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BEISBOL 007

Cronicas de Andrés Pascual

LA MARFILADA DE FRED MERKLE EN 1908‏


Por Andrés Pascual

      El hecho en cuestión se produjo la tarde de un miércoles, según los reportes de la época, “inusualmente calurosa para la conclusión del calendario de juegos del Viejo Circuito”.
      La pizarra del estadio Polo Grounds, en Nueva York, mostraba un empate a una carrera al cierre del noveno, también dos outs.
      En primera Harry “Mooses” McCormick, que se había embasado por hit; en el plato, el joven recluta de 18 años, inicialista de los Gigantes y, en aquel momento, el más joven pelotero de la Liga Nacional, Fred Merkle quien, sobre un lanzamiento en curva, conectó hit entre tercera y short, avanzando McCormick a la antesala.
      Con corredores en primera y tercera, ocupó su turno el bateador emergente Al Bridell, que bateó un hit por el centro del cuadro que ni Johnny Evers ni Joe Thinker, camarero y torpedero de los Cubs de Chicago, pudieron detener.
      McCormick entró al home con los brazos en alto y un mar de gente desde las gradas amenazando echársele encima para festejar. Los Gigantes de John McGraw y de Cristy Mathewson capturaban el banderín, en el último juego (desempate), contra los Oseznos de Frank Chance.
      Entonces el segunda base Johnny Evers, uno de los peloteros más inteligentes de todos los tiempos, que vio a Merkle detener su carrera y virar hacia el dugout, con el público colmando el terreno en fase de celebración, le gritó al outfielder Solly Hofman que recogiera la pelota, que había sido dejada rodar hasta mitad del campo central, y se la diera.
       Hofman tuvo un breve conato de bronca con un fanático, pero le devolvió la bola a Evers, que la esperaba ansioso. Mientras, el inicialista Frank Chance llamó la atención del umpire sobre la reclamación pronta a producirse de parte del segunda base. Entonces Hank O’Day decretó el out forzado en la intermedia que anuló la carrera anotada, le borró el hit al bateador y provocó que el juego continuara empatado, para definirse al día siguiente, por suspensión bajo decreto de oscuridad (blackout).
      En la continuación, el Chicago ganó el juego y el derecho a estar en la Serie Mundial, en que se impusieron a Ty Cob y al Detroit, fue la última ganada por el club y corría 1908.
      Algunos dijeron que el out se produjo con otra pelota, que el pitcher Joe McGinnity, como parte de la celebración personal,  la había tirado a las gradas, pero el caso es que los Gigantes perdieron un campeonato porque un novato de solo 18 años, confundido por la marea de público que inundó el terreno, decidió por su cuenta que el juego había concluido. Del otro lado un jugador a quien respetan aún por su capacidad en el juego, considerado un erudito de las reglas, brilló por la chispa que le hizo famoso en el mejor momento para demostrarlo.
      A Fred Merkle (1888-1956), lo estigmatizaron hasta su muerte por el error que, viéndolo bien, le costó el campeonato de 1908 a los Gigantes. A pesar de todo, la Liga Internacional lo elevó al Salón de la Fama de ese circuito.
      John McGraw nunca culpó al joven primera base, sino a los árbitros, porque, según él, les faltó el valor para imponerse a una reclamación que, según contó en Cuba en 1924, fue un fraude.




Pie de grabado: Fred Merkle (1ero. de izquierda a derecha) está en la historia como uno de los grandes villanos del beisbol.
      

LARSEN, HALLADAY Y DOS DIFERENCIAS NOTABLES‏

 

Por Andrés Pascual

       “Comodín…” la palabra suena simpática, pero es la pesadilla del fanático de la pelota moderna; porque designa al club que se escoge por cada liga para completar el cuarteto en base a mejor récord de perdedores e iniciar la postemporada…y han ganado, increíblemente, se han impuesto contra campeones; incluso en la Serie Mundial, con menos dinero en sus nóminas que una factoría quebrada, o sea, igual a nada, aunque, en el Beisbol Organizado, la utilidad semántica debe ser “casi nada”.
        Cuando los Cubans Sugar Kings ganaron en 1959 la Liga Internacional, lo hicieron desde el cuarto lugar a través de un sistema cruzado en que cada juego perdido era la ejecución de una sentencia de muerte. Después, el clima frío en Minneapolis les ayudó por el traslado a La Habana de 4 juegos, que se convirtó en aliado importante de su victoria en la Pequeña Serie Mundial. Pero fue en Triple A.
        El sistema de postemporada de hoy no es comparable al de ayer; porque un equipo flojo, tal vez el más indebido de todos, puede ganar en Octubre, que debería seguir resguardando la nominación para la Serie Mundial como tal y bien separada del resto de estos encuentros de relativa reciente factura en los últimos 41 años.
       Hoy se confunde al fanático de tal forma que los 18 jonrones de Mickey Mantle descansan en el basurero de la historia; pero los dio en la Serie Mundial, así como los tres ganados de Lew Burdette, de Bob Gibson o de Mickey Lolich los obtuvieron en el ex Clásico Otoñal.
       Roy Halladay lanzó un no hit no run en el primer juego (6 de octubre) de la serie divisional pasada por los Filis de Filadelfia, la víctima fue el Cincinnatti.
       Para Halladay, considerado parte de lo mejor del pitcheo de ambas ligas, fue su primera aparición en este tipo de calendario corto; pero los Filis no ganaron la Nacional, por lo que no pudo convertirse en Héroe del Clásico Otoñal. Según él, “Quería estar ahí en esta época, no descansando”
      Con 13 años en Grandes Ligas, 12 de ellos con Toronto, su récord era, hasta la campaña pasada, de 169-86 y 3.32 clp más 3 temporadas de 20 ó más juegos ganados y cinco por debajo del promedio de 3.00 de efectividad. Tiene 7 asistencias al Juego de Estrellas y un Cy Young, más otras 3 candidaturas cercanas al premio. Está en ruta a Cooperstown.
      En 1956, los Yanquis jugaron contra los Dodgers de Brooklin la Serie Mundial y el derecho Don Larsen tiró el úico juego perfecto, hasta hoy, en ese tipo de evento. Un inmortal, Babe Pinelli, actuó como árbitro tras el plato en su último encuentro como “”caballero del peto, la escafandra y la escobilla”, como llamó alguna vez el inmenso Eladio Secades a los magistrados, entonces de negro, del terreno de juego.
      Larsen fue un pitcher mediocre cuya mejor campaña fue 1956 con 11-5 y 3.25 clp. Su récord de por vida de 81-91 y 3.78, indican ninguna grandeza considerable para que se le hubiera podido instalar en Cooperstown.
      Ente el juego perfecto de Larsen y el no hit no run de Halladay existe una diferencia notable: el entonces derecho de losYanquis es un paquete del pitcheo y el miembro de la novena cuáquera una estrella, acaso la más brillante del pitcheo de hoy.
      Todavía queda otra: el Filadelfia del 2010 era superior a cualquier otro equipo de las Mayores por el equilibrio de su juego; pero, a pesar de Halladay, los Filis no estuvieron en la Serie Mundial, porque no liquidaron a todos sus rivales de “la postemporada” y otro, al que nadie consideró en pretemporada, los Gigantes, se colaron sin ticket ni reservación.
       Lo que se demostró el año pasado fue que una cosa es la plantilla y otra la realidad: en este deporte gana el que mejor juegue, aunque no sea el mejor club.


 

MANOLO “EL MOFE” FUERA DEL GRAN CIRCO‏


Por Andrés Pascual

       La inseguridad que caracteriza a esta sociedad, la pena generalizada y el miedo al dedo acusador del único fiscal con apoyo incorruptible, la Historia, están convirtiendo en hazmerreír a más de uno de los que comentan sobre acontecimientos dignos de cualquier capítulo socio-político.
       Se han ido cayendo, uno por uno, todos los ídolos del beisbol de una era tan mentecata como fraudulenta: a cualquiera, por el avance tecnológico, lo quieren pasar como estúpido y, hoy mismo, en ESPN, leí una relación de los 15 jugadores de los Yanquis más grandes de todos los tiempos. En par de años, Joltin Joe está en el último lugar y, en otros dos, fuera de la lista… ¿Será posible Dios Topoderoso? ¿Cuándo vas a poner tu mano sobre la blasfemia hecha números en congelador?
       Manny Ramírez decidió retirarse a someterse al débil y cuestionable programa contra infractores, creado por MLB, contra los usuarios de esteroides. Esas medidas para arreglar un potaje desabrido, cuya responsabilidad en la desazón es compartida tanto por el Beisbol Organizado como por la Asociación de Jugadores, son un toque de mercuro cromo para lo que requiere cirugía radical, pero algo es mejor que nada; sin embargo, como el conejo del comercial, la cosa sigue y sigue y sigue…
       Cuando un pelotero como el dominicano reincide dos veces, no una como cuentan, porque una es pura sospecha, el análisis tiene que ser extremadamente serio, ya que, con la vigilancia que hay sobre los jugadores, únicamente problemas de diferencia del conocimiento y la inteligencia justifican la situación y esa risa permanente del artillero contra viento y marea; los cambios rápidos e inoportunos en su comportamiento y el disloque marginal con respecto al orden disciplinario establecido, apuntan a cierto grado de retraso. Entonces el quisqueyano es el único caso que, tal vez, acepte el rotulo de “manéjese con cuidado”.
       Lo anterior, socialmente hablando; en lo deportivo, el beisbol de grandes ligas acaba de perder a su más grande artillero, por encima de cualquier nombre de grandes titulares y mejor dinero, de los últimos 20 años.
       Manny Ramírez, un gordito que no necesitaba de ningún estimulante para batear con la oportunidad en el clutch como lo hacía, que pudiera ser que en la historia hayan existido 10 como él, pero ninguno más oportuno, acaba de ser víctima de la monstruosa creación del Sindicato de Jugadores y de las Oficinas del Beisbol Organizado por su reincidencia más de hombre estúpido que de delincuente del juego.
        El caso de este pelotero, entre todos los positivos hasta ahora, es el único verdaderamente doloroso y con ribetes de revisión especial, a la hora que le toque decidir a la Asociación de Cronistas si le abren las puertas del recinto de los inmortales, o se las tiran en las narices.
         El slugger dominicano, una máquina a la hora buena, empujaba las carreras que empataban o decidían un juego por su temperamento, por una extraña y desafiante confianza en sí mismo y por esa forma personal de ver la vida a su manera, tirándolo todo “a mondongo”.
         No fue un productor inferior ni a Aaron ni a Mays ni a Bonds como leí hoy, porque estos artilleros carecían del carácter de liderazgo que le sobraba al dominicano y, ni de juego, se puede colocar a esos bateadores, que hacían poco daño a la hora de decidir, a su lado.
          Con el respeto que merecen todos los peloteros hispanos de hoy o de ayer, al modo mío de ver las cosas, por su importancia en el capítulo que más interesa en cualquier juego, la victoria, Manny Ramírez, que no fue un pelotero completo y cuyo fildeo fue inferior al promedio, está al lado de Roberto Clemente para la pelota profesional, porque no ha nacido en Latinoamérica quien haya hecho lo que él para ganar.
           Para mi fue una noticia que consternó de verdad, una pérdida irreparable por lo que la ocasionó; pero, y vuelvo a desandar el camino, por circunstancias especiales y en contra de mi posición moral ante el asunto, voto por Manny para Cooperstown y, el que quiera, que comience a gritar ya…

Pie de grabado: A pesar de todo, es el único pecador que puede purgar su culpa

 

PABLO SANDOVAL Y LA “LUCHA CON LA SELECTIVIDAD”

Por Andrés Pascual
      Para Matt Meyers, de ESPN Insider, lo más impresionante que se produjo en la primera semana de juegos del calendario regular de esta campaña fue que, el antesalista venezolano Pablo Sandoval, “dejó pasar, sin tirarle, 4 lanzamientos bien alejados de la zona de strike”.
      El año pasado, el joven y prometedor bateador zurdo vio caer sus números de 44 dobles, 5 triples, 25 jonrones, 90 impulsadas .330 y .556 de slugging en el 2009; a 34 biangulares, 3 batazos de 3 bases, 13 bambinazos, 63 empujadas .268 y .409. Viéndolo bien, un descenso notable en sus guarismos como jugador de segundo año completo, pero, posiblemente, resultado de la hoy casi olvidada influencia del año de Jinx, por la realidad evidente de que se le conoce mejor por los pitchers que lo enfrentan en el circuito
      La caída del bateo de Sandoval, que casi iguala en titulares a la victoria de los Gigantes en la Serie Mundial,  fue un verdadero acontecimiento por la diferencia con el antepasado, pero he visto ganar a muchos jugadores el premio al Novato del Año con campañas iguales o peores que la del llamado Kung Fu Panda; además, en las últimas 15 temporadas, más de un jugador de posiciones en las cuales el bateo es la única justificación, firmaron contratos millonarios de largo alcance con resultados vergonzosamente inferiores. Entonces, ¿Cuál es el alboroto?
      Se ha hablado de todo con relación al swing del joven bateador zurdo; sin embargo, parece que encontraron la causa en lo “poco selectivo” que fue durante el 2010; esta manera de diagnosticar, en Cuba, se simplifica con “se va con bolas malas”. En Grandes Ligas también la relacionan con “poco paciente en el home”, que sería “no espera la de él”.
      Sin embargo, un bateador demasiado selectivo puede ser un bateador pasivo, que no conecte sobre lanzamientos malos que ayuden, con el elevado a los jardines, al  avance de corredores embasados; también “trabajar la base por bolas” por quienes tienen como compromiso producir impulsando, es una contribución de solo el 25 % de acuerdo a su función.
      Tirarle a lanzamientos malos no es un pecado ni un defecto ni un vicio del bateo, que Yogi Berra y Vladimir Guerrero están como ejemplos del asunto, ahora, lo malo es tirarle y no darle…cuando esto ocurre, falla el tacto para chocarla. El no distinguir entre un lanzamiento malo y uno bueno sin el tacto suficiente para alcanzar la pelota o para golpearla bien, es un problema de vista o de pérdida de la zona de strike. Todo resumido en “timming” o coordinación del swing..
      Me contaba el recientemente fallecido manager cubano Wilfredo Calviño que, el legendario artillero mejicano Héctor Espino, entraba a la caja de bateo preparado para un lanzamiento, cualquiera que seleccionara en ese momento, si no se lo tiraban, no le hacía swing a ninguno; pero, si venía, en el orden que fuera, por donde quiera que amenazara pasar el envío, el batazo no se lo quitaba nadie al pitcher.
       El ex jugador cubano de los 50’s y los 60’s, Mike de la Hoz, fue un notable bateador de bolas malas y la desorganización del swing de Clemente es legendaria.
      Pablo Sandoval tiene tantas condiciones como bateador que ni las libras de más le van a impedir caerle a palos a todos los pitchers del Viejo Circuito, sin dudas, como ha ocurrido con la mayoría de los big leaguers en la historia del juego, se cumplió en él la profecía del Año del Jinx…pero eso fue el pasado, vamos a ver este…

EL DESPLOME DE UN DIA NO ES EL FIN DEL MUNDO‏

Por Andrés Pascual

       Si ayer fue el pitcheo de relevo el que contribuyó a la derrota de los Marlins contra los Mets de Nueva York, hoy fue la defensa, con tres errores, el granito de arena de los regulares en el definitivo marcador adverso 2-9
        Los de siempre, los de la crónica despiadadamente injusta, con el grito en el cielo y horrorizados, porque, “no es posible…” cuando, en realidad, en el juego de pelota cualquier bola juega, que no por gusto “es redonda y viene en caja cuadrada”.
        Los errores son parte del juego, imposibles de que los cometa un cura en la iglesia, pero latentes cada vez que se eleve una bola o se produzca un rolling.
        Sería una locura activar las campanas del juicio en el tercer juego de un largo calendario de 162 encuentros. Como he leído ya, hay “sumamente preocupados” por el error de Hanley, o por el de Bonifacio; los mismos que no han sido capaces de colocar a Javier Vázquez en el plan de “vigilancia extrema”, que mereció desde que la administración decidió desperdiciar 7 millones en su contrato. El beisbol, las posibilidades de victoria, no pueden ser cosa del agrado de uno o de dos, sea el manager o quien sea y, salvando diferencias en cuanto al manejo de las finanzas, los Yanquis son un ejemplo contundente, que trajeron al club a peloteros liquidados como Randy Johnson, o inconformes como Carl Pavano y pagaron las consecuencias.
       El infield del club, con una línea central eficiente a base de un buen catcher, un gran intermedista y un jardinero central seguro, es la mejor de todas desde que Iván Rodríguez dirigió al cuadro hace 8 campañas.
       Depende de cómo maneje la tercera base el manager para concluir que un sistema cerrojo va a defender con autoridad a los lanzadores.
       Yo no me preocupo, este equipo va a jugar como “macho” y, en cuanto al mal rato que se acaba de pasar con los Mets, hay que ir pensando desde ya que Sandy Alderson representa una mejoría de un 65 % en el juego del club. Y sin Santana, lo que quiere decir que se perdió contra una novena que va a dar dolores de cabeza en la división, por lo tanto, nadie tiene derecho ni a asustarse ni a comenzar esas críticas febriles que tanto daño hacen contra los de casa.

CATCHERS QUE NO ESTAN EN LA JUGADA

CATCHERS QUE NO ESTAN EN LA JUGADA

Por Andrés Pascual
      En las series de pelota castristas, Modesto Larduet, receptor de equipos del Este del país, se cruzaba solo, ¿Qué significa esto? Que pedía una recta y se preparaba para recibir un slider; o, al revés. El tipo jugaba bruto, con cara de bruto y era bruto. Nadie sabe cuántos bolazos le metió en el pecho Braudilio Vinent.      Lázaro Martínez, un catcher del Industriales, le tenía tanto miedo al impacto en home con un corredor que empezaba a recular y, si hubiera podido, hasta el backstop no paraba.      Juan Castro, considerado el dios de la posición en los últimos 49 años en la Isla, tenía un problema a la hora de intentar poner out a un corredor y era que no manejaba ni el momento, ni el tiempo del intento; menos aún los de aquellos que tenían luz verde en los senderos, pero que intentaban la estafa con detalles como el tipo de pitcheo calculado, el número en el orden y si el serpentinero era o no derecho. Castro sacaba por su buen brazo, pero no por la maestría obligada de un primer receptor. En su caso, puede decirse sin exageraciones, que los corredores lo sorprendían, pero le recibía a lanzadores de gran velocidad que, sumada a la de su disparo, le permitía sacar el out.     En Cuba, bien; pero no hay peor espectáculo que observar una ridiculez defensiva en las Grandes Ligas: en el juego de apertura de temporada de hoy entre los Tigres de Detroit y los Yanquis, bateando Mark Texeira a la zurda y con Justin Verlander en el balk por los felinos, un corredor que permanecía en segunda, en aparente acción suicida, se lanzó al robo de la esquina caliente y llegó primero que el disparo del receptor Alex Avila…     En cualquier pelota del mundo, con un pitcher de la velocidad de Verlander, que no lanzó un cambio, sino una rectaza y porque la tercera le queda más cerca de los ojos que su nariz al catcher, con el área limpia de cualquier obstáculo que dificulte la visibilidad por lo del bateador zurdo, tiene que ser un out más grande que el Empire State.     Estos detallitos son los que yo disfruto para criticar la pelota de hoy, pero me disgusta aceptar la realidad conmigo mismo de que esta pelota ya no es ni la chancleta de la que se jugaba hace solo 30 años.

 



UN ERROR DE ANOTACION DE 15000 DOLARES

 


Por Andrés Pascual

       En 1961 Lee McPhail, J’ de Operaciones de los Orioles de Baltimore, le dijo a Jim Gentile, inicialista del club que solicitaba aumento para la temporada siguiente: “Si hubieras encabezado a los impulsadores te garantizaba 30000…” El gigantón y fornido (6’3 y 215 libras sin esteroides) primera base zurdo logró el contrato por 15000.
        El año de la Invasión de Bahía de Cochinos Gentile bateó .302 con 46 jonrones y 141 empujadas; fue elegido al Juego de Estrellas y terminó tercero en la votación de la Liga Americana para el Jugador Más Valioso.
        La temporada de 1961 es una de las más grandes en la portentosa historia de los Yanquis, no porque ganaran el gallardete del circuito ni porque hicieran lo mismo contra Cincinnatti en la Serie Mundial; sino porque fue la primera en que dos jugadores pusieron en peligro el récord de Babe Ruth, con uno de ellos superándolo y el otro cediendo la batalla ante la imposibilidad de cubrir todo el calendario producto de serias lesiones. Fue el año de M&M; es decir, de Roger Maris y Mickey Mantle.
        Mantle terminó la campaña de 1961 con 54 jonrones, la mayor cantidad en una temporada de su legendaria carrera; pero Maris telescopió 61 pelotas hacia el lado de allá de las cercas, dejando atrás por uno la marca de Ruth, impuesta en 1927, de 60 cuadrangulares; sin embargo, el jardinero derecho debió bregar injustamente durante varios años con un asterisco sobre su número como castigo por haberse portado mal al romper el record del Bambino: “Babe Ruth es una vaca sagrada del juego y bajo ningún concepto se le puede profanar”; una ridiculez meridiana, porque ¿Acaso Maris no estaba supuesto a batear todos los bambinazos que pudiera? ¿Qué se consideró que debía hacer entonces?
      En 1961 el total de carreras impulsadas de Jim Gentile únicamente le dejó espacio para el segundo lugar, 141 eran una menos que las producidas por Maris, que acaparó ese liderazgo también.
      Jim Gentile fue objeto de lo que yo considero lo peor de la Cláusula de Reserva: la conservación de un jugador al que no le abren espacio en un club matriz, con condiciones suficientes para brillar en otro sin alternativas para el afectado; por lo que debió jugar en Ligas Menores sus primeras 8 campañas como pelotero del Brooklin, en las que se cansó de dar tanto palo sin promoción ni premio que estuvo al borde de frustarse.
      En 1960 fue adquirido por los Orioles de Baltimore y esa misma temporada demostró que todavía le quedaba pólvora como para un par de tiros más al batear .298 con 21 jonrones y 98 empujadas.
      Sin embargo, 1961, que debió trascender con bombos y platillos para el inicialista, se encontró con las soberbias campañas paralelas de Mantle y Maris tras el record de Ruth y el definitivo quiebre de la marca. Sencillamente, el hombre al cual habían obligado a perder varios de sus posibles mejores años en las Menores, tampoco tuvo suerte para coquetear con la publicidad como mereció por su formidable trabajo.
      Gentile jugó 9 temporadas en Grandes Ligas, 1961 sería su tercera; las seis restantes las compartió entre Baltimore, Atléticos de Kansas City y Houston. Concluyó con el San Diego Triple A de la Costa del Pacífico en 1968.
      Cuando el investigador del beisbol Ron Rakowski, según su propia confesión, se entretenía revisando resultados de juegos comparados con descripciones jugadas por jugadas de los líderes en carreras impulsadas de la Liga Americana durante la década de los 60’s, descubrió que a Roger Maris le habían acreditado una indebidamente en 1961, porque la anotación se produjo por efecto de un error a la defensa.
       Elevado el hallazgo a la instancia oficial del Beisbol Organizado por la vía de Reglas y Arbitraje, se decidió eliminar esa carrera impulsada del record de Roger Maris; sin embargo, la marca oficial necesitó de 15 años para ser homologada al récord de un poderoso bateador zurdo que no escribió una gran historia en la pelota por los años que desperdició involuntariamente en Ligas Menores.
       Este año un ex pelotero de 76 ha recibido más de 30,000 cartas de felicitación por ganar el campeonato de carreras empujadas de la Liga Americana en 1961. Sin embargo, lo que más debe molestar a Jim Gentile son los 15,000 que dejó de recibir porque un anotador que nadie sabe adónde miraba cuando Maris bateó por segunda y el camarero tiró mal al home, le puso carrera impulsada al bateador en vez de anotación por error, que fue lo que realmente sucedió. Tardíamente, 49 años después, se hizo justicia.



 


La trascendencia politica de Robinson y Clemente‏

 
Roberto Clemente fue un verdadero "banquete" en el terreno de juego; hoy, a pesar de los que actúan en rango de "superestrellas" de origen latino, negros o blancos, ninguno le iguala.
       El Idolo de Carolina, una estrella de la "gorra a los spikes", jugador de verdadera condición de "completo", irradiaba, por su pasión, por su agresividad y por su personalidad, dosis más que generosas de colorido personal.
        Clemente era material indiscutible de Cooperstown; pero, si no ocurre la tragedia lamentable, le hubiera sido imposible acceder antes que Martín Dihigo al Templo: no hubiera sido posible por los cinco años reglamentarios, después del retiro, que no se hubiera producido en los dos años siguientes al que falleció, 1972.
        Pero, por las exigencias y los llamados logros o avances de las "minorías", el puertorriqueño escapa a la actividad que le dio fama y le insertó en la historia del deporte; es decir, se convirtió, más que en un ídolo del pasatiempo, en un símbolo rehén de ese jueguito peligroso que es la  política, sobre todo antiamericana: Clemente es una figura con más trascendencia socio-política que deportiva para muchos interesados en...hacer política, de izquierda o liberal, con su nombre.
       Para "configurar" su personalidad representativa de "rebelde defensor de minorías", se le ha convertido en un "activista" de derechos humanos y, esta gente, el blanco americano, tan sometida al complejo de culpabilidad por lo de Jim Crow, permiten todo lo que pisotee la esencia de su nacionalidad.
       Jackie Robinson no fue seleccionado para romper el muro racial porque fuera el "mejor pelotero sepia de su era", ni el de más colorido, ni el mas sensacional, esa clase de jugador "superior" era exigida "a medias": un buen pelotero rápido en las bases, shortstop de los Monarcas de Kansas City con dificultades de coordinación en el fildeo, tanto que, en el Montreal, lo movieron a la segunda, en la que tampoco fue un dechado de virtudes defensivas. Como bateador no era un prospectazo.
       En Ligas Negras, por lo menos 10 jugadores hubieran causado un impacto superior en el terreno de juego al de él; aunque algunos estuvieran entrados en sus 30's, como Talua Dandridge, no así Willard Brown, Chino Smith, Monty Irving que eran más jóvenes...ni Gibson, el Chimpancé, que tenía 30 años en 1941, cuando Wendell Smith, Gus Greenlee y los Dodgers, llegaron a la Casa Blanca buscando la eliminación por decreto del Pacto de Caballeros. En la decisión que derribó el muro en 1945 (porque este fue el año en que firmaron a Robinson, quien jugó todo el 1946 en la Liga Internacional con el Montreal) existían ingredientes que no estaban disponibles para alguien más que el ex pupilo de UCLA.
      El beisbol necesitaba a Jackie Robinson, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que, después, leyó sin bajas pasiones un comunicado dirigido a la juventud americana en 1951 apoyando a las Naciones Unidas en el conflicto de Corea; tenía instrucción colegial universitaria; era All Around o estrella en baloncesto, campo y pista y football colegial, en el beisbol se destacaba menos; un hermano  había integrado el equipo olímpico a Berlin-1936. Hablaba bajo, pausado y era una persona decente en el sentido absoluto del término; era, sencillamente, el modelo que se perseguía para cambiar la mentalidad en los terrenos de juego de las Grandes Ligas. Por su conducta más que por su juego, dicen que cambió la fisonomía, no solo del beisbol, sino de todo el deporte americano moderno. Eso buscaba la gerencia del Brooklin para romper la barrera racial.
        Sin embargo, nadie habla de la forma como lo trataron "sus hermanos de raza", rechazo que comenzó cuando Branch Rickey lo localizó, en el aeropuerto de Nueva York, mientras esperaba un vuelo con una novena que se dirigía a Venezuela para celebrar una seriecita de juegos. Allí, Robinson debió argumentarle a Gene Benson y a cuanto jugador sepia le preguntara por la razón de aquella visita, que el General Manager del Brooklin lo contactó para la creación de una tercera liga mayor, lo que realmente estaba tratando de hacer, pero con Gus Greenlee, banquero de bolita y propietario del club Harlem Grill y de los Piratas de Crawfords de ligas negras.
        Por eso Robinson es, sobre todo, un aditamento de la política americana interna de cualquier partido en la nación, más que un estrella del beisbol. A Clemente, sin embargo, lo tienen destinado al partido demócrata por organizaciones como La Raza y otras por el estilo.


Autor:  Andres Pascual /diario las Americas/ Miami

Fallecio el pitcher del ultimo juego de los Dodgers de Brooklin‏


 
A las nuevas generaciones de fanáticos cubanos no les dice nada el nombre de Danny McDevitt; pero el tipo tiene un lugar en la historia del beisbol de Grandes Ligas y en la del champion invernal, aunque en facetas bien diferentes.
      El 24 de septiembre de 1957, el lanzador zurdo, en su temporada de recluta con los Dodgers de Brooklin, le metió nueve ceros a los Piratas de Pittsburg con solo 5 hits permitidos y 9 ponches propinados; su catcher fue JoePignatano, en el último juego de la legendaria franquicia en Ebbets Field, antes de instalarse, al año siguiente, en Los Angeles.
      Esa campaña el pitcher ganó 7 y perdió 4 con 3.25 clp. En 1959, su mejor año, jugando para los Dodgers de Los Angeles, su récord fue de 10-8, 5 salvados y 3.97 clp.
      Sus números totales en 7 temporadas en Grandes Ligas con Brooklin, Los Angeles, Yanquis, Minnesotta y Atléticos de Kansas City fueron 21-27 con 7 salvamentos y promedio de limpias de 4.40; se retiró en 1962.
     Después, trabajó en la Aministración de Desarrollo Federal de Atlanta como Real Estate y como director de una granja para el cultivo de árboles de Navidad.
     La campaña 1957-58 el pitcher estaba en La Habana actuando para los Elefantes del Cienfuegos, con los que tuvo una temporada perdedora por guarismos de 9 juegos pitcheados, 1 completo, 55 innings de actuación, 35 hits permitidos, 23 bases por bolas y 31 ponches, su récord en ganados y perdidos fue de 1-6.
     Sin embargo, a McDevitt se le recuerda en Cuba como al pitcher que se le insubordinó y ofendió al umpire nativo Armandito Rodríguez por inconformidad con un conteo.
    Rodríguez fue el primer árbitro hispano en actuar en Grandes Ligas, de amplia y fructífera trayectoria también en todo el Caribe y, preferentemente, en Méjico, donde falleció hace pocos años en Veracruz.
     Como respuesta por la protesta descontrolada, McDevitt recibio un caretazo en la cabeza de parte del cubano que requirió algunos puntos de sutura.
     Las causas de la muerte del pitcher de 78 años, según su nuera Kristie, son desconocidas. Lo sepultaron en Covington, Social Circle, Georgia


AUTOR:     Andres Pascual  /cronista Diario de Las Americas / Miami    

Alderson, el refuerzo que necesitaban los Mets

Andres pascual
Claro que el nombre del pelotero mercenario, adquirido en el campo de batalla que llaman "mercado de agentes libres", interesa: puede ser el pitcher que ayudó a alcanzar la postemporada al club que, después, despreció; quizás, el artillero que colocó números competitivos con los de la figura grandiosa del "buen tiempo ido" y recibió la cantidad de votos suficientes, para MVP, como para considerar buena la inversión.
      Para los grandes fildeadores no, para este bastión de incalculable valor en lo que constituye el 70 % del juego victorioso junto al pitcher que, como dijo una vez Connie Mack, "es el corazón de la victoria", no existen los titulares matutinos ni la noticia rimbombante que señalen que "lo hicieron millonario". Un mago del guante vale menos para el fanático moderno que una entrada al MGM de Las Vegas a ver a David Cooperfield.
       Sin embargo, lo que va a estar en observación de la crítica para considerarlo un triunfo de la gerencia o un fracaso monumental de un oficinista "ciego e incompetente", será que el recién llegado pueda demostrarlo en el terreno, sin el otro flagelo del pelotero de hoy: las lesiones.
       Desde el entrenamiento primaveral, hay un escrutinio para estos jugadores que, en el 65 % de los casos, se llevan para sus casas cantidades muchas veces regaladas, porque, por una u otra molestia, requerida de intervención quirúrgica incluso, año tras años están ausentes de su puesto de trabajo hasta en el 60 % del tiempo exigido.
       ¿Por qué se lesiona tanto el pelotero moderno? ¿Cuál es la razón por la que, anualmente, la temporada comienza con más enfermos que desaparecidos en ***ón por el tsunami?
        Hasta hoy, la prensa que cubre el sector, que habituó al fanático a especializarse en matemáticas, acaso con igual dedicación que Pitágoras por las montañas de números fríos que utilizan, desnudos del comentario útil y eficiente para acercarlo a lo lógico y razonable, no dice una palabra para saber a qué atenerse.
        ¿A quién atribuirle el fracaso de los Mets de Nueva York durante las últimas temporadas? Sin discusión, al bajo nivel de exigencia de un General Manager que no tuvo ni el carácter ni la personalidad para imponer la discilina y el cumplimiento del compromiso como se supone lo exigía su función. Su intención fue lograr un club de Grandes Ligas con mayoría mucho más que generosa de latinos, especie de fusión entre el Santurce y el Licey y operar siempre en detrimento de la franquicia: Omar Minaya aplastó a los Mets, dando también la impresión de que cualquiera podía hacerlo mejor y así ningún equipo puede funcionar. Claro que fue una culpa compartida con quien lo eligió para el cargo bajo el compromiso de "el cupo latino obligatorio", bueno si la mercancía sirve, de lo contrario...
       Sandy Alderson al frente de las oficinas de los Mets quiere decir que el "ganado estuvo suelto", porque es el tipo que se identifica con la disciplina en el beisbol. Entonces, salvo imponderables ajenos al terreno de juego, desde el entrenamiento, está en su puesto de trabajo asesorando, controlando lo mucho que se desajustó con Minaya esa maquinaria. Para comenzar, Reyes dice que "primero muerto que faltar"; Beltrán no chistó por el cambio de posición y, Luis Castillo, a buscar trabajo.
      Alderson es la mejor adquisición del año, con un poco de suerte, nadie puede dejar fuera del pronóstico de contendientes por un puesto decente a los 

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Mets para el 2011. 

EL NATURAL DE LOS VIGILANTES DE TEXAS

Por Andrès Pascual
       Por razones que no valen la pena comentar, hay peloteros que escapan a la vista pùblica y al trato justo que merecen de parte de la prensa; a veces son buenos peloteros; otras, superestrellas.      Entre Al Pujol, Miguel Cabrera, Alex Rodríguez casi bordeando el momento de iniciar su desplome como artillero de consistencia y respetabilidad, un novato por aquí y otro por allà, se ha dejado en el tintero al que, para mì, es el mejor pelotero del momento en Grandes Ligas: Josh Hamilton, del Texas.      Hamilton, que fue la 1era. Selección del sorteo colegial de 1999 a los 18 años por el Tampa, ha necesitado la ayuda de “las mil vírgenes” para regresar al beisbol; luego de una fuerte adicciòn a las drogas y el alcohol que amenazò con liquidar su carrera y su vida. Su esposa, demàs familiares y el club del Salvaje Oeste se han encargado de ayudarlo a mantenerse en control ante la tentaciòn diabòlica.      Cuando uno ve a ese joven de 29 años, 6’4 y 225 libras de peso custodiando con elegancia la pradera central del club propiedad de Nolan Ryan, ni imagina el calvario que debiò vivir.      Bateador natural a quien apodan asì dentro del equipo, con vista, tacto y gran coordinación y elegancia al tirarle a la bola; es tambièn un jardinero central màs que notable, de marca registrada, que posee un mortero por brazo     Al momento de fracturarse tres costillas, constituìa junto a Vladimir Guerrero, el mejor dùo de bateadores zurdo-derecho del beisbol.     Hasta hoy, va delante en promedio de bateo en la Liga Americana con .361, lo que seguro le convalidarà el liderazgo porque pasa de 550 veces al bate; tambièn encabeza a los artilleros del circuito en promedio de bases recorridas con .635. Como condimento a lo anterior,  93 anotadas, 97 impulsadas y 40 dobles con 3 triples y 31 jonrones, nùmeros que pudieran ser mayores si se toma en cuenta que esta en lista de enfermos desde el 4 de septiembre. Josh encabezò a los impulsadores del Joven Circuito hace un par de años con 130.      En 4 campañas promedia para .312 con 92 cuadrangulares y 328 traìdas al plato; ademàs, 111 biangulares, doce batazos de 3 bases y .544 de promedio de bases recorridas.     A la defensa lo hace para .985 de promedio con 10 dobles jugadas iniciadas, 27 asistencias y solo 15 errores.     Parte de la tremendìsima actuaciòn del Texas este año tiene como contribución decisiva la labor desplegada por El Natural zurdo al lado de Guerrero con una producción sostenida toda la temporada.     El club tejano, que es bueno, equilibrado y competitivo; sin embargo, podrìa hacer “agua” si no pudiera contar con el jardinero para la postemporada; mientras, por su parte, Hamilton ora y espera.     No me resultarìa extraño que el premio al Jugador Màs Valioso de esta campaña terminara en su vitrina.

 

 

Ni si Cristo baja del cielo


 
¿Debería ser elevado Pete Rose a Cooperstown? Para mi no... el beisbol, como cualquier deporte, es algo muy serio en la contribución a permear la personalidad de niños y jóvenes, de prepararlos para la vida y, este país, necesita como ninguno que se cumpla ese papel con dignidad y decencia, por eso la circunstancia del uso de las sustancias de crecimiento requiere mucho más rigor que el que le han puesto; porque se trató de convalidar la mentira con el respeto debido a quienes más lo merecen.
     ¿Apostó Rose al Cincinnatti? ¿"Aguantó" el juego como director para ganar perdiendo? ¿Quién lo sabe? Pero aceptò cosas, las admitió en privado con autoridades al frente... El tipo conocía lo que arriesgaba que, en su caso, era todo.
      ¿Necesita Rose el beisbol? No, necesita dinero, un trabajo en el deporte que se lo proporcione y que se promueva su memorabilia, como miembro del Salón de la Fama, a través de firmas en presentaciones y cosas así.
      Hace poco celebraron en Cincinnatti el aniversario 25 del día en que The Hustler rompió el récord de hits de Ty Cobb; según Tani Pérez, el pecador "debe estar en Cooperstown porque está arrepentido y lloró...", lo que sucede es que ni el arrepentimiento ni las lágrimas, en capítulos que afecten la honra del ser humano y que puedan sentar precedentes peligrosos, son suficientes, por lo que semejante defensa es inaceptable.
      Joe "Shoeless" Jackson, el mejor pelotero de su generación, sobre el que todavía hay dudas de si entregó juegos o no; defendido casi a muerte por Ted Williams en todos los foros, no está en el Templo.
      Verdad que está Alex Pompez, raquetero, gángster y banquero de juego prohibido en el Harlem de los 20's y los 30's; pero nunca fue acusado de apuestas en el beisbol a sus equipos, o contra ellos.
       No está Gus Greenlee, también banquero, raquetero y propietario del nightclub "Crawford Grill", de Harlem, dueño del poderoso equipo de beisbol Piratas de Crawford, el más rico de las Ligas Negras de su era, que inauguró estadio de 100,000 en 1931 y jugó, como los Monarchs, con luces portátiles en 1933; un club que, en sus temporadas grandes, tuvo en plantilla a Judy Johnson, Cool Papa Bell, Satchel Paige, Josh Gibson, Oscar Charleston, Doubleduty Radclifft y Jimmy Crutchsfield.
      Mención aparte, Greenlee pudo haber sido el único propietario negro involucrado en el derribo del  muro racial; no obstante, junto a  Branch Rickey, creó la Liga de Estados Unidos con pretensiones de competir con las Grandes Ligas; pero el circuito nunca pudo elevar el nivel y solo duró dos años. A Greenlee tampoco se le ha acusado nunca de apostar en el beisbol.
       Pete Rose fue un gran pelotero; pero no era como Ty Cobb y, en cuanto a lo de pasión por el juego, podía tener la misma, pero no más.
       El Melocotón de Georgia jugó 24 años en las Mayores y compareció al plato 11,434 veces; conectó 4191 hits, ganó 12 veces el campeonato de bateo y fue MVP en 1911.
       Rose también jugó 24 años, con 14,053 veces al bate, en las que conectó 4,256 hits con 4 campeonatos de bateo y un MVP en 1973.
       El ex estrella del Cinci caído en desgracia fue 2,619 veces más al bate que Cobb y solo produjo 67 hits más. Cobb tuvo 9 temporadas de 200 ó más hits y Rose 10. Cobb produjo para .367 en su carrera y Rose para .303.
       Pero, como apostó en el juego que, decían, que amaba como nadie, solo para pisotear su honra, su decencia y su moral junto con la del pasatiempo, si a alguno de estos Padrecitos de reciente edición de la Asociación de Cronistas; o del Comité de Veteranos, se le ocurriera crear el quórum necesario para elegirlo al Salón de la Fama, por infames, habría que crucificarlos. En el deporte no hay pecado mayor que "venderle el alma al diablo".
       Y que nadie se aparezca con lo de "las sospechas sobre Ruth y sobre El Melocotón de Georgia, por favor...


Autor:   Andres Pascual

BENDITO AROLDIS ¡105 M/H!



Por Andres Pascual

       El mejor lanzamiento en el beisbol puede ser la recta si se coloca bien y “se mueve”; pero si este lanzamiento es un disparo de Magnun en zona no salvajamente descontrolada, quiero decir, alrededor del marco imaginario de strike ¿Cómo se puede catalogar en cuanto a efecto mortal?
       Pedro Ramos, el serpentinero de Pinar del Rio que gano fama para Cuba en Grandes Ligas y en el Caribe, tenia buena recta en el orden de las 92-94 millas y se dice que no logro imponerse plenamente porque no lanzaba el cambio, lo que es rigurosamente cierto; pero, cuando a uno le viene hacia arriba una píldora mas pequena que una aspirina infantil por efecto de la velocidad a que se envio en orden superior a 100 millas por hora, cualquier lanzamiento entre 92-95 es practicamente un cambio. Si no preguntele a Tony Gwynn jr. que recibio este viernes pasado la recta mas rapida jamas homolaga por radar alguno en Grandes Ligas: ¡105 millas! Tan rapido paso que el hijo de su Padre cuenta que se percato de la bola después que habia cruzado ante el…entonces temio, miro a todos lados menos al refejo del radar en la pizarra, por lo que se entero cuando regreso ponchado al banco que habia hecho historia como victima del mas rapido lanzamiento nunca antes hecho en el Beisbol Mayor. La cosa es tan difícil contra el zurdo cubano que el jardinero de los Padres de San Diego considero un éxito haber obligado al pitcher a efectuar 7 lanzamientos contra el. Eso es bueno porque hace trabajar al lanzador, pero demasiado poco convincente para lo que se espera de un bateador en entradas finales y con el juego cerrado. Sencillamente, aun en el nivel de juego en que se encuentra, cuando un serpentinero tiene esa velocidad, algunos jugadores desean que no llegue su turno o abandonar el plato lo mas rapido posible. Al viejo estilo del beisbol de placer; o al de Vinagre Mitzell en la Liga Cubana a mediados de los 50’, que no tenia 100 millas por hora en sus lanzamientos; pero tiraba duro.
      El zurdo cubano metio un relevo contra el San Diego sin anotaciones, sin hits y con todos sus lanzamientos de 100 o mas millas.
      Aunque en algun momento un ex jugador me dijo que lo principal para un pitcher no es el calibre del fusil, sino como se administra en el montículo y, sobre todo, su control, que incluso los entrenadores lo ven asi, nadie puede dudar que la velocidad de Chapman es un privilegio que, si mantiene la conducta receptiva en relacion con un buen comportamiento, va a hacer historia en este beisbol. Para comenzar, cuando le recordaron su actuacion contra Japon en ese propio estadio durante el mal llamado Clasico Mundial, riposto con: “De alla a aquí he aprendido mucho, cuidado con eso…” Con lo que, acertadamente, coloco su estancia en esta pelota en el lugar justo con respecto al beisbol de baja clase que jugaba en Cuba.
     Hoy, si Chapman le lanzara a Japon, podria no concluir nunca el juego porque el 90 % de esos jugadores le tirarian a sus rectas y sliders manana por la noche.

Mike Lowell, genuino orgullo cubano

Los cubanos tenemos no una manera, sino una manía, cuando tratamos con la nacionalidad que, a mi modo de ver, es enfermiza: Julio Lobo, magnate azucarero y una de las más importantes figuras en la historia de este sector internacionalmente, nació en Venezuela y fue llevado a Cuba a los 7 años; pero a nadie de la Isla se le ocurre llamarlo como "el venezolano"; o el cubano-venezolano...no, es de nosotros y que el sol salga por donde salga.

        Jorge Posada, receptor de los Yanquis, de padre cubano, madre dominicana y nacido en Borinquen es, para nosotros, "el cubano". Lo mismo ocurre con Danilo Tartabull, cuyos padres son cubanos, nació en un invierno de la Liga Invernal de Puerto Rico, porque su padre, José, jugó allá ese año y ha vivido toda su vida en Estados Unidos; Alex Fernández, Luis González, Alex Ochoa y otros, de los cuales uno de sus dos progenitores es de origen cubano, Bronson Arroyo.

      Vaya, en esto no perdemos ni si llegamos en último lugar. Ahora, ¿Por qué tenemos ese complejo? Quizás porque el último cubano, con condiciones de decencia ciudadana y profesional nacido en Cuba, digno de homenaje, sea Tani Pérez. Con aquellos no cubanos; pero de ascendencia, en capacidad de ser los únicos que pueden exhibir los rasgos de una personalidad cuya identidad, cada día, se derrumba socialmente y políticamente.

        Si, hay que entender que, esos nacimientos fuera de la Isla, deben considerarse "accidentes" por la situación política; es decir, forman parte del crimen contra la nacionalidad ejecutado por la tiranía castrocomunista; pero ocurrieron...

       De mayor importancia en el asunto: algunos de los ciudadanos no cubanos que tienen ascendencia, se consideran como tales, que he conocido a muchos; sin embargo, Rafael Palmeiro, que nació en Cuba y no se siente cubano de muchas formas, llegó tan lejos que, el día de la protesta de los jugadores cubanos por el caso Elián González no solo rechazó la solidaridad patriótica; sino que declaró: "no tengo nada que ver con esa gente de Miami".

        Luego, considerar como compatriota a alguien que no nació en Cuba; pero que tiene ascendentes cubanos es a título personal, ni oficial ni legal; como yo que, a ese mismo título, a gente como Palmeiro, que si nació en la Isla, los quiero, mientras más lejos, mejor.

       Acaba de concluir la carrera de uno de los últimos jugadores clásicos del beisbol de hoy, no solo por su desempeño en el terreno; sino por su conducta y personalidad: el boricua con ascendencia cubana, Mike Lowell, de los mejores defensores del tercer saco en los últimos años; bateador de consistencia y oportunidad, dijo adiós el día que cayó la cortina imaginaria del 2010.... Ya van quedando pocos como este extraordinario pelotero.

       Para Tim Wakefield, Lowell fue The Best o El Mejor, por su profesionalismo y su capacidad de liderazgo entre sus compañeros; para algún que otro cronista del sitio MLB.com, sencillamente Un Monstruo. Así de grande fue la impresión que causó este humilde estelar que acaba de decirle adiós al pasatiempo.

      El sábado, durante su primera vez al bate en Fenway Park, el exigente público de la ciudad le dio una ovación del tipo que solo conocen los grandes del beisbol: en medio de las pancartas algóricas al jugador, de los gritos de apoyo y despedida, su marca registrada, un doble bueno para empujar dos. Confieso que me emocionó ese momento, así como la alocución del hijo de Carlos a sus fanáticos y su familia presente con: "este juego lo he jugado con toda la pasión y el respeto que merece; le agradezco a Dios y al Boston por este momento"

      Haciendo uso de la extraña licencia que nadie sabe quién nos dio para apropiarnos de cuanto nacional ajeno haya por ahí, me siento orgullosamente agradecido de ser de aquella Isla, porque un pelotero, una persona como Mike Lowell es mi compatriota, que entiende el

 problema de su nacimiento fuera de Cuba como parte de la tragedia nacional.



Andre Pascual   /Miami




PioDeportes - Mike Lowell a los Vigilantes de Texas | http://www.piodeportes.com/ContentComent.asp?c...

  

BAUTISTA NO LO LLEVARON; NI A NICK ETTEN TAMPOCO


Por Andrés Pascual
 
       Casi  siempre se quedan fuera del juego de estrellas peloteros valiosos, incluso, algunos que, al momento del encuentro, lideraban su liga en algún departamento notable; le pasó este año a Jose Bautista, de los Azulejos de Toronto, que encabeza las Grandes Ligas en cuadrangulares con 24.
       Los regionalismos y otros “ismos” perjudican el juego: desde que se ha convertido en rutina la renuncia a participar en la competencia de jonrones de algunos de los grandes artilleros de largo metraje, esta fase del evento mejor que la quiten de cartelera.
       También en el juego de pelota existe el jugador “sin ángel” para la concurrencia, que es ese que se cansa de dar palos y nadie lo ve, inexplicablemente, se mueve como un fantasma en el terreno: batea .300, coloca 30 del lado de allá de las cercas y empuja 100 y, con facilidad meridiana, cualquier fanático le puede preguntar, ¿Cómo, quién es ese?
       Hank Aaron llegó al beisbol “sin ángel”; hasta Bill Bruton, jardinero central de los Bravos de Milwakee, era más popular, porque el artillero de las muñecas prodigosas era excesivamente callado, no protestaba y modesto casi temeroso, tampoco hacía ruido ni le gustaba esa algarabía ensordecedora que produce la fama, en concentraciones grandes de aficionados a su alrededor, solicitándole el autógrafo; o persiguiendo al individuo para tocarlo como si del mismo emanara la suerte que le convirtiera en ganador de un sorteo de lotería. Sin embargo, a palo limpio se hizo de su “ángel personal” el jugador del # 44.
       Esos jugadores “sin ángel” son parte de los olvidados del que selecciona al juego de estrellas, nunca están en la intención de voto, hagan lo que hagan, porque no se ven, son invisibles…
       Tal vez eso le ocurrió a José Bautista quien, lamentablemente, se perdió la fiesta, que es lo único atractivo, porque el juego en sí ya no es lo que era, además de mantener, para su archivo personal, la condición de estelar, por lo menos un año, en el clásico de julio.
       Nicolas Etten fue un inicialista que jugó 9 temporadas en grandes ligas: 2 con los Atleticos de Connie Mack, 3 con los Filis y 4 con los Yanquis.
       La temporada de 1944 cubría la inicial para los neoyorquinos y concluyó como líder en jonrones la liga americana, además de que encabezó, con 97 bases por bolas, a los bateadores del circuito.
       Eran los años de la guerra, por lo que muchos jugadores, entre ellos Dimaggio, estaban cumpliendo con el Servicio Militar.
       Cuando, el 7 de julio salió la Liga Americana a jugar el juego de estrellas # 13, Etten no estaba entre los seleccionados: en primera base, George McQuinn, de los Carmelitas de San Luis y, como suplente, Rudy York, del Detroit, que no jugó. La Nacional ganó 7-1 con sus pitchers limitando a 6 hits el bateo del joven circuito.
        En 1945, Etten concluyó delante de los impulsadores de carreras con 111 remolcadas. Ese año, el juego se suspendió; el único por los festejos derivados de la victoria aliada.
        ¿Por qué no fue seleccionado Nick Etten quien, además, jugaba para los Yanquis? Sencillamente, porque no era Dimaggio ni Greenberg; es decir, no era popular y, cuando un pelotero no es popular, por regla general, casi nadie cree que valga un medio.
         Tal vez eso explique el problema de José Bautista y, el de otros, a través de la historia del juego.
      
 Ver nicolas_e...jpg en presentación
 Pie de grabado: Jugadores como Nick Etten “no existen” para el fanático

FALLECIO “DUKE” SNYDER, UN ESTRELLA CON MALA SUERTE


FALLECIO “DUKE” SNYDER, UN ESTRELLA CON MALA SUERTE
Por Andrés Pascual
      Edwin Donald Snyder jugaba para la “familia real” de Montreal (herencia nobiliaria francesa), sucursal de los Dodgers de Brooklin en el circuito Internacional; en el club de Liga Menor había pernoctado, todo el año anterior y principios de 1947, Jackie Robinson.
      Como conclusión del calendario de entrenamiento, los Esquivadores viajaron a La Habana a efectuar algunos juegos de exhibición contra otro club de Liga Mayor y contra seleccionados locales de etiqueta profesional.
       Cuando los Dodgers se disponían a abandonar al país para comenzar la campaña de 1947 en “el Norte”, un cronista cubano escribió: “…al Brooklin los acompaño un novato que apenas vio acción, que tocó la pelota como “El Pollo” Rodríguez, bateó con la fuerza de Claro Duany y fildeó como “Huesito” Vargas; pero con el brazo de Silvio García…” El nombre del periodista, Pedro Galiana, editor de las páginas deportivas de “El Crisol”.
      El Duke volvió a Cuba para otra serie de exhibición en 1959, de nuevo con los Dodgers, pero ya relocalizados en Los Angeles y, en un juego de exhibición celebrado en Tarará contra el Cincinnatti, playa al este de la ciudad de La Habana donde entrenaban, el entonces joven y prometedor pitcher del Almendares, Iván Davis, bateó de emergente por él.
      Fue el Duke de Flatbush por el vecindario neoyorquino de Ebbets Field, pero, en Cuba, donde lo seguían muchísimos fanáticos, era el Duke de la Destrucción, el bateador zurdo que no tomaba el bate a todo lo largo y “le metía un cohete a cualquiera para dejarlo al campo”, especialista en masacrar al pitcheo de los Yanquis en Series Mundiales, con dos anillos de campeones, 1955 y 1959.
      Tuvo la mala suerte de coincidir con Willie Mays y con Mickey Mantle como el jardinero central de uno de los clubes legendarios de la ciudad, sin embargo, para muchos fanáticos, superaba al Cometa de los Yanquis fildeando. En cualquier otra etapa del juego en Nueva York, sin Dimaggio, Mantle o Maris, hubiera sido el ídolo indiscutible de la pradera central en la gran ciudad.
      Al margen de la canción “Hablando de Beisbol”, la oda de hace 30 años, aproximadamente, que refleja la decepción ante el juego, sin alma ni clase, de la actualidad y en la que se le nombra con nostalgia junto a sus colegas de la posición durante los 50’s, Snyder fue uno de los peloteros más brillantes que haya vestido la franela azul-blanca de la Organización que convirtió en leyenda urbana (por el toque de color negro en 1947), Branch Rickey y uno de los hombres del juego mejor considerados en rango de “buena gente” por sus compañeros, por sus oponentes  y por la fanaticada en general.
      Al margen también de su liderazgo en el club, de sus 5 años con más de 40 jonrones, de 7 sobre .300, de 6 con 100 ó más impulsadas y de 8 Juegos de Estrellas, el legendario artillero perdió una selección de JMV por un voto contra Campy Campanella y, otra, porque a un elector del Comité “se le olvidó” su nombre…la otra decisión horrenda similar en Grandes Ligas, fue la del umpire que decidió que un out 27, por milla y media de distancia en primera base, nunca existió, llevándose con ella la inmortalidad de Armando Galárraga.
       En California, a los 84 años y, según su familia, de causas naturales tras un período largo de enfermedad, murió el Duke Snyder…uno de los grandes ídolos de un pasatiempo que ya ni lo es tanto, ni produce jugadores de su nivel.

COMIENZA PERIODO DE ACADEMIA PARA STRASBURG

COMIENZA PERIODO DE ACADEMIA PARA STRASBURG

COMIENZA PERIODO DE ACADEMIA PARA STRASBURG
Por Andrés Pascual
       Como “Fenómeno” solo calificaba antes al lanzador al que no se le podía batear en grandes ligas: el fenómeno Lefty Grove, el fenómeno Herb Score, el fenómeno Sandy Koufax, el fenómeno Warren Spahn, el fenomenal Bob Gibson, o Juan Marichal, o SteveCarlton, o…Un novato que no hubiera ganado 15 juegos en las Mayores, con menos de 200 entradas lanzados, por muchas condiciones que tuviera, por muy duro que enviara la píldora al plato, no era un fenómeno; sino un novato promisorio con “un mundo en la bola y otro por aprender”        Pero los tiempos están que meten miedo: Stephen Strasburg, el lanzador derecho de 6’4 pulgadas perteneciente al Washington y catalogado como un fenómeno solo porque puede marcar a veces 100 m/h, y logró alguna que otra buena actuación desde que lo colocaron en la rotación, esta clasificado “fenómeno” del pitcheo…        A ver, ¿Quién sabe exactamente las razones por la que las Grandes Ligas de la actualidad no sirven para nada comparada con épocas anteriores? Si penso en la expansión, tiene una válida; si en el contrato a largo plazo, otra; si en los millones que producen la ausencia total de la entrega en el terreno para proteger el dinero casi robado, pues, la tercera…Pero, si no consideró que un nivel de juego en el cual su principal, acaso único objetivo, es ganar y, por lo que sea, se ha convertido en una extensión de academias de ligas menores al elevar a la categoría de bigleaguer a jugadores que no han actuado en 100 juegos de pelota para “enseñarlo”; tal vez dejó fuera la más llamativa en cuanto a la debilidad del beisbol de hoy: en Grandes Ligas se está jugando con filosofía de circuitos menores; es decir, sacrificando el juego ganador por el tiempo de colegio que un club no podrá disfrutar cuando la Agencia Libre intervenga y haga mercenario y millonario al pelotero.     En cualquier club de Grandes Ligas, por su poca experiencia profesional, hasta cinco jugadores pueden no saber jugar como se supone que lo haga un pelotero del Big Show: las grandes ligas de hoy son una especie de academia de lujo que hacen al espectáculo un fraude; porque se está jugando con solo un 60-65 % de clase ligagrande en los terrenos de juego; ningún tiempo pasado para este deporte puede haber sido peor…de menos dinero, sí; pero, ¿De menos clase? Solo quien no conoce la historia del pasatiempo puede considerarlo así.        El joven meteoro debuto en doble A con el Harrisburg y logró marca de 3-1 y 1.64 carreras limpias permitidas con 27 ponches en 22 entradas; en solo un mes lo promovieron a triple A, con el Syracuse de la Internacional, donde tenía 4-1 con 1.08 y 38 dejados con la carabina al hombro en 22 episodios; es decir, que el serpentinero tuvo como experiencia profesional, antes de subir al club matriz, 55.1 innings.        Ante todas las alternativas que puede enfrentar un pitcher en Grandes Ligas, ¿Qué aprendió o mejoró para aplicar en un supuesto nivel superior este joven? ¿Cómo responderá a las situaciones de peligro? Claro, también pudiera ser un Bob Feller de nueva edición; aunque el pitcher del Cleveland sí era un fenómenal superestrella a la edad en que Strasburg alterna el dominio con la explosión ruidosa.         No hay dudas de que el Washington confía más para este debut apresurado y aparentemente errado en Iván Rodríguez; por lo que posiblemente la gerencia apueste a la experiencia y la maestría del boricua para “ir tirando” con lo que falta en la formación del lanzador, lo que puede ayudar; pero no resolver completamente.      Juan Marichal, inmortal de Cooperstown, transitó por ligas menores entre 1957-60 y desde clase D, A y Triple A hasta que debutó, después de julio de 1960, de la manera que todo el mundo sabe: 21-8 con 1.87 261 ponches en 245 innings; 18-13 con 2.39 y 273/271; 11-5, 3.11 y 145/139, entonces, a los 23 años, lo reclamó el San Francisco. Pero sobran los ejemplos.        Claro que hay lanzadores que recibieron el bautismo de fuego directamente en las Mayores, como Alex Fernández; pero, como fue herido en la primera escarmuza, necesitó regresar a triple A para recuperar la moral que casi pierde en el intento. El año del debut del cubano-americano, 1990, no solo había menos clubes, sino que los bateadores eran mejores y el sentido del juego y la capacidad general del pelotero superior a la del tiempo actual.        A fin de cuentas, Strasburg pudiera desarrollar como digno del calificativo que aún le queda grande; pero, mientras no lo haga, no será mas que un “pichecito ahí”, que tira duro y el que, sumado a otro en otro club, con otro más allá, tienen a la pelota de Grandes Ligas en un nivel algo menor al intermedio entre Doble y Triple A.

 



EL PERRO VOLVIO A MORDER AL HOMBRE, EL CASO CABRERA


Por Andrés Pascual

       Noticia, lo que se dice información de lo impactante, que movilice a muchos más  que a  los rutinarios tras los medios al alcance para conocerla, lo definían los editores del “buen tiempo ido” como “si un hombre muerde a un perro, la hay…”
       Hoy los tiempos son decadentes y la media, como cabeza del aparato responsable en la factura de estados de opinión en un público más vulnerable que nunca al amarillismo, muy pocas veces tiende a contribuir al saneamiento del ambiente.
       Como sabuesos ejercitados solo para el descubrimiento de la noticia desfavorable, que hunda al atleta en el sótano de la duda pública en lo moral y lo decente, nunca rastrean las pistas positivas, de beneficio social de muchos nombres de “Héroes de la Feria del Músculo”, quienes, con ayuda de organizaciones “non profit” y obras de caridad, han colaborado.
        El “hobby” de la prensa americana en pleno fue hacer leña a José Canseco: alta velocidad, arma en la guantera, abuso con una esposa, esteroides…pero nunca consiguieron lo que querían descubrir en el auto o  en los bolsillos del toletero: cocaína o mariguana y eso se lo han perdonado menos que todo lo que consta en el abusivo expediente que le fabricaron quién sabe por encomienda de quiénes. El reglano jamás dejó de decirle a todo el que quería oírlo que, el 98 % de sus problemas, se originaban en su condición de “cuban boy”. Nada de las organizaciones humanitarias a las que contribuía… ni los periodistas cubanos, llegados relativamente reciente a Estados Unidos como emigración económica, consideran útil decir algo sobre esa faceta olvidada del artillero caído en desgracia; aunque, posiblemente, ni la conozcan.
       A Tim Lincecum le convirtieron en un circo romano con más de 25 actuaciones de fin de semana el asunto de la mariguana, igual que al manager del Texas, Ron Washington.
      Ha ocurrido con muchísimos peloteros que, cuando incurren en fallos del comportamiento, se convierten en alimento de aves rapiña, aunque no sea precisamente carroña la carne disponible..
      El último caso es el del extraordinario bateador Miguel Cabrera: el tipo estaba fuera del carro, con alcohol en niveles interesantes en la sangre; pero el patrullero no lo paró por una infracción y, lo que hizo, fue detallarle a una prensa mediocre que el hombre le pidió “una botella para seguir bebiendo” y esto se lo consideraron “resistencia al arresto”.
      ¿Es justo, es decente, es honesto semejante actitud policía-reportero? Depende de quien lo vea y como quiera analizarlo. Para mí es una soberana desconsideración a un hombre que, si bien es una figura pública y debe medir sus pasos sobre la cuerda floja de lo que representa, es en igual medida un abuso y una falta de respeto de quienes necesitan, a falta de chispa para construir la verdadera noticia, el detalle negativo para fabricar el chanchullo; o sea, para destruir a un hombre.


CLUB DEFENSIVO, OPCION PRINCIAL DE EDWIN RODRIGUEZ


CLUB DEFENSIVO, OPCION PRINCIAL DE EDWIN RODRIGUEZ

Por Andrés Pascual

       ¿Qué es un club defensivo en el beisbol? A no dudarlo, el que tenga buenos pitchers abridores y “cinchetes” como relevistas, por ahí empieza la defensa; después, que cuente con una línea central brillante, de la cual la combinación de torpedero y segunda logren la química suficiente para conseguir que la doble jugada de out se constituya en rutina diaria; que el tercera base “pare bolas”  y que saque corredores con un brazo por encima del promedio y que el inicialista sea capaz de recoger pelotas que reboten por tiros malos al suelo, altos o afuera; los jardineros, con buenos brazos y uno en el centro que cubra terreno hacia ambos lados y que fildee hacia delante con precisión y medida. Un buen receptor, acorde con la calidad del pitcheo, que también saque corredores al robo.
        Pero una buena defensa no ratifica a un ganador, ni siquiera a un club de .500 de promedio si no hay “team work” y si no se anotan la cantidad decente de carreras que le quiten presión al pitcher y le hagan actuar con cierta comodidad de vez en cuando.
        Los Dodgers de los 60’s fueron un club defensivo y, como ocurre casi siempre con el equipo que se convierte en cerrojo, pues su juego ofensivo se basó en la velocidad, en el corrido de las bases, en el bateo y corrido, en el intento por alcanzar una base más con la conexión, en el uso de jugadores con el pie en el acelerador como primer mandamiento…en el juego caliente y agresivo que no permitía el respiro del cuadro enemigo.
        Si, los jugadores de traje sucio, tan valiosos como los artilleros de largo metraje, porque pueden entrar al plato con la carrera decisiva, desde tercera, con una bola que no retuvo el catcher y le quedó a pocas pulgadas.
         Si los Marlins son capaces de mejorar el fildeo, si pueden jugar para promedios decentes en la defensa individual y general del club, todavía tienen que definir el tipo de juego ofensivo que van a utilizar, si basado en un poder que no tienen, con la excepción de Mike Stanton, o en la velocidad del primero al tercero, con un bache en el propio artillero y en el inicialista Gaby Sánchez.
         El pitcheo abridor es bueno y necesitan que el relevo responda “como Dios manda”, sin embargo, Javier Vázquez, mientras no demuestre lo contrario es, más que una gran adquisición, un número de lotería que puede convertir en un desperdicio monumental 7 millones de dólares y en un vergonzoso fracaso anunciado la decisión de traerlo al equipo.
         A fin de cuentas, el cuadro interior nadie sabe cómo será, porque, al antesalista Matt Domínguez, lo mismo lo elevan a las nubes, que lo dejan caer con la amenaza de que Emilio Bonifacio está “oyendo la conversación” y, si en realidad el tipo no es un buen bateador, que pueda mantener un trabajo que requiere bateo con poder, ¿A que experimentar con el riesgo de perder juegos porque no pueda ayudar? El mejor movimiento en los papeles fue la adquisición del intermedista venezolano Infante, veremos cuando arranque la molienda.
          Ahora, si Edwin Rodríguez no logra el team work y no se puede identificar el líder, por muchas pelotas que se fildeen, por buenas y sostenidas aperturas que produzcan los abridores, no habrá posibilidad ni de clasificar, ni de jugar con la decencia de un club que va a inaugurar estadio en un año, por lo que requiere de la asistencia para mantener sanas las finanzas que contenten a todos en la Organización.


Pie de grabado: Líder, con esas características, el hombre es Stanton y a corto plazo.


OLIVER PEREZ Y EL SINDROME DEL CONTRATO MULTIANUAL


Por Andrés Pascual

      Tal parece que esperan el último año del contrato para convertirse en agentes libres con más impaciencia y excitación que un niño el regalo de cumpleaños: en primer lugar, lograrán su credencial de ricos del pasatiempo; en segundo, obtienen la patente de corso que les permitirá lesionarse y comenzar el conocido calvario de la inefectividad controlada
       ¿Cuántos jugadores continúan rindiendo igual después de firmar como mercenarios del pasatiempo, que es lo que significa ser agente libre? Es verdad que cualquiera se lesiona; pero, ¿Por qué razón uno de estos millonarios de contrato multianual, corriendo desde el plato a la primera base, donde ni piedras hay por pequeñas que sean, cae al suelo en el trayecto, retorciéndose de dolor con una lesión en el muslo, en la ingle o en una pantorrilla que le sacará del juego quién sabe por cuánto tiempo? ¿A qué obedece el residuo óseo en el codo, el problema en la rodilla o en la espalda del lanzador que firmó por 3 o más campañas por, quizás, más dinero del que costaban todos los clubes de ambas ligas durante cualquier año de la década de los 40’s? Déjenme recordar algo, para pagar gastos de divorcio en 1949, Bill Veek, entonces propietario de los Indios de Celeveland, vendió a la Tribu por la miseria de algo más que un cuarto de millón de dólares, un equipo al que le encabezaba la rotación de pitcheo Bob Feller…
        Tome el récord de cualquiera de los grandes serpentineros del pasado, de antes de 1985, su labor año tras año, para que vea que sus memorables actuaciones mejoran o se mantienen una temporada tras otra: Warren Spahn, Whitey Ford, Bob Feller, Lefty Gomez, Robin Roberts, Steve Carlton, Bob Gibson, Early Wynn, Jim Bunning, Juan Marichal…Y luego venga a los últimos 20 y haga lo mismo para que entienda la razón de la frase que dice que “cualquier tiempo pasado fue mejor…” De esta era hay que hacerles un monumento en todos los estadios a Gregg Madduxx, a Tom Glavine, a David Wells, a Jaime Moyer y a algún que otro más; porque sus actuaciones han sido sostenidas en cuanto a calidad; pero su dedicación, su pasión por el juego les hizo o hace ajenos al relajo de los tiempos modernos y les coloca en el grupo de herederos virtuales de la verdadera esencia del jugador de pelota, en lo moral, y en su relación con el público.
       El pitcher mejicano de 28 años, Oliver Pérez, se convirtió en un sonado fracaso para la rotación de pitcheo de los Mets de Nueva York el año pasado; entraba al primero de un flamante contrato de 36 millones por 3 temporadas; es decir, que su curva y buena velocidad, le han producido dividendos con los que ni soño Sandy Koufax, a quien casi mandan a electrocutar los Dodgers cuando, en 1966, a él y a Don Drysdale se les ocurrió exigirle al club medio millón para ambos.  ¡Qué manera de cambiar los tiempos! Y, para mal del pasatiempo, que nadie lo dude…
       En el ano 2007, Oliver Pérez tuvo récord de 15-10 con 3.56 clp en 177 entradas de trabajo; pero, el pasado, solo ganó 3 con 4 derrotas, y 6.82 de clp en la miserable cantidad de 66 innings actuados.  ¡Hum! ¡Y hubo una lesion en su rodilla! claro que la hubo, si hasta fue operado; pero parte del asunto radica en, ¿Cuál es la causa de esas lesiones en el momento que tienen que comenzar a respaldar, con su efectividad, la monstruosidad de dinero que les logra robar el agente que los representa, al equipo que los contrata?
       Según Johan Santana, el as de la baraja del pitcheo de los Mets, que también regresó de una intervención quirúrgica en el codo, Pérez está en excelente forma y listo para hacerse cargo del cuarto turno en la rotación, que incluye a Pelfrey y a Maine.
       Todo en este beisbol es cuestionable con respecto al “buen tiempo ido”; mas, por la incidencia en el normal desarrollo del juego de liga mayor, el asunto del contrato multianual levanta sospechas favorables a que jueguen al 100 % de sus facultades solo el primero y el último del contrato, con un intermedio que es un verdadero vacilón por la pobre demostración en el terreno y por la poca entrega en la preparación personal, acorde con el cuidado de su persona. Tal vez en lo último resida la explicación razonada de por qué se lesionan tanto los peloteros estos jugadores.
        El contrato multianual es lo que tiene al beisbol actual a la zaga del buen tiempo ido, en igual proporción que la expansión y, a las Grandes Ligas, con un nombre que mejor deberían cambiárselo por otro que disminuya la expectativa sobre el juego y los peloteros modernos.