurdo prometedor que se atribuía como mérito principal haberse enfrentado, a los 14 años y 8 meses de nacido a la Brigada 2506, rumia hoy su miseria humana y económica en una película que por aquí circula; Luis Giraldo Casanova, uno de los tres peloteros más interesantes de toda la era castrista, fue entrevistado por el periódico El Guerrillero de Pinar del Río y dijo tanto, que solo duró dos horas en el sitio, lo mismo ocurrió con el pitcher zurdo Omar Ajete.
Posiblemente Baudilio Vinent, en medio de una de esas borracheras consuetudinarias con las que pretende escapar de su miserable vida, sepa que jamás representó al país cuyas cuatro letras, de forma afrentosa, utiliza el tirano antillano en los trajes de su equipo particular y eso sí es un problema neurálgico no solo en la pelota; sino de toda la sociedad nacional hoy…

Publicado en Nuevo Acción agosto 2007

FIN

 

 

 

Escenas como esta se volverán a ver en Cuba

Escenas como esta se volverán a ver en Cuba

INMORTALES DEL DIARISMO DEPORTIVO CUBANO: RENE MOLINA‏

Por Andrés Pascual

 

Ya quedan muy pocos miembros vivos de "la insigne vieja guardia" del periodismo deportivo cubano. Poco a poco han ido cayendo en la batalla contra el Padre Tiempo y el dolor de nunca haber vuelto a la tierra que les vio nacer...
Se fue Rai García, el editor en jefe de las páginas sobre deportes del periódico Prensa Libre que, en Puerto Rico, cumplió igual función en el Nuevo Día y El Vocero.
De un tirón, con un mes de diferencia, cayeron dos, René Molina y Fausto Miranda... ¡Por Dios, verdaderas "vacas sagradas" de la faena! fue en el 2006...
Estos caballeros del papel y de la máquina de escribir no solo fueron ejemplos de la decencia obligatoria de que debe estar investido un periodista; sino que, por haber sido testigos de una época imborrable en el pasatiempo nacional cubano, en el boxeo o en el olimpismo, pues eran monumentos a la credibilidad más absoluta.
René Molina García llegó al periodismo deportivo accidentalmente. Como medida de protección paterna en 1933, Tirso, J' de Obras de Construcciones, decidió que su hijo no debía mantenerse en las aulas del peligroso bachillerato habanero de la época; la marea revolucionaria y la convulsión política no aconsejaban al padre que el vástago continuara allí, a merced de la ebullición política; entonces decidió "encargárselo" a su amigo, el periodista deportivo de El País, Pepe Conte, para que le ayudara y, acaso como aspiración, si no inmediata, por lo menos futura, aprendiera los secretos del periodismo.

En 1938, cuando Pedro Martínez Bauzá se hizo cargo de una de las dos ediciones del diario, nombró a René (que tenía solo 20 primaveras), como su asistente; ese propio año, comenzó en Bohemia, la prestigiosa revista que tenía a Eladio Secades como editor deportivo.
En 1941, Secades le pide que se le una en el Diario de la Marina, en el que también era jefe de las páginas deportivas, iniciándose uno de los dúos más brillantes que hayan trabajado el deporte en el periodismo deportivo cubano.

En Bohemia, Molina acompañó a Secades durante 22 años y en el Diario de la Marina 16.
Y brillar al lado de Secades no era facil, por la manera como "enganchaba" al lector a través del uso de imágenes y metáforas de carácter costumbrista, únicas en el diarismo deportivo cubano, por la forma como trabajaba, incluso imaginativamente el hecho que no había presenciado; porque así era Secades, capaz de comentar una pelea de boxeo o un juego de pelota por referencias, tan o más completo que aquel que la presencio personalmente...

Entonces tenía que ser muy bueno quien pudiera brillar al lado de un genio de la improvisación y René fue tan bueno que compartió con Eladio el interés del lector y fue por eso que estuvo tanto tiempo al lado del creador de las Estampas de la Época...
En 1955 fue nombrado editor deportivo del Diario Nacional; al radio llegó en 1941 con Manolo de la Reguera; posteriormente estuvo con Manolo en Radio Salas; pero, en 1945, se factura el dúo narrador-comentarista más grande de Cuba en todos los tiempos, cuando cerró filas al lado del Orgullo de Bayamo, Felo Ramírez...
En 1949 pasa a Unión Radio al lado de Felo y nace el programa Grand Stand, que reanudarían en Puerto Rico en 1963. En 1954 visita por primera vez la Isla del Encanto con motivo de la Serie del Caribe.
Salió de Cuba en 1962, asentándose en Borinquen y la llegada de Felo Ramírez, que estaba en Venezuela, provocó que tuvieran su primer programa en la Isla del Encanto para WAPA-Radio, al lado de Luis Rigual. Así renació Grand Stand.
En 1963, Yuyo Carrasquillo, propietario de los Senadores de San Juan del beisbol invernal, le contrata como J' de Relaciones Públicas del club y como comentarista de sus juegos.
Las relaciones públicas no le eran ajenas a Rene, que había desarrollado ese trabajo para el contratista de la ciudad de Marianao, Armando Alejandre, durante la época de este como manager y promotor de boxeadores en Cuba.
En 1966 lo llaman del periódico El Mundo para que asumiera la jefatura de las páginas deportivas; allí estuvo desde 1966-75, en que pasó a ser redactor de El Día y, por un tiempo, editor del suplemento Domingo Deportivo.

Ese año regreso a las transmisiones del club San Juan, que se había convertido en Bayamón.
Por dos años, René estuvo al frente de la revista deportiva Campeón y, durante nueve, hasta 1999, del tabloide Puerto Rico Deportivo.
A Molina se debió el primer programa boxístico que se transmitió por televisión en Borinquen cuando, en 1964, desde el teleteatro Rafael Hernández, donde estaban los estudios de Gaspar Pumarejo, se transmitió un programa que tuvo como uno de los peleadores estelares al cubano Pedro Miranda.
El 7 de octubre de 1990, en el suplemento dominical de El Nuevo Día, Domingo Deportivo, el cronista puertorriqueño David Colón escribió: "...Será un capítulo dorado dedicado a estos hombres que hicieron su propia revolución acá, dándole un nuevo giro al periodismo que se hacaa en Puerto Rico entonces”.

“Largas serán las páginas para relatar las historias de Felo Ramírez, de Rai García, de Fernando Heydrich, de Ramiro Martínez y de René Molina; pero, sobre todo, de René, porque, aquí, en deportes y sobre todo en boxeo y pelota, nadie ha sido más completo ni conoció tanto como él; nadie como ha sido la clase de Maestro que personifica."
De brillante cronista queda lo que escribió: sus libros, como "De la Gloria al Infierno", sobre el ex campeón mundial Wilfredo Gomez, del cual fue jefe de prensa, "Los 100 mejores peloteros del siglo xx" o "La pasión del pelotero cubano", así como sus miles de crónicas, artículos, entrevistas...
Molina supo asimilar de un monstruo del oficio como Eladio Secades lo mejor; pero sin imitarlo y, porque amó a Borinquen como a Cuba, la Isla del Encanto le sepultó como a un hijo.
Pertenece a los Salones de la Fama del Beisbol Cubano, del Deporte Cubano y de los de Borinquen.

 

 

 

El cronista Andrés Pascual, su esposa Marta y Rene Molina en el 2006

El cronista Andrés Pascual, su esposa Marta y Rene Molina en el 2006

¿DE QUÉ CRISIS EN LA PELOTA CASTRISTA SE HABLA? Parte I‏

¿DE QUÉ CRISIS EN LA PELOTA CASTRISTA SE HABLA? Parte I‏

Por Andrés Pascual 

Las cosas en cuanto a la República de Cuba han ido envejeciendo: la tiranía lleva en el poder casi el mismo tiempo que duró la Cuba republicana; entonces es difícil hacer entender a varias generaciones nacidas bajo la bota opresora, que aquella Cuba fue la única en todos los aspectos que sentó las pautas de la nacionalidad de la Mayor de las Antillas.
"La pelota cubana, caray"; porque una vez hubo una pelota cubana. Hoy, no...la pelota que se juega en la Isla por casi medio siglo, es un negocio que tiene como objetivo encender pasiones enfermizas en cubanos atípicos, que desconocen con absoluta negligencia e irresponsabilidad, a veces, el pasado heroico y glorioso de lo que una vez fue considerado el beisbol más poderoso del área caribeña y solo detrás del beisbol americano.
No se puede sobrevivir sin pasado histórico; pero, menos aún, contaminado por una horda que ha pisoteado todos los valores nacionales: sin pasado no hay identidad nacional y, acaso por eso, la caricatura burda y repugnante de canciller de Castro, se dio el lujo de sugerir la entrega de la soberanía individual y la nacionalidad a intereses ajenos a la identidad nacional; por eso, por el desconocimiento real de la historia de un pueblo que no la posee, no se levantó en un grito generalizado, de Oriente a Occidente, todo el pueblo de una nación que, una vez, se llamó la República de Cuba...
Resulta que El Nuevo Herald le ha dado seguimiento a ciertos cambios en la estructura de la pelota castrista; según el diario, "...la pelota cubana est
á en crisis..." A lo primero que hay que atenerse es a que ni la pelota que se juega allá ni el equipo que representa al castrismo en eventos internacionales ni el propio tirano son cubanos: son Castro, el tirano dictador, y, a partir de ahí, "los castristas", tanto la pelota como los peloteros... 
Una vez apareció un club cubano en la Liga de la Florida, corría 1946 y el club se llamó Havana Cubans; la "novena perteneció a los Senadores de Washington en el Beisbol Organizado. En 1954, tras el pase de Baltimore a la Liga Americana y por una sugerencia del periodista Pedro Galiana, el señor Roberto "Bobby" Maduro se decidió a solicitar para la capital cubana la franquicia dejada vacante en la poderosa Liga Internacional Triple-A; a la sazón, Maduro poseía los Elefantes del Cienfuegos en "el champion cubano" y la mitad de las acciones del Grand Stadium de La Habana, que es el nombre verdadero y único del parque del Cerro: el nombre del club cubano fue LOS CUBANS SUGAR KING’S", o, sencillamente y para cualquier criollo de la época, los Cubans...
Con un contrato de trabajo difícil con los Rojos de Cincinnatti, funcionando como sucursal independiente de aquellos, los Cubans estuvieron durante 6 temporadas y media en la Liga y el futuro, para entonces brillante de la pelota cubana a partir de la aceptación de La Habana como una capital de respeto en lo económico-social,
se tradujo en un slogan nacional que pondría en el tope el beisbol de la mayor de las Antillas: "UN PASO MÁS Y LLEGAMOS" que quería decir que ya estábamos en el peldaño anterior a las Grandes Ligas; que ya podríamos optar por un club de Liga Grande y...ser aprobados.
?Qué capital era aquella que logró dos clubes de clasificaciones diferentes en el Beisbol Organizado y que se preparaba para ingresar al selecto grupo de ciudades en posesión de un equipo de Grandes Ligas? Ninguna ciudad ajena a las fronteras de Estados Unidos y Canadá logró poseer un club de Triple-A; ningún país del área caribeña ha podido ni soñar con semejante empeño; pero La Habana, ¡Ay, Dios mío!
En 1959, los Cubans ganaron la Pequeña Serie Mundial ante los Molineros de Minneapolis y la euforia nacional se generalizó ante la perspectiva de que el slogan "Un paso más y llegamos" pudiera convertirse en realidad; sin embargo, nadie pensó en aquel momento que las horas del club cubano en el Beisbol Organizado estaban contadas, porque, en julio de 1960, el Departamento de Estado y el Presidente de los Circuitos de Liga Menor, Cristian Herter y Frank Shaugnessy, decretaban la salida de Los Cañeros de la Liga Internacional, aludiendo inseguridad para los peloteros americanos de los propios Cubans y de los otros 7 clubes de la Liga, medida totalmente justificada ante el creciente odio que comenzaba a sembrar el tirano en la población nacional contra Estados Unidos y que dio al traste con un coach del Rochester herido levemente, además del shortstop cubano Leonardo Cárdenas, por disparos al aire de milicianos que buscaban sembrar el terror entre los peloteros y el público asistente al estadio más que festejar una fecha negra de la historia de Cuba..
La franquicia cubana fue reasentada en Jersey City y produjo el primer pelotero asilado por circunstancias políticas en la figura del popular ex-jugador Napoleón Reyes, a la sazón, manager de los Cubans en el circuito, quien decidió no regresar acogiéndose a la categoría de exiliado.
Cuando, a mediados de los cuarenta el llamado Grupo del Vedado Tennis Club, hombres inteligentes y preparados para tamaño empeño, adquirió al club Alacranes del Almendares de la Liga Cubana de Beisbol Profesional de Invierno, colocaron al equipo con un valor de mercado casi similar al de los Carmelitas del San Luis de la Liga Americana en solo tres años de operaciones.
A finales de los cuarenta, junto a Puerto Rico, Venezuela y Panamá, la Liga Cubana participó del nacimiento de la Confederación de Beisbol del Caribe, aquí en Miami, lo que dio como resultado la creación de las Series del Caribe, jugándose la primera en el Cerro en 1949. Los clubes cubanos ganaron 7 de las doce series
celebradas, con todos los clubes del champion ganando por lo menos uno y barriendo durante las últimas 5 efectuadas de lo que hoy llaman la Primera Etapa de estas series. La Confederación nació con el objetivo de establecer lazos entre el Beisbol Organizado y el Caribe a partir de la experiencia cubana en este aspecto.
      En 1960-61 se jugó en ultimo campeonato profesional de la Liga Cubana, se jugó sin refuerzos americanos, ateniéndose a la misma circunstancia que produjo la desaparición de los Cubans: problemas de seguridad para los peloteros americanos...Eso era lo que Castro quería y, aparentemente, la población nacional, cegada
hasta ese momento, también...El 17 de febrero de 1961, los Elefantes del Cienfuegos, con Pedro Ramos en
el montículo, derrotaron al Almendares 6-1, que utilizó al derecho Orlando Peña; el último juego de la Liga Cubana enterró para siempre el pasatiempo nacional.

(Publicado en Nuevo Acción el 28 de agosto del 2007)

 

 

 

¿DÓNDE ESTÁ EL LLANTO DE AYER?‏

Por Andrès Pascual

 

        El estadio de los Marlins es un peso más sobre las espaldas del contribuyente de la ciudad, posiblemente más incómodo y difícil que la famosa deuda externa de Estados Unidos.

        El dueño del club de la Florida logró su propósito de que le construyeran el parque con la menor inversión posible.

        Lo importante es que el estadio está ahí, ya nadie puede impedirlo.

        Desde que la franquicia fue inaugurada en la Liga Nacional, comenzaron las quejas y lamentos, heredadas en su momento por cada gerencia a cargo.

        La situación ha sido tan oscura y poco divulgada que John Henry, que se quejo por lo pobre de sus finanzas, vendió el club para comprar otro mucho más caro como los Medias Rojas de Boston.

        En el año 2003, luego de comprar otro campeonato con buenos prospectos y algunos del mercado de agentes libres, desbandaron el club por imposibilidad de cumplir la nómina.

        Sin embargo, en una de las ciudades más pobres del país lograron que la Comisión de Miami aprobara la construcción del parque que, a ciencia cierta, nadie sabe ni cuando concluirá de pagarse ni con el sacrificio que se hará.

      Por esas razones, las preguntas que debe responder Jeffrey Loria son     ¿Cómo se puede estar conversando con un jugador tan caro como Al Pujol si la queja por la escasez de dinero todavía se escucha?

     ¿Cómo se habla de posible refuerzo del club con otros jugadores de alto precio relativo?

    Todo es tan oscuro cuando de esta gente se trata que nadie puede confiar en ellos.

    La gran pregunta que nadie le ha hecho a Loria, obligatoria por la responsabilidad que tuvo con la ayuda de políticos sin escrúpulos para lograr un estadio nuevo con dinero de los ciudadanos más pobres de Estados Unidos, debería ser Mister, ¿Cómo usted habla con Pujol, con Reyes y con otros jugadores cuando aún se oyen los lamentos por pobreza casi absoluta en las arcas del team? o ¿No será que el asunto quedó en esa tipo de relación,  obligatoria por las reglas, que incluye un almuerzo con arroz y frijoles negros? ¿De donde sale ese dinero hoy?

    Por todo lo que conocemos, nadie puede dudar que sea otra jugada sucia con intención desconocida. El tiempo dirá la última palabra



¿CAMPEONATO SIN REFUERZOS EN VENEZUELA?‏

Por Andrés Pascual

El secuestro puede ser un negocio privado; una forma de buscar dinero en la que el secuestrador debe estar dispuesto a asesinar a su víctima si no se cumplen sus exigencias; también otra, de las tantas que existen, de manifestar el terrorismo.

En los países donde secuestrar es casi tan familiar para la población como desayunar, se vive con el "alma en vilo", con miedo a todo y a todos; porque cualquiera, en cualquier lugar y en cualquier situación, puede ser el delincuente que golpee directo al corazón y a las finanzas familiares si tienen suerte y dinero.

En Venezuela acaban de secuestrar al prometedor catcher de los Tigres de Aragua y de los Nacionales de Washington Wilson Ramos, ¿Quién? No se sabe; pero, uno de los Jefes Chavistas del Ministerio Policíaco, le declaró a la prensa que "encontramos el auto en que se lo llevaron".

Dicen que cuatro encapuchados entraron a la casa de la familia del pelotero y lo sacaron con rumbo desconocido hasta ahora. Por el momento, están esperando proposiciones, sin embargo, ¿Qué clase de secuestro es este? Dicen que operar así se llama "Express".

Como que cuando de los comunistas-terroristas se trata todo tiene que ser especulado, porque nunca dicen una décima de verdad ni juegan limpio, pues hay que considerar que, tal vez, la mafia chavista, que demostró interés en descabezar el profesionalismo venezolano recientemente y con amenaza de decreto, pues busque implantar el terror en el sector del beisbol invernal para que sea el Beisbol Organizado quien le prohíba a los peloteros norteamericanos que jueguen allí, lo que traería como consecuencias que a ese evento quizás le queden uno ó dos Campeonatos sin Refuerzos, como el último de la Liga Cubana en 1960-61; después intervenir a los patrocinadores y acondicionar los salarios hasta obligar a los ejecutivos y dueños a dar por cerrada la sesión y…asilarse.

En Cuba, el terrorismo castrocomunista contra el profesionalismo comenzó con unos disparos, que cayeron dentro del terreno del Cerro en un juego Cubans-Rochester, el 25 de julio de 1959 e hirieron levemente a Leo Cárdenas y al coach de los visitantes Frank Verdi.

Los Azucareros, a pesar de la victoria en la Pequeña Serie Mundial, no eran soportables por una tiranía que quería fuera de Cuba todo lo americano, pero que buscaba que fuera el Gobierno de Estados Unidos quien le ordenara a la Secretaría de Estado (Cristian Herter), a las Oficinas de las Ligas Menores (George Trautman) y al presidente de la Internacional Triple A (Frank Schaugnessy), que relocalizara el club en Jersey City.

Para liquidar la Liga Invernal aterraron a los jugadores: los detenían en la calle sin mediar acusaciones y les llenaban hasta con 25 multas en dos horas sus autos, porque tenían chapas americanas, lo que acostumbraban a hacer (dejarle la placa americana durante el invierno) antes de que el tirano naciera.

Y, cuando ya no se pudo seguir por los mil y un obstáculos como falta de patrocinio, sin ejecutivos ni dueños los clubes (exiliados en Puerto Rico o en Estados Unidos)…pues cayeron las cortinas del poderoso Champion Cubano y se apagaron para siempre las luces del Grand Stadium de La Habana; a pesar de que llevan 49 años practicando una especie de caricatura de beisbol que ya no da más y hasta sin luces estuvo la instalación por casi tres campañas.

A Venezuela le va a suceder lo de Cuba, de una u otra forma, porque al tirano que mal gobierna allá no solo le interesa reprimir, robar y sojuzgar a su pueblo, sino hacerlo como una copia al carbón del castrismo.

Después, bien distante en el tiempo, cuando nadie ni se acuerde que alguna vez jugó un catcher nombrado Wilson Ramos en Grandes Ligas, un bloguero chavista, "hombre nuevo a destiempo" dirá, con respecto a la desaparición del beisbol profesional, lo mismo que hace poco otro oficialista de los Castro: los únicos responsables porque se hubiera terminado la Liga Cubana, así como por el traslado de ciudad de la franquicia de Bobby Maduro, fue el Imperialismo.

Ojalá que no, pero, fácilmente, el reciente secuestro del jugador es una maniobra terrorista del chavismo para influir en las Oficinas del Comisionado y de los clubes de Grandes Ligas para que, cuando prohíban que sus peloteros jueguen en Venezuela, quitar el profesionalismo y culpar al Imperio. En casos como esos, cualquier bola juega, hasta la de trapo.

Wilson Ramos 3 photo | http://www.sportsoverdose.com/mlb/washington-nationals-roster

El secuestro de Wilson Ramos preocupa y deja dudas

HAY QUE LEER CADA COSAS QUE…‏

Por Andrés Pascual

 

      Eric Núñez es un cronista poco analítico, en realidad su función es la de intermediario o "corre ve y dile" de lo que oyó para escribirlo y "transmitírselo al fanático". Fue el mismo individuo que clasificó a José Bautista como igual al Babe y a Dimaggio, barbaridad que causó tanto bochorno  en la agencia AP, que borraron "el análisis" en menos de 6 horas; sin embargo, mi costumbre es imprimir ese tipo de nadie sabe cómo calificarlo…y lo guardo celosamente.

     Ahora se aparece con otro "brillante comentario" sobre si jugar en el invierno valdría la pena. Yo no sé si los editores de casi todos los periódicos simpatizan con esa barrabasada y estaban esperando que alguien se lanzara para someterlo a juicio popular, por lo que está en todos lados; pero, para mi y para cualquiera que conozca de beisbol, el único juicio que acepta ese rebuzno es la Inquisición por impío, por hombre de poca Fé; pero, sobre todo, por conocer poco del pasatiempo en la relación entre las ligas invernales y el Beisbol Organizado. Quizás el tipo creyó que daba un palo entre dos con bases llenas, cuando en realidad fue el out 27 en foul fly al catcher.

      Un rancio criterio venenoso de estos tiempos, sin justificación, es considerar que no vale la pena jugar en el invierno: apoya el sentimiento de las Mayores de hoy, que les molesta que el nativo juegue en su país y la cláusula de fatiga extrema la suenan por cualquier cosa en casos de jugadores no estelares; a las estrellas, hasta que no puedan caminar ni levantar los brazos, les está prohibido actuar y, en algunos casos, solo van por un par de juegos cuando está finalizando el campeonato.

      El beisbol invernal es necesario para mantenerse en forma y comenzar bien el trainning; para evaluar situaciones de coordinación tanto en bateo como en pitcheo y trabajar en ellas…

     Antes, cuando había que jugar al beisbol con la pasión que la disciplina requiere, lo mismo en Puerto Rico durante el campeonato invernal que en las Grandes Ligas, los peloteros se lesionaban menos de un 2 % de lo que se lesionan hoy y nunca iniciaba la Liga Americana ni la Nacional con una lista de enfermos mayor que todos los que han ingresado en Hermanos Mayo desde que lo inauguraron, incluso desde el primero o segundo día de entrenamiento se comienzan a reportar bajas de cualquier cantidad de días por perderse.

     Ni Miñoso ni Aparicio ni Clemente ni Roberto Ortiz ni Beto Avila ni Felipe Alou dejaban de jugar en el invierno a matarse, con la Serie del Caribe incluída a veces, por lo que es inaceptable que un cronista mediocre utilice como justificación un secuestro que nadie sabe quién está detrás, para opinar que ningún jugador del área "gana algo jugando en su país", como si no fuera suficiente alegrar y estimular para el juego a los niños y jóvenes, que se convierte en la principal y más importante función de las ligas invernales: mantener la cantera produciendo.

      Si Eric Núñez no ha sido capaz de analizar esto, por contubernio con los Padrecitos de las Grandes Ligas de Bud Selig o por poca chispa, que cierre la computadora y haga otra cosa.

 




 

: Años tras años con el uniforme del Marianao

 

 

LATINOAMERICA Y LAS GRANDES LIGAS‏

Por Andrés Pascual

 

        En México existe una gran preocupación por la pérdida de interés por el beisbol.

        El soccer domina a todos los deportes en preferencia, debido a un gran trabajo de toda la Media, de los ejecutivos de liga y al poder económico de los propietarios.

         Sin embargo, en Cuba sucede lo mismo, solo que la política antiamericana ha jugado su papel en el debilitamiento del beisbol favorable a la imposición del soccer.

          Desde hace varios años el verdadero pasatiempo nacional cubano es el balompié.

          Venezuela, con una población más inclinada a esa disciplina cada vez, configurando una réplica política del modelo cubano, necesita poco tiempo para que comience a preocupar a los interesados en la salud del beisbol.

          En Puerto Rico, porque están obligados a someter a los jugadores al draft norteamericano, sin posibilidades de conseguir por sus firmas los fabulosos contratos de agentes libres como los cubanos, los japoneses o los venezolanos, además de por errores de todo tipo en la administración de la liga invernal, pues el baseball cayó, quizás, al segundo lugar en preferencia con respecto al baloncesto.

           Porque no alcanza el desarrollo deportivo general de los mencionados, República Dominicana mantiene el interés por el beisbol, pero, ¿Hasta cuándo?

     Aparentemente, las ligas invernales de la Confederación de Países con Beisbol Profesional del Caribe no reciben el apoyo moral y material como fue durante la primera etapa del evento, período 1949-60, en que Cuba encabezaba el circuito.

      Esto ocurre porque las Oficinas de las Grandes Ligas creen que el sistema de academias puede ser mejor que el tradicionalismo, sin analizar que la cantera, el interés por el deporte, solo es posible cuando el público llena los estadios para aplaudir a sus ídolos nacionales de nivel superior de juego e importados de igual categoría.

       Las ligas invernales se están debilitando peligrosamente por la asfixia económica generada en el poco público que asiste, lo que resultará en la pérdida de la producción de jugadores. Puerto Rico es una referencia en la actualidad.

       Con los países de Asia, incluyendo a China continental con su enorme población, con el Pacífico, con Australia, incluso con las Antillas Holandesas,  se está efectuando un tratamiento que pudiera afectar al Caribe, que pudiera beneficiar relativamente al Besibol Organizado, pero es sabido que "lo bueno para alguno no lo es para todos".

     Aparentemente, ya las Grandes Ligas apostaron al mercado asiático, específicamente, por Japón, Corea y Taiwán, quedando China continental en rol de experimento, con la que iniciaron modestas relaciones de trabajo, por ahora. A fin de cuentas, nadie sabe cuándo esos jugadores estarán vestidos con los uniformes de los Yankees o de los Cardenales en buenas cantidades.

      Hay nubes negras en el horizonte del beisbol latino, aunque parezca lo contrario, ¿De quién es la culpa?

      ¿Quién ha dejado desprotegido en México al beisbol ante un monstruo que, más temprano que tarde, lo devorará? Por igual camino va Venezuela y Puerto Rico está en crisis total.

       Quizás valga la pena un estudio en foros en los que se planteen los problemas presentes y futuros que afectan al beisbol en el área; sin embargo, como sucede a veces, el asunto preocuparó cuando ya no se puedan solucionar o sean demasiado costosas las medidas.

       También se debe decir que los hombres que relevaron a los antiguos dirigentes en el control del beisbol regional, comenzando por las oficinas de la Confederación, tendrán una gran responsabilidad en la debacle que se avecina

        Además de adjudicarse logros de poca importancia y trascendencia, resultado del protagonismo ineficaz, se están constituyendo en la tumba en el área del mas bello e interesante de todos los deportes

 

Gerge Trautman,Bob Finch  y Ford Fric en un palco en El Cerro, La Habana ,1953

Gerge Trautman,Bob Finch  y Ford Fric en un palco en El Cerro, La Habana ,1953


ANDRES FLEITAS CUMPLE 95 AÑOS‏‏

Por Andrés Pascual

       Hoy cumple lo que casi es una friolera de años de vida uno de los últimos peloteros cubanos capaces de exhibir, con absoluta autoridad, el calificativo de leyenda del juego, el catcher e infielder Andrés Fleitas.
       El villareño del Central Constancia acaso sea, junto a Conrado Marrero, que llegó al siglo en Cuba, los últimos miembros vivos de la original novena Casa Stany, que convirtieron en el Cienfuegos Casa Stany cuando la inscribieron en la Liga Nacional de Beisbol del circuito unionista amateur.
       Pero Fleitas y el Premier son los últimos jugadores vivos del Almendares de la 2da parte de la década de los 40's y Andrés el único que puede contar como jugador lo que pasó el día que Mike González cambió al rightfielder por un jugador de cuadro y hacia ese territorio se produjo la línea bateada por, precisamente, Andrés Fleitas. El glorioso ex catcher me ha confesado que la línea, conectada sobre un lanzamiento afuera, tuvo efecto, lo que hubiera sido difícil "hasta para Dimaggio", fue durante el último juego de la serie de desempate Habana-Almendares que decidió el campeonato 1946-67.
       Cuando a Jorge Pasquel se le calentó la cabeza con la idea absurda de competir contra el Beisbol Organizado, Fleitas fue uno de los que abandonó una carrera promisoria, que culminaría en los Gigantes de Nueva York y firmó con el azteca por una cantidad realmente buena, pero de futuro incierto como lugar de trabajo; entonces dejó el Jersey City clase Doble A donde jugó 1943-44 y se fue a los Industriales de Monterrey en el período 1945-47.
       Después estuvo con el Chattanooga, sucursal también Doble A del Washington durante 4 años, pero ya sin oportunidad de Grandes Ligas.
       Con los Havana Cubans de la Liga Internacional de la Florida se mantuvo 3 campañas y, el primer año de los Cubans Sugar Kings en la Internacional Triple A, Fleitas estuvo poco tiempo con ellos.
       Uno de los jugadores cubanos que actuaron con los 4 equipos del campeonato invernal, fue seleccionado MVP de 1946-47.
       El recio bateador recibió el no hit no run que lanzó contra Venezuela el 21 de febrero de 1952, en Panamá, el importado Tomás Fine, que reforzó al Habana desde el Marianao en la IV Serie del Caribe, el juego concluyo 1-0.
       En estos momentos Andrés se recupera de anomalías de salud.
       No solo un baluarte del beisbol profesional, sino uno de los símbolos de los Azucareros del Hershey, que fue seleccionado al equipo Cuba en 1939, 41 y 42.
       Hacemos votos por la pronta recuperación del amigo y excelente persona, con el deseo de que cumpla 100 más de los que tiene casi su gloriosa y valiosa existencia.

 

Fleitas al frente con el Habana al regreso de Panamá-1952